El tiempo se agota

EL cambio climático será el protagonista, a partir de hoy y hasta el 17 de noviembre, de la vigesimotercera Conferencia sobre Cambio Climático (COP23) que tendrá lugar en Bonn, en unos momentos en que las cosas no van nada bien en relación con el principal problema ambiental de alcance planetario que tenemos en la actualidad. No en vano, desde Naciones Unidas se ha criticado con dureza la diferencia “catastrófica” entre las promesas estatales de limitación de gases de efecto invernadero y las acciones necesarias para contener el calentamiento global a menos de dos grados. Según Naciones Unidas, “los compromisos actuales de los estados cubren apenas un tercio de las reducciones de emisiones necesarias, lo que está ya provocando el aumento de las temperaturas, las lluvias torrenciales y la proliferación de fenómenos extremos meteorológicos en general”.

En el plano meteorológico, cabe destacar que entre 2000 y 2016 el número de desastres relacionados con el clima (huracanes, inundaciones, sequías…) aumentó en un 46%, según los científicos de Naciones Unidas. Y aunque reconocen que no se puede atribuir de forma certera todos estos fenómenos al cambio climático, si estiman posible su relación y hay pocas dudas de que en el futuro haya un aumento de la frecuencia y gravedad de estos desastres naturales.

Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial emitió hace unos días un informe, que publicó este diario, en el que decía que la concentración de dióxido de carbono (CO2) -principal gas responsable del cambio climático– aumentó en 2016 a niveles récord. Según la OMM, actualmente la concentración de CO2 en la atmósfera representa el 145% de los niveles preindustriales. Pero lo alarmante del informe es que no solo aumenta la concentración, sino el ritmo de acumulación del principal gas de efecto invernadero. Y a pesar de que en los tres últimos años se ha logrado estabilizar el volumen total de emisiones, gracias entre otras cuestiones a la influencia positiva que ha tenido el cambio del uso del carbón en China y las políticas energéticas de otros países asiáticos, como India, que están parando las nuevas instalaciones de centrales térmicas de carbón y reduciendo la quema de este combustible fósil.

Una postura muy diferente a la que practica el Gobierno español, que a pesar de la advertencia de que los datos son cada vez más alarmantes sobre el aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero, sigue poniendo por delante los intereses de las empresas que queman combustibles fósiles, favoreciendo a los negocios que apuestan por las energías sucias y sin implicarse en acelerar una transición energética hacia un sistema inteligente, basado en las energías renovables.

UNA DE LAS PEORES NOTICIAS Sin duda, el dato de concentración de CO2 y el ritmo de acumulación de este gas es una de las peores noticias de 2017 en materia ambiental porque indica que el planeta está lejos de cumplir sus compromisos del Acuerdo del Clima de París, aprobado en diciembre de 2015. De seguir, así las cosas, se estima que el aumento de la temperatura puede llegar a tres grados centígrados para 2100, lejos por tanto de la meta del Acuerdo de París, en el que se fijó como objetivo limitar el calentamiento a dos grados centígrados, aunque los Estados se comprometieron a hacer todos los esfuerzos necesarios para no rebasar 1,5 grados, respecto a la temperatura de la época preindustrial.

Un incremento de la temperatura media de la atmósfera por encima de los dos grados centígrados respecto a los tiempos preindustriales implicará una alteración drástica de los parámetros climáticos y supondrá un desastre impresionante para el mundo que recibirán las siguientes generaciones, así como para el resto de formas de vida existentes en la biosfera.

Las dificultades para cumplir con el Acuerdo de París sobre el cambio climático se producen antes de que Estados Unidos haya renunciado a sus compromisos. Esto hace que la situación todavía sea más desalentadora. En el plazo de unas décadas, de aquí a 2050, se ha de llevar a cabo una profunda transformación del sistema energético que ha imperado en los últimos dos siglos y medio. La única forma de hacer esa transición energética es con una mayor movilización y presión de millones de personas, que permita superar las muy poderosas resistencias al cambio por parte de los intereses políticos y económicos imperantes en la actualidad que se oponen a ello. Concretando, eso supone impulsar y empujar para que se haga un mayor esfuerzo para la reducción de gases de efecto invernadero con inversiones en las tecnologías adecuadas en los diversos sectores de la sociedad, como en la agricultura, en los edificios, en la energía, en la silvicultura, en la industria y en el transporte. Gran parte del potencial de inversión se centra en la energía solar y eólica, los equipos eficientes, automóviles limpios, forestación y freno a la deforestación. Si esas medidas se hicieran masivamente, estaríamos bien orientados a cumplir con el Acuerdo de París, y llegar a alcanzar la promesa que hicimos a nuestros hijos de proteger su futuro.

EL CONTRASTE EN EL ESTADO Volviendo a la política energética del Gobierno español, y a pesar de su adhesión y firma del Acuerdo de París, llama la atención el ritmo demasiado lento y poco ambicioso con que está realizando la elaboración de la Ley de Cambio Climático, que es donde se deben plasmar los objetivos estatales de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en consonancia con los objetivos acordados en la capital francesa.

Por otra parte, hay que señalar que el Estado español es líder en aumento de emisiones absolutas en la Unión Europea (UE), con un incremento de más de 47 millones de toneladas de CO2 con respecto a 1990. Esta cifra supone un incremento en la tasa de emisiones de un 16,6%, lo que sitúa al Estado español como uno de los cinco estados de la UE en los que han aumentado las emisiones durante este período.

Al menos, algunas comunidades se han adelantado, como son los casos de Euskadi, que aprobó en 2015 la Estrategia de Cambio Climático del País Vasco-KLIMA 2050, y que es el instrumento compartido por todos los departamentos del Gobierno vasco, que ha supuesto un hito ambiental para el País Vasco ya que cuenta con una herramienta propia para afrontar los desafíos futuros de la climatología; Catalunya, cuyo Parlamento aprobó el pasado 27 de julio la Ley de Cambio Climático, y Nafarroa, donde el Gobierno de esa comunidad ha elaborado la Hoja de Ruta del Cambio Climático, que se trata de una herramienta transversal que permitirá al Ejecutivo foral y a la sociedad navarra tomar medidas para adaptarse a esta realidad, ajustando los efectos esperados en el clima para moderar los impactos, así como reducir las fuentes de emisión de los gases de efecto invernadero.

De esta manera, las citadas comunidades están avanzando por su propia cuenta en la hoja de ruta para asegurar que se cumplan los compromisos del Acuerdo del Clima de París, planteándose el objetivo de reducir las emisiones al menos en un 80% en 2050.

“Guerra” al Plumero o Hierba de la Pampa, y a otras plantas invasoras

¿Qué son las plantas invasoras? Son plantas que salen de su hábitat y se instalan en uno nuevo, donde se multiplican sin control y en perjuicio de la flora autóctona. En la naturaleza es muy común que una especie se desplace a un nuevo hábitat. Pero si dicho proceso se produce muy rápidamente y lo provocamos nosotros, los seres humanos, pueden aparecer problemas. Uno de los más graves consiste en que las plantas foráneas se convierten en dominantes y disminuya la diversidad de plantas y animales autóctonos. En el País Vasco, la vertiente atlántica es la que cuenta con más plantas invasoras.

Uno de los casos más llamativos de plantas invasoras es el Plumero o Hierba de la Pampa, que llegó a la península Ibérica a principios del siglo pasado, con el fin de adornar los jardines de las grandes casas y que actualmente llega camino de convertirse en una auténtica plaga, al menos en los territorios vizcaíno y guipuzcoano.

El plumero, conocido científicamente como Cortaderia selloana, que tiene un porte espectacular y esbelto, es muy fácil de distinguirla, ya que tiene como principal característica un penacho de color plateado que llega a elevarse por encima de los dos metros de altura.

Se ha ido adueñando de los márgenes de las carreteras o vías de ferrocarril, los campos de siega o la orilla de los ríos, pero también de humedales, marismas y arenales costeros, debido a que tiene una capacidad de reproducción asombrosa, ya que cada penacho puede producir más de 100.000 semillas. Hoy en día su presencia es indeseada, y numerosas localidades, fundamentalmente de Gipuzkoa y Bizkaia, con el apoyo de la Agencia Vasca del Agua, Diputaciones y Gobierno Vasco, hacen grandes esfuerzos para erradicarla.

No menos llamativa que el Plumero ha sido la expansión de la especie Baccharis halimifolia, un arbusto leñoso procedente de la costa atlántica de América del Norte, que a mediados del siglo XX se extendió por la costa atlántica del sureste de Francia y la costa cantábrica de la Península Ibérica, a partir de ejemplares cultivados con fines ornamentales, y que está colonizando desde hace unos años zonas importantes de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, y de la Bahía de Txingudi y Lea.

Baccharis en flor en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.

Gracias a un proyecto LIFE para la recuperación de estuarios -ha supuesto una inversión de 1,8 millones de euros, financiada al 50% por la Comisión Europea-, se han llevado tratamientos de eliminación en más de 750.000 hectáreas de las citadas zonas. En total, se han tratado 570.000 arbustos.

Otro enemigo natural, es el Bambú japonés Fallopia japónica. Es una especie llegada recientemente a nuestro territorio desde Japón por su valor ornamental, y ha invadido numerosas riberas de ríos, pudiendo llegar a medir hasta 20 metros y crecer unos 10 centímetros en un solo día. Está catalogada por los expertos como una de más difíciles de erradicar, ya que debe hacerse arrancando planta a planta.

Operarios tratando a la Baccharis en Urdaibai. Foto: Oficina Técnica de la Reserva de Urdaibai.

 

 

             

 

Incendios forestales y cambio climático

EL pronóstico de los incendios que se declaran en Galicia empeora con el paso de los años, pues el cambio climático es ya una realidad que agrava factores de riesgo. La temperatura tiende a ser mayor, las precipitaciones menores y el monte está más seco. La terrible oleada de incendios que ha afectado a Galicia -con la muerte de cuatro personas y muchas zonas que han tenido que ser evacuadas por la propagación del fuego-, al igual que Asturias, León y Portugal, en una época como es el mes de octubre y no en verano, confirman que el cambio climático está aquí.

A esto habría que añadir la alta intencionalidad de los fuegos habidos, aunque tampoco se puede atribuir a esta causa el cien por cien de los fuegos ocasionados. En Galicia, y también en otras comunidades, tradicionalmente, el uso del fuego ha estado muy arraigado, asociado a usos tradicionales, como agrícolas o ganaderos.

¿Y qué sucederá en el futuro con el cambio climático? Las perspectivas advertidas por la comunidad científica apuntan a que tendremos temperaturas más elevadas y con menos precipitaciones. Esa situación aumentará el estrés de la vegetación, que tendrá menor humedad en las partes vivas y secas. Los modelos de simulación que se utilizan apuntan a que los fuegos, en esas circunstancias, serán más rápidos, más grandes y más devastadores. Fuegos, como el que tuvo lugar en Pedrógrao Grande, en Portugal, el pasado mes de junio, con 64 víctimas mortales, vienen a confirmar estas predicciones.

INCENDIOS INGOBERNABLES Los incendios que hallan gran cantidad de combustible y se propagan por una orografía de difícil acceso y durante episodios de altas temperaturas se convierten en ingobernables. Y cada vez lo está siendo más. En el Estado español, entre 1996 y 2005, estos grandes incendios forestales, superiores a 500 hectáreas, tuvieron de media 1.375 hectáreas por siniestro. En la siguiente década, esa media se colocó en 1.774 hectáreas, según datos del Ministerio de Medio Ambiente.

Incendios en Galicia

Con ese escenario, el cambio climático obliga a adoptar nuevas medidas ante la mayor peligrosidad de los incendios. Pero, sin duda, una de ellas es clave, y es la prevención. Prevención es poner los medios para que no ocurran incendios en momentos en que concurren las actuales circunstancias. Aunque en muchas ocasiones se entiende y creo que incorrectamente, prevención como solo limpiar los bosques. Pero no es así solamente, aunque sea una importante cuestión.

Políticas de prevención son necesarias para evitar diversas situaciones. En este sentido, pueden servir para salvar una urbanización. Cada vez nos encontramos con más incendios en la península ibérica en los que el fuego se desata cerca de urbanizaciones con el peligro que encierra de posibles pérdidas humanas, edificios y casas devastadas, etc.

Prevención también para salvar bosques, para evitar la erosión del suelo, para que no afecten a determinadas infraestructuras, para salvar un espacio natural, etc. Y, para anticiparse a posibles fuegos.

Cuando se activa un fuego y se desata un incendio, se pone en marcha el protocolo de extinción, y venga aviones, helicópteros, maquinaria pesada y retenes, pero puede resultar que, a pesar de todo, el incendio sea incontrolable, y en muchas ocasiones tarda días en ser sofocado.

Se gastan inmensas fortunas en labores de extinción. Un estudio del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes estimó que en el Estado español se gastaba al año unos mil millones de euros en extinción, frente a los 300 millones para prevención, una partida afectada además por los recortes de la crisis. Antes, el monto ascendía a los 600 millones de euros.

Con ese dinero destinado a la extinción, se podrían realizar muchas acciones en labores de prevención y si inevitablemente se produce el fuego nunca sería tan duro. Y esa política de prevención evitará después el incendio, o será más fácil y barato apagarlo. Además, un ecosistema cuidado da más biodiversidad que ese bosque cerrado. De este modo gana la naturaleza, quien vive de ella, quien la disfruta, y también la administración a la que le sale más barata la operación.

EL CASO DE EUSKADI En el caso de Euskadi, al menos en Bizkaia, Gipuzkoa y norte de Araba, la época de mayor riesgo de incendios forestales es precisamente en otoño -la estación en la que estamos-, e invierno. En estas estaciones, debido al frío, buena parte de la vegetación herbácea que se encuentra en los montes de Gipuzkoa, Bizkaia y la parte norte de Araba se seca y también los matorrales tienen menos humedad interna al disminuir el movimiento de la savia. Si a esta situación se le unen periodos prolongados de viento sur sin lluvias, situaciones habituales en otoño y en invierno, el peligro de incendio se incrementa considerablemente. Por el momento, la superficie afectada por el fuego en 2017 ha sido baja. A lo que hay que añadir también que en las últimas décadas la superficie afectada por los incendios forestales en Euskadi ha sido pequeña, y que el año pasado, 2016, fuera la menor de la última década.

Incendio en el País Vasco

No obstante, no hay que echar las campanas al vuelo. Existe mucha sequedad en la actualidad y está habiendo unas temperaturas altísimas, aunque parece ser que ya bajan. Pero la estación del otoño todavía no ha finalizado y el viento sur aparecerá una vez más.

Finalmente, en estos momentos, cabe expresar las máximas condolencias por las personas fallecidas en Galicia, al igual que en Portugal, y la plena solidaridad con sus familias, así como el apoyo a todas las personas que están trabajando y luchando por la extinción del incendio.

 

Artículo publicado en el diario DEIA (20.10.17). Fotos de Deia (las dos primeras). La tercera de Julen Rekondo.

El visón europeo, el mamífero más amenazado en Euskadi

El visón europeo (Mustela Lutreola) es uno de los mamíferos que corre más peligro en el continente europeo, y como tal está incluido en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas. Actualmente, su área de distribución ha quedado reducida a dos núcleos aislados: el oriental (Federación Rusa y Delta del Danubio), y el occidental (Sudoeste y norte de la península Ibérica), en el que se integra el País Vasco.

Aunque no es posible conocer con precisión su número de ejemplares en Euskadi -su primera mención data de mediados del siglo XX- se conoce su presencia en los tres territorios históricos.

Los expertos señalan como principales causas de la recesión de esta especie en Euskadi, a las alteraciones sobre el hábitat fluvial, la competencia del visón americano (Mustela Visón), y las enfermedades.

Visón americano

En relación con su competencia con el visón americano, cabe decir que éste llegó a Europa en la década de los años 20, y en 1958 se instaló la primera granja peletera en el Estado español, mientras que en el País Vasco comenzaron a funcionar a finales de los 70. Hoy, gracias a las fugas y sueltas que se han producido en las granjas, el visón americano forma parte de la fauna silvestre. Parece que está claro que la regresión del visón europeo comenzó antes de la introducción del visón americano en Europa, pero la presencia del invasor ha agravado su situación. Este último es algo más grande, más prolífico, más oportunista y más cazador. Las dos especies ocupan nichos ecológicos casi idénticos, por lo que su coincidencia lleva a la exclusión de uno de ellos, que es el caso del visón europeo.

Las tres diputaciones forales del País Vasco cuentan con planes para la gestión y protección de las poblaciones de visón europeo en sus respectivos territorios. La pionera, que es dónde antes se detectaron ejemplares, ha sido Álava, y también donde las medidas adoptadas están dando mejores resultados. Según la directora de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Álava, Amaia Barredo, “el control del visón americano nos permite hablar ya de más de 16 ejemplares de visón europeo localizados en Álava, cuando tres años antes no logramos localizar a ninguno».

Desde que se inició el descaste de visones americanos en Álava en el año 1997, se han capturado 556 visones americanos, con un pico máximo de 150 capturas en 2015, gracias a la utilización de un método de captura mediante la instalación de plataformas flotantes en los ríos, que ha permitido controlar la situación y llegar a 11 capturas en 2016, lo que constata la caída de ejemplares invasores.

Trampas flotantes en un río para capturar al visón americano

Por otra parte, en el territorio alavés se han llevado a cabo otras medidas de conservación, como la restauración ambiental del recodo de Gimileo, en el río Ebro de Labastida, para generar un hábitat propicio para el visón europeo, y también la eliminación de puntos de atropello, en el marco del proyecto europeo LIFE LUTREOLA.

Visón europeo. Mustela lutreola. Bisoi europar.

 

Más de 40.000 aves acuáticas, pertenecientes a 72 especies diferentes, invernan en Euskadi

Cuchara común

Más de 40.000 aves acuáticas pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras.  El gran espectáculo de su presencia se puede ver en los humedales costeros que se asocian a la presencia de estuarios más o menos desarrollados, mientras que los interiores presentan características variadas en función de su regionalización: turberas, sistemas endorreicos con lagunas mineralizadas, sistemas fluviales, etc. Existe, además, un buen número de zonas húmedas de origen artificial, entre las que sobresalen embalses para el abastecimiento y producción de energía, balsas de utilidad agrícola….

Entre los humedales costeros, destacan los de Urdaibai y Txingudi, con diferentes características y problemáticas. En el interior, las zonas más destacadas son el complejo lagunar de Laguardia, constituida por tres sistemas naturales endorreicos y una balsa artificial; el lago de Arreo-Caicedo Yuso y las Salinas de Añana, de peculiaridad hidrogeológica y cultural; y Salburua, en Vitoria-Gasteiz, un encharcamiento originado por el afloramiento de los niveles freáticos, que fue desecado a lo largo del siglo XX, pero que ha sido exitosamente restaurado en los últimos años. Aunque de origen artificial, el extenso embalse de Ullibarri-Gamboa constituye también un referente importante, gracias al proceso de naturalización que han experimentado sus colas meridionales. Todos estos humedales forman parte de la lista de zonas de importancia internacional, de acuerdo, con el convenio de Ramsar.

Focha común

Las localidades más importantes por la media de efectivos contados en los últimos quince años son el embalse de Uribarri-Gamboa (Álava), la ría y puerto de El Abra (Bizkaia), Urdaibai (Bizkaia), el tramo costero de Pasaia (Gipuzkoa), la bahía de Txingudi (Gipuzkoa) y Salburua (Alava). En conjunto estos siete enclaves agrupan más del 85% de los efectivos totales, si bien la relevancia cuantitativa de los costeros se debe exclusivamente a las agrupaciones de gaviotas. En el contexto español, el País Vasco ocupa un puesto relativamente destacado, ya que alberga cerca del 3% de los efectivos contados con apenas el 1,5% de la superficie. Este hecho se puede relacionar con la posición geográfica, en plena ruta migratoria para buen número de poblaciones que acceden a sus áreas ibéricas de invernada a través del corredor pirenaico occidental o de la costa atlántica, pero más aún con la existencia de algunas hábitats con gran capacidad de acogida para algunas especies de aves acuáticas: el embalse de Ullibarri-Gamboa y el puerto de El Abra son los más destacados.

Gaviota patiamarilla

Según el último censo realizado, publicado en abril de 2017, por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, con la colaboración de las tres diputaciones forales, HAZI (Desarrollo rural, Litoral y Alimentario) y el Centro de Estudios Ambientales de Vitoria-Gasteiz (CEA), son 41.022 especies acuáticas -72 especies diferentes- las que invernaron en el País Vasco, de las cuales 21.901 en Álava, 11.161 en Bizkaia y 7.960 en Gipuzkoa. (Se adjuntan al final en el enlace los censos anteriores)

Por especies y en el último censo, la Focha común (Fulica atra), con 8.964 es la más abundante; seguida por la Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) con 8.045; Gaviota reidora (Larus ridibundus), con 5.190; Ánade azulón (Anas platyrhynchos), con 3.526; Porrón europeo (Aythya ferina), con 3.412, y el Pato cuchara (Anas clypeata), con 2.254. Otras especies significativas son la cerceta común, avefría europea, gaviota sombría, correlimos común, porrón moñudo, cormoranes, ánade friso, somormujo lavanco, ánsar común, garza real….., y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes.

Avefría europea

Todas esas especies nos regalan su tendencia al gregarismo en cuanto el otoño se despliega por completo. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de cientos, de miles de estas aves, en efecto, se concentran en los enclaves costeros e interiores del País Vasco.

Porrón común

Para más información en:

  • Censo de aves acuáticas invernantes. Dpto. de Medio Ambiente Gobierno Vasco. Fecha publicación del último censo: 06/04/2017.

http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r49-6172/es/contenidos/documentacion/acuaticas_invernantes/es_bio/indice.html

Fotos:

  • Cuchara común. Anas clypeata. Ahate mokozabala. Salburua (Vitoria-Gasteiz). Enero 2017.
  • Focha común. Fulica atra. Kopetazuri arrunt. Ullibarri-Gamboa (Alava). Noviembre 2016.
  • Gaviota patiamarrilla. Larus michahellis. Kaio hankahoria. Salburua. (Vitoria-Gasteiz). Octubre 2016.
  • Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Salburua. Noviembre 2106.
  • Porrón europeo. Aythya ferina. Murgilari burugorria. Complejo Lagunar Laguardia (Alava). Enero 2017.

 

El fascinante viaje de las grullas, desde Escandinavia a la península Ibérica

En la última semana del mes de octubre y primeros días de noviembre las grullas comunes (Grus grus) efectúan su migración hacia la península Ibérica y el norte de África, aunque lo pueden hacer antes, a primeros de octubre. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

La grulla es un ave gregaria, que salvo en la época de cría, se agrupa en bandadas, que durante la migración vuelan en forma de uve. Buscan alimento, beben y duermen en grupos, que pueden consistir en parejas, grupos familiares, o bandadas invernales según la época. Sus bandadas pueden llegar hasta los 400 individuos durante la migración. En las paradas de descanso de la migración pueden verse miles de grullas reunidas en un solo lugar. Su canto, consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

Grulla común. Grus grus. Kurrilo arrunt.

Las fotos están sacadas por este orden en:

  • Laguna de la Nava (Palencia). Mediados de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.

 

 

La avutarda común es el mayor pájaro de la península Ibérica

La avutarda común es un ave de gran tamaño con patas y cuello largos y un voluminoso cuerpo en forma de barril, adaptada a la forma de vida esteparia típica de su familia. Las avutardas comunes son las aves voladoras más pesadas del mundo, junto a la avutarda kori. Posee un gran porte y tiende a correr antes que a volar cuando es molestada. Es gregaria todo el año, pero sobre todo en invierno.

Se trata de una especie que vive en zonas abiertas, lejos de arbolado y matorral, y muestra una gran desconfianza en especial ante la presencia del ser humano, al que rara vez deja aproximar a menos de 200 metros.El vuelo de esta ave es muy espectacular. Sus amplias alas casi totalmente blancas, excepto las primarias negras o muy oscuras y que lleva muy abiertas, el cuello largo bien estirado y las patas no del todo ocultas bajo la ancha cola, le permiten alcanzar velocidades de hasta 80 Km por hora. Sus vuelos no son de grandes distancias.

La avutarda es silenciosa, aunque en periodo nupcial los machos emiten diferentes sonidos.

Para la reproducción, año tras año, se reúnen en los mismos leks, que son zonas abiertas destinadas al desarrollo de «las ruedas», espectaculares paradas nupciales. Tras la cópula los machos se desentienden de la cría. La hembra construye el nido en el suelo, en una pequeña depresión al abrigo de un herbazal. Al poco de nacer los pollos presentan un plumón críptico, y son capaces de alimentarse y desplazarse por sí solos junto a la madre. La dispersión juvenil se da en los machos, que se establecen en lugares diferentes a los natales, mientras que las hembras permanecen en las inmediaciones.

Su dieta se basa en vegetales e invertebrados, dependiendo de la estación: en primavera y verano ingiere insectos y otros invertebrados junto con semillas y brotes; en invierno se alimenta sobre todo de leguminosas.

La población sufrió un gran descenso hasta que en julio de 1980 se prohibió su caza.

Avutarda común. Otis tarda. Basolio handia.

Las fotos están sacadas en Villalcázar de Sirga (Palencia). Julio 2017.

El pueblo de Villalcázar de Sirga está en los entornos del LIC de Canal de Castilla, Lagunas del Canal de Castilla, Montes Torozos y Páramos de Torquemada-Astudillo, Riberas del Río Carrión y afluentes, Riberas del Río Pisuerga y afluentes. Y en los entornos del ZEPA de Camino de Santiago, Lagunas del Canal de Castilla.

 

Al gorrión “chillón” se le llama así por su sonido tan chirriante

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, el despoblamiento rural y el uso de pesticidas. En las zonas urbanas, una amenaza importante es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas. Otra de las causas es la ausencia de lugares de nidificación, el uso de insecticidas y la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor.

El gorrión chillón, del que vamos a hablar en esta ocasión, se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Tiene una mancha amarilla en la garganta que en ocasiones pasa desapercibida. Encima de cada ojo tiene una lista de color crema y otra oscura justo encima. El pico es grande y adaptado a su dieta granívora.

El gorrión chillón es una especie netamente mediterránea que está presente en la península Ibérica, en la que su densidad es muy variable. Escasea o falta completamente en la zona cantábrica en bajos niveles, como es el caso del País Vasco, y lo mismo en Galicia. La especie tiende a frecuentar parajes donde hay presencia de piedras, terrenos abruptos y pedregosos, con algunos acantilados, donde poder construir su nido. También frecuentan las construcciones en ruinas, puentes y muros de piedra.

Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Al ser una especie que vive alejada del ser humano y que tiene un actitud especialmente recelosa y huidiza, se convierte en una especie menos conocida.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.17.

Bienvenido el cierre de Garoña, aunque quedan temas pendientes

El ministro de Energía, Álvaro Nadal ha anunciado el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña, cuando todavía tenía de plazo hasta el próximo 8 de agosto. El ministro de Energía había informado anteriormente de que el Gobierno se tomaría medio año para tomar una decisión sobre el futuro de la central y escuchar a «todas» las partes interesadas en el proceso. Concretamente, han sido 11 entidades las que se han personado en el procedimiento de consulta abierto en torno a Garoña, para las que el Gobierno abrió un periodo de alegaciones de 10 días que finalizó el pasado 21 de julio. Concretamente, el próximo 8 de agosto, era la fecha en la que el Gobierno de Madrid, debía decidir si bajaba la persiana de manera definitiva o autorizaba que la instalación siguiera abierta y pudiera retomar la actividad. En esa fecha caducaba el periodo de seis meses concedido para consultar con los diferentes agentes y las empresas propietarias de la central para afrontar una decisión. Pero, el Ministro de Energía se ha adelantado y las razones tienen que ver con varias cuestiones que apunto a continuación.

En primer lugar, hay que tener en cuenta el desacuerdo entre los dos socios propietarios de la central nuclear de Garoña, Iberdrola y Endesa, sobre la continuidad de la planta. Iberdrola quería cerrar la central porque asegura que en la actualidad no es rentable por los impuestos que soporta el sector nuclear. Mientras, Endesa estaba por la prórroga.

En segundo lugar, sólo dos de las entidades que han intervenido en la consulta -la Junta de Castilla y León y la Asociación de Municipios de Áreas con Centrales Nucleares (AMAC)- habían manifestado su apoyo a la continuidad de la explotación de la central, que lleva parada desde diciembre de 2012 y habían presentado alegaciones a favor de la prórroga de explotación. Por el contrario, los ocho restantes se han mostrado en contra. El Parlamento vasco, el Gobierno vasco, la Diputación de Álava, el Gobierno de La Rioja, y el Gobierno de Navarra, entre las instituciones y, por parte de las organizaciones ecologistas, Greenpeace, Ecologistas en Acción-Burgos, y la Asociación Ecologista Centaurea, que han presentado alegaciones dentro del período establecido.

El futuro nuclear en el Estado

En tercer lugar, también ha pesado en la decisión del Gobierno español que la aportación real de la central nuclear de Garoña al parque de generación eléctrica es muy pequeña, escasamente 500 MW. Y, de hecho, durante los tres años que ha estado sin generar electricidad no ha habido problemas de abastecimiento. Aunque también hay que decir por el contrario, que si se concedía la prórroga de explotación a la central burgalesa de Santa María de Garoña, podía marcar el futuro de la energía nuclear en el Estado español.

No en vano, si la central nuclear de Garoña conseguía los permisos para operar más allá de los 40 años, se abría un precedente para los siete reactores nucleares que actualmente funcionan en el Estado, que, si no tendrían que empezar a cerrar a partir de la próxima década, al rebasar ese límite temporal. La siguiente en la lista es Almaraz I, ubicada en la provincia de Cáceres, cuya licencia de explotación expira en 2021 y que entró en servicio en 1981, pero que se ha visto envuelta en varios problemas de seguridad en los últimos años. El resto de reactores nucleares irán agotando su vida útil entre 2023 y 2034. Tras Almaraz I, vendrán Ascó I, que entró en funcionamiento en Tarragona en 1983; después Almaraz II, también en 1983; la planta valenciana de Cofrentes, en servicio desde 1984, más tarde Ascó II, también en Tarragona, en 1985; luego le seguirá Vandellós (Tarragona), planta que está en servicio desde 1987; para acabar con Trillo en Guadalajara, en 2034.

Pero, también es cierto, que cerrada la central nuclear de Garoña, se puede proceder a la ampliación de la licencia de explotación de los siete reactores nucleares actualmente en funcionamiento.

En realidad, no existe ninguna normativa que estipule por ley cuánto tiempo puede estar funcionando una central nuclear. Siempre que se cumpla con los requisitos de seguridad, avalados por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), los operadores pueden solicitar una prórroga tras otra. Aun así, la decisión es más política de lo que parece. Pese a los informes que realice el Consejo de Seguridad Nuclear sólo son vinculantes cuando son negativos, es decir, cuando una instalación no cumple con los requisitos necesarios para seguir operando. Pero si una central cuenta con el aval del CSN, la última palabra la tiene el Gobierno español, que es quien debe aprobar o desestimar una renovación de la licencia de explotación.

En cuarto lugar, y aunque lo ponga en último término, no es menos importante, está el posicionamiento de la sociedad vasca y también de otras comunidades autónomas, que ha expresado tanto en la calle como en las instituciones su rechazo a la reapertura de la central nuclear de Garoña, y de esta forma conjurar el peligro nuclear de una vez por todas.

El futuro de la central

En esta tesitura, no hay razones convincentes para que se reabra la central de Garoña, pero tampoco para la instalación de un almacén temporal en la citada central donde en teoría se albergarían los residuos en seco durante un máximo de 10 años, en lugar de en la piscina como hasta ahora, hasta que llegue si llega el almacén centralizado transitorio de Villar de Cañas.  Además, precisamente, en un punto bajo tierra en el cual sus aguas están conectadas con el embalse subterráneo de la Llanada alavesa, como lo denunció la Diputación Foral de Álava en su día al Ayuntamiento del Valle de Tobalina al conceder la licencia de obras para su construcción.

Bienvenido sea el cierre definitivo de Garoña, aunque queda pendiente la instalación del citado almacén temporal en la central. Pero también, todavía tenemos motivos suficientes para seguir manteniendo la lucha por el cierre de las demás centrales nucleares. Está demostrado, hoy en día, que no es necesaria la energía nuclear.  No son pocos los estudios que consideran factible en el Estado Español contar en 2050 con un parque eléctrico completamente desnuclearizado formado exclusivamente por energías no contaminantes, que darían además trabajo a cientos de miles de personas entre empleos directos e indirectos.

Por tanto, podemos vivir sin nucleares, y no exponernos a un grave accidente nuclear. Hoy en día sabemos que hay que prescindir de ellas, y que tenemos tecnologías y alternativas energéticas que la hacen innecesaria.

Por los palomares de Castilla y León

El palomar es una seña de identidad de las tierras de Castilla y León. Cientos de ellos, desde la época romana, sirvieron de ayuda a la economía familiar.

Manuel Malmierca Zurdo, autor de una Unidad Didáctica para Secundaria titulada “Los Palomares en el Camino de Santiago”, afirma que “en la provincia de Palencia existen más de 900 palomares tradicionales de barro (tapial o adobe). Pese al abandono y al consiguiente deterioro a que está sometido esta muestra de arquitectura popular, todavía dos terceras partes está en un estado aceptable”.

Dos provechos han tenido los palomares tradicionalmente: por un lado, la cría del pichón, y por otro, la palomina, uno de los mejores abonos conocidos. Hasta estas tierras venían los levantinos que se llevaban por toneladas el excremento para los naranjos. Hoy ya nadie la utiliza.

Su estructura se compone de un patio interior y de ahí parten diferentes muros hasta el exterior. Estos muros tienen multitud de agujeros a modo de nichos, llamados pateras o buracas, que son los hogares de las palomas. Esta foto hace referencia a ello.

No obstante, no se puede decir que haya dos iguales. Unos son circulares, o cuadrados, como ventas del camino; etcétera. Blancos, marrones, rojizos.

En los años ochenta se inició un movimiento de recuperación de palomares impulsado por el entonces alcalde de Medina de Rioseco, Manuel Fuentes. Gracias a su sensibilidad, se iniciaron programas de concienciación y recuperación de uno de los símbolos de la Tierra de Campos. A través de la creación de grupos, compuestos por escultores, pintores, arquitectos y escritores, se dio una llamada de atención, chispa que prendió en muchos amantes y lugareños de estas tierras, que continúan su lucha en la conservación de este patrimonio.

Los palomares acompañan al viajero por la Tierra de Campos. Cobijan con su sombra las orillas del Camino de Santiago y le recuerdan al Canal de Castilla que no sólo él ha dejado de ser útil. Solitarios o en grupo, en la tranquilidad de pueblos casi deshabitados, sus hermosas estructuras despiertan admiración.

En las fotos que publico, se puede ver en primer lugar el Palomar del Camino, construido en el siglo XIX y situado en la zona denominada Pago de los Palomares en Villalzázar de Sirga, provincia de Palencia. La foto está sacada antes de que en 2015 tres hermanos lo rehabilitaron para convertirlo en centro de interpretación. Esta infraestructura encierra la historia de lo que para muchos fue un modo de vida, e incluye una noria, un huerto y un restaurante.

Esta foto corresponde al Palomar de Villaherreros, en Palencia.

De todas las maneras, además de palomares, cruzarás varias veces el Canal de Castilla con sus dársenas y exclusas, y verás dársenas y exclusas fuera de uso, casetas de las eras, maquinaria antigua, letreros como el que publiqué sobre el “Nitrato de Sodio”, etcétera. Merece la pena una visita.