Nuestro particular «Futurama»

Esto, o sea todo, da la impresión de estar hecho unos zorros. O sea, no sabemos si la pandemia se ha acabado, si está latente en nuevas cepas y va para largo, o si todo fue un invento de los chinos para putearnos. Me acabo de enterar de que el 100% del paracetamol que se consume en «Marca España (la Madre Matria) se fabrica en China, o sea que nos tienen bien cogidos. El paracetamol y los microchips de Miguelito Bosé.

Luego está el asuntillo del cambio climático o calentamiento global, que ni en el nombre nos ponemos de acuerdo. ¿Qué se está haciendo al respecto? Pues fabricar coches eléctricos. ¿Y por qué? Pues, sobre todo, porque a corto plazo se hace negocio ya que todo quisqui tendrá que comprar uno y los que vengan detrás que arreen. Su proceso de fabricación, sobre todo el de las baterías, no contamina, ¡¡¡Qué va!!!

El resto de medidas son menos espectaculares. Que te cobren cinco o diez céntimos la bolsa de plástico en el súper o que tengamos contenedores de colorines para separar los diferentes detritus que producimos.

En Bilbao vamos varios pasos por delante en la adopción de medidas para esta larga lucha. Hemos puesto señales de limitación de velocidad a 30 que, aunque no se respetan, dan un toque de modernidad y concienciación ciudadana. Abundan por nuestra aceras los patinetes eléctricos y también van a dar clases de montar en bici a los mayores, sin abandonar tampoco el proyecto de las goitiberas para aitites que vivan en barrios altos.

Eso, junto con el turismo sostenible (algo que se culminará cuando sólo aterricen en Loiu aviones eléctricos y atraquen en Santurtzi cruceros de remos), garantizan a los botxeros un futuro de ensueño. En cualquier caso, si con ello no se consiguiera mantener el microclima de sirimiri y prístino verdor por doquier, no importa demasiado. Según publicaba un medio de Bilbao, pues, el calentamiento global incrementaría el turismo en la CAV. Siempre será menos asfixiante el calor en Bilbao que en Écija. Vendrá mucha gente sólo para poder dormir.

Así pues, podremos terracear o botellonear con total tranquilidad gracias a la tenacidad y acierto de todos los gobernantes mundiales, comunitarios, estatales, autonómicos, forales y locales, así como los sucesores del juez Garrido, guardianes de nuestro bienestar.

Y, ahora, van los de El Correo Español y muy español, y publican en letra gorda que «Euskadi se prepara para una subida del nivel del mar de un metro». Luego vas leyendo más y resulta que es una previsión para final de siglo, que no creo yo que para entonces ése sea el mayor de los problemas aunque sea gordo.

A mi no me pilla, pero me imagino que a lo largo del siglo XXI en «Marca España» seguirán chupando del bote Borbones y Borbonas, la corrupción será la forma de gobierno, el PNV seguirá reclamando «lo nuestro», habrá un señor como Sánchez Galán que nos cobrará una fortuna por el suministro de agua del grifo, se exigirá una firme condena a ETA para sacarse el DNI (que será un chip implantado en la frente), se impondrá un impuesto a la respiración, y el caso Kitchen, el otro, y el de la moto, seguirán abiertos porque la justicia es lenta según lo mires.

La verdad es que no me apetece nada todo ese rollo. Pobres los que vienen por detrás.

7 comentarios en «Nuestro particular «Futurama»»

  1. Estas situaciones de crisis son buenas para que aparezcan nuestras contradicciones, a ver si así nos paramos a pensar un poco. Por ejemplo:
    – Estamos preocupados porque va a haber problemas para recibir el gas de Argelia, pero hemos sacado una ley que prohíbe las prospecciones en el estado español. Lo que es malo para nosotros nos parece bien para los argelinos.
    – La empresa que me vende electricidad me dice que es 100% renovable, pero las noches de verano que no hace viento y que los ríos están casi secos, me sigue dando electricidad, cuando debería haber un apagón para estos clientes.
    – Rementeria quieren que los bizkainos nos movamos en bicicleta, pero cuando Petronor cierra una unidad y deja de ingresar los impuestos correspondientes en la Hacienda Foral no nos salen las cuentas.
    … y así todo.

  2. Disfrutad de lo votado Iñigo.

    Por cierto ahora ni ginebra ni Wisky escoces por el brexit, yo mientras haya birra y sidra, ni fu ni fa, y ya hay problemas de suministro de latas, botellas y de bricks ya que se hacen en gran parte en China.

    Por lo demás yo con mi diesel, hasta que se rompa. No contamino yo más que quienes dejan todos los montes y ríos, llenos de plásticos y mierda de todo tipo sin recoger y los fumetas las colillas por todas partes, que cada colilla tarda en degradarse 9 años, y contamina otros tantos litros de agua POTABLE y no potable por no hablar de que contamina la atmosfera aparte de sus pulmones que esto último es lo que menos me importa.

  3. El futuro es lo que quedará cuando terminemos de joder el presente. (Pedazo de frase acabo de soltar).
    El calentamiento de la Tierra, según los Calentólogos, es imparable porque es cíclico como lo son las glaciaciones.
    Si lo he entendido bien que no creo, dicho cambio climático, que es recurrente en el planeta, se acelera por la actividad humana y los más optimistas opinan que el ser humano lo puede ralentizar, o sea viceversa.
    Dos son los obstáculos principales, en mi incompetente opinión, para que el Homo no tan Sapiens sea capaz de hacerlo. Uno es el de los que piensan que para qué me voy a molestar si a mí lo gordo no me va a afectar. Y el otro es que el ser humano es muy bruto y sólo adoptará medidas cuando éstas aporten negocio y me refiero obviamente a los que manejan la economía en beneficio propio y cuanto peor para los demás mejor para mí y el mío beneficio propio, que dijo el insigne intelectual M. Rajoy.
    Si los ricachones y los políticos vendedores de CO2 y humo tóxico van a seguir haciendo lo que les salga de las gónadas ¿quién le va a convencer al ciudadano para que no coja ocho aviones con el lúdico propósito de pasar un puente en la Antártida porque le sale barato?
    Una monjita me dijo una vez que los laicos gastábamos mucho en ropa y que ellas tenían dos hábitos para el verano y dos para el invierno. O sea el típico quitar y poner.
    En primavera y otoño las alegres monjitas se arreglaban con los mismos. Y algo de razón tenía la muy bruja, pero si no fuera por nuestra compulsión de cambiar de modelitos frecuentemente no existiría ZARA, subiría el paro en Bangla Desh y Amancio Ortega sería un funcionario de Correos, los hospitales no tendrían equipos de Protonterapia gratis, ni los que construyen megayates se forrarían. ¡Como para cambiar esa dinámica estamos!
    Una de las alternativas viables es que se cabreen del todo chinos, yankis y putines y a tomar por culo todo y volver a empezar porque la energía nuclear es limpia y sostenible.
    Es más o meno lo que dice el mandamás del Cabildo de La Gomera que quiere derrotar al volcán de La Palma a bombazo limpio, que mola mucho.

  4. A mí me gustaba muchísimo más el Bilbao de antes. Sería gris, sucio o lo que fuera, pero había curro de calidad, había riqueza y la ciudad tenía caracter. Los yonkis eran 4 y estaban localizados (no como ahora que un montón de gente se mete por la nariz hasta el polvo de las tizas de la escuela)

    El de ahora es una p**a mierda, todo lleno de empleos terciarios y precarizados (en castellano: camareros de taberna y dobladoras de camisetas en las tiendas de un ricachón gallego), donde consumir hostelería está gravado con unos precios que al guiri que nos visita no asusta, pero que una noche de tragos le cuesta a un precarizado el sueldo neto de 4 días.

    Estamos todo el día organizando chorradas y eventos que cortan calles y condicionan el ritmo de la ciudad. Que si una maratón o la visita del Borbón, la ciudad se para, a la circulación le da una trombosis, no se genera dinero. Eso sí, si los currilas de Tubacex se manifiestan y cortan un carril de la Gran Vía, una mano de grasa de la brigada movil de la Ertzaintza y la reprobación general del público.

    No hay quien circule con el coche (eso sí, impuesto municipal y OTA para todos). Un montón de radares (dos móviles, dos trípodes y 6 fijos), cámaras de semáforo, vaya usted a 30, 20 coches con lector OCR de la OTA para que pagues 60 euros si te has pasado 3 minutos de ticket, y de paso chivarse si, tras media hora buscando plaza, dejas el coche 5 minutos en un carga y descarga para llevar un papel al banco que, como sólo atiende de 8:30 a 11 te has tenido que pedir una hora libre en el trabajo para esa gestión.

    Y de mientras qué?? Una serie larga de casos aislados de delincuencia. Tan larga que deja de ser coyuntural para ser estructural. En estos momentos hay más muertos en Bibao por navajazo/tiroteo al año de delincuentes que en la segunda mitad de la década de los 80 por ETA. Y mientras algún «nostálgico» hace una pintada el ha que poner en marcha el condenómetro y a ver quien la saca más grande (la soflama antiabertzale me refiero), cuando hay un episodio como el de la trasera de la estación de tren del mes pasado… ni pío. Vale que era entre ellos, pero y si toca a alguien de aquí, de esos que pagamos impuestos y aportamos a las pensiones? como el joven de Zornotza que asesinaron hace 3 o 4 Navidades??

    En fin, que estoy hasta los mismísimos… Como decía cierto personaje de Mafalda: «Señores: paren este mundo, que yo me bajo».

    Un saludo

  5. Es lo que quiere la mayoría.

    Los dos grandes problemas del mundo son el capitalismo y la superpoblación; superpoblación que se da, sobre todo, en los países más pobres y que provoca que cada vez lo sean más.

    El capitalismo necesita y promueve una sociedad infantilizada, egoísta y cortoplacista, sin conciencia nacional ni democrática y que es feliz – o eso cree aunque luego se ve que no – simplemente con consumir.

    ¿Qué pasa? Que la mayoría está a favor del capitalismo y de la superpoblación ni se habla; al contrario, se intenta promover la natalidad; afortunadamente, sólo de boquilla.

    El Futurama es mundial: encuentras las mismas cadenas de tiendas o restaurantes en Helsinki, Kuala Lumpur o Burgos. Y la misma población multicultural, pluriétnica y megadiversa en Toronto, Melbourne o Vilafranca del Penedès. «Curiosamente», en ninguna ciudad china.

    Incluso partidos llamados nacionalistas en toda Europa reniegan del «identitarismo». Por lo visto, han inventado el concepto de nación sin identidad; eso es creatividad de la buena.

    Y la gente, teniendo hijos con alegría porque les preocupa más su deseo de ser padres que el futuro de sus hijos; eso sí, a los que no los tenemos nos llaman egoístas.

    Al final, todo lo resume el viejo dicho: «Sarna con gusto no pica».

    Y si alguien quiere una explicación, es bien fácil y la da – qué le vamos a hacer – el eje central de la filosofía de vida española, aquello de estar «jodido pero contento».

    Que aproveche.

    Cada vez tiene menos sentido viajar.

  6. Una de las curiosidades que despiertan mi interés es el alegrón que se pegan nuestras queridas autoridades por el incremento de tráfico en el Aeropuerto Mundial de Loiu y el rebote que se pegan si lo que sube es el tráfico de vehículos.
    (Por supuesto que es mejor una ciudad sin coches. Eso lo sabe hasta el que asó la manteca).
    Los números de la comparativa entre ambos transportes son éstos: El avión es el más contaminante con 285 gramos de CO2 por kilómetro y pasajero. El coche emite 104, la moto 72 y el tren 14. Y eso por no comentar que dada la incertidumbre en el sector de automóvil por falta de suministros y el tipo de coche a adquirir (combustión, eléctrico, híbrido, hidrógeno..) el mercado de segunda, tercera o cuarta mano mantiene en circulación vehículos de 15 o más años que contaminan lo suyo. hay incluso talleres especializados en resucitar agónicos coches para ponerlos a la venta.
    Bueno, son pequeñas contradicciones que seguro que se afinan en la supercumbre de Glasgow, cuya pricipal conclusión es fácil de adivinar. Se llegará a un acuerdo unánime para convocar otra supercumbre. Y aquí paz y después gloria.
    NOTA. Hay una compañía eléctrica española que está comprando carbón como loca para utilizarlo en invierno en una central térmica que estaba destinada a cerrar. Y todos sabemos lo guarras que son esas centrales y más si están obsoletas.

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