No valen más excusas ante la crisis climática

Simulación de la playa de la Concha devastada (Greenpeace).

La semana pasada hemos conocido que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deberían bajar un 7,6% cada año entre 2020 y 2030 para que la humanidad estuviera en camino de contener el aumento de temperaturas en 1,5°C, tal y como fijó como objetivo más ambicioso el Acuerdo de París, en diciembre de 2015.

La comunidad científica ha advertido que aumentos de temperaturas por encima de los 1,5°C intensificarán los impactos climáticos: olas de calor, deshielos, subida del nivel del mar y otros fenómenos climáticos extremos.

En este sentido, el 2020 será el año clave, puesto que los países deberán presentar sus planes o actualizar los existentes y aumentar significativamente sus compromisos.

Hay soluciones disponibles para cumplir lo acordado en París; el problema es que no se están llevando a cabo de forma lo suficientemente rápida y en una escala amplia.

El fracaso colectivo que supone no haber actuado a tiempo, y de manera decidida, contra el cambio climático comporta que ahora se deba efectuar recortes drásticos en las emisiones, de más del 7% al año si se desglosan de manera uniforme durante la próxima década.

Recuperar el tiempo perdido, debe ser la consigna. Si no lo hacemos el objetivo de 1,5°C estará fuera de alcance antes de 2030. Hay algunas cuestiones positivas. Se ha dado otra fuerte caída en el precio de la energía renovable. Incluso sin subvenciones, la energía eólica terrestre y la solar deberían de ser más baratas que la del carbón, el petróleo o el gas natural para 2020 en gran parte del mundo.

Campo solar

Existe un enorme potencial. Una transformación viable del sector energético que implique un mayor uso de energías renovables, una mayor eficiencia energética y otras medidas podrían reducir las emisiones de CO2 en el sector en un 78% para 2050.

Sin duda, la Unión Europea podría dejar de invertir en infraestructura de combustibles fósiles, incluidos nuevos gasoductos de gas natural. La reciente decisión del brazo financiero del bloque -el Banco Europeo de Inversiones- de poner fin a las inversiones en combustibles fósiles es un paso en la dirección correcta. En toda Europa, más países deberían también prohibir nuevas centrales eléctricas de carbón y cerrar las ya existentes. Estas medidas no solo beneficiarían en gran medida a nuestro clima, también limpiarían el aire que respiramos.

Parque eólico

En esta lucha contra la crisis climática, Europa no puede dormirse. La Cumbre del Clima del pasado septiembre celebrada en Nueva York tenía la meta de renovar la ambición para luchar contra el cambio climático. Sin embargo, a pesar de la retórica política, las políticas anunciadas hasta ahora se quedan muy cortas. Los compromisos sobre el clima deben multiplicar su ambición por cinco si queremos alcanzar el objetivo de 1,5 grados, y eso incluye a los estados europeos.

Se ha iniciado la Cumbre del Clima (COP25) en Madrid y ya no vale retrasar más la acción en defensa del clima. No valen más excusas. ¿Cuáles son nuestros deberes climáticos? Asumir, en la enorme reducción de emisiones que hay que hacer, nuestra cuota parte, la misma cuota que tuvimos y estamos teniendo en la generación del enorme problema de la crisis climática.

La avefría y su inconfundible cresta

Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 11.12.18

Las avefrías europeas (Vanellus vanellus. Hegabera) que se distinguen sobre todo por la larga y eréctil cresta que le nace en la oscura cabeza, se han asociado siempre con la llegada de los días grises y los temporales, el frío y los hielos invernales. Aunque la especie se reproduce escasamente en la península Ibérica, durante la invernada recibimos un cuantioso contingente de estas aves europeas que ocupan gran diversidad de hábitats abiertos, desde marismas, estuarios y humedales a campos de cultivo y pastizales, en los que encuentran los pequeños invertebrados que componen su dieta.

En las fotos, se pueden ver a las avefrías europeas en el humedal de Salburua, donde descansan en su largo periplo migratorio.

Las avefrías se han asociado siempre con la llegada de los días grises y los temporales, el frío y los hielos invernales. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 11.12.18

Se trata de un ave ruidosa, que frecuentemente emite su característica voz de alarma, un pi-uí estridente y repentino.

Es un ave muy fácil de ver en la península Ibérica de octubre a marzo, durante los meses más fríos, de donde deriva su nombre común.

Las avefrías son inconfundibles por su cresta en la cabeza. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 11.12.18

Es de colores vivos: vientre blanco, pecho negro y parte superior de las alas de color verdiazul. Además, tiene un característico penacho en lo alto de la cabeza.

El cambio de hora, ¿ahorro energético?

Llega el otoño y los días se hacen más cortos. En esta estación también tiene lugar el cambio al horario de invierno en el Estado español. Como es habitual, se llevará a cabo el último fin de semana de octubre. Este 2019, será la madrugada del sábado 26 al domingo 27.

El cambio horario se hace dos veces al año desde los años 70. En verano tiene lugar el último fin de semana de marzo y, ahora en otoño, a finales de octubre. Desde hace unos años se debate si este cambio horario es necesario. El Parlamento Europeo aboga por terminar con el cambio horario en 2021. Antes de esto, los Estados miembros tienen que comunicar a Bruselas el huso horario que quieren tener antes de abril de 2020.

Siempre he estado en contra del cambio de hora y he escrito numerosos artículos al respecto. En mi opinión, se ha dado un cuestionable ahorro energético, que nunca se ha demostrado que fuera así.  

Haciendo un poco de historia, el cambio de hora comenzó durante la 1ª Guerra Mundial en Alemania, países aliados y zonas ocupadas, al objeto de aprovechar la luz solar extra disponible en primavera y verano. Otros países secundaron la medida, incluido el Estado español, donde dejó de aplicarse en 1951 para retomarse en 1974, tras la crisis energética del 73. Y en el año 2001, una directiva europea impuso como obligatorio el salto adelante y atrás del reloj.

Campo solar

¿Ahorro de energía? Hasta ahora, la Comisión Europea, a través de diversos estudios, ha estimado el ahorro en el consumo eléctrico entre el 0,5 y el 2,5%. La propia Comisión ha valorado este ahorro como “relativamente modesto”. Por el contrario, diversos estudios estiman que el cambio de hora supone un gasto extra de energía. 

En otras cuestiones, hay estudios que plantean que el cambio de hora afecta a la salud y a la calidad de vida, y, en esto coinciden, aunque la importancia que se le da es diferente, a los partidarios del cambio de hora y a los no partidarios. Los seres humanos ligan su ritmo con los ritmos naturales.  El cambio de hora perjudica al organismo, el cual debe de reequilibrarse, y, sobre todo, según estos estudios, afecta de manera más acusada a los más pequeños y a los mayores, más apegados a su ritmo biológico.

Es decir, algunos estudios sostienen que el cambio de hora no produce ahorro energético, otros, que es insignificante, y también algunos otros que lo aumenta. Sin embargo, sí que parece que hay unanimidad en que produce trastornos de diversa índole.

Parque eólico

¿Por qué, entonces, se ha mantenido durante tantos años el cambio de hora? En mi opinión, por inercia. De esta forma se intenta aparentar que los gobiernos se preocupan por ahorrar energía.

Ahorrar y hacer ahorrar energía debe ser una obligación de la Administración pública. Cambiar de hora no produce ahorro económico ni energético, pero sí distrae de políticas comprometidas con el ahorro y contra el despilfarro energético. Esperemos que cuanto antes termine el cambio horario

Otoño en los viñedos de la Rioja alavesa y lagunas de Laguardia

Otoño de ensueño en los viñedos de la Rioja alavesa

Las viñas nos traen fabulosos vinos, pero también unos paisajes otoñales maravillosos, como se pueden ver y admirar en la Rioja alavesa. Cuando finaliza la vendimia, el verde que inunda los campos deja paso a tonos amarillos, ocres, marrones, dorados y rojizos. Estos colores serán los protagonistas hasta que el invierno deje a la vid totalmente desnuda. A partir de aquí, la planta pasará unas semanas de letargo hasta la llegada de la primavera.

¿Por qué pasa esto? La clorofila, uno de los principales pigmentos que podemos encontrar en las hojas es el causante del color verde. Con la llegada del otoño, la planta deja de producir clorofila debido a las condiciones ambientales propias de esta estación. Es, por lo tanto, la ausencia de clorofila la que deja que otros pigmentos salgan a la luz.

Cuando finaliza la vendimia, el verde que inunda los campos deja paso a tonos amarillos, ocres, marrones, dorados y rojizos

Pasear por los viñedos en esta estación, es una experiencia que puede llegar a hacer perder el sentido, incluido el de la orientación. Y tenemos además el aliciente de poder visitar una serie de pueblos con un encanto especial, como Kripan, Lanciego, Viñaspre, Lapuebla de Labarca,  Laguardia, Leza, Oion, Paganos, Salinillas de Burandon, Samaniego, Villabuena de Alava, Yécora, etcétera, con sus bodegas y su cultura vinícola, sus gentes y un sinfín de cosas más.

Por otra parte, otro encanto de la naturaleza que encontramos en la Rioja alavesa es el Complejo Lagunar de Laguardia, que está calificado por el Gobierno vasco como Biotopo Protegido. A las lagunas se accede con facilidad desde Laguardia tomando la carretera principal, dirección Logroño, y a través de varios caminos rurales, que se adentran por los viñedos. El Biotopo Protegido de las lagunas de Laguardia engloba a cuatro pequeños humedales, de los que tres, que llevan por nombre Carralogroño, Carravalseca y Musko, son lagunas temporales endorreicas de origen natural. Por su parte, el Prao de la Paúl es de origen artificial por lo que, al contrario de las otras tres, contiene agua dulce represada procedente de un arroyo. Los humedales se hermanan a través de un itinerario de 10 kilómetros que aprovecha caminos de la Ruta del Vino y el Pescado (GR-38), por donde antiguamente discurrían las mercancías dispuestas al comercio entre estas tierras y los puertos marinos de Bizkaia.

Complejo Lagunar de Laguardia. Laguna de Carravalseca.

Lo que encontramos en las lagunas de Carralogroño, Carravalseca y Musco son unas depresiones secas, lisas y blancas, por la costra de sal que se forma en la superficie cuando se evapora el agua acumulada en la estación húmeda. Y, es que se trata de «cubetas endorreicas», sin comunicación hidrológica con ríos o arroyos, que sólo reciben agua de lluvia y de escorrentía de los cerros próximos, y que no tienen salida. Se inundan en la época de lluvias y pierden el agua por evaporación, dejando sobre la superficie la sal disuelta en el agua. De entre las lagunas endorreicas, la mayor de la península Ibérica se encuentra en Gallocanta (Aragón), a donde llegarán en los próximos días miles y miles de grullas.

Garza imperial. Ardea purpurea. Koartza gorria. 18.04.17.

El complejo lagunar de Laguardia es extraordinariamente interesante, tanto desde el punto de vista geológico como por la flora y fauna peculiar que acoge. Cabe destacar la existencia en el complejo de, como mínimo, doce especies de aves diferentes, así como muchas otras migratorias regulares. Por otra parte, en los humedales aparecen al menos cuatro especies en peligro de extinción recogidas en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas, así como otras cuatro vulnerables, ocho raras y ocho de interés especial.

Viñedos en Laguardia

En cuanto a la flora, dentro de las lagunas crecen plantas extremadamente singulares, mientras que en el exterior conviven herbáceas y juncos que se encuentran totalmente adaptados a la salinidad de las aguas.

“kru-kru-kru”, grullas a la vista

Grullas en vuelo. Montoria (Alava). 01.11.17.

Dentro de unos días veremos a las grullas comunes (Grus grus. Kurrilo arrunt) haciendo el viaje de su migración hacia la península Ibérica y el norte de África. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves.

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Grullas en la Laguna de Gallocanta: la 17ª despedida 03.02.16. Foto: Aragón Documenta.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

Bando de grullas a su paso por Salinas de Galar (Navarra). 12.10.18.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

La fascinante migración de aves

Grulla común (Grus grus. Kurrilo arrunt) en Peñacerrada (Alava)). 20.11.18.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales. ¿De dónde venían todas esas aves que aparecían en ciertas épocas del año y a dónde se iban cuando desaparecían? Algunas de las respuestas que se dieron antaño pueden resultarnos hoy cómicas, pero hubo un tiempo en el que se creyó firmemente que las aves se escondían para hibernar, que ciertas especies se convertían en otras e incluso que algunas migraban a la luna. Varias de estas ideas erróneas perduraron sorprendentemente durante muchos siglos entre la comunidad científica. Por ejemplo, en sus Migrationes Avium de 1757 Linneo seguía defendiendo las teorías de Aristóteles y aseguraba que las golondrinas se enterraban en los fangos de lagos y bahías de manera similar a los anfibios para pasar el invierno y emerger de su entierro llegada la primavera.

No fue hasta principios del siglo XIX cuando empezaron a realizarse de manera sistemática los primeros estudios sobre la migración de las aves con el propósito de averiguar a dónde iban y de dónde venían ciertas especies. Se comenzó de la manera más simple posible: observando. La lenta pero incesante acumulación de información acerca de cuándo y dónde llegaban, pasaban o se iban, dio sus frutos y a mediados del XIX ya se conocía el calendario de estancia de muchas especies. 

Las numerosas expediciones naturalistas a África también fueron trascendentales al observar y recolectar en invierno ejemplares pertenecientes a las mismas especies que se encontraban en Europa sólo durante la primavera y el verano. No en vano, dos siglos antes el naturalista francés Pierre Belon ya decía que las planicies egipcias se tornaban blancas de tantas cigüeñas como allí se concentraban en septiembre y octubre, y no iba desencaminado al decir que se marchaban a África porque allí no hacía tanto frío en invierno como en Europa, mientras que regresaban aquí para huir del calor tórrido del desierto en verano.

Precisamente fue una cigüeña, cazada en 1822 en Alemania, el ave que proporcionó la primera prueba material de que había estado en África, al encontrársele clavada una flecha que por sus características pertenecía a alguna de las tribus que por aquel entonces poblaban la región occidental subsahariana. Pero hasta la introducción del anillamiento a finales del siglo XIX no se pudieron establecer vínculos inequívocos entre sus lugares de origen y destino. Esto permitió trazar con precisión las zonas de paso e invernada de muchas especies y poblaciones. No obstante, después de un siglo y con decenas de millones de individuos marcados, el anillamiento sigue resultando infructuoso para muchas especies debido a las bajísimas tasas de recuperación, lo que genera, aún hoy, importantes lagunas sobre aspectos básicos de la migración de algunas aves.

Cada anilla lleva un número a modo de DNI y una dirección o remite de contacto. El anillamiento es el método más barato y general, pero las últimas tecnologías permiten hoy emplear sistemas de geolocalización y seguimiento remoto como emisores satélite-GPS, geolocalizadores y datalogger. Estos nuevos sistemas de marcaje aportan información mucho más detallada sobre el pájaro. Establecen la localización del ave varias veces al día durante años, por lo que permiten conocer matices como cuánto tiempo permanecen en sus áreas de cría e invernada, cuándo inician su migración, por dónde la realizan, en qué puntos paran para descansar, su velocidad de migración y numerosos aspectos hasta ahora desconocidos.

Estamos en unas fechas y todavía lo serán más en las próximas semanas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, mil millones de alas. Tengamos en cuenta que los expertos ornitólogos estiman que la población de aves invernantes en la península Ibérica puede alcanzar la cifra de unos 500 millones. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Paloma torcaz (Columba palumbus. Pagauso). Montoria (Alava). 12.10.18.

Una buena parte son pequeños pájaros, dispersos y bastante silenciosos. Pero a su lado podremos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Algunas de estas agregaciones infinitas se desplazan con notable orden. Caso de gaviotas, cormoranes, patos, grullas y garcillas, que dibujan en el cielo triángulos sin base, la letra uve, líneas oblicuas, a veces un rombo casi perfecto. 

Otras bandadas, como las de estorninos, grajillas, palomas, avefrías, rapaces, alondras, pardillos, jilgueros, verdecillos, trigueros… son el mejor ejemplo de que el caos es sólo el primer paso de la armonía. De que el revoltijo es regocijo para la mirada. Esa que encontrará, en los cielos más limpios del año, una capacidad infinita para convertir lo compuesto por incontables partes en un todo de prodigiosas sincronías.

Avistando aves en el collado de Lindus (Autoría de la imagen: proyecto Lindus 22.09.17.

En la península Ibérica tenemos lugares privilegiados para admirar el fascinante viaje de las aves. ¡Buen avistamiento!

Queremos un mundo con aves

Paso de grullas (Grus grus. Kurrilo arrunt) en Salburua (Alava). 01.10.18.

Como en años anteriores el primer fin de semana de octubre se celebra a nivel internacional el Día Mundial de las Aves. Este año tendrá lugar el 5 y 6 de octubre. En Euskadi, está previsto que se organicen diversas actividades para dar a conocer la importancia de su conservación. No en vano, nuestra comunidad, a pesar de su pequeña extensión, dispone de interesantes recursos para los amantes de la observación de aves y de la naturaleza en general. La gran variedad de paisajes y ecosistemas que alberga un área tan reducida posibilita la coexistencia de comunidades de aves diversas y bien diferenciadas.

Un 23% del territorio vasco incluido en la Red Natura 2000 (Zonas de Especial Protección para las Aves y Lugares de Importancia Comunitaria), un 10,6 % dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos del País Vasco y siete Humedales reconocidos de Importancia Internacional (Ramsar), son cifras que avalan la riqueza del medio natural todavía existente y la biodiversidad en nuestra comunidad.

Hay otros datos a tener en cuenta en relación con las aves. Así, por ejemplo, de las 563 especies que se pueden ver en la península Ibérica, 347 se han observado en Euskadi. Es decir, el 61% de todas las aves presentes en el territorio peninsular surcan nuestros cielos. De esas 563, el 45% se pueden encontrar en estuarios como Urdaibai en Bizkaia o Txingudi en Gipuzkoa. Por otra parte, el Parque Natural de Izki, en Alava, alberga una de las mejores poblaciones ibéricas tanto en número como en estado de conservación de pico mediano, un raro pájaro carpintero, verdadera joya ornitológica del parque. En el humedal de Salburua, en Vitoria-Gasteiz, su estratégica situación en plena ruta migratoria permite que miles de aves usen la zona a lo largo de sus viajes, encontrando tranquilidad y abundante alimento. El carricerín cejudo, la garza imperial, la cerceta carretona o la espátula son sólo algunas de las aves amenazadas que recalan en Salburua en sus viajes migratorios.

Otras zonas interesantes para el avistamiento de aves en el territorio vasco son el Parque Natural de Gorbeia, el Parque Natural de Aizkorri-Aratz, la Sierra de Entzia, Montes de Ordunte, las Lagunas de Laguardia y un largo etcétera.

Grulla común (Grus grus. Kurrilo arrunt) en Peñacerrada (Alava)). 20.11.18.

El Día Mundial de las Aves es la fiesta grande de todas y todos los que estamos enamorados de las aves y es una inmejorable oportunidad para descubrir este mundo que puede ser apasionante para todos los que aún no lo conocen. Pero, también debe servir para advertir de las graves consecuencias que el cambio climático está produciendo sobre esos animales y sus hábitats, que puede provocar previsiblemente la extinción a medio plazo de un importante número de especies.

Uno de los efectos más notables de la crisis climática es la migración, y entre ellos, está el adelantamiento en respuesta al aumento de las temperaturas. Un ejemplo, son las golondrinas, que cada primavera regresan antes de África -en medio siglo se han adelantado dos semanas-. Eso provoca que realicen la reproducción cuando la disponibilidad de alimento es escasa, lo que pone en riesgo el éxito de la época de cría. Patrones similares se dan para otras especies, como el vencejo o la abubilla.

Todos los estudios realizados al respecto apuntan a la próxima extinción de un gran número de especies de vertebrados por todo el mundo a causa de la crisis climática, una parte importante de las cuales son aves. Incluso especies de aves muy comunes hasta ahora, como el gorrión común o el ánade azulón, están viendo mermadas sus poblaciones por esta suma de fenómenos agravados por la crisis climática.

El infundible jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa). Karrantza (Bizkaia). 18.10.18.

Por estas razones, es fundamental reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, para lo que es imprescindible lograr cambios en el sistema productivo, energético, de transporte, etcétera. Resulta imposible mitigar el cambio climático y adaptarnos a él manteniendo el mismo modelo de producción y consumo, considerando a la biodiversidad un mero recurso, superando los límites del planeta y agravando la vulnerabilidad y el riesgo de degradación de los ecosistemas.

El reino Fungi y la importancia de los hongos

Boletus edulis, hongo blanco.

El reino Fungi (hongo en latín) es uno de los grupos en que la biología clasifica a las formas de vida conocida. Está compuesto por más de 144.000 especies diferentes de hongos entre los que figuran las levaduras, los mohos y las setas, y que comparten características fundamentales como la inmovilidad, la alimentación heterótrofa y ciertas estructuras celulares. Algunas estimaciones rozan los 1,5 millones, que se ampliarían hasta los 3 millones si se consideran los hongos asociados a los insectos.  Estas cifras se calculan por un trabajo realizado en Gran Bretaña en el que se concluye que hay unas 4 especies de hongos por cada planta, aunque esto no se cumple en zonas tropicales, donde deberíamos multiplicar esta relación por ocho.

Los hongos existen a lo largo y ancho del mundo y en distintos hábitats, apareciendo en distintas formas y presentaciones: la idea tradicional que tenemos de ellos es la seta, con capuchón y cuerpo blanco alargado, pero esa es apenas una de las numerosas especies conocidas dentro del reino fungi.

Boletus aereus (hongo negro), es conocido también en Euskal Herria por su nombre en euskera, «Ondobeltz». Foto: Plácido Iglesias (Deia).

Los hongos juegan un papel muy importante en la naturaleza. Se estima que el 80% de las plantas vasculares están asociadas a hongos sin los cuales no resistirían ciertas inclemencias del tiempo, como la sequía o la falta de nutrientes en el suelo, o serían más sensibles al ataque de bacterias o insectos.

En cuanto a su importancia, destaca la ecológica. La gran mayoría de los hongos se nutren de sustancia orgánica muerta, desempeñando un papel fundamental en la naturaleza al eliminar la hojarasca y demás materia orgánica muerta de la superficie del suelo, que descomponen en materia mineral incorporándola al suelo y manteniendo así la fertilidad del mismo para las plantas verdes, base de la cadena alimenticia del ecosistema.

Su importancia en la industria es muy grande: utilización de levaduras, que se utilizan en muchos productos (bebidas, quesos, etcétera). Está también la industria medicinal. Los hongos son probióticos, lo que significa que ayudan al organismo a combatir las enfermedades, restaurando el bienestar y el equilibrio natural, haciendo que nuestro sistema inmunológico funcione correctamente para eliminar a los agentes externos que podrían desequilibrar nuestra salud.

Y, por otra parte, está la alimentaria. La recolección de setas silvestres es una afición que cuenta en el País Vasco con muchos adeptos, y una profesión que da sustento a muchas personas del mundo rural en varias comunidades autónomas. Aunque, esto, desgraciadamente, ha desencadenado que se recolecten de forma comercial, desigual y desordenada, en unas zonas y otras. La excesiva presión recolectora de unas especies concretas está dando lugar a abusos en la gestión de nuestros bosques y setales. Cada vez se recogen ejemplares más jóvenes e inmaduros, se remueve el terreno rompiendo el micelio de los hongos.

Champiñón común (Aparicus bisporus).

En esta línea hay normativas y reglamentos que han ido apareciendo en la península Ibérica, y en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, está el decreto aprobado por la Diputación Foral de Álava en octubre de 2008 mediante el que se restringía la recogida de setas, hongos y frutos silvestres a dos kilogramos por persona y día como máximo, o la de Gipuzkoa, cuya Diputación Foral en 2011 a través de un decreto limitó la recogida a 5 kilogramos por persona y día, afectando a los parques naturales de este territorio. En los privados, se podrá exceder de esa cantidad, pero previamente el propietario deberá solicitar una autorización expresa a la Diputación. En lo que respecta a Bizkaia, no existe regulación alguna por el momento. Navarra lleva años haciéndolo. En este caso, a través de acotados donde se cobra un canon económico por utilizar el monte, pero también limitando la recogida a 8 kilos al día, como es el caso del acotado de Erro-Orreaga, en Navarra.

El recolector deberá estar en posesión de un permiso de recolección con la nueva regulación. (Foto: P.C.). Acotado Erro-Orreaga (Navarra).

Tenemos el caso de nuestra vecina Francia, con mucha todavía más tradición recolectora que aquí, donde existen registros de las cantidades de setas que se recogían desde principios del siglo XX. Las gráficas arrojan datos de una disminución del 80%. Esto es debido a la gran presión recolectora.

En la actualidad, las investigaciones se están encaminando cada vez más a domesticar más especies de hongos, como los boletos y níscalos, y así minimizar el impacto de la demanda de hongos silvestres en los setales naturales. En el caso de los hongos, su cultivo lleva asociado la revalorización de materiales de desecho de la agricultura, por lo que si se realiza de forma adecuada se puede considerar como un cultivo sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Crisis climática y movilizaciones

Las movilizaciones por el Clima se suceden en gran cantidad de países. Foto: Paul Breaun (EFE).

Desde el lunes 23 de septiembre líderes del mundo entero se reúnen en la Cumbre sobre el Clima 2019 que se celebra en Nueva York con el fin de proseguir las discusiones sobre la crisis climática en que se encuentra el planeta Tierra.

El impacto del cambio climático se ha convertido en uno de los mayores retos que tiene la humanidad. La última década ha visto 8 de los 10 años más cálidos del registro global de temperaturas, con 2016 a la cabeza. A falta de poco más de 3 meses para que finalice 2019, los expertos auguran que éste puede ser uno de los más cálidos de todos.

Las anomalías de temperatura más elevadas estos últimos años se están registrando en el Ártico, donde la media ha subido 3ºC respecto a 1990. El aumento de temperaturas acelera el deshielo en las regiones polares y a la vez aumenta el nivel de mares y océanos y los arrecifes de coral se mueren. Las olas de calor, la escasez de alimentos en algunas regiones del planeta o la contaminación del aire son situaciones cada vez más frecuentes y extremas.

Mucho de lo que está ocurriendo con nuestro clima está relacionado con el aumento de las concentraciones de gases efecto invernadero. Precisamente reducir esos valores es uno de los principales objetivos de la Cumbre de Nueva York. 

El Acuerdo de París, que fue aprobado en diciembre de 2015, fija un procedimiento y un objetivo. El procedimiento es que los países deben presentar periódicamente planes de recorte de emisiones y de adaptación, y adquieren la obligación de darle seguimiento y revisarlos. El acuerdo es claro en que en cada revisión debe ir aumentando el nivel de ambición para poder llegar al nivel necesario para que el incremento de la temperatura no supere los 2 grados y de ser posible el 1,5. Ahora, los países que están sobre la mesa llevarán un incremento de más de 3 grados respecto a los niveles preindustriales. Por eso se necesita planes más ambiciosos.

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo en inglés IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), cuya misión es proveer al mundo con una opinión objetiva y científica sobre el cambio climático, sus impactos y riesgos naturales, políticos y económicos y las opciones de respuesta posibles, nos muestra claramente que hay enormes beneficios en tener como objetivo el 1,5. Pero para ello hay que duplicar o triplicar las acciones en curso, y se trata, por tanto, de un reto enorme. El informe especial del IPCC establece que son necesarios dos requisitos: el primero reducir las emisiones globales al menos en un 45% para 2030. El segundo es lograr la neutralidad de carbono como muy tarde en 2050. Pero, incluso hay países que tienen metas de neutralidad mucho antes de 2050; Finlandia, por ejemplo, espera lograrlo en 2035. Cada vez son más los países que están anunciando su disposición. Lo que es necesario de una vez por todas, es que en la Cumbre de Nueva York se tenga tener claro que la voluntad política tiene que ir acompañada de un esfuerzo en financiación y de apoyo tecnológico.

Sidney (Australia) (STEVEN SAPHORE / EFE)

Mientras tanto y seguirán haciéndolo, cientos de miles de estudiantes se vienen manifestando para exigir medidas urgentes para detener la catástrofe medioambiental. La campaña va camino de convertirse en la mayor movilización climática de la historia y el movimiento Fridays for Future ya cuenta con una lista de más de 5.225 eventos en 156 países que tendrán lugar del 20 al 27 de septiembre, y cada día se añaden más. Los adultos se unirán a los jóvenes y, de hecho, la plataforma 350.org estima que más de 73 sindicatos, 820 organizaciones y 2.500 empresas ya han manifestado su apoyo a las movilizaciones y huelgas. Durante toda la próxima semana habrá distintas acciones en una gran cantidad de países, entre ellos en Euskadi, como la Huelga Mundial sobre el Clima el 27 de septiembre.

Otoño de ensueño

Hayedo en la Sierra de Aralar (Navarra). 25.11.18.

El 23 de septiembre entramos en esa estación tan maravillosa que es el otoño. El otoño es el tiempo oportuno para aprender a distinguir un árbol de otro por sus frutos. En el corazón de cada semilla late un nuevo árbol. Cuando la semilla ha sido esparcida por el viento, termina la última etapa del ciclo anual de un árbol, que volverá a repetirse indefinidamente año tras año. Pero, además, el otoño es la época en que tiene lugar el extraordinario fenómeno multicolor de las hojas.

La gama multicolor que el otoño extiende sobre el paisaje, es sólo la manifestación de una serie de complicados procedimientos químico-fisiológicos, que de forma invisible se desarrollan en las hojas y en los bosques. La caída de las hojas, especialmente llamativa en otoño, no es la única: esta caída se completa con una caída de las hojas en verano. Este procedimiento se puede definir como una especie de caída de emergencia, con la cual los árboles, especialmente en los meses de sequía, se despojan de aquellas hojas que ya no les son de utilidad.

El verde es el color más abundante que hay en la naturaleza: todas las diversas tonalidades en hojas y en frutos provienen de una sustancia llamada clorofila, que normalmente se forma mediante la luz del sol. Es por ello que las plantas la necesitan para elaborarla. Todos los procesos de descomposición juntos conducen finalmente al juego multicolor del otoño. Al desintegrarse la clorofila sólo quedan las materias colorantes de color amarillo, dando así paso a las hojas de ese color.

Dentro de esta gama pueden observarse el tono amarillo-rojizo, producido por la carotina, o el amarillo-anaranjado, causado por la xantofila o jantina, sustancias éstas que previamente ya estaban presentes en las hojas. Si ésta tiene aún brillo rojizo es porque todavía conserva restos de azúcar que, con las denominadas flavonas -materias que absorben la luz, especialmente la ultravioleta- se sintetizan formando la materia colorante roja antocianina.

Hayedos en Altube (Alava), en los comienzos del otoño. 12.10.18.

Este pigmento, además de producir el color intenso de las amapolas, el arándano y otras floras, también es el causante de los azules y los violetas. Este componente se encuentra igualmente en la savia de las plantas; si la antocianina es ácida, el color que produce es el rojo, mientras que, si es alcalina, genera el azul o el morado. El roble y el arce tienen sus hojas rojas en otoño, porque la antocianina es de tonos rojos o violetas.

Las tonalidades amarillas y rojizas en la hoja indican que ésta está aún viva, mientras que cuando se alcanza el marrón, significa que ya está muerta. Esto sucede porque en sus células ha entrado sin obstáculo oxígeno del aire, provocando con ello un proceso de oxidación. Todo el conjunto de este fascinante proceso natural de descomposición es lo que finalmente conlleva la paleta de colores que nos brinda la madre naturaleza en las especies de árboles caducifolios durante el mágico otoño.

El haya es, sin duda -conjuntamente con el roble y el castaño-, la especie arbórea más espectacular durante los meses otoñales, porque sus hojas proporcionan, entre octubre y diciembre, toda la variedad de tonos que la pupila del ojo humano puede analizar de golpe al contemplar la maravilla de este proceso.

Bando de Grulla común (Grus grus. Kurrilo arrunta). Montoria (Alava). 26.10.17.

Sin duda, el otoño es una de las estaciones más bellas y hermosas para disfrutar de la naturaleza. Es el momento del año en el que se visten los bosques caducifolios con sus mejores galas y en el que se despliegan la infinita gama de colores que van del ocre al amarillo como si celebrasen una breve fiesta de despedida.  O una traca de fuegos artificiales que compensara la vergüenza de la desnudez con el que pasarán los meses más fríos del año. Por eso pasear por los bosques en esta estación, es una experiencia que puede llegar a hacer perder el sentido, incluido el de la orientación. Además, el otoño es la época en que se puede observar uno de los fenómenos más espectaculares que se producen, características de dos épocas del año, como es la migración de aves.