Aves migratorias, hasta la próxima primavera

Paloma Torcaz (Columba palumbus. Pagauso). Montoria (Álava). 12.10.18.

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.   

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

La migración de aves hacia África comenzó hace ya unas semanas y se intensificará más en las próximas semanas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, millones de alas. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Sin duda, en esta época podemos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Un punto estratégico importantísimo en esta migración en Euskal Herria es el Pirineo Occidental. Navarra es un lugar privilegiado para admirar el fascinante viaje de las aves, ya que la Comunidad Foral se encuentra en plena ruta migratoria occidental europea. Durante los años 2016, 17 y 18, cerca de 2 millones de aves migratorias han sido registradas y monitorizadas a través del proyecto Lindus2 en el collado de Organbidexka (Nueva Aquitania), el monte Lindus (Navarra) y los puertos de Somport y Portalet (Huesca). El citado proyecto, centrado en el estudio de la migración postnupcial de aves a través del Pirineo occidental ha tenido como socios a (SEO/BirdLife), a la Ligue pour la Protection des Oiseaux (LPO-Aquitaine) , al Gobierno de Navarra a través de la empresa pública GAN-NIK y al Ayuntamiento de Auritz/Burguete.

Observadores de aves en el Pirineo. Proyecto Lindus2 ©SEO_BirdLife

Todos los años son miles y miles de aves las que utilizan este territorio en sus desplazamientos. Muchas especies prefieren volar sobre tierra que hacerlo por encima del mar, y en su camino a latitudes más al sur o hasta África, las aves se encuentran en esta ruta con una cadena montañosa transversal, los Pirineos, que generalmente atraviesan por sus zonas más favorables. Por lo tanto, el pasillo situado entre el Pirineo navarro y el mar Cantábrico concentra en las épocas migratorias una gran cantidad de aves. Sin duda, el collado de Lindus es un punto importantísimo, entre los municipios navarros, de Burguete y Valcarlos, para la observación.

Muchas de las más preciosas y más pequeñas de las aves europeas están a punto de abandonarnos, anticipándose ante la llegada del otoño, con la bajada de temperaturas y la ausencia de los insectos que constituyen la base de su alimentación, e iniciarán un largo viaje de miles de kilómetros.

Bando de grullas (Grus grus. Kurrilo arrunt) a su paso por Salinas de Galar (Navarra). 12.10.18.

Abejarucos, papamoscas grises y cerrojillos, oropéndolas, alcaudones comunes y dorsirrojos, aviones, golondrinas, etcétera, serán algunas de las muchas especies que se despiden en estos días de septiembre hasta la próxima primavera.

¡Suerte y hasta la próxima primavera!

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