Contaminación por plásticos

Envases de plástico en la costa. Foto: Efe.

Las bolsas de plástico tienen los días contados. Para 2021 estarán prohibidas. Pero, surge la siguiente pregunta: ¿qué debemos hacer con el resto de los plásticos? Desde su expansión a principios del siglo pasado, el plástico se ha convertido en un material que puede utilizarse de maneras muy diferentes. Actualmente, se usa en gran cantidad para fabricar y envolver muchos de los productos que compramos y consumimos. Se ha hablado en muchas ocasiones de sus grandes ventajas, por sus características (flexibilidad, resistente, durabilidad, ligereza, bajo precio, etc.), pero no de sus grandes inconvenientes. Y, sin embargo, es el reflejo de la cultura de usar y tirar, ya que gran parte del plástico se emplea para fabricar una gran variedad de envases que tienen una vida muy corta (bolsas de plástico, envolturas de alimentos y envases, botellas o vasos de plásticos, cubiertos y cucharillas de plástico, pajitas, etc.).

Su bajo precio hace que uno se deshaga rápidamente de él, y su larga existencia hace que perdure en el medio ambiente durante largos períodos de tiempo, en los que puede causar grandes daños. Ya que no puede degradarse, la cantidad de plástico que se desperdicia en los océanos está aumentando considerablemente. Pero, igualmente, pasa en nuestros campos, donde los envases de plástico, sean botellas u otros envases pueden permanecer muchos años en descomponerse.  

Cada año se producen un total de 300 millones de toneladas de plástico. De ellas, se estima que ocho millones acaban directamente en los mares y océanos de nuestro planeta.

La inundación de plásticos de mares y océanos es uno de los principales impactos ambientales del planeta, según los diversos informes científicos recientemente. De no adoptarse medidas que lo impidan, se producirá grandes riesgos de degradación de los ecosistemas marinos y, por ende, de la biodiversidad marina.

El impacto de las basuras plásticas en la fauna es evidente. Es frecuente encontrar animales, como las tortugas, que han quedado enganchados con redes o cuerdas, quedando estrangulados en sus extremidades y sufriendo falta de riego sanguíneo.

Además, muchas especies marinas han incorporado plásticos en su organismo, incluyendo cetáceos, aves, tortugas, peces y plancton. Muchos mueren por la ingestión de plástico que les ha bloqueado el sistema digestivo. Se calcula que más del 60% de todas las especies de aves marinas tienen rastros de plásticos en sus intestinos y se han encontrado plásticos en los estómagos de casi 700 especies de vertebrados marinos.

Troy Mayne, Oceanic Imagery

Existen más de 3.000 sustancias químicas diferentes asociadas a los plásticos y más de 60 caracterizadas como sustancias de alto riesgo para la salud, siendo algunas de ellas persistentes, bioacumulables y tóxicas. Existen cientos de estudios científicos que demuestran que aditivos comunes del plástico, como los bisfenoles, los ftalatos y los metales pesados, son muy peligrosos para la salud.

Los seres humanos no estamos libres de peligro. Las vías de exposición humana a los aditivos químicos de los plásticos son básicamente dos: la ingesta y la inhalación.

El mayor aporte corresponde a la dieta. Cuando ingerimos un pescado, estamos incorporando a nuestro organismo todos los contaminantes que ha acumulado a lo largo de su vida. Es importante destacar que el problema no viene por el plástico que el animal tenga en el tracto gastrointestinal, ya que esta parte no es comestible. El problema viene de los aditivos químicos del plástico, que sí se acumulan en los tejidos grasos, como el músculo, una parte que sí es comestible.

La otra vía de exposición humana es a través del aire. Estos químicos se hallan en las partículas del aire que respiramos, sobre todo en interiores (casas, oficinas, …), ya que dichos ambientes están llenos de materiales plásticos. Normalmente, esta exposición es inferior a la de la dieta, ya que solemos comer hasta 2 kilogramos de alimentos por día, mientras que la inhalación de partículas a través de la respiración suele ser de 20 miligramos por día.

Envases de plástico «alfombrando» la plaza del Castillo en los sanfermines de Pamplona

Así pues, la contaminación por plástico supone un grave problema ambiental y una potencial amenaza para la salud humana, por lo que son necesarias medidas para intentar reducir el uso de material plástico en la sociedad.  

El gorrión “chillón” y su sonido tan chirriante

Gorrión chillón (Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea). Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.18.

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%.

Gorrión común (Passer domesticus. Etxe txolarre). Lumbier (Navarra). 14.04.18.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, y el uso de pesticidas. En la ciudad, se suman cuestiones como la escasez de alimento, la contaminación atmosférica o la ausencia de lugares de nidificación.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.18.

El gorrión chillón se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Tiene una mancha amarilla en la garganta que en ocasiones pasa desapercibida. Encima de cada ojo tiene una lista de color crema y otra oscura justo encima. El pico es grande y adaptado a su dieta granívora.

El gorrión chillón es una especie netamente mediterránea que está presente en la península Ibérica, en la que su densidad es muy variable. Escasea o falta completamente en la zona cantábrica en bajos niveles, como es el caso del País Vasco, y lo mismo en Galicia. La especie tiende a frecuentar parajes donde hay presencia de piedras, terrenos abruptos y pedregosos, con algunos acantilados, donde poder construir su nido. También frecuentan las construcciones en ruinas, puentes y muros de piedra.

Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Al ser una especie que vive alejada del ser humano y que tiene un actitud especialmente recelosa y huidiza, se convierte en una especie menos conocida.

El molinero, el más pequeño y delicado gorrión de la fauna peninsular

Gorrión molinero. Passer montanus. Landa-txolarre.
Lomas de Campos (Palencia). 18.04.18.

En la península Ibérica existen hasta cinco especies: el gorrión alpino, que cría en alta montaña; el gorrión moruno, que lo hace en Extremadura y Andalucía; el gorrión chillón, más escaso y habitante de medios forestales y roquedos; el común, ligado a las ciudades, y el molinero, presente en núcleos rurales, el de más de pueblo.

El más frecuente es el gorrión común y que vive acompañándonos en las ciudades. Los gorriones sufren un preocupante retroceso generalizado, y el 63% de esta ave de Europa ha desaparecido. Este declive responde a causas como el cambio climático, la contaminación, la falta de espacios verdes, la invasión de especies exóticas invasoras, las nuevas construcciones de cemento o cristal, que no favorecen la nidificación, los insecticidas, etc.

En el medio rural el declive es menor, aunque también se da y está asociado a la intensificación agraria, al empleo abusivo de plaguicidas o al despoblamiento generalizado. Uno de los gorriones que habita en las zonas rurales, es el gorrión molinero, el de más de pueblo, para entendernos. No se trata, por tanto, de una especie urbana sino rural, de pueblo pequeño, que raramente coincide con el gorrión común. Su plumaje es parecido y el canto también, aunque más agudo. Le gusta mucho el canto coral en grupo.


Gorrión molinero. Passer montanus. Landa-txolarre.
Lomas de Campos (Palencia). 18.04.18.

El molinero es el más pequeño y delicado gorrión de la fauna peninsular y es un habitante de las campiñas arboladas, los sotos y las dehesas, siempre que en sus proximidades cuenten con áreas abiertas en las que obtener alimento. Aunque en los años ochenta del pasado siglo la especie experimentó una cierta expansión demográfica, en la actualidad parece que la competencia con especies más prolíficas y la intensificación agraria están provocando un descenso de sus efectivos.

Gorrión común (Passer domesticus. Etxe txolarre). Espejo (Alava). 20.05.18.

Se puede decir que el gorrión molinero es la versión campestre del gorrión común. Destaca una mancha negra de forma cuadrada en las mejillas blancas, así como un collar de color blanco. En el cuello tiene un babero de color negro, así como una máscara alrededor de los ojos. Las alas y la cola son de color pardo con listas negras y el vientre es de color gris liso. Su hábitat preferido son los huertos de frutales cercanos a granjas y caseríos, procurando mantenerse algo alejado de las viviendas y del ser humano.

Invasores de río con escamas


Black-blass o perca americana.

En los últimos años, la introducción de especies exóticas invasoras en nuestros ríos se ha convertido en un verdadero problema para la biodiversidad. Hay distintos motivos de la llegada de estos invasores a nuestros ríos, como las necesidades económicas, su pesca o la cría en cautividad como alimento.

Una especie exótica es la que vino de fuera o, mejor dicho, la que nuestra especie trajo, se quedó y se reproduce con éxito. Toda especie exótica cambia, más o menos, el ecosistema en el que se establece. Si las alteraciones son graves, se dice que es una especie invasora. En Europa, en 2017 ya se habían detectado unas 13.000, incluyendo microorganismos, plantas y animales, de las que el 10% son dañinas para el ecosistema y, en último término, para la economía, que deja de recibir los usos y servicios que proporcionan los ecosistemas, y, además, también pueden perjudicar a la salud humana.

En lo que respecta a los ríos de la península Ibérica, hay quién afirma, como el profesor de Zoología de la Universidad de Córdoba Carlos Fernández Delgado que “en los ríos españoles hay ya más especies invasoras que autóctonas”.  

Según Ramiro Asensio y Javier Pinedo, en un artículo titulado “Invasores con escamas” y publicado en la revista Sustrai del Gobierno Vasco, es difícil concretar cuándo se introdujo la primera especie no autóctona en un río de la península Ibérica. Para unos, la carpa (Cyprinus carpio) y el carpín o pez-rojo (Carassius auratus) fueron traídos por los romanos, que los utilizaban con fines decorativos en estanques, y quizás también como un elemento gastronómico más.

Hubo de transcurrir un largo espacio de tiempo, casi 2.000 años, hasta que volviera a hablarse de introducciones, que inició un período de experimentación encaminado a aclimatar a especies foráneas. De esta forma, a finales del siglo XIX y procedentes de Norteamérica, se volcaron de manera intencionada tres especies: la trucha arcoíris (Onchorhynchus mykiss), el salvelino (Salvelinus fontinalis) y el gobio (Gobio).


Trucha arco-iris. Autor: Marcoski-Flickr

En el caso de la trucha arcoiris y el salvelino, su destino inicial era el cultivo en piscifactorías con el único fin del consumo humano, que hoy en día sigue vigente. El de la carpa, en cambio, era adornar, en los estanques. Pero había otro propósito que ya en el siglo XX llevaría a traer otros peces desde muy lejos, y era incrementar las posibilidades de pesca. Es el caso del lucio (Esox lucius) y el black-bass (Micropterus salmoides) o perca americana, dos de los peces más conocidos en la actualidad, que se convirtieron en el recurso para llenar el nicho de especies pescables que había en los tramos fluviales medios y bajos.

Una de las especies exóticas más llamativas en la península Ibérica es el siluro (Siluro glanis), un pez que puede llegar a medir dos metros y medio y pesar más de cien kilos. El siluro apareció en el Estado Español en el embalse de Mequinenza (Zaragoza), desde donde se ha extendido a todo el río Ebro. Es terrible y poco selectivo con su comida.

En cuanto a la presencia del siluro en ríos vascos, se pescó en 2015 un ejemplar de siluro de en el barrio de La Peña, en Bilbao, en el límite de influencia de marea, y donde al parecer se han reproducido. De ser así, nos encontramos ante un hecho importante en la escalada de introducción de especies alóctonas invasoras en los ríos vascos.


Siluro, pescado en el río Ebro, en Tudela (Navarra).

Es muy difícil predecir las consecuencias de una introducción, ya que cada caso concreto es diferente, pero lo que es seguro es que, si la especie introducida es capaz de vivir y proliferar en el nuevo hábitat, lo hará a costa de romper el equilibrio dinámico preexistente y, de camino hacia el nuevo equilibrio que se establecerá ya con su presencia, es muy posible que deje fuera alguna o algunas otras especies. Esta es la razón por la cual son indeseables las introducciones de peces exóticos invasoras en ecosistemas de aguas dulces. 

El abejero europeo y la avispa asiática

Abejero europeo (Pernis aviporus). Foto: WP.

Si bien en los paisajes nunca nada queda terminado, al menos en algunos casos se puede dar por completos ciertos ciclos. Por ejemplo, el de las migraciones de primavera. La llegada a nuestros ámbitos de todos los componentes de sus comunidades zoológicas se cierra, en efecto, a lo largo de las semanas centrales de mayo. Las aves del estío, esas que únicamente son de la península Ibérica durante los meses cálidos, en realidad comenzaron a llegar incluso en pleno invierno. Febrero y marzo registraron trasiegos ingentes que fueron llenando nuestros paisajes de nuevos colores, aleteos y cantos.

En abril nos alcanzaron especies como los vencejos, ruiseñores, abejarucos y oropéndolas. Pero en mayo la especie que nos sobrevuela tiene varios rasgos inolvidables. Se llama abejero europeo, una rapaz ciertamente original en cuanto a la alimentación se refiere, como veremos más adelante.

Pues bien, los abejeros europeos (Pernis apivorus) son los rezagados. Los nómadas alados que más tardíamente llegan a Europa proceden de los bosques tropicales del continente africano. Sus tendencias gregarias a la hora de desplazarse son las que convierten sus viajes en un verdadero placer para la observación. Los abejeros, a veces en bandos de muchos centenares y hasta millares de ejemplares, cruzan ese brazo de mar entre el litoral africano y el tramo entre Tarifa y Algeciras. Resulta imborrable sus bandadas formando escuadrones que se alargan incluso decenas de kilómetros. Muchos de estos viajeros alcanzan exhaustos las costas españolas.  

Por otra parte, según los datos preliminares de un estudio dirigido por Salvador Rebollo, profesor de Ecología de la Universidad de Alcalá de Henares, en colaboración con el naturalista ornitólogo José Manuel Fernández, el abejero europeo, un ave rapaz estacional en la península Ibérica, podría ser un importante aliado para combatir a la especie invasora, avispa asiática (Vespa velutina). En concreto, la investigación desarrollada en las comarcas gallegas de O Salnés y O Morrazo (Pontevedra) estima que hasta el 70% de la dieta del abejero podría estar compuesta por la avispa velutina.

Avispa asiática (Vespa velutina). Foto: Efe.

La avispa asiática se detectó por primera vez en la península Ibérica en 2010, en el Baztán (Navarra), y desde entonces no solo se ha extendido por la geografía peninsular, especialmente en el norte, sino que ha causado estragos en la población de abejas, de las que come entre 25 a 50 ejemplares al día. Son voraces, agresivas y, al ser una especie invasora, no tenían predadores naturales que sirvieran para regular la población. O eso se temía.

El abejero europeo es una rapaz estival en la península Ibérica (se puede ver de abril-mayo a septiembre) con unas curiosas preferencias alimentarias: avispas y abejorros. Es decir, que su presencia en la península se sincroniza con el periodo de mayor abundancia de estas singulares presas, según SEO/Birdlife.

Para comprobar si el abejero había introducido a su dieta la avispa asiática, los investigadores colocaron cámaras en varios nidos del ave rapaz, para ver qué alimento llevaban a las crías. Analizaron unas 66.000 imágenes que recogían unas 530 aportaciones de comida. El 70% de lo que llevaban eran panales con celdas grandes, un tipo que solo se correspondía con dos posibles avispas: el avispón (Vespa crabro), natural de la zona, y la avispa asiática.

Nido de avispa asiática (Vespa velutina). Mungia (Bizkaia). 18.06.18.

Ahora el análisis molecular de los restos de panales que se recogieron debajo de los nidos determinará si se trata de una u otra especie, pero Fernández se muestra bastante seguro de que el resultado será mayoritario de avispa asiática. “Lo que me inclina a pensar que se trata de la velutina es que cuando recogíamos los panales, la presencia que teníamos en la zona era de avispa velutina y los paneles que tenían algunas larvas, se correspondían con esta especie”, explica el investigador.

Hasta el momento se ha tratado de solventar con cebos en el caso de la avispa asiática, aunque no eran la solución idílica, ya que también afectaban a otras especies. Ahora, el abejero podría ser “una barrera indudable” en la proliferación de la avispa asiática, aunque “no va a ser la solución”. Fernández explica que este verano, en la península del Morrazo, en Pontevedra, por acciones de apicultores y ayuntamientos, se quitaron entre 1.200 y 1.300 nidos en la zona y calculan que los abejeros extrajeron unos 700 panales enteros. “En total, de unos 2.500 paneles de avispa velutina estimados en la zona, el abejero se comió aproximadamente el 30% y sin ningún coste para nosotros”, asegura Fernández.

Cuando se concluya la investigación, que ahora cuenta con fondos del Ministerio de Economía y Competitividad y de la Transición Ecológica, el investigador apunta a que se deberían plantear preguntas como qué se puede hacer para favorecer su población o qué características territoriales tienen las rapaces para mantenerlas, de tal forma que puedan llegar a un equilibrio natural con la avispa asiática. El abejero puede ser un freno contra la plaga.

Más información:
https://www.lavanguardia.com/natural/si-existe/20190220/46586183255/depredador-avispa-asiatica-velutina-abejero-europeo-ave-rapaz.html

Los sonidos de las aves


El Petirrojo europeo (Erithacus rubecula. Txantxangorria) tiene un canto que es un gorjeo musical, parecido al del ruiseñor. Sobrón (Araba). 15.02.17.

Los ornitólogos y amantes de la naturaleza en general sabemos que a veces es más fiable la cita de una especie detectada por su canto que a través de la vista. Además, muchos animales son más patentes por sus emisiones sonoras que por otras actividades. Todo lo cual convierte a los sonidos animales y a los registros que se hacen de ellos en una herramienta valiosísima para cualquier estudio sobre presencia y abundancia, así como para detectar cambios de tendencia a lo largo del tiempo. En otras palabras, para estudiar la biodiversidad.

Escuchar la naturaleza es un gran placer estético. Las vibraciones de las moléculas de aire (o de agua) que llamamos sonido encierran no sólo belleza, sino también mucha información. En todo tipo de medios se escucha cómo los animales tratan de comunicarse a distancia sobre el ruido de fondo, causado tanto por otros animales (incluso los humanos y sus actividades) como por el medio físico (agua, viento). El sonido es un sistema de comunicación valioso, pues evita los obstáculos y puede alcanzar grandes distancias. Los grupos más puramente acústicos dentro de los animales son los ortópteros, las cigarras, los anuros (anfibios sin cola) y las aves. A ellos habría que añadir los murciélagos y los mamíferos marinos, que también utilizan el medio acústico para orientarse a través de la ecolocalización.


El popular jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa) tiene un canto muy especial y agradable. Cendea de Galar (Navarra). 22.11.18.

La mayoría de las señales acústicas a larga distancia tienen un mensaje único: “soy un macho de la especie X, si eres una hembra receptiva de mi especie acércate, si eres otro macho de mi especie, aléjate”. Por consiguiente, la información sobre la identidad de la especie es muy importante en estos mensajes. El canto es pues algo así como la firma de identidad de las especies, la característica que utilizan las hembras para decidir con quién aparearse.

Por otro lado, el sonido es efímero y puede ser difícil de localizar, tanto por el receptor como por potenciales depredadores, pero los sistemas de grabación de audio permiten capturar y estudiar con detenimiento estos sonidos y los registros pueden ser de gran utilidad para mejorar el conocimiento de la naturaleza. Hoy en día hay importantes estudios científicos sobre los sonidos naturales, tanto en medios terrestres como en el medio marino. Las colecciones científicas de sonidos son los depósitos de estos materiales y permiten investigar diferentes aspectos de la naturaleza.

Las colecciones de sonidos emitidos por animales recopilan, clasifican y almacenan los registros de las principales especies que usan señales acústicas, así como paisajes sonoros de los medios naturales. Todo este material se reúne en las denominadas “colecciones bioacústicas”, donde se conserva y actualiza la información garantizando su acceso y ofreciendo una herramienta sumamente útil para el estudio y la conservación de la biodiversidad. Además, por supuesto, tiene un gran interés como recurso educativo.


El `tamborileo del pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia).Parque Natural de Izki (Araba). 11.07.18.

Pero esto que he comentado anteriormente, con ser un recurso importantísimo con que contamos, no es menos lo que supone en cuanto a cánticos y trinos la estación de la vida como la llamo a la primavera, en la que ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia. Entre otros muchos pájaros, ahí tenemos al petirrojo -txantxangorri en euskera-, con su plumaje en el que destaca la amplia mancha anaranjada que se extiende por la cara, la garganta y el pecho, y lo cito porque es uno de mis preferidos, que tiene un canto muy melodioso. Reclama y canta a lo largo de todo el día, pero especialmente por la mañana muy temprano, incluso antes del amanecer. 

Especies invasoras de lo más dañinas

Mejillón cebra. Dreissena polymorpha. Muskuilu zebra.

Una especie exótica es la que vino de fuera o, mejor dicho, la que nuestra especie trajo, se quedó y se reproduce con éxito, lo que permite que su población se estabilice y mantenga. Toda especie exótica cambia, más o menos, el ecosistema en el que se establece. Si las alteraciones son graves, se dice que es una especie invasora. Este movimiento de especies a menudo es accidental y llevamos con nosotros, sin querer, aquellas especies que desde antiguo viven con nosotros. Así hemos poblado el mundo de moscas y mosquitos, de ratas y ratones, y muchas más. Pero, también muy a menudo, el transporte de especies se ha hecho con nosotros por el mundo con intención y por diversas razones, como las estéticas y para adornar nuestros estanques, caso del cisne; por razones económicas como el visón americano, que han llegado a Europa por el valor de la piel; por razones cinegéticas y piscícolas; o también como mascotas, entre las que citar al mapache, las tortugas de Florida, etcétera. La incursión de especies invasoras es la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo.

Euskadi no es ajena a esta realidad. Así, según los inventarios realizados por la Sociedad Pública de Gestión Ambiental (Ihobe), dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, en nuestra comunidad existen 478 especies de flora ‘enemigas´ -supone una quinta parte de la totalidad de plantas- y otras 50 de fauna exótica.

De todas ellas, las especies invasoras más peligrosas, aunque se podrían citar algunas más, y, que, por tanto, preocupan mucho, dos de ellas son variedades de flora -Baccharis halimifolia y el Plumero de la Pampa- y tres, especies animales: el visón americano, la avispa asiática y el mejillón cebra.

Visón americano (Neovison vison. Bisoi amerikar). Las poblaciones actuales del visón americano se deben a las fugas y sueltas que se han producido en granjas instaladas en los tres territorios vascos desde principios de los 80 hasta finales de los 90. Está demostrado que la regresión del visón europeo comenzó antes de la introducción del visón americano en Europa, pero la presencia del invasor ha agravado su situación. Este último es algo más grande, más prolífico, más oportunista y más cazador. Las dos especies ocupan nichos ecológicos casi idénticos, por lo que su coincidencia lleva a la exclusión de uno de ellos, que es el caso del visón europeo. Al visón americano se le combate a través de la captura de la instalación de plataformas fluviales flotantes en los ríos, que, en el caso de Álava y Bizkaia, ha permitido controlar la situación.

Visón americano. Neovison vison. Bisoi amerikar.

La avispa asiática (Vespa velutina. Liztorra asiako) es originaria de Asia y se detectó por primera vez en el continente europeo en 2004, concretamente en Francia, desde donde entró en 2010 en Gipuzkoa. Su principal víctima es la abeja, y su intento de erradicación es muy complejo. Los planes de control pasan por atrapar los ejemplares de reinas y la destrucción de nidos.

Nido de avispa asiática. Velus velutina. Liztorra asiako.

Mejillón cebra (Dreissena polymorpha. Muskuilu zebra). Con un tamaño de dos a tres centímetros en su fase adulta, sus principales impactos son económicos, adhiriéndose a las redes de distribución de agua de riesgo y abastecimiento, afectando a la calidad del suministro. Una vez se instala en una cuenca, su erradicación es casi imposible.

Uno de los casos más llamativos de plantas invasoras es el Plumero o Hierba de la Pampa, que llegó a la península Ibérica a principios del siglo pasado, con el fin de adornar los jardines de las grandes casas y que actualmente llega camino de convertirse en una auténtica plaga. El plumero, conocido científicamente como Cortaderia selloana, que tiene un porte espectacular y esbelto, es muy fácil de distinguirla, ya que tiene como principal característica un penacho de color plateado que llega a elevarse por encima de los dos metros de altura.

Plumero o Hierba de la Pampa. Cortadeira selloana.

Se ha ido adueñando de los márgenes de las carreteras o vías de ferrocarril, los campos de siega o la orilla de los ríos, pero también de humedales, marismas y arenales costeros, debido a que tiene una capacidad de reproducción asombrosa. Hoy en día, numerosas localidades vascas, con el apoyo de la Agencia Vasca del Agua, Diputaciones y Gobierno Vasco hacen grandes esfuerzos para erradicarla.

Chilca. Baccharis halimifolia. Foto: Oficina Técnica de Urdaibai.

No menos llamativa que el Plumero ha sido la expansión de la especie Baccharis halimifolia o Chilca, un arbusto leñoso procedente de la costa atlántica de América del Norte, que a mediados del siglo XX se extendió la costa del Golfo de Bizkaia, a partir de ejemplares cultivados con fines ornamentales, y que está colonizando desde hace unos años zonas importantes de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, y de la Bahía de Txingudi y Lea. Gracias a un proyecto LIFE para la recuperación de estuarios, se han realizado tratamientos de eliminación en más de 750.000 hectáreas de las citadas zonas. En total, se han tratado 570.000 arbustos.

Las abejas: algo más que miel

Abeja en su labor polinizadora

Las abejas están desapareciendo. Sin dejar rastro. En ocasiones en número de varios miles de individuos -una colmena entera- a lo largo de una sola noche. El fenómeno es de suma importancia pues dependemos de ellas en mayor medida de lo que pensamos. Sin abejas desaparecerían muchas especies vegetales. Tampoco tendríamos numerosos frutos o plantas de los que habitualmente nos alimentamos, y su producción de miel, cera o jalea real.

Se estima que las abejas existen en nuestro planeta desde hace unos 80 millones de años. Su estilo de vida ha conllevado el que necesiten del néctar de las flores para su subsistencia con lo que en su diario ajetreo van transportando este último de unas plantas a otras. De esta manera, no sólo se logra la fecundación de las plantas (reciben los granos de polen de otras flores, aportados por las abejas en sus numerosos vuelos), sino que con ello se consigue una diversificación de las características de cada vegetal algo que resultaría imposible sin la inestimable ayuda de estos insectos.

La labor polinizadora de las abejas resulta esencial para el desarrollo de árboles y plantas como manzanos, perales, albaricoqueros, pepinos, almendros, tomates, rábano, fresa, col, girasol, zanahoria, apio, cebolla, perro, romero y tomillo, por citar ejemplos bien conocidos. Todas ellas dependen, para su desarrollo habitual, de la fecundación por medio del polen que les aportan las abejas en su diaria visita, por lo que, sin la labor de estos insectos, perderíamos la posibilidad de alimentarnos con sus productos. En concreto el 80% de las plantas con flores que se cultivan en Europa depende, para su desarrollo, de la labor polinizadora de las abejas. En general, el 35% de la producción de alimentos se obtiene gracias a estos insectos.

“No hay mucha gente que sepa que en España estamos rodeados de abejorros comunes (Bombus Terrestris) y de abejas carpinteras (Xylocopa Violacea), que se distribuyen sobre todo en campos de cultivo y ciudades, explican en un libro, editado por Tundra, Bartomeus y Curro Molina, ambos investigadores de la Estación Biológica de Doñana, que ven necesario divulgar toda esta información a la ciudadanía. Los dos investigadores quieren conseguir con este manual “llenar el vacío” que existe sobre la vida de las abejas, unos insectos amenazados “más que nunca en la historia” por la “constante pérdida” de su hábitat.

“Este grupo de animales es el más importante en la polinización de las plantas con flores y tiene serios problemas para sobrevivir, sobre todo las abejas silvestres”, ha advertido Bartomeus. Para el investigador hay “mucha diferencia” en la conservación de las abejas silvestres respecto a las de miel, ya que estas últimas “están favorecidas por el ser humano, al tener un interés económico”.

«Guía de campo» de las abejas españolas.

Por todo ello, la importancia de proteger a estos insectos. Desde un punto de vista económico, se ha calculado que el valor de esta labor realizada por las abejas para la agricultura podría estar en torno a los 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo, así que su desaparición sería devastadora para la producción alimentaria. Sólo en Europa, más de 4.000 cultivos de productos como el calabacín, el albaricoque, la almendra o el cilantro dependen de la labor de los insectos polinizadores.

Colmena de abejas. Saldaña (Palencia).

La desaparición de las abejas se viene observando desde finales de los años 90, con tasas inusualmente altas de descenso en las poblaciones de las colonias de este insecto. Según los expertos, las causas de su desaparición son varias. Por un lado, una de las principales amenazas la constituyen los plaguicidas químicos tóxicos que se utilizan en la agricultura, ya que algunos de ellos tienen efectos letales sobre las abejas, que se envenenan al consumir el polen y néctar contaminados. Por otro lado, las abejas se están debilitando como consecuencia del cambio climático, los parásitos y las enfermedades.

Nido de la avispa asiática (Vespa velutina)

Pero también, está la avispa asiática (Vespa velutina), cuya presencia en Europa y en Euskadi se detectó por primera vez a finales de 2005. Estos insectos tienen una longitud de 30 milímetros, y las reinas pueden ser incluso mayores. Su corpulencia es tres veces mayor que la de la abeja europea. El alimento principal de este tipo de avispa es la abeja. Le corta la cabeza, así como la parte del aguijón y luego la devora o bien la transporta al nido para alimento de la especie. Al final del otoño, cuando las abejas se retiran, esta avispa se atreve incluso a entrar en sus colmenas. Se estima que son suficientes cuatro individuos para provocar la muerte de toda una comunidad. Atacan principalmente a aquellas que llegan cargadas de polen y cuyos movimientos resultan más torpes debido precisamente al material que transportan.

El `tamborileo´ en el parque natural alavés de Izki

Pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia). Parque Natural de Izki (Alava). 08.06.18. Foto: Julen Rekondo.

Es un pájaro carpintero blanco y negro con cloaca de color rojo brillante, y es el que posee un plumaje más llamativo. Su identificación no ofrece dudas cuando se le distingue posado contra el tronco de un árbol, como cuando vuela.

Es sedentario, pero cada pocos años se producen irrupciones a gran escala a fines del verano y las aves recorren distancias más amplias.

El tamborileo fuerte y de largo alcance es una de las características más conocidas de este pájaro. El pico picapinos golpea con extraordinaria rapidez y en cortos intervalos 12 veces seguidas la superficie sin corteza de un árbol seco o hueco con preferencia. Es curioso observar la querencia que este pájaro tiene por determinado árbol y a él acude a “tamborilear”.

Parque Natural de Izki (Alava). Foto: Julen Rekondo. 25.09.18.

Al pico picapinos y otros pájaros carpinteros, como el pico mediano, entre otros, se le puede encontrar en el Parque Natural de Izki. Este parque alavés cuenta con uno de los bosques de roble marojo más grandes de Europa. La diversidad vegetal y paisajística y el aislamiento de la zona propician la existencia de una abundante y rica fauna. El bosque, asentado en la cuenca del río Izki, alberga grandes mamíferos como el jabalí, el corzo o el gato montés, así como una buena representación de aves forestales. Junto a los distintos pájaros carpinteros, conviven el abejero europeo, el alimoche, el buitre leonado, el águila real, el halcón peregrino, el azor, el mirlo acuático o el carbonero, entre otros.

Pico mediano (Leiopicos medius. Okil ertain). Autor: Mikel Arrazola. Parque Natural de Izki (Alava). 12.03.14.

El único núcleo de población ubicado en el corazón del Parque es Corres, que, con su tipología arquitectónica medieval, está enclavado en la parte alta de un espectacular desfiladero. Desde Corres, se pueden iniciar dos rutas que atraviesan el parque, igual de bellas.

Fomentando la biodiversidad pirenaica, a través de la conservación de aves y sus hábitats

Picomaderosnegro (Dryocopus martius. Okil beltza). Parque Natural Aiako Harria (Gipuzkoa). Autor: Aitor Lekuona (Gipuzkoa). 12.03.19.

Los Pirineos forman uno de los territorios europeos más ricos en biodiversidad. Como zona de alta montaña, es refugio de especies propias de climas más fríos, además de albergar variedades de flora y fauna que únicamente se encuentran en esta cordillera. Los hábitats naturales han estado sometidos a menos transformaciones que en las zonas de llanura, de forma que permanecen poblaciones de especies típicas de bosques maduros, erradicadas de otras regiones. En el caso de las aves, los Pirineos albergan las poblaciones más importantes de muchas especies en el contexto del sur de Europa, por lo que su conservación global depende de cómo se manejen y exploten las masas forestales en las que habitan.

Esta necesidad de preservación es el motivo de la puesta en marcha del proyecto POCTEFA Habios 2016-2019, con el que se pretende proteger y mejorar la calidad de los ecosistemas de montaña pirenaicos a través de acciones de conservación de especies de aves bioindicadoras (picamaderos negro, pico mediano, pico dorsiblanco, urogallo, perdiz pardilla, lagópodo alpino y mochuelo boreal). Estas especies ocupan hábitats forestales y matorrales abiertos supraforestales. Todas ellas se encuentran en un estado de conservación comprometido, tanto a escala regional como en el conjunto de sus poblaciones europeas.

Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos. Okil gibelnabar). Quinto Real (Navarra). Autor: Gobierno de Navarra. 17.11.17.

El proyecto Habios aglutina a 17 socios de ambas vertientes de los Pirineos, en España, Francia y Andorra. Entre ellos se encuentran administraciones públicas (gobiernos de Navarra y Aragón, Consejo General de Arán, ministerios franceses de Medio Ambiente y de Agricultura a través de sus Oficinas de Bosques y Fauna Silvestre, Gobierno de Andorra), investigadores (Centro Tecnológico Forestal de Cataluña), asociaciones conservacionistas y federaciones de cazadores. La presencia de Euskadi en el partenariado se coordina a través de Hazi Fundazioa, que facilita la intervención en el mismo de las Diputaciones Forales de Álava y Gipuzkoa.

Por otro lado, el proyecto busca la complicidad de actores del mundo selvícola y pastoral, ya que son los más apropiados para poner en práctica las acciones encaminadas al mantenimiento a largo plazo de las estructuras y funcionalidades necesarias: pastoreo dirigido hacia la protección de zonas abiertas, manejo forestal favorable, etc.

Urogallo común (Tetrao urogallus. Basoilara). Office National de la Chasse et la Faune Sauvage. Pirineo francés.

Se han emprendido varias líneas de trabajo. La primera comprende la elaboración de herramientas que faciliten a los gestores la identificación, de los territorios con mayor y menor favorabilidad para las especies, en función de la estructura horizontal y vertical de los hábitats. Estos instrumentos se concretan en cartografías obtenidas a partir de modelos de selección de hábitat usando datos satelitales y de teledetección. Adicionalmente, se están realizando estudios aplicados a la conservación de varias especies (por ejemplo, ecología de los pájaros carpinteros en bosques y plantaciones, evaluación de traslocaciones en galliformes).

Mochuelo boreal (Aegolius funereus. Tengmalm hontza). Autor: Juan Claude Auria (Office National de la Chasse et la Faune Sauvage). Pirineo francé´s.

La segunda línea aborda acciones directas de conservación en el territorio, en principio desde una perspectiva demostrativa. Se están ejecutando mejoras de la estructura en los hábitats, tanto forestales como supraforestales, con el fin de incrementar los rasgos idóneos para las especies objetivo. También se están efectuando correcciones de impactos en puntos negros de mortalidad conocida, se redactan manuales orientadores para reducir el impacto de las actividades productivas y de las infraestructuras sobre las poblaciones, y se han emprendido diagnósticos compartidos con el sector ganadero acerca de la adecuación de los hábitats de pasto y matorral montano para la perdiz pardilla.

También se han puesto en marcha procedimientos de evaluación y seguimiento de las acciones de conservación desarrolladas en el propio proyecto, en el anterior POCTEFA Gallipyr o en otros proyectos ejecutados previamente, mediante procedimientos basados en las poblaciones (censos, radioseguimiento, marcajes, fototrampeo y bioacústica) y en el inventario de los hábitats. El último bloque de acciones se centra en la promoción de la capacitación técnica de los socios, a través de cursos de formación para técnicos y guardas, intercambio de experiencias, visitas sobre el terreno, talleres de coordinación y generación de bases de datos compartidas. También se pretende la diseminación de informaciones hacia el exterior del proyecto.

Pico mediano (Leiopicus medius. Okil Ertain).Parque Natural Izki (Alava). Autor: Mikel Arrazola. 12.03.14.

Por tanto, los objetivos del POCTEFA Habios son la mejora y actualización del conocimiento sobre la distribución, abundancia y requerimientos de las especies y sus hábitats, la definición e implementación de estrategias coordinadas y transfronterizas de los hábitats y las especies, y la consolidación de la capacitación técnica de los socios y otros agentes implicados en materia de conservación de especies y hábitats.

En opinión del técnico de Hazi Fundazioa, José María Fernández García, con el proyecto Habios se espera dar un salto cualitativo a la hora de monitorizar y fomentar esta biodiversidad pirenaica, uno de los elementos que hacen tan atractivo a este macizo.