Era Trump: ¿Qué pasará con el cambio climático?

Trump

Dos días antes de la toma de mando del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés), así como la agencia espacial estadounidense NASA, divulgaron cifras idénticas que suponían que las temperaturas mundiales alcanzaron un máximo record por tercer año consecutivo en 2016, acercándose a un tope establecido para el calentamiento global con fenómenos extremos. Pero estos datos no han inmutado por lo visto a Trump. Ya dijo el nuevo presidente de Estados Unidos en la ceremonia de toma de poder en el Capitolio, que eliminará el Plan de Acción Climática y otras iniciativas medioambientales del expresidente Barack Obama.

El plan presentado por el gobierno de Obama a las Naciones Unidas con ocasión de la Cumbre del Clima de París, supone reducir las emisiones en un 28% en el año 2025 respecto a las de 2005. El 60% de esas reducciones vendrá del Plan de Acción sobre el Clima en el que se abordan los principales sectores emisores -generación eléctrica, transporte y edificios-. El mencionado objetivo implica un ritmo de descarbonización anual del 4,3%, lo que supone casi duplicar el ritmo de descarbonización que ha seguido la economía norteamericana entre 2000 y 2015, el 2,6%.

Pero, Ronald Trump, ya en 2012, vino a decir que “el concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos con el objeto de hacer la industria de EE.UU. no competitiva”.  Y prometió que “adoptará la revolución del petróleo y el gas para traer empleos y prosperidad a millones de estadounidenses” y “la reactivación de la industria petrolífera de Estados Unidos”. El dióxido de carbono resultante de la combustión de combustibles fósiles, antes mencionados, es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático.

Estas posiciones del nuevo presidente de EE.UU. chocan con la opinión de la mayor parte de la comunidad científica que considera que el cambio climático es actualmente la principal amenaza. Actualmente, Estados Unidos es el segundo mayor país emisor de gases de efecto invernadero, después de China, y bajo el liderazgo de Obama, han tenido un papel central en los avances del Acuerdo de París, el último que ha habido y que ha supuesto cierta esperanza en la lucha contra el cambio climático.

¿Qué puede pasar en adelante? Parece que nada bueno. La peor parte se la llevan los propios americanos y países pobres y muy vulnerables que confiaban en una financiación solidaria que ahora puede no llevarse a cabo. Donald Trump ya ha anunciado que va a paralizar las medidas ambientales contra el cambio climático de Obama, y facilitar la inversión en fracking, la actividad petrolera y la industria minera.

No obstante, tampoco son las cosas tan lineales. No es tan fácil una retirada de Estados Unidos del marco multilateral de clima. La denuncia del Acuerdo de París debería esperar tres años y la  de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (con la consiguiente retirada automática del Acuerdo de París, al haber sido concebido como un marco de aplicación de la Convención) entraña ciertos riesgos políticos para el propio Trump. De hecho, Bush no lo hizo cuando renunció a Kioto. Sí es probable la ausencia de posiciones constructivas como las defendidas activamente en la era Obama.

Por otra parte, en estos días de la toma de poner del nuevo presidente estadounidense, se están multiplicando las protestas desde muy diferentes ángulos. En lo que respecta a cuestiones relacionadas con el cambio climático, los sectores que han puesto en marcha el desarrollo de las energías renovables y vehículos eléctricos, así como la postura del movimiento ambientalista, de determinados medios de comunicación y de activos movimientos contrarios a abandonar la lucha contra el cambio climático, indican que no le van a poner las cosas fáciles al Gobierno de Trump, y permanecer de brazos cruzados ante el atentado en toda regla que supone la postura negacionista de la mayor amenaza ambiental planetaria.

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Ante el posible abandono de la lucha contra el cambio climático por parte del Gobierno de Trump, está la necesidad imperiosa de la alianza estratégica de Europa con China y también con otros países, como India. En los últimos años, la Unión Europea ha estado muy timorata en la lucha contra el cambio climático debido a la existencia de problemas como la crisis económica, el terrorismo yihadista, la crisis de los refugiados de Oriente Medio, al ascenso de los partidos xenófobos antieuropeos, etc. Pero debe de recobrar el protagonismo tan importante que ha tenido en la lucha contra el cambio climático. En cuanto a China -responsable del 23% de las emisiones a nivel mundial-, en los últimos años se ha sumado a la lucha contra el cambio climático y parece que lo va a seguir haciéndolo, ya que sus gobernantes se han dado cuenta que no se puede continuar con la grave contaminación existente en sus ciudades industriales derivada de la utilización masiva del carbón, y, por otra parte, le puede permitir seguir con el despliegue de las energías renovables y la eficiencia energética, y de esta forma, fortalecer su economía.

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