La belleza de la naturaleza

Macizo de Anboto

Preguntada un día la Dama de Anboto sobre el paradero de sus amigas las lamias, según parece respondió:

“- Han ido a Elgoibar en busca de la negación *”.

Y es que dicen que la negación es el sustento o medio de vida principal de las lamias: al parecer viven mayormente de lo que se otorga a la negación. Si un pastor posee cien ovejas y declara tener tan sólo noventa, las lamias le quitarán las diez que no han contabilizado. Y las amigas de la Dama de Anboto habían ido a Elgoibar precisamente a la búsqueda de la negación.

En Dima, en la cueva de Baltzola, vivían unas lamias y se afirma que tenían sábanas, toallas y pañuelos confeccionados en ricos paños que habían logrado con lo obtenido como contrapartida de todo lo negado.

Una vez más, nuestro gran etnólogo Joxe Migel Barandiaran tenía razón al decir que lo que se da a la “negación”, es decir el faltar a la verdad y al deber, la “negación” misma se lo lleva.

Joxe Migel de Barandiaran. Foto: Ruiz de Azua (Deia).

Lo mismo acontece en las relaciones entre el ser humano y la naturaleza. Lo que hoy demos a la negación, la negación se lo cobrará mañana. Dicho de otro modo: lo que hurtemos a la naturaleza hoy, la propia naturaleza se encargará de arrebatárnoslo el día de mañana.

Sin duda, es importante que nos percatemos de esta realidad. Es preciso que percibamos la belleza de la naturaleza, del medio natural. Que tomemos conciencia de la importancia del entorno que nos hace vivir. Que comprendamos de una vez por todas, que el ser humano y la naturaleza sólo puede sobrevivir si son capaces de convivir en armonía.

Tierra. Agua. Aire. Tres elementos. Aliento de un pueblo. Alma de Euskal Herria. Un extraordinario tesoro que debemos proteger, preservar y salvaguardar. De lo contrario, lo que ahora concedamos a la negación incumpliendo de nuestros deberes, ella nos lo arrebatará mañana. O más aún, se la negará a las generaciones venideras. No cabe la menor duda: el futuro depende de todos nosotros y todas nosotras. El futuro está en nuestras manos, en manos de quienes vivimos hoy, aquí y ahora.

Por eso, no está de más recordar las palabras de Axular (**), cuando afirmaba: “Quisiera comparar el tiempo al agua. El agua corre siempre sin interrupción. El pasado es porvenir que se fue, perseguido por el futuro, porque el futuro sólo lo es un instante. Nadie bebe del agua pasada, ni de la que desaparece en la tierra: tiene que tomar de la que está por venir, que al pasar se hace presente”.

Axular. Foto: Wikipedia.

(*) En la mitología vasca, “la negación” era faltar a la verdad y a los deberes que imponía la asistencia mutua, lo que conllevaba un castigo: las lamias se hacían con parte de los bienes del culpable.

(**) Pedro de Aguerre y Azpilicueta (Urdax, Navarra,1556- Sara, Lapurdi, 1644), conocido como Axular, fue un escritor navarro en euskera, principal representante de la Escuela de Sara y considerado mejor prosista de la literatura en euskera. Texto: Wikipedia.

A disfrutar de las montañas

Foto: Ibones Azules (Panticosa)

Miles y miles de personas marcharán a las alturas de la península Ibérica. La mayor parte dejarán su esfuerzo por los desniveles pirenaicos.

Las cuestas cuestan, pero la cosecha, a menudo, resulta inmejorable. Allá arriba nos esperan verdor arbóreo, aguas que se despeñan, brisas que refrescan y hasta unos pocos alimentos silvestres en los que se resume una buena parte de lo que las cordilleras proponen a sus visitantes. Las diminutas fresas silvestres, que comenzaron a ser dulces al final de la primavera, van culminando su ciclo, que afortunadamente se encadena al de los endrinos y arándanos.

Desgraciadamente, nos encontraremos muchos glaciares que van disminuyendo o han desaparecido debido al problema medioambiental de alcance planetario que tenemos, como es el cambio climático.

Louis Ramond de Carbonnières, el primer viajero en sentido moderno que avistó el Aneto, definió este pico en 1787 como la “aguja de hielo”. Pero, si hoy lo volviera a contemplar, su descripción sería otra, y seguramente no podría evitar su decepción. El retroceso del glaciar del Aneto es galopante, como el resto de las montañas con nieves perpetuas de la península Ibérica. Los glaciares del Pirineo español, concentrados en la provincia de Huesca, han perdido un 75% de su superficie en sólo 32 años (de 1980 a 2012), según la última recopilación general del Gobierno aragonés dada a conocer este mismo año. El retroceso se ha acelerado desde el año 2000, por lo que se teme su total desaparición en unas pocas décadas.

Estos días se ha publicado que el glaciar de La Maladeta, uno de los más vigilados, parece tener fecha para su final: los expertos determinan que en un plazo de entre 20 y 30 años se habrá fundido. El cambio climático y, de manera indirecta, la acción del ser humano, suman para que se agudice una tendencia de consecuencias catastróficas a largo plazo. No solo se trata de reservas de agua dulce al acumular la nieve de todo el año, sino que los glaciares también regulan el ecosistema.

Glaciar de La Maladeta. Foto: eldiario.es

Pero no sólo vamos a fijarnos en desgracias, como es el cambio climático. Así, en las alturas maduran unas cuantas especies vegetales. En laderas y valles húmedos destacan las diminutas fresas silvestres y el tono oscuro de arándanos y endrinos.

También es tiempo de la flor `edelweiss´ o, para muchos, la flor de las nieves, muy famosa y delicada de la gran cordillera pirenaica, y bueno, también de otras -de hecho, es la flor nacional de Austria, motivo por el que se encuentra en su moneda de 2 céntimos de euro-. El edelweiss o la flor de las nieves, está protegida por ley en el Estado Español, y, por tanto, prohibida su recolección. Mejor será que la contemplemos y nada más. Siempre es mejor dejar que los seres vivos sigan viviendo. Desgraciadamente ha sido muy esquilmada.

Edelweiss. Leontopodium alpinum. Elur lore.

En la actualidad en la península Ibérica, se encuentra solamente en el Parque Natural de Sierra Nevada, el Pirineo, sobre todo en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, del que es su símbolo, y, aunque raramente, se puede encontrar también en las montañas del norte de León.

Por el contrario, resulta aconsejable apreciar el delicado olor y probar el recio sabor de los frutos de los arándanos y endrinos. Los encontraremos en muchos lugares de los Pirineos, prácticamente en todas las comarcas entre los 1.500 y los 2.000 metros de altitud.

Turismo rural

Ovejas latxa en Montes de Vitoria

Mientras en este recién estrenado verano encontraremos progresivamente multitudes de personas que van a las playas, que más parecen aglomeraciones sin poder casi colocar la toalla en la arena que espacios de asueto, miles de personas están descubriendo los parajes campestres. Es la apoteosis del turismo rural, donde hay paisaje austero y paisanaje cabal y sabio. Propicia el contacto con la madre naturaleza y el duro bregar del ser humano con la tierra nutricia, que Virgilio describió con belleza sublime en sus Bucólicas.

A algunos y a algunas quizás esto le suene a nostalgia decadente o a ensoñación. No es más que una incitación a recobrar el origen de las cosas naturales, para que el ambientalismo no se quede en mera pose o en palabrería. Unas cuantas cosas se puede mejorar en contacto con el campo, con la naturaleza. Porque, ¿qué decir de quien no distingue un mulo de un burro, un buey de un toro, un tordo de un gorrión, un gallo de una gallina, un mochuelo de una urraca, un vencejo de una golondrina, una espiga de cebada de una de trigo, un sembrado de avena de uno de centeno, un campo de remolacha de un patatal? Se sabe mucho de nuevas tecnologías, de Internet, y fotografía digital, pero se ignoran cosas elementales.

Golondrina común. Hirundo rustica. Enara arrunta. Cendea de Galar (Navarra). 01.06.18.

Sin duda, el paso de una sociedad rural a otra urbana supone ventajas evidentes para sus miembros. Por ejemplo, el acceso a la educación y la sanidad es más fácil, al tiempo que aumentan la libertad y las oportunidades de emprender una nueva vida. No hay duda de que la alternativa urbana ha resultado muy atractiva para cientos de millones de personas y que en el siglo XX el éxodo de gentes del campo a las capitales y sus alrededores ha sido masivo.

En general, los humanos tenemos tendencia a agruparnos en función de la disponibilidad de recursos. Los grupos cazadores y recolectores eran menores que los de agricultores y, cuando los excedentes de producción y la capacidad de transporte hacen posibles aglomeraciones mayores, éstas crecen hasta extremos sorprendentes.

Pero, junto a las ventajas, hay también inconvenientes. La ciudad nos aleja de la diversidad que forman los demás seres vivos y nos hace perder nociones ambientales intuitivas que sí tiene la gente del campo. Los amantes de la naturaleza y los conservacionistas, entre los que me incluyo, nos hemos lamentado de ello muy a menudo. Son precisamente los habitantes del mundo rural los primeros en percibir los cambios negativos, la disminución de las poblaciones silvestres, la degradación de las aguas y el medio, y así podríamos seguir con más cuestiones. Aunque tampoco debemos caer en tópicos simplistas. El habitante rural siente próxima la naturaleza, pero no necesariamente aprecia todos sus componentes, como bien sabemos. Durante siglos, el hacha excesiva, el fuego fácil o el veneno cruel han sido manejados por agricultores y ganaderos. Como en botica, de todo hay: quien intuye, aprecia y respeta los valores de la naturaleza, y quien abusa de ellos y los destruye; quien observa, reflexiona y aprende, cerca de quien ignora y desprecia.

De todas formas, bienvenido sea el turismo rural, en que Euskal Herria tiene una amplia oferta, con visión integral, innovadora y de futuro. El reencuentro con la naturaleza nos devuelve a nuestros orígenes, seamos o no oriundos del campo, porque el ser humano fue primero cazador y después labrador, antes de diluirse en Babeles de asfalto y soledad. El estrés y otras enfermedades modernas son la hecatombe que sobreviene al ser humano tras la ruptura del equilibrio con la naturaleza. Estamos aún a tiempo de reconciliarnos con ella y con nosotros mismos.

Bosque de hayas. Peñacerrada (Alava).

 

 

Naturaleza y bosques

Músicos de la orquesta Et Incarnatus en un precioso bosque de hayas trasmochas de Urkizu (Gipuzkoa).

Diversos estudios científicos han determinado que la Naturaleza es un componente fundamental para la buena salud, tanto física como mental. Frecuentar bosques, zonas verdes, jardines, caminos, senderos, observar aves, etcétera, es un ejemplo de ello.

Refiriéndonos más concretamente a los bosques, proporcionan el escenario y los actores de la búsqueda de lo básico, lo necesario y lo práctico. Son, no menos, fuente permanente de inspiración artística como se puede deducir de la variedad y cantidad de expresiones artísticas que lo tienen como referente, como la pintura, la música y un largo etcétera…. acaso porque el alma humana no olvida que el bosque es su verdadero patrimonio fundacional y, por tanto, la herencia común de la humanidad. No es ninguna casualidad, por tanto, las numerosas actividades culturales, de ocio, recreativas, etc., que se realizan en Euskal Herria en plena naturaleza y en los propios bosques.

Bosque de Orgi, un robledal milenario a 25 kilómetros de Pamplona

Pero todavía más crucial resulta el papel terapéutico de los bosques. Que en buena medida pueden ser definidos como un entramado que funciona también como sistema inmunológico de la vida del planeta. Y en estos momentos más que nunca. El bosque es una gigantesca, eficaz y gratuita medicina que, además de sanar las más graves y generalizadas enfermedades ambientales, lo hace de forma sincrónica e incesante. Recordemos que los árboles fijan los principales contaminantes. Casi nada trabaja mejor para limpiar el mundo y su envoltorio que los árboles.

Con todo, lo más destacado es que los bosques pueden desempeñar el mejor papel a la hora de enfrentarse a uno de los problemas más graves que tenemos: el incremento de la temperatura global del planeta Tierra, la amenaza medioambiental más importante a nivel planetario.  Porque todo bosque es su propio clima. Un clima siempre mucho mejor que el de cualquier área deforestada.

Bosque de hayas en Altube (Álava), a principios del otoño

Visita al yacimiento minero de Arditurri

Galería interior. Foto: Arditurri.

Las minas de Arditurri, situadas en pleno corazón del Parque Natural de Aiako Harria al final de la Vía Verde del mismo nombre en Oiartzun (Gipuzkoa), que comenzaron a explotarse antes de la época romana, son de las pocas en la península Ibérica que han sido explotadas durante más de dos mil años, de manera casi ininterrumpida.

“Seiscientos hombres trabajando durante doscientos años no hubiesen sido suficientes para horadar todas estas galerías”. Esta frase que el ingeniero Juan Guillermo Thalacker escribió en 1803 tras visitar las minas de Arditurri en Oiartzun permite hacerse a la idea de la magnitud y singularidad del coto minero.

Tras el fin en 1984 de la explotación minera del coto de Arditurri, el Ayuntamiento de Oiartzun, localidad en la que se encuentran las minas, procedió en 1989 a la compra de los terrenos a la última empresa que los explotó, la Asturiana de Zinc S.A.

Tras casi dos decenas en estado de abandono, en 2006 se aprobó el proyecto de puesta en valor del coto minero de Arditurri que supone la recuperación de unos territorios de gran valor arqueológico, histórico y cultural.

Hoy en día, las minas de Arditurri ofrecen un sinfín de posibilidades. Por una parte, un viaje a través del tiempo en el que intervendrán la mente, los sentidos y las emociones. La iluminación y el sonido juegan un papel muy importante, ya que permiten crear en el interior de la galería un ambiente mágico, que traslada a quien las visita a las diferentes épocas de la historia de estas minas.

La Mina a Fondo, paisaje subterráneo y restos romanos. Visita que se realiza en las profundidades de la mina. En esta aventura que nos transporta en el tiempo a medida que nos adentramos en la mina, recibiremos información sobre conceptos importantes que nos ayudarán a identificar los restos de época romana en el paisaje del subsuelo.

Lago interior. Foto: Arditurri.

En ambas visitas se incluye la entrada al Centro de Interpretación/Parketxe, antiguo laboratorio de las minas, para así conocer la riqueza histórica, natural y arqueológica del Parque Natural de Aiako Harria.

Una alternativa de ocio que te permitirá visitar las Minas de Arditurri junto a otros recursos naturales y culturales del municipio de Oiartzun de una manera diferente es el Tren Verde. Realiza un recorrido de ida y vuelta, partiendo de la Plaza de Done Eztebe, hasta llegar al Coto Minero de Arditurri, donde se realiza una visita guiada a las galerías mineras.

Dependiendo del día de la visita, el Tren Verde pasa también por los museos situados en el barrio de Ergoien: Luberri- Centro de Interpretación Geológica y Soinuenea-Herri Musikaren Txokoa – Centro de la Música Popular, realizando parada en el museo que cada cual elija.

Recorrido tranquilo y agradable de entre 2 y 4 horas de duración, dependiendo del tipo de visita.

Más información y reservas: 943 494 521. www.arditurri.com

La Vía Verde de Arditurri es una puerta abierta al encuentro con la naturaleza y la historia. Foto: Oarsoaldea.

 

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Día Mundial del Medio Ambiente

Atardecer en Salburua (Vitoria-Gasteiz)

El 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, instaurado en 1972 con ocasión de la celebración de la primera Conferencia Internacional que tuvo lugar en Estocolmo sobre el medio ambiente. Se trata, sin duda, de una buena ocasión para hacer algunas reflexiones en torno a esta materia y su relación con los problemas ambientales de alcance planetario y la de nuestros municipios y ciudades vascas.

Hasta hace poco, el progreso se asociaba al creciente dominio de la Naturaleza y toda la carrera de la civilización se limitaba a convertir lo salvaje o lo silvestre en territorio de lo “racional”. Hoy, sin embargo, somos conscientes de que nuestra misma supervivencia depende de la conservación o el buen tratamiento de lo natural y la interdependencia armónica que establezcamos con ello.

Sólo desde los años sesenta del siglo XX el ambientalismo vino a alumbrar la necesidad de incorporar las inquietudes de la Humanidad aquello que, no siendo humano, formaba parte de la vida planetaria. En unos momentos en que cundió la defensa de los derechos de otras culturas, la pluralidad y las vindicaciones multipolares, apareció también la demanda de la diversidad biológica o biodiversidad. De la misma manera se ganó consciencia en el respeto de las diferencias, en la sexualidad, en las religiones, en las culturas, en las razas, y surgió la sensibilidad hacia los derechos de la Naturaleza. Desde entonces, la idea que animó los derechos humanos se extendió, como una vindicación humana más, a los derechos de las aguas, de un aire limpio, de los bosques, etcétera, en definitiva, al medio ambiente.

Los últimos años han supuesto en los países más industrializados del planeta una etapa en la que la conciencia ambiental se ha impuesto como una de las prioridades futuras, al menos en las tribunas ambientales. Pero es precisamente en algunos de estos países donde el desarrollo económico y la riqueza ha despreciado habitualmente el respeto al marco natural, a su conservación; en definitiva al medio ambiente y a la calidad de vida.

No nos podemos creer hoy en día que exista una conciencia ambiental suficiente para hacer frente a los problemas actuales en esta disciplina, en los que el cambio climático es considerado como la principal amenaza a nivel planetario, y por supuesto, también en Euskadi. Un ejemplo palpable, es la última Cumbre del Clima de Paris que se celebró en diciembre de 2015, en la cual los 195 países presentes en ella firmaron un compromiso para mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5°C antes de finalizar el presente siglo, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático. Sin embargo, la implementación del citado acuerdo lleva un retraso importante y el tiempo se va agotando.

Cumbre Climática en Bonn (Alemania)

Por otra parte, y en otra escala de problemas, un gran reto en el siglo XXI es el de ciudades en las que vivirán dentro de cuatro décadas el 70% de los habitantes del planeta. Las ciudades, paradigma del esfuerzo de civilización del ser humano, se han convertido en el principal obstáculo para la sostenibilidad del planeta, y por supuesto, también en Euskadi.

Avanzar hacia unos municipios y ciudades más sostenibles requiere acometer una profunda renovación de los criterios con que éstas se han venido orientando en los últimos tiempos. Junto al imperativo central de trabajar en el marco de una visión integrada y con escenarios de medio y largo plazo, van emergiendo toda una serie de nuevos valores y referencias en torno a cada uno de los grandes campos clave de desarrollo urbano. Así, en el campo de la calidad medioambiental habría que destacar la necesidad de minimización en el consumo de recursos y generación de residuos. Se trata de impulsar medidas más drásticas encaminadas a reducir el consumo de suelo, agua, energía u otras materias, así como de las emisiones de gases de efecto invernadero, de las que se han venido haciendo hasta ahora.

La adaptación de la estructura urbanística a las condiciones espaciales y ambientales locales es otro aspecto clave del desarrollo urbano. Es necesario superar la idea del “crecimiento sin límites”, como paradigma para plantear otras bases del desarrollo urbano. Se trata de optar por un escenario alternativo que, sin ignorar las necesidades sociales, centre sus prioridades en otra forma de vivir la ciudad, aplicando el principio de la Economía circular -repensar, rediseñar, reparar, redistribuir, reducir, reutilizar, reciclar…-, frente a la práctica de `crecer, usar y tirar´, todavía dominantes en nuestras ciudades y municipios. También es necesaria racionalidad en la resolución espacial de las necesidades sociales en relación al nuevo crecimiento y rehabilitación del patrimonio edificado. Se trata de evaluar, en función de las condiciones concretas de cada ciudad o municipio, las alternativas entre crecimiento y rehabilitación desde perspectivas integradas y más amplias que las estrictamente inmobiliarias, tomando en consideración los aspectos sociales y ambientales, así como su incidencia sobre el conjunto de la ciudad o el municipio.

Finalmente, en el campo de la economía local, se trata de conseguir una escala y nivel razonable de interrelación con el desarrollo local, considerando la adecuación de los equilibrios básicos entre la actividad económica y la sociedad local a nivel de actividad, sinergias y empleo. Es muy importante rentabilizar al máximo los recursos locales del conocimiento, para realizar nuevas iniciativas en la creación de actividades y empleo.  Igualmente, se trata de llevar a cabo iniciativas de minimización de impactos ambientales en los sectores-instalaciones de la economía local, estimulando por todos los medios la reducción de los efectos ambientales inducidos por las actividades económicas.

El vehículo privado invade nuestras ciudades

 

La importancia de los hongos

Boletus aereus (hongo negro), es conocido también en Euskal Herria por su nombre en euskera, “Onddobeltz”. Foto: Plácido Iglesias (Deia).

Ir de excursión al monte, o a cualquier otro sitio lejos del ajetreo urbano, resulta positivo. Es como volver a nuestras raíces, para no olvidar que seguimos formando parte de la biosfera. Para algunos es casi como un acto litúrgico, una profunda comunión con la naturaleza. Otros simplemente buscan pasar un rato agradable, andar, olvidarse del estrés, recoger setas y hongos…

El adjetivo ecológico se ha convertido en una palabra mágica en nuestra sociedad urbana. Aplicado a cualquier cosa, le infunde un aura mística (y verde). Si algo es ecológico, por fuerza ha de ser bueno. Es un término del cual se abusa, aplicándolo a las cosas más peregrinas. Por ejemplo, salir al monte a comerse una tortilla de patatas o a preparar una barbacoa (con riesgo de incendio) es ecológico, por más que eso no tenga nada que ver con la ciencia de la Ecología.

Sirvan los párrafos anteriores para introducir el tema que nos ocupa. Los motivos para salir al monte pueden ser muy variados, y preñados de buenas intenciones, pero si no se va con cuidado, se puede causar un efecto devastador. Animales, plantas y hongos sólo podrán sobrevivir si se preservan sus hábitats. De nada sirve una ley proteccionista para salvar una especie determinada si se permite que el hábitat donde mora se degrade por culpa de la presión humana.

Los hongos juegan un papel muy importante en la naturaleza. Se estima que el 80% de las plantas vasculares están asociadas a hongos sin los cuales no resistirían ciertas inclemencias del tiempo, como la sequía o la falta de nutrientes en el suelo, o serían más sensibles al ataque de bacterias o insectos.

La mitad norte de la península Ibérica es una de las zonas más ricas en cuanto a las especies de árboles que componen sus bosques, en especial si los comparamos con los bosques nórdicos, casi monoespecíficos, con casi solo abetos y abedules. La misma situación se da en la cantidad de hongos que habitan nuestros ecosistemas. Aragón, Asturias, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco son las zonas geográficas que mayor diversidad de especies de hongos y setas poseen.

La recolección de setas silvestres es una afición que cuenta en el País Vasco y en Navarra con muchos adeptos, y una profesión que da sustento a muchas personas del mundo rural en varias comunidades autónomas. Esto ha desencadenado que se recolecten de forma comercial, desigual y desordenada, en unas zonas u otras. La excesiva presión recolectora de unas especies concretas está dando lugar a abusos en la gestión de nuestros bosques y setales. Cada vez se recogen ejemplares más jóvenes e inmaduros, se remueve el terreno rompiendo el micelio de los hongos.

Poco a poco, y ante la llamada de atención de numerosos grupos y organismos observadores de estos cambios, algunas administraciones han decidido actuar. En esta línea hay normativas y reglamentos que han ido apareciendo en la península Ibérica, y en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, está el decreto aprobado por la Diputación Foral de Álava  en octubre de 2008 mediante el que se restringía la recogida de setas, hongos y frutos silvestres a dos kilogramos por persona y día como máximo, o la de Gipuzkoa, cuya Diputación Foral en 2011 a través de un decreto limitó la recogida a 5 kilogramos por persona y día, afectando a los parques naturales de este territorio. En los privados, se podrá exceder de esa cantidad, pero previamente el propietario deberá solicitar una autorización expresa a la Diputación. En lo que respecta a Bizkaia, no existe regulación alguna por el momento. Navarra lleva años haciéndolo. En este caso, a través de acotados donde se cobra un canon económico por utilizar el monte, pero también limitando la recogida a 8 kilos al día, como es el caso del acotado de Erro-Orreaga.

El recolector deberá estar en posesión de un permiso de recolección con la nueva regulación. (Foto: P.C.). Acotado Erro-Orreaga. Noticias de Navarra.

Tenemos el caso de nuestra vecina Francia, con mucha todavía más tradición recolectadora que aquí, donde existen registros de las cantidades de setas que se recogían desde principios del siglo XX. Las gráficas arrojan datos de una disminución del 80%. Esto es debido a la gran presión recolectadora.

En la actualidad, las investigaciones se están encaminando cada vez más a domesticar más especies de hongos, como los boletos y níscalos, y así minimizar el impacto de la demanda de hongos silvestres en los setales naturales. En el caso de los hongos, su cultivo lleva asociado la revalorización de materiales de desecho de la agricultura, por lo que si se realiza de forma adecuada se puede considerar como un cultivo sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Por otra parte, es muy importante si se práctica la recogida de setas y hongos, establecer normas de comportamiento como podemos encontrar en uno de los artículos de la Norma Alavesa, que dice lo siguiente:

1.- Para la localización de las setas, se prohíbe remover el suelo de forma que se altere la capa vegetal, ya sea manualmente o utilizando rastrillos, hoces u otras herramientas.

2.- En la recogida no se emplearán más útiles que un cuchillo o navaja, quedando prohibido el arranque de las setas.

3.- Los ejemplares objeto de recolección deberán presentar el sombrerillo desplegado, no estando permitida la recogida de hongos en las primeras fases de su desarrollo.

4.- Se dejarán sobre el lugar sin deteriorar los ejemplares que se vean pasados, rotos o alterados o aquellos que no sean objeto de recolección.

5.- La recogida se llevará a cabo en cestas o recipientes que permitan la aireación de las setas y la caída al exterior de las esporas, quedando expresamente prohibidas las bolsas de plástico, mochilas o similares.

6.- Queda prohibido expresamente romper o deteriorar cualquier ejemplar que no sea objeto de recolección, salvo roturas puntuales de algún ejemplar, necesarias para la adecuada identificación taxonómica del mismo.

7.- Se prohíbe la recogida durante la noche, desde la puesta de sol hasta su salida.

Distintas setas y perretxikos o setas de la primavera. Dice un refrán: “El perretxiko de mayo pa mi amo y el de junio pa ninguno”. Foto: Deia.

Urdaibai, paraíso de las aves

Roy, uno de los ejemplares de Águila pescadora perteneciente al programa de recuperación que se está llevando a cabo desde el Urdaibai Bird Center de esta espectacular rapaz. Foto: Urdaibai Bird Center. 10.04.18.

La migración de las aves es la historia de una promesa: la de su retorno. En Europa existe una gran ruta migratoria que penetra por los estuarios cantábricos y cruza la península Ibérica. Urdaibai es un enclave excepcional en este peregrinar.

Con la llegada de la primavera, este lugar de gran belleza paisajística acoge la llegada de miles de aviones zapadores, golondrinas, lavandas y otras pequeñas aves que han iniciado su migración. Esperan que el viento norte remita para lanzarse al mar y dirigirse hacia sus zonas de cría de Europa. Antes, en el invierno, aves como la grulla, fieles a su cita anual en la marisma vizcaína; la espátula, procedente de las islas de mar de Wadden en Holanda; gansos; la cigüeña negra, el precioso elanio azul, la garcilla cangrejera, así como distintas especies de patos han elegido Urdaibai para hacer una parada de descanso en su largo viaje.

La reserva de la biosfera de Urdaibai es un importante eslabón que permite a las aves reponer fuerzas para continuar su largo viaje. Se trata de un estuario con una gran variedad de hábitats que sirve de refugio a muchas especies. Desde hace varios años un grupo de ornitólogos de Aranzadi, apoyados por personas del entorno, desarrolla y muestra sus investigaciones en una de las zonas de mayor valor naturalístico de las marismas.

Pero esta iniciativa es mucho más amplia. Junto con la recuperación de esta área de esparcimiento para las aves, se planteó hace unos años la puesta en marcha de un observatorio de aves y una estación ornitológica. Gracias al apoyo de la Diputación Foral de Bizkaia, la BBK y Aranzadi, el sueño se hizo realidad. El Bird Center se inauguró en la primavera del pasado año 2011.  Urdaibai Bird Center es un gran museo vivo de la naturaleza, abierto al público para el disfrute del mundo de las aves y sus migraciones. El propio equipamiento es un observatorio único de la marisma y se encuentra ubicado en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Urdaibai Bird Center

Se trata de un centro gestionado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi dedicado a la investigación y divulgación científica de las aves, sus migraciones y los hábitats donde viven. En él confluyen y se coordinan los equipos de investigación y divulgación, para que, de este modo, los visitantes puedan ser testigos privilegiados de los proyectos de aves en los que se está trabajando.

Es el lugar perfecto. El sol sale por la parte trasera del edificio y la zona de las marismas está todo el día iluminado, lo que permite el avistamiento de aves con claridad. Uno de sus mayores atractivos es su temática, el viaje de la migración. Las aves son el vehículo que lleva al visitante a conocer lugares increíbles de Europa y África. Se trata de un centro vivo donde cada nuevo día es una incógnita ya que las aves marcan el rumbo de éste. Las aves marcan el día a día de investigadores, expertos y de los propios turistas.

La cigüeña blanca (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) vuelve a anidar en la Reserva de Urdaibai. 10.01.18. Foto: Deia.

Más información: http://www.birdcenter.org/

 

 

¿Se recuperará la anguila europea?

Proyecto Sudoandg. Foto: Azti.

La anguila europea -la angula es el alevín o cría de la anguila- es una especie compleja desde el punto de vista biológico, con un ciclo peculiar, curiosamente la reproducción de las anguilas en su medio natural jamás ha sido observada. Se supone que debe ocurrir en algún lugar cercano al Mar de los Sargazos donde las larvas pasan de 2 a 3 años y al llegar a las costas europeas se transforman en angulas. Posteriormente entran y ascienden por los ríos y pasan en ellos buena parte de su vida para descender otra vez y migrar al Mar de los Sargazos para reproducirse.

La anguila europea es una especie muy vulnerable y con gran tradición pesquera en muchas zonas de su área de distribución. Presente en casi todos los ríos de Europa y del norte de África, realiza la mayor parte de su crecimiento en agua dulce aunque se reproduce en el mar.

La población de anguila europea está en peligro crítico (IUCN) y fuera de los límites biológicos seguros (ICES, 1998). Esta especie ha descendido tanto que actualmente sólo llegan a nuestras costas un 8,7% de las angulas que lo hacían antes de 1980. Su supervivencia está amenazada por el cambio climático, las barreras a la migración (en la península ibérica la anguila ha perdido el 80% de su hábitat), la contaminación, la explotación insostenible y el tráfico ilegal de la angula.

En Euskadi, las cuencas con más tradición y mayores capturas son las del Oria, Deba, Nervión-Ibaizabal, Urola y Butrón.

La angula es el alevín o cría de la anguila. Foto: Azti.

En 2007 la Comunidad Europea estableció un reglamento (CE 1100 / 2007) para garantizar que todos los Estados Miembros desarrollasen planes de gestión de la anguila. Sin embargo, la población no ha mostrado signos de recuperación. El declive de la anguila europea tiene un impacto muy específico en el área SUDOE (Portugal, España y  Francia): por su papel en la cadena trófica (su desaparición tendría efectos negativos en los ecosistemas en los que habita) y porque el empleo y los modos de vida ligados a su pesquería están en riesgo.

La gestión de la anguila europea se ha visto obstaculizada por diversos factores, entre ellos, la falta de diálogo, de coordinación y de estrategias conjuntas de los actores involucrados en su conservación, así como la falta de conocimiento sobre la especie y la disparidad en las metodologías empleadas en la estimación de los indicadores para su evaluación.

A día de hoy, estos indicadores se obtienen utilizando diferentes metodologías dependiendo del país e incluso de la región y, en muchos casos, se basan en extrapolaciones de valores de otras regiones. Además, aunque el conjunto de anguilas de España, Francia y Portugal constituyen una sola población (la anguila europea), se manejan como si fueran poblaciones aisladas, a nivel nacional e incluso regional.

Debido a ello, el pasado mes de febrero se aprobaba la puesta en marcha del proyecto SUDOANG, coordinado y liderado por AZTI y cofinanciado por el FEDER a través del Programa Interreg Sudoe, la dirección de pesca del Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno Vasco y la Diputación de Gipuzkoa. Esta iniciativa tiene como principal objetivo proporcionar a los gestores del área SUDOE herramientas y métodos concertados para poder realizar una evaluación, gestión y seguimiento eficaces de la anguila europea y su hábitat, reforzando la cooperación entre los tres países. Hasta ahora cada Estado Miembro establecía de manera independiente su actuación, utilizando diferentes indicadores y metodologías. Este proyecto promoverá, por primera vez, la gestión concertada y sostenible en tres Estados Miembros en aras de la recuperación de la población de anguila europea.

Se pretende asimismo que este nuevo plan sirva también para coordinar la labor de las diferentes policías, lo que ayudará a combatir el tráfico ilegal de esta especie, que los últimos días ha acaparado gran interés

La Guardia Civil del aeropuerto de Loiu decomisó el pasado 28 de abril 40 kilos de angulas vivas que iban a ser llevadas de estraperlo a China en el equipaje de dos ciudadanas del país asiático.

 

Migraciones de primavera

Golondrina común (Hirundo rustica), en Valdegobia (Alava). 29.03.18.

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

Estamos en plena migración primaveral. Febrero y marzo registraron trasiegos ingentes que fueron llenando nuestros paisajes de nuevos colores, aleteos y cantos. Así, por ejemplo, los primeros ejemplares de la golondrina común (Hirundo rustica) llegan en el mes de febrero. La península Ibérica es una zona de paso de parte de la población europea, y las golondrinas atraviesan en primavera nuestro territorio cuando se dirigen hacia las zonas de cría en el norte del continente y vuelven a pasar hacia el sur en otoño en su ruta hacia las áreas africanas donde invernan.

En abril nos alcanzan especies como los vencejos comunes (Apus apus), abubilla (Upupa epops), ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos), abejarucos europeos (Merops apiaster), oropéndolas europeas (Oriolus oriolus) y un largo etcétera.

Abubilla (Upupa epops), en Larraga (Navarra). 14.04.18
Abejaruco europeo (Merops apiaster), en Lomas del Campo (Palencia). 01.05.17.

Y por citar a algunas de las especies citadas, me voy a referir a los vencejos, que son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Vencejo común (Apus apus), en Osorno (Palencia). 15.05.17

Y cerrará la migración de primavera en mayo el abejero europeo (Pernis apivorus), una rapaz ciertamente original en cuanto a la alimentación se refiere. Y es que, a pesar de su envergadura de casi metro y medio, estas aves comen principalmente abejas, avispas y sus larvas. De él hablaremos en otra ocasión.