Los primeros narcisos

Los narcisos (Narcissus. Nartziso) se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

Ya se han visto los primeros narcisos (Narcissus. Nartziso) en el País Vasco. Esas flores blancas y amarillas, con nombre de mito griego, de forma lenta, desde febrero hasta mayo, aunque se suelen adelantar al mes de enero, las encontraremos en miles y miles de puntos por cualquier paisaje. No en vano, se cuentan unas 50 especies de narcisos en la península Ibérica, casi la mitad endémicas, adaptadas prácticamente a todos los hábitats. Seis de las variedades peninsulares están consideradas como escasas y en peligro.

El aliado de estas flores es más bien el mes de febrero, que con la humedad y el lento incremento de la duración del día y el leve calor les concede la oportunidad de que las podamos admirar. Y también nuestro olfato, porque a veces llenan el aire de uno de los mejores aromas conocidos.

Estas flores con forma de trompeta resultan especialmente abundantes en las comarcas de media montaña de toda la península Ibérica. La variedad de tonos blancos, por muchos llamados junquillos, puede ser vista entre los matorrales de la mitad sur de la Península. El narciso Trompeta de Medusa, grande y amarillo, prefiere los prados de la mitad norte. Los hay también que nacen en las rocas, como el narciso del Cantábrico.

Pero el narciso del Cantábrico no tiene nada que ver con el mar Cantábrico. Su distribución está en el sur de la Península Ibérica y noroeste de África (Marruecos y Argelia).

Parque natural de Aiako harria-Peñas de Aia (Gipuzkoa).

En el blog del biólogo y que trabaja de guarda forestal, Jose Manuel Pérez de Ana, podemos ver las citas y las características de diferentes narcisos. Así, por ejemplo, tenemos al “Narcissus pseudonarcissus”, “Narcissus mvarduliensis”, etcétera, en diferentes lugares y unas preciosas fotografías. http://macizodelgorbea.blogspot.com/2011/03/narcissus-pseudonarcissus-subsp-nobilis.html

Los narcisos se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

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