Las poblaciones de salmón atlántico en peligro crítico por el cambio climático

Salmón atlántico, ‘Salmo salar’, en aguas noruegas. Foto: Hans-Peter Fjeld.

Las poblaciones de salmón atlántico (salmo salar) del sur de Europa, entre ellas las de aquí, parecen estar críticamente en peligro por su reducida variedad genética y por vivir en las aguas más cálidas que esta especie puede tolerar.

El salmón es una especie con un rango de distribución muy amplio cuya estructura genética está fuertemente influida por su vida anádroma (viven en el mar, pero remontan los ríos para reproducirse) y por el instinto que les hace regresar a su hábitat natal. Existen, además, indicios significativos que apuntan a la temperatura de la superficie del mar como un factor fundamental que condiciona su variabilidad genética.

Un equipo internacional de científicos alerta de la necesidad de crear áreas protegidas para el salmón atlántico (Salmo salar) con el objetivo de preservar a sus poblaciones ante el aumento de la temperatura del agua que provoca el cambio climático. La investigación, que se publica en el ‘Journal of Fish Biology’, ha contado con equipos de la Universidad de Exeter (Reino Unido), la Universidad de Konstanz (Alemania), la Universidad de Oviedo y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

José Luis Horreo, investigador del MNCN-CSIC, alerta que “es necesario un cuidadoso y coordinado control de las diferentes poblaciones para que la especie mantenga sus números y diversidad en Europa”.

“Según los datos que manejamos, lo más previsible será que la distribución de la especie se reduzca a las áreas que ocupa al norte. Por eso, estas zonas deberían ser reconocidas como refugios y recibir la protección y el estatus apropiados”, añade Horreo.

El salmón del Atlántico es una especie distribuida por Norte América, Islandia, Europa atlántica y Rusia noroccidental, con un rango de tolerancia de temperatura que va de 0ºC a 33ºC. El margen de tolerancia y su extensa distribución geográfica hacen de él un valioso modelo para comprobar los efectos que los cambios de temperatura tienen en la variabilidad genética de las distintas poblaciones.

En los próximos días se iniciará el espectáculo natural que supone el remonte del salmón atlántico (Salmo salar), aunque no es lo de hace décadas. Estos nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-.

Salmón remontando un río asturiano. Foto: Eduardo García Carmona.

En esas cuencas fluviales todavía se pueden observar a los salmones remontando, con sus potentes coletazos, cascadas de considerable altura. Estos peces, que han pasado dos o tres años en el mar, buscan los lugares donde nacieron, es decir, aquellos en los que las aguas son frías, libres, raudas y transparentes. ¡Buenos lugares para amar y nacer!

En el caso del País Vasco y de Navarra, los ríos salmoneros históricos llegaron a ser cerca de una decena – Nervión, Oka, Lea, Deba, Urola, Oiartzun, Oria, Urumea y Bidasoa-, y hoy en día se han reducido a cuatro, de los cuales, sólo el río Bidasoa está considerado en la actualidad como no vulnerable, y el único donde se puede pescar.

Hembra de salmón de 9 kilos capturada en la Nasa de Bera (Navarra), junto al río Bidasoa, para poder ser utilizada como reproductora.

Artículo científico de referencia:

‘Northern areas as refugia for temperate species under current climate warming: Atlantic salmon (Salmo salar L.) as a model in northern Europe’ Jose L. Horreo, Andrew M. Griffiths, Gonzalo Machado-Schiaffino, Jamie R. Stevens, Eva Garcia‐Vazquez. First published Journal of Fish Biology 03 October 2018 https://doi.org/10.1111/jfb.13825

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