Urdaibai, paraíso de las aves

Roy, uno de los ejemplares de Águila pescadora perteneciente al programa de recuperación que se está llevando a cabo desde el Urdaibai Bird Center de esta espectacular rapaz. Foto: Urdaibai Bird Center. 10.04.18.

La migración de las aves es la historia de una promesa: la de su retorno. En Europa existe una gran ruta migratoria que penetra por los estuarios cantábricos y cruza la península Ibérica. Urdaibai es un enclave excepcional en este peregrinar.

Con la llegada de la primavera, este lugar de gran belleza paisajística acoge la llegada de miles de aviones zapadores, golondrinas, lavandas y otras pequeñas aves que han iniciado su migración. Esperan que el viento norte remita para lanzarse al mar y dirigirse hacia sus zonas de cría de Europa. Antes, en el invierno, aves como la grulla, fieles a su cita anual en la marisma vizcaína; la espátula, procedente de las islas de mar de Wadden en Holanda; gansos; la cigüeña negra, el precioso elanio azul, la garcilla cangrejera, así como distintas especies de patos han elegido Urdaibai para hacer una parada de descanso en su largo viaje.

La reserva de la biosfera de Urdaibai es un importante eslabón que permite a las aves reponer fuerzas para continuar su largo viaje. Se trata de un estuario con una gran variedad de hábitats que sirve de refugio a muchas especies. Desde hace varios años un grupo de ornitólogos de Aranzadi, apoyados por personas del entorno, desarrolla y muestra sus investigaciones en una de las zonas de mayor valor naturalístico de las marismas.

Pero esta iniciativa es mucho más amplia. Junto con la recuperación de esta área de esparcimiento para las aves, se planteó hace unos años la puesta en marcha de un observatorio de aves y una estación ornitológica. Gracias al apoyo de la Diputación Foral de Bizkaia, la BBK y Aranzadi, el sueño se hizo realidad. El Bird Center se inauguró en la primavera del pasado año 2011.  Urdaibai Bird Center es un gran museo vivo de la naturaleza, abierto al público para el disfrute del mundo de las aves y sus migraciones. El propio equipamiento es un observatorio único de la marisma y se encuentra ubicado en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Urdaibai Bird Center

Se trata de un centro gestionado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi dedicado a la investigación y divulgación científica de las aves, sus migraciones y los hábitats donde viven. En él confluyen y se coordinan los equipos de investigación y divulgación, para que, de este modo, los visitantes puedan ser testigos privilegiados de los proyectos de aves en los que se está trabajando.

Es el lugar perfecto. El sol sale por la parte trasera del edificio y la zona de las marismas está todo el día iluminado, lo que permite el avistamiento de aves con claridad. Uno de sus mayores atractivos es su temática, el viaje de la migración. Las aves son el vehículo que lleva al visitante a conocer lugares increíbles de Europa y África. Se trata de un centro vivo donde cada nuevo día es una incógnita ya que las aves marcan el rumbo de éste. Las aves marcan el día a día de investigadores, expertos y de los propios turistas.

La cigüeña blanca (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) vuelve a anidar en la Reserva de Urdaibai. 10.01.18. Foto: Deia.

Más información: http://www.birdcenter.org/

 

 

Migraciones de primavera

Golondrina común (Hirundo rustica), en Valdegobia (Alava). 29.03.18.

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

Estamos en plena migración primaveral. Febrero y marzo registraron trasiegos ingentes que fueron llenando nuestros paisajes de nuevos colores, aleteos y cantos. Así, por ejemplo, los primeros ejemplares de la golondrina común (Hirundo rustica) llegan en el mes de febrero. La península Ibérica es una zona de paso de parte de la población europea, y las golondrinas atraviesan en primavera nuestro territorio cuando se dirigen hacia las zonas de cría en el norte del continente y vuelven a pasar hacia el sur en otoño en su ruta hacia las áreas africanas donde invernan.

En abril nos alcanzan especies como los vencejos comunes (Apus apus), abubilla (Upupa epops), ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos), abejarucos europeos (Merops apiaster), oropéndolas europeas (Oriolus oriolus) y un largo etcétera.

Abubilla (Upupa epops), en Larraga (Navarra). 14.04.18
Abejaruco europeo (Merops apiaster), en Lomas del Campo (Palencia). 01.05.17.

Y por citar a algunas de las especies citadas, me voy a referir a los vencejos, que son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Vencejo común (Apus apus), en Osorno (Palencia). 15.05.17

Y cerrará la migración de primavera en mayo el abejero europeo (Pernis apivorus), una rapaz ciertamente original en cuanto a la alimentación se refiere. Y es que, a pesar de su envergadura de casi metro y medio, estas aves comen principalmente abejas, avispas y sus larvas. De él hablaremos en otra ocasión.

 

La agachadiza común presenta numerosas similitudes con la becada

Se trata de un ave zancuda limícola más bien pequeña, con un plumaje estampado. A pesar de poder adaptarse a distintos bioclimas, las aves limícolas están generalmente asociadas a zonas húmedas y esencialmente a zonas húmedas costeras, como los estuarios y lagunas. El nombre de las aves limícolas, viene del latín limus, significando que viven en el limo o lodo.

El largo del pico de la agachadiza común es aproximadamente el doble de la cabeza. Presenta numerosas similitudes morfológicas con la becada, entre ellas, por su pico largo y puntiagudo.

La agachadiza común o becacina, se dice que su nombre tuvo su origen en la costumbre de éstas de permanecer agachadas y quietas ante cualquier peligro.

La población que nidifica en la península Ibérica es muy escasa, encontrándose en la zona cántabro-atlántica, pero durante los pasos primaveral y otoñal, y en invierno, llega gran cantidad de aves de otros puntos de Europa, estableciéndose en marismas, humedales, terrenos pantanosos y encharcamientos, por todas las comunidades de la geografía peninsular.  En los inviernos crudos se trasladan desde sus lugares habituales hasta la costa, donde encuentran alimento.

Se alimenta principalmente de invertebrados, ya sean gusanos, insectos o moluscos. Es muy sensible a las variaciones del agua, ya que necesita un suelo rico en materia orgánica para obtener su alimento, que captura en aguas libres someras o en prados encharcados, hundiendo el pico.

Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).  Agachadiza común. Gallinago gallinago. Istingor arrunta. 19.01.2018.

 

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La Cerceta común, el menor pato de nuestros humedales

Cerceta común (macho), en el humedal de Salburua

El rasgo más característico de la cerceta común es, sin duda, su pequeño tamaño -es el menor de los patos que frecuentan nuestras zonas húmedas, con unos 35 cm de longitud-, y, por lo que respecta a los machos en plumaje nupcial, su bello diseño, en el que resalta el color castaño rojizo de la cabeza, que aparece surcada por un llamativo antifaz verde bordeado de una línea amarillenta.

El caso de las hembras, como en todas las ánades, son menos destacables en diseño, pero las podremos diferenciar de otras hembras por su reducido tamaño.

Está muy ampliamente distribuido. En la península ibérica es un invernante muy común que aparece en prácticamente todos los tipos de agua dulce. Es un nidificante muy escaso en Estado Español, apareciendo solo en el norte.

La alimentación es muy variada, siguiendo un régimen omnívoro. Durante la primavera abundan en su dieta las larvas de insectos, crustáceos y gusanos. En otoño comerá fundamentalmente semillas, brotes, etc. Durante el invierno caza pequeñas presas sumergiendo la cabeza en el agua.

Es aparentemente un pato silencioso, pero el macho produce un discreto aunque agradable y característico “crrit” acompañado de un silbido. No obstante, la hembra emite un áspero “cuac”, sobre todo cuando se excitan o alarman ya que generalmente están calladas.

Es aparentemente un pato silencioso, pero el macho produce un discreto aunque agradable y característico “crrit” acompañado de un silbido

Como la mayoría de los patos resulta torpe andando por el suelo, lo hace con bastante dificultad.  Sin embargo, el vuelo de estas aves es rápido, enérgico y errático, con capacidad para los cambios bruscos de sentido. Al principio es bajo, pero pronto se elevan con gran energía.

Las fotos están sacadas el 20 de enero de 2018 en los humedales de Salburua en Vitoria-Gasteiz donde son aves invernantes, siendo muy común encontrarlas en esas fechas.

                 Cerceta común. Anas crecca. Zertzeta arrunta           

      

 

“Por San Blas, la cigüeña en el vertedero verás”.

Cigüeñas blancas en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 25.04.17. Foto: Julen Rekondo.

El próximo 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, y con ella el refranero dice que “Por San Blas, la cigüeña verás”. Pero eran otros tiempos.

Según datos de SEO/BirdLife cada vez son más las cigüeñas blancas que permanecen todo el año en la Península, sobre todo por el fácil acceso a comida en los vertederos. Este hecho, que ha permitido la recuperación de la especie, puede tener otra cara: los elementos tóxicos de la basura inciden en la salud de las aves.

Antes de la concentración de residuos en los grandes vertederos urbanos, apenas el 2% de la dieta de las cigüeñas provenía de la basura. En la actualidad, supera el 75%.

Sin embargo, y tal y como se dice en una publicación de SEO/BirdLife, no es la única intervención del ser humano sobre la especie. “Antiguamente, se recibía a las cigüeñas como auténticas deidades o símbolos de buenaventura, con capazo de bebé incluido. En la actualidad, es cada vez más fácil ver todo tipo de sofisticados dispositivos para evitar que aniden en los tejados de iglesias y edificios: empalizadas de pinchos afilados, dispositivos antiposado o cables electrificados que, en algunos casos, son de dudosa legalidad. A ello se unen las retiradas de nidos dentro del periodo de cría”.

Este tipo de soluciones no siempre se ajustan a Derecho. “Las cigüeñas están protegidas por la legislación nacional y europea, al igual que sus nidos, pollos y huevos. Darles muerte, molestarlas o destruir sus nidos puede llegar a ser delito”, explica el responsable de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, SEO/BirdLife, Nicolás López. “A través de todo tipo de dispositivos, se trata de impedir la llegada y nidificación de las aves en los tejados, un gesto que puede llegar a ser delito. La cigüeña blanca, una especie protegida, forma parte de nuestro patrimonio natural que debe y merece convivir con el patrimonio histórico”.

Nido de cigüeña blanca en Salburua (Vitoria-Gasteiz). 26.03.17. Foto: Julen Rekondo.

Pero, también se puede producir un nuevo contexto, producido por el cumplimiento de la normativa europea, por la que los vertederos se van adaptando y sellando paulatinamente. La desaparición de basura al aire libre puede impactar, a corto plazo, en el número de ejemplares, pero, a la larga, puede ser su propio seguro de vida y devolver a la población de cigüeñas a estado más natural, esto es, a las migraciones que las hacen volver por San Blas, o unas semanas antes.

Concretamente, el cambio climático y la facilidad para obtener comida en los vertederos como se ha comentado anteriormente, han cambiado también su rutina, y en algunos lugares, y, por ejemplo, en el País Vasco, han llegado a venir a finales de noviembre y primeros de diciembre de 2017. Es decir, con un adelanto de unos dos meses, con respecto a la fecha de San Blas. Es el caso, de la localidad vizcaína de Orduña, o de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, donde a primeros del pasado mes de diciembre se observó la primera cigüeña por la zona, probablemente uno de los machos que se acercó a reclamar su territorio después de haber estado pasando parte del invierno en algún lugar del sur.

Cigüeña blanca en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. 03.12.17. Foto:Deia.

Cigüeña blanca. Ciconia ciconia. Amiamoko zuria.

El mochuelo común, ligado a los ambientes agrarios, está en regresión en Euskadi

Mochuelo común. Foto: Ihobe.

El mochuelo común (Athene noctua-Mozolo arrunt) ha sufrido una regresión del 20% en la última década en Euskadi. Ante tal situación, el mochuelo reclama las miradas de todos, pero especialmente del mundo rural. En cuanto a los requerimientos de hábitat del mochuelo, está ampliamente consensuado que se trata de una especie de espacios abiertos, estrechamente vinculada con la agricultura y ganadería.

El mochuelo europeo o común es un pequeño rapaz nocturno de formas rechonchas, que se caracteriza, sobre todo, por una voluminosa y redondeada cabeza. La inconfundible silueta rechoncha del mochuelo recortándose al atardecer sobre un poste es todavía una de las imágenes más habituales y características de los ambientes agrarios.

Se estima que en la última década en Bizkaia se ha reducido el tamaño poblacional del mochuelo en un 10,5%, aunque la disminución real podría ser cercana al 20%. Existen pocos datos para Álava y Gipuzkoa, pero se estima que en este último territorio la situación podría ser parecida a la de Bizkaia, y en Álava parece que las poblaciones se mantienen algo mejor, dentro de la regresión.

Durante muchos años el mochuelo se ha beneficiado de las actividades humanas en el sector agrícola y gracias a ello sus poblaciones aumentaron considerablemente. Paralelamente el mochuelo fue y es uno de los mejores aliados del agricultor, ya que combate las plagas de roedores y langostas de forma natural y sin el coste que conlleva la utilización de productos químicos.

Las causas de la disminución de la especie serían, según se señala en un estudio de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, la creciente urbanización, la fragmentación de campiñas en parcelas de jardines, y el cambio de caseríos con cuadras (con agujeros en las paredes para anidar) por casas de campo y caseríos modernos. Todo esto está causando una reducción notable del área disponible y lugares de nidificación para los mochuelos.

Mochuelo común. Foto: Ihobe

En el citado estudio se plantean algunas posibles acciones para frenar el declive de la población de mochuelos. Así, se viene a plantear que habría que frenar la desaparición de campiñas cantábricas y la desaparición de lugares adecuados para anidar. En el primer caso, se señala que resulta extremadamente difícil, dado que las campiñas y suelos agrícolas del País Vasco se concentran las zonas de expansión urbanística e industrial.  De cualquier manera, se considera que sería muy deseable establecer criterios de protección de la campiña atlántica, ya que los prados de siega forman parte de un “hábitat” de interés comunitario.

Por otra parte, para incrementar las posibilidades de asentamiento de nuevas parejas en zonas especialmente aptas para la especie, sería necesario desarrollar una campaña de sensibilización ciudadana y colocación de cajas nido. Así, en diversos municipios vascos, se han desarrollado una serie de iniciativas en este sentido, publicándose libritos y folletos así como talleres u otras iniciativas, en los que se explica la situación del mochuelo en la campiña y las medidas que se pueden desarrollar para conservarlos y la diversidad animal de la campiña.

Taller organizado en el Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa)

Fotos: Las dos primeras son de Ihobe, empresa pública dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco. Y la tercera, es del Centro de Interpretación de Algorri, en Zumaia (Gipuzkoa), y publicada en Diario de Noticias de Gipuzkoa.

Los buitres, leonado y negro y quebrantahuesos, se encelan en estos días

El próximo 21 de diciembre entramos en invierno y parece que la vida tanto vegetal como animal comienza su letargo. Sin embargo, en diciembre, en pleno arranque del invierno, es cuando florecen algunas plantas, y cuando se encelan por lo menos tres de las más llamativas especies de aves, como son los buitres. Están de amores.

Los buitres, leonado (Gyps fulvus) y negro (Aegypius monachus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), acuden a lo alto para exhibirse con alardes de sincronía. Un cuarto buitre es el alimoche común (Neophron percnopterus), que migra a tierras africanas.

Alimoche común

El quebrantahueso es un ave que puede alcanzar una envergadura de 2,80 m y llegar a pesar 7 kg. Requiere grandes sistemas montañosos, abruptos y con cavidades, cuevas y cantiles donde nidificar. Las puestas son dobles, pero nunca llegan a criar con éxito dos pollos, el hermano mayor mata siempre al menor, que le sirve de comida. Son aves carroñeras, necrógafas (comen animales muertos) que se alimenta principalmente de carcasas de huesos de mamíferos.

Navarra cuenta con nueve territorios de quebrantahuesos, algunos de ellos compartidos con Aragón y Francia, y algunos individuos dispersos que se pueden encontrar desde Aralar hasta el Pirineo, sin que hasta la fecha se haya constatado la reproducción en los montes vascos. En el caso de Navarra, este año ha habido éxito reproductor en dos parejas, de las que han nacido Zazpi y Basozain, que volaron del nido el pasado mes de julio. En la foto, de Diario de Noticias de Navarra, uno de los pollos nacidos en esta comunidad, concretamente, Basozain.

Bazozain, uno de los pollos de quebrantahuesos nacido en Navarra este año.

El buitre leonado es el único que no está amenazado, ya que en el último censo de 2008 se contabilizaron más de 24.600 parejas reproductoras repartidas por la península y Baleares, lo que representa el 94 % del total europeo. Cada vez más podemos observar buitres leonados en los vertederos, donde tienen abundante comida, como es el caso de la foto, realizada en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz), junto a gaviotas.

Buitres leonados y gaviotas en un vertedero

El buitre negro, que figura en el Libro Rojo de las Aves de España elaborado por la organización conservacionista SEO/BirdLife clasificado como “vulnerable”, cuenta con 1.845 parejas reproductoras.

Fotos:

  • La primera foto es de Buitres leonados (Gyps fulvus), realizada en el entorno de la Foz de Arbayun (Navarra). Mayo 2017. Autor: Julen Rekondo.
  • La segunda foto es de un alimoche común (Neophron percnopterus), realizada en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). Junio 2017. Autor: Julen Rekondo.
  • La tercera foto es de Basazoin, un pollo de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) nacido en Navarra, que voló junto a otro, Zazpi, del nido el pasado julio de 2017. Foto: Diario de Noticias de Navarra.
  • En la cuarta foto, se puede ver a gaviotas y buitres leonados en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). Junio 2017. Autor: Julen Rekondo.

Más de 40.000 aves acuáticas, pertenecientes a 72 especies diferentes, invernan en Euskadi

Cuchara común

Más de 40.000 aves acuáticas pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras.  El gran espectáculo de su presencia se puede ver en los humedales costeros que se asocian a la presencia de estuarios más o menos desarrollados, mientras que los interiores presentan características variadas en función de su regionalización: turberas, sistemas endorreicos con lagunas mineralizadas, sistemas fluviales, etc. Existe, además, un buen número de zonas húmedas de origen artificial, entre las que sobresalen embalses para el abastecimiento y producción de energía, balsas de utilidad agrícola….

Entre los humedales costeros, destacan los de Urdaibai y Txingudi, con diferentes características y problemáticas. En el interior, las zonas más destacadas son el complejo lagunar de Laguardia, constituida por tres sistemas naturales endorreicos y una balsa artificial; el lago de Arreo-Caicedo Yuso y las Salinas de Añana, de peculiaridad hidrogeológica y cultural; y Salburua, en Vitoria-Gasteiz, un encharcamiento originado por el afloramiento de los niveles freáticos, que fue desecado a lo largo del siglo XX, pero que ha sido exitosamente restaurado en los últimos años. Aunque de origen artificial, el extenso embalse de Ullibarri-Gamboa constituye también un referente importante, gracias al proceso de naturalización que han experimentado sus colas meridionales. Todos estos humedales forman parte de la lista de zonas de importancia internacional, de acuerdo, con el convenio de Ramsar.

Focha común

Las localidades más importantes por la media de efectivos contados en los últimos quince años son el embalse de Uribarri-Gamboa (Álava), la ría y puerto de El Abra (Bizkaia), Urdaibai (Bizkaia), el tramo costero de Pasaia (Gipuzkoa), la bahía de Txingudi (Gipuzkoa) y Salburua (Alava). En conjunto estos siete enclaves agrupan más del 85% de los efectivos totales, si bien la relevancia cuantitativa de los costeros se debe exclusivamente a las agrupaciones de gaviotas. En el contexto español, el País Vasco ocupa un puesto relativamente destacado, ya que alberga cerca del 3% de los efectivos contados con apenas el 1,5% de la superficie. Este hecho se puede relacionar con la posición geográfica, en plena ruta migratoria para buen número de poblaciones que acceden a sus áreas ibéricas de invernada a través del corredor pirenaico occidental o de la costa atlántica, pero más aún con la existencia de algunas hábitats con gran capacidad de acogida para algunas especies de aves acuáticas: el embalse de Ullibarri-Gamboa y el puerto de El Abra son los más destacados.

Gaviota patiamarilla

Según el último censo realizado, publicado en abril de 2017, por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, con la colaboración de las tres diputaciones forales, HAZI (Desarrollo rural, Litoral y Alimentario) y el Centro de Estudios Ambientales de Vitoria-Gasteiz (CEA), son 41.022 especies acuáticas -72 especies diferentes- las que invernaron en el País Vasco, de las cuales 21.901 en Álava, 11.161 en Bizkaia y 7.960 en Gipuzkoa. (Se adjuntan al final en el enlace los censos anteriores)

Por especies y en el último censo, la Focha común (Fulica atra), con 8.964 es la más abundante; seguida por la Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) con 8.045; Gaviota reidora (Larus ridibundus), con 5.190; Ánade azulón (Anas platyrhynchos), con 3.526; Porrón europeo (Aythya ferina), con 3.412, y el Pato cuchara (Anas clypeata), con 2.254. Otras especies significativas son la cerceta común, avefría europea, gaviota sombría, correlimos común, porrón moñudo, cormoranes, ánade friso, somormujo lavanco, ánsar común, garza real….., y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes.

Avefría europea

Todas esas especies nos regalan su tendencia al gregarismo en cuanto el otoño se despliega por completo. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de cientos, de miles de estas aves, en efecto, se concentran en los enclaves costeros e interiores del País Vasco.

Porrón común

Para más información en:

  • Censo de aves acuáticas invernantes. Dpto. de Medio Ambiente Gobierno Vasco. Fecha publicación del último censo: 06/04/2017.

http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r49-6172/es/contenidos/documentacion/acuaticas_invernantes/es_bio/indice.html

Fotos:

  • Cuchara común. Anas clypeata. Ahate mokozabala. Salburua (Vitoria-Gasteiz). Enero 2017.
  • Focha común. Fulica atra. Kopetazuri arrunt. Ullibarri-Gamboa (Alava). Noviembre 2016.
  • Gaviota patiamarrilla. Larus michahellis. Kaio hankahoria. Salburua. (Vitoria-Gasteiz). Octubre 2016.
  • Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Salburua. Noviembre 2106.
  • Porrón europeo. Aythya ferina. Murgilari burugorria. Complejo Lagunar Laguardia (Alava). Enero 2017.

 

Las migraciones otoñales de aves se acercan a su esplendor

Cada año miles de millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de ida y vuelta para asegurar su supervivencia. Las aves migratorias, viajeras por obligación, tienen unas zonas del planeta como cuarteles de cría, donde se reproducen, y otras llamadas zonas de invernada, donde migran para sus ‘vacaciones’ de invierno. El alimento es su principal motivo.

La migración de las aves es uno de los fenómenos más fascinantes de la naturaleza y por eso lleva despertando la admiración y la curiosidad del ser humano desde tiempos inmemoriales.

Estamos en unas fechas y todavía lo serán más en las próximas semanas, en que nuestros paisajes están siendo acariciados por el batir de, al menos, mil millones de alas. Tengamos en cuenta que los expertos ornitólogos estiman que la población de aves invernantes en la península Ibérica puede alcanzar la cifra de unos 500 millones. Sobre todo, cuando olas de frío, empujadas por vientos del norte de Europa, se instalan en nuestro derredor.

Sin duda, en esta época podemos contemplar uno de los acontecimientos más rotundos de lo espontáneo en estas latitudes. Miles de bandos azotarán a los aires, llenando los ojos del clamor que siempre mana de lo múltiple, agregado y casi nunca silencioso. Porque los alados, además de conspicuos para los ojos, son también los animales que más veces y con mayor acierto llaman a las puertas de nuestros oídos.

Algunas de estas agregaciones infinitas se desplazan con notable orden. Caso de gaviotas, cormoranes, patos, grullas y garcillas, que dibujan en el cielo triángulos sin base, la letra uve, líneas oblicuas, a veces un rombo casi perfecto.

Otras bandadas, como las de estorninos, grajillas, palomas, avefrías, alondras, pardillos, jilgueros, verdecillos, trigueros… son el mejor ejemplo de que el caos es sólo el primer paso de la armonía. De que el revoltijo es regocijo para la mirada. Esa que encontrará, en los cielos más limpios del año, una capacidad infinita para convertir lo compuesto por incontables partes en un todo de prodigiosas sincronías.

Un punto estratégico importantísimo en esta migración en la península Ibérica es el Pirineo Occidental. Navarra es un lugar privilegiado para admirar el fascinante viaje de las aves, ya que la Comunidad Foral se encuentra en plena ruta migratoria occidental europea. Todos los años son millones de aves las que utilizan este territorio en sus desplazamientos. Muchas especies prefieren volar sobre tierra que hacerlo por encima del mar, y en su camino a latitudes más al sur o hasta África, las aves se encuentran en esta ruta con una cadena montañosa transversal, los Pirineos, que generalmente atraviesan por sus zonas más favorables. Por lo tanto, el pasillo situado entre el Pirineo navarro y el mar Cantábrico concentra en las épocas migratorias una gran cantidad de aves.

Un aspecto a destacar importantísimo es el proyecto Lindus-2, que se está llevando a cabo en la actualidad y que engloba el estudio de las aves migratorias y murciélagos, la educación ambiental, el ecoturismo y el cambio climático a través de la fenología, es decir, la parte de la meteorología que estudia las repercusiones del clima sobre los fenómenos biológicos de ritmo periódico, como la migración de aves.

Lindus 2 se desarrollará hasta diciembre del año 2018, lo que implica tres temporadas para estudiar y dar a conocer el proyecto y la zona de trabajo. Forma parte del Programa Operativo de Cooperación Territorial España- Francia-Andorra (POCTEFA 2014 2020) con una financiación del 65% procedente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Es un trabajo de cooperación transfronteriza entre el Gobierno de Navarra, su empresa pública GAN-NIK (Gestión Ambiental de Navarra, S.A), el Ayuntamiento de Burguete, SEO/BirdLife y la Ligue Pour la Protection des Oiseaux (LPO-Aquitania), cubriendo un inmenso territorio en Navarra, Aragón y Aquitania.

Entre agosto y noviembre de 2016, el número de ejemplares de aves migratorias avistado a su paso por el collado de Lindus, entre los municipios de Burguete y Valcarlos, fue de 402.340, pertenecientes a 83 especias distintas. El mayor número de ejemplares corresponde a la paloma, con cerca de 300.000. La siguiente especie más abundante fue la grulla común, con 53.781 ejemplares. Y las rapaces más abundantes fueron el abejarejo europeo (4.997), seguido del milano real (4.699), y el milano negro (1.741). Después viene la cigüeña blanca (1.591).

Más información en:

https://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2016/12/09/LINDUS+2.htm

https://lindus2.eu/buen-tiempo-protagonista-la-jornada-ornitologica-ecoturismo-celebrada-auritzburguete/

https://www.seo.org/lindus2/

Fotos:

  • Bando de avefrías en Montoria (Álava). Noviembre 2016. Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera.
  • Bando de paloma torcaz en Montoria (Alava). Octubre 2016. Paloma torcaz. Columba palumbus. Pagauso.
  • Jilgueros en Villafáfila (Zamora). Noviembre 2016. Jilguero europeo. Carduelis carduelis. Kardantxiloa.
  • Personas avistando aves en el collado de Lindus (Autoría de la imagen: proyecto Lindus 2). (CEDIDA). Noticias de Navarra. 22.09.17.

El fascinante viaje de las grullas, desde Escandinavia a la península Ibérica

En la última semana del mes de octubre y primeros días de noviembre las grullas comunes (Grus grus) efectúan su migración hacia la península Ibérica y el norte de África, aunque lo pueden hacer antes, a primeros de octubre. La ruta que siguen invariablemente es una ancha banda de unos cientos de kilómetros que atraviesa Europa, alcanzando la península Ibérica por el Pirineo occidental. En el mes de marzo utilizan el mismo camino para regresar a sus zonas de cría en el norte de Europa y Rusia.

Una V formada por grandes aves, volando a gran altura, con el cuello estirado, con pesadas y amplias batidas de alas y con un “kru-kru-kru” incesante, denota el primer bando de grullas. A diferencia de los gansos, las grullas no conservan mucho tiempo esta disposición en V.

En el Estado Español invernan en número elevado en puntos del centro y todo el sudoeste. Sus lugares habituales de estancia en esta época son los encinares y campos cultivados de cereales, que les proporcionan alimento abundante, aunque utilizan zonas peladas como dormideros, siendo espectacular el trasiego al amanecer y anochecer.

Pero este fascinante viaje desde el Norte de Europa y cuyo destino es la península Ibérica y el norte de África, se inicia a finales de septiembre, cuando los vientos fríos del norte del Viejo Continente anuncian el otoño y las primeras nieves

Una vez que las primeras grullas crucen los Pirineos por Navarra, se dirigirán a la laguna de Gallocanta (entre Zaragoza y Teruel). Por allí pasarán, en algún momento, casi todas las 150.000 grullas que hacen la invernada en España y Marruecos. Desde allí se irán distribuyendo en bandadas por las dehesas del suroeste peninsular.

Entre el 45% y el 50% de todas las grullas de Europa Occidental eligen las dehesas extremeñas para pasar los meses de invierno. El resto de las grullas que entran en la península se reparten entre los Parques nacionales de Castilla-La Mancha de Las Tablas de Daimiel y Cabañeros, y más hacia el sur, en La Janda en Cádiz y otras prosiguen su viaje a las regiones costeras del norte de África vía Marruecos, donde una de las poblaciones invernantes más importantes se encuentra en la desembocadura del río Massa.

La invernada de la grulla común se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de las zonas citadas, que durante los meses de invierno acogen a miles de ejemplares de estas aves que llegan a la península ibérica desde el norte de Europa.

La grulla es un ave gregaria, que salvo en la época de cría, se agrupa en bandadas, que durante la migración vuelan en forma de uve. Buscan alimento, beben y duermen en grupos, que pueden consistir en parejas, grupos familiares, o bandadas invernales según la época. Sus bandadas pueden llegar hasta los 400 individuos durante la migración. En las paradas de descanso de la migración pueden verse miles de grullas reunidas en un solo lugar. Su canto, consiste en un trompeteo característico, articulado gracias a una larga tráquea varias veces curvada y alojada en la cavidad torácica, que actúa en conjunto a modo de caja de resonancia.

Durante su estancia en la Península Ibérica la grulla común se alimenta mayormente de semillas, bulbos, tubérculos y rizomas, pero también incorpora pequeños animales (invertebrados o pequeños vertebrados) a su dieta si puede capturarlos mientras se aprovisiona de vegetales.

Grulla común. Grus grus. Kurrilo arrunt.

Las fotos están sacadas por este orden en:

  • Laguna de la Nava (Palencia). Mediados de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.
  • Montoria (Álava). Primeros de noviembre 2016.