Doña acabada (2ª y última parte)

La «doña» Elena María Isabel Dominica de Silos de Todos los Santos de Borbón y Grecia mantiene con su fugado padre Juan Carlos un ritual para saludarse: Dibujar con el pulgar una cruz en la frente del otro y después juntar los hombros, y finalmente tomarse por el antebrazo. Un extraño lenguaje no verbal que denota algún tic de la infancia.

Lo cierto es que han circulado muchos dimes y diretes sobre supuestas rémoras en su capacidad intelectual, algo que Zarzuela siempre ha desmentido: «Era una cría normal, aparentemente menos despierta que sus hermanos, y bastante trasto«. Como ejemplo, rememora un episodio que hizo peligrar su vida, cuando cogió sin permiso un kart aparcado en los jardines del palacio, y al lanzarse a toda velocidad sin saber manejarlo, se le enganchó la melena en las ruedas y a punto estuvo de estrangularse como Isadora Duncan (bailarina y coreógrafa considerada creador de la danza moderna que, en 1927, murió estrangulada por la larga chalina que llevaba alrededor de su cuello, cuando esta se enredó en la llanta del automóvil en que viajaba).

«¿Quién coño me ha movido el dial de la radio?«. La voz que increpa desde el asiento del piloto es la de Elena Borbón. Su escolta, que dos segundos antes le ha abierto la puerta de su utilitario color vino, asume de inmediato el error. «Perdón, señora, he sido yo«. Digamos que nadie se ofrece voluntariamente a trabajar con ella, dice más de un guardia real que, lógicamente, se mantienen en el anonimato.

Lo cierto es que la relación de Elena con la corona fue mala desde que nació. Su propio padre la apartó de la institución y puso en entredicho sus capacidades mentales. “Mi hija mayor no está en condiciones de reinar”, espetó Juan Carlos ante los «padres» de la Constitución. Fue precisamente él quien sugirió que la Carta Magna incluyera una ley que favoreciera al varón sobre la mujer en la línea de sucesión al trono, arrebatando así la corona a su primogénita. De sus palabras nació el rumor que cuestionaba las capacidades mentales de Elena, y, pese a que sus profesores aseguraban que era “perfectamente normal”, lo cierto es que padecía algunos problemas psicológicos.

Sabino Fernández Campo, el que fuera jefe de la casa real, la acompañó durante muchos años al psicólogo. Por supuesto, lo que ocurría en esas sesiones permanece en la más absoluta confidencialidad y no parece que nunca sepamos por qué necesitó ayuda profesional. Lo importante es que este cero a la izquierda en todos los sentidos cobra 200.000 euros anuales por hacer NADA aunque, de forma oficial, sus pagadores justifican el pastizal en su principal labor: “Integrar laboralmente a personas discapacitadas y niños con problemas de exclusión”. ¿No habrá personas con más formación y con salarios más económicos para este empleo?

Como dice Iñaki Anasagasti en su Blog, ¿Qué sabrá Elena de integrar laboralmente a personas discapacitadas que no sean miembros de la realeza? Nunca ha sido brillante en los estudios. Sus sucesivos trabajos, hasta que llegó a Mapfre, tampoco han sido destacables. Su paso por las guarderías, como profesora de inglés, era muy básico. Tenía más que ver con el hecho de que los papás pudieran presumir de que una Infanta de enseñaba los colores (‘bluuuuee, orangeee, greeen…‘) a sus hijos que por una condición especial con los pequeños.

A ver si nos vamos aclarando: «Donde no hay mata, no hay patata» o, lo que es parecido, a esta tipa le falta una patata para hacer el kilo. ¿Vamos ahora a entrar en un debate sobre lo que todo el mundo sabe? ¿Hemos descubierto ahora que la «doña» tiene menos luces que una patera?

Vaya banda!!!

Publicado por

Iñigo Landa Larrazabal

Iñigo Landa Larrazabal (Bilbao, 1967) Destinado en la Agencia Espacial Vasca. Estudió Austronáutica en euskera y cursó el mismo máster que Pablo Casado en Universidad Rey Juan Carlos, el fugado. Vive en Bilbao

5 comentarios en «Doña acabada (2ª y última parte)»

  1. La infanta Elena siempre me ha parecido correcta en su vida pública y discreta en su vida privada.
    ¿Doña Elena es todo lo que tiene que decir a esta periodista?
    «Espainiar Monarkiak herritarren zerbitzura egon behar du»
    Gora EAJ!. Aurrera EAJ!. EAJ herria zurekin!.
    ¡Viva la Monarquía española!.

  2. Esta doña tan antipática tiene su reverso real con Doña Leonor y Doña Sofía que siempre aparecen con una amplia sonrisa. Son la nueva monarquia cercana al pueblo y transparente.
    Si se fijan bien, también el Berlusconi está siempre sonriendo, pero el caso de este hombre es diferente porque en el último estiramiento facial le quedó tan tenso el cutis que no puede ponerse serio.

  3. Pues mami también tiene mala hostia. Dicen los cotillas que cuando un criado/a/e le traía ropa mal planchada la tiraba la suelo delante del esclavo/a/e para que entendiera el mensaje. Por no hablar de la infanta Pilar QEPD hermanísima del emérito y conocida por su altanería y malas contestaciones mientras miraba siempre con desprecio a los inferiores.
    Pues uno de esa linda familia viene hoy a Bilbao y por lo mneos me queda el consuelo de que tanto él como sus palmeros se van a mojar. Algo es algo.

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