El ayer y el hoy del haya trasmocha

La magnífica haya trasmocha de Altzo (Gipuzkoa)

Su origen está en una práctica que se inició desde antiguo en Bizkaia y Gipuzkoa para evitar las ventas forzosas de arbolado a la Marina en el siglo XVI, ya que, ante la necesidad de construcción de barcos de guerra para la Armada, la Corona practicaba la expropiación del arbolado, fijando el precio que consideraba oportuno.

Los trasmochos son árboles que se cortaban a unos 2 metros el primer corte, a partir del cual se formaba una cruz; éste se realizaba en los estadios jóvenes antes de los 50 años aproximadamente dependiendo de la especie y los usos, siendo en esta etapa de desarrollo los individuos muy vigorosos por lo que respondían brotando con fuerza, no produciéndose apenas fracasos. Las ramas laterales hacia los lados adoptando forma de T en esta cruz, desarrollándose a poca altura del suelo por lo que se podían cortar fácilmente, se aprovechaban en turnos que van desde los 7 hasta los 20 años; diámetros idóneos para ser cortados a hacha. Se usaban generalmente tanto para carbón como para la industria naval de la época principalmente.

La presencia de hayedos trasmochos se ha entendido generalmente como un resultado de la actividad del carboneo, extendiéndose esta práctica rápidamente por toda la Cornisa Cantábrica.

La situación actual es la pérdida de estas prácticas culturales, el turno de aprovechamiento y los propios usos de esa madera se han abandonado y nos encontramos con los árboles que todos conocemos. Árboles con forma de candelabros con ramas de grandes dimensiones, y que son los llamados “trasmochos interrumpidos”. Esta peculiar configuración de las hayas dota al bosque de una singular personalidad y belleza, siendo los árboles verdaderos monumentos.

Sin embargo, la situación ha cambiado, y en la actualidad la poda de las hayas ya no es necesaria, al igual que la leña que de ellas se extraía. Y de esta manera, existe el peligro de que desaparezcan, si se deja de intervenir, tras la desaparición de leñadores y carboneros. Debido a ello se han llevado diversas iniciativas para conservar estos árboles tan viejos y tan valiosos desde el punto de vista del paisaje y de la biodiversidad, como el proyecto LIFE “Biodiversidad y trasmochos”, con la ayuda de la UE, y promovido por la Diputación Foral de Gipuzkoa, Hazi Fundazioa, diversos ayuntamientos u otros organismos. En Gipuzkoa se contabilizan 14.000 hayas trasmochas. Conviene destacar, que las numerosas cavidades y pudriciones que presentan estos árboles constituyen un nicho adecuado para encontrar especies protegidas por su rareza y singularidad.

Músicos de la orquesta Et Incarnatus en un precioso bosque de hayas trasmochas de Urkizu (Gipuzkoa)

Es obligado destacar en este artículo, la magnífica haya trasmocha de Altzo (Gipuzkoa), que se ve en la foto de portada, que la plantó hace 183 años un bertsolari, que se llamaba Manuel Antonio de Imaz como recuerdo del día de su boda con Paula Jauregi, y que hoy los niños del pueblo le dedican rimas.

Otro espacio a destacar, entre otros, es el hayedo de Otzarreta, situado en el límite de Bizkaia y Araba, en el emblemático puerto de Barazar (606 metros de altitud). Un pequeño trozo de tierra en el que los árboles alzan sus ramas con extrema verticalidad en un intento fallido de alcanzar el cielo.

Hayedo de Otzarreta

Los primeros narcisos en el País Vasco

Narciso. Narcissus. Nartziso.

En estos días ya se han visto los primeros narcisos (Narcissus. Nartziso) en el País Vasco. Esas flores blancas y amarillas, con nombre de mito griego, de forma lenta, desde ahora -quizá la eclosión es algo temprana, porque suele ser más bien en febrero-, hasta mayo, las encontraremos en miles y miles de puntos por cualquier paisaje. No en vano, se cuentan unas 50 especies de narcisos en la península Ibérica, casi la mitad endémicas, adaptadas prácticamente a todos los hábitats. Seis de las variedades peninsulares están consideradas como escasas y en peligro.

El aliado de estas flores es más bien el mes de febrero, que con la humedad y el lento incremento de la duración del día y el leve calor les concede la oportunidad de que las podamos admirar. Y también nuestro olfato, porque a veces llenan el aire de uno de los mejores aromas conocidos.

Estas flores con forma de trompeta resultan especialmente abundantes en las comarcas de media montaña de toda la península Ibérica. La variedad de tonos blancos, por muchos llamados junquillos, puede ser vista entre los matorrales de la mitad sur de la Península. El narciso Trompeta de Medusa, grande y amarillo, prefiere los prados de la mitad norte. Los hay también que nacen en las rocas, como el narciso del Cantábrico.

Pero el narciso del Cantábrico no tiene nada que ver con el mar Cantábrico. Su distribución está en el sur de la Península Ibérica y noroeste de África (Marruecos y Argelia).

Narcissus cantabricus. Autor: Javier Martin Vide.

Los narcisos se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

Narcisos en la Peña Azkueta (Entzia). Autor: Zazpi oreitia

Las poblaciones de salmón atlántico en peligro crítico por el cambio climático

Salmón atlántico, ‘Salmo salar’, en aguas noruegas. Foto: Hans-Peter Fjeld.

Las poblaciones de salmón atlántico (salmo salar) del sur de Europa, entre ellas las de aquí, parecen estar críticamente en peligro por su reducida variedad genética y por vivir en las aguas más cálidas que esta especie puede tolerar.

El salmón es una especie con un rango de distribución muy amplio cuya estructura genética está fuertemente influida por su vida anádroma (viven en el mar, pero remontan los ríos para reproducirse) y por el instinto que les hace regresar a su hábitat natal. Existen, además, indicios significativos que apuntan a la temperatura de la superficie del mar como un factor fundamental que condiciona su variabilidad genética.

Un equipo internacional de científicos alerta de la necesidad de crear áreas protegidas para el salmón atlántico (Salmo salar) con el objetivo de preservar a sus poblaciones ante el aumento de la temperatura del agua que provoca el cambio climático. La investigación, que se publica en el ‘Journal of Fish Biology’, ha contado con equipos de la Universidad de Exeter (Reino Unido), la Universidad de Konstanz (Alemania), la Universidad de Oviedo y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).

José Luis Horreo, investigador del MNCN-CSIC, alerta que “es necesario un cuidadoso y coordinado control de las diferentes poblaciones para que la especie mantenga sus números y diversidad en Europa”.

“Según los datos que manejamos, lo más previsible será que la distribución de la especie se reduzca a las áreas que ocupa al norte. Por eso, estas zonas deberían ser reconocidas como refugios y recibir la protección y el estatus apropiados”, añade Horreo.

El salmón del Atlántico es una especie distribuida por Norte América, Islandia, Europa atlántica y Rusia noroccidental, con un rango de tolerancia de temperatura que va de 0ºC a 33ºC. El margen de tolerancia y su extensa distribución geográfica hacen de él un valioso modelo para comprobar los efectos que los cambios de temperatura tienen en la variabilidad genética de las distintas poblaciones.

En los próximos días se iniciará el espectáculo natural que supone el remonte del salmón atlántico (Salmo salar), aunque no es lo de hace décadas. Estos nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-.

Salmón remontando un río asturiano. Foto: Eduardo García Carmona.

En esas cuencas fluviales todavía se pueden observar a los salmones remontando, con sus potentes coletazos, cascadas de considerable altura. Estos peces, que han pasado dos o tres años en el mar, buscan los lugares donde nacieron, es decir, aquellos en los que las aguas son frías, libres, raudas y transparentes. ¡Buenos lugares para amar y nacer!

En el caso del País Vasco y de Navarra, los ríos salmoneros históricos llegaron a ser cerca de una decena – Nervión, Oka, Lea, Deba, Urola, Oiartzun, Oria, Urumea y Bidasoa-, y hoy en día se han reducido a cuatro, de los cuales, sólo el río Bidasoa está considerado en la actualidad como no vulnerable, y el único donde se puede pescar.

Hembra de salmón de 9 kilos capturada en la Nasa de Bera (Navarra), junto al río Bidasoa, para poder ser utilizada como reproductora.

Artículo científico de referencia:

‘Northern areas as refugia for temperate species under current climate warming: Atlantic salmon (Salmo salar L.) as a model in northern Europe’ Jose L. Horreo, Andrew M. Griffiths, Gonzalo Machado-Schiaffino, Jamie R. Stevens, Eva Garcia‐Vazquez. First published Journal of Fish Biology 03 October 2018 https://doi.org/10.1111/jfb.13825

Aves en busca de tierras cálidas

Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 30.11.17.

Estorninos, alondras, jilgueros y sin fin más de pájaros remontan en estos días el cielo, dispersos o en bandadas, a la busca de tierras cálidas donde pasar el invierno. El Estado español acoge a unos 500 millones de ellos.

Nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, mil millones de alas. Tengamos en cuenta que los expertos ornitólogos estiman que la población de aves invernantes en la Península puede alcanzar la cifra de unos 500 millones. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte, se instalan en nuestro derredor. Y en esas estamos.

El popular jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa) tiene un canto muy especial y agradable. Villafáfila (Zamora). 01.11.17.

La mayoría son pequeños pájaros, dispersos y bastante silenciosos. Pero a su lado podremos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos. Algunas de estas agregaciones infinitas se desplazan con notable orden. Caso de gaviotas, cormoranes, patos, grullas y garcillas, que dibujan en el cielo triángulos sin base, la letra uve, líneas oblicuas, a veces un rombo casi perfecto. Será a lo largo de nuestros ríos y sobre todo cerca de los embalses donde más veces nos sorprenderán. Las grullas ya empezaron a pasar por la península Ibérica todavía lo harán más en los próximos días, y muchas de ellas se dirigirán a la laguna de Gallocanta, las dehesas extremeñas, Portugal, Andalucía, y norte de África.

Cormorán grande. Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).15.11.17.

Otras bandadas, como las de estorninos, grajillas, palomas, avefrías, alondras, pardillos, jilgueros, verdecillos, trigueros… son el mejor ejemplo de que el caos es sólo el primer paso de la armonía. De que el revoltijo es regocijo para la mirada. Esa que encontrará, en los cielos más limpios del año, una turbamulta cohesionada, una capacidad infinita para convertir lo compuesto por incontables partes en un todo de prodigiosas sincronías. Para contemplar estas bandadas no hay reducto concreto. Están, un poco por doquier, dispuestas siempre a provocar una sorpresa tan grata como gratuita.

Paloma Torcaz. Columba palumbus. Pagauso. Montoria (Álava). 12.10.17.

Las castañas, uno de los regalos que nos trae el otoño

Castaño. Castanea sativa. Gaztainondo.

Algunas especies, o alguna de sus partes, que, si bien en un primer momento poco o nada tienen de atractivo, al florecer o madurar sus frutos, tornan la distancia que repelía en algo cercano y bello. Tales metamorfosis quedan justificadas por la necesidad de pasar lo más inadvertido posible o de protegerse férreamente ante los posibles enemigos naturales. Las semillas de las plantas a menudo se acorazan en el seno de cápsulas duras, feas o pinchudas, y en su interior van incrementándose a resguardo de amenazas. Así, los frutos consiguen emerger sin daños ni pérdidas en el momento oportuno, es decir, el de que pueda iniciarse la nueva fase de un ciclo de renovación.

Es el caso de las castañas, que en estos días y hasta finales de noviembre, los erizos se rajan por la sazón de los frutos, y se asoman resplandecientes y consistentes y se pueden recolectar hasta finales de noviembre. Estos espléndidos frutos han pasado los últimos cinco meses en el seno de una esfera muy similar a la de los erizos marinos, es decir, por completo hirsuta e inabordable por estar recubierta de muchos centenares de espinas, en este caso finísimas y en consecuencia muy disuasorias.

Bolas primero diminutas y verdes que engordaron y amarillearon muy lentamente a lo largo del verano para reventar, tras rajarse por el impulso de la sazón de los tres frutos que contienen. Las castañas son uno de los regalos que nos trae el otoño. Beneficiadas por las lluvias de septiembre, ya caen al suelo o son vareadas en los mejores castañares de la península Ibérica, que nos acompañan en buena parte del norte peninsular.

“Gaztaina eguna-Día de la castaña” que se celebra todos los años en el municipio vizcaíno de Orozko, donde se rememora su estrecho vínculo con los castaños.

Pero, si agradable resulta recolectar y comer castañas, el otoño de los castañares merece la pena un paseo entre ellos. En primer lugar, porque sus hojas, antes de tomar un tono beis oscuro, adquieren todas las gamas del amarillo y del ocre. Es decir, de espléndidos dorados.

El castaño es uno de los árboles más hermosos. Forma frondosa copa con sus hojas de borde aserrado. Sus troncos transmiten la seguridad de lo tenaz y longevo. De hecho, no son raros los ejemplares enormes, por ser varias veces centenarios. Algunos de ellos son capaces de producir hasta 400 kilos de castañas. Eso cuando está solo, porque si alcanza a ser bosque, el resultado es soberbio.

Los castañares convierten nuestros pasos en crujientes. Porque estaremos apoyándonos en uno de los suelos más orgánicos, como corresponde a árboles que todos los años aportan a sus raíces varios miles de kilos de sus propias hojas por hectárea. El castaño, conocido científicamente con el nombre de castanea savia, perteneciente a la familia de los fagaceae y nativo de climas templados del hemisferio norte, es un árbol autóctono en la Península Ibérica, como muestran análisis polínicos del Cuaternario.

En la Sierra de O Courel (Galicia), uno de sus huéspedes más insignes es el imponente castaño, que comparte hábitat con robles, tejos, hayas, fresnos, alisos, avellanos y acebos.

 

Día Mundial de las Aves

Grulla común. Grus grus. Kurrilo arrunta. Montoria (Alava). 09.10.17

Como en años anteriores el primer fin de semana de octubre se celebra a nivel internacional el Día Mundial de las Aves. Este año tendrá lugar el 6 y 7 de octubre. En Euskadi, está previsto que se organicen diversas actividades para dar a conocer la importancia de su conservación. No en vano, nuestra comunidad, a pesar de su pequeña extensión, dispone de interesantes recursos para los amantes de la observación de aves y de la naturaleza en general. La gran variedad de paisajes y ecosistemas que alberga un área tan reducida posibilita la coexistencia de comunidades de aves diversas y bien diferenciadas.

Un 23% del territorio vasco incluido en la Red Natura 2000 (Zonas de Especial Protección para las Aves y Lugares de Importancia Comunitaria), un 10,6 % dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos del País Vasco y siete Humedales reconocidos de Importancia Internacional (Ramsar), son cifras que avalan el alto nivel de conservación del medio natural y la biodiversidad en nuestra comunidad.

Hay otros datos a tener en cuenta en relación con las aves. Así, por ejemplo, de las 563 especies que se pueden ver en la península Ibérica, 347 se han observado en Euskadi. Es decir, el 61% de todas las aves presentes en el territorio peninsular surcan nuestros cielos. De esas 563, el 45% se pueden encontrar en estuarios como Urdaibai en Bizkaia o Txingudi en Gipuzkoa. Por otra parte, el Parque Natural de Izki, en Alava, alberga una de las mejores poblaciones ibéricas tanto en número como en estado de conservación de pico mediano, un raro pájaro carpintero, verdadera joya ornitológica del parque. En el humedal de Salburua, en Vitoria-Gasteiz, su estratégica situación en plena ruta migratoria permite que miles de aves usen la zona a lo largo de sus viajes, encontrando tranquilidad y abundante alimento. El carricerín cejudo, la garza imperial, la cerceta carretona o la espátula son sólo algunas de las aves amenazadas que recalan en Salburua en sus viajes migratorios.

Otras zonas interesantes para el avistamiento de aves en el territorio vasco son el Parque Natural de Gorbeia, el Parque Natural de Aizkorri-Aratz, la Sierra de Entzia, Montes de Urdunte, las Lagunas de Laguardia y un largo etcétera.

El Día Mundial de las Aves es la fiesta grande de todas y todos los que estamos enamorados de las aves y es una inmejorable oportunidad para descubrir este mundo que puede ser apasionante para todos los que aún no lo conocen. Pero, también debe servir para advertir de las graves consecuencias que el cambio climático está produciendo sobre esos animales y sus hábitats, que puede provocar previsiblemente la extinción a medio plazo de un importante número de especies.

Uno de los efectos más notables del cambio climático es la migración, y entre ellos, está el adelantamiento en respuesta al aumento de las temperaturas. Un ejemplo, son las golondrinas, que cada primavera regresan antes de África -en medio siglo se han adelantado dos semanas-. Eso provoca que realicen la reproducción cuando la disponibilidad de alimento es escasa, lo que pone en riesgo el éxito de la época de cría. Patrones similares se dan para otras especies, como el vencejo o la abubilla.

Golondrina común. Hirundo rustica. Enara arrunta. Espejo (Alava). 10.04.18.

Todos los estudios realizados al respecto apuntan a la próxima extinción de un gran número de especies de vertebrados por todo el mundo a causa del cambio climático, una parte importante de las cuales son aves. Incluso especies de aves muy comunes hasta ahora, como el gorrión común o el ánade azulón, están viendo mermadas sus poblaciones por esta suma de fenómenos agravados por el cambio climático.

Por estas razones, es fundamental reducir de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, para lo que es imprescindible lograr cambios en el sistema productivo, energético, de transporte, etcétera. Resulta imposible mitigar el cambio climático y adaptarnos a él manteniendo el mismo modelo de producción y consumo, considerando a la biodiversidad un mero recurso, superando los límites del planeta y agravando la vulnerabilidad y el riesgo de degradación de los ecosistemas.

Espátula común. Plateinae. Mokozabala. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 20.07.17.

 

Sobre el aire de Bilbao

Cogestión de coches en el centro de Bilbao

HACE más de cuatro décadas, la zona metropolitana de Bilbao, así como otras de Euskadi, eran lugares que presentaban un aire bastante contaminado. Sin embargo, con el paso de los años la situación ha ido cambiando. Han quedado atrás los importantes problemas de contaminación que presentaban sus cielos allá por los años 70 y 80. Recordando esos tiempos, convendría decir que Bilbao perdió en el año 2000 el título de “zona de atmósfera contaminada”, una declaración que arrastraba desde 1977 por la “degradación del aire”.

Todavía recuerdo esos años 70 en que vine a estudiar a la entonces Universidad de Bilbao (hoy Universidad del País Vasco), cuando veíamos el cielo casi siempre de color gris debido a la contaminación existente, fundamentalmente de origen industrial. Sin embargo, en los últimos diez años, la reducción de los niveles de contaminación en Bilbao y en el resto de la geografía vasca ha sido notable, con una clara tendencia positiva de los indicadores de calidad del aire, tal como se plasma en el último Perfil Ambiental de Euskadi, que elabora el departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco. Dicho Perfil muestra, por ejemplo, que el número de días calificados de “muy buenos”, “buenos” y “mejorables” son entre el 90% y el 100%.

Entre las causas que han contribuido a esa reducción de la contaminación atmosférica se encuentra la reducción de emisiones debido al cierre de empresas, pero también la mejora de los combustibles, el empleo de tecnologías más limpias, una legislación más exigente, etcétera. Así, cabe citar las Autorizaciones Ambientales Integradas, trámite previo a cualquier actividad, la regularización de focos para actividades potencialmente contaminadoras de la atmósfera, las licencias de actividad u otras cuestiones.

No obstante, hoy en día y pensando en el futuro, uno de los problemas más importantes de contaminación atmosférica es la generada por el tráfico de vehículos. Concretamente, el tráfico urbano es el responsable de la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, como el dióxido de nitrógeno. En una ciudad tipo, el 60% del dióxido de nitrógeno procede del tráfico y la diferencia con las emisiones de una central térmica o una industria es que los vehículos conviven con las personas.

En base a los últimos informes elaborados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se apunta que la contaminación del aire en áreas urbanas continúa progresando a paso alarmante, con efectos devastadores sobre la salud humana.

Otro tema importante de la movilidad urbana es que supone alrededor del 40% de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2), principal causante del cambio climático. En los últimos tiempos se suceden fenómenos meteorológicos muy extremos y devastadores que nos vuelven a poner en primer plano lo que desde hace tiempo nos vienen advirtiendo los científicos de que una de las primeras manifestaciones del cambio climático será la intensificación de fenómenos climáticos, que son ya habituales, pero que cada vez serán más frecuentes y más devastadores.

El año 2017 figura, junto a 2014 y 2015, como el año más cálido de la historia desde que se tienen registros y la temperatura media de la tierra sigue elevándose. De no cumplir con el Acuerdo de París -último tratado internacional legalmente vinculante, establecido en esa ciudad en diciembre de 2015- podemos superar un aumento de dos grados centígrados al finalizar el presente siglo, respecto a los niveles preindustriales (1880), que es el límite acordado en la capital francesa.

Un tercer impacto es que el actual modelo de movilidad urbana no solo causa muertes, sino también mucho dinero. La Comisión Europea estima que la congestión del tráfico en nuestras ciudades, contabilizando diversas variables como el tiempo perdido, el combustible desperdiciado, etc., asciende a 100.000 millones de euros, lo que representa un 1% del PIB cada año en la Unión Europea.

Pues bien. El pasado 25 de septiembre, este diario daba la noticia de que en la estación de la Red de Calidad del Aire de la calle María Díaz de Haro de Bilbao, según el último informe del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, se habían vuelto a superar en 2017 los índices legales anuales de un tipo de contaminante, el dióxido de nitrógeno. Concretamente, la citada estación registró una media de 43 microgramos por metro cúbico, cuando el máximo es de 40. Esta fue la única de las 53 estaciones de control de la calidad del aire del Gobierno vasco en las que se superó el valor límite anual (43 µg/m3 sobre 40 µg/m3) de este contaminante (NO2). Se da la circunstancia de que los valores medios anuales de esta sustancia contabilizados en 2016 por esta estación, cuando se registró otro pico, fueron menores: de 41,7.

En lo referente a Bilbao, actualmente la red de vigilancia, cuya competencia es del Gobierno vasco, cuenta con cuatro estaciones -Parque Europa de Txurdinaga, monte Arraiz (controlada por la planta de incineración de residuos, Zabalgarbi), calles Mazarredo y María Díaz de Haro (estas dos últimas centradas en examinar los humos de los tubos de escape- en la que se miden los índices de contaminantes como dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, partículas u ozono (O3).

Sin duda, los datos registrados en la calle María Díaz de Haro señalan la necesidad de mejora, para lo cual hay que adoptar medidas. Hay que tener en cuenta que Bilbao soporta a diario la entrada de 95.000 vehículos a través de sus ocho accesos principales, aunque un dato muy positivo es que sus residentes -la ciudad tiene 342.000 habitantes- apenas recurren al coche privado para la circulación interna. Solo lo hace el 11%. Más de la mitad se mueve a pie, mientras que el 23% va en transporte público.

Hay que apostar de forma decidida por el uso de la bicicleta. Foto: Deia.

Las soluciones puestas en marcha en algunas capitales europeas donde se han tomado más en serio el peligro -es el caso de ciudades como París, Berlín, Hamburgo, Helsinki, Oslo y otras- que supone la contaminación atmosférica proveniente de los vehículos motorizados pasan por un cambio progresivo del modelo de transporte existente en la actualidad. Se trata de impulsar los desplazamientos a pie, en bicicleta o en transporte público, para lo cual hace falta más concienciación y sensibilización en el conjunto de la sociedad. Pero también es necesario arbitrar medidas que reduzcan el tráfico, aunque en un primer momento sean antipopulares. El primer deber de los poderes públicos es garantizar la salud de las ciudadanas y los ciudadanos y es evidente que el grado de suciedad del aire, causado principalmente en las ciudades por las emisiones de los motores de combustión, atacan la salubridad general de la población.

Hoy en día, para conseguir una movilidad sostenible es necesaria la modernización del parque automovilístico y sustituirlo progresivamente, pero de forma firme, por uno totalmente eléctrico basado en las energías renovables; apostar de forma decidida por las alternativas más sostenibles como el uso de la bicicleta o caminar para nuestros desplazamientos urbanos, y hacer realidad la inevitable reducción del tráfico en la ciudad.

Parada del Metro.

Los maravillosos colores del otoño

Comienzos del otoño en Peñacerrada (Álava). Bosque de hayedos. 28.09.17.

El otoño es el tiempo oportuno para aprender a distinguir un árbol de otro por sus frutos. En el corazón de cada semilla late un nuevo árbol. Cuando la semilla ha sido esparcida por el viento, termina la última etapa del ciclo anual de un árbol, que volverá a repetirse indefinidamente año tras año. Pero, además, el otoño en la época en que tiene lugar el extraordinario fenómeno multicolor de las hojas.

La gama multicolor que el otoño extiende sobre el paisaje, es sólo la manifestación de una serie de complicados procedimientos químico-fisiológicos, que de forma invisible se desarrollan en las hojas y en los bosques. La caída de las hojas, especialmente llamativa en otoño, no es la única: esta caída se completa con una caída de las hojas en verano. Este procedimiento se puede definir como una especie de caída de emergencia, con la cual los árboles, especialmente en los meses de sequía, se despojan de aquellas hojas que ya no les son de utilidad.

El verde es el color más abundante que hay en la naturaleza: todas las diversas tonalidades en hojas y en frutos provienen de una sustancia llamada clorofila, que normalmente se forma mediante la luz del sol. Es por ello que las plantas la necesitan para elaborarla. Todos los procesos de descomposición juntos conducen finalmente al juego multicolor del otoño. Al desintegrarse la clorofila sólo quedan las materias colorantes de color amarillo, dando así paso a las hojas de ese color.

Dentro de esta gama pueden observarse el tono amarillo-rojizo, producido por la carotina, o el amarillo-anaranjado, causado por la xantofila o jantina, sustancias éstas que previamente ya estaban presentes en las hojas. Si ésta tiene aún brillo rojizo es porque todavía conserva restos de azúcar que, con las denominadas flavonas -materias que absorben la luz, especialmente la ultravioleta- se sintetizan formando la materia colorante roja antocianina.

Este pigmento, además de producir el color intenso de las amapolas, el arándano y otras floras, también es el causante de los azules y los violetas. Este componente se encuentra igualmente en la savia de las plantas; si la antocianina es ácida, el color que produce es el rojo, mientras que, si es alcalina, genera el azul o el morado. El roble y el arce tienen sus hojas rojas en otoño, porque la antocianina es de tonos rojos o violetas.

Las tonalidades amarillas y rojizas en la hoja indican que ésta está aún viva, mientras que cuando se alcanza el marrón, significa que ya está muerta. Esto sucede porque en sus células ha entrado sin obstáculo oxígeno del aire, provocando con ello un proceso de oxidación. Todo el conjunto de este fascinante proceso natural de descomposición es lo que finalmente conlleva la paleta de colores que nos brinda la madre naturaleza en las especies de árboles caducifolios durante el mágico otoño.

Estampa otoñal en el parque natural de Izki (Alava). 15.11.17.

El haya es, sin duda -conjuntamente con el roble y el castaño-, la especie arbórea más espectacular durante los meses otoñales, porque sus hojas proporcionan, entre octubre y diciembre, toda la variedad de tonos que la pupila del ojo humano puede analizar de golpe al contemplar la maravilla de este proceso.

Sin duda, el otoño es una de las estaciones más bellas y hermosas para disfrutar de la naturaleza. Es el momento del año en el que se visten los bosques caducifolios con sus mejores galas y en el que se despliegan la infinita gama de colores que van del ocre al amarillo como si celebrasen una breve fiesta de despedida.  O una traca de fuegos artificiales que compensara la vergüenza de la desnudez con el que pasarán los meses más fríos del año. Por eso pasear por los bosques en esta estación, es una experiencia que puede llegar a hacer perder el sentido, incluido el de la orientación. Además, el otoño es la época en que se puede observar uno de los fenómenos más espectaculares que se producen, características de dos épocas del año, como es la migración de aves.

Grulla común (Grus grus. Kurrilo arrunta). Laguna de la Nava (Palencia). 15.11.16.

 

 

 

Agur a las aves migratorias, hasta la próxima primavera

Avefría europea (Vanellus vanellus. Hegabera). Montoria (Álava). 10.11.17.

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

La migración de aves hacia África comenzó hace ya unas semanas y se intensificará más en las próximas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, millones de alas. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Sin duda, en esta época podemos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Un punto estratégico importantísimo en esta migración en Euskal Herria es el Pirineo Occidental. Navarra es un lugar privilegiado para admirar el fascinante viaje de las aves, ya que la Comunidad Foral se encuentra en plena ruta migratoria occidental europea. Todos los años son millones de aves las que utilizan este territorio en sus desplazamientos. Muchas especies prefieren volar sobre tierra que hacerlo por encima del mar, y en su camino a latitudes más al sur o hasta África, las aves se encuentran en esta ruta con una cadena montañosa transversal, los Pirineos, que generalmente atraviesan por sus zonas más favorables. Por lo tanto, el pasillo situado entre el Pirineo navarro y el mar Cantábrico concentra en las épocas migratorias una gran cantidad de aves. Sin duda, el collado de Lindus es un punto importantísimo, entre los municipios navarros, de Burguete y Valcarlos, para la observación.

Técnicos de campo en el Collado de Lindus. Foto: Noticias de Navarra.

Muchas de las más preciosas y más pequeñas de las aves europeas están a punto de abandonarnos, anticipándose ante la llegada del otoño, con la bajada de temperaturas y la ausencia de los insectos que constituyen la base de su alimentación, e iniciarán un largo viaje de miles de kilómetros.

Abejarucos, papamoscas grises y cerrojillos, oropéndolas, alcaudones comunes y dorsirrojos, aviones, golondrinas, etcétera, serán algunas de las muchas especies que se despiden en estos días de septiembre hasta la próxima primavera.

¡Suerte y hasta la próxima primavera!

Paloma Torcaz (Columba palumbus. Pagauso). Montoria (Álava). 12.10.17.

 

El cambio de hora

La Comisión Europea ha decidido que propondrá la desaparición del cambio de hora en la Unión Europea. Siempre he estado en contra del cambio de hora. En mi opinión, se ha dado un cuestionable ahorro energético, que nunca se ha demostrado que sea así.

Haciendo un poco de historia, el cambio de hora comenzó durante la 1ª Guerra Mundial en Alemania, países aliados y zonas ocupadas, al objeto de aprovechar la luz solar extra disponible en primavera y verano. Otros países secundaron la medida, incluido el Estado español, donde dejó de aplicarse en 1951 para retomarse en 1974, tras la crisis energética del 73. Y en el año 2001, una directiva europea impuso como obligatorio el salto adelante y atrás del reloj.

¿Ahorro de energía? Hasta ahora, la Comisión Europea, a través de diversos estudios, ha estimado el ahorro en el consumo eléctrico entre el 0,5 y el 2,5%. La propia Comisión ha valorado este ahorro como “relativamente modesto”. Por el contrario, diversos estudios estiman que el cambio de hora supone un gasto extra de energía.

En otras cuestiones, hay estudios que plantean que el cambio de hora afecta a la salud y a la calidad de vida, y, en esto coinciden, aunque la importancia que se le da es diferente, a los partidarios del cambio de hora y a los no partidarios. Los seres humanos ligan su ritmo con los ritmos naturales.  El cambio de hora perjudica al organismo, el cual debe de reequilibrarse, y, sobre todo, según estos estudios, afecta de manera más acusada a los más pequeños y a los mayores, más apegados a su ritmo biológico.

Es decir, algunos estudios sostienen que el cambio de hora no produce ahorro energético, otros, que es insignificante, y también algunos otros que lo aumenta. Sin embargo, sí que parece que hay unanimidad en que produce trastornos de diversa índole.

¿Por qué, entonces, se ha mantenido durante tantos años el cambio de hora? En mi opinión, por inercia. De esta forma se intenta aparentar que los gobiernos se preocupan por ahorrar energía.

Ahorrar y hacer ahorrar energía debe ser una obligación de la Administración pública. Cambiar de hora no produce ahorro económico ni energético, pero sí distrae de políticas comprometidas con el ahorro y contra el despilfarro energético.