Migraciones de aves en primavera


Abubilla (Upupa epops. Argi-oilar), en Larraga (Navarra). 14.04.18.

Si bien en los paisajes nunca nada queda terminado, al menos en algunos casos se puede dar por completos ciertos ciclos. Por ejemplo, el de las migraciones de primavera. La llegada a nuestros ámbitos de todos los componentes de sus comunidades zoológicas se cierra, en efecto, a lo largo de las semanas centrales de mayo. Las aves del estío, esas que únicamente son peninsulares durante los meses cálidos, en realidad comenzaron a llegar incluso en pleno invierno. Febrero y marzo registraron trasiegos ingentes que fueron llenando nuestros paisajes de nuevos colores, aleteos y cantos. Así, por ejemplo, los primeros ejemplares de la golondrina común (Hirundo rustica) llegan en el mes de febrero, y hace unos días se les ha visto a las primeras en el País Vasco. La península Ibérica es una zona de paso de parte de la población europea, y las golondrinas atraviesan en primavera nuestro territorio cuando se dirigen hacia las zonas de cría en el norte del continente y vuelven a pasar hacia el sur en otoño en su ruta hacia las áreas africanas donde invernan.

En abril nos alcanzan especies como los vencejos comunes (Apus apus), abubilla (Upupa epops), ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos), abejarucos europeos (Merops apiaster), oropéndolas europeas (Oriolus oriolus) y un largo etcétera.


Abejaruco europeo (Merops apiaster. Erle-txoria/Erlejalea),
Lomas del Campo (Palencia). 01.05.18.

Y por citar a algunas de estas especies, me voy a referir a los vencejos, que son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Y cerrará la migración de primavera en mayo el abejero europeo (Pernis apivorus), una rapaz ciertamente original en cuanto a la alimentación se refiere. Y es que, a pesar de su envergadura de casi metro y medio, estas aves comen principalmente abejas, avispas y sus larvas.


Vencejo común (Apus apus. Sorbeltz arrunt), en Osorno (Palencia). 15.06.18.

Pues bien, los abejeros son los rezagados. Los nómadas alados que más tardíamente llegan a Europa proceden de los bosques tropicales del continente africano. Sus tendencias gregarias a la hora de desplazarse son las que convierten sus viajes en un verdadero placer para la observación. Los abejeros, a veces en bandos de muchos centenares y hasta millares de ejemplares, cruzan en esos días de mayo el Estrecho de Gibraltar formando bandadas que se alargan incluso decenas de kilómetros. Muchos de estos viajeros alcanzan exhaustos las costas españolas y vuelan rumbo a casi todos los bosques europeos, pero sobre todo a los situados más al norte, es decir, las grandes pinadas de Escandinavia y Rusia. La taiga es su verdadero hogar.

2 comentarios sobre “Migraciones de aves en primavera”

  1. Si por el invierno empieza al flora a despertar para en primavera estar ya en floración y activos, ahora con la llegada de los animales e insectos acaba de estar preparada la naturaleza para poder disfrutarla, aunque disfrutarla se pueda todo el año. Este fin de semana vi la primera Abubilla en vuelo en zonas de humedales, y la verdad que fue una gran alegría. Así pues esperaremos ver los abejeros y disfrutar de esta magnífica obra de la naturaleza.

    1. La primavera nos brinda muchas ocasiones de alegría. El renacer de la vida, es ni más ni menos, la primavera. Aunque como dices, Damian, el resto de las estaciones también nos brindan ocasiones inmejorables para gozar de la naturaleza. Saludos primaverales.

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