La importancia de los hongos

Boletus aereus (hongo negro), es conocido también en Euskal Herria por su nombre en euskera, “Onddobeltz”. Foto: Plácido Iglesias (Deia).

Ir de excursión al monte, o a cualquier otro sitio lejos del ajetreo urbano, resulta positivo. Es como volver a nuestras raíces, para no olvidar que seguimos formando parte de la biosfera. Para algunos es casi como un acto litúrgico, una profunda comunión con la naturaleza. Otros simplemente buscan pasar un rato agradable, andar, olvidarse del estrés, recoger setas y hongos…

El adjetivo ecológico se ha convertido en una palabra mágica en nuestra sociedad urbana. Aplicado a cualquier cosa, le infunde un aura mística (y verde). Si algo es ecológico, por fuerza ha de ser bueno. Es un término del cual se abusa, aplicándolo a las cosas más peregrinas. Por ejemplo, salir al monte a comerse una tortilla de patatas o a preparar una barbacoa (con riesgo de incendio) es ecológico, por más que eso no tenga nada que ver con la ciencia de la Ecología.

Sirvan los párrafos anteriores para introducir el tema que nos ocupa. Los motivos para salir al monte pueden ser muy variados, y preñados de buenas intenciones, pero si no se va con cuidado, se puede causar un efecto devastador. Animales, plantas y hongos sólo podrán sobrevivir si se preservan sus hábitats. De nada sirve una ley proteccionista para salvar una especie determinada si se permite que el hábitat donde mora se degrade por culpa de la presión humana.

Los hongos juegan un papel muy importante en la naturaleza. Se estima que el 80% de las plantas vasculares están asociadas a hongos sin los cuales no resistirían ciertas inclemencias del tiempo, como la sequía o la falta de nutrientes en el suelo, o serían más sensibles al ataque de bacterias o insectos.

La mitad norte de la península Ibérica es una de las zonas más ricas en cuanto a las especies de árboles que componen sus bosques, en especial si los comparamos con los bosques nórdicos, casi monoespecíficos, con casi solo abetos y abedules. La misma situación se da en la cantidad de hongos que habitan nuestros ecosistemas. Aragón, Asturias, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco son las zonas geográficas que mayor diversidad de especies de hongos y setas poseen.

La recolección de setas silvestres es una afición que cuenta en el País Vasco y en Navarra con muchos adeptos, y una profesión que da sustento a muchas personas del mundo rural en varias comunidades autónomas. Esto ha desencadenado que se recolecten de forma comercial, desigual y desordenada, en unas zonas u otras. La excesiva presión recolectora de unas especies concretas está dando lugar a abusos en la gestión de nuestros bosques y setales. Cada vez se recogen ejemplares más jóvenes e inmaduros, se remueve el terreno rompiendo el micelio de los hongos.

Poco a poco, y ante la llamada de atención de numerosos grupos y organismos observadores de estos cambios, algunas administraciones han decidido actuar. En esta línea hay normativas y reglamentos que han ido apareciendo en la península Ibérica, y en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca, está el decreto aprobado por la Diputación Foral de Álava  en octubre de 2008 mediante el que se restringía la recogida de setas, hongos y frutos silvestres a dos kilogramos por persona y día como máximo, o la de Gipuzkoa, cuya Diputación Foral en 2011 a través de un decreto limitó la recogida a 5 kilogramos por persona y día, afectando a los parques naturales de este territorio. En los privados, se podrá exceder de esa cantidad, pero previamente el propietario deberá solicitar una autorización expresa a la Diputación. En lo que respecta a Bizkaia, no existe regulación alguna por el momento. Navarra lleva años haciéndolo. En este caso, a través de acotados donde se cobra un canon económico por utilizar el monte, pero también limitando la recogida a 8 kilos al día, como es el caso del acotado de Erro-Orreaga.

El recolector deberá estar en posesión de un permiso de recolección con la nueva regulación. (Foto: P.C.). Acotado Erro-Orreaga. Noticias de Navarra.

Tenemos el caso de nuestra vecina Francia, con mucha todavía más tradición recolectadora que aquí, donde existen registros de las cantidades de setas que se recogían desde principios del siglo XX. Las gráficas arrojan datos de una disminución del 80%. Esto es debido a la gran presión recolectadora.

En la actualidad, las investigaciones se están encaminando cada vez más a domesticar más especies de hongos, como los boletos y níscalos, y así minimizar el impacto de la demanda de hongos silvestres en los setales naturales. En el caso de los hongos, su cultivo lleva asociado la revalorización de materiales de desecho de la agricultura, por lo que si se realiza de forma adecuada se puede considerar como un cultivo sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Por otra parte, es muy importante si se práctica la recogida de setas y hongos, establecer normas de comportamiento como podemos encontrar en uno de los artículos de la Norma Alavesa, que dice lo siguiente:

1.- Para la localización de las setas, se prohíbe remover el suelo de forma que se altere la capa vegetal, ya sea manualmente o utilizando rastrillos, hoces u otras herramientas.

2.- En la recogida no se emplearán más útiles que un cuchillo o navaja, quedando prohibido el arranque de las setas.

3.- Los ejemplares objeto de recolección deberán presentar el sombrerillo desplegado, no estando permitida la recogida de hongos en las primeras fases de su desarrollo.

4.- Se dejarán sobre el lugar sin deteriorar los ejemplares que se vean pasados, rotos o alterados o aquellos que no sean objeto de recolección.

5.- La recogida se llevará a cabo en cestas o recipientes que permitan la aireación de las setas y la caída al exterior de las esporas, quedando expresamente prohibidas las bolsas de plástico, mochilas o similares.

6.- Queda prohibido expresamente romper o deteriorar cualquier ejemplar que no sea objeto de recolección, salvo roturas puntuales de algún ejemplar, necesarias para la adecuada identificación taxonómica del mismo.

7.- Se prohíbe la recogida durante la noche, desde la puesta de sol hasta su salida.

Distintas setas y perretxikos o setas de la primavera. Dice un refrán: “El perretxiko de mayo pa mi amo y el de junio pa ninguno”. Foto: Deia.

Narcisos: Las flores de febrero

Narciso. Narcissus. Nartziso. Foto: Pixabay.

En estos días de febrero tiene lugar la temprana eclosión de los narcisos (Narcissus) sobre los primeros céspedes anuales. Esas flores blancas y amarillas, con nombre de mito griego, de forma lenta, desde mediados de este mes y hasta mayo, las encontraremos en miles y miles de puntos por cualquier paisaje. No en vano, se cuentan unas 50 especies de narcisos en la península Ibérica, casi la mitad endémicas, adaptadas prácticamente a todos los hábitats. Seis de las variedades peninsulares están consideradas como escasas y en peligro.

El aliado de estas flores es el mes de febrero, que con la humedad y el lento incremento de la duración del día y el leve calor les concede la oportunidad de que las podamos admirar. Y también nuestro olfato, porque a veces llenan el aire de uno de los mejores aromas conocidos.

Estas flores con forma de trompeta resultan especialmente abundantes en las comarcas de media montaña de toda la península. La variedad de tonos blancos, por muchos llamados junquillos, puede ser vista entre los matorrales de la mitad sur de la Península. El narciso Trompeta de Medusa, grande y amarillo, prefiere los prados de la mitad norte. Los hay también que nacen en las rocas, como el narciso del Cantábrico.

Pero el narciso del Cantábrico no tiene nada que ver con el mar Cantábrico. Su distribución está en el sur de la Península Ibérica y noroeste de África (Marruecos y Argelia). Un ejemplar de esta flor que aparece a continuación es el narciso del Cantábrico, cuyo autor es Javier Martin Vide, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona, especialista en climatología, y académico de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.

Narcissus cantabricus. Lugar: Dehesa de Puertollano. Autor: Javier Martin Vide.

Los narcisos se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

Narciso es el nombre común en español para Narcissus. En euskera, Nartziso.

Las amenazas de los pingüinos

Foto de BirdLife International

Por primera vez, el público digital puede sumergirse en la vida de una colonia de pingüinos gracias al corto en 3D 360° producido por Visualise -un reconocido estudio de realidad virtual- para BirdLife International, la mayor federación de conservación de la naturaleza del mundo y de la que la Sociedad Ornitológica Española (SEO/BirdLife) forma parte. Bajo el título Camina entre pingüinos, esta pieza audiovisual gratuita -disponible en el enlace que se adjunta- ofrece una experiencia de inmersión inédita que busca llamar la atención sobre el grado de amenaza de este grupo de aves marinas: diez de las 18 especies de pingüinos se encuentran en peligro.

La falta de alimento, la captura incidental en pesquerías, la contaminación marina, las enfermedades, las especies exóticas invasoras, la alteración de su hábitat y el cambio climático son los factores que han convertido a los pingüinos en el segundo grupo de aves marinas más amenazado, solo precedido por los albatros.

“BirdLife y sus socios están trabajando para hacer frente a muchas de las amenazas que afectan a los pingüinos pero el tamaño del desafío exige que se redoblen los esfuerzos. Usando una película en 3D 360°, podemos acercar a la gente a los pingüinos y darles ese sentimiento mágico de andar junto a ellos lo que, en última instancia, puede llevar a un mayor apoyo para su conservación “, explica Richard Grimmett, director de Conservación de BirdLife International.

El equipo de Visualise se desplazó a Islas Malvinas en noviembre de 2016, en plena época de cría, para filmar a los pingüinos en su hábitat natural. El corto que se estrenó en abril de 2017 fue fruto de cinco meses de rodaje con cámaras estereoscópicas de Google Jump en 3D 360°. La grabación fue un gran desafío, utilizando plataformas de cámara no probadas en acantilados y en entornos remotos sin infraestructura.  El equipo tuvo que esmerarse para asegurar buenas tomas en 360° sin molestar a las aves en su hábitat natural.

El resultado es una de las primeras películas de naturaleza del mundo rodadas usando tecnologías 3D 360°, ya que nunca se había capturado la vida de los pingüinos con un detalle tan inmersivo.

Especies invasoras

Cangrejo americano

Cangrejo americano

Una especie exótica es la que vino de fuera o, mejor dicho, la que nuestra especie trajo, se quedó y se reproduce con éxito, lo que permite que su población se estabilice y mantenga. Toda especie exótica cambia, más o menos, el ecosistema en el que se establece. Si las alteraciones son graves, se dice que es una especie invasora. Este movimiento de especies a menudo es accidental y llevamos con nosotros, sin querer, aquellas especies que desde antiguo viven con nosotros. Así hemos poblado el mundo de moscas y mosquitos, de ratas y ratones, de gorriones y palomas, y muchas más. Pero, y también muy a menudo, el transporte de especies se ha hecho con nosotros por el mundo con intención y por diversas razones, como las estéticas y para adornar nuestros estanques, caso del cisne; por razones económicas como el visón americano, que han llegado a Europa por el valor de la piel; por razones cinegéticas y piscícolas; o también como mascotas, entre las que citar al mapache, las tortugas de Florida y un largo etcétera. La incursión de especies invasoras es la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo.

Navarra no es ajena a esta realidad. En nuestra comunidad podemos encontrar unas cuantas especies invasoras. Es el caso del mapache, nativo de América del Norte, que se trata de una de las especies invasoras que más preocupan actualmente en la península Ibérica. Como cualquier especie alóctona de carácter invasor, la existencia de una población de mapaches en estado silvestre tiene un impacto negativo sobre el ecosistema y las especies que lo habitan, además de suponer un riesgo para la población humana. Los principales factores de amenaza son la predación sobre la fauna autóctona, la competencia con otros carnívoros, la transmisión de enfermedades, tanto a la fauna como al ser humano, y el impacto económico. En Navarra, guardas forestales capturaron en julio de 2015 un mapache en Tudela, lo que confirma la presencia de esta especie en el sur de la Comunidad foral. Sigue leyendo Especies invasoras

La Red Natura y su biodiversidad en Euskadi

Martinete común baja

Martinete común en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz)

En 2017 se cumplirán 25 años de la aprobación de la Directiva europea de Hábitats, que tiene como finalidad la conservación de los ecosistemas y las especies más singulares y amenazadas de Europa. El principal logro de la Directiva, durante estas dos y media décadas, ha sido la implantación de la Red Natura 2000, que se ha convertido en el conjunto de áreas protegidas más extenso a nivel mundial. Forman parte de ella más de 26.000 espacios, lo que supone casi la quinta parte del territorio europeo.

La Red Natura 2000 tiene la finalidad de preservar la biodiversidad en el espacio de la UE, siendo obligación de los Estado miembros y en el caso del Estado español, sus comunidades autónomas, y, por tanto, Euskadi, desarrollar modelos de gestión que favorezcan su mantenimiento, siempre teniendo presentes criterios científicos, económicos, sociales y culturales. Por tanto, son posibles, y en algunos casos necesarias, las actividades humanas en estos espacios siempre y cuando sean ambientalmente sostenibles y no afecten a la integridad del lugar o a la conservación de los hábitats y especies presentes.

Bosque hayas Peñacerrada

Bosque de hayas en Peñacerrada (Alava)

La Red Natura 2000 es la apuesta europea más decidida para conservar la biodiversidad y su definición en el País Vasco ha contado con un gran proceso de participación ya que los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad son detener la pérdida de biodiversidad y combatir el cambio climático.

Euskadi aporta a Red Natura 2000, 55 espacios, con una extensión de 1.500 kilómetros cuadrados, superando la media europea en la designación de espacios de la Red Natura, ya que el 23% del País Vasco está incluido en esa figura de protección europea, mientras que la media comunitaria es del 18%.

En Euskadi viven más de 700 especies de animales vertebrados, 1.780 invertebrados y unas 7.600 especies de plantas. De ellas, 46 especies vertebradas se encuentran amenazadas -21 en peligro de extinción-, y 125 especies de flora vascular se encuentran en situación de amenaza, con 54 especies en peligro de extinción. Algunas de las especies más relevantes en peligro de extinción son la rana meridional; águila perdicera, quebrantahuesos, milano real; cangrejo de río común; libélula; murciélago de bosque, nutria, visón europeo; lamprea; amapola violeta, geranio de roca y nenúfar blanco. El declive de muchas especies se debe al deterioro de los hábitats naturales, ya que nuestra comunidad, por sus condiciones orográficas, desarrollo industrial y modelo de población, ha pagado en algunas zonas un alto precio en la conservación del medio natural.

Milano real. Alava

Milano real en Alava

La Red Natura 2000 es clave para asegurar el suministro y mantenimiento de una amplia gama de los servicios de los ecosistemas, en los que se sustentan la prosperidad económica y el bienestar sostenible. Los espacios de la Red Natura en Euskadi constituyen un importante almacén de carbono y eficaz herramienta para mitigar los efectos del cambio climático; también regulan los recursos hídricos y proporcionan agua de calidad para el consumo humano; reducen los costes de reparación que provocan las inundaciones; preservan paisajes que son el principal activo para la recreación y el turismo de naturaleza; y contribuye decididamente al mantenimiento de la agricultura y de la ganadería tradicional vasca.

Centrándonos más en los trabajos que ha supuesto la Red Natura 2000 en la conservación de la biodiversidad en Euskadi, es importante resaltar la realización de los proyectos Life-Naturaleza para la conservación de especies de interés comunitario, entre otros, el del visón europeo y águila de Bonelli en Alava, de hábitats, como la regeneración de dunas en Urdaibai, y de espacios Natura 2000, como los de Txingudi y Aiako Harria en Gipuzkoa. Estos proyectos, que han sido los primeros en ejecutarse en nuestro País, además de su propia virtualidad para mejorar el estado de conservación de elementos naturales amenazados, han tenido también un carácter demostrativo y han permitido avanzar en las exigencias que conlleva Natura 2000 en la conservación de la biodiversidad en Euskadi.

El de los estuarios del País Vasco es otro proyecto Life-Naturaleza de importancia, que se ha desarrollado en el período 2010-2014, y que ha permitido frenar en la costa vasca el avance de la planta invasora Baccharis halimifolia, conocida popularmente como “chilca”, gracias a los tratamientos de eliminación realizados en más de 780 hectáreas de las zonas de Urdaibai, Lea, y Txingudi. Se trataron 570.000 arbustos de la especie invasora, y se arrancaron a mano más de 5 millones de plántulas lo que ha permitido mejorar ambientalmente alrededor de 300 hectáreas de hábitats de interés comunitario.

Precisamente, la Comisión Europea seleccionó en su programa LIFE la labor de erradicación de la planta invasora Baccharis halimifolia anteriormente citada, “como uno de los 13 mejores proyectos LIFE-Naturaleza de los 46 evaluados en toda Europa en 2014”.

En otro ámbito territorial y temático, está el proyecto Life+Irekibai de cara a mejorar la conectividad y los hábitats en ríos compartidos por Navarra y Gipuzkoa, y cuyo objetivo general es la mejora del estado de conservación de los hábitats y especies fluviales de interés comunitario de los espacios Natura 2000 situados en las cuencas del Bidasoa y del Leitzaran. Entre otros trabajos realizados conviene destacar la eliminación de presas y azudes, el control de especies exóticas invasoras que merman la diversidad autóctona y la restauración de hábitats degradados. Dicho proyecto comenzó en 2015 y se espera que finalice en 2020.

A parte de las razones éticas de quienes esgrimen que la biodiversidad tiene un valor intrínseco y que tenemos la obligación de velar por la conservación de toda forma de vida existen otras razones para tratar de frenar su pérdida o deterioro. La desaparición de una especie altera el equilibrio natural, pone en peligro el funcionamiento de todo el ecosistema del que forma parte y, tarde o temprano, acaba afectando a nuestra calidad de vida y a nuestra economía.

Aun cuando todavía se sabe poco sobre las funciones que desempeñan la mayoría de las especies en el funcionamiento de sus ecosistemas, sabemos que éstos son más estables y menos frágiles cuanto mayor es su diversidad biológica. Cuanto más diverso, mayor es por tanto su capacidad para autorregularse, para sobreponerse a los impactos negativos y para suministrar los servicios ambientales que son la base de nuestro bienestar. Por todo ello, usemos la razón: defendamos la biodiversidad y la naturaleza en defensa propia.