El mismo ruido y, de propina, más calor para el Barrio

Tras muchos años de promesas electorales, por fin fue derribado el viaducto de la Avenida de Sabino Arana, trasladando el mismo porcentaje de acceso de tráfico rodado a Bilbao a una calle perpendicular (Avenida de Juan Antonio Zunzunegui). Es lo que se entiende como quitar un «problema» de aquí para trasladarlo a unos escasos 100 metros más abajo, es decir, que el problema no se resolvió (ni está resuelto) sino que se mudó.

Aquél derribo se produjo tras la continuada protesta vecinal donde habría que diferenciar a dos tipos de «afectados». Por un lado, los que ya vivían allí antes del viaducto y, por otro, los que fueron a vivir a ese tramo de Avenida mientras se llamaba Avenida de José Antonio o una vez que volvió a recuperar su nombre originario. Los primeros residentes eran afectados que, en aquéllos tiempos, no les quedó otra opción más que joderse ya que protestar hubiese sido ilícito en una negra etapa en la que, por estar, también lo estaban los movimientos o asociaciones vecinales. Los segundos fueron a comprar una casa más barata porque desde sus ventanas podían distinguir las caras de los ocupantes de los vehículos que accedían a Bilbao, luego, ya sabían dónde iban.

En cualquier caso, ese tramo que ocupaba el viaducto se ha convertido en dos zonas que separa la calle Autonomía. La primera, de esparcimiento, con poco verde, sin árboles, mucho cemento y cuatro columpios bajo cúpulas de plástico que, en invierno protegen de la lluvia pero, con estas olas de calor, son lo más parecidos a invernaderos de fresones en Lepe. El segundo tramo es un gran boulevard que parece un homenaje al cemento. Asfalto y cemento.

Dicen los especialistas que las olas de calor son perfectamente previsibles y van a ser más acusadas en los próximos años debido al famoso cambio climático. Pues, si no quieres taza, taza y media: Mira que podían haber aprovechado las molestas obras de cambio de vías para el Tranvía para haber quitado un poco de asfalto y plantar césped. Pues nada: En nuestro barrio (dónde llegó a vivir unos años el alcalde de Bilbao) parece que lo que se lleva es el cemento y el asfalto. Y eso del verde… del césped, como recomiendan quiénes saben de calores, debe estar reservado para otras zonas más «amables» de nuestra Villa como, por ejemplo, al lado de la ría, por donde transitan nuestros estimados turistas.

Por lo que respecta a nuestro Barrio, cemento y más cemento. Y donde no hay cemento, pues echa hormigon o asfalto. ¿Que urbanizan la plaza de la Estación Intermodal? Cemento y asfalto. ¿Explanada de San Mamés? Cemento y asfalto. Y para una sola vez que les pedimos cemento en ampliaciones de aceras en los Presupuestos Participativos desde que existen, nada. Al parecer, debe ser más importante una escultura en Deusto (qué raro) que evitar la saturación de aceras cuando en San Mamés hay conciertos, partido de fútbol, o cualquier otro evento (en realidad nos cuesta entrar o salir a nuestros portales). Y es que, al final, definitivamente voy a terminar convenciéndome que todo esto ocurre porque esas peticiones las firmo o encabezo yo y, a mí, en la refrigerada planta noble de la Casa Consistorial (a mucho menos que 27º), ni agua. Como diría el gran Gila, será que soy «el enemigo» o algo por el estilo.

Hablando de energía y de olas de calor, ya voy aceptando apuestas de unos zuritos en las que afirmo que la temperatura en esa citada planta (o en el salón árabe, dónde se ensayan aurreskus) jamás va a estar a los citados 27º. Tan fácil ganar o perder la apuesta, simplemente, con plantarse allí termómetro en mano, si bien, por aquello de la «transparencia» estaría prohibido acceder a la sala de eventos, bodas y sala «Learn to dance«.

También, hablando de verde y Tranvía, cuando lo hicieron se cargaron el abeto que hacía de árbol de Navidad en el Barrio. Lo plantó el padre de una amiga mía cuando esa zona era una guarra trinchera ferroviaria repleta de jaros y de ratas como gatos. Quitaron el árbol con la escusa que afectaba a la catenaria. Urbanizada la zona, dijeron que volvería a su sitio. Nunca lo repusieron. Esto no es Deustu. ¡Como para andar pidiendo esculturas!

Pues nada… A ver si se animan tras tantos años de «tomamos nota» en no sé qué libreta roja o «Azal Gorria» de 83 páginas. Otra forma de postureo, como lo de promocionar con los 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), y en especial el objetivo 13 pero, a la hora de la verdad, más ruido y más asfalto y cemento para el barrio. Y de propina, hasta nos quitan el árbol de Navidad… Oiga!!! Que si es por dinero, hasta podemos hacer una cuestación por el barrio pero, claro, haría falta un Permiso o Licencia para replantarlo en un espacio público (exactamente donde estaba). Así que viene la segunda apuesta de unos zuritos ¿A que no la conceden?

¡Ainsssss, lo que hace la soberbia en gentes pusilánimes!

Publicado por

Iñigo Landa Larrazabal

Iñigo Landa Larrazabal (Bilbao, 1967) Destinado en la Agencia Espacial Vasca. Estudió Austronáutica en euskera y cursó el mismo máster que Pablo Casado en Universidad Rey Juan Carlos, el fugado. Vive en Bilbao

5 comentarios en «El mismo ruido y, de propina, más calor para el Barrio»

  1. Ya que ha salido el tema . ¿ Es necesario llevar el tranvía a Zorrozaurre ? , ¿ no es tan sostenible y la mitad de mitad de caro un línea de autobuses eléctricos ? . No hace falta ni catenarias , ni obras en el suelo , no se obliga a recorridos fijos , en caso de obra en una calle puede circular por la paralela . No lo entiendo.

    1. Yo tampoco pero es lo que hay y, al haber lo que hay, pedía un poco de verde y un poco menos de hormigón y asfalto.
      Al final es lo que dice la famosa Agenda 20-30 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible… los famosos 17 ODS y, en especial, el Nº 13.
      Lo que ocurre es que yo no voy a saraos con el pin circular de colorines en la solapa de la chaqueta (con o sin corbata) y hago propuestas concretas.

      También sé que, basta que esas propuestas las haga yo, es motivo suficiente para que se haga lo contrario.

      Pero eso ya es cuestión de pusilánimes que «entrenan» aurreskus en el Salón Árabe a 21 grados centígrados.

      No me preguntes cómo, pero lo he comprobado y documentado. Y es que si el alkate «entrena dantzas» a 27 grados, le da un vahido, o lo siguiente.

  2. La verdad que leyendo la entrada bloggera de hoy y los comentarios publicados hasta la fecha, parece mentira que todos los alcaldes de la villa desde el inicio de la democracia hayan sido del «partido» … (hasta podría entenderse que todo es resultado de la mala gestión de alcaldes del PPCorrupto, VOXFascista o PSOEMonárquico, en definitiva «Marca España»)

    Me ha hecho gracia (desde el respeto) lo de la «nula actividad de la supuesta oposición» … jajajajaja

    Eskerrik asko ¡¡¡

  3. Una de las cosas que me sorprende de la actual legislatura municipal es la nula actividad de la supuesta oposición.
    Eso quiere decir que o no dan palo al agua o están de acuerdo con todo lo que se dice y se hace.
    Si es la primera de las alternativas, pues no tendría nada de especial. La segunda ya me mosquea más.
    Y de lo que comentas, las calles Autonomía, Sabino Arana y Zunzunegui han sido siempre incómodas para el peatón y los residentes y ahora lo son más aún.
    Y eso de comprarse un piso barato porque pasa un viaducto por la ventana o porque está situada en el quinto pino, subiendo cuestas que ni el Tourmalet, ahora es rentable sobre todo en el segundo caso porque el Alkate te pone un ascensor o escaleras mecánicas a cuenta de todos. Especialmente si es en un distrito en el que cualquier voto hay que trabajarlo. Me acuerdo de que un alcalde ya fallecido se daba un baño de masas a los que era muy propenso junto a la Amatxu de Begoña y se le acercaban simpatizantes a hacerle la pelota. Una señora mayor le dijo «»alcalde, ponga un ascensor en mi barrio». Y el susodicho le respondió sin mirarle » un helicóptero le voy a poner, señora» lo que fue coreado con carcajadas por su guardia de corps. Juan Mari lo hubiera apuntado en su cuadernillo.
    Las famosas libretas habría que exponerlas, una vez terminadas, en un museo.

  4. Es que lo queremos todo. Bilbao se ha convertido gracias al inmenso trabajo de nuestros próceres locales en ejemplo de modernidad, captando millones de turistas que recorren embelesados sus calles. ¿Qué hay más sostenible que el edificio IBEDROLA, las torres de Garellano y tantas otras que embellecen nuestro skyline? El hormigón es resiliente. Un árbol se puede caer con el viento.
    Si queremos verde, pues al campo como hacen los que se puede permitir un chalé en Artea o en Urdibai. Estando un poco más fresquitos que el común de los ciuadanos pueden dedicarse a pensar por nuestro bien y encima les criticamos.
    Seguro que alguno ya está pensando en cuántas viviendas de lujo se podrían construir en el Parque de Doña Casilda. Es un despilfarro tenerlo como hábitat de unos cuantos patos y no poder levantar viviendas de lujo, que es lo que mola en el consistorio. Y además con total ánimo de colaboración propongo cambiar el nombre de la Villa por el de Bilbao-Amenábar, empresa que construye el Bilbao del futuro. El acero y el hormigón son ese futuro, siempre y cuando entre ellos haya paseos para los guiris y autóctonos y carriles bici para los miles de héroes del pedal que ya surcan nuestras calles. El fuuro de España es Leonor. El de Bilbao, Amenábar.
    Bueno y la hostelería, soporte también del nuevo Botxo.

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