Las encuestas reflejan un progresivo divorcio entre el rey y los españoles (Por J.F. Úbeda).

El papel y la figura del Monarca y de la Casa Real nunca habían sido tan poco valorados por los españoles.

ABC publicó este domingo una encuesta que refleja, entre otros datos, que el 45,8% de los españoles cree que el mantenimiento de la Monarquía refuerza la democracia en España, o que sólo el 40% de los ciudadanos de entre los 18 y 35 años apoya a la institución.

Pese a estar anunciado en portada bajo el titular «los españoles creen que el Rey es el garante contra la independencia», el sondeo -que realiza DYM para el periódico de Vocento- no aparece en páginas interiores hasta la página 44. En cualquier caso, los datos de este sondeo resultan especialmente llamativos cuando nos damos cuenta de que, por ejemplo, el 11 de marzo de 2012 el mismo periódico publicaba un artículo titulado Cinco razones por las que la Monarquía es un sistema mejor.

Según podemos ver en la encuesta publicada este domingo, el Rey aprueba en casi todo… por los pelos. Un 57% de los consultados considera que el Rey es un símbolo que une a los españoles, aunque sólo un 45,8% opina que el mantenimiento de la Monarquía refuerza la democracia en España –frente a un 14,1% que está «ni de acuerdo ni en desacuerdo», y un 39% que está «muy en desacuerdo o en desacuerdo»-. Además, el 46,2% opina que el Rey es uno de los mayores garantes para evitar que «el reto del soberanismo acabe rompiendo España» (sic), por un 36,2% que está muy en desacuerdo o en desacuerdo con esta afirmación.

El grado de apoyo cosechado por el Rey y la Corona en esta encuesta es aún menor que el obtenido en marzo de 2012, cuando ABC publicó una encuesta similar. En cambio, la verdadera caída de popularidad se advierte si comparamos estas cifras con las obtenidas años atrás en otras encuestas.

El último sondeo, realizado el 31 de octubre de 2012, muestra que el 60,7% de los españoles cree que la Monarquía es una institución positiva, y que el 55,7% apoya, en concreto, al Rey. En marzo, respectivamente, los porcentajes eran del 69 y del 63%. En poco más de medio año, casi un 10% menos de los ciudadanos ha dejado de apoyar a la institución o al Jefe del Estado.

El 55,3% de los españoles cree, en estos momentos, que la Monarquía está muy comprometida con la democracia, mientras que en marzo, el porcentaje ascendía al 69%.

Comparar las dos encuestas no es tarea fácil. En el último sondeo el 66,1% de los encuestados piensa que la Monarquía es «algo o muy cercana al pueblo», pero en el de marzo informaba de que un 56% es «muy cercana o bastante cercana al pueblo». Vemos cómo en el sondeo de marzo no se incluyó a los indecisos, hecho que ocurre en la más reciente: de ahí que aumente el porcentaje.

En marzo, el 68% de los encuestados consideraba que la Monarquía es «muy respetada o bastante respetada internacionalmente»; en el caso de octubre, ABC se limita a decir que «el 63 por ciento opina que es respetada internacionalmente». El «muy» o el «bastante» se los ahorra este domingo el diario de Vocento.

Al Rey ya no se le quiere tanto.

El desplome de popularidad que han sufrido el Rey y la Casa Real es más notable si comparamos estos datos con los de encuestas más antiguas. Por ejemplo, la encuesta de SIGMA 2 para El Mundo de enero de 2012 informaba de que el 76% de los españoles tenía una opinión muy buena o buena del Rey, porcentaje superior al 60% que decía respaldar la Monarquía.

Además, en el ranking de personajes más queridos de 2008, el primer lugar lo ocupaba el portero del Real Madrid, Iker Casillas -capitán de la selección española ganadora del Europeo de aquel año-; el segundo, la reina Sofía, y el tercero, Juan Carlos I. Este ranking coincidía con el famoso «¿por qué no te callas?» a Hugo Chávez.

En este mismo ranking, pero en el de 2010, el Rey todavía se encontraba entre los diez personajes más queridos, esta vez, en octavo lugar, por detrás de su esposa o del seleccionador nacional de fútbol, Vicente del Bosque.

Las bodas y la música.

Después del asunto de la pelea por razones políticas de la boda de Donosti debido a una canción de Benito Lertxundi ([Enlace roto.]) Aberto Moyano publica preventivamente «Once canciones a evitar en cualquier boda transversal».

1. La tortura, de Alejandro Sanz y Shakira: mejor no. El sector español del bodorrio podría interpretarlo como una prueba irrefutable de que los novios están el manual de ETA.

2. Ayatollah, de Siniestro Total. Puede haber islamistas o incluso células durmientes entres los invitados o, lo que es más probable, camareros. O peor aún: multiculturalistas.

3.- Simon y Garfunkel: tampoco. A la violencia latente en todas sus composiciones se suma el hecho de que ‘The sounds of silence’ recuerda demasiado a las conversaciones de un matrimonio.

4. Campanades a morts: muy apropiado a las circunstancias que rodean cualquier enlace de este tipo, pero remite al desafío catalanista. Mejor evitarla.

5. Roxy Music: desaconsejable. Siempre hay alguien que pregunta “¿Este grupo no es ése en el que cantaba el etarra de Brian Currin?”. Y a partir de ahí, los acontecimientos se pueden tornar imprevisibles.

6. Plastic Ono Band: en principio no habría problema, pero por alguna razón hace que a la cuadrilla del novio le entre la llantina.

7. Cualquier canción de Pimpinela: podría molestar a tanto a los simpatizantes de Ezker Batua como lo que de Ezker Anitza.

8. Paquito el Chocolatero: exclusivamente para bodas en las que el encargado de traer los porros se responda al nombre de Francisco (Patxi si la boda se celebra en Euskal Herria).

9. La carretera, de Julio Iglesias: Canción inocua donde las haya, es considerada por Urquijo como un himno en contra de la dispersión.

10. Ahora quiero ser tu perro, de Parálisis Permanente: la sola aunque improbable presencia de un simpatizante de Hamaikabat en el banquete podría desatar la batalla campal.

11. Y nada de Javier Krahe, por supuesto: el cura puede empezar a repartir formas consagradas, vulgo hostias, de forma indiscriminada.

Saltan las alarmas en la Casa del Rey por la creciente espiral de abucheos a la familia real española.

El Diario de los lectores influyentes -El Confidencial-  recalca que ésta situación por la que atraviesa el Heredero de Franco y toda su trouppe hubiera resultado casi impensable hace sólo unos años. Pero el profundo malestar ciudadano por los efectos combinados de la crisis y los recortes, y sobre todo el desplome de la credibilidad en la Corona a causa de episodios como el caso Urdangarín o la cacería de elefantes en Botswuana, han convertido las expresiones públicas de rechazo a la familia real en una imagen habitual.

Felipe de Borbón y su esposa, Letizia Ortiz, fueron justamente abucheados la semana pasada a su llegada al teatro Campoamor de Oviedo para presidir la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Y una sonora bronca recibió Sofía anteayer en la Lonja de Valencia, que albergó la ceremonia de los Premios Jaime I.

La citada fue la tercera exhibición de hostilidad hacia un miembro de la familia real en poco más de un mes. El pasado 17 de septiembre, los abucheos a los Príncipitos eclipsaron el acto de inauguración del curso escolar en un colegio público de Fuensalida (Toledo). Es cierto que el grueso de las expresiones de descontento fue dirigido contra el Partido Popular en las personas del ministro de Educación, José Ignacio Wert («el españolizador»), y la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal (la «mileurista» que percibe CINCO sueldos), por los recortes educativos.

Pero el heredero y su esposa tampoco se libraron de la ruidosa pitada que les dedicó un nutrido grupo de estudiantes, profesores y padres de alumnos, una representación de esa España cabreada cuya confianza en la clase dirigente está bajo mínimos.

Quienes peor parados están saliendo de esta creciente espiral de descontento popular son los Príncipes de Asturias, precisamente las dos figuras que la Casa del Rey trata de proteger y potenciar, dada su condición de -ojalá no séa así- futuros Reyes de España. La paradoja es que, al tener una agenda oficial mucho más intensa, Felipe y Letizia son también los miembros de la familia real más expuestos públicamente y, por tanto, los que sufren un mayor desgaste.

El pasado mes de mayo, la pareja ya fue increpada por un grupo de ciudadanos cuando recorría las casetas de la Feria del Libro de Madrid, pocas horas antes de que el Príncipe, esa misma noche, aguantase impertérrito los silbidos al himno español y las burlas a a su padre durante la final de Copa en el estadio Vicente Calderón.

El contacto directo de Juan Carlos con la ciudadanía en actos públicos se ha visto sensiblemente reducido desde el estallido del caso Urdangarin y el escándalo provocado por el citado safari en Botswuana.

Una de las razones de esa agenda menguante está, obviamente, en el desgaste del monarca provocado por la edad -el próximo 5 de enero cumplirá 75 años- y por sus intervenciones quirúrgicas, las dos últimas hace tan sólo seis meses, tras romperse la cadera durante la polémica cacería africana. Pero hay otro argumento de peso, menos evidente, para justificar su progresivo alejamiento de la calle: preservar en lo posible su figura de jefe del Estado de la ira popular.

Esa estrategia explica que en los últimos meses el Rey haya limitado su agenda oficial, casi en exclusiva, a audiencias en La Zarzuela y viajes al extranjero.

Esfuerzos baldíos.

Los esfuerzos de la Casa del Rey por relanzar la imagen de la Corona y rescatarla de los estragos causados por el último annus horribilis no han calado en amplias capas de la sociedad, a juzgar por las continuas muestras de rechazo en la calle. Ningún gesto de La Zarzuela parece suficiente para acallar ese imparable malestar: desde el castigo a Iñaki Urdangarín, apartándolo de la agenda oficial de la familia real y forzando su salida de Telefónica, a las disculpas públicas del monarca por la cacería en Botswuana, pasando por la mayor transparencia en las cuentas de la institución monárquica, el recorte en su presupuesto o el diseño, mucho más moderno, de la nueva web de la Casa Real.

Todo parece quedarse corto.​La Casa del Rey asiste con una mezcla de estupor y resignación a esta escalada de animadversión ciudadana, que unas veces se expresa de forma espontánea y, en otras ocasiones, responde al llamamiento de grupos organizados, ya sean sindicatos, colectivos de funcionarios o miembros de plataformas como el 15-M. «Cuando la calle está incendiada, como ocurre ahora, hay que aguantar y poner buena cara», asegura un portavoz de La Zarzuela. «Frente a ese malestar no podemos hacer mu​cho más, salvo ser más selectivos a la hora de confeccionar la agenda oficial», añaden las mismas fuentes.

Tampoco ayuda a rebajar la tensión el hecho de que los miembros de la familia real vayan siempre acompañados en sus apariciones públicas, como es preceptivo, por un miembro del Gobierno o alguna autoridad autonómica, ya que son éstos los que suelen atraer las mayores muestras de rechazo y descontento. En Valencia, por ejemplo, las banderas republicanas y los pitos con que fue recibida la Reina por un centenar de ciudadanos se mezclaron con los gritos de «¡ladrones!» dirigidos al presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra, y a la alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, ambos, de nuevo, del Partido Popular.

LA REFORMA LABORAL YA ESTÁ CREANDO EMPLEOS EN EL ESTADO ESPAÑOL…

Vamos a ver como hay a quiénes que no les afecta el brutal aumento de las listas de desempleo en el País de la pandereta. Y vamos con NOMBRES Y APELLIDOS-CARGO-PARENTESCO.

Elisa Robles Fraga. Directora General del Centro para el Desarrollo
Tecnológico Industrial (CDTI), organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación. Sobrina de Manuel
Fraga Iribarne.

Víctor Calvo Sotelo. Secretario de Estado de Telecomunicaciones. Hijo de Leopoldo Calvo Sotelo, ex Presidente del Gobierno.

José Ramón Bujanda Sáenz. Presidente de SAECA empresa pública
participada por la SEPI y el Ministerio de Agricultura. Cuñado de
Miguel Arias Cañete, Ministro de Agricultura.

José Miguel Martínez. Presidente de la Sociedad Estatal Loterías y
Apuestas del Estado (SELAE) dependiente del Ministerio de Hacienda. Concuñado de Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda.

Ángeles Alarcó Canosa. Presidenta y Consejera Delegada de Paradores
Nacionales. Ex mujer de Rodrigo Rato, ex Vice Presidente del Gobierno y Ex-Presidente de Bankia.

Ricardo Cospedal García. Director de la Fundación Carolina. Hermano de María Dolores de Cospedal, Secretaria General del PP y Presidenta de Castilla La Mancha.

Ignacio López del Hierro. Propuesto como Consejero de Red Eléctrica. Tras hacerse público se ve obligado a renunciar. Marido de María
Dolores de Cospedal.

Rafael Rodríguez Ponga. Propuesto para Secretario General del
Instituto Cervantes. Mientras tanto continua de Diputado. Hermano de
María Flavia Rodríguez Ponga.

María Flavia Rodríguez Ponga. Directora General de Seguros y Fondos de
Pensiones. Hermana de Rafael Rodríguez Ponga.

Alberto Nadal Belda. Vicesecretario de Asuntos Económicos, Laborales e Internacionales de la CEOE. Propuesto para ser Consejero de Red
Eléctrica, que tras hacerse público se ve obligado a renunciar. Hermano de Alvaro Nadal Belda.

Alvaro Nadal Belda. Director de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno con rango de Secretario de Estado. Hermano de Alberto Nadal y casado con María Teresa Lizaranzu Perinat.

María Teresa Lizaranzu Perinat. Directora General de Política e
Industrias Culturales y del Libro. Casada con Álvaro Nadal Belda.

Rafael Catalá Polo. Secretario de Estado en Fomento. Hermano de Raquel Catalá Polo.

Raquel Catalá Polo. Delegada Especial de la Agencia Tributaria en Madrid. Hermana de Rafael Catalá Polo.

José Canal. Secretario General Técnico del Ministerio de
Educación, Cultura y Deporte. Casado con Sonia Ramos Piñero.

Sonia Ramos Piñeiro. Directora General de Apoyo a Víctimas del
Terrorismo. Casada con José Canal.

Carmen Gámir. Jefa de Prensa de la Secretaria de Estado de
Presupuestos. Compañera sentimental de Alberto Feijóo, Presidente de
la Xunta de Galicia.

Marcelino Oreja Arburua. Nombrado Presidente de la Entidad Pública
Empresarial Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE). Hijo de Marcelino
Oreja Aguirre, ex diputado y ex Ministro de Asuntos Exteriores.

Miguel Cardenal Carro. Presidente del Consejo Superior de Deportes. Hijo de Jesús Cardenal, ex Fiscal General del Estado con José María Aznar.

Álvaro Ramírez de Haro y Aguirre. Asesor del Secretario de Estado de
Comercio, Jaime García-Legaz. Hijo de Esperanza Aguirre.

María Zaplana Barceló. Asesora en la Secretaria de Estado de Turismo. Hija del ex ministro Eduardo Zaplana.

Iván de la Rosa. Letrado en el Área Jurídica de Telefónica. Marido de Soraya Saénz de Santa-María, Vicepresidenta del Gobierno.

Qué súper mega-chupi… ¿ehhhh?