“kru-kru-kru”, grullas a la vista

Grullas en vuelo. Montoria (Alava). 01.11.17.

Dentro de unos días veremos a las grullas comunes (Grus grus. Kurrilo arrunt) haciendo el viaje de su migración hacia la península Ibérica y el norte de África. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves.

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Grullas en la Laguna de Gallocanta: la 17ª despedida 03.02.16. Foto: Aragón Documenta.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

Bando de grullas a su paso por Salinas de Galar (Navarra). 12.10.18.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

El otoño de los castañares

Castaño. Castanea sativa. Gaztainondo. Foto: Eugi (Navarra).

Algunas especies, o alguna de sus partes, que, si bien en un primer momento poco o nada tienen de atractivo, al florecer o madurar sus frutos, tornan la distancia que repelía en algo cercano y bello. Tales metamorfosis quedan justificadas por la necesidad de pasar lo más inadvertido posible o de protegerse férreamente ante los posibles enemigos naturales. Las semillas de las plantas a menudo se acorazan en el seno de cápsulas duras, feas o pinchudas, y en su interior van incrementándose a resguardo de amenazas. Así, los frutos consiguen emerger sin daños ni pérdidas en el momento oportuno, es decir, el de que pueda iniciarse la nueva fase de un ciclo de renovación.

Es el caso de las castañas, que en estos días y hasta finales de noviembre, los erizos se rajan por la sazón de los frutos, y se asoman resplandecientes y consistentes y se pueden recolectar hasta finales de noviembre. Estos espléndidos frutos han pasado los últimos cinco meses en el seno de una esfera muy similar a la de los erizos marinos, es decir, por completo hirsuta e inabordable por estar recubierta de muchos centenares de espinas, en este caso finísimas y en consecuencia muy disuasorias.

“Gaztaina eguna-Día de la castaña» que se celebra todos los años en el municipio vizcaíno de Orozko, donde se rememora su estrecho vínculo con los castaños.

Bolas primero diminutas y verdes que engordaron y amarillearon muy lentamente a lo largo del verano para reventar, tras rajarse por el impulso de la sazón de los tres frutos que contienen. Las castañas son uno de los regalos que nos trae el otoño.

Pero, si agradable resulta recolectar y comer castañas, el otoño de los castañares merece la pena un paseo entre ellos. En primer lugar, porque sus hojas, antes de tomar un tono beis oscuro, adquieren todas las gamas del amarillo y del ocre. Es decir, de espléndidos dorados.

El castaño es uno de los árboles más hermosos. Forma frondosa copa con sus hojas de borde aserrado. Sus troncos transmiten la seguridad de lo tenaz y longevo. De hecho, no son raros los ejemplares enormes, por ser varias veces centenarios. Algunos de ellos son capaces de producir hasta 400 kilos de castañas. Eso cuando está solo, porque si alcanza a ser bosque, el resultado es soberbio.

En la Sierra de O Courel (Galicia), uno de sus huéspedes más insignes es el imponente castaño, que comparte hábitat con robles, tejos, hayas, fresnos, alisos, avellanos y acebos

Los castañares convierten nuestros pasos en crujientes. Porque estaremos apoyándonos en uno de los suelos más orgánicos, como corresponde a árboles que todos los años aportan a sus raíces varios miles de kilos de sus propias hojas por hectárea. El castaño, conocido científicamente con el nombre de castanea savia, perteneciente a la familia de los fagaceae y nativo de climas templados del hemisferio norte, es un árbol autóctono en la Península Ibérica, como muestran análisis polínicos del Cuaternario.

La fascinante migración de aves

Grulla común (Grus grus. Kurrilo arrunt) en Peñacerrada (Alava)). 20.11.18.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales. ¿De dónde venían todas esas aves que aparecían en ciertas épocas del año y a dónde se iban cuando desaparecían? Algunas de las respuestas que se dieron antaño pueden resultarnos hoy cómicas, pero hubo un tiempo en el que se creyó firmemente que las aves se escondían para hibernar, que ciertas especies se convertían en otras e incluso que algunas migraban a la luna. Varias de estas ideas erróneas perduraron sorprendentemente durante muchos siglos entre la comunidad científica. Por ejemplo, en sus Migrationes Avium de 1757 Linneo seguía defendiendo las teorías de Aristóteles y aseguraba que las golondrinas se enterraban en los fangos de lagos y bahías de manera similar a los anfibios para pasar el invierno y emerger de su entierro llegada la primavera.

No fue hasta principios del siglo XIX cuando empezaron a realizarse de manera sistemática los primeros estudios sobre la migración de las aves con el propósito de averiguar a dónde iban y de dónde venían ciertas especies. Se comenzó de la manera más simple posible: observando. La lenta pero incesante acumulación de información acerca de cuándo y dónde llegaban, pasaban o se iban, dio sus frutos y a mediados del XIX ya se conocía el calendario de estancia de muchas especies. 

Las numerosas expediciones naturalistas a África también fueron trascendentales al observar y recolectar en invierno ejemplares pertenecientes a las mismas especies que se encontraban en Europa sólo durante la primavera y el verano. No en vano, dos siglos antes el naturalista francés Pierre Belon ya decía que las planicies egipcias se tornaban blancas de tantas cigüeñas como allí se concentraban en septiembre y octubre, y no iba desencaminado al decir que se marchaban a África porque allí no hacía tanto frío en invierno como en Europa, mientras que regresaban aquí para huir del calor tórrido del desierto en verano.

Precisamente fue una cigüeña, cazada en 1822 en Alemania, el ave que proporcionó la primera prueba material de que había estado en África, al encontrársele clavada una flecha que por sus características pertenecía a alguna de las tribus que por aquel entonces poblaban la región occidental subsahariana. Pero hasta la introducción del anillamiento a finales del siglo XIX no se pudieron establecer vínculos inequívocos entre sus lugares de origen y destino. Esto permitió trazar con precisión las zonas de paso e invernada de muchas especies y poblaciones. No obstante, después de un siglo y con decenas de millones de individuos marcados, el anillamiento sigue resultando infructuoso para muchas especies debido a las bajísimas tasas de recuperación, lo que genera, aún hoy, importantes lagunas sobre aspectos básicos de la migración de algunas aves.

Cada anilla lleva un número a modo de DNI y una dirección o remite de contacto. El anillamiento es el método más barato y general, pero las últimas tecnologías permiten hoy emplear sistemas de geolocalización y seguimiento remoto como emisores satélite-GPS, geolocalizadores y datalogger. Estos nuevos sistemas de marcaje aportan información mucho más detallada sobre el pájaro. Establecen la localización del ave varias veces al día durante años, por lo que permiten conocer matices como cuánto tiempo permanecen en sus áreas de cría e invernada, cuándo inician su migración, por dónde la realizan, en qué puntos paran para descansar, su velocidad de migración y numerosos aspectos hasta ahora desconocidos.

Estamos en unas fechas y todavía lo serán más en las próximas semanas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, mil millones de alas. Tengamos en cuenta que los expertos ornitólogos estiman que la población de aves invernantes en la península Ibérica puede alcanzar la cifra de unos 500 millones. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Paloma torcaz (Columba palumbus. Pagauso). Montoria (Alava). 12.10.18.

Una buena parte son pequeños pájaros, dispersos y bastante silenciosos. Pero a su lado podremos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Algunas de estas agregaciones infinitas se desplazan con notable orden. Caso de gaviotas, cormoranes, patos, grullas y garcillas, que dibujan en el cielo triángulos sin base, la letra uve, líneas oblicuas, a veces un rombo casi perfecto. 

Otras bandadas, como las de estorninos, grajillas, palomas, avefrías, rapaces, alondras, pardillos, jilgueros, verdecillos, trigueros… son el mejor ejemplo de que el caos es sólo el primer paso de la armonía. De que el revoltijo es regocijo para la mirada. Esa que encontrará, en los cielos más limpios del año, una capacidad infinita para convertir lo compuesto por incontables partes en un todo de prodigiosas sincronías.

Avistando aves en el collado de Lindus (Autoría de la imagen: proyecto Lindus 22.09.17.

En la península Ibérica tenemos lugares privilegiados para admirar el fascinante viaje de las aves. ¡Buen avistamiento!

Queremos un mundo con aves

Paso de grullas (Grus grus. Kurrilo arrunt) en Salburua (Alava). 01.10.18.

Como en años anteriores el primer fin de semana de octubre se celebra a nivel internacional el Día Mundial de las Aves. Este año tendrá lugar el 5 y 6 de octubre. En Euskadi, está previsto que se organicen diversas actividades para dar a conocer la importancia de su conservación. No en vano, nuestra comunidad, a pesar de su pequeña extensión, dispone de interesantes recursos para los amantes de la observación de aves y de la naturaleza en general. La gran variedad de paisajes y ecosistemas que alberga un área tan reducida posibilita la coexistencia de comunidades de aves diversas y bien diferenciadas.

Un 23% del territorio vasco incluido en la Red Natura 2000 (Zonas de Especial Protección para las Aves y Lugares de Importancia Comunitaria), un 10,6 % dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos del País Vasco y siete Humedales reconocidos de Importancia Internacional (Ramsar), son cifras que avalan la riqueza del medio natural todavía existente y la biodiversidad en nuestra comunidad.

Hay otros datos a tener en cuenta en relación con las aves. Así, por ejemplo, de las 563 especies que se pueden ver en la península Ibérica, 347 se han observado en Euskadi. Es decir, el 61% de todas las aves presentes en el territorio peninsular surcan nuestros cielos. De esas 563, el 45% se pueden encontrar en estuarios como Urdaibai en Bizkaia o Txingudi en Gipuzkoa. Por otra parte, el Parque Natural de Izki, en Alava, alberga una de las mejores poblaciones ibéricas tanto en número como en estado de conservación de pico mediano, un raro pájaro carpintero, verdadera joya ornitológica del parque. En el humedal de Salburua, en Vitoria-Gasteiz, su estratégica situación en plena ruta migratoria permite que miles de aves usen la zona a lo largo de sus viajes, encontrando tranquilidad y abundante alimento. El carricerín cejudo, la garza imperial, la cerceta carretona o la espátula son sólo algunas de las aves amenazadas que recalan en Salburua en sus viajes migratorios.

Otras zonas interesantes para el avistamiento de aves en el territorio vasco son el Parque Natural de Gorbeia, el Parque Natural de Aizkorri-Aratz, la Sierra de Entzia, Montes de Ordunte, las Lagunas de Laguardia y un largo etcétera.

Grulla común (Grus grus. Kurrilo arrunt) en Peñacerrada (Alava)). 20.11.18.

El Día Mundial de las Aves es la fiesta grande de todas y todos los que estamos enamorados de las aves y es una inmejorable oportunidad para descubrir este mundo que puede ser apasionante para todos los que aún no lo conocen. Pero, también debe servir para advertir de las graves consecuencias que el cambio climático está produciendo sobre esos animales y sus hábitats, que puede provocar previsiblemente la extinción a medio plazo de un importante número de especies.

Uno de los efectos más notables de la crisis climática es la migración, y entre ellos, está el adelantamiento en respuesta al aumento de las temperaturas. Un ejemplo, son las golondrinas, que cada primavera regresan antes de África -en medio siglo se han adelantado dos semanas-. Eso provoca que realicen la reproducción cuando la disponibilidad de alimento es escasa, lo que pone en riesgo el éxito de la época de cría. Patrones similares se dan para otras especies, como el vencejo o la abubilla.

Todos los estudios realizados al respecto apuntan a la próxima extinción de un gran número de especies de vertebrados por todo el mundo a causa de la crisis climática, una parte importante de las cuales son aves. Incluso especies de aves muy comunes hasta ahora, como el gorrión común o el ánade azulón, están viendo mermadas sus poblaciones por esta suma de fenómenos agravados por la crisis climática.

El infundible jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa). Karrantza (Bizkaia). 18.10.18.

Por estas razones, es fundamental reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, para lo que es imprescindible lograr cambios en el sistema productivo, energético, de transporte, etcétera. Resulta imposible mitigar el cambio climático y adaptarnos a él manteniendo el mismo modelo de producción y consumo, considerando a la biodiversidad un mero recurso, superando los límites del planeta y agravando la vulnerabilidad y el riesgo de degradación de los ecosistemas.

El reino Fungi y la importancia de los hongos

Boletus edulis, hongo blanco.

El reino Fungi (hongo en latín) es uno de los grupos en que la biología clasifica a las formas de vida conocida. Está compuesto por más de 144.000 especies diferentes de hongos entre los que figuran las levaduras, los mohos y las setas, y que comparten características fundamentales como la inmovilidad, la alimentación heterótrofa y ciertas estructuras celulares. Algunas estimaciones rozan los 1,5 millones, que se ampliarían hasta los 3 millones si se consideran los hongos asociados a los insectos.  Estas cifras se calculan por un trabajo realizado en Gran Bretaña en el que se concluye que hay unas 4 especies de hongos por cada planta, aunque esto no se cumple en zonas tropicales, donde deberíamos multiplicar esta relación por ocho.

Los hongos existen a lo largo y ancho del mundo y en distintos hábitats, apareciendo en distintas formas y presentaciones: la idea tradicional que tenemos de ellos es la seta, con capuchón y cuerpo blanco alargado, pero esa es apenas una de las numerosas especies conocidas dentro del reino fungi.

Boletus aereus (hongo negro), es conocido también en Euskal Herria por su nombre en euskera, «Ondobeltz». Foto: Plácido Iglesias (Deia).

Los hongos juegan un papel muy importante en la naturaleza. Se estima que el 80% de las plantas vasculares están asociadas a hongos sin los cuales no resistirían ciertas inclemencias del tiempo, como la sequía o la falta de nutrientes en el suelo, o serían más sensibles al ataque de bacterias o insectos.

En cuanto a su importancia, destaca la ecológica. La gran mayoría de los hongos se nutren de sustancia orgánica muerta, desempeñando un papel fundamental en la naturaleza al eliminar la hojarasca y demás materia orgánica muerta de la superficie del suelo, que descomponen en materia mineral incorporándola al suelo y manteniendo así la fertilidad del mismo para las plantas verdes, base de la cadena alimenticia del ecosistema.

Su importancia en la industria es muy grande: utilización de levaduras, que se utilizan en muchos productos (bebidas, quesos, etcétera). Está también la industria medicinal. Los hongos son probióticos, lo que significa que ayudan al organismo a combatir las enfermedades, restaurando el bienestar y el equilibrio natural, haciendo que nuestro sistema inmunológico funcione correctamente para eliminar a los agentes externos que podrían desequilibrar nuestra salud.

Y, por otra parte, está la alimentaria. La recolección de setas silvestres es una afición que cuenta en el País Vasco con muchos adeptos, y una profesión que da sustento a muchas personas del mundo rural en varias comunidades autónomas. Aunque, esto, desgraciadamente, ha desencadenado que se recolecten de forma comercial, desigual y desordenada, en unas zonas y otras. La excesiva presión recolectora de unas especies concretas está dando lugar a abusos en la gestión de nuestros bosques y setales. Cada vez se recogen ejemplares más jóvenes e inmaduros, se remueve el terreno rompiendo el micelio de los hongos.

Champiñón común (Aparicus bisporus).

En esta línea hay normativas y reglamentos que han ido apareciendo en la península Ibérica, y en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, está el decreto aprobado por la Diputación Foral de Álava en octubre de 2008 mediante el que se restringía la recogida de setas, hongos y frutos silvestres a dos kilogramos por persona y día como máximo, o la de Gipuzkoa, cuya Diputación Foral en 2011 a través de un decreto limitó la recogida a 5 kilogramos por persona y día, afectando a los parques naturales de este territorio. En los privados, se podrá exceder de esa cantidad, pero previamente el propietario deberá solicitar una autorización expresa a la Diputación. En lo que respecta a Bizkaia, no existe regulación alguna por el momento. Navarra lleva años haciéndolo. En este caso, a través de acotados donde se cobra un canon económico por utilizar el monte, pero también limitando la recogida a 8 kilos al día, como es el caso del acotado de Erro-Orreaga, en Navarra.

El recolector deberá estar en posesión de un permiso de recolección con la nueva regulación. (Foto: P.C.). Acotado Erro-Orreaga (Navarra).

Tenemos el caso de nuestra vecina Francia, con mucha todavía más tradición recolectora que aquí, donde existen registros de las cantidades de setas que se recogían desde principios del siglo XX. Las gráficas arrojan datos de una disminución del 80%. Esto es debido a la gran presión recolectora.

En la actualidad, las investigaciones se están encaminando cada vez más a domesticar más especies de hongos, como los boletos y níscalos, y así minimizar el impacto de la demanda de hongos silvestres en los setales naturales. En el caso de los hongos, su cultivo lleva asociado la revalorización de materiales de desecho de la agricultura, por lo que si se realiza de forma adecuada se puede considerar como un cultivo sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Crisis climática y movilizaciones

Las movilizaciones por el Clima se suceden en gran cantidad de países. Foto: Paul Breaun (EFE).

Desde el lunes 23 de septiembre líderes del mundo entero se reúnen en la Cumbre sobre el Clima 2019 que se celebra en Nueva York con el fin de proseguir las discusiones sobre la crisis climática en que se encuentra el planeta Tierra.

El impacto del cambio climático se ha convertido en uno de los mayores retos que tiene la humanidad. La última década ha visto 8 de los 10 años más cálidos del registro global de temperaturas, con 2016 a la cabeza. A falta de poco más de 3 meses para que finalice 2019, los expertos auguran que éste puede ser uno de los más cálidos de todos.

Las anomalías de temperatura más elevadas estos últimos años se están registrando en el Ártico, donde la media ha subido 3ºC respecto a 1990. El aumento de temperaturas acelera el deshielo en las regiones polares y a la vez aumenta el nivel de mares y océanos y los arrecifes de coral se mueren. Las olas de calor, la escasez de alimentos en algunas regiones del planeta o la contaminación del aire son situaciones cada vez más frecuentes y extremas.

Mucho de lo que está ocurriendo con nuestro clima está relacionado con el aumento de las concentraciones de gases efecto invernadero. Precisamente reducir esos valores es uno de los principales objetivos de la Cumbre de Nueva York. 

El Acuerdo de París, que fue aprobado en diciembre de 2015, fija un procedimiento y un objetivo. El procedimiento es que los países deben presentar periódicamente planes de recorte de emisiones y de adaptación, y adquieren la obligación de darle seguimiento y revisarlos. El acuerdo es claro en que en cada revisión debe ir aumentando el nivel de ambición para poder llegar al nivel necesario para que el incremento de la temperatura no supere los 2 grados y de ser posible el 1,5. Ahora, los países que están sobre la mesa llevarán un incremento de más de 3 grados respecto a los niveles preindustriales. Por eso se necesita planes más ambiciosos.

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo en inglés IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), cuya misión es proveer al mundo con una opinión objetiva y científica sobre el cambio climático, sus impactos y riesgos naturales, políticos y económicos y las opciones de respuesta posibles, nos muestra claramente que hay enormes beneficios en tener como objetivo el 1,5. Pero para ello hay que duplicar o triplicar las acciones en curso, y se trata, por tanto, de un reto enorme. El informe especial del IPCC establece que son necesarios dos requisitos: el primero reducir las emisiones globales al menos en un 45% para 2030. El segundo es lograr la neutralidad de carbono como muy tarde en 2050. Pero, incluso hay países que tienen metas de neutralidad mucho antes de 2050; Finlandia, por ejemplo, espera lograrlo en 2035. Cada vez son más los países que están anunciando su disposición. Lo que es necesario de una vez por todas, es que en la Cumbre de Nueva York se tenga tener claro que la voluntad política tiene que ir acompañada de un esfuerzo en financiación y de apoyo tecnológico.

Sidney (Australia) (STEVEN SAPHORE / EFE)

Mientras tanto y seguirán haciéndolo, cientos de miles de estudiantes se vienen manifestando para exigir medidas urgentes para detener la catástrofe medioambiental. La campaña va camino de convertirse en la mayor movilización climática de la historia y el movimiento Fridays for Future ya cuenta con una lista de más de 5.225 eventos en 156 países que tendrán lugar del 20 al 27 de septiembre, y cada día se añaden más. Los adultos se unirán a los jóvenes y, de hecho, la plataforma 350.org estima que más de 73 sindicatos, 820 organizaciones y 2.500 empresas ya han manifestado su apoyo a las movilizaciones y huelgas. Durante toda la próxima semana habrá distintas acciones en una gran cantidad de países, entre ellos en Euskadi, como la Huelga Mundial sobre el Clima el 27 de septiembre.

Otoño de ensueño

Hayedo en la Sierra de Aralar (Navarra). 25.11.18.

El 23 de septiembre entramos en esa estación tan maravillosa que es el otoño. El otoño es el tiempo oportuno para aprender a distinguir un árbol de otro por sus frutos. En el corazón de cada semilla late un nuevo árbol. Cuando la semilla ha sido esparcida por el viento, termina la última etapa del ciclo anual de un árbol, que volverá a repetirse indefinidamente año tras año. Pero, además, el otoño es la época en que tiene lugar el extraordinario fenómeno multicolor de las hojas.

La gama multicolor que el otoño extiende sobre el paisaje, es sólo la manifestación de una serie de complicados procedimientos químico-fisiológicos, que de forma invisible se desarrollan en las hojas y en los bosques. La caída de las hojas, especialmente llamativa en otoño, no es la única: esta caída se completa con una caída de las hojas en verano. Este procedimiento se puede definir como una especie de caída de emergencia, con la cual los árboles, especialmente en los meses de sequía, se despojan de aquellas hojas que ya no les son de utilidad.

El verde es el color más abundante que hay en la naturaleza: todas las diversas tonalidades en hojas y en frutos provienen de una sustancia llamada clorofila, que normalmente se forma mediante la luz del sol. Es por ello que las plantas la necesitan para elaborarla. Todos los procesos de descomposición juntos conducen finalmente al juego multicolor del otoño. Al desintegrarse la clorofila sólo quedan las materias colorantes de color amarillo, dando así paso a las hojas de ese color.

Dentro de esta gama pueden observarse el tono amarillo-rojizo, producido por la carotina, o el amarillo-anaranjado, causado por la xantofila o jantina, sustancias éstas que previamente ya estaban presentes en las hojas. Si ésta tiene aún brillo rojizo es porque todavía conserva restos de azúcar que, con las denominadas flavonas -materias que absorben la luz, especialmente la ultravioleta- se sintetizan formando la materia colorante roja antocianina.

Hayedos en Altube (Alava), en los comienzos del otoño. 12.10.18.

Este pigmento, además de producir el color intenso de las amapolas, el arándano y otras floras, también es el causante de los azules y los violetas. Este componente se encuentra igualmente en la savia de las plantas; si la antocianina es ácida, el color que produce es el rojo, mientras que, si es alcalina, genera el azul o el morado. El roble y el arce tienen sus hojas rojas en otoño, porque la antocianina es de tonos rojos o violetas.

Las tonalidades amarillas y rojizas en la hoja indican que ésta está aún viva, mientras que cuando se alcanza el marrón, significa que ya está muerta. Esto sucede porque en sus células ha entrado sin obstáculo oxígeno del aire, provocando con ello un proceso de oxidación. Todo el conjunto de este fascinante proceso natural de descomposición es lo que finalmente conlleva la paleta de colores que nos brinda la madre naturaleza en las especies de árboles caducifolios durante el mágico otoño.

El haya es, sin duda -conjuntamente con el roble y el castaño-, la especie arbórea más espectacular durante los meses otoñales, porque sus hojas proporcionan, entre octubre y diciembre, toda la variedad de tonos que la pupila del ojo humano puede analizar de golpe al contemplar la maravilla de este proceso.

Bando de Grulla común (Grus grus. Kurrilo arrunta). Montoria (Alava). 26.10.17.

Sin duda, el otoño es una de las estaciones más bellas y hermosas para disfrutar de la naturaleza. Es el momento del año en el que se visten los bosques caducifolios con sus mejores galas y en el que se despliegan la infinita gama de colores que van del ocre al amarillo como si celebrasen una breve fiesta de despedida.  O una traca de fuegos artificiales que compensara la vergüenza de la desnudez con el que pasarán los meses más fríos del año. Por eso pasear por los bosques en esta estación, es una experiencia que puede llegar a hacer perder el sentido, incluido el de la orientación. Además, el otoño es la época en que se puede observar uno de los fenómenos más espectaculares que se producen, características de dos épocas del año, como es la migración de aves.

Aves migratorias, hasta la próxima primavera

Paloma Torcaz (Columba palumbus. Pagauso). Montoria (Álava). 12.10.18.

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.   

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

La migración de aves hacia África comenzó hace ya unas semanas y se intensificará más en las próximas semanas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, millones de alas. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Sin duda, en esta época podemos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Un punto estratégico importantísimo en esta migración en Euskal Herria es el Pirineo Occidental. Navarra es un lugar privilegiado para admirar el fascinante viaje de las aves, ya que la Comunidad Foral se encuentra en plena ruta migratoria occidental europea. Durante los años 2016, 17 y 18, cerca de 2 millones de aves migratorias han sido registradas y monitorizadas a través del proyecto Lindus2 en el collado de Organbidexka (Nueva Aquitania), el monte Lindus (Navarra) y los puertos de Somport y Portalet (Huesca). El citado proyecto, centrado en el estudio de la migración postnupcial de aves a través del Pirineo occidental ha tenido como socios a (SEO/BirdLife), a la Ligue pour la Protection des Oiseaux (LPO-Aquitaine) , al Gobierno de Navarra a través de la empresa pública GAN-NIK y al Ayuntamiento de Auritz/Burguete.

Observadores de aves en el Pirineo. Proyecto Lindus2 ©SEO_BirdLife

Todos los años son miles y miles de aves las que utilizan este territorio en sus desplazamientos. Muchas especies prefieren volar sobre tierra que hacerlo por encima del mar, y en su camino a latitudes más al sur o hasta África, las aves se encuentran en esta ruta con una cadena montañosa transversal, los Pirineos, que generalmente atraviesan por sus zonas más favorables. Por lo tanto, el pasillo situado entre el Pirineo navarro y el mar Cantábrico concentra en las épocas migratorias una gran cantidad de aves. Sin duda, el collado de Lindus es un punto importantísimo, entre los municipios navarros, de Burguete y Valcarlos, para la observación.

Muchas de las más preciosas y más pequeñas de las aves europeas están a punto de abandonarnos, anticipándose ante la llegada del otoño, con la bajada de temperaturas y la ausencia de los insectos que constituyen la base de su alimentación, e iniciarán un largo viaje de miles de kilómetros.

Bando de grullas (Grus grus. Kurrilo arrunt) a su paso por Salinas de Galar (Navarra). 12.10.18.

Abejarucos, papamoscas grises y cerrojillos, oropéndolas, alcaudones comunes y dorsirrojos, aviones, golondrinas, etcétera, serán algunas de las muchas especies que se despiden en estos días de septiembre hasta la próxima primavera.

¡Suerte y hasta la próxima primavera!

Los bosques del mundo en llamas


El bosque tropical más grande del mundo es hábitat del 10% de la biodiversidad del planeta. Foto: Getty Images.

Los incendios, provocados para deforestar, son la forma más rudimentaria, destructiva y barata de abrirse paso en el bosque. Se provocan a gran escala en todas las regiones tropicales del mundo, pero en la Amazonía se han batido récords este agosto.

Aunque la cautela científica sugiere que aún es pronto para afirmarlo con certeza, dos de estos récords resultan incuestionables: El número de focos de incendio, con más de 75.000; y, la extensión afectada, más de 3.000 kilómetros cuadrados, el triple de lo que se ha quemado otros años. Y la temporada de incendios continúa oficialmente hasta finales de septiembre, así que las cifras pueden aumentar.

La destrucción de la Amazonia significa perder ecosistemas y hábitats enteros y especies en peligro de extinción. Significa que las comunidades indígenas perderán sus tierras. Y significa que podríamos perder la lucha contra la crisis climática actual.

Estos fuegos no son un accidente. Hay sospechas bien fundadas para afirmar que la mayoría de los incendios son provocados. En las zonas selváticas, la tala y quema es una práctica agrícola relativamente normal. Es algo que se hace en Brasil y, de hecho, es algo que también se ha legalizado en la Bolivia amazónica. Pero en los últimos años esta tendencia va a más, sobre todo tras el ascenso a la presidencia de Bolsonaro, que están alentando unas políticas para favorecer proyectos desarrollistas que amplíen el terreno útil para ganadería, agricultura y minería en la Amazonía brasileña.

Las comunidades indígenas dependen de la selva no solo para su sustento, sino porque les da un sentido de pertenencia e identidad. Foto: Getty Images.

Los ojos de todo el mundo están puestos en los pulmones del planeta, y millones de personas en todo el mundo se han unido a la campaña para salvar la Amazonia y la movilización está funcionando: los líderes políticos han mostrado su preocupación, Europa amenaza con no firmar el acuerdo comercial UE-Mercosur y la presión internacional ha obligado a Bolsonaro a enviar al ejército a luchar contra las llamas.

El bosque tropical más grande del mundo es hábitat del 10% de la biodiversidad del planeta y hogar de más de 34 millones de personas, incluyendo cerca de 500 pueblos indígenas.

Además, los bosques amazónicos juegan un papel crítico en la mitigación del cambio climático, y estos terribles incendios agudizarán la crisis climática global, debido a las emisiones de carbono procedentes de la quema de vegetación y la materia orgánica de los suelos. Por otro lado, las áreas dañadas serán más vulnerables a sequías, inundaciones y a otros efectos del cambio climático.

El impacto inmediato de los incendios se evidencia en la muerte de miles de animales y plantas que habitan estos bosques, entre ellos especies emblemáticas y de gran importancia ecológica como el jaguar (Panthera onca). Sin contar que las quemas ocasionan una pérdida de hábitat que amenaza de forma directa a la supervivencia de las especies.

La Amazonía es uno de los últimos refugios de los jaguares. Getty Images.

De igual forma, los graves incendios en el Amazonas conllevan impactos sociales, económicos y de salud. Entre ellos, cabe señalar que, la generación y la dispersión de humo compromete la calidad del aire de varias regiones relativamente cercanas a los incendios y aún de ciudades lejanas, como la ciudad populosa brasileña de Sao Paulo. En Porto Velho, la capital de Rondonia, suele amanecer desde hace varios días bajo una neblina causada por las humaredas de los incendios de la región, una de las más afectadas del país. En el Hospital Infantil Cosme e Damião, el principal centro de atención de niños de hasta 12 años de la ciudad, varias familias esperan turno para ser atendidas por dolencias generadas o agravadas por la continua inhalación del humo en el ambiente, según informaciones publicadas en distintos medios.

Por otra parte, los medios de vida de pequeños productores locales y pueblos indígenas se ven amenazados por el avance de las llamas, que afecta a la Amazonia brasileña, pero también a la boliviana, donde las llamas han quemado ya más de un millón de hectáreas. Otra cuestión importante, es la fabricación de medicamentos, que puede verse muy comprometida.

Las lluvias que irrigan los cultivos en gran parte de Sudamérica dependen de la Amazonía. Foto: Getty Images.

Los fuegos en la Amazonia nos quedan lejanos. Pero lo realmente preocupante es todo lo que estos incendios amenazan, a nivel local, pero también a nivel mundial.

El incendio de Gran Canaria, el más grave en el Archipiélago desde 2007

Imagen del incendio en Gran Canaria. Foto: Borja Suárez (Reuters).

El incendio que está devorando la isla de Gran Canaria ha arrasado ya 10.000 hectáreas y ha obligado a desalojar a 9.000 personas, lo que le convierte en el más grave que se ha registrado en el Estado español en los últimos seis años, y en el Archipiélago desde 2007.

Parece que después de varios días de lucha intensa, el incendio pierde fuerza y no entra en la Reserva Natural Integral de Inagua, uno de los pinares naturales mejor conservados de Gran Canaria; unido al hecho de albergar varias cabeceras de barrancos importantes (Mulato, Mogán, etc.), que le confiere un papel fundamental en la recarga hídrica subterránea y la conservación del suelo. Entre la flora y la fauna de la reserva, se encuentran varios endemismos amenazados. Para algunas especies de aves, como el pinzón azul, estos pinares constituyen su refugio principal. Además, de poseer esta zona un gran interés científico, geológico y geomorfológico, con un paisaje de gran espectacularidad.

Reserva Natural Integral de Inagua, uno de los pinares naturales mejor conservados de Gran Canaria. Foto: Jaime Marquez.

Incendios que han provocado en el Estado español graves tragedias hemos tenido muchas, pero no se pueden decir que han sido solo «accidentes». Las condiciones climáticas y el abandono de los montes, que acumulan maleza y suciedad, son los principales factores que contribuyen a que un incendio se descontrole, más allá de la existencia de pirómanos asesinos. Existen zonas muy frágiles en el Estado español, por lo que el cuidado de las tierras y bosques es fundamental. La gestión preventiva es esencial.

En los últimos tiempos, la situación se ve agravada por el cambio climático y los riesgos crecen con un urbanismo especulativo, a lo que hay que añadir las políticas de recortes que se están imponiendo en casi todo, y por supuesto también en las inversiones necesarias en sectores estratégicos para evitar la tragedia: políticas preventivas, gestión forestal, gestión del recurso agua, políticas de emergencia y evacuación, etcétera.

El programa europeo Life+ del pinzón azul de Gran Canaria aspira a que esta ave endémica de la isla, en peligro de extinción, alcance una población de 450 ejemplares a comienzos del año 2020. Foto: EFE/Ángel Medina G

Estamos -dicen los expertos-, en la era de los Incendios forestales de última generación (6ª), que cuando las condiciones meteorológicas hacen pensar que el incendio va a ir perdiendo virulencia progresivamente es cuando realmente desarrolla su mayor agresividad. Esta situación hace que pierda sentido que se siga apostando en los países mediterráneos, como el Estado español, por campañas contra los incendios circunscritos al verano. Se necesita una estrategia más decidida contra el cambio climático a nivel general, y a corto plazo, hay que seguir luchando contra los incendios reforzando los aspectos más olvidados. Así, la extinción no es una solución al problema, sino únicamente la respuesta del sistema a la alarma puntual.  No, el bosque pide que se invierta en prevención. Que no se gaste el dinero público en apagar fuegos, sino en evitarlos. Una inversión a largo plazo que afecta a múltiples políticas, sobre todo a la forestal, que se resiste a abandonar sus objetivos meramente productivistas. Una inversión que, sin duda, terminará por dejarnos mayores réditos a todos y a todas.