La mariposa y la flor


La mariposa Colias croceus. Autor: Asociación Zerynthia.

Euskadi es una comunidad rica en lepidópteros, conocidos comúnmente como mariposas, siendo las más conocidas las mariposas diurnas, pero la mayoría de las especies son nocturnas (polillas, esfinges, pavones, etc.) y pasan muy inadvertidas.

La confluencia de los climas cantábrico y mediterráneo permite que sea posible observar en el País Vasco hasta 158 especies de mariposas diurnas. Esto supone el 45% de las que habitan en la península ibérica.

Las mariposas tienen una gran importancia desde el punto de vista de la conservación. Normalmente se dedican muchísimos esfuerzos a los grandes mamíferos, a las grandes aves y no se presta tanta atención a estos insectos. Pero su valor es fundamental porque dentro de las cadenas tróficas ocupan la base. La existencia de las mariposas permite la polinización de las plantas por un lado y sirven de alimento a otra cantidad de seres, desde arañas, avispas, murciélagos y muchísimas aves.

Programa de Seguimiento de mariposas diurnas en el País Vasco. Foto: Fundación Hazi.

Pero, además, de su valor intrínseco para la biodiversidad, las mariposas pueden compartir la atracción turística junto a especies emblemáticas existentes en diversas comunidades. Es una manera de apostar por la conservación de una especie para la que los modelos climáticos predicen una reducción drástica de las poblaciones de entre un 20% y un 70% para el año 2050.

Los colores de las mariposas se multiplican entre bosques, montañas y valles durante los meses de abril y mayo.

Todo queda impregnado de reclamos, guiños, sugerencias. Pero la mayoría de lo que sucede queda al margen de la percepción directa. Por ejemplo: en estas épocas y progresivamente el aire se abarrota por las estelas invisibles de los perfumes. Pero si perseguimos el bamboleante vuelo de las mariposas descubriremos que todo aroma tiene un surtidor de intensas tonalidades. Poco hay tan conspicuo en la naturaleza como las flores. Nunca se esconden: su belleza es provocadora, exhibicionista… Reclaman toda la atención posible y por eso emiten aromas que algunos seres vivos perciben a considerable distancia.

Pocos encuentros resultan más felices para sus protagonistas y para sus espectadores que el de la mariposa y la flor. Vuelan ya las náyades, con sólo dos centímetros de envergadura y las alas de azul pálido con finos puntos negros, y las saltacercas, las ninfas y las doncellas, las apolos y las chupaleches, que con sus nueve centímetros de envergadura es la segunda más grande de las ibéricas. Vuelan sobre los jaramagos y las violetas, los iris y los narcisos, los ababoles y los romeros, en las diversas comunidades de la península Ibérica.

Todos esos nombres se necesitan, son realidades recíprocas que suman su elegancia y fragilidad; su belleza y fugacidad con el fin de multiplicarse mutuamente. Son simbiosis de tan completo acoplamiento que se puede afirmar que ahora la realidad nos está obsequiando con uno de los más amplios repertorios de la fantasía. Porque son mucho más que alas en busca de la dulce delicia del néctar. Más que esa desplegada armonía cromática con vocación de imán. Más que una sofisticada trampa: esa que a cambio de un manjar convierte al insecto en involuntario órgano copulador de la flor.


Macaón (Papilio machaon). Programa de Seguimiento de Mariposas Diurnas en el País Vasco. Foto publicada en http://naturayala.blogspot.com/2016/10/.

Nota. Cabe destacar el Programa de Seguimiento de las Mariposas Diurnas en Euskadi que viene funcionando desde 2009 liderado por la Dirección de Patrimonio Natural y Cambio Climático del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno vasco, con la colaboración técnica de Hazi Fundazioa y el soporte de entidades especializadas, como la Asociación Zerynthia y la Sociedad Aranzadi.

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