Vivimos tiempos de descuento (Por Xavier Cassanyes )

No voy a referirme al cambio de gobierno, por lo de descuento, sino a la situación general global que, de alguna manera, inspiró que al G-20 a seguir la decisión del G-7 sobre la fiscalidad del 15 por ciento global para las multinacionales. Estamos en tiempos de asumir la realidad de nuevos paradigmas y nuevas estrategias ideológicas y de gobierno.

El pasado mes de junio, el Instituto Elcano, el think tank español especializado en relaciones internacionales, remitía una entrega dedicada a China con motivo del centenario de la fundación del partido comunista chino. Hacía referencia a aspectos ideológicos, preguntándose si el modelo político chino y su éxito en cuanto a que, sacrificando libertades y democracia, ha logrado sacar a China del subdesarrollo, suponía una contestación a las democracias liberales y a si se habría terminado la superioridad moral del modo de gobierno de Occidente y se avanzamos hacia democracias autoritarias.

También La Vanguardia, que ha dedicado un monográfico a la potencia asiática, se preguntaba en un editorial, “El miedo a China”, por cuáles serían los límites de un país dictatorial que no respeta los convenios internacionales y se muestra con la osadía de saberse un actor imprescindible e imbatible por su potencia financiera; que es acreedor de la mayor parte de la deuda del mundo y con una potencia militar incontestable en el Asia-Pacífico, pero también a escala global.

Transcribo del blog del Instituto Elcano, decía que para Armin Laschet, el sucesor de Angela Merkel, la pregunta es: si hablamos de ‘frenar’ a China, ¿nos llevará eso a un nuevo conflicto? ¿Necesitamos un nuevo adversario? Y ahí la respuesta europea es cautelosa, porque, sí, China es un competidor y un rival sistémico y tiene un modelo de sociedad diferente, pero también es un socio, sobre todo en cosas como la lucha contra el cambio climático.

Hace unos años veíamos cómo Polonia y Hungría, tras sendos procesos electorales, abrazaban los partidos de derecha dura, de ultraderecha. Dos cuñas políticas en la Unión Europea porque son estados importantes que actúan impunemente en sus políticas regresivas, animando a otras derechas nacionalistas a seguir sus pasos. En Francia, Italia y España. En estos, la ultraderecha está bien asentada. En dos ocasiones, en Francia, el partido de Marine Le-Pen ha tenido chance de llegar a la presidencia de la República, y volverá a tenerla en abril de 2022. En Italia, la Liga Norte y Hermanos de Italia, las dos formaciones ultraderechista (la segunda neofascista) alcanzan el 40 por cientos en los sondeos y están por delante del Partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas, que se quedan en el con el 35 por ciento de respaldo electoral. En España ya vemos los termómetros electorales semana a semana.

En Turquía, Erdogan ha pasado de demócrata a la fuerza, para asegurarse simpatías (dineros) occidentales, a dictador, del estilo de Putin, con cambios legislativos afianzando su giro autoritario con purgas masivas (2016). De Marruecos, ¿qué decir? La autocracia del vecino del sur ya no se disimula; enfrentándose a la Unión Europea sin recato.

Todo ello nos llevará al inevitable conflicto. No sabemos en qué forma. Y aún queda por aclarar qué ha ocurrido con la pandemia, y si hubo alguna acción deliberada en los laboratorios chinos.

Ante tantas interrogantes e incertidumbres la única actitud viable es actuar con coherencia de convicciones y con decisión; porque la fortaleza de una sociedad está en que resuelva sus conflictos y desajustes con el mayor rigor y voluntad constructiva posible.

Tenemos cierta sensación de estar en tiempo de descuento hacia un final de partida.

21 comentarios en «Vivimos tiempos de descuento (Por Xavier Cassanyes )»

  1. «En España ya vemos los termómetros electorales semana a semana».
    No. No hacen falta tales termómetros. En España la extrema derecha ya está en el poder. En el Judicial.
    En España, la extrema derecha de Vox y la incluida entre los magistrados militantes del PP que de manera irregular bloquean las renovaciones del CGPJ, TS y TC, están gobernando sin la representación suficiente del electorado y en virtud de los mecanismos previstos en el «atado y bien atado» y a la dejadez de los partidos del regiemen del 78, previsto ingenuamente para una alternancia similar a la decimonónica y devenido en la fábula del escorpión.
    Por ejemplo, el TC ha desautorizado al Poder ejecutivo y legislativo, legítimamente elegidos, emitiendo una sentencia claramente errónea y contraria a lo decretado por el ejecutivo y aprobado por mayoría en el legislativo, retorciendo la Ley orgánica de alarma, excepción y sitio (LO 4/1981) con argumentos falsos que espero estén en observación en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. También está Vox sosteniendo el gobierno de varias Comunidades Autónomas (Andalucía 8,5 Mill. de habitantes, Murcia (1,5 Mill. de habitantes), y Madrid (6,5 Mill. de habitantes), introduciendo leyes como el Pin parental o la iniciativas para incumplir la memoria histórica y ensalzar la época de fascismo que soportó España durante 40 años.
    Con 52 escaños en el congreso de los diputados puede, mediante recurso de inconstitucionalidad, llevar al poder judicial cualquier acción de gobierno tanto del Gobierno Central como de Comunidades Autónomas.
    No, la extrema derecha en España no amenaza, está ejerciendo. Preocupante.
    No es precisamente momentos para el «carpe diem».

  2. Europa se ha ganado a pulso todo lo que le pueda pasar ,Todos hemos contribuido en la comprar de productos chinos de usar y tirar , de mano de obra barata y explotada
    Europa está en la más absoluta decadencia y los países emergentes dispuestos a trabajar mucho y cobrar poco se nos van a comer . Mientras tanto aquí seguimos a lo nuestro que mayormente es protestar por todo , coger muchas bajas laborales y a poder ser hacernos funcionarios , lo de emprender ya no mola nada ,da demasiados dolores de cabeza .

  3. China tiene 1500 millones de habitantes.por lo tanto si son un poco listos se pueden comer el mundo.para ser una potencia es imprescindible tener una población muy alta.suiza será todo lo rica que quiera pero con ocho millones de habitantes pues no pinta nada.europa o nos unimos de verdad o estamos condenados a ser meros espectadores en el tablero de juego.evidentemente con resultados nefastos para los europeos.

  4. Recuerdo un libro, un tocho (son unas 500 pp), que destacaba en la biblioteca de casa de mis padres y que siempre me dio pereza leer.

    «Cuando China despierte el mundo temblará». de Alain Peyrefitte.

  5. Lo único cierto es que estamos pasando de la hegemonía estadounidense a la china. Y si aquélla era mala el cambio no es a mejor.

    Lo más triste es que, en parte, nos lo hemos buscado. Europa, después de la crisis de los 70, siguió empeñada en basar la economía en un petróleo que no tiene. Sucesivas crisis y el ansia por la mano de obra barata deslocalizaron buena parte d ela industria, que vio en la China dictatorial el paraíso capitalista de la cuasi esclavitud.
    Durante años, hemos consumido alegremente productos de ls «tiendas de chinos», hemos comprado productos hechos en China de mala calidad pero – aparentemente – más baratos y seguimos llenando las terrazas de bares regentados por orientales.

    Cada pequeño gesto ha sumado. Por desgracia, cambiar algunos hábitos parece mucho más difícil que quejarse.

  6. Yo creo que es el final de la partida que siempre se ha jugado y que ahora empieza una nueva, con reglas nuevas y jugadores recién llegados, a los que antes no se les dejaba sentarse a la mesa. Veo a Europa preocupada porque se encuentra en una situación en la que no tiene la iniciativa del juego y está…… a verlas venir.

  7. Solo una puntualización; en Francia Le Pen no tiene la menor posibilidad de lograr la presidencia; llegó a una «final» por la atomización de la representación de izquierdas, pero en la segunda vuelta Chirac ganó con un ochenta por ciento de votos; y es que todos los demócratas franceses, incluso los de más a la izquierda, votaron por el conservador para dejar claro que hay un enemigo común y que todos harán piña en defensa de la democracia. Y lo recalco porque allí los demócratas tienen muy claro que con los fascistas nadie va a transigir nunca ni de un lado ni del otro, mientras en España muchos persisten en blanquearlos.

  8. Yo soy extraordinariamente pesimista. Creo que ya vamos cuesta abajo y sin frenos hacia el desastre total y no hay marcha atrás.

    En el aspecto del clima y el deterioro del planeta hay muchos expertos que dicen que ya se llegó al punto de no retorno, no reversible ni aunque se empezaran a tomar medidas drásticas de verdad y de forma unánime por todos los Estados.
    Pero es que da igual. Eso no va a ocurrir. No se va a dar esa actuación decidida conjunta, más allá de parches cosméticos y campañas de imagen «verde» de las compañías que más contaminan (una vez más algo noble, como la conservación del planeta, convertido en línea de negocio; quizás es la única manera, que dé pasta) porque vamos en dirección contraria. El cambio de modelo que se precisa de forma urgente es demasiado grande. O el modelo actual es demasiado mastodóntico y pesado para virar porque va por inercia empujado por nuestra estupidez, egoísmo, ambición…

    Y eso en todos los ámbitos.
    Una vez que se va Merkel (a la que, sobre todo en el Sur de Europa, se le llamó de todo) será difícil encontrar un gobernante no ya que sea un líder emblemático sino que inspire respeto.

    Y los gobiernos son reglejo de las sociedades. Y estamos comprobando que somos sociedades narcisistas, infantilizadas, incultas, superficiales, blanditas, cutres, hipócritas, etc.
    Aquello que decía hace ya (creo) un par de siglos de la prevalencia de la (i) racionalidad económica sobre la política se ha cumplido.

    Creo que ya se puede decir que en la balanza de pros y contras la sociedad y de información (o de la desinformación) y las nuevas tecnologías ha fracasado y presenta muchos más contras que pros.

    No porque ese progreso tecnológico sea malo per se. No lo es pero la especie humana tiene la virtud de terminar por corromper y pervertir, por exceso, todo lo que toca.

    Nos ha convertido en un atajo de ignorantes pero encima listillos y «cuñaos». De «buenos» de chichinabo, que comparten en el perfil de red social frase de Paulo Coelho con foto de primoroso atardecer en busca de likes mientras nos negamos a una derrama extra en la comunidad de vecinos para un ascensor (que la vieja del quinto que la que lo pide, lo pague) o a dejar de hablarse con los hermanos y verse solo en tribunales por la herencia familiar.
    Aplausos en el balcón a los sanitarios con performances varias para el Instagram y botellones y no fiestas a gogó.

    Es lo que hay. Creo que en las próximas décadas vamos a ver y vivir acontecimientos que ni somps capaces de imaginar. No va a tardar mucho porque vamos cuesta abajo y sin frenos.
    Yo soy ya cincuentón, tengo familia corta, soltero y sin hijos ni sobrinos. No tengo mayor interés en vivir muchos años. Lo siento por los que son ahora muy jóvenes o niños porque lo que les va a tocar…buf.

    Así que carpe diem.

    1. Sí. Suscribo todo con el matiz de que en ese carpe diem lo extendería no hacia el uno personal sino a «en casa» en ese sentido el Estado en que estamos inscritos.
      De alguna forma debemos mirar tanto al mundo global, como a casa y a Europa, como campo de entrenamiento porque, está claro, que allí aún hay más intereses que proyectos. Pero es nuestro marco en el que trabajar, y no hay otro viable.
      Gracias por el comentario.
      Un abrazo,

    2. Completamente de acuerdo.

      Yo creo que la mejor decisión que he tomado ha sido la de no tener hijos.

      Cuando veo con qué alegría la gente sigue trayendo uno, dos, tres niños a un mundo que se va a pique me dan escalofríos.

  9. En el estado español y según la prensa, un millón y medio de familias dependen de los comedores sociales y el 20% de la maltratada clase media tiene problemas para llegar a final de mes, mientras los dirigentes españoles fían a los famosos fondos-limosna de la UE una milagrosa recuperación. Las deudas pública y privada sostienen un estado en quiebra técnica y el número de los ricos muy ricos se supera año tras año entre ruido de estafas, desfalcos, fraudes a hacienda, evasión de dinero a paraísos fiscales y demás, por no hablar de la cada vez peor calidad del empleo y del previsible declive de la banca por impagos, que dicen que alcanzará su máximo en 2022.
    Esta delicada situación se ve agravada por un avance continuado de la ultraderecha nacionalista española, el recorte de libertades, la acción política del sistema judicial y el fatalismo español siempre dispuesto a regresar al negro pasado por miedo al futuro imperfecto. Si Europa lo tiene complicado, el estado español mucho más. En su caso, China lo tiene fácil. ¿Para qué pelear si lo puede comprar a precio de saldo? Otra cosa es que le interese hacerse cargo de un país en el cual el hormigón especulativo y el turismo de sol y alcohol son sus mayores contenidos tecnológicos?
    El futuro está en Leonor. (Qué horror)

      1. No me hagas ni caso. Esta semana el sustituto de Abalos en el gobierno ha dicho textualmente que ESPAÑA VA BIEN, supongo que como todas y cada una de las CCAA.
        Y este señor está mucho mejor informado que un mindundi como yo.

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