Disfrutar de la naturaleza con respeto y responsabilidad

Macizo de Anboto (Bizkaia)

Estos días de contacto con la naturaleza y el aire libre son un momento ideal para comprender que los espacios naturales son un patrimonio común, que debemos proteger con una actitud responsable: con independencia de las actividades a las que nos vayamos a dedicar en ellos, como hacer senderismo, observar aves, o recorrer el campo disfrutando del aire libre y de la paz interior y exterior que sólo la naturaleza nos puede regalar.

Pero cuando salimos al monte no debemos pensar que uno o una puede hacer lo que le viene en gana. Tenemos que ser conscientes que nuestra forma de actuar en la naturaleza, en el monte… es muy importante. Un uso inadecuado de estos lugares puede provocar notables impactos en el suelo, en la flora y la fauna. Si a esto se añade la extraña costumbre de arrojar basuras, no es de extrañar que muchos lugares estén tan degradados que casi no sirven para su fin original: el descanso y el contacto con la naturaleza.

Por eso, hay que observar unas normas de comportamiento. Al lado de montañeros, naturalistas y familias también salen al campo personas que meten ruido, que realizan verdaderas “diabluras” como dejar señales en los árboles, que dejan basura, etcétera.

Muchas veces se piensa que determinados residuos arrojados en el campo se degradan sin mayores problemas. Nada más lejos de la realidad. Un papel clínex puede tardar tres o cuatro meses en degradarse, los restos de comida no terminarán de pudrirlos los microorganismos del suelo antes de ocho meses, un cigarrillo con filtro requerirá de 1 a 2 años, y un papel de periódico -mucho más resistente que los papeles higiénicos-, unos cinco años, más o menos los mismos que un chicle. Pero lo peor son los envases, que supone el 40% de los residuos que se acumulan en los espacios naturales. Hechos para durar y con el peso mínimo para que facilite el transporte del contenido, los envases son el resultado de complejos procesos químicos que nada tienen que ver con los materiales que se encuentran en la Naturaleza. En su inmensa mayoría, los envases no tienen insectos, hongos o bacterias que los degraden y es la erosión y los agentes químicos naturales quienes harán el trabajo de retirarlos de la vista. Un bote de hojalata, no se degrada antes de una década; un tetra brik (compuesto de cartón, plástico y aluminio) resiste a la erosión varias décadas; una bolsa de plástico, entre 10 y 20 años; un vidrio, entre 3.000 y 4.000 años. Además, las botellas de vidrio pueden ser causa de incendio forestal.

Otro objeto insignificante para nuestra vida, pero enormemente dañino para la naturaleza son las anillas que sujetan las latas de refresco. Miles y miles de estos envases se tiran cada año de forma incontrolada en nuestra comunidad, de modo que los aros estrangulan a multitud de pequeños mamíferos y aves que introducen la cabeza en ellos para jugar y ya no pueden sacarla.

Pico picapinos. (Dentrocopos major. Okil handi). Parque Natural Izki (Araba). 02.07.18.

Finalmente, el acumulo de desperdicios degrada también el paisaje. Asimismo, otra acción del ser humano que provoca un fuerte impacto en la vegetación y la flora, es el corte de leñas para hacer fuego, corte que generalmente se produce sobre cualquier vegetal y en cualquier estado, hecho que favorece en muchos casos la implantación de parásitos en las heridas abiertas al árbol. Cuando existen plagas en bosques próximos el riesgo se incrementa considerablemente.

Pirenaica (Raza bovina). Sierra de Urbasa y Andía (Navarra)

Así, en primer lugar, es necesario actuar con el sentido común, evitando, por ejemplo, los fuegos, salvo en los lugares permitidos; el destrozo de la vegetación, no arrancando, talando o serrando ramas ni árboles para construir refugios o en general esas simpáticas cabañas. Además, esas prácticas están penadas por la ley.

Con respecto a la basura, hay que poner en marcha nuestro propio programa de vertido cero. Los desperdicios, pulcramente recogidos en bolsas, deben ser depositados en el contenedor más próximo o, si no lo hay, llevarse la basura a casa, dejando el lugar de forma que parezca que allí no ha estado nadie.

Por otra parte, hay que procurar no molestar a los animales que encuentres, tanto salvajes como domésticos. Si llevas perro, tenlo bien amarrado y vigilado para que no los asuste.

No dañar vallas, setos y tapias. Además de los daños inherentes a la rotura del límite de una propiedad privada, un muro de piedra puede ser, también, refugio para fauna como Insectos, Arácnidos, Reptiles y micromamíferos, amén de ser Patrimonio Cultural, en algunas comunidades.

Finalmente, conviene informarse previamente del lugar o paraje natural a donde se va el domingo o el fin de semana, los caminos más cercanos para andar, bosques, ríos, parques… Escuchar a los habitantes de esas zonas, a los baserritarras, conocer sus recursos y su forma de vida, y valorar por lo general lo mucho que hacen por la conservación de la naturaleza. En definitiva, respetar la vida rural.

La primavera ya está aquí

Carbonero común. Parus major. Kaskabeltz arrunt.
Peñacerrada (Alava). 02.04.18.
 

En pocos días, el 20 de marzo, entraremos en esa estación de la vida, como la llamo, la primavera. La primavera marca un nuevo ciclo, el sol que vuelve a salir nos conecta con el optimismo, con nuestra fuerza vital y nuestra disposición para comenzar de nuevo.

Con la primavera tendremos la oportunidad de incorporarnos a los escenarios de la vida, esos que nos negamos en la cotidianeidad. Es la oportunidad, esperemos que aprovechada, de asomarnos a una convivencia que nos puede permitir entender y disfrutar mejor de la condición humana.

Porque de la misma forma que nuestra piel, al contacto con los aires libres y la luz sin pantallas se oscurece, es decir, se hace mestiza y en consecuencia diluye la soberbia de la identidad única, también cabe pensar que nuestros sentimientos se amplíen incluyendo la vastedad de lo mirado. Se nos puede poner también morena el alma con tan solo dejar que la naturaleza se exprese y la escuchemos.

La sencillez de lo espontáneo, la libertad que emana de la ausencia de obstáculos, normas y prescripciones, incluso el sosiego y la belleza de las manifestaciones naturales pueden formar parte de nuestro período de descanso primaveral. Sugiero que se dejen acariciar por la ilimitada oferta del calendario. Sean, si les apetece, recíprocos con la propuesta que les están haciendo los campos. Los estados del derredor y del tiempo cíclico que lo va llenando todo de nuevos proyectos de vida son dos de los aspectos más cruciales de lo humano y de lo natural. Todos somos de una época y de los instantes que van tejiéndola. Todos somos de uno o varios lugares. Pero no nos reconocemos del todo de esos momentos que con cadencia regular van sucediéndose a lo largo del año. Generalmente nadie se dice de la primavera o del otoño. Sin embargo, el tiempo circulando es otro de los paisajes que si son vividos multiplican el placer de contemplar y le dan su mayor sentido a la vida. El clima y el calendario son albergues de los que no podemos escapar, pero ojalá tampoco incomprender.

Las golondrinas, anuncio de la primavera.
Golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt). Espejo (Alava). 18.05.18.

La primavera es tiempo de anuncios. Por eso inunda todo el entorno con aromas, es decir, el lenguaje de las flores. Es tiempo también de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia. La transparencia de un día que ya ha conquistado toda su estatura anual, permite que en nuestros ojos se multiplique la serena jugosidad del prado y del bosque. Y en todas las esquinas están eclosionando nuevas proles.

La belleza de las mariposas

La ortiguera o mariposa de la ortiga (Aglais urticae). Foto. Asociación Zerynthia.

Las mariposas son la vanguardia de la primavera y, dentro de unos días, en los últimos días de febrero emprenden sus rutilantes y acelerados vuelos.

La primavera, como todo lo que pretende alcanzar el esplendor, se comporta con precauciones, con sondeos. A ráfagas, en suma… Lanza tentaciones de ella misma para indagar cómo de receptivo se muestra el paisaje. También se repliega hasta casi desaparecer y le deja la totalidad del derredor al frío, a esos blancos absolutos de la nevada.

Las misivas, en realidad anticipos o prólogos, resultan esencialmente cromáticas. Será el color, mucho más que el olor o el calor, lo que abra rendijas para la novedad en las puertas del calendario. Ya han amanecido tonos en unas pocas flores, comenzando con los narcisos. A los que se suman suspiros, necesariamente aéreos, en los primeros escalones del cielo. Ya estarán volando dentro de unos días unas pocas especies de mariposas.

Pocas invenciones de la vida alcanzan la compleja belleza de estos insectos. En ellos concurren una de las manifestaciones más veces evocadas de la fragilidad, algo que en absoluto se corresponde con la realidad. Porque las mariposas son tenaces, austeras, recias y hasta poderosas. Baten sus alas varias veces por segundo, alcanzan los 35 kilómetros por hora, resisten heladas si consiguen esconderse, y desafían al viento y a los pájaros que suelen perseguirlas.

Su suave cromatismo responde al papel de ilusionados reclamos que interpretan, a esa coquetería que la vida misma pone en marcha para lograr la atracción de los sexos. Una mariposa es un deseo a punto de cumplirse.

La mariposa Colias croceus. Autor: Asociación Zerynthia.

Y si delicada nos parece su locomoción zozobrante, todavía más suave resulta su alimentación básica. Porque estos insectos, que durante su fase de orugas son capaces de devorar ingentes cantidades de verde, cambian por completo al llegar a la madurez. Entonces buscan, con la lengua en espiral, el néctar. Un nutriente altamente energético destinado a permitir los tremendos esfuerzos que asegurar la descendencia exige.

Los primeros narcisos

Los narcisos (Narcissus. Nartziso) se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

Ya se han visto los primeros narcisos (Narcissus. Nartziso) en el País Vasco. Esas flores blancas y amarillas, con nombre de mito griego, de forma lenta, desde febrero hasta mayo, aunque se suelen adelantar al mes de enero, las encontraremos en miles y miles de puntos por cualquier paisaje. No en vano, se cuentan unas 50 especies de narcisos en la península Ibérica, casi la mitad endémicas, adaptadas prácticamente a todos los hábitats. Seis de las variedades peninsulares están consideradas como escasas y en peligro.

El aliado de estas flores es más bien el mes de febrero, que con la humedad y el lento incremento de la duración del día y el leve calor les concede la oportunidad de que las podamos admirar. Y también nuestro olfato, porque a veces llenan el aire de uno de los mejores aromas conocidos.

Estas flores con forma de trompeta resultan especialmente abundantes en las comarcas de media montaña de toda la península Ibérica. La variedad de tonos blancos, por muchos llamados junquillos, puede ser vista entre los matorrales de la mitad sur de la Península. El narciso Trompeta de Medusa, grande y amarillo, prefiere los prados de la mitad norte. Los hay también que nacen en las rocas, como el narciso del Cantábrico.

Pero el narciso del Cantábrico no tiene nada que ver con el mar Cantábrico. Su distribución está en el sur de la Península Ibérica y noroeste de África (Marruecos y Argelia).

Parque natural de Aiako harria-Peñas de Aia (Gipuzkoa).

En el blog del biólogo y que trabaja de guarda forestal, Jose Manuel Pérez de Ana, podemos ver las citas y las características de diferentes narcisos. Así, por ejemplo, tenemos al “Narcissus pseudonarcissus”, “Narcissus mvarduliensis”, etcétera, en diferentes lugares y unas preciosas fotografías. http://macizodelgorbea.blogspot.com/2011/03/narcissus-pseudonarcissus-subsp-nobilis.html

Los narcisos se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

¿Por San Blas, la cigüeña verás?

Nido de cigüeña blanca (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 28.01.18.

El 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, y con ella el refranero dice que “Por San Blas, la cigüeña verás”. Pero eran otros tiempos.

Según datos de SEO/BirdLife cada vez son más las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) que permanecen todo el año en la península Ibérica, sobre todo por el fácil acceso a comida en los vertederos. Este hecho, que ha permitido la recuperación de la especie, puede tener otra cara: los elementos tóxicos de la basura inciden en la salud de las aves.

Cigüeñas blancas en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 18.02.18.

Antes de la concentración de residuos humanos en los grandes vertederos urbanos, apenas el 2% de la dieta de las cigüeñas provenía de basura. En la actualidad, supera el 75%.

Sin embargo, y tal y como se dice en una publicación de SEO/BirdLife, no es la única intervención del ser humano sobre la especie. “Antiguamente, se recibía a las cigüeñas como auténticas deidades o símbolos de buenaventura, con capazo de bebé incluido. En la actualidad, es cada vez más fácil ver todo tipo de sofisticados dispositivos para evitar que aniden en los tejados de iglesias y edificios: empalizadas de pinchos afilados, dispositivos antiposado o cables electrificados que, en algunos casos, son de dudosa legalidad. A ello se unen las retiradas de nidos dentro del periodo de cría”.  

Este tipo de soluciones no siempre se ajustan a Derecho. Las cigüeñas están protegidas por la legislación al igual que sus nidos, pollos y huevos. Darles muerte, molestarlas o destruir sus nidos puede llegar a ser delito. Está ocurriendo en no pocos sitios que, a través de todo tipo de dispositivos, se trata de impedir la llegada y nidificación de las aves en los tejados, un gesto que puede llegar a ser delito. La cigüeña blanca, una especie protegida, forma parte de nuestro patrimonio natural que debe y merece convivir con el patrimonio histórico.

Pero, también se puede producir un nuevo contexto, producido por el cumplimiento de la normativa europea, por la que los vertederos se van adaptando y sellando paulatinamente. La desaparición de basura al aire libre puede impactar, a corto plazo, en el número de ejemplares, pero, a la larga, puede ser su propio seguro de vida y devolver a la población de cigüeñas a estado más natural, esto es, a las migraciones que las hacen volver por San Blas, o unas semanas antes.

Cigüeñas blancas en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 25.03.17.

Concretamente, el cambio climático y la facilidad para obtener comida en los vertederos como se ha comentado anteriormente, han cambiado también su rutina, y en algunos lugares, y, por ejemplo, en Euskadi, han llegado a venir a finales de noviembre y primeros de diciembre.  Es decir, con un adelanto de unos dos meses, con respecto a la fecha de San Blas.

El vencejo común, ave del año 2021

Vencejo común (Apus apus). Foto: Istock

El vencejo común (Apus apus) ha sido elegido por votación popular ‘ave del año’ del 2021, un título otorgado por la organización conservacionista SEO/BirdLife para concienciar a la población sobre la riqueza avícola de España y la importancia de la preservación de la avifauna. Esta ave, habitual en entornos urbanos, ha recibido casi la mitad de todas las votaciones (49,58%), siendo los otros dos finalistas el alcaudón real (Lanius excubitor) que obtuvo el 27,15% de los votos y el aguilucho cenizo (Circus pygargus) con el 23% de los votos. El certamen, llevado a cabo cada año por la organización ecologista, tiene como objetivo llamar la atención sobre la situación que atraviesan algunas de las especies de aves más amenazadas del Estado español y el deterioro al que año tras año se someten sus hábitats.

Esta ave, frecuente en entornos urbanos, se encuentra en claro declive según los últimos datos, con un descenso poblacional de cerca del 27% durante los últimos 22 años. La destrucción de los lugares de cría y la pérdida de hábitat se cuentan entre sus principales amenazas.

Los vencejos, aseguran desde la ONG, se suman a la larga lista de aves comunes, como gorriones o golondrinas, en declive poblacional, una clara señal de que nos enfrentamos a una crisis ecológica sin precedentes agravada por el cambio climático.

“Que veamos menos gorriones, menos golondrinas o menos vencejos no es anecdótico sino una poderosa señal de alarma clara de que afrontamos una crisis ecológica sin precedentes que nos debe obligar a repensar nuestra relación con la naturaleza» explica Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, en un comunicado de la entidad, quien alega el declive de estas aves al actual modelo de desarrollo urbanístico,

Según los datos del programa de seguimiento de aves comunes en primavera realizado por la organización, estas aves han experimentado en España un declive del 27,2% en los últimos 22 años (1998-2020), a pesar de ser una especie protegida, incluida en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial. También está protegida a escala internacional, por la Directiva de Aves y el convenio de Berna.

Mapa migratorio del vencejo común entre África y Europa.
Mapa: SEO-BirdLife

Una de las principales amenazas de estas aves es la destrucción de sus lugares de cría. Tanto los vencejos comunes como los pálidos vuelven año tras año a criar en los mismos edificios. En ocasiones, al llegar desde África, estas aves se encuentran con sus zonas de cría destruidas por obras de rehabilitación, o incluso sucede que las obras comienzan con los vencejos en el interior de sus nidos. En estas situaciones se observa la desesperación de los vencejos adultos por encontrar la desaparecida entrada a sus nidos.

Los vencejos, su vuelo y ese poder sanador de la naturaleza

Los vencejos junto a golondrinas y aviones, ejemplifican como pocos ese poder sanador de la naturaleza que muchas veces lo olvidamos. En este sentido, es necesario insistir en la importancia de los pájaros insectívoros a la hora de regular las poblaciones de insectos voladores, en este caso mosquitos, y de evitar la formación de plagas. Los vencejos figuran entre los más importantes consumidores de pequeños dípteros, y se desplazan en altura siguiendo la localización de sus bandadas a lo largo del día.

Tanto su silueta en uve como los chillidos que conforman su canto son muy familiares durante los meses del verano. Los vencejos comunes, Apus apus, representan la más perfecta adaptación al vuelo que pueda imaginarse en el mundo de las aves. En pueblos y ciudades de la península Ibérica, y en nuestra Euskadi, estos portentosos viajeros, que de Siberia a África pueden recorrer 30.000 kilómetros al año, ceban a sus crías a base de insectos capturados en su planeo.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt. Espejo (Alava). 17.06.18.

Fáciles de reconocer, no sólo por sus gritos, sino también por la silueta con alas muy largas y curvadas hacia atrás, como guadañas. Su envergadura, unos 40 centímetros, y su tamaño corporal de casi 20 centímetros, llenan los ojos de cualquiera que desee levantar la cabeza. La población peninsular de vencejos supera los cuatro millones de individuos, que se concentran especialmente sobre los cascos antiguos, grandes monumentos y edificios históricos, dado que precisan agujeros inaccesibles para instalar su nido. Su chillido hiere al tímpano por lo agudo, pero esas aves nos están haciendo un favor al segar miles de millones de insectos. Baste recordar que resulta normal que cada ceba entregada a un pollo llegue a estar formada por varios centenares de pequeños insectos.

Los vencejos son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt. Espejo (Alava). 17.06.18.

Algunos amantes de la ornitología construyen nidos artificiales para estos pájaros maravillosos en sus terrazas o en los tejados: una costumbre muy eficaz para la reproducción de la especie.

Los sonidos de las aves y otras especies faunísticas

El popular jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa) tiene un canto muy especial y agradable. Cendea de Galar (Navarra). 22.11.18.

Los ornitólogos y amantes de la naturaleza en general, saben que a veces es más fiable la cita de una especie detectada por su canto que a través de la vista. Además, muchos animales son más patentes por sus emisiones sonoras que por otras actividades. Todo lo cual convierte a los sonidos animales y a los registros que se hacen de ellos en una herramienta valiosísima para cualquier estudio sobre presencia y abundancia, así como para detectar cambios de tendencia a lo largo del tiempo. En otras palabras, para estudiar la biodiversidad.

Escuchar la naturaleza es un gran placer estético. Las vibraciones de las moléculas de aire (o de agua) que llamamos sonido encierran no sólo belleza, sino también mucha información. En todo tipo de medios se escucha cómo los animales tratan de comunicarse a distancia sobre el ruido de fondo, causado tanto por otros animales (incluso los humanos y sus actividades) como por el medio físico (agua, viento). El sonido es un sistema de comunicación valioso, pues evita los obstáculos y puede alcanzar grandes distancias. Los grupos más puramente acústicos dentro de los animales son los ortópteros, las cigarras, los anuros (anfibios sin cola) y las aves. A ellos habría que añadir los murciélagos y los mamíferos marinos, que también utilizan el medio acústico para orientarse a través de la ecolocalización.

La mayoría de las señales acústicas a larga distancia tienen un mensaje único: “soy un macho de la especie X, si eres una hembra receptiva de mi especie acércate, si eres otro macho de mi especie, aléjate”. Por consiguiente, la información sobre la identidad de la especie es muy importante en estos mensajes. El canto es pues algo así como la firma de identidad de las especies, la característica que utilizan las hembras para decidir con quién aparearse.

El tamborileo del pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia).Parque Natural de Izki (Araba). 11.07.18.

Por otro lado, el sonido es efímero y puede ser difícil de localizar, tanto por el receptor como por potenciales depredadores, pero los sistemas de grabación de audio permiten capturar y estudiar con detenimiento estos sonidos y los registros pueden ser de gran utilidad para mejorar el conocimiento de la naturaleza. Hoy en día hay importantes estudios científicos sobre los sonidos naturales, tanto en medios terrestres como en el medio marino. Las colecciones científicas de sonidos son los depósitos de estos materiales y permiten investigar diferentes aspectos de la naturaleza.

El Petirrojo europeo (Erithacus rubecula. Txantxangorria) tiene un canto que es un gorjeo musical, parecido al del ruiseñor. Sobrón (Araba). 15.02.19.

Las colecciones de sonidos emitidos por animales recopilan, clasifican y almacenan los registros de las principales especies que usan señales acústicas, así como paisajes sonoros de los medios naturales. Todo este material se reúne en las denominadas “colecciones bioacústicas”, donde se conserva y actualiza la información garantizando su acceso y ofreciendo una herramienta sumamente útil para el estudio y la conservación de la biodiversidad. Además, por supuesto, tiene un gran interés como recurso educativo.

Las murmuraciones de los estorninos


Bando de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Arabazoko pikarta), en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz), al atardecer. 22.12.18.

Son miles y miles, los estorninos pintos que, llegados del norte, pueden verse volando en grupo, con una sincronía enorme, desde mediados del otoño y durante todo el invierno, por nuestras tierras.

Muy curiosas y vistosas son las grandes bandadas de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Arabazoko pikarta), que pueden ser de decenas y decenas de miles de ejemplares (entre 40.000 y 50.000, según algunas estimaciones) por el ruido que producen en sus desplazamientos, como un zumbido impresionante, de multitud de alas ejerciendo su fuerza contra el aire, que se forman como defensa de los ataques de rapaces.

Sus espectaculares acrobacias aéreas no pasan desapercibidas, y todo parece detenerse menos el único y gigante organismo en el que se ha convertido el grupo que avanza dibujando formas en el aire, elevándose, retorciéndose, curvándose y cayendo en picado, y pintando el cielo de negro. Así funcionan los estorninos.

Miles de estorninos cerca de Haro (La Rioja), una de las danzas más espectaculares de la naturaleza. 12.01.19.

La definición de murmuración es: acción y efecto de murmurar o criticar a una persona ausente. pero hay otro tipo de murmuración, que es sinónimo de sincronía e interconexión. Se les llama “murmuraciones”, por su vuelo sincronizado. Durante muchos años los expertos se han preguntado cómo y por qué, y la primera cuestión no parece resuelta, aunque se sabe que trabajan en pequeños equipos, pendientes de los movimientos de sus más inmediatos vecinos y se intenta corroborar que siguen una especie de código.

Respecto a la segunda, hay bastante consenso en que se trata de una estrategia de defensa contra posibles depredadores. De hecho, observando un rato a los estorninos en sus zonas habituales no es difícil hallar la ocasión de contemplar cómo estos grupos de pájaros se libran, por su ventaja numérica, de algún halcón, algún águila calzada o algún aguilucho lagunero.

Una cuestión que suele contrariar a algunos sectores de la sociedad, es por los efectos negativos que causan, tanto por su ruidoso comportamiento cuando se posan sobre el tendido eléctrico y los árboles de los diferentes jardines, como por la gran cantidad de excrementos que depositan sobre esos lugares. Pero también hay que recalcar que esta especie ayuda a eliminar insectos, y por tanto es beneficiosa para los agricultores, pudiendo acabar con muchas de las plagas de invertebrados que amenazan a los agricultores.

Estornino pinto (Sturnus vulgaris. Arabazoko pikarta) en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 12.03.19.

La población actual de estorninos pintos en el Estado Español podría estimarse en 400.000-1.200.000 pp., aunque se debe tener en cuenta que su expansión por la cordillera Cantábrica no conlleva necesariamente un aumento de efectivos, ya que el cercano Estornino Negro gana también terreno en dichas áreas. Y muchas veces se les confunde. Y es que pueden verse dos especies de estorninos, el pinto (Sturnus vulgaris) y el negro (Sturnus unicolor). En otoño, cuando el estornino pinto adquiere su moteado plumaje invernal, las dos especies se solapan, según se dice en publicaciones de SEO/Birdlife. Incluso se han detectado casos de hibridación entre ellos.

Se nos fue el otoño, pero el invierno también presenta hermosuras en la naturaleza

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia). Salburua (Vitoria-Gasteiz). 15.12.18.

Un otoño hermosísimo, bello y mágico, aunque condicionado por la Covid 19 se nos fue. El año que viene podremos disfrutar más de él, que el que finaliza estos días. Es la ley de la naturaleza. Pero el invierno en que entramos el lunes 21 de diciembre también presenta bonitas escenas y actividades en el mundo animal y vegetal, en la naturaleza.

En esta estación podremos disfrutar de la auténtica fiesta de los patos. Miles de ánades pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras. Silbones, cucharas, tarros, porrones, frisos, azulones, rabudos, cercetas, etcétera. Denominaciones que con la palabra pato o ánade delante designan hasta 22 especies de este tipo de aves, las que pueden llegar a verse por nuestros aguazales. A las que se suman gansos, cisnes, distintas variedades de garzas, gaviotas, cigüeñas, avefría común, somormujo lavanco, focha común, correlimos común, cormoranes…y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes. Bandadas de miles, a veces decenas de miles, de estas aves, en efecto, se concentran en algunos de nuestros enclaves de aguas costeras e interiores.

Nos visitarán los cormoranes grandes, aunque no pocos permanecen aquí todo el año. Dos rasgos las harán inconfundibles: por una parte, son de tamaño considerable y completamente negras, al menos si están a cierta distancia. Pero todavía más conspicuas las hace el hecho de que con frecuencia los bandos de cormoranes se desplazan formando dos hileras de aves que dibujan una suerte de punta de flecha. Uves negras y muy raudas, ya que estas aves baten enérgica y continuadamente sus alas.

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus. Murgil handia). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 12.02.18.

También con la llegada del frío se ha iniciado un espectáculo natural: la remonta de truchas y salmones. La trucha común no teme al frío ni al ímpetu de la corriente. Lo demuestra porque aguarda para reproducirse al incremento de los caudales que las lluvias de otoño proporcionan a nuestros ríos de montaña. La temperatura de las aguas en enero, que es cuando más puestas se realizan, raramente supera los 10 grados.

Por su parte, los salmones nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-, aunque desgraciadamente están en declive.

Y es en pleno arranque del invierno, cuando florecen varias decenas de plantas, cuando se aparean unos pocos animales y sobre todo cuando allá, en el más frío de los paisajes, el cielo, se encelan por lo menos tres de las más llamativas especies de aves, el quebrantahuesos y los dos buitres, leonado y negro.

Narciso del Cantábrico (Narcissus cantabricus). Foto: Pixabay..

Ya en febrero, la temprana eclosión de los narcisos sobre los primeros céspedes anuales recuerda en buena medida esa lenta aparición de las constelaciones en los cielos del atardecer. Porque de forma lenta, desde mediados de ese mes y hasta mayo, nos iremos encontrando con miles de puntos de luz blanca y amarilla salpicados casi por cualquier paisaje.

El espectáculo del remonte de los salmones

Salmón atlántico (Salmo salar) en el rio Bidasoa en Navarra

Se inició el pasado noviembre el espectáculo natural que supone el remonte del salmón atlántico (Salmo salar). Estos nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-, éste último el río salmonero por excelencia en Navarra.

En esas cuencas fluviales todavía se pueden observar a los salmones remontando, con sus potentes coletazos, cascadas de considerable altura. Estos peces, que han pasado dos o tres años en el mar, buscan los lugares donde nacieron, es decir, aquellos en los que las aguas son frías, libres, raudas y transparentes.

Las poblaciones de salmón atlántico (Salmo salar) han sufrido a lo largo de todo su rango de distribución a nivel mundial una reducción del 50% en los stocks salvajes durante los últimos veinte y cinco años. Según los datos de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), de los más de 2.600 ríos con presencia conocida de la especie, esta se ha extinguido como reproductora en más de la mitad de los cauces.  La situación en la península Ibérica no es menos dramática, ya que de los 43 ríos salmoneros de los que se tenía constancia a principios del siglo XX se ha extinguido en 24.

En el caso del País Vasco y de Navarra, los ríos salmoneros históricos llegaron a ser cerca de una decena – Nervión, Oka, Lea, Deba, Urola, Oiartzun, Oria, Urumea y Bidasoa-, y hoy en día se han reducido a cuatro, de los cuales, sólo el río Bidasoa está considerado en la actualidad como no vulnerable, y el único donde se puede pescar.

El llamado “Rey del Río” es un termómetro de la calidad de los ríos. Su presencia, y una población estable, indican que la zona “es de gran calidad, tanto la calidad del agua, como el hábitat”. Por otra parte, la existencia de este salmónido también indica la franqueabilidad del río, es decir, si existen obstáculos para su migración.

Después de recorrer miles de kilómetros y pasar en el mar dos o tres años, al sur de Groenlandia, en las Islas Feroes, en las inmediaciones de la Península del Labrador o frente a las costas de Noruega, regresan a casa. El instinto reproductor del salmón, la supervivencia de la especie, les impulsa a llevar a cabo grandes migraciones hasta las desembocaduras de los ríos donde nacieron.

Como cada otoño y que se prolonga con el frío de los primeros días de invierno, los salmones remontan el Bidasoa en busca de aguas óptimas en la cabecera del río para poder desovar, haciéndolo en algunos casos en el mismo lugar donde nacieron. Anualmente se producen dos picos de entrada de salmones en el río Bidasoa, en primavera y en otoño y primeros días del invierno, y si el verano es lluvioso también se registran entradas, aunque de manera más discreta. El mayor número de ejemplares se concentra en otoño, y el remonte está muy condicionado con los picos de riada ya que después de una punta de caudal suelen producirse buenas entradas de salmones.

Guarda forestal con una hembra de salmón de 9 kg en la Nasa de Bera, el lugar donde se realizan los censos de los peces que remontan el río para desovar. Foto: Noticias de Navarra.

Es entonces cuando se llevan a cabo los censos en la Nasa de Bera, situada junto a un salto de agua, un enclave adecuado para poder realizar el conteo. Cada día, los guardas de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra izan la jaula y antes de soltarlos en la parte alta de la presa, realizan un exhaustivo control de todos ellos. Tras adormecerlos en unos tanques de agua, se pesan, se miden, se comprueba el sexo y se anota si están marcados o son salvajes.

Los salmones se abren paso y ganan terreno en Gipuzkoa y Navarra a través de los ríos Bidasoa y Leitzaran. La eliminación de obstáculos para facilitar que remonten las corrientes y la adecuación de los cauces promoviendo hábitats más naturales y diversos, han permitido que algunos ejemplares, los más fuertes, hayan llegado a introducirse hasta 64 kilómetros tierra adentro a través del Bidasoa, superando Elizondo, o 61 por el Leitzaran.

Salmón en un río asturiano. Foto: Eduardo García Carmona.

Buena parte de este éxito ecológico es fruto de la labor desarrollada por el proyecto Life-Irekibai, que desde 2016 ha ido corrigiendo la fragmentación de importantes tramos de los ejes fluviales y tributarios principales y ha recuperado varios kilómetros de tramos embalsados. Con un presupuesto de tres millones de euros, el programa se ha desarrollado en espacios incluidos en la Red Natura 2000: ríos Bidasoa, Leitzaran y Baztán, regata Artesiaga, Belate, Artikutza y Señorío de Bertiz.

El proyecto finalizó el miércoles día 2 de diciembre su andadura con la celebración del seminario final que hizo balance de las acciones realizadas. Life-Irekibai es una iniciativa promovida por un consorcio liderado por la Diputación Foral de Gipuzkoa del que forman parte también la Agencia Vasca del Agua (URA); la Fundación del Gobierno Vasco para el Desarrollo del Medio Rural y Marino (HAZI); el Gobierno de Navarra y su sociedad de gestión ambiental GAN-NIK. Organismos que en este tiempo han trabajado en la mejora de la conectividad fluvial de las cuencas del Leitzaran y del Bidasoa, impulsando labores de conservación y de supresión de obstáculos para el desarrollo de la vida en estos entornos. Más allá de la iniciativa Life-Irekibai, la colaboración entre las instituciones vascas y navarras en este ámbito es constante desde 2009.

Entre otras actuaciones, se han eliminado 11 presas que impedían el libre fluir de la fauna piscícola; se han acondicionado dispositivos para el paso de peces que han permeabilizado hasta hace poco muros infranqueables y han facilitado la recurrente visita de especies migratorias; o se ha acondicionado madera muerta en el río para el refugio del visón europeo, la mejora del hábitat del salmón atlántico o la reducción de la erosión de las orillas.

Esperemos, por el bien de la naturaleza y la biodiversidad, que podamos seguir viendo ese fenómeno natural indescriptible que es el remonte de los salmones.