El cambio de hora, ¿ahorro energético?

Llega el otoño y los días se hacen más cortos. En esta estación también tiene lugar el cambio al horario de invierno en el Estado español. Como es habitual, se llevará a cabo el último fin de semana de octubre. Este 2019, será la madrugada del sábado 26 al domingo 27.

El cambio horario se hace dos veces al año desde los años 70. En verano tiene lugar el último fin de semana de marzo y, ahora en otoño, a finales de octubre. Desde hace unos años se debate si este cambio horario es necesario. El Parlamento Europeo aboga por terminar con el cambio horario en 2021. Antes de esto, los Estados miembros tienen que comunicar a Bruselas el huso horario que quieren tener antes de abril de 2020.

Siempre he estado en contra del cambio de hora y he escrito numerosos artículos al respecto. En mi opinión, se ha dado un cuestionable ahorro energético, que nunca se ha demostrado que fuera así.  

Haciendo un poco de historia, el cambio de hora comenzó durante la 1ª Guerra Mundial en Alemania, países aliados y zonas ocupadas, al objeto de aprovechar la luz solar extra disponible en primavera y verano. Otros países secundaron la medida, incluido el Estado español, donde dejó de aplicarse en 1951 para retomarse en 1974, tras la crisis energética del 73. Y en el año 2001, una directiva europea impuso como obligatorio el salto adelante y atrás del reloj.

Campo solar

¿Ahorro de energía? Hasta ahora, la Comisión Europea, a través de diversos estudios, ha estimado el ahorro en el consumo eléctrico entre el 0,5 y el 2,5%. La propia Comisión ha valorado este ahorro como “relativamente modesto”. Por el contrario, diversos estudios estiman que el cambio de hora supone un gasto extra de energía. 

En otras cuestiones, hay estudios que plantean que el cambio de hora afecta a la salud y a la calidad de vida, y, en esto coinciden, aunque la importancia que se le da es diferente, a los partidarios del cambio de hora y a los no partidarios. Los seres humanos ligan su ritmo con los ritmos naturales.  El cambio de hora perjudica al organismo, el cual debe de reequilibrarse, y, sobre todo, según estos estudios, afecta de manera más acusada a los más pequeños y a los mayores, más apegados a su ritmo biológico.

Es decir, algunos estudios sostienen que el cambio de hora no produce ahorro energético, otros, que es insignificante, y también algunos otros que lo aumenta. Sin embargo, sí que parece que hay unanimidad en que produce trastornos de diversa índole.

Parque eólico

¿Por qué, entonces, se ha mantenido durante tantos años el cambio de hora? En mi opinión, por inercia. De esta forma se intenta aparentar que los gobiernos se preocupan por ahorrar energía.

Ahorrar y hacer ahorrar energía debe ser una obligación de la Administración pública. Cambiar de hora no produce ahorro económico ni energético, pero sí distrae de políticas comprometidas con el ahorro y contra el despilfarro energético. Esperemos que cuanto antes termine el cambio horario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *