Los sonidos de las aves y de otras especies faunísticas


El `tamborileo del pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia).Parque Natural de Izki (Araba). 11.07.18.

Los ornitólogos y amantes de la naturaleza en general, sabemos que a veces es más fiable la cita de una especie detectada por su canto que a través de la vista. Además, muchos animales son más patentes por sus emisiones sonoras que por otras actividades. Todo lo cual convierte a los sonidos animales y a los registros que se hacen de ellos en una herramienta valiosísima para cualquier estudio sobre presencia y abundancia, así como para detectar cambios de tendencia a lo largo del tiempo. En otras palabras, para estudiar la biodiversidad.

Escuchar la naturaleza es un gran placer estético. Las vibraciones de las moléculas de aire (o de agua) que llamamos sonido encierran no sólo belleza, sino también mucha información. En todo tipo de medios se escucha cómo los animales tratan de comunicarse a distancia sobre el ruido de fondo, causado tanto por otros animales (incluso los humanos y sus actividades) como por el medio físico (agua, viento). El sonido es un sistema de comunicación valioso, pues evita los obstáculos y puede alcanzar grandes distancias. Los grupos más puramente acústicos dentro de los animales son los ortópteros, las cigarras, los anuros (anfibios sin cola) y las aves. A ellos habría que añadir los murciélagos y los mamíferos marinos, que también utilizan el medio acústico para orientarse a través de la ecolocalización.


El popular jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa) tiene un canto muy especial y agradable. Cendea de Galar (Navarra). 22.11.18.

La mayoría de las señales acústicas a larga distancia tienen un mensaje único: “soy un macho de la especie X, si eres una hembra receptiva de mi especie acércate, si eres otro macho de mi especie, aléjate”. Por consiguiente, la información sobre la identidad de la especie es muy importante en estos mensajes. El canto es pues algo así como la firma de identidad de las especies, la característica que utilizan las hembras para decidir con quién aparearse.

Por otro lado, el sonido es efímero y puede ser difícil de localizar, tanto por el receptor como por potenciales depredadores, pero los sistemas de grabación de audio permiten capturar y estudiar con detenimiento estos sonidos y los registros pueden ser de gran utilidad para mejorar el conocimiento de la naturaleza. Hoy en día hay importantes estudios científicos sobre los sonidos naturales, tanto en medios terrestres como en el medio marino. Las colecciones científicas de sonidos son los depósitos de estos materiales y permiten investigar diferentes aspectos de la naturaleza.


El Petirrojo europeo (Erithacus rubecula. Txantxangorria) tiene un canto que es un gorjeo musical, parecido al del ruiseñor. Sobrón (Araba). 15.02.19.

Las colecciones de sonidos emitidos por animales recopilan, clasifican y almacenan los registros de las principales especies que usan señales acústicas, así como paisajes sonoros de los medios naturales. Todo este material se reúne en las denominadas “colecciones bioacústicas”, donde se conserva y actualiza la información garantizando su acceso y ofreciendo una herramienta sumamente útil para el estudio y la conservación de la biodiversidad. Además, por supuesto, tiene un gran interés como recurso educativo.

Siempre y nueva mágica primavera


Petirrojo europeo (Erithacus rubecula. Txantxangorria). Peñacerrada (Alava). 10.02.18.

En pocos días entraremos en esa estación de la vida, como la llamo, la primavera. Porque, si cada estación climatológica supone una serie de cambios en los elementos que componen los ecosistemas, la primavera puede ser calificada como el renacer y resurgir de la vida. Alimento y agua en abundancia, apareamientos, crianza, migraciones, floración…Una época sin igual para descubrir esos mágicos mecanismos que regulan el sorprendente equilibrio de los ecosistemas.

Euskadi, a pesar de la profunda transformación del territorio que ha sufrido derivada de los procesos de industrialización, urbanización y creación de infraestructuras, aún dispone de espacios con unos valores naturalísticos importantes, que da gusto contemplarlos en la primavera, aunque por supuesto también en otras estaciones. La existencia de tres regiones, desde el punto de vista biogeográfico en que se divide nuestro territorio -atlántica, de transición y mediterránea- hace que incluso las consecuencias ecológicas de una u otra estación del año, puedan ser algo distintas según nos encontremos en una zona u otra. Así, las variaciones climáticas existentes en cada zona condicionan unos tipos de vegetación, algunos comunes pero otros diferentes.

En general y a fin de conocer cómo influye la primavera, vamos a considerar un ecosistema de bosques caducifolios. Dentro del bosque caducifolio pueden distinguirse el caducifolio propiamente dicho y el bosque de hoja marcescente, esto es, que la hoja ya seca, permanece en el árbol durante la mayor parte del invierno. La primavera, pues, influye de dos formas. En el caducifolio activando el proceso de formación de nuevas yemas, y en el de hoja marcescente activando la suelta de hoja y la generación de la yema.

En los bosques caducifolios, al igual que en la mayoría de los ecosistemas, la primavera condiciona el desarrollo de la vida animal. Las agallas de los robles, donde han permanecido escondidas una o varias larvas de insectos parásitos, según especies, vuelven a recobrar vida permitiendo que los animales salgan al exterior y mediante su picadura parasiten nuevos árboles. En los hayedos, los hayucos que habían caído el año anterior al suelo comienzan a germinar en un suelo húmedo, rico en materia orgánica y que el sol comienza a calentar, condiciones estas idóneas para el desarrollo de la nueva planta. Las aves que anidan en estos bosques lo hacen en épocas más tardías que en los de hoja perenne. Este hecho, aparentemente sin importancia, no es otra cosa que un ejemplo del perfecto mecanismo adaptativo entre el reino animal y vegetal.

Con la primavera tendremos la oportunidad de incorporarnos a los escenarios de la vida, esos que nos negamos en la cotidianeidad. Es la oportunidad, esperemos que aprovechada, de asomarnos a una convivencia que nos puede permitir entender y disfrutar mejor de la condición humana.

Porque de la misma forma que nuestra piel, al contacto con los aires libres y la luz sin pantallas se oscurece, es decir, se hace mestiza y en consecuencia diluye la soberbia de la identidad única, también cabe pensar que nuestros sentimientos se amplíen incluyendo la vastedad de lo mirado. Se nos puede poner también morena el alma con tan solo dejar que la naturaleza se exprese y la escuchemos.

Nectarino en flor. 03.03.18. Corella (Navarra).

La sencillez de lo espontáneo, la libertad que emana de la ausencia de obstáculos, normas y prescripciones, incluso el sosiego y la belleza de las manifestaciones naturales pueden formar parte de nuestro período de descanso primaveral. Sugiero que se dejen acariciar por la ilimitada oferta del calendario. Sean, si les apetece, recíprocos con la propuesta que les están haciendo los campos. Los estados del derredor y del tiempo cíclico que lo va llenando todo de nuevos proyectos de vida son dos de los aspectos más cruciales de lo humano y de lo natural. Todos somos de una época y de los instantes que van tejiéndola. Todos somos de uno o varios lugares. Pero no nos reconocemos del todo de esos momentos que con cadencia regular van sucediéndose a lo largo del año. Generalmente nadie se dice de la primavera o del otoño. Sin embargo, el tiempo circulando es otro de los paisajes que si son vividos multiplican el placer de contemplar y le dan su mayor sentido a la vida. El clima y el calendario son albergues de los que no podemos escapar, pero ojalá tampoco incomprender.

La primavera es tiempo de anuncios. Por eso inunda todo el entorno con aromas, es decir, el lenguaje de las flores. Es tiempo también de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia. La transparencia de un día que ya ha conquistado toda su estatura anual, permite que en nuestros ojos se multiplique la serena jugosidad del prado y del bosque. Y en todas las esquinas están eclosionando nuevas proles.

Jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa). Cendea de Galar). 28.02.19.

Primavera es inseparable de la alegría, de esa plaga de vivacidad que desborda al recipiente de tiempo y espacio en el que todos estamos. ¡Aprovéchenla! Porque la vida vivida en compañía de lo vivo y de sus acontecimientos genera, a la par que un bellísimo y por completo gratuito espectáculo, una generosa cosecha de emociones. Déjenla pasar a sus adentros, la primavera lo renueva todo, incluso la desgastada memoria de que nosotros también somos una de sus creaciones.

Disfrutar de la naturaleza con respeto y responsabilidad

Macizo de Anboto (Bizkaia)

Somos cada vez más las personas que tenemos costumbre de acudir al medio natural y rural, lo que los naturalistas llamamos “salidas al campo”. Cualquier fin de semana y ahora que se acerca la primavera es fácil ver excursionistas, senderistas, aficionados a la observación de las aves, etcétera, entre otras muchas personas, recorrer el campo disfrutando del aire libre y de la paz interior y exterior que sólo la naturaleza nos puede regalar.

Pero cuando salimos al monte no debemos pensar que uno o una puede hacer lo que le viene en gana. Tenemos que ser conscientes que nuestra forma de actuar en el campo, en el monte… es muy importante. Un uso inadecuado de estos lugares puede provocar notables impactos en el suelo, en la flora y la fauna. Si a esto se añade la extraña costumbre de arrojar basuras, aunque cada vez se hace menos, no es de extrañar que muchos lugares estén tan degradados que casi no sirven para su fin original: el descanso y el contacto con la naturaleza.

Por eso, hay que observar unas normas de comportamiento. Al lado de montañeros, naturalistas y familias también salen al campo personas que meten ruido, que realizan verdaderas “diabluras”, como dejar señales en los árboles, y también siguen existiendo los tristemente célebres “domingueros”, que dejan la basura por todas partes.

Muchas veces se piensa que determinados residuos arrojados en el campo se degradan sin mayores problemas. Nada más lejos de la realidad. Un papel clínex puede tardar tres o cuatro meses en degradarse, los restos de comida no terminarán de pudrirlos los microorganismos del suelo antes de ocho meses, y un papel de periódico -mucho más resistente que los papeles higiénicos-, unos cinco años, más o menos los mismos que un chicle. Pero lo peor son los envases, que supone el 40% de los residuos que se acumulan en los espacios naturales. Hechos para durar y con el peso mínimo para que facilite el transporte del contenido, los envases son el resultado de complejos procesos químicos que nada tienen que ver con los materiales que se encuentran en la Naturaleza. En su inmensa mayoría, los envases no tienen insectos, hongos o bacterias que los degraden y es la erosión y los agentes químicos naturales quienes harán el trabajo de retirarlos de la vista. Un bote de hojalata, no se degrada antes de una década; un tetra brik (compuesto de cartón, plástico y aluminio) resiste a la erosión varias décadas; una bolsa de plástico, entre 10 y 20 años; un vidrio, entre 3.000 y 4.000 años. Además, las botellas de vidrio pueden ser causa de incendio forestal.

Otro objeto insignificante para nuestra vida, pero enormemente dañino para la naturaleza son las anillas que sujetan las latas de refresco. Miles y miles de estos envases se tiran cada año de forma incontrolada, de modo que los aros estrangulan a multitud de pequeños mamíferos y aves que introducen la cabeza en ellos para jugar y ya no pueden sacarla.

Finalmente, el acumulo de desperdicios degrada también el paisaje. Asimismo, otra acción del ser humano que provoca un fuerte impacto en la vegetación y la flora, es el corte de leñas para hacer fuego, corte que generalmente se produce sobre cualquier vegetal y en cualquier estado, hecho que favorece en muchos casos la implantación de parásitos en las heridas abiertas al árbol. Cuando existen plagas en bosques próximos el riesgo se incrementa considerablemente.

Así, en primer lugar, es necesario actuar con el sentido común, evitando, por ejemplo, los fuegos ; el destrozo de la vegetación, no arrancando, talando o serrando ramas ni árboles para construir refugios o en general esas simpáticas cabañas. Además, esas prácticas están penadas por la ley.

Con respecto a la basura, hay que poner en marcha nuestro propio programa de vertido cero. Los desperdicios, pulcramente recogidos en bolsas, deben ser depositados en el contenedor más próximo o, si no lo hay, llevarse la basura a casa, dejando el lugar de forma que parezca que allí no ha estado nadie.

Por otra parte, hay que procurar no molestar a los animales que encuentres, tanto salvajes como domésticos. Si llevas perro, tenlo bien amarrado y vigilado para que no los asuste.

Pico picapinos. (Dentrocopos major. Okil handi). Parque Natural Izki (Araba). 02.07.18.

No dañar vallas, setos y tapias. Además de los daños inherentes a la rotura del límite de una propiedad privada, un muro de piedra puede ser, también, refugio para fauna como Insectos, Arácnidos, Reptiles y micromamíferos, amén de ser Patrimonio Cultural, en algunas comunidades.

Finalmente, conviene informarse previamente del lugar o paraje natural a donde se va el domingo o el fin de semana, los caminos más cercanos para andar, bosques, ríos, parques… Escuchar a los habitantes de esas zonas, a los baserritarras, conocer sus recursos y su forma de vida, y valorar por lo general lo mucho que hacen por la conservación de la naturaleza. En definitiva, respetar la vida rural.

Pirenaica (Raza bovina). Sierra de Urbasa y Andía (Navarra)

Ya viene la primavera


Golondrina común. Hirundo rustica. Enara arrunta. Espejo (Alava). 10.04.18.

En pocos días, el 20 de marzo, entraremos en esa estación de la vida, como la llamo, la primavera. La primavera marca un nuevo ciclo, el sol que vuelve a salir nos conecta con el optimismo, con nuestra fuerza vital y nuestra disposición para comenzar de nuevo.

La orografía y los componentes climatológicos existentes en Euskadi provocan variaciones incluso dentro del propio territorio. Como consecuencia, la primavera puede hacerse notar de forma más intensa en unos u otros puntos. Tanto en animales como en vegetales los cambios provocados en la primavera son básicamente hormonales y fisiológicos, y se desencadenan debido a la temperatura, fotoperíodo y disponibilidades de agua y alimento. Aunque tradicionalmente se dio a la temperatura una gran importancia como mecanismo básico, parece que su importancia no es tal, siempre y cuando se mantenga entre unos determinados límites. Contrariamente al caso de la primavera, para los procesos de largo letargo invernal, tanto en vegetales como en animales, su importancia parece que es mayor. El fotoperíodo presenta dos componentes. Por un lado, el número de horas de luz que soporta el ser vivo a lo largo del día; y por otro, la intensidad de luz que le llega. Normalmente se le considera como mecanismo regulador básico, siendo responsable de que, en un momento dado, se dispare el instinto migrador de ciertas especies de aves, viajando en una u otra dirección en busca de climas más propicios.

Así, llegarán progresivamente las aves migratorias con la llegada de la primavera, cumpliendo con un fenómeno ancestral. Millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de los llamados cuarteles de invierno, en el sur, en África, donde permanecen por disponer de un clima más benigno en la estación más fría del año a otras zonas donde se reproducen. Poco a poco estarán entre nosotros las golondrinas, la abubilla, el colirrojo tizón, el vencejo, el pardillo común, etcétera. Y más adentrada la primavera llegarán otras aves, entre ellas, el abejaruco, tan bonito por sus colores, al que tanto le gusta la miel, pero que no es ningún problema para nuestras abejas y colmenas, cuyo enemigo principal es el cambio climático


Golondrina común. Hirundo rustica. Enara arrunta. Espejo (Alava). 10.04.18.

La disponibilidad de agua y alimento, más que un elemento desencadenante de toda una serie de procesos, es una consecuencia de la llegada de la primavera, que permite el desarrollo de toda una serie de mecanismos ecológicos. Por ejemplo, las aves eclosionan cuando el número de insectos es mayor, y por tanto el alimento es más abundante. Los vegetales germinan cuando, antes de los calores estivales, la disponibilidad hídrica es mayor. Los animales de sangre fría crían cuando la luz y la temperatura es tal que las crías pueden mantener la temperatura corporal sin grandes esfuerzos.

El equinoccio de primavera nos da la oportunidad también de muchas más cosas. Después del invierno, en donde muchos animales hibernan por las condiciones climáticas, en la primavera vuelven a salir, los árboles se llenan de flores y es la época del apareamiento, de la creación de la nueva vida, de las nuevas proles. Es tiempo de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia.


Abubilla. Upupa epops. Argi-oilarra. Hontoria (Alava). 25.04.17


¡Feliz Equinoccio, buena primavera para todas y todos!

Las mariposas diurnas: bellos indicadores de la calidad ambiental de nuestro entorno

La ortiguera o mariposa de la ortiga (Aglais urticae). Foto. Asociación Zerynthia.

Desde mediados de los años setenta se vienen recogiendo datos sobre el estado de las poblaciones de mariposas diurnas (Ropalóceros), primero en el Reino Unido -se comenzó en 1976- y poco a poco en otros países europeos.

Miles de aficionados y profesionales han intervenido en el acopio de datos sobre la abundancia de mariposas. Los trabajos de este gran colectivo son coordinados por la organización Butterfly Conservation Europe (BCE), en la que el Estado español participa gracias a un programa que se inició en Cataluña en 1994. En la actualidad, estos programas contribuyen con sus datos al European Grassland Butterfly Indicator que tiene en cuenta especies propias de hábitats de praderas, pastizales y campiñas desarboladas y que representan bellos indicadores de la calidad ambiental del entorno. Estos datos publicados por la Agencia Europea del Medio Ambiente, nos orientan sobre la situación y las tendencias de las poblaciones de mariposas a lo largo del tiempo.

Todo comienza contando mariposas. ¿Qué puede resultar más agradable que salir con tiempo soleado y agradable a observar mariposas? Es algo parecido a un placentero paseo, pues cada transecto (1.5-2 km) viene a cubrirse en alrededor de una hora. Deben identificarse y contarse todas las mariposas que se detecten a 2’5 metros a izquierda y derecha del observador, así como a 5 metros por delante y a otros 5 por encima. En otras palabras, el espacio que cabría en un cubo imaginario de cinco metros de lado. Los recuentos tienen lugar desde marzo-abril hasta septiembre, según el clima de cada región.

En 2008 el entonces Departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno Vasco impulsó un estudio piloto con el fin de diseñar protocolos viables para el seguimiento de mariposas diurnas en Euskadi. El proyecto nació con la finalidad de obtener uno o varios índices explicativos sobre la evolución de la biodiversidad, usando para ello los cambios interanuales de las poblaciones de mariposas.

A la vista de los resultados del estudio piloto, en 2009 se decidió comenzar formalmente el programa. Se fijaron definitivamente los protocolos en cuanto a metodología, diseño y periodicidad de los transectos de muestreo, codificación de datos en fichas y tipos de análisis a realizar. A este respecto, se orientó el programa hacia especies “comunes” y habitantes de “prados o ambientes desarbolados”. El programa ha venido funcionando desde entonces liderado por la Dirección de Patrimonio Natural y Cambio Climático del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco, con la colaboración técnica de Hazi Fundazioa y el soporte de entidades especializadas, como la Asociación Zerynthia y la Sociedad Aranzadi. El concurso de estas últimas ha sido fundamental, ya que validan y otorgan la credibilidad científica requerida en las iniciativas de ciencia ciudadana.

El aumento del número de participantes refleja la consolidación paulatina del programa. Tras siete años de funcionamiento, el número de transectos muestreados se ha incrementado de 6 en 2009 a 27 en 2018. El progreso del programa se ha beneficiado de diversas circunstancias. En primer lugar, no se requiere ser experto en identificación de mariposas para participar, si bien es necesario un cierto nivel de capacitación. Para alcanzarlo, todos los años el programa organiza un taller abierto a la participación de naturalistas interesados. En segundo lugar, gracias a su colorido y vistosidad, las mariposas suelen gozar de las simpatías del público, lo que nuevamente facilita la participación social y la aplicación del concepto ciencia ciudadana, estimulando la colaboración en la recolección de datos de campo que puedan ser posteriormente objeto de análisis científico-técnico.

Este programa de seguimiento de mariposas es el segundo con mayor número de participantes en el Estado español, tras Cataluña. En 2018, el programa recogió datos de 12 transectos en Álava, 10 en Bizkaia y 5 en Gipuzkoa, y se obtuvieron 15.409 registros de 125 especies, que corresponden al 80% de la riqueza específica de ropalóceros conocidas en el País Vasco.

Los índices y modelos confeccionados a partir de los datos, para el periodo 2010-2018, sugieren una tendencia positiva para las poblaciones de mariposas ligadas a ambientes forestales, y una mayor estabilidad relativa para las poblaciones de pastizales y para las especies generalistas. En el conjunto de Europa, durante los años 1990-2010 se anotó un empeoramiento muy notable de la biodiversidad de mariposas ligadas a prados y pastos, que al parecer se ha mitigado en la última década.

En 2018, en el programa del País Vasco siete especies han superado los 500 ejemplares contabilizados, de forma que serían las más abundantes en los tipos de hábitats muestreados: Maniola jurtina, Pyronia tithonus, Colias croceus, Melanargia galathea, Pararge aegeria, Pieris rapae y Pieris brassicae. Dadas las restricciones estadísticas que se aplican para garantizar la fiabilidad de los análisis, sólo se obtienen tendencias para algunas de las especies con registros. Así, hay poblaciones que durante el periodo de estudio han mostrado aumento, como las forestales Argynnis paphia y Pararge aegeria, estabilidad, como Maniola jurtina y Melanargia galathea, y declives, como Pyronia tithonus.

La mariposa Colias croceus. Autor: Asociación Zerynthia.

El programa de seguimiento de mariposas diurnas de la CAPV es un instrumento relevante para apoyar el cumplimiento de las obligaciones de vigilancia derivadas de la Directiva 92/43/CEE. Diecinueve transectos se sitúan dentro de doce lugares Natura 2000. En 2018, la mayor riqueza de especies (112 taxones) y la mayor diversidad (4,79 bits/individuo) se han detectado en dos espacios naturales protegidos de Álava, Izki y Valderejo. En cuanto a especies de interés comunitario, las cuatro presentes en la CAPV (Euphydryas aurinia, Parnassius apollo, Lopinga achine y Phengaris arion) se detectan en los transectos del programa, aunque por ahora sólo se ha podido analizar la tendencia de Euphydryas aurinia, que muestra un fuerte descenso. Además, desde 2015 los datos se incorporan al indicador europeo de biodiversidad, promovido por la Agencia Europea del Medio Ambiente, lo que les otorga mayor valor añadido ya que contribuyen a monitorizar el estado del medio natural en la UE.

Curso para el programa de seguimiento de las mariposas diurnas. Autor: Hazi Fundazioa

Nota. Para escribir este artículo debo agradecer las informaciones que me han proporcionado desde el equipo técnico de Hazi Fundazioa; el Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno vasco; y la Asociación Zerynthia.

Naturaleza en el País Vasco

Agachadiza común. Gallinago gallinago. Istingor arrunta. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 23.03.18.

En 2013, durante su sexagésimo octavo período de sesiones, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió proclamar el 3 de marzo, día de la aprobación de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), Día Mundial de la Naturaleza, para celebrar la fauna y flora y para sensibilizar al público sobre su importancia.

En el caso de Euskadi, y a pesar de ser un territorio pequeño, densamente poblado y con un alto grado de intervención, acoge a más de 700 especies de animales vertebrados, 1.780 invertebrados y unas 7.600 especies de plantas. De ellas, 46 especies faunísticas vertebradas se encuentran amenazadas y 21 especies en peligro de extinción. Se trata de aquellas cuya supervivencia es poco probable si los factores que causan su situación actual siguen actuando. Entre ellas, se encuentran el quebrantahuesos, el visón europeo, nutria común, águila perdicera, buscarla unicolor, cangrejo autóctono, desmán ibérico, avetoro común, milano real, cinco especies de murciélagos, anguila, pez espinoso, entre otros.

Por otra parte, Gorbeia, Urkiola, Valderejo, Aitzkorri, Urdaibai, Haiko Harria, Aralar, humedal de Salburua y un largo etcétera, son algunos de esos 55 espacios que forman parte de la Red Natura 2000 en Euskadi. Ello supone formar parte de las referencias principales de la biodiversidad de la Unión Europea. Es una distinción a la cual Euskadi responde por encima de la media europea, ya que el 23% de nuestro territorio forma parte de dicha red. Pero también es una apuesta a futuro y un claro compromiso de la sociedad vasca con la biodiversidad y con el reto europeo.

La ciudadanía vasca disfruta de una relación ancestral con la Naturaleza. Durante siglos han perdurado costumbres y usos que, integrados en la cultura vasca, han dado sentido a muchas de nuestras tradiciones. Numerosas leyendas y mitos asociados con la Naturaleza y sus elementos como Mari, Basajaun o las lamiak son parte de las llamadas Zonas Especiales de Conservación en nuestros barrancos, ríos y fuentes. Veneramos árboles e incluso algunos animales del mundo rural como los murciélagos o las abejas cuentan con un espiritual significado. Todavía perduran costumbres asociadas a los elementos, como las relacionadas con las cosechas o los solsticios y ahí están los levantamientos del mayo para contarlo. Hasta hace poco más de un siglo nuestro pueblo ha sido rural y marinero.

Bosque de hayas en Peñacerrada (Alava). 20.06.18.

Los paisajes que ahora asociamos como nuestros son fruto de siglos de convivencia de la naturaleza con esos usos y tradiciones. Somos herederos del legado que nos dejaron nuestros ancestros y es nuestra responsabilidad mantenerlo para las generaciones futuras. Tal vez, con la llegada del progreso insostenible, en las últimas décadas hemos relegado a un segundo plano ese patrimonio dando la espalda al mundo rural y a la biodiversidad, y se han producido no pocos desastres medioambientales. Hay quien ha confrontando progreso con conservación del medio y ello ha podido desligar la conexión secular del pueblo vasco con la naturaleza y su entorno.

Un dicho popular dice que “para amar algo hay que conocerlo”. Por eso animo a la ciudadanía a que vuelva a la naturaleza y contacte con su entorno y con las tradiciones asociadas al mismo, conociendo los espacios de la Red europea Natura 2000 de Euskadi. Son territorios vivos, en los que el ser humano cohabita sin romper los equilibrios. Ahora es un buen momento, muy cerca de la primavera.

Ranita meridional es el único anfibio en peligro de extinción en Euskadi. Foto: Wikipedia.

 

La compleja belleza de las mariposas

Macaón (Papilio machaon). Es una de las mariposas más conocidas y bellas de Europa. Participación en el Programa de Seguimiento de Mariposas Diurnas en el País Vasco: transecto de Menoio (Ayala). Foto publicada en http://naturayala.blogspot.com/2016/10/.

Las mariposas son la vanguardia de la primavera y en los últimos días de febrero emprenden sus rutilantes y acelerados vuelos. Todavía quedan unos cuantos días.

La primavera, como todo lo que pretende alcanzar el esplendor, se comporta con precauciones, con sondeos. A ráfagas, en suma… Lanza tentaciones de ella misma para indagar cómo de receptivo se muestra el paisaje. También se repliega hasta casi desaparecer y le deja la totalidad del derredor al frío, a esos blancos absolutos de la nevada.

Las misivas, en realidad anticipos o prólogos, resultan esencialmente cromáticas. Será el color, mucho más que el olor o el calor, lo que abra rendijas para la novedad en las puertas del calendario. Ya han amanecido tonos en unas pocas flores, comenzando con los narcisos. A los que se suman suspiros, necesariamente aéreos, en los primeros escalones del cielo. Ya estarán volando unas pocas especies de mariposas.

Pocas invenciones de la vida alcanzan la compleja belleza de estos insectos. En ellos concurren una de las manifestaciones más veces evocadas de la fragilidad, algo que en absoluto se corresponde con la realidad. Porque las mariposas son tenaces, austeras, recias y hasta poderosas. Baten sus alas varias veces por segundo, alcanzan los 35 kilómetros por hora, resisten heladas si consiguen esconderse, y desafían al viento y a los pájaros que suelen perseguirlas.

Su suave cromatismo responde al papel de ilusionados reclamos que interpretan, a esa coquetería que la vida misma pone en marcha para lograr la atracción de los sexos. Una mariposa es un deseo a punto de cumplirse.

Y si delicada nos parece su locomoción zozobrante, todavía más suave resulta su alimentación básica. Porque estos insectos, que durante su fase de orugas son capaces de devorar ingentes cantidades de verde, cambian por completo al llegar a la madurez. Entonces buscan, con la lengua en espiral, el néctar. Un nutriente altamente energético destinado a permitir los tremendos esfuerzos que asegurar la descendencia exige.

En otro artículo escribiremos sobre las mariposas en Euskadi, con ocasión de los trabajos realizados con el Programa de Seguimiento de las mariposas diurnas del País Vasco, que está amparado por la Dirección de Patrimonio Natural y Cambio Climático del Gobierno Vasco, con la coordinación técnica de Hazi Fundazioa, y el soporte de entidades especializadas, como la Asociación Zerynthia.

Querquera serrana (Satyrium ilicis). Campiña de Menoio (Alava). Son pequeñas, de casi 3 a 3,5 cm de envergadura, alas anteriores entre 14 y 16 mm, más grandes las hembras que los machos. Foto publicada en http://naturayala.blogspot.com/2016/10/.

 

 

 

 

Cetáceos en el Cantábrico

La ballena muerta en Sopela. Foto: Oskar M. Bernal.

En los últimos tiempos cada vez a menudo recibimos desgraciadas noticias con ballenas muertas en playas, por diferentes motivos, aunque parece ser que muchas de ellas son debido a la contaminación por plásticos. El mar Cantábrico no es una excepción, y ahí tenemos un rorcual común de unos 16 metros de longitud y de al menos 20 toneladas que ha muerto estos días en una playa de Sopela. Habrá que ver si en este caso se debe al plástico.

Hay que destacar también que, en el caso de las costas gallegas, desde el pasado mes de diciembre hasta estos días ha habido hasta siete ejemplares de ballena que han aparecido varadas, que según los expertos es probable que se deba a que las ballenas comunes “cambiasen de ruta y no bajen tanto al sur”, lo que aumenta su frecuencia en estas costas de Galicia. Estos cambios de rutas podrían venir motivados por el calentamiento del océano o los cambios en los animales de los que se alimentan, además de los demostrados por la contaminación del plástico.

Y es que el mar no está para bromas. Las historias que cuenta suelen ser dramáticas. Lo hemos convertido en un gran estercolero. Vomita y vomita plásticos. Hay ya continentes flotantes que son basureros. El más extenso se encuentra en el Pacífico Norte, y se extiende entre California y Hawai. Su geología está formada por alrededor de 100.000 toneladas de desperdicios plásticos, en gran parte redes abandonadas, botellas y depósitos, cacharrería electrónica, juguetes infantiles, mobiliario, un infierno pavimentado por una masa de caucho y cajones y bolsas de plástico, todo generando la gran sopa de microplásticos que llegan hasta el último rincón del planeta. La extensión de la gran mancha equivale en superficie a cuatro veces la Península Ibérica. Pero se están formando ya otros continentes de basura en el Atlántico Norte y el Pacífico Sur. Y el Mediterráneo está amenazado por el envenenamiento plástico.

Pero la Costa Vasca no es una excepción. Aunque la contaminación marina sea mayor en otros lugares, no se puede obviar que esta plaga mundial también ha llegado al litoral cantábrico y que la mayor fuente de la contaminación, un 70%, viene siempre de tierra; es decir, de los humanos.

Una veintena de especies de delfines y ballenas diferentes son los que, cada año, transitan por aguas del mar Cantábrico. por lo que esta zona del mundo es perfecta para su avistamiento, y también desgraciadamente para que ocurran varamientos y muertes de cetáceos.

Cachalote. Foto: Gorka Ocio.

Según Ambar Elkartea, la Sociedad para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina, de la cual miembros de esta asociación han intervenido en el varamiento sufrido por el rorcual de Sopela, los cetáceos más comunes en nuestras costas son tres especies de delfines: delfín común, el delfín listado y el delfín mular. Pero, además se pueden avistar en nuestras costas, el rorcual común, el Cachalote, la Ballena azul, el Calderón común, los Zífidos, el Calderón gris, la Orca, la Marsopa, etcétera.

En los últimos tiempos, diversas empresas se han creado para observar cetáceos y aves marinas en la mar. De esta manera, los avistamientos de cetáceos, son ya una realidad en nuestras costas. Una de ellas es Verballenas, con la que de la mano del naturalista y experto en cetáceos Gorka Ocio, se puede vivir una experiencia inigualable.

 

¿Por San Blas, la cigüeña verás?

Nido de cigüeña blanca (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 28.01.18.

El próximo 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, y con ella el refranero dice que “Por San Blas, la cigüeña verás”. Pero eran otros tiempos.

Según datos de SEO/BirdLife cada vez son más las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) que permanecen todo el año en la Península, sobre todo por el fácil acceso a comida en los vertederos. Este hecho, que ha permitido la recuperación de la especie, puede tener otra cara: los elementos tóxicos de la basura inciden en la salud de las aves.

Antes de la concentración de residuos humanos en los grandes vertederos urbanos, apenas el 2% de la dieta de las cigüeñas provenía de basura. En la actualidad, supera el 75%.

Cigüeñas blancas en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 18.02.18.

Sin embargo, y tal y como se dice en una publicación de SEO/BirdLife, no es la única intervención del ser humano sobre la especie. “Antiguamente, se recibía a las cigüeñas como auténticas deidades o símbolos de buenaventura, con capazo de bebé incluido. En la actualidad, es cada vez más fácil ver todo tipo de sofisticados dispositivos para evitar que aniden en los tejados de iglesias y edificios: empalizadas de pinchos afilados, dispositivos antiposado o cables electrificados que, en algunos casos, son de dudosa legalidad. A ello se unen las retiradas de nidos dentro del periodo de cría”.

Este tipo de soluciones no siempre se ajustan a Derecho. “Las cigüeñas están protegidas por la legislación nacional y europea, al igual que sus nidos, pollos y huevos. Darles muerte, molestarlas o destruir sus nidos puede llegar a ser delito”, explica el responsable de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, Nicolás López. “A través de todo tipo de dispositivos, se trata de impedir la llegada y nidificación de las aves en los tejados, un gesto que puede llegar a ser delito. La cigüeña blanca, una especie protegida, forma parte de nuestro patrimonio natural que debe y merece convivir con el patrimonio histórico”.

Pero, también se puede producir un nuevo contexto, producido por el cumplimiento de la normativa europea, por la que los vertederos se van adaptando y sellando paulatinamente. La desaparición de basura al aire libre puede impactar, a corto plazo, en el número de ejemplares, pero, a la larga, puede ser su propio seguro de vida y devolver a la población de cigüeñas a estado más natural, esto es, a las migraciones que las hacen volver por San Blas, o unas semanas antes.

Concretamente, el cambio climático y la facilidad para obtener comida en los vertederos como se ha comentado anteriormente, han cambiado también su rutina, y en algunos lugares, y, por ejemplo, en el País Vasco, han llegado a venir a finales de noviembre y primeros de diciembre.  Es decir, con un adelanto de unos dos meses, con respecto a la fecha de San Blas.

Cigüeñas copulando en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 25.04.17.

 

Humedales, tesoros de vida

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus. Murgil handia). Humedal de Salburua. (Vitoria-Gasteiz). 25.04.18.

El día 2 de febrero se conmemora la firma del conocido como “Convenio relativo a humedales de importancia internacional” firmado en Ramsar (Irán) el 2 de febrero de 1971. Un recordatorio de la importancia de los humedales costeros e interiores como ecosistemas de gran valor por los procesos que en ellos se dan cita, claves para la conservación de la biodiversidad, el mantenimiento de redes tróficas o reciclado de nutrientes, por señalar los más destacables; además de desempeñar otras funciones hidrológicas como la recarga de acuíferos, o la mitigación de inundaciones en algunos casos.

De ahí que la propia Directiva Marco del Agua (DMA) establezca como objetivo la prevención de todo deterioro y la protección y mejora del estado de los ecosistemas acuáticos; así como el de los ecosistemas terrestres directamente dependientes de los ecosistemas acuáticos.

Sin embargo, durante siglos, se las relegó a la desconsideración desde la creencia que debían ser drenadas para allanar al avance de la agricultura o la expansión de pueblos y ciudades o para evitar riesgos de insalubridad. Afortunadamente, la percepción de su importancia ha variado drásticamente en las últimas décadas.  Reflejo de ese cambio de percepción, ahora se conmemora la firma del “Convenio relativo a humedales de importancia internacional” firmado en Ramsar (Irán) el 2 de febrero de 1971.

Dicho convenio creó una lista de humedales con valores relevantes a nivel internacional. Euskadi cuenta con seis humedales a la Lista Ramsar. Urdaibai, Lagunas de Laguardia y Txingudi, Colas del embalse de Ullibarri-Ganboa, Salinas de Añana, Lago Arreo-Caicedo Yuso y Salburua.

Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Pero, además de estos espacios singulares, las zonas húmedas son relativamente abundantes en el País Vasco gracias, por un lado, a la presencia de la franja costera donde se forman estuarios más o menos desarrollados y, por otro, al régimen climático principalmente lluvioso y al tipo de sustrato y orografía, que favorecen la acumulación de masas de agua formándose lagos, lagunas, balsas y charcas de diversa índole distribuidas por todo el territorio. A estas zonas húmedas naturales hay que añadir la presencia de numerosas balsas artificiales, unas ubicadas en antiguas explotaciones mineras (fundamentalmente en la zona minera de Bizkaia) y otras construidas para regadío en la Llanada Alavesa, así como los embalses, que ocupan una importante extensión sobre todo en Araba.

Todo este conjunto de humedales da lugar a una amplia variedad de hábitats distribuidos por nuestra comunidad, que constituyen sistemas naturales con diferentes grados de conservación, pero que poseen como elemento común el gran valor ecológico en su fauna y flora unido a un singular paisaje y a una dinámica de funcionamiento característica y de gran interés.

Tanto las zonas húmedas costeras como las interiores o continentales han sufrido y están sufriendo graves deterioros debidos fundamentalmente a la presión de actividades humanas. Las zonas húmedas costeras están sometidas a una importante presión de la actividad  humanas por la presencia de núcleos urbanos cercanos, la artificialización y ocupación de sus perímetros, la construcción de puertos  y las canalizaciones de defensa,… son presiones que  a lo largo de los años han perjudicado su potencial ecológico; en algunos casos hasta el punto de  desaparecer (como es el caso de las marismas que fueron lo que hoy es buena parte del ensanche Donostiarra o el Arenal bilbaíno).  Y lo mismo cabría decir de las zonas húmedas de los interiores (naturales y/o artificiales) también afectadas por la presión de actividades humanas como las agrarias.

Sin duda, es necesario seguir trabajando en prevenir nuevas afecciones a nuestros humedales y promover acciones de mejora ambiental, ya que son verdaderos tesoros de vida, por los beneficios que proporcionan y su contribución al mantenimiento de la diversidad biológica, entre otras muchas cuestiones.

Reserva de la Biosfera de Urdaibai