La bolita

La Fiscalía de la Audiencia Nacional, tras recibir un buen número de denuncias, admite a trámite las mismas y ha instado al juez Alejandro Abascal a que solicite al organismo Loterías y Apuestas del Estado que aclare qué pasó con la famosa bolita del sorteo de Navidad que un operario introdujo con la mano en uno de los bombos.

No pasará absolutamente nada pero debo reconocer que es algo, al menos, inquietante. Y, porque en el país de la pandereta no va a dimitir el director de Loterías, a lo sumo, quedaría en una sanción para el empleado en cuestión. Y no sancionan a la señora de la limpieza simplemente porque, durante el sorteo, no andaba por allí con la mopa. Como siempre, el último mono… y si acaso.

¿Se imaginan que ordenasen repetir el sorteo? Eso ya sería la repanocha aunque tampoco pasaría nada en ésa España de Curro Jiménez, El Lazarillo y Bárcenas, que no se pone roja ni con agua hirviendo. Sería algo curioso ya que la inmensa mayoría de la gente ya ha roto sus décimos y participaciones. ¿Iban a pedir a los agraciados, con mayor o menor fortuna, que devolviesen el dinero?

Lo dicho. La cosa es liarla en «Marca España«.
Por lo demás, ¡Viva La Pepa y olé!

Dinosaurios criando malvas y dinosaurios roncando

Ayer, día 15, se cumplíó el 8º aniversario de la muerte del franquista Fraga Iribarne… El de «La calle es mía«. Pablo Casado le dedicaba este tuit (la verdad es que lo ponen «a huevo»): «Hoy se cumplen 8 años del fallecimiento de Manuel Fraga, fundador del Partido Popular y padre de la Constitución. Fue un político clave en la Transición democrática española. Su recuerdo estará siempre con nosotros«. Un texto «calcadito» al dedicado por Aznar desde FAES.

De su etapa como ministro de la gobernación del dictador asesino Franco, en Gasteiz tienen un «bonito recuerdo» de Fraga, Suarez (como sustituto) y Martín Villa, sobre todo las familias de los cinco trabajadores gasteizarras asesinados por orden de éste otro franquista que falleció en la cama, sin juicios ni revisiones. O sea, injustamente, se fue de rositas. «Marca España» en estado puro… y duro.

Mucha pulserita roijigualda, mucha jubilación de oro pero, hacer, lo que es hacer Margallo no hace nada… Bueno… roncar. Igual se debe a su soporífera correa del reloj. Tan soporífera como el citado dinosaurio al que han mandado a Estrasburgo para que no les de la tabarra.

Estos son los patriotas de la pulserita. De la misma votan una resolución por la libre determinación de los Pueblos y no se entera aunque, igual, hubiese entrado corriendo otro de su especie a avisarle (González Pons) Ahora no sé cómo llevarán el tema pero antes, ni le hubiesen avisado ya que le hubiese tocado hacerlo a Iturgaiz y, más que posiblemente, no andaría por ahí.

Cabe recordar que lideró el pódium con su medalla de oro al europarlamentario más abstentista (seguido por Mayor Oreja con la medalla de plata). Aunque si la medalla lleva la banderita, como la correa de Margallo, seguro que diría lucirla «con mucho orgullo». Y es que los de la pulserita «Marca España» son así. Tampoco le demos más vueltas…

¿Se lo tiene que recordar Europa?

Ni Fundación Francisco Franco, ni símbolos o monumentos franquistas, ni nada por el estilo. El Parlamento Europeo ha aprobado este jueves una resolución sobre la violencia neofascista en Europa en la que condena el régimen de Franco y su legado.

Como perfectamente nos dice el corresponsal en Bruselas de eldiario.es, Andrés Gil, la resolución, cuyas enmiendas alusivas al caso español fueron impulsadas por Podemos a través del GUE y de BNG a través de Verdes/EFA, ha contado con el apoyo de 355 votos a favor frente a 90 en contra y 39 abstenciones.

El texto, pide a los gobiernos de la UE que tomen medidas para «condenar y sancionar con dureza los delitos de odio» y tomen «medidas suplementarias» para hacer frente a la normalización de los discursos fascistas y xenófobos.

Así, el Parlamento Europeo «acoge con satisfacción la decisión aprobada por el Congreso de los Diputados de trasladar los restos de Francisco Franco de su tumba en el Valle de los Caídos, convertida en lugar de peregrinación de la extrema derecha; pide a las autoridades españolas que supriman de manera efectiva todos los demás símbolos o monumentos que exalten el levantamiento militar, la guerra civil y la dictadura de Franco, y pide que aquellos que no puedan ser retirados se sometan a la necesaria contextualización e interpretación, para que contribuyan a la concienciación pública y a la memoria histórica«.

El Parlamento Europeo, además, «insta a los Estados miembros a luchar contra las organizaciones que propaguen discursos de odio y violencia en espacios públicos y […] a prohibir efectivamente los grupos neofascistas y neonazis y cualquier otra fundación o asociación que exalte y glorifique el nazismo y el fascismo, respetando el orden jurídico nacional y las jurisdicciones nacionales«.

Aquí se incluye a la Falange y a la Asociación ultra-fascista Hogar Social.

Esperemos que el nuevo Gobierno «de progreso» coja, de una vez por todas, el toro por los cuernos e imponga la racionalidad observada desde Europa.

Documentos: Texto aprobado por el Parlamento Europeao (Vía eldiario.es)
https://www.eldiario.es/politica/Parlamento-Europeo-Gobierno-Fundacion-Francisco_0_828717613.html#documento

Se debería ilegalizar a la tercera pata de la extrema derecha española

Con la vigente ley de partidos en la mano, en «Marca España» sería factible la ilegalización de grupos como Vox. El mismo texto legal que aisló a Batasuna prohíbe que un partido pueda, de forma grave y reiterada, atentar contra el régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o alimentar el discurso del odio.

Así lo desarrolla José Antequera en Diario16 epor medio de un artículo al que yo no le quitaría ni una coma.

De esta forma, organizaciones y asociaciones feministas se están planteando solicitar la ilegalización de Vox en los tribunales acogiéndose a la ley de partidos políticos que fue aprobada en el año 2002 y que permitió aislar a la Izquierda Abertzale y dejarla fuera del juego político a lo que añadiría que dicha «ingeniería política» hizo posible, entre otras cosas, que el socialista  Patxi López fuera Lehendakari de la CAV (pese a no ser la fuerza política más votada) con el apoyo gratuito del Partido Popular vasco, entonces presidido por Antonio Basagoiti.

En la exposición de motivos de la citada ley se recoge que su objetivo es garantizar el funcionamiento del sistema democrático y las libertades esenciales de los ciudadanos, impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, “atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de bandas terroristas”.

En concreto, el artículo 9 de la ley persigue asegurar el respeto de los partidos a los principios democráticos y a los derechos humanos. Además, “desarrollarán las funciones que constitucionalmente se les atribuyen de forma democrática y con pleno respeto al pluralismo”. Difícilmente puede encajar en ese artículo un partido que coquetea con la xenofobia para conseguir votos y que pretende expulsar del país a 52.000 inmigrantes sin mayor argumento que el de ser extranjeros.

La ley de 2002 establece que un partido político será declarado ilegal cuando su actividad vulnere los principios democráticos, en particular “las libertades y derechos fundamentales, promoviendo, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas, o la exclusión o persecución de personas por razón de su ideología, religión o creencias, nacionalidad, raza, sexo u orientación sexual” algo que, añado, lleva a la práctica a diario la formación de extrema derecha española.

Tampoco admite la ley a los partidos que utilicen como instrumentos de su actividad, “conjuntamente con los propios o en sustitución de los mismos, símbolos, mensajes o elementos que representen o se identifiquen con la violencia”. No son pocos los votantes de Vox que acostumbran a exhibir banderas preconstitucionales en actos públicos o mítines de sus líderes políticos, una conducta que supone una clara apología de un régimen fanático y dictatorial que practicó el terrorismo de Estado mediante la represión, la ejecución de los disidentes y el encarcelamiento de miles de personas por sus ideas políticas. En ese sentido, cabe recordar que en países como Alemania la mera exhibición de una bandera nazi es delito.

Por otra parte, tratar de liquidar la legislación que protege a las mujeres del terrorismo machista podría considerarse no solo otro atentado contra la Constitución española ‒que promueve el valor de la igualdad sin discriminación por razones de sexo‒, sino contra los convenios de protección de los derechos humanos que España ha firmado en los organismos internacionales. Tratar de derogar la ley de violencia de género con mentiras y datos falsos supone, de alguna manera, asumir ser cómplice de quienes practican ese terrorismo machista casi a diario. Ningún Estado democrático puede tolerar semejante aberración.

Argumentos jurídicos para solicitar la ilegalización de Vox no le faltan a las asociaciones feministas de todo el país, que han decidido plantar cara a la ideología patriarcal del partido de Abascal mediante manifestaciones en todo el territorio nacional. En ese sentido, más de un centenar de asociaciones feministas han firmado un manifiesto contra la derogación de la ley de protección contra la violencia de género, una medida “intolerable” que exige el partido ultra para apoyar al Gobierno de PP y Ciudadanos en Andalucía.

Por su parte, la homofobia que parece transpirar el programa político del nuevo partido de extrema derecha española, como forma del discurso del odio que parece promover, sería otro motivo más para solicitar su ilegalización en los tribunales, ya que esta ideología atenta también, directamente, contra el derecho a la no discriminación de las personas constitucionalmente reconocido.

La iniciativa de ilegalización contaría con las directivas y recomendaciones de la UE. Así, una resolución del Parlamento Europeo sobre el auge de la violencia neofascista en Europa (2018/2869(RSP), insta en su artículo 20 a “luchar contra las organizaciones que propaguen discursos de odio y violencia en espacios públicos, en la línea de prohibir efectivamente los grupos neofascistas y neonazis y cualquier otra fundación o asociación que exalte y glorifique el nazismo y el fascismo dentro del respeto del ordenamiento jurídico y la jurisdicción nacional”.

Finalmente, otras propuestas programáticas de Vox como la eliminación del modelo territorial de las autonomías también suponen un ataque directo contra otro pilar fundamental de la Constitución. La España que pretende instaurar el partido ultra sería una España preconstitucional, franquista, que nada tendría que ver con la actual, y llevaría a nuestro país a retroceder 40 años en el tiempo. Esa idea de España “una, grande y libre” es abiertamente inconstitucional y no tendría cabida en nuestro ordenamiento jurídico. Para imponerla, Vox tendría que reformar la Constitución del 78 o promover otra Carta Magna que sin duda no contaría con el consenso de aquella que votamos todos los españoles.

Hasta ahí la teoría basada en la legislación vigente pero (y siempre hay «un pero») faltaría voluntad política y, las otras dos patas de la extrema derecha española, lo que entendemos por «Trifachito» (PP y Ciudadanos) no estarían por la labor pese a que Vox es su coladero principal de votos.

Por regla general (aunque esto ya depende más de los dueños que de los propios animales), perro no muerde a perro o, dicho de otra manera, entre bomberos no se pisan la manguera.

Ya era hora

Casi medio siglo después, la Cadena SER ha cerrado ‘Los Toros’, presentado por Manuel Molés. El programa trataba temas de actualidad relacionados con la salvajada de los toros.

No cabe duda que una empresa de comunicación privada debe mirar por sus intereses y lo cierto es que el programa se fue quedando sin anunciantes ya que las empresas ya no apuestan por publicitarse en algo que produce rechazo social y es este un caso de libro. La verdad es que ya solo le quedaba un anunciante: Mesones Del Serranito o algo así.

Pese a que la SER desvincula el adiós a Manolo Molés de un rechazo a los toros (no deja de ser una cortina de humo que «no cuela») opta por sustituir el espacio por un programa de humor, algo inócuo y alejado suerte de apología maltrato animal. A mí, como oyente de esa emisora me parece fenomenal aunque haya fanáticos «Marca España» que hayan optado por el desbarre. Es el caso de un tal Alfredo Casas Torcida: «Que la SER cancele el programa ‘Los Toros’ es una pésima noticia. Desde ahora, la emisora de PRISA es menos plural y menos libre«. Le hubiese faltado «y menos española» además de la coletilla «dirigida por rojos«.

Lo cierto es que no se pierde absolutamente nada. Al contrario. Las únicas luces que tiene Molés son similares a las del traje de clown de un torero. Uno se quedaba, sencillamente, alucinado cuando este tauricida comentaba en un rotativo de Bilbao que «EL TORO BRAVO NO SUFRE«. Y se quedaba así de ancho, ni pestañeaba…

No es cuestión de entrar en el debate de alguien que no debe regir del todo bien, que veía «rojos separatistas» en todos aquéllos apoyaban la ILP antitaurina en Catalunya. Pero a éste apólogo de la tortura animal, que más bien parece una reencarnación de Matías Prats si se le debe, al menos, dejar bien claro esto: el Dr. José Enrique Zaldívar respondía a su tesis:

Según el peculiar razonamiento Molés, el toro sería un animal hormonalmente diferente y único, un mamífero extraordinario que no respondería al dolor como los otros animales… antes bien gozaría de la torturante y agonizante lidia en la plaza de toros… Lo dicho: un enfermo. Habrá pues que recordarle lo que, dentro de lo que este tipo califica «Fiesta» suponen las «suertes» de la puya y la de las banderillas.

La puya es una vara con un cuchillo en forma cónica, que se entierra en el morrillo del toro, donde están los músculos que mueven el cuello. El fin de la puya es impedir los movimientos bruscos de la cabeza y «humillar» al animal haciendo que no pueda levantar la cabeza. Los taurófilos argumentan que el uso de la puya sirve para «descongestionar» al toro que está bravo y ofuscado por la lidia.

Sin embargo, lo que sucede con la tortura de la puya no es una simple descongestión porque el toro pierde hasta 10 litros de sangre en esta suerte, pues con el «barrenado» y el «mete-saca» se llega a hacer una herida 7,4 veces más profunda que lo normal.

Otra estadística es que sólo un 4,7% de los puyazos logran cortar los músculos del cuello y dejar el resto de la anatomía local intacta: lo que se suele cortar con los puyazos mal hechos son los músculos de las extremidades anteriores y tronco (por eso los toros suelen caerse). Como dato: el toro tiene 36 litros de sangre, más o menos… por lo que la suerte de varas lo hace perder un tercio de su líquido vital.

Por otro lado, las banderillas, arpones de hasta 16 mm. de largo, desgarran y cortan músculos, nervios y vasos sanguíneos. Empeoran la herida y el desangrado provocado por la puya, y hacen que el animal se desangre con más rapidez, fatigándolo y debilitándolo aún más.

Una cuántas de éstas y unos buenos puyazos le metería yo a éste descerebrado de Molés precisamente, por ahí: por dónde amargan los pepinos. Que se lo mire…

Y un aplauso a la SER por su decisión. Más vale tarde que nunca. Zorionak!