Naturaleza y bosques

Músicos de la orquesta Et Incarnatus en un precioso bosque de hayas trasmochas de Urkizu (Gipuzkoa).

Diversos estudios científicos han determinado que la Naturaleza es un componente fundamental para la buena salud, tanto física como mental. Frecuentar bosques, zonas verdes, jardines, caminos, senderos, observar aves, etcétera, es un ejemplo de ello.

Refiriéndonos más concretamente a los bosques, proporcionan el escenario y los actores de la búsqueda de lo básico, lo necesario y lo práctico. Son, no menos, fuente permanente de inspiración artística como se puede deducir de la variedad y cantidad de expresiones artísticas que lo tienen como referente, como la pintura, la música y un largo etcétera…. acaso porque el alma humana no olvida que el bosque es su verdadero patrimonio fundacional y, por tanto, la herencia común de la humanidad. No es ninguna casualidad, por tanto, las numerosas actividades culturales, de ocio, recreativas, etc., que se realizan en Euskal Herria en plena naturaleza y en los propios bosques.

Bosque de Orgi, un robledal milenario a 25 kilómetros de Pamplona

Pero todavía más crucial resulta el papel terapéutico de los bosques. Que en buena medida pueden ser definidos como un entramado que funciona también como sistema inmunológico de la vida del planeta. Y en estos momentos más que nunca. El bosque es una gigantesca, eficaz y gratuita medicina que, además de sanar las más graves y generalizadas enfermedades ambientales, lo hace de forma sincrónica e incesante. Recordemos que los árboles fijan los principales contaminantes. Casi nada trabaja mejor para limpiar el mundo y su envoltorio que los árboles.

Con todo, lo más destacado es que los bosques pueden desempeñar el mejor papel a la hora de enfrentarse a uno de los problemas más graves que tenemos: el incremento de la temperatura global del planeta Tierra, la amenaza medioambiental más importante a nivel planetario.  Porque todo bosque es su propio clima. Un clima siempre mucho mejor que el de cualquier área deforestada.

Bosque de hayas en Altube (Álava), a principios del otoño

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