Las poblaciones de salmón atlántico en peligro crítico por el cambio climático

Salmón atlántico, ‘Salmo salar’, en aguas noruegas. Foto: Hans-Peter Fjeld.

Las poblaciones de salmón atlántico (salmo salar) del sur de Europa, entre ellas las de aquí, parecen estar críticamente en peligro por su reducida variedad genética y por vivir en las aguas más cálidas que esta especie puede tolerar.

El salmón es una especie con un rango de distribución muy amplio cuya estructura genética está fuertemente influida por su vida anádroma (viven en el mar, pero remontan los ríos para reproducirse) y por el instinto que les hace regresar a su hábitat natal. Existen, además, indicios significativos que apuntan a la temperatura de la superficie del mar como un factor fundamental que condiciona su variabilidad genética.

Un equipo internacional de científicos alerta de la necesidad de crear áreas protegidas para el salmón atlántico (Salmo salar) con el objetivo de preservar a sus poblaciones ante el aumento de la temperatura del agua que provoca el cambio climático. La investigación, que se publica en el ‘Journal of Fish Biology’, ha contado con equipos de la Universidad de Exeter (Reino Unido), la Universidad de Konstanz (Alemania), la Universidad de Oviedo y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

José Luis Horreo, investigador del MNCN-CSIC, alerta que “es necesario un cuidadoso y coordinado control de las diferentes poblaciones para que la especie mantenga sus números y diversidad en Europa”.

“Según los datos que manejamos, lo más previsible será que la distribución de la especie se reduzca a las áreas que ocupa al norte. Por eso, estas zonas deberían ser reconocidas como refugios y recibir la protección y el estatus apropiados”, añade Horreo.

El salmón del Atlántico es una especie distribuida por Norte América, Islandia, Europa atlántica y Rusia noroccidental, con un rango de tolerancia de temperatura que va de 0ºC a 33ºC. El margen de tolerancia y su extensa distribución geográfica hacen de él un valioso modelo para comprobar los efectos que los cambios de temperatura tienen en la variabilidad genética de las distintas poblaciones.

En los próximos días se iniciará el espectáculo natural que supone el remonte del salmón atlántico (Salmo salar), aunque no es lo de hace décadas. Estos nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-.

Salmón remontando un río asturiano. Foto: Eduardo García Carmona.

En esas cuencas fluviales todavía se pueden observar a los salmones remontando, con sus potentes coletazos, cascadas de considerable altura. Estos peces, que han pasado dos o tres años en el mar, buscan los lugares donde nacieron, es decir, aquellos en los que las aguas son frías, libres, raudas y transparentes. ¡Buenos lugares para amar y nacer!

En el caso del País Vasco y de Navarra, los ríos salmoneros históricos llegaron a ser cerca de una decena – Nervión, Oka, Lea, Deba, Urola, Oiartzun, Oria, Urumea y Bidasoa-, y hoy en día se han reducido a cuatro, de los cuales, sólo el río Bidasoa está considerado en la actualidad como no vulnerable, y el único donde se puede pescar.

Hembra de salmón de 9 kilos capturada en la Nasa de Bera (Navarra), junto al río Bidasoa, para poder ser utilizada como reproductora.

Artículo científico de referencia:

‘Northern areas as refugia for temperate species under current climate warming: Atlantic salmon (Salmo salar L.) as a model in northern Europe’ Jose L. Horreo, Andrew M. Griffiths, Gonzalo Machado-Schiaffino, Jamie R. Stevens, Eva Garcia‐Vazquez. First published Journal of Fish Biology 03 October 2018 https://doi.org/10.1111/jfb.13825

Paseos por la naturaleza y sus beneficios físicos y mentales

Hayedos en la Sierra de Aralar (Navarra). Otoño 2017.

Las caminatas por el bosque, el campo y, en general, los entornos naturales suelen generar una sensación de bienestar, tanto a nivel físico como mental. Es algo que han experimentado infinidad de personas a través de los siglos. Pero en los últimos años algunos investigadores se han propuesto describir de manera científica las características de ese bienestar: en qué consiste, cuáles son exactamente los beneficios de dar paseos en la naturaleza.

En un trabajo de 2015, un equipo dirigido por Gregory Bratman, experto de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), partió del concepto conocido como “rumiación mórbida”, es decir, los pensamientos que vuelven una y otra vez a la mente, que pueden tornarse obsesivos y que son a menudo causa de estrés, ansiedad, angustia y depresión. Diversos estudios han demostrado que esta rumiación es mucho más común en la gente que vive en la ciudad que entre quienes viven en entornos naturales.

De acuerdo con la llamada teoría de la restauración de la atención, la mente se fatiga cuando alguien tiene que estar concentrado durante mucho tiempo debido a los estímulos que recibe del exterior. Esto es lo que ocurre durante buena parte de la vida en la ciudad, donde esos estímulos son constantes y hay que estar atentos para, por ejemplo, no ser arrollados por un coche al cruzar la calle.

Pasear por la naturaleza posibilita justo lo contrario: contemplar árboles, aves, nubes o una puesta de sol no exige una alta concentración, y por lo tanto supone una restauración de la atención a unos niveles más naturales. Este descanso -que reduce el estrés y propicia el bienestar- es otro de sus beneficios, tal como lo señalan diversos trabajos.

Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos). Quinto Real (Navarra). 19.03.17.

En Japón han desarrollado una práctica llamada Shinrin-yoku, que significa literalmente “absorber la atmósfera del bosque” y que en castellano se ha extendido con una fórmula más simple: “baño de bosque”. Consiste, en esencia, en acudir al bosque no solo para dar un paseo o contemplar sus vistas, sino para tratar de “absorberlo” a través de los cinco sentidos: respirar hondo, entrar en contacto con los aromas de la naturaleza, sentir las texturas del suelo, de las hojas de las plantas, oír el canto de los pájaros, los cursos de agua, el viento entre los árboles.

En el caso de Navarra, los pioneros de los Baños de Bosque-Oihan Bainua fueron los japoneses, tal como señala Iosu Cabodevilla, psicólogo clínico, en un artículo publicado en “Noticias de Navarra”, que desde 1982 promueven esta actividad, shinrin-yoku.

Navarra, con su enorme extensión forestal, que contiene la tercera parte de hayedos de la península ibérica, no podía quedar al margen de esta tendencia de aprovechar los efectos benéficos en la salud que nos proporcionan los bosques y en la actividad social y económica generada en torno a los mismos.

El valle pirenaico de Erro/Erroibar, con una gran parte de su superficie cubierta de bosque autóctono, hayedos y robledales bien conservados, es el lugar elegido para la ubicación y desarrollo de este proyecto de implantar el primer bosque terapéutico de Navarra. Estos montes cuentan con proximidad a la capital navarra y un alto valor paisajístico y natural, ya que parte de la zona está incluida en la Zona Especial de Conservación (ZEC) denominada Monte Alduide, y son parte de la Red Natura 2000 de Navarra. Además, la zona está catalogada como Área de Importancia para Aves (IBAS), es decir una zona crítica para la conservación de las aves y la biodiversidad.

Bosque de hayas (Fagus sylvatica). Peñacerrada (Álava). 30.09.17.

Los pájaros que murmuran

Bando de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart), en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz), al atardecer. 15. 12.17.

Son miles y miles, los estorninos pintos que, llegados del norte, pueden verse volando en grupo, con una sincronía enorme, desde finales del otoño y durante todo el invierno, por nuestras tierras.

Muy curiosas y vistosas son las grandes bandadas de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart), por el ruido que producen en sus desplazamientos, como un zumbido impresionante, de multitud de alas ejerciendo su fuerza contra el aire, que se forman como defensa de los ataques de rapaces.

Sus espectaculares acrobacias aéreas no pasan desapercibidas, y todo parece detenerse menos el único y gigante organismo en el que se ha convertido el grupo que avanza dibujando formas en el aire, elevándose, retorciéndose, curvándose y cayendo en picado, y pintando el cielo de negro. Así funcionan los estorninos.

Esas tupidas bandadas, que pueden ser de decenas de miles de ejemplares -entre 40.000 y 50.000, según algunas estimaciones-, se les llama “murmuraciones”, por su vuelo sincronizado. Durante muchos años los expertos se han preguntado cómo y por qué, y la primera cuestión no parece resuelta, aunque se sabe que trabajan en pequeños equipos, pendientes de los movimientos de sus más inmediatos vecinos.

Respecto a la segunda, hay bastante consenso en que se trata de una estrategia de defensa contra posibles depredadores, como algún halcón, águila calzada o aguilucho lagunero.

Bando de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart), cerca de Haro (La Rioja). 22.01.17

Una cuestión que suele contrariar a algunos sectores de la sociedad, es por los efectos negativos que causan, tanto por su ruidoso comportamiento cuando se posan sobre el tendido eléctrico y los árboles de los diferentes jardines, como por la gran cantidad de excrementos que depositan sobre esos lugares. Pero también hay que recalcar que esta especie ayuda a eliminar insectos, y por tanto es beneficiosa para los agricultores, pudiendo acabar con muchas de las plagas de invertebrados que amenazan a los agricultores.

La población actual de estorninos pintos en el Estado Español podría estimarse en 400.000-1.200.000 pp., aunque se debe tener en cuenta que su expansión por la cordillera Cantábrica no conlleva necesariamente un aumento de efectivos, ya que el cercano Estornino Negro gana también terreno en dichas áreas. Y muchas veces se les confunde. Y es que pueden verse dos especies de estorninos, el pinto (Sturnus vulgaris) y el negro (Sturnus unicolor). En otoño, cuando el estornino pinto adquiere su moteado plumaje invernal, las dos especies se solapan, según se dice en publicaciones de SEO/Birdlife. Incluso se han detectado casos de hibridación entre ellos.

Estornino pinto (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart) en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 15.06.17.

 

La última esperanza para salvar a la anguila europea

La anguila europea (Anguilla anguilla) es una especie muy vulnerable. Foto: Noticias de Gipuzkoa.

La anguila europea -la angula es el alevín o cría de la anguila- es una especie compleja desde el punto de vista biológico, con un ciclo peculiar, curiosamente la reproducción de las anguilas en su medio natural jamás ha sido observada. Se supone que debe ocurrir en algún lugar cercano al Mar de los Sargazos donde las larvas pasan de 2 a 3 años y al llegar a las costas europeas se transforman en angulas. Posteriormente entran y ascienden por los ríos y pasan en ellos buena parte de su vida para descender otra vez y migrar al Mar de los Sargazos para reproducirse.

La anguila europea es una especie muy vulnerable y con gran tradición pesquera en muchas zonas de su área de distribución. Presente en casi todos los ríos de Europa y del norte de África, realiza la mayor parte de su crecimiento en agua dulce, aunque se reproduce en el mar.

La población de anguila europea está en peligro crítico, según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN).  Esta especie ha descendido tanto que actualmente sólo llegan a nuestras costas un 8,7% de las angulas que lo hacían antes de 1980. Su supervivencia está amenazada por el cambio climático, las barreras a la migración (en la península ibérica la anguila ha perdido el 80% de su hábitat), la contaminación, la explotación insostenible y el tráfico ilegal de la angula.

En 2007 la Comunidad Europea estableció un reglamento (CE 1100 / 2007) para garantizar que todos los Estados Miembros desarrollasen planes de gestión de la anguila. Sin embargo, la población no ha mostrado signos de recuperación.

La gestión de la anguila europea se ha visto obstaculizada por diversos factores, entre ellos, la falta de diálogo, de coordinación y de estrategias conjuntas de los actores involucrados en su conservación, así como la falta de conocimiento sobre la especie y la disparidad en las metodologías empleadas en la estimación de los indicadores para su evaluación. Así, aunque las anguilas que hay en las aguas españolas, francesas y portuguesas constituyen una única población, se han manejado como si fueran poblaciones aisladas, a nivel nacional e, incluso, regional.

La angula es el alevín o cría de la anguila. Foto: Azti.

Debido a ello, se ha puesto en marcha el proyecto SUDOANG que pretende contribuir a la recuperación de la anguila europea en el sudoeste europeo, estableciendo métodos conjuntos de actuación y reforzando la cooperación de los agentes implicados en la gobernanza de la anguila y su hábitat. gestores locales, regionales y nacionales, ONGs y asociaciones de pescadores.

El proyecto SUDOANG, coordinado y liderado por AZTI, está cofinanciado por el FEDER a través del programa Interreg Sudoe. Cuenta con un presupuesto de 1,6 millones de euros de los cuales el Programa Interreg Sudoe financia el 75%. (1,2 M). Para poder llevar a cabo el proyecto se ha construido un partenariado que incluye toda la cadena de valor relacionada con la gestión de la anguila en el área SUDOE:  diez centros de investigación y 27 socios asociados incluyendo gestores locales, regionales y nacionales, ONGs y asociaciones de pescadores.

Proyecto Sudoang. Foto: Azti.

Información de Azti: https://www.azti.es/es/el-proyecto-sudoang-contribuira-a-la-recuperacion-de-la-anguila-europea-y-de-su-habitat-en-el-area-sudoe-proporcionando-metodos-conjuntos-de-actuacion/

 

 

 

 

 

Los buitres, leonado y negro y quebrantahuesos, andan de amores

Buitre leonado (Gyps fulvus). Inmediaciones del vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 18.05.17.

En las próximas semanas entramos en invierno y parece que la vida tanto vegetal como animal comienza su letargo. Sin embargo, dentro de unos días, en diciembre, es cuando florecen varias decenas de plantas, cuando se aparean unos pocos animales y sobre todo cuando se encelan tres de nuestros buitres, el leonado, y negro, y el quebrantahuesos.

Los buitres, leonado (Gyps fulvus) y negro (Aegypius monachus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), acuden a lo alto para exhibirse. Porque estas aves, de cierto aspecto intimidador cuando están quietas o alimentándose, son bellísimas para nuestros ojos cuando vuelan. Un cuarto buitre es el alimoche común (Aegypius monachus), pero es más friolero y migra a tierras africanas.

Alimoche común (Aegypius monachus). Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 20.07.17.

El quebrantahueso es un ave que puede alcanzar una envergadura de 2,80 m y llegar a pesar 7 kg. Requiere grandes sistemas montañosos, abruptos y con cavidades, cuevas y cantiles donde nidificar. Las puestas son dobles, pero nunca llegan a criar con éxito dos pollos, el hermano mayor mata siempre al menor, que le sirve de comida. Son aves carroñeras, necrógafas (comen animales muertos) que se alimenta principalmente de carcasas de huesos de mamíferos.

Navarra cuenta con nueve territorios de quebrantahuesos, algunos de ellos compartidos con Aragón y Francia, y algunos individuos dispersos que se pueden encontrar desde Aralar hasta el Pirineo, sin que hasta la fecha se haya constatado la reproducción en los montes vascos.

El buitre leonado es el único que no está amenazado, ya que en el último censo de 2008 se contabilizaron más de 24.600 parejas reproductoras repartidas por la península y Baleares, lo que representa el 94 % del total europeo. Cada vez más podemos observar buitres leonados en los vertederos, donde tienen abundante comida, como es el caso de la foto, realizada en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz).

Buitres leonados y gaviotas. Vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 15.06.17.

El buitre negro, que figura en el Libro Rojo de las Aves de España elaborado por la organización conservacionista SEO/BirdLife clasificado como “vulnerable”, contaba según el censo de 2006 con 1.845 parejas reproductoras, es decir, el 98 % de la población europea.

La familia de los gorriones

Gorrión común. Passer domesticus. Txolarre arrunt. Salinas de Galar (Navarra). 25.07.18.

En la península Ibérica existen hasta cinco especies de gorriones: el gorrión alpino, que cría en alta montaña; el gorrión moruno, que lo hace en Extremadura y Andalucía, aunque ha llegado a Madrid; el gorrión chillón, más escaso y habitante de medios forestales y roquedos; el común, ligado a las ciudades, y el molinero, presente en núcleos rurales.

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%. También el gorrión alpino está muy afectado.

Gorrión común. Passer domesticus. Txolarre arrunt. Espejo (Alava). 25.04.17.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, el despoblamiento rural y el uso de pesticidas. En las zonas urbanas, una amenaza importante es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas. Otra de las causas es la ausencia de lugares de nidificación, el uso de insecticidas y la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión.

Gorrión molinero. Passer montanus. Txolarre landa. Lomas de Campos (Palencia). 15.05.17.

El gorrión molinero es el más rural de las cinco especies, y es el más pequeño y delicado gorrión de la fauna española. Es un habitante de las campiñas arboladas, los sotos y las dehesas, siempre que en sus proximidades cuenten con áreas abiertas en las que obtener alimento. Aunque en los años ochenta del pasado siglo la especie experimentó una cierta expansión demográfica, en la actualidad parece que la competencia con especies más prolíficas y la intensificación agraria están provocando un descenso de sus efectivos.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor. El gorrión chillón se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Txolarre harkaitz. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.17.

El gorrión moruno (Passer hispaniolensis. Txolarre ilun), es nuestra cuarta especie de gorrión, y uno de los más bonitos, especialmente los machos. Su profuso barrado negro en el pecho y vientre, permite diferenciar fácilmente a los machos de otros gorriones. Las hembras, en cambio, son muy parecidas a las del gorrión común, y a menudo es imposible diferenciarlas.

Finalmente, la quinta especie de gorrión, es el gorrión alpino, con sus inconfundibles tonos blancos en el vientre y la cola, lo que le hace ser fácilmente distinguible. Es característico del Pirineo central (Huesca, Navarra y Lleida) y de la parte oriental de la Cordillera Cantábrica (Asturias, León, Cantabria y Palencia), normalmente por encima de los 1.500 metros de altitud. Es una especie, que al vivir en un hábitat duro y difícil, podría desaparecer o disminuir drásticamente su población debido al cambio climático.

Gorrión alpino (Montifringilla. Elur-txonta). Foto: Wikipedia.

Más información: Cómo distinguir los gorriones españoles, por Gabriel Martín.

https://www.seo.org/2015/03/20/como-distinguir-los-gorriones-espanoles-por-gabriel-martin/

 

 

Aves en busca de tierras cálidas

Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 30.11.17.

Estorninos, alondras, jilgueros y sin fin más de pájaros remontan en estos días el cielo, dispersos o en bandadas, a la busca de tierras cálidas donde pasar el invierno. El Estado español acoge a unos 500 millones de ellos.

Nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, mil millones de alas. Tengamos en cuenta que los expertos ornitólogos estiman que la población de aves invernantes en la Península puede alcanzar la cifra de unos 500 millones. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte, se instalan en nuestro derredor. Y en esas estamos.

El popular jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa) tiene un canto muy especial y agradable. Villafáfila (Zamora). 01.11.17.

La mayoría son pequeños pájaros, dispersos y bastante silenciosos. Pero a su lado podremos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos. Algunas de estas agregaciones infinitas se desplazan con notable orden. Caso de gaviotas, cormoranes, patos, grullas y garcillas, que dibujan en el cielo triángulos sin base, la letra uve, líneas oblicuas, a veces un rombo casi perfecto. Será a lo largo de nuestros ríos y sobre todo cerca de los embalses donde más veces nos sorprenderán. Las grullas ya empezaron a pasar por la península Ibérica todavía lo harán más en los próximos días, y muchas de ellas se dirigirán a la laguna de Gallocanta, las dehesas extremeñas, Portugal, Andalucía, y norte de África.

Cormorán grande. Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).15.11.17.

Otras bandadas, como las de estorninos, grajillas, palomas, avefrías, alondras, pardillos, jilgueros, verdecillos, trigueros… son el mejor ejemplo de que el caos es sólo el primer paso de la armonía. De que el revoltijo es regocijo para la mirada. Esa que encontrará, en los cielos más limpios del año, una turbamulta cohesionada, una capacidad infinita para convertir lo compuesto por incontables partes en un todo de prodigiosas sincronías. Para contemplar estas bandadas no hay reducto concreto. Están, un poco por doquier, dispuestas siempre a provocar una sorpresa tan grata como gratuita.

Paloma Torcaz. Columba palumbus. Pagauso. Montoria (Álava). 12.10.17.

La fiesta de los patos

Cerceta común (Anas crecca), en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Miles de ánades pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras. El gran espectáculo de su presencia se puede ver en los humedales costeros que se asocian a la presencia de estuarios más o menos desarrollados, mientras que los interiores presentan características variadas en función de su regionalización: turberas, sistemas endorreicos con lagunas mineralizadas, sistemas fluviales, etc. Existe, además, un buen número de zonas húmedas de origen artificial, entre las que sobresalen embalses para el abastecimiento y producción de energía, balsas de utilidad agrícola….

Cuchara común (Anas clypeata). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Entre los humedales costeros, destacan los de Urdaibai y Txingudi, con diferentes características y problemáticas. En el interior, las zonas más destacadas son el complejo lagunar de Laguardia, constituida por tres sistemas naturales endorreicos y una balsa artificial; el lago de Arreo-Caicedo Yuso y las Salinas de Añana, de peculiaridad hidrogeológica y cultural; y Salburua, en Vitoria-Gasteiz, un encharcamiento originado por el afloramiento de los niveles freáticos, que fue desecado a lo largo del siglo XX, pero que ha sido exitosamente restaurado en los últimos años. Aunque de origen artificial, el extenso embalse de Ullibarri-Gamboa constituye también un referente importante, gracias al proceso de naturalización que han experimentado sus colas meridionales. Todos estos humedales forman parte de la lista de zonas de importancia internacional, de acuerdo, con el convenio de Ramsar.

Focha común (Fulica atra). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Silbones, cucharas, tarros, porrones, frisos, azulones, rabudos, cercetas, etcétera. Denominaciones que con la palabra pato o ánade delante designan hasta 22 especies de este tipo de aves, las que pueden llegar a verse por nuestros aguazales. A las que se suman gansos, cisnes, distintas variedades de garzas, gaviotas, cigüeñas, avefría común, somormujo lavanco, focha común, cormoranes…y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes.

Pato rabudo, macho y hembra. (Anas acuta) Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Todas esas especies nos regalan su tendencia al gregarismo en cuanto el otoño se despliega por completo. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de miles, a veces decenas de miles, de estas aves, en efecto, se concentran en algunos de nuestros enclaves de aguas costeras e interiores.

Gaviota patiamarilla (Larus ridibundus). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Para más información en:

  • Censo de aves acuáticas invernantes. de Medio Ambiente del Gobierno Vasco. 06/04/2017.

http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r49-6172/es/contenidos/documentacion/acuaticas_invernantes/es_bio/indice.html

 

 

El fascinante viaje de las grullas

Grullas en la Laguna de Gallocanta, en su retorno al norte de Europa para la temporada de cría. 03.02.16. Foto: Aragón Documenta.

Desde hace ya unas semanas hemos visto pasar bandos de grullas comunes (Grus grus. Kurrilo arrunt) por nuestras tierras y todavía lo harán más en las próximas semanas. Efectúan su migración desde el norte de Europa hacia la península Ibérica y el norte de África, y la ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Bando de grullas a su paso por Salinas de Galar (Navarra). 12.10.18.

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques Nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz, y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves.

La grulla es un ave gregaria, que salvo en la época de cría, se agrupa en bandadas, que durante la migración vuelan en forma de uve. Buscan alimento, beben y duermen en grupos, que pueden consistir en parejas, grupos familiares, o bandadas invernales según la época. Sus bandadas pueden llegar hasta los 400 individuos durante la migración. En las paradas de descanso de la migración pueden verse miles de grullas reunidas en un solo lugar. Su canto, consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

Grullas en vuelo. Montoria (Alava). 01.11.17

 

Tiempo de hongos

La recolección de setas silvestres es una afición que cuenta en el País Vasco y en Navarra con muchos adeptos, pero es necesario adoptar unas normas de comportamiento.

Ir de excursión al monte, o a cualquier otro sitio lejos del ajetreo urbano, resulta positivo. Es como volver a nuestras raíces, para no olvidar que seguimos formando parte de la biosfera. Para algunos es casi como un acto litúrgico, una profunda comunión con la naturaleza. Otros simplemente buscan pasar un rato agradable, andar, olvidarse del estrés, recoger setas y hongos…

El adjetivo ecológico se ha convertido en una palabra mágica en nuestra sociedad urbana. Aplicado a cualquier cosa, le infunde un aura mística (y verde). Si algo es ecológico, por fuerza ha de ser bueno. Es un término del cual se abusa, aplicándolo a las cosas más peregrinas. Por ejemplo, salir al monte a comerse una tortilla de patatas o a preparar una barbacoa (con riesgo de incendio) es ecológico, por más que eso no tenga nada que ver con la ciencia de la Ecología.

Sirvan los párrafos anteriores para introducir el tema que nos ocupa. Los motivos para salir al monte pueden ser muy variados, y preñados de buenas intenciones, pero si no se va con cuidado, se puede causar un efecto devastador. Animales, plantas y hongos sólo podrán sobrevivir si se preservan sus hábitats. De nada sirve una ley proteccionista para salvar una especie determinada si se permite que el hábitat donde mora se degrade por culpa de la presión humana.

Los hongos juegan un papel muy importante en la naturaleza. Se estima que el 80% de las plantas vasculares están asociadas a hongos sin los cuales no resistirían ciertas inclemencias del tiempo, como la sequía o la falta de nutrientes en el suelo, o serían más sensibles al ataque de bacterias o insectos.

La mitad norte de la península Ibérica es una de las zonas más ricas en cuanto a las especies de árboles que componen sus bosques, en especial si los comparamos con los bosques nórdicos, casi monoespecíficos, con casi solo abetos y abedules. La misma situación se da en la cantidad de hongos que habitan nuestros ecosistemas. Aragón, Asturias, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco son las zonas geográficas que mayor diversidad de especies de hongos y setas poseen.

La recolección de setas silvestres es una afición que cuenta en el País Vasco y en Navarra con muchos adeptos, y una profesión que da sustento a muchas personas del mundo rural en varias comunidades autónomas. Esto ha desencadenado que se recolecten de forma comercial, desigual y desordenada, en unas zonas u otras. La excesiva presión recolectora de unas especies concretas está dando lugar a abusos en la gestión de nuestros bosques y setales. Cada vez se recogen ejemplares más jóvenes e inmaduros, se remueve el terreno rompiendo el micelio de los hongos.

Poco a poco, y ante la llamada de atención de numerosos grupos y organismos observadores de estos cambios, algunas administraciones han decidido actuar. En esta línea hay normativas y reglamentos que han ido apareciendo en la península Ibérica, y en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, está el decreto aprobado por la Diputación Foral de Álava  en octubre de 2008 mediante el que se restringía la recogida de setas, hongos y frutos silvestres a dos kilogramos por persona y día como máximo, o la de Gipuzkoa, cuya Diputación Foral en 2011 a través de un decreto limitó la recogida a 5 kilogramos por persona y día, afectando a los parques naturales de este territorio. En los privados, se podrá exceder de esa cantidad, pero previamente el propietario deberá solicitar una autorización expresa a la Diputación. En lo que respecta a Bizkaia, no existe regulación alguna por el momento. Navarra lleva años haciéndolo. En este caso, a través de acotados donde se cobra un canon económico por utilizar el monte, pero también limitando la recogida a 8 kilos al día, como es el caso del acotado de Erro-Orreaga.

Boletus aereus (hongo negro), es conocido también en Euskal Herria por su nombre en euskera, “Onddobeltz”. Foto: Plácido Iglesias (Deia).

Tenemos el caso de nuestra vecina Francia, con mucha todavía más tradición recolectora que aquí, donde existen registros de las cantidades de setas que se recogían desde principios del siglo XX. Las gráficas arrojan datos de una disminución del 80%. Esto es debido a la gran presión recolectora.

En la actualidad, las investigaciones se están encaminando cada vez más a domesticar más especies de hongos, como los boletos y níscalos, y así minimizar el impacto de la demanda de hongos silvestres en los setales naturales. En el caso de los hongos, su cultivo lleva asociado la revalorización de materiales de desecho de la agricultura, por lo que si se realiza de forma adecuada se puede considerar como un cultivo sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Por otra parte, es muy importante si se práctica la recogida de setas y hongos, establecer normas de comportamiento como podemos encontrar en uno de los artículos de la Norma Alavesa, que dice lo siguiente:

1.- Para la localización de las setas, se prohíbe remover el suelo de forma que se altere la capa vegetal, ya sea manualmente o utilizando rastrillos, hoces u otras herramientas.

2.- En la recogida no se emplearán más útiles que un cuchillo o navaja, quedando prohibido el arranque de las setas.

3.- Los ejemplares objeto de recolección deberán presentar el sombrerillo desplegado, no estando permitida la recogida de hongos en las primeras fases de su desarrollo.

4.- Se dejarán sobre el lugar sin deteriorar los ejemplares que se vean pasados, rotos o alterados o aquellos que no sean objeto de recolección.

5.- La recogida se llevará a cabo en cestas o recipientes que permitan la aireación de las setas y la caída al exterior de las esporas, quedando expresamente prohibidas las bolsas de plástico, mochilas o similares.

6.- Queda prohibido expresamente romper o deteriorar cualquier ejemplar que no sea objeto de recolección, salvo roturas puntuales de algún ejemplar, necesarias para la adecuada identificación taxonómica del mismo.

La recogida se llevará a cabo en cestas o recipientes que permitan la aireación de las setas y la caída al exterior de las esporas.