La Supercopa de los Derechos Humanos

Pues nada… Que vamos a jugar la Supercopa en Arabia Saudí. Una dictadura donde los Derechos Fundamentales y las libertades brillan por su ausencia, así como cualquier otro atisbo de democracia.

Queda claro que todo se hace por dinero, pero por un dinero manchado de sangre. No perdamos de vista que el presidente del Athletic Club puede compartir palco con un príncipe heredero al que no le gustaban las legítimas críticas de un periodista disidente. ¿Y qué ocurrió? Pues que acudió al Consulado General saudí en Estambul (Turquía) a hacer un trámite y salió troceado. Sí, literalmente troceado: Le asesinaron y le hicieron cachitos para sacarlos es maletas.

Y, si todo se hace por dinero, ¿Qué pasaría si una mafia de tráfico de armas, drogas y prostitución «financiase» ese torneo en un país de pandereta? ¿Y, si el dictador norcoreano, Kim Jong-un pusiera el triple de pasta y, en la previa a los partidos, le diese por ejecutar a cinco disidentes delante del estadio?

Esto no lo digo por exagerar, ya que Amnistía Internacional anuncia que seis ejecuciones, de las habituales en Arabia Saudí (por ahorcamiento) han sido pospuestas para que no coincidan con el «evento», no vaya a ser que algún «aficionado» lo refleje con la cámara de su móvil. La citada organización hizo llegar cuatro brazaletes morados para que se lo pusieran los capitanes de los cuatro equipos participantes. Evidentemente, el capitán del Real Madrid no se lo ha puesto porque, al margen de la publicidad en su camiseta, el presidente de su Club tiene intereses empresariales directos en aquélla dictadura. Tampoco lo ha hecho el capitán del Fútbol Club Barcelona habida cuenta que ha llevado en su equipación publicidades de «Fly Emirates» o de «Qatar» (primos-hermanos de los saudíes). El Atlético de Madrid no ha secundado la iniciativa porque los dos anteriormente citados no lo hacen. Pero, ¿Y el capitán del Athletic Club? ¿Por qué no lo ha hecho? ¿No habíamos quedado en que éramos únicos y diferentes? ¿Por qué no serlo es esto? Aún queda la final y queda tiempo para reflexionar aunque tampoco soy de los que pide peras al olmo. No lo hará. Pediremos en la Asamblea de Compromisarios del Athletic Club las pertinentes explicaciones. Será tarde y como una especie de brindis al sol, pero sin perder la esperanza, ya que el negociete de Rubiales tiene siete años por delante y, ya garantizo, que la masa social del Athletic Club no va a soportar ni a tolerar esa basura de competiciones blanqueadas por mucho tiempo.

No es normal. Nada de esto es normal y, al parecer, atiende a unos oscuros intereses de la Real Federación Española de Fútbol, regida por un personaje con una ideología similar al -declaradamente ultra- que preside la patronal de los Clubs y Sociedades Anónimas Deportivas. El presidente de la citada Federación ya ha cambiado el discurso justificativo. Recordemos sus palabras: «Es una oportunidad para cambiar las cosas» pero, ¿Qué cosas han cambiado en aquél país autocrático con modernos rascacielos pero con «tradiciones» medievales? O sea, que ya no se trata de «democratizar» el fútbol ni nada en aquél país. Ahora, reconoce abiertamente que todo es por dinero y lo asume sin tan siquiera ponerse rojo. Sin ir más lejos, cuando planteó que toda la Supercopa iba en un «pack«, los «demócratas sauditas» le respondieron de forma tajante: ¿Qué es eso que la Supercopa femenina se juegue aquí? Lógicamente no querían ver a mujeres con la cabeza descubierta y en pantalón corto. Así que la Supercopa femenina se disputa a 5.000 kilómetros de Riad: En la madrileña Ciudad Deportiva de Las Rozas.

Todo esto se debe a algo que, ahora, se denomina sportswashing, y que es la práctica de un individuo, grupo, corporación o estado-nación que utiliza un deporte internacional importante o prestigioso para mejorar su reputación mediante la organización de un evento deportivo, la compra, el patrocinio de equipos deportivos, o mediante la participación en el deporte mismo. A nivel de estado-nación, el «lavado de ropa deportivo» se ha utilizado para desviar la atención de un historial deficiente de Derechos Humanos y escándalos de corrupción dentro del gobierno local de turno. A nivel individual o corporativo se utiliza el sportwashing para encubrir y desviar la atención de los vicios, delitos o escándalos de dicha persona o empresa o Estado. Así, el sportswashing no es más que otra forma de blanqueo. Al margen de todo esto, todo esto de la Supercopa en Arabia Saudí no deja de ser un cambalache de esos de los que, dentro de unos años, se descubrirá a quién se le incrementó, de forma directa o indirecta su patrimonio personal. Al tiempo.

Por otro lado, no cabe la menor duda que este tipo de pantomimas lo único que hacen es distanciar o alejar al aficionado de su equipo. Por si no fuera suficiente, los partidos no se retransmiten en abierto, sino en una plataforma televisiva de pago (Movistar). Si esta competición se lleva a la práctica en el Estado, las aficiones del Athletic Club, Real Madrid, F.C. Barcelona y Atlético de Madrid podrían animar en directo a sus equipos a algo menos de 5.000 kilómetros. Así las cosas, solo pueden acudir un puñado de aficionados que estén dispuestos a gastarse una buena pasta. Conste que yo, ni aunque me hubiesen tocado treinta gordos de la Lotería (como a Fabra, del corrupto PP), no me prestaría a blanquear a una dictadura. Con todo, se observa una clara tendencia a la no democratización del fútbol.

En definitiva, al Athletic Club, le animarán en Riad un par de millonetis que han optado (como mi Club) por participar en ese espectáculo financiado por unos dictadores. Todo por dos o tres millones de euros a lo sumo. Dejemos también claro que el Athletic Club cobrará menos que los otros tres equipos, aunque revalidase el título. Todo este «circo», está potenciado por el Sr. Rubiales, comprometiéndose a algo que excede con creces su mandato: No olvidemos que ha hipotecado el citado paripé hasta el año 2029.

Solo espero que el Athletic Club, gane la Liga o la Copa y, posteriormente, decline participar en esta competición salvo que se realice en un país en los que se respeten los derechos de las mujeres y no ahorquen a disidentes políticos, homosexuales, lesbianas, transexuales, y «adulteras» (como suena).

El domingo jugamos la final contra el Real Madrid y, cuando termine el show, se retoma la lista de ejecuciones en Arabia Saudí.

La vida sigue… Y la muerte también.

12 comentarios en «La Supercopa de los Derechos Humanos»

  1. Estando de acuerdo contigo en la mayoría de lo que has dicho, quiero recordar el mundial de futbol de 1978 en la «democratica» Argentina, en estadios que habian sido usado antes como campos de concentración y de exterminio de disidentes…

    1. Cierto. Y en el próximo de Qatar, ya ni se sabe cuántos obreros nepalíes (hacinados en macrogranjas humanas) han muerto por las ínfimas garantías de salud laboral, y digo ínfimas por no decir inexistentes, construyendo esas instalaciones en el medio de la nada.

  2. Los saudíes cuando quieren son cariñosos… con sus camellos. Leí por ahí que hacen concursos con premios multimillonarios para elegir el camello o la camella más atractivos de aquel desierto.
    Lo malo es que les inyectan botox, les estiran la piel del morro e incluso les implantan pestañas para que estén mas sexys.
    Luego, si descuartizan o cuelgan gente o putean a las mujeres es por su cultura y sus costumbres. No confundamos.

  3. El mayor problema de España es la elusión y evasión fiscal, lo que provoca un agujero recaudador, eso es lo que hay que denunciar a la U. europea, que obligue a España a la eficacia fiscal, y así resolver el déficit por el que España está contra las cuerdas.

    Decía la canción «pongamos que hablo de madrid….»

  4. Que el Athletic se vea en un escaparate mundial lo veo muy positivo ¿ pero estos de donde han salido?

    El Athletic es un club de fútbol y mucho mas, pero no es la ONU, que decida sobre estas verdades que dice el artículo. cada cual que asuma su responsabilidad en lo que le toca.

    Lo que tiene que reclamar es el mismo dinero que los demás en esta supercopa, por ejem`plo.

    Por la misma regla de tres el AThletic debería de negarse a jugar mientras no haya justicia social etc etc, pero no en Arabia en España también, los presos todavía alejados de sus familias, la opresión y abuso a las clases populares, la España fachorra postfranquista etc etc

    Y ojo¡¡ fueron los ingleses quienes trajeron el fútbol a Bilbao. ¿Y esto? Que hacemos en la U.Europea cuando tendríamos que estar en la comanwell.

    Azkuna miró a a Singapur.

  5. Arabia Saudí no respeta los Derechos Humanos, cierto. Es una vergüenza que se juegue allí, primero por tema deportivo, porque nos impiden a la mayoría asistir a animar al Athletic y jugamos allí principalmente por dinero, pero seamos igual de exigentes si alguna vez nos toca jugar en competición europea contra un equipo bielorruso (la pena de muerte sigue vigente), turco (ya hemos jugado, y los derechos humanos tampoco se cumplen en Turquía, pregunta a los kurdos) o israelí. Y si rascas un poco más, a lo mejor no podríamos jugar en ningún país europeo, porque seguramente en todos se incumple de una u otra manera alguno de los Derechos que aparecen en la Declaracion de Derechos Humanos.

  6. Estoy de acuerdo: el Athletic no debería aceptar participar en esta competición. Los valores deben estar SIEMPRE por encima del negocio.
    La foto de un Athletic recibiendo la Supercopa en Arabia daría más motivos para la tristeza que para la alegría.

  7. Estoy completamente de acuerdo con Íñigo Landa, naturalmente.

    Pero me gustaría añadir que el verdadero culpable de todo esto es el aficionado.
    Si la Supercopa de Arabia – o el próximo mundial de Catar – no los viera nadie por televisión, si los socios se dieran de baja de los clubes que participan, en definitiva: si no se pudiera hacer negocio, estos lamentables espectáculos desaparecerían.

    Sr. Landa, pregunte usted en su entorno; seguramente, la mayoría le dirá que el mundo está muy mal y que hay que hacer algo. Pero la mayoría no está dispuesta, ni siquiera, a dejar de ver un partido de fútbol.
    La gran pandemia, de la que no se habla y que es más dañina que la otra, es la de la hipocresía.

  8. Al mandamás del fútbol español le molaría la idea de llevar cabo las ejecuciones pendientes en los descansos de los partidos para conseguir más audiencia, pero el Rey Descuartizador amigo íntimo del Heredero de Franco le convenció de que no era adecuado.

  9. Pero es que esa mierda la aceptan todos los países que dicen respetar los DDHH. Mismamente ahí tenemos el mundial de fútbol en Qatar; otro país teocrático donde se han edificado estadios contratando trabajadores de países en la pobreza en condiciones de absoluta esclavitud, y estrujados sin piedad hasta matarlos; se calcula que 6500 de esos esclavos han dejado ya allí la vida. Y sobre esa sangre van a ir a chapotear todos los equipos de los países que dicen respetar esos derechos humanos. Es un bochorno mundial.

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