La naturaleza nos espera

Carbonero común (Parus major. Kaskabeltz handi). Sobron (Álava). 18.04.19.

La salud y la vida de las personas está por encima de todo, y, por tanto, no tenemos otra posibilidad que estar en nuestras casas, y esperar a la derrota del coronavirus.

Estamos en los comienzos de una nueva y mágica primavera, que siempre, encierra no pocos encantos. Y. en este sentido, es lógico que nos acordemos de ella.  Pero, por el bien común, por el bien de todos y todas, debemos seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias hasta que todo pase.

Y, cuando pase, podremos hacer caminatas por el bosque, el campo y, en general, los entornos naturales, que suelen generar una sensación de bienestar, tanto a nivel físico como mental. Y poco a poco nos recuperaremos de tanto tiempo confinados.

Pasear por la naturaleza nos permitirá contemplar árboles, aves, nubes, una puesta de sol, y un sinfín de cosas más.   

Poco a poco la primavera, pasa por diversos escenarios. Y hablando de flores, el mes de marzo que va a finalizar en unos días, es el de las flores rosáceas y malvas de lavandas, brezos y romeros.  Durante buena parte del mes de marzo, las laderas de las montañas de la península Ibérica se han teñido de rosáceos, malvas y azulencos. Los responsables son principalmente tres especies de la comunidad arbustiva: los brezos rubios, lavandas, y, en parte, los romeros. En las praderas jugosas del Pirineo florecen los lirios blancos y las gencianas azules.

Con los primeros atisbos de abril, el paisaje, como si estuviera un poco harto de tanto morado, da un brusco giro hacia el limón. Ya estamos abriendo el calendario de los amarillos. Que comienza con los fogonazos, siempre muy espaciados, de los mimosos, árboles que se incendian incluso en febrero, pero que sujetan su flor hasta bien entrado abril. 

Nectarino en flor. Fitero (Navarra)

Pero la primavera también es tiempo de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia. La transparencia de un día que ya ha conquistado toda su estatura anual, permite que en nuestros ojos se multiplique la serena jugosidad del prado y del bosque. Y en todas las esquinas están eclosionando nuevas proles.

Vendrán las golondrinas, aunque cada vez lo hacen antes, que son las más conocidas de las ‘aves de primavera’. Pero, además, veremos a cigüeñas, cucos, vencejos, abejaruco europeo, milano negro, y un largo etcétera.

Golondrina común. Hirundo rustica. Enara arrunta. Espejo (Alava). 10.04.18.

Como dice Carlos de Hita, especialista en el paisaje sonoro del Estado español y autor del libro ‘Viaje visual y sonoro por los bosques de España’ (Anaya Touring), en el que se recopila 74 grabaciones y descripciones de un archivo que lleva haciendo desde hace más de treinta años por toda la geografía peninsular, “la naturaleza se cuenta a través de los sonidos».

Sin duda, escuchar la naturaleza es un gran placer estético. Las vibraciones de las moléculas de aire (o de agua) que llamamos sonido encierran no sólo belleza, sino también mucha información. En todo tipo de medios se escucha cómo los animales tratan de comunicarse a distancia sobre el ruido de fondo, causado tanto por otros animales (incluso los humanos y sus actividades) como por el medio físico (agua, viento). El sonido es un sistema de comunicación valioso, pues evita los obstáculos y puede alcanzar grandes distancias. Los grupos más puramente acústicos dentro de los animales son los ortópteros, las cigarras, los anuros (anfibios sin cola) y las aves. A ellos habría que añadir los murciélagos y los mamíferos marinos, que también utilizan el medio acústico para orientarse a través de la ecolocalización.

Abubilla. Upupa epops. Argi-oilarra. Hontoria (Alava). 25.04.19.

La mayoría de las señales acústicas a larga distancia tienen un mensaje único: “soy un macho de la especie X, si eres una hembra receptiva de mi especie acércate, si eres otro macho de mi especie, aléjate”. Por consiguiente, la información sobre la identidad de la especie es muy importante en estos mensajes. El canto es pues algo así como la firma de identidad de las especies, la característica que utilizan las hembras para decidir con quién aparearse.

Que la añoranza del confinamiento domiciliario nos lleve a reflexionar sobre lo mucho que necesitamos a la naturaleza.

2 comentarios en «La naturaleza nos espera»

  1. muy buen articulo como todos los que nos regalas, ojala se cumpla el ultimo párrafo y tomemos conciencia de que somos la única especie que lleva años poniendo en jaque al planeta y al borde de la extinción a todas las demás especies, hemos crecido demasiado como especie invasora ahí esta el único problema de todo esto

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