Otoño en los viñedos de la Rioja alavesa y lagunas de Laguardia

Otoño de ensueño en los viñedos de la Rioja alavesa

Las viñas nos traen fabulosos vinos, pero también unos paisajes otoñales maravillosos, como se pueden ver y admirar en la Rioja alavesa. Cuando finaliza la vendimia, el verde que inunda los campos deja paso a tonos amarillos, ocres, marrones, dorados y rojizos. Estos colores serán los protagonistas hasta que el invierno deje a la vid totalmente desnuda. A partir de aquí, la planta pasará unas semanas de letargo hasta la llegada de la primavera.

¿Por qué pasa esto? La clorofila, uno de los principales pigmentos que podemos encontrar en las hojas es el causante del color verde. Con la llegada del otoño, la planta deja de producir clorofila debido a las condiciones ambientales propias de esta estación. Es, por lo tanto, la ausencia de clorofila la que deja que otros pigmentos salgan a la luz.

Cuando finaliza la vendimia, el verde que inunda los campos deja paso a tonos amarillos, ocres, marrones, dorados y rojizos

Pasear por los viñedos en esta estación, es una experiencia que puede llegar a hacer perder el sentido, incluido el de la orientación. Y tenemos además el aliciente de poder visitar una serie de pueblos con un encanto especial, como Kripan, Lanciego, Viñaspre, Lapuebla de Labarca,  Laguardia, Leza, Oion, Paganos, Salinillas de Burandon, Samaniego, Villabuena de Alava, Yécora, etcétera, con sus bodegas y su cultura vinícola, sus gentes y un sinfín de cosas más.

Por otra parte, otro encanto de la naturaleza que encontramos en la Rioja alavesa es el Complejo Lagunar de Laguardia, que está calificado por el Gobierno vasco como Biotopo Protegido. A las lagunas se accede con facilidad desde Laguardia tomando la carretera principal, dirección Logroño, y a través de varios caminos rurales, que se adentran por los viñedos. El Biotopo Protegido de las lagunas de Laguardia engloba a cuatro pequeños humedales, de los que tres, que llevan por nombre Carralogroño, Carravalseca y Musko, son lagunas temporales endorreicas de origen natural. Por su parte, el Prao de la Paúl es de origen artificial por lo que, al contrario de las otras tres, contiene agua dulce represada procedente de un arroyo. Los humedales se hermanan a través de un itinerario de 10 kilómetros que aprovecha caminos de la Ruta del Vino y el Pescado (GR-38), por donde antiguamente discurrían las mercancías dispuestas al comercio entre estas tierras y los puertos marinos de Bizkaia.

Complejo Lagunar de Laguardia. Laguna de Carravalseca.

Lo que encontramos en las lagunas de Carralogroño, Carravalseca y Musco son unas depresiones secas, lisas y blancas, por la costra de sal que se forma en la superficie cuando se evapora el agua acumulada en la estación húmeda. Y, es que se trata de «cubetas endorreicas», sin comunicación hidrológica con ríos o arroyos, que sólo reciben agua de lluvia y de escorrentía de los cerros próximos, y que no tienen salida. Se inundan en la época de lluvias y pierden el agua por evaporación, dejando sobre la superficie la sal disuelta en el agua. De entre las lagunas endorreicas, la mayor de la península Ibérica se encuentra en Gallocanta (Aragón), a donde llegarán en los próximos días miles y miles de grullas.

Garza imperial. Ardea purpurea. Koartza gorria. 18.04.17.

El complejo lagunar de Laguardia es extraordinariamente interesante, tanto desde el punto de vista geológico como por la flora y fauna peculiar que acoge. Cabe destacar la existencia en el complejo de, como mínimo, doce especies de aves diferentes, así como muchas otras migratorias regulares. Por otra parte, en los humedales aparecen al menos cuatro especies en peligro de extinción recogidas en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas, así como otras cuatro vulnerables, ocho raras y ocho de interés especial.

Viñedos en Laguardia

En cuanto a la flora, dentro de las lagunas crecen plantas extremadamente singulares, mientras que en el exterior conviven herbáceas y juncos que se encuentran totalmente adaptados a la salinidad de las aguas.

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