Las libélulas, especie de las más viajeras del planeta

Las libélulas, al igual que las mariposas, son importantes para entender si el medio natural padece fiebre. Sólo viven en aguas limpias, en sistemas de cristal. Las libélulas es una de las especies más antiguas sobre el planeta y son prodigios aerodinámicos que vuelan en todas direcciones, a gran velocidad y durante largos trayectos.

Las libélulas llevan sobre el planeta la friolera de 300 millones de años; es decir, unas 150 veces más edad que nuestra estirpe y, de acuerdo con los últimos datos, unas 2.000 veces más tiempo que la especie a la que pertenecemos.

Acreditada y larga trayectoria que se plasma en que no existe otro grupo zoológico más espléndido y eficaz en el campo de la locomoción aérea. Las libélulas vuelan no sólo a una sorprendente velocidad para un insecto (hasta 50 kilómetros por hora), sino que también consiguen todo tipo de maniobras en el aire. Suben y bajan en línea recta, retroceden marcha atrás, giran en ángulos rectos, se frenan en décimas de segundo… Son capaces incluso de escapar a la persecución de algunos pájaros ciertamente veloces. Cuentan además con dos pares de alas enormes que, al ser transparentes y delicadas, recuerdan que muchas estructuras vivas consiguen convertir lo frágil en poderosísimo.

Las libélulas, más que por su tamaño, destacan por la coloración, las bellísimas tonalidades que se dan cita en su cuerpo. Desde verdes esmeraldas rutilantes hasta naranjas, malvas, azules y amarillos purísimos.

Son muy nómadas, pueden realizar desplazamientos prácticamente migratorios, a lo largo de los cuales recorren centenares y hasta miles de kilómetros.

Como su vida larvaria, de hasta cuatro años, transcurre en el seno de las aguas dulces, y como sus principales cazaderos y territorios nupciales son los cursos fluviales y encharcamientos, allí las contemplaremos mejor y más a menudo.

Imagen de una libélula

La Diputación Foral de Álava presentó el pasado 2 de julio el primer atlas de los odonatos de Álava, que, en sus 165 páginas a color, recoge con detalle las 51 especies de libélulas y caballitos del diablo que habitan en el territorio. Esta publicación es fruto del trabajo de diez años llevado a cabo por José Antonio Gainzarain, del Instituto Alavés de la Naturaleza (IAN), que incluye fotografías de alta calidad, fichas, mapas y citas actualizadas.

Entre las 51 especies de odonatos de Álava, destaca la Aeshna isoceles, también conocida como libélula de ojos verdes, que vive sólo en el lago Arreo, espacio natural protegido de la Red Natura 2000; o la Brachytron pratense (libélula de primavera), que sorprendió incluso a los expertos cuando la localizaron en la Sierra de Entzia -también espacio Red Natura 2000- por hallarse a 1.000 metros de altitud y a 65 kilómetros de Urdaibai, pese a que se trata de una libélula que suele vivir siempre cerca del mar.

También se ha detectado la presencia de la libélula de kirbyi (Trithemis kirby) que apareció en Álava hace dos años. Es una pequeña libélula procedente de África de color rojo escarlata, muy común en el continente africano y que, en agosto de 2016, fue observada en el río Ebro, a su paso por la localidad de Baños de Ebro.

 

 

Las luciérnagas, luces en la naturaleza

Lampyridae, vista desde cerca, sobre el césped. (D.N) En el bosque Santa Clara del estado mexicano de Tlaxcala se esconde el único santuario de luciérnagas del país.

Las luciérnagas son unos de los pocos animales que producen luz. En el Estado español sólo se encuentra una especie de estos insectos, parientes del escarabajo, que se pueden ver brillar en verano. Los lampíridos (Lampyridae) son una familia de coleópteros polífagos que incluye los insectos conocidos como luciérnagas, bichos de luz, isondúes, cucuyos y gusanos de luz, caracterizados por su capacidad de emitir luz: bioluminiscencia (*).

Algunos animales tienen la capacidad de proporcionarse luz a sí mismos. Una incandescencia que casi nunca usan para alumbrar su propio camino, sino para guiar al otro sexo. Son candiles para el amor.

La bioluminiscencia resulta fascinante por muchos motivos. Uno de ellos es su proceso fisiológico y su control con precisión, es decir, que estos animales se encienden y se apagan a voluntad. Se trata además de la más eficaz. Incluso más que la del sol, pues éste sólo convierte en fotones el 35% de su energía, mientras que los animales luminiscentes consiguen convertir el 95% de la energía empleada en el proceso en radiaciones lumínicas. Todo ello se debe a unas moléculas, de luciferina, que, al ponerse en contacto con el oxígeno atmosférico, con agua metabólica y la enzima luciferasa, se oxida a toda velocidad para originar destellos.

La bioluminiscencia se puede contemplar fácilmente en los mares donde abundan las pequeñas algas unicelulares que, al contacto con algo que se mueve en superficie, se encienden fugazmente.

El brillo del mar lo producen seres vivos (Brett Chatwin). Foto: La Vanguardia.

La otra forma de acercamiento a la bioluminiscencia son las luciérnagas. En la península Ibérica existe únicamente una especie, algo que contrasta con las más de mil que viven en los bosques tropicales y ecuatoriales del planeta. Pero esta luciérnaga, que se encuentra sobre todo en el norte peninsular en regiones de bosques y matorrales, en el tramo final del verano, muy conspicuas, es, como la mayoría de sus parientes, un escarabajo. Sólo emite luz la hembra, que tiene apariencia de gusano y no vuela. Los machos, destinatarios del código de señales luminosas, tienen el aspecto de todos los coleópteros.

Según las filólogas Esther Hernández e Isabel Molina, que publicaron hace ya dos décadas el estudio ‘Los nombres de la luciérnaga en la geografía lingüística de España y América’, las denominaciones aluden, por un lado, a la luminiscencia: lucero, lucerico, lucete o luciente en zonas de Navarra, Aragón y Andalucía oriental. En Cataluña, o en zonas limítrofes, también se usa cuca de llum, y en País Vasco, ipurtargi.

Tienen caparazón y poseen alas para volar en busca de esa fosforescencia que, desde los arbustos o el suelo, los reclama para el amor. Un faro de señales amorosas fosforescentes que desgraciadamente, por la devastadora acción de los insecticidas, también se va apagando.

Luciérnagas en México. Foto: La Vanguardia.

(*) Artículo publicado en “La Vanguardia”, bajo el título “¿Qué es y para qué sirve la bioluminiscencia?”. Interesante.

https://www.lavanguardia.com/natural/animaladas-videos/20180809/451176998857/que-es-para-que-sirve-bioluminiscencia.html

 

 

Las cinco especies invasoras más peligrosas en Euskadi

Visón americano.Neovison vison. Bisoi amerikar

Una especie exótica es la que vino de fuera o, mejor dicho, la que nuestra especie trajo, se quedó y se reproduce con éxito, lo que permite que su población se estabilice y mantenga. Toda especie exótica cambia, más o menos, el ecosistema en el que se establece. Si las alteraciones son graves, se dice que es una especie invasora. Este movimiento de especies a menudo es accidental y llevamos con nosotros, sin querer, aquellas especies que desde antiguo viven con nosotros. Así hemos poblado el mundo de moscas y mosquitos, de ratas y ratones, de gorriones y palomas, y muchas más. Pero, y también muy a menudo, el transporte de especies se ha hecho con nosotros por el mundo con intención y por diversas razones, como las estéticas y para adornar nuestros estanques, caso del cisne; por razones económicas como el visón americano, que han llegado a Europa por el valor de la piel; por razones cinegéticas y piscícolas; o también como mascotas, entre las que citar al mapache, las tortugas de Florida, etcétera. La incursión de especies invasoras es la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo.

Euskadi no es ajena a esta realidad. Así, según los inventarios realizados por la Sociedad Pública de Gestión Ambiental (Ihobe), dependiente del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, en nuestra comunidad existen 478 especies de flora ‘enemigas´ -supone una quinta parte de la totalidad de plantas- y otras 50 de fauna exótica.

De todas ellas, y según la Administración vasca, son cinco las especies invasoras más peligrosas y, que, por tanto, preocupan más. Dos de ellas son variedades de flora -Baccharis halimifolia y el Plumero de la Pampa- y tres, especies animales: el visón americano, la avispa asiática y el mejillón cebra.

Visón americano. Neovison vison. Bisoi amerikar. Las poblaciones actuales del visón americano se deben a las fugas y sueltas que se han producido en granjas instaladas en los tres territorios vascos desde principios de los 80 hasta finales de los 90. Está demostrado que la regresión del visón europeo comenzó antes de la introducción del visón americano en Europa, pero la presencia del invasor ha agravado su situación. Este último es algo más grande, más prolífico, más oportunista y más cazador. Las dos especies ocupan nichos ecológicos casi idénticos, por lo que su coincidencia lleva a la exclusión de uno de ellos, que es el caso del visón europeo. Al visón americano se le combate a través de la captura de la instalación de plataformas fluviales flotantes en los ríos, que, en el caso de Álava, ha permitido controlar la situación.

La avispa asiática.Vespa velutina. Liztorra asiako. Es originaria de Asia y se detectó por primera vez en el continente europeo en 2004, concretamente en Francia, desde donde entró en 2010 en Gipuzkoa. Su principal víctima es la abeja, y su intento de erradicación es muy complejo. Los planes de control pasan por atrapar los ejemplares de reinas y la destrucción de nidos.

La avispa asiática. Vespa velutina. Liztorra asiako.

Mejillón cebra. Dreissena polymorpha. Muskuilu zebra. Con un tamaño de dos a tres centímetros en su fase adulta, sus principales impactos son económicos, adhiriéndose a las redes de distribución de agua, de riego y abastecimiento, afectando a la calidad del suministro. Una vez se instala en una cuenca, su erradicación es casi imposible.

Mejillón cebra. Dreissena polymorpha. Muskuilu zebra

Uno de los casos más llamativos de plantas invasoras es el Plumero o Hierba de la Pampa, que llegó a la península Ibérica a principios del siglo pasado, con el fin de adornar los jardines de las grandes casas y que actualmente llega camino de convertirse en una auténtica plaga. El plumero, conocido científicamente como Cortaderia selloana, que tiene un porte espectacular y esbelto, es muy fácil de distinguirla, ya que tiene como principal característica un penacho de color plateado que llega a elevarse por encima de los dos metros de altura.

Se ha ido adueñando de los márgenes de las carreteras o vías de ferrocarril, los campos de siega o la orilla de los ríos, pero también de humedales, marismas y arenales costeros, debido a que tiene una capacidad de reproducción asombrosa. Hoy en día, numerosas localidades vascas, con el apoyo de la Agencia Vasca del Agua, Diputaciones y Gobierno Vasco hacen grandes esfuerzos para erradicarla.

Plumero o Hierba de la Pampa. Cortaderia selloana

No menos llamativa que el Plumero ha sido la expansión de la especie Chilca Baccharis halimifolia, un arbusto leñoso procedente de la costa atlántica de América del Norte, que a mediados del siglo XX se extendió por la costa atlántica del sureste de Francia y la costa cantábrica de la Península Ibérica, a partir de ejemplares cultivados con fines ornamentales, y que está colonizando desde hace unos años zonas importantes de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, y de la Bahía de Txingudi y Lea. Gracias a un proyecto LIFE para la recuperación de estuarios, se han realizado tratamientos de eliminación en más de 750.000 hectáreas de las citadas zonas. En total, se han tratado 570.000 arbustos.

Chilca Baccharis halimifolia. Foto: Oficina Técnica de Urdaibai.

 

 

Naturaleza vasca

Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz)

Gorbeia, Urkiola, Valderejo, Aitzkorri, Urdaibai, Haiko Harria, Aralar, humedal de Salburua y un largo etcétera, son algunos de esos 55 espacios que forman parte de la Red Natura 2000 en Euskadi. Ello supone formar parte de las referencias principales de la biodiversidad de la Unión Europea. Es una distinción a la cual Euskadi responde por encima de la media europea, ya que el 23% de nuestro territorio forma parte de dicha red. Pero también es una apuesta a futuro y un claro compromiso de la sociedad vasca con la biodiversidad y con el reto europeo.

Además, disponemos de otros espacios naturales que albergan una variedad singular de entornos o especies. En esas Zonas Especiales de Conservación y de Protección de Aves se ubican algunas de las especies más emblemáticas de nuestro patrimonio natural: la ranita meridional; águila perdicera, quebrantahuesos o el milano real; el cangrejo de río común; la libélula; el murciélago del bosque, la nutria euroasiática o el visón europeo; la lamprea; o plantas con flores como las droseras, el pie de gato, el geranio de roca, el nenúfar blanco o el acebuche.

Ranita meridional es el único anfibio en peligro de extinción en Euskadi. Foto: Wikipedia.

Euskadi supone algo menos del 1% del territorio de la UE y alberga aproximadamente el 35% de los hábitats de interés europeo, el 21% de las especies de fauna y el 2% de las de flora.

La ciudadanía vasca disfruta de una relación ancestral con la Naturaleza. Durante siglos han perdurado costumbres y usos que, integrados en la cultura vasca, han dado sentido a muchas de nuestras tradiciones. Numerosas leyendas y mitos asociados con la Naturaleza y sus elementos como Mari, Basajaun o las lamiak son parte de esas Zonas Especiales de Conservación en nuestros barrancos, ríos y fuentes. Veneramos árboles e incluso algunos animales del mundo rural como los murciélagos o las abejas cuentan con un espiritual significado. Todavía perduran costumbres asociadas a los elementos, como las relacionadas con las cosechas o los solsticios y ahí están los levantamientos del mayo para contarlo. Hasta hace poco más de un siglo nuestro pueblo ha sido rural y marinero.

Atorrak y lamiak entonan canciones satíricas en el Carnaval de Mundaka (Bizkaia). (Foto: I. Fradua)

Los paisajes que ahora asociamos como nuestros son fruto de siglos de convivencia de la naturaleza con esos usos y tradiciones. Somos herederos del legado que nos dejaron nuestros ancestros y es nuestra responsabilidad mantenerlo para las generaciones futuras. Tal vez, con la llegada del progreso insostenible, en las últimas décadas hemos relegado a un segundo plano ese patrimonio dando la espalda al mundo rural y a la biodiversidad. Hay quien ha confrontando progreso con conservación del medio y ello ha podido desligar la conexión secular del pueblo vasco con la naturaleza y su entorno. Afortunadamente, el mundo rural ha seguido conviviendo con ella y manteniéndola.

Un dicho popular dice que “para amar algo hay que conocerlo”. Por eso animo a la ciudadanía a que vuelva a la naturaleza y contacte con su entorno y con las tradiciones asociadas al mismo, conociendo los espacios de la Red europea Natura 2000 de Euskadi. Son territorios vivos, en los que el ser humano cohabita sin romper los equilibrios. Ahora es un buen momento, en pleno verano.

El visón europeo mejora en Álava

El visón europeo (Mustela Lutreola) es uno de los mamíferos que corre más peligro en el continente europeo, y como tal está incluido en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas. Actualmente, su área de distribución ha quedado reducida a dos núcleos aislados: el oriental (Federación Rusa y Delta del Danubio), y el occidental (Sudoeste y norte de la península Ibérica), en el que se integra el País Vasco.

Los expertos señalan como principales causas de la recesión de esta especie en Euskadi, a las alteraciones sobre el hábitat fluvial, la competencia del visón americano (Mustela Visón), y las enfermedades.

El ciclo vital del visón europeo está íntimamente ligado al ecosistema fluvial, y uno de los factores importantes ha sido la contaminación de las aguas de los ríos y la degradación de los cauces y las márgenes, así como su modificación por canalizaciones.

En relación con su competencia con el visón americano, cabe decir que éste llegó a Europa en la década de los años 20, y en 1958 se instaló la primera granja peletera en el Estado español, mientras que en el País Vasco comenzaron a funcionar a finales de los 70. Hoy, gracias a las fugas y sueltas que se han producido en las granjas, el visón americano forma parte de la fauna silvestre. Parece que está claro que la regresión del visón europeo comenzó antes de la introducción del visón americano en Europa, pero la presencia del invasor ha agravado su situación. Este último  algo más grande, más prolífico, más oportunista y más cazador. Las dos especies ocupan nichos ecológicos casi idénticos, por lo que su coincidencia lleva a la exclusión de uno de ellos, que es el caso del visón europeo.

Las tres diputaciones forales del País Vasco cuentan con planes para la gestión y protección de las poblaciones de visón europeo en sus respectivos territorios. La pionera, que es dónde antes se detectaron ejemplares, ha sido Álava, y también donde las medidas adoptadas están dando mejores resultados.

Como he comentado anteriormente, una de las principales razones del peligro de esta especie ha sido la proliferación del visón americano, especie exótica invasora. ¿Cuáles son las soluciones para evitar la extinción del visón europeo? Con unas plataformas flotantes -como se puede ver en una de las fotos- se realiza un trampeo selectivo para atraer a estos animales; con la restauración ambiental de los ríos; y con la cría en cautividad del visón europeo para, luego, liberar ejemplares en la naturaleza.

Plataformas flotantes para capturar al visón americano.

El balance de estos años ha sido positivo. En Álava se han localizado más de 16 ejemplares de visón europeo, mientras que años atrás no se logró identificar a ninguno.

Desde que se inició el trampeo de visones americanos en Álava en 1997, se han capturado 556 visones americanos. El mayor pico se logró en 2015, con 150 capturas, gracias a la instalación de plataformas flotantes en los ríos. A partir de ese año, la presencia del visón americano ha caído de forma importante, hasta el punto de que en 2016 sólo se capturaron 11 ejemplares.

La cría en cautividad del visón europeo y su posterior liberación progresiva, junto a la captura del visón americano ha permitido que en junio de 2017 se haya logrado en el territorio alavés localizar a 16 ejemplares de visón europeo, cuando antes era imposible localizar a ninguno.

Por otra parte, en el territorio alavés se han llevado a cabo otras medidas de conservación, como la restauración ambiental del recodo de Gimileo, en el río Ebro, a su paso por Labastida, para generar un hábitat propicio para el visón europeo, y también la eliminación de puntos de atropello, en el marco del yecto proyecto europeo LIFE LUTREOLA.

Una de las amenazas principales del visón europeo es el visón americano que ocupan nichos ecológicos casi idénticos.

Visón europeo. Mustela lutreola. Bisoi europar.

 

Gracias Stephen Hawking, por tu humanidad, sencillez y tu legado científico

Hawking a punto de realizar un vuelo de gravedad cero en Estados Unidos. Foto: EFE.

El físico británico Sthephen Hawking falleció este miércoles, 14 de marzo, a los 76 años. Se le ha considerado como el científico más popular del mundo desde Albert Einstein. Stephen Hawking luchó contra una terrible enfermedad. A los 21 años le diagnosticaron una forma atípica de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que ataca a las neuronas motoras encargadas de controlar los movimientos voluntarios. Contra todo pronóstico, Hawking superó los pronósticos que le daban entre dos y tres años de vida, aunque sufrió los terribles efectos que poco a poco le dejaron paralizado y le permitieron comunicarse sólo a través de un ordenador que interpretaba sus gestos faciales. Sus fotos, siempre unido a un ordenador, dieron la vuelta al mundo en numerosas ocasiones.

Dijo en una ocasión que le interesaba al máximo la naturaleza del universo, y que su objetivo era “cómo se formó y cómo podría terminar”.

Hawking puso a prueba las teorías de Newton en 2007, cuando a los 65 años de edad realizó un vuelo de gravedad cero en Estados Unidos, en lo que esperaba fuera un primer paso antes del vuelo suborbital espacial que esperaba llegar a realizar, y que no pudo. Entonces dijo: “Pienso que la raza humana no tiene futuro si no va al espacio”.  “Creo que la vida en la Tierra está ante un riesgo cada vez mayor de ser destruida por un desastre, como una guerra nuclear repentina, un virus creado genéticamente u otros peligros”. Para cuando participó en el vuelo, Stephen Hawking era internacionalmente muy famoso y conocido como un gran divulgador científico, haciendo accesible la ciencia a un público muy amplio.

El astrofísico continuó trabajando e investigando hasta el final de sus días.

Como han afirmado sus hijos: “Su valentía y persistencia, y también su humor y brillantez, inspiraron a gente de todo el mundo”.

Muchas gracias, de todo corazón, Stephen Hawking.

Adjunto una entrevista que hicieron en 2015 en “El País”, por su gran interés.

https://elpais.com/elpais/2015/09/24/ciencia/1443106788_324837.html

 

Bienvenida, primavera

Golondrina común. Hirundo rustica. Enara arrunta. Espejo (Alava). 10.04.17.

En pocos días, el 20 de marzo, entraremos en esa estación de la vida, como la llamo, la primavera. La primavera marca un nuevo ciclo, el sol que vuelve a salir nos conecta con el optimismo, con nuestra fuerza vital y nuestra disposición para comenzar de nuevo.

La orografía y los componentes climatológicos existentes en Euskadi provocan variaciones incluso dentro del propio territorio. Como consecuencia, la primavera puede hacerse notar de forma más intensa en unos u otros puntos. Tanto en animales como en vegetales los cambios provocados en la primavera son básicamente hormonales y fisiológicos, y se desencadenan debido a la temperatura, fotoperíodo y disponibilidades de agua y alimento. Aunque tradicionalmente se dio a la temperatura una gran importancia como mecanismo básico, parece que su importancia no es tal, siempre y cuando se mantenga entre unos determinados límites. Contrariamente al caso de la primavera, para los procesos de largo letargo invernal, tanto en vegetales como en animales, su importancia parece que es mayor. El fotoperíodo presenta dos componentes. Por un lado, el número de horas de luz que soporta el ser vivo a lo largo del día; y por otro, la intensidad de luz que le llega. Normalmente se le considera como mecanismo regulador básico, siendo responsable de que, en un momento dado, se dispare el instinto migrador de ciertas especies de aves, viajando en una u otra dirección en busca de climas más propicios.

Abubilla. Upupa epops. Argi-oilarra. Hontoria (Alava). 25.04.17

Así, llegarán progresivamente las aves migratorias con la irrupción de la primavera, cumpliendo con un fenómeno ancestral, aunque algunas aves lo hacen antes debido al cambio climático. Millones de aves en todo el mundo realizan un viaje de los llamados cuarteles de invierno, en el sur, en África, donde permanecen por disponer de un clima más benigno en la estación más fría del año a otras zonas donde se reproducen. Poco a poco estarán entre nosotros las golondrinas, la abubilla, el colirrojo tizón, el vencejo, el pardillo común, etcétera. Y más adentrada la primavera llegarán otras aves, entre ellas, el abejaruco, tan bonito por sus colores, al que tanto le gusta la miel, pero que no es ningún problema para nuestras abejas y colmenas, cuyo enemigo principal es el cambio climático.

Abejaruco europeo. Merops apiaster. Erle-txoria/Erlejalea. 10.05.17. Osorio (Palencia)

La disponibilidad de agua y alimento, más que un elemento desencadenante de toda una serie de procesos, es una consecuencia de la llegada de la primavera, que permite el desarrollo de toda una serie de mecanismos ecológicos. Por ejemplo, las aves eclosionan cuando el número de insectos es mayor, y por tanto el alimento es más abundante. Los vegetales germinan cuando, antes de los calores estivales, la disponibilidad hídrica es mayor. Los animales de sangre fría crían cuando la luz y la temperatura es tal que las crías pueden mantener la temperatura corporal sin grandes esfuerzos.

El equinoccio de primavera nos da la oportunidad también de muchas más cosas. Después del invierno, en donde muchos animales hibernan por las condiciones climáticas, en la primavera vuelven a salir, los árboles se llenan de flores y es la época del apareamiento, de la creación de la nueva vida, de las nuevas proles. Es tiempo de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia.

¡Feliz Equinoccio, buena primavera para todas y todos!

 

Obsolescencia programada

Foto: Agencia de Noticias.

Actualmente el 80% de los impactos ambientales de cualquier producto se pueden evitar en la fase de diseño. El problema es que se diseñan productos con muy poca durabilidad o que se estropean a la mínima de cambio para que el consumidor vuelva a cambiar de artículo y pagar por otro. Es la obsolescencia programada.

Es muy fácil ver en cantidad de productos o artículos que compramos lo difícil o incluso diría más, lo imposible que resulta deshacerlos para que se puedan aprovechar sus recursos naturales. Pero también sucede que no se pueden reparar, porque fueron concebidos y fabricados para funcionar de tal manera que se cumpla lo que es la sociedad de consumo actual, es decir, comprar, usar, tirar y volver a comprar. Claramente estos productos no fueron diseñados con la intención de repararse.

Hasta hace muy poco y ahora todavía, aunque se intenta hacer las cosas poco a poco de diferente manera, las inversiones en I+D han sido para ver cómo reducir la durabilidad de los aparatos, más que mejorarlos para el consumidor. Cantidad de productos, entre ellos y por citar algunos, como los electrodomésticos, bombillas, aparatos electrónicos, etc., tienen unas expectativas de vida muy cortas. Así, por ejemplo, los móviles tienen una expectativa de vida que oscila entre uno y dos años. Los materiales con los que se fabrican estos aparatos son en su mayoría escasos y valiosos, por lo que la falta de reparación, reutilización y reciclaje provoca un despilfarro de recursos naturales. Pero a su vez, son muy contaminantes, lo que conlleva impactos muy graves tanto en las zonas donde se extraen los materiales como en aquellas donde se depositan sus residuos.

Cuando el consumidor se aventura en preguntar o intentar reparar uno de esos aparatos, se le dice muy rápidamente que resulta más barato comprar uno nuevo, o simplemente que no se puede reparar. Con semejante respuesta, parece que tuvieras que emigrar a Suecia. Tal como suena. Pero, ¿qué tiene que ver el país nórdico con las reparaciones de determinados artículos o productos? Pues mucho. El Gobierno sueco hace dos años decidió aplicar exenciones tributarias a los ciudadanos y a las ciudadanas que opten por reparar los objetos en vez de reemplazarlos a las primeras de cambio. La medida incluye frigoríficos, lavadoras y bicicletas y también ropa. Se ha reducido a la mitad el IVA que se aplica a las reparaciones de ropa y de bicicletas. Sin duda, el hecho de rebajar el coste de las reparaciones puede animar a fabricar productos de mayor calidad y durabilidad. Y hay otros beneficios asociados: las reparaciones suelen hacerse en el mismo lugar de la compra por lo que no corren el riesgo de deslocalizarse, como sí es el caso de la producción. En otras palabras: creación de puestos de trabajos para los suecos y las suecas.

De todas formas, es justo reconocer la labor tan meritoria que llevan haciendo en Euskadi, entidades como Koopera, Berziklatu, Rezikleta, Traperos de Emaús u otras en cuanto a la reutilización, reparación, además del reciclaje, con el apoyo de las instituciones vascas, en la que cobra fuerza la economía circular en vez de seguir el paradigma de la economía lineal -produzco, uso y tiro-, y, por tanto, poniendo en un primer plano la prevención, reutilización, reparación y reciclaje.

Iosu Campion, trabajador de Traperos de Emaús, junto a David Villegas, coordinador de ‘Arréglatelas’, en el espacio de autorreparación de Berriozar (Navarra). (OSKAR MONTERO). Noticias de Navarra.

Ahora bien, todavía estamos lejos de lo que es la economía circular, y aunque las Instituciones vascas no tengan competencias al respecto en algunas cuestiones, sí se pueden poner en marcha algunas iniciativas muy importantes en la transición hacia una economía circular, como ya se viene haciendo en los últimos años.

Legislar, en el sentido de que al fabricar un producto tengamos en cuenta el residuo que se va a generar para que este sea reutilizable, o que se puede reparar cuando tiene alguna avería, implicaría hacer que las marcas aumenten el alargamiento de las garantías; incentivar que los productos se puedan reparar; que las marcas diseñen productos que permitan la extracción de piezas, componentes, baterías; rebajar impuestos a las marcas que lo hagan; asegurar la disponibilidad de residuos con las condiciones adecuadas para la reutilización en centros especializados; perseguir y multar la obsolescencia programada intencionada; impulso a las empresas sociales para la reparación, reutilización y reciclaje de residuos; etc., eso sería avanzar a un estadio cualitativamente muy diferente al actual.

De todas formas, un paso muy positivo se puede dar en el marco europeo próximamente. Y es que el pasado 4 de julio, el Parlamento Europeo aprobó con 662 votos a favor y 32 en contra el Informe sobre una vida útil más larga para los productos, instando a la Comisión Europea a que adopte medidas. Cabe pensar, que la Comisión Europea tendrá que poner en marcha algunas iniciativas al respecto.

Otro dato de interés, es el de Francia, que abandera la lucha contra la obsolescencia programada. A este respecto, cabe señalar, que el senador francés Jean-Vincent Placé, presidente de los Verdes de ese país, se ha convertido en el paladín de la lucha contra la obsolescencia programada, al presentar en marzo de 2017 un proyecto de ley para sancionar a los fabricantes que utilicen esa táctica mercantil, por considerarla injusta y perjudicial para el medio ambiente. Como él mismo detalló en una comparecencia en el Senado francés, en el 45% de los casos los aparatos se sustituyen cuando todavía están en buen funcionamiento o deberían poder ser reparados: “Hay que poner fin a esta estafa de usar y tirar, se debe garantizar el poder utilizar productos fiables, reparables y duraderos”, afirmó.

La solución no es sencilla, y romper con inercias del pasado no es cuestión de dos días. Pero, cabe preguntarse: ¿En un contexto de incesante avance tecnológico, es tan difícil mejorar la durabilidad de los productos?

Foto: Aeress (Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria).

¿Qué hacer con los plásticos?

Troy Mayne/Oceanic Imagery.

Las bolsas de plástico tienen los días contados. Quedarán prohibidas en el Estado español a partir del 1 de enero del 2020, y por tanto en Euskadi. Mientras tanto suponen un gran problema para el medio ambiente, pero también otros muchos plásticos. Siguiendo con las bolsas de plástico, sólo el 30% de ellas se deposita en los contenedores amarillos para su reciclaje y, por sí solas, tardan hasta 500 años en descomponerse. Además, tienden a dispersarse como basura transportada por el aire y cuando se fragmentan son ingeridas por gran cantidad de animales. Sólo un dato: Plásticos que llegan al mar están matando a más de un millón de aves marinas y unos 100.000 mamíferos y tortugas marinas cada año.

La bolsa de plástico debe ser eliminada de nuestro consumo habitual. Pero, ¿qué debemos hacer con el resto de los plásticos? Desde su expansión a principios del siglo pasado, el plástico se ha convertido en un material que puede utilizarse de maneras muy diferentes. Actualmente, se usa en gran cantidad para fabricar y envolver muchos de los productos que compramos y consumimos. Se ha hablado en muchas ocasiones de sus grandes ventajas, por sus características (flexibilidad, resistente, durabilidad, ligereza, bajo precio, etc.), pero no de sus grandes inconvenientes. Y, sin embargo, es el reflejo de la cultura de usar y tirar, ya que gran parte del plástico se emplea para fabricar una gran variedad de envases que tienen una vida muy corta (bolsas de plástico, envolturas de alimentos y envases, botellas o vasos de plásticos, cubiertos y cucharillas de plástico, pajitas, etc.).

Compra en un supermercado. Foto: Deia

Su bajo precio hace que uno se deshaga rápidamente de él, y su larga existencia hace que perdure en el medio ambiente durante largos período de tiempo, en los que puede causar grandes daños. Ya que no puede descomponerse y se necesita una alta energía de rayos ultravioleta para acabar con él, la cantidad de plástico que se desperdicia en los océanos está aumentando considerablemente. Pero, igualmente, pasa en nuestros campos, donde los envases de plástico, sean botellas u otros envases pueden permanecer muchos años en descomponerse.

La Unión Europea tiene un papel muy importante en la industria del plástico. Es el segundo productor del mundo, después de China, con unos 50 millones de toneladas al año. El mayor consumo de plásticos va destinado a la fabricación de envases, lo que supone el 40% de toda la demanda europea. En los que respecta a Euskadi, los datos no difieren de los europeos.

Por otra parte, se habla mucho del reciclaje de plásticos de una forma muy interesada por parte de sus fabricantes para dar una imagen medioambientalista. Pero no es así. Los plásticos tienen unos índices de reciclaje muy bajos, y no digamos de reutilización, incrementando de esa manera el volumen de basura producida y permaneciendo en el ambiente durante siglos. También hay que decir que no todos los plásticos son iguales, encontrándonos con muchas familias de plásticos -más de 100 tipos-, y algunos de ellos no se pueden reciclar o el material obtenido es muy malo y no lo quiere nadie. En 2016, en Europa solo el 30% del plástico que llegó a los sistemas de gestión de residuos fue reciclado, el 40% se incineró y el 30% acabó en vertederos. Estos datos solo corresponden a los residuos depositados en el contenedor amarillo u otros sistemas de recogida de residuos, pero, al margen de estas cifras, millones de envases de plásticos son abandonados diariamente en el entorno.

Envases de plástico en Sanfermines (Plaza del Castillo). Foto: Noticias de Navarra.

Sin duda, la problemática de los plásticos encierra un gran reto a nivel mundial. Sabemos que el plástico tiene algunas ventajas, pero hay que poner un límite. Hay respuestas parciales como la reglamentación restrictiva y de prohibición de las bolsas de plástico en algunos países, algunas propuestas tecnológicas para su recuperación…… Pero el tiempo de las posibles soluciones van a un ritmo más lento al del incremento del problema. La solución al problema de la contaminación por plástico requiere transformaciones de mayor calado que tengan en cuenta cambios estructurales. Por un lado, el papel de las personas más concienciadas y de la ciudadanía en general será de gran importancia para posibilitar la presión hacia adopción de políticas públicas sostenibles y saludables. Por otro lado, adoptar medidas de gestión de residuos que tengan en cuenta el aumento de los años de garantías de los productos, la penalización al sobreenvasado, la promoción de la venta al granel, o la decidida puesta en marcha del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

Las angulas remontan en Euskadi, aunque no es lo de antes

Angula. Foto: Gobierno Vasco.

La angula es el alevín o cría de la anguila, que realiza largas migraciones para reproducirse, desde las cabeceras de los ríos europeos hasta los lugares para el desove en el mar. Algunos ejemplares realizan un recorrido de más de 5000 km hasta el mar de los Sargazos, no lejos de Cuba, a lo largo de 2 ó 3 años para llegar allí desde Europa. En el recorrido no necesitan alimentarse.

En las primeras etapas de su nacimiento todas las angulas son hembras, y con el tiempo algunas cambian de sexo. Son transparentes y poseen un tamaño de 5 a 6 cm. Las angulas que sobreviven en los ríos van cambiando de color: la anguila amarilla tiene el lomo de color café y al pasar el tiempo cambia a verde y finalmente a plateado.

El País Vasco ha sido históricamente la cuna de la pesca y el consumo gastronómico de las angulas. La pesca es una actividad tradicional practicada desde hace muchos siglos, denominándose anguleros a aquellas personas que capturaban angulas con ayuda de un cedazo de madera y un farol por las orillas de los ríos. Pero los tiempos han cambiado.

Fue el año 1970 a partir del cual las poblaciones de anguilas comenzaron a descender de manera alarmante en toda Europa. Las causas del declive fueron la sobrepesca, cuando los métodos de pesca artesanales empezaron a ser sustituidos por artes menos selectivas y más eficaces.

Por otra parte, otra causa fueron las centrales eléctricas y las presas que se construyeron a pocos kilómetros del mar y que hacen que a las anguilas les resulte imposible remontar y colonizar otros espacios, así como la contaminación de los ríos.

La especie que proliferó en todas las cuencas del País Vasco se encuentra poco menos que en la UVI. Se estima que actualmente el reclutamiento, es decir las angulas que entran en los ríos europeos, es sólo entre un 1% y un 5% del que había hace apenas cuatro décadas.

La comunidad científica coincide, asimismo, en señalar que los cambios de las corrientes oceánicas derivados del cambio climático, unido a la presencia de agentes contaminantes en las aguas y las infecciones que se expanden en la población de anguilas contribuyen al retroceso de la especie. Si los ejemplares adultos no están sanos y con las reservas necesarias no llegarán al Mar de los Sargazos, donde se reproducen. Hay que tener presente que la migración de regreso dura un año y medio o dos y que durante este periodo no se alimentan, cierran los conductos digestivos.

Anguleros de ayer. Foto: Gobierno Vasco.

Según un dictamen científico sobre la anguila europea elaborado por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), la población está fuera de los límites biológicos de seguridad y la pesca no se ejerce actualmente de forma sostenible. Por esta razón el Reglamento (CE) nº 1100/2007, del Consejo, de 18 de septiembre de 2007, por el que se establecen medidas para la recuperación de la población de la anguila europea establece la obligación de aprobar planes de gestión para la recuperación de la anguila europea que se ajusten a las circunstancias regionales y locales.

En consonancia con ello, en 2008 se aprobó el Plan de Gestión de la Anguila en el País Vasco. Las medidas adoptadas en el citado plan han permitido que haya habido un aumento de la especie, pero todavía muy lejos de los registros históricos de hace varias décadas.

La pesca de la angula en el País Vasco se ejerce con artes mayormente artesanales y específicos. La época de pesca se extiende desde noviembre a finales de enero y casi exclusivamente durante la noche. Estos días se pueden ver a los anguleros en plena faena. La pesca está regulada mediante Decreto; el cual exige posesión de licencia de pesca renovable y prohíbe la venta.

Anguleros de hoy. Foto: Gobierno Vasco.