Cetáceos en el Cantábrico

La ballena muerta en Sopela. Foto: Oskar M. Bernal.

En los últimos tiempos cada vez a menudo recibimos desgraciadas noticias con ballenas muertas en playas, por diferentes motivos, aunque parece ser que muchas de ellas son debido a la contaminación por plásticos. El mar Cantábrico no es una excepción, y ahí tenemos un rorcual común de unos 16 metros de longitud y de al menos 20 toneladas que ha muerto estos días en una playa de Sopela. Habrá que ver si en este caso se debe al plástico.

Hay que destacar también que, en el caso de las costas gallegas, desde el pasado mes de diciembre hasta estos días ha habido hasta siete ejemplares de ballena que han aparecido varadas, que según los expertos es probable que se deba a que las ballenas comunes “cambiasen de ruta y no bajen tanto al sur”, lo que aumenta su frecuencia en estas costas de Galicia. Estos cambios de rutas podrían venir motivados por el calentamiento del océano o los cambios en los animales de los que se alimentan, además de los demostrados por la contaminación del plástico.

Y es que el mar no está para bromas. Las historias que cuenta suelen ser dramáticas. Lo hemos convertido en un gran estercolero. Vomita y vomita plásticos. Hay ya continentes flotantes que son basureros. El más extenso se encuentra en el Pacífico Norte, y se extiende entre California y Hawai. Su geología está formada por alrededor de 100.000 toneladas de desperdicios plásticos, en gran parte redes abandonadas, botellas y depósitos, cacharrería electrónica, juguetes infantiles, mobiliario, un infierno pavimentado por una masa de caucho y cajones y bolsas de plástico, todo generando la gran sopa de microplásticos que llegan hasta el último rincón del planeta. La extensión de la gran mancha equivale en superficie a cuatro veces la Península Ibérica. Pero se están formando ya otros continentes de basura en el Atlántico Norte y el Pacífico Sur. Y el Mediterráneo está amenazado por el envenenamiento plástico.

Pero la Costa Vasca no es una excepción. Aunque la contaminación marina sea mayor en otros lugares, no se puede obviar que esta plaga mundial también ha llegado al litoral cantábrico y que la mayor fuente de la contaminación, un 70%, viene siempre de tierra; es decir, de los humanos.

Una veintena de especies de delfines y ballenas diferentes son los que, cada año, transitan por aguas del mar Cantábrico. por lo que esta zona del mundo es perfecta para su avistamiento, y también desgraciadamente para que ocurran varamientos y muertes de cetáceos.

Cachalote. Foto: Gorka Ocio.

Según Ambar Elkartea, la Sociedad para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina, de la cual miembros de esta asociación han intervenido en el varamiento sufrido por el rorcual de Sopela, los cetáceos más comunes en nuestras costas son tres especies de delfines: delfín común, el delfín listado y el delfín mular. Pero, además se pueden avistar en nuestras costas, el rorcual común, el Cachalote, la Ballena azul, el Calderón común, los Zífidos, el Calderón gris, la Orca, la Marsopa, etcétera.

En los últimos tiempos, diversas empresas se han creado para observar cetáceos y aves marinas en la mar. De esta manera, los avistamientos de cetáceos, son ya una realidad en nuestras costas. Una de ellas es Verballenas, con la que de la mano del naturalista y experto en cetáceos Gorka Ocio, se puede vivir una experiencia inigualable.

 

Arboles y naturaleza

Encina (Quercus ilex ilex). Garai (Bizkaia). Foto: Victor Uriarte.

La convivencia con la Naturaleza ha sido en Euskal Herria uno de los ejes de su existencia desde tiempos inmemoriales. El caserío como centro de la vida familiar y social es sin duda el más claro ejemplo de ello. Y dentro de esa Naturaleza, los bosques y quienes lo forman, los árboles.

No obstante, el avance de los asentamientos humanos y de la explotación ganadera y agrícola de los montes produjo durante el siglo pasado un claro retroceso de las masas forestales en Euskadi, especialmente en Bizkaia y Gipuzkoa.

Y en tiempo de bellotas, cuya cáscara se rasga y surge un tentáculo blanco que si logra clavarse en el suelo se convertirá en la raíz de un futuro árbol. Basta con mirar al suelo de la foresta en estos próximos días.

Acontece en las próximas semanas, todavía en pleno invierno, algo que la mayoría adjudicará a la primavera. Pero, como tantas otras facetas de lo espontáneo, la eclosión de las bellotas no sigue pautas convencionales. De hecho, nuestros árboles más representativos, las frondosas, echan a andar cuando el frío todavía congela la mayor parte de los procesos y propósitos con los que la vida, en nuestras latitudes, pretende recomenzar.

Roble (roble híbrido de roble pedunculado y marojo). Artzentales (Bizkaia). Foto: Enkarterri.

Basta con fijarse un poco en el suelo del bosque. Acompañar con la mirada a lo que acoge nuestros pasos. Que notarán bien mullido al humus, saturado de humedad.

Pues bien, allí, los miles de bellotas han iniciado una de las más largas y azarosas peripecias. La ebúrnea cáscara del fruto se ha rasgado por su polo obtuso. De la seca herida mana lo que nos parecerá un gusano blanco. Es la raíz principal, pivotante y zapadora del futuro árbol. Un tentáculo blando pero que puede horadar rápidamente el suelo y clavar, ya para siempre en ese mismo lugar, a un brinzal que pronto lanzará en dirección contraria, por tanto, hacia la luz y el aire, un par de minúsculas hojas.

Cuando hayamos descubierto el discreto y silencioso nacimiento de uno de nuestros árboles más frecuentes, acaso se nos escape la mirada hacia su progenitor. Ese que abre sus brazos y despliega su sombra sobre nuestra cabeza.

Tal vez piensen aquello de que el tiempo huye a toda prisa, pero la vida se queda y echa raíces siempre que puede. Y, a veces, dura…

Encina de Urkieta (Quercus ilex ilex). Muxika (Bizkaia). Foto: Dpto. Medio Ambiente Gobierno Vasco.

Osos y convivencia

Imagen de una osa con sus crías en el Pirineo Central donde se están dando nacimientos. Foto: Noticias de Navarra.

Durante la mayor parte de la historia evolutiva, los seres humanos no han tenido más remedio que compartir territorio con otras muchas especies animales. Eso cambió drásticamente hace unos 8.000 años, cuando el Neolítico planteó un nuevo escenario en las relaciones con la fauna silvestre, y no ha hecho más que exacerbarse desde entonces. La convivencia ahora es con algunos competidores directos, a los que hemos erradicado, o en el mejor de los casos, arrinconado. Dos ejemplos ilustrativos de estos son el oso y el lobo. Hace unos años consideradas alimañas, pero ahora se han convertido en verdaderas joyas del mundo animal a las que hay que conservar. Lo cual plantea problemas de convivencia, sobre todo a raíz de la vuelta del oso pardo al Pirineo, tras la decisión del Gobierno francés de soltar el pasado octubre dos hembras de ejemplares eslovenos en el Pirineo occidental en el Béarn (región pirenaica francesa junto a la muga con Navarra y Aragón), en la que quedan sólo dos machos. Esta decisión del Gobierno francés responde a la firme intención de evitar la desaparición del oso en el territorio.

Ante que nada, hay que decir, que en el caso del País Vasco el oso pardo se extinguió en el siglo XVIII, rompiendo así la conexión entre los osos cantábricos y del Pirineo. El ultimo oso que habitaba en el País Vasco fue abatido en Mañaria en 1871, aunque se duda si era un ejemplar salvaje o escapado de cautividad.

En el caso de los Pirineos es diferente, y el oso pardo llegó antes que el ser humano, ya que esta especie habita esta cordillera desde hace casi un millón de años. Ellos llegaron antes, pero los intentos para su reintroducción siempre son objeto de discusión entre los partidarios y los detractores de su presencia en las montañas.

La polémica se ha acentuado aún más, después de que hayan aparecido muertas varias ovejas en el Pirineo navarro, concretamente, en Ustarroz. Por su parte, el Gobierno de Navarra al enterarse de la suelta de las dos eslovacas por parte del Gobierno francés, mostró su malestar por esta “decisión unilateral” de Francia y destacó que se les debería haber consultado antes la medida para estudiar sus posibles afecciones, especialmente en el Valle de Roncal.

Suelta de la osa eslovaca Claverina en el Béarn (región pirenaica francesa junto a la muga con Navarra y Aragón). Foto: Gobierno de Navarra.

Posteriormente, el Ejecutivo navarro trasladó a los valles pirenaicos una propuesta de plan de medidas de gestión integral ante las situaciones de riesgo provocadas por la presencia de las osas, que contempla medidas preventivas, como reforzar la vigilancia o la geolocalización de los ganados, un plan de ayudas con medidas de discriminación positiva y propuestas de coordinación con otros territorios.

Pese a ser omnívoros, los osos se alimentan en un 85% de vegetales, y no suelen cazar, sino que comen insectos, larvas, carroña, alguna cría de corzo… Ocasionalmente, pueden atacar algún rebaño de los que van sueltos por la montaña y matar a una o dos ovejas. Pero muy difícilmente se enfrentan a ganado equino o bovino.

La situación de los grandes carnívoros europeos, entre ellos el oso pardo (Ursos actos), ha cambiado mucho en los últimos tiempos. El oso pardo alcanza poblaciones muy altas en Eslovenia, los Balcanes y los Cárpatos. El abandono del medio rural, así como una mayor sensibilidad social hacia la conservación de los animales y de los ecosistemas han hecho que poblaciones de grandes carnívoros hayan logrado restablecerse. Pero la convivencia entre el ser humano y estas especies animales es un reto para la conservación. Además, con el aumento de las actividades al aire libre, y al uso de gran parte de estos territorios como zona agropecuaria, los daños al ganado, los cultivos y las colmenas pueden aumentar y para ello hay que adoptar medidas que incluyan campañas de educación ambiental, vallas eléctricas para proteger cultivos y colmenas e indemnizaciones rápidas a los ganaderos afectados.

Pero, ¿estás medidas son suficientes? En mi opinión, pueden reducir los conflictos, pero aún y todo va ser inevitable que se produzcan entre este gran carnívoro y el ser humano, al que habría que añadir el lobo ibérico. Mientras las poblaciones de osos se van recuperando, los conflictos van a ser inevitables y no se pueden ignorar, aunque habrá que adoptar medidas de gestión y conservación, las más óptimas posibles, y basadas en la evidencia científica. Los osos son grandes carnívoros de la fauna europea, y no alimañas, que es necesario conservar, aunque planteen problemas de convivencia, que, de todas formas, se pueden paliar.

Primer video de las osas, concretamente de Sorita: 

 

 

Se nos fue el otoño, pero el invierno también nos trae muchas hermosuras

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). Foto: Julen Rekondo.

Un otoño hermosísimo, bello y mágico se nos fue. Es la ley de la naturaleza. Pero el invierno en que hemos entrado el pasado 21 de diciembre también presenta bonitas escenas y actividades en el mundo animal y vegetal, en la naturaleza.

En esta estación podremos disfrutar de la auténtica fiesta de los patos. Miles de ánades pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras. Silbones, cucharas, tarros, porrones, frisos, azulones, rabudos, cercetas, etcétera. Denominaciones que con la palabra pato o ánade delante designan hasta 22 especies de este tipo de aves, las que pueden llegar a verse por nuestros aguazales. A las que se suman gansos, cisnes, distintas variedades de garzas, gaviotas, cigüeñas, avefría común, somormujo lavanco, focha común, correlimos común, cormoranes…y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de miles, a veces decenas de miles, de estas aves, en efecto, se concentran en algunos de nuestros enclaves de aguas costeras e interiores.

Nos visitarán los cormoranes grandes, aunque no pocos permanecen aquí todo el año. Dos rasgos las harán inconfundibles: por una parte, son de tamaño considerable y completamente negras, al menos si están a cierta distancia. Pero todavía más conspicuas las hace el hecho de que con frecuencia los bandos de cormoranes se desplazan formando dos hileras de aves que dibujan una suerte de punta de flecha. Uves negras y muy raudas, ya que estas aves baten enérgica y continuadamente sus alas.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo). Salburua (Vitoria-Gasteiz). Foto: Julen Rekondo.

Con el frío de enero se inicia un espectáculo natural: la remonta de truchas y salmones. La trucha común no teme al frío ni al ímpetu de la corriente. Lo demuestra porque aguarda para reproducirse al incremento de los caudales que las lluvias de otoño proporcionan a nuestros ríos de montaña. La temperatura de las aguas en enero, que es cuando más puestas se realizan, raramente supera los 10 grados.

Por su parte, los salmones nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-.

Salmón atlántico (Salmo salar) remontando un río asturiano. Foto: Eduardo García Carmona.

En esas cuencas fluviales todavía se pueden observar a los salmones remontando, con sus potentes coletazos, cascadas de considerable altura. Estos peces, que han pasado dos o tres años en el mar, buscan los lugares donde nacieron, es decir, aquellos en los que las aguas son frías, libres, raudas y transparentes. ¡Buenos lugares para amar y nacer!

Y es en pleno arranque del invierno, cuando florecen varias decenas de plantas, cuando se aparean unos pocos animales y sobre todo cuando allá, en el más frío de los paisajes, el cielo, se encelan por lo menos tres de las más llamativas especies de aves. Casi todos nuestros buitres, con la excepción del alimoche, friolero que prefiere viajar a la región etiópica, andan de amores.

El quebrantahuesos y los dos buitres, leonado y negro, acuden a lo alto para exhibirse con alardes de sincronía y precisión velera. Porque estas aves, de inquietante aspecto cuando están quietas o alimentándose, son manjar para nuestros ojos cuando vuelan. Pero mucho más ahora, momento en el que celebran ceremonias basadas en la ingravidez.

Alimoche común (Neophron percnopterus). Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). Foto: Julen Rekondo.

Ya en febrero, la temprana eclosión de los narcisos sobre los primeros céspedes anuales recuerda en buena medida esa lenta aparición de las constelaciones en los cielos del atardecer. Porque de forma lenta, desde mediados de ese mes y hasta mayo, nos iremos encontrando con miles de puntos de luz blanca y amarilla salpicados casi por cualquier paisaje. No en vano se cuentan unas 50 especies de narcisos en la península Ibérica, casi la mitad endémicas, adaptadas prácticamente a todos los hábitats y más bien inclinadas a la abundancia. No es raro contemplar miles de ellos chisporroteando en los prados, sobre todo de montaña.

Narciso del Cantábrico (Narcissus cantabricus). Foto: Wikipedia.

Paseos por la naturaleza y sus beneficios físicos y mentales

Hayedos en la Sierra de Aralar (Navarra). Otoño 2017.

Las caminatas por el bosque, el campo y, en general, los entornos naturales suelen generar una sensación de bienestar, tanto a nivel físico como mental. Es algo que han experimentado infinidad de personas a través de los siglos. Pero en los últimos años algunos investigadores se han propuesto describir de manera científica las características de ese bienestar: en qué consiste, cuáles son exactamente los beneficios de dar paseos en la naturaleza.

En un trabajo de 2015, un equipo dirigido por Gregory Bratman, experto de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), partió del concepto conocido como “rumiación mórbida”, es decir, los pensamientos que vuelven una y otra vez a la mente, que pueden tornarse obsesivos y que son a menudo causa de estrés, ansiedad, angustia y depresión. Diversos estudios han demostrado que esta rumiación es mucho más común en la gente que vive en la ciudad que entre quienes viven en entornos naturales.

De acuerdo con la llamada teoría de la restauración de la atención, la mente se fatiga cuando alguien tiene que estar concentrado durante mucho tiempo debido a los estímulos que recibe del exterior. Esto es lo que ocurre durante buena parte de la vida en la ciudad, donde esos estímulos son constantes y hay que estar atentos para, por ejemplo, no ser arrollados por un coche al cruzar la calle.

Pasear por la naturaleza posibilita justo lo contrario: contemplar árboles, aves, nubes o una puesta de sol no exige una alta concentración, y por lo tanto supone una restauración de la atención a unos niveles más naturales. Este descanso -que reduce el estrés y propicia el bienestar- es otro de sus beneficios, tal como lo señalan diversos trabajos.

Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos). Quinto Real (Navarra). 19.03.17.

En Japón han desarrollado una práctica llamada Shinrin-yoku, que significa literalmente “absorber la atmósfera del bosque” y que en castellano se ha extendido con una fórmula más simple: “baño de bosque”. Consiste, en esencia, en acudir al bosque no solo para dar un paseo o contemplar sus vistas, sino para tratar de “absorberlo” a través de los cinco sentidos: respirar hondo, entrar en contacto con los aromas de la naturaleza, sentir las texturas del suelo, de las hojas de las plantas, oír el canto de los pájaros, los cursos de agua, el viento entre los árboles.

En el caso de Navarra, los pioneros de los Baños de Bosque-Oihan Bainua fueron los japoneses, tal como señala Iosu Cabodevilla, psicólogo clínico, en un artículo publicado en “Noticias de Navarra”, que desde 1982 promueven esta actividad, shinrin-yoku.

Navarra, con su enorme extensión forestal, que contiene la tercera parte de hayedos de la península ibérica, no podía quedar al margen de esta tendencia de aprovechar los efectos benéficos en la salud que nos proporcionan los bosques y en la actividad social y económica generada en torno a los mismos.

El valle pirenaico de Erro/Erroibar, con una gran parte de su superficie cubierta de bosque autóctono, hayedos y robledales bien conservados, es el lugar elegido para la ubicación y desarrollo de este proyecto de implantar el primer bosque terapéutico de Navarra. Estos montes cuentan con proximidad a la capital navarra y un alto valor paisajístico y natural, ya que parte de la zona está incluida en la Zona Especial de Conservación (ZEC) denominada Monte Alduide, y son parte de la Red Natura 2000 de Navarra. Además, la zona está catalogada como Área de Importancia para Aves (IBAS), es decir una zona crítica para la conservación de las aves y la biodiversidad.

Bosque de hayas (Fagus sylvatica). Peñacerrada (Álava). 30.09.17.

Los pájaros que murmuran

Bando de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart), en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz), al atardecer. 15. 12.17.

Son miles y miles, los estorninos pintos que, llegados del norte, pueden verse volando en grupo, con una sincronía enorme, desde finales del otoño y durante todo el invierno, por nuestras tierras.

Muy curiosas y vistosas son las grandes bandadas de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart), por el ruido que producen en sus desplazamientos, como un zumbido impresionante, de multitud de alas ejerciendo su fuerza contra el aire, que se forman como defensa de los ataques de rapaces.

Sus espectaculares acrobacias aéreas no pasan desapercibidas, y todo parece detenerse menos el único y gigante organismo en el que se ha convertido el grupo que avanza dibujando formas en el aire, elevándose, retorciéndose, curvándose y cayendo en picado, y pintando el cielo de negro. Así funcionan los estorninos.

Esas tupidas bandadas, que pueden ser de decenas de miles de ejemplares -entre 40.000 y 50.000, según algunas estimaciones-, se les llama “murmuraciones”, por su vuelo sincronizado. Durante muchos años los expertos se han preguntado cómo y por qué, y la primera cuestión no parece resuelta, aunque se sabe que trabajan en pequeños equipos, pendientes de los movimientos de sus más inmediatos vecinos.

Respecto a la segunda, hay bastante consenso en que se trata de una estrategia de defensa contra posibles depredadores, como algún halcón, águila calzada o aguilucho lagunero.

Bando de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart), cerca de Haro (La Rioja). 22.01.17

Una cuestión que suele contrariar a algunos sectores de la sociedad, es por los efectos negativos que causan, tanto por su ruidoso comportamiento cuando se posan sobre el tendido eléctrico y los árboles de los diferentes jardines, como por la gran cantidad de excrementos que depositan sobre esos lugares. Pero también hay que recalcar que esta especie ayuda a eliminar insectos, y por tanto es beneficiosa para los agricultores, pudiendo acabar con muchas de las plagas de invertebrados que amenazan a los agricultores.

La población actual de estorninos pintos en el Estado Español podría estimarse en 400.000-1.200.000 pp., aunque se debe tener en cuenta que su expansión por la cordillera Cantábrica no conlleva necesariamente un aumento de efectivos, ya que el cercano Estornino Negro gana también terreno en dichas áreas. Y muchas veces se les confunde. Y es que pueden verse dos especies de estorninos, el pinto (Sturnus vulgaris) y el negro (Sturnus unicolor). En otoño, cuando el estornino pinto adquiere su moteado plumaje invernal, las dos especies se solapan, según se dice en publicaciones de SEO/Birdlife. Incluso se han detectado casos de hibridación entre ellos.

Estornino pinto (Sturnus vulgaris. Araba-zoko pikart) en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 15.06.17.

 

La última esperanza para salvar a la anguila europea

La anguila europea (Anguilla anguilla) es una especie muy vulnerable. Foto: Noticias de Gipuzkoa.

La anguila europea -la angula es el alevín o cría de la anguila- es una especie compleja desde el punto de vista biológico, con un ciclo peculiar, curiosamente la reproducción de las anguilas en su medio natural jamás ha sido observada. Se supone que debe ocurrir en algún lugar cercano al Mar de los Sargazos donde las larvas pasan de 2 a 3 años y al llegar a las costas europeas se transforman en angulas. Posteriormente entran y ascienden por los ríos y pasan en ellos buena parte de su vida para descender otra vez y migrar al Mar de los Sargazos para reproducirse.

La anguila europea es una especie muy vulnerable y con gran tradición pesquera en muchas zonas de su área de distribución. Presente en casi todos los ríos de Europa y del norte de África, realiza la mayor parte de su crecimiento en agua dulce, aunque se reproduce en el mar.

La población de anguila europea está en peligro crítico, según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN).  Esta especie ha descendido tanto que actualmente sólo llegan a nuestras costas un 8,7% de las angulas que lo hacían antes de 1980. Su supervivencia está amenazada por el cambio climático, las barreras a la migración (en la península ibérica la anguila ha perdido el 80% de su hábitat), la contaminación, la explotación insostenible y el tráfico ilegal de la angula.

En 2007 la Comunidad Europea estableció un reglamento (CE 1100 / 2007) para garantizar que todos los Estados Miembros desarrollasen planes de gestión de la anguila. Sin embargo, la población no ha mostrado signos de recuperación.

La gestión de la anguila europea se ha visto obstaculizada por diversos factores, entre ellos, la falta de diálogo, de coordinación y de estrategias conjuntas de los actores involucrados en su conservación, así como la falta de conocimiento sobre la especie y la disparidad en las metodologías empleadas en la estimación de los indicadores para su evaluación. Así, aunque las anguilas que hay en las aguas españolas, francesas y portuguesas constituyen una única población, se han manejado como si fueran poblaciones aisladas, a nivel nacional e, incluso, regional.

La angula es el alevín o cría de la anguila. Foto: Azti.

Debido a ello, se ha puesto en marcha el proyecto SUDOANG que pretende contribuir a la recuperación de la anguila europea en el sudoeste europeo, estableciendo métodos conjuntos de actuación y reforzando la cooperación de los agentes implicados en la gobernanza de la anguila y su hábitat. gestores locales, regionales y nacionales, ONGs y asociaciones de pescadores.

El proyecto SUDOANG, coordinado y liderado por AZTI, está cofinanciado por el FEDER a través del programa Interreg Sudoe. Cuenta con un presupuesto de 1,6 millones de euros de los cuales el Programa Interreg Sudoe financia el 75%. (1,2 M). Para poder llevar a cabo el proyecto se ha construido un partenariado que incluye toda la cadena de valor relacionada con la gestión de la anguila en el área SUDOE:  diez centros de investigación y 27 socios asociados incluyendo gestores locales, regionales y nacionales, ONGs y asociaciones de pescadores.

Proyecto Sudoang. Foto: Azti.

Información de Azti: https://www.azti.es/es/el-proyecto-sudoang-contribuira-a-la-recuperacion-de-la-anguila-europea-y-de-su-habitat-en-el-area-sudoe-proporcionando-metodos-conjuntos-de-actuacion/

 

 

 

 

 

Los buitres, leonado y negro y quebrantahuesos, andan de amores

Buitre leonado (Gyps fulvus). Inmediaciones del vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 18.05.17.

En las próximas semanas entramos en invierno y parece que la vida tanto vegetal como animal comienza su letargo. Sin embargo, dentro de unos días, en diciembre, es cuando florecen varias decenas de plantas, cuando se aparean unos pocos animales y sobre todo cuando se encelan tres de nuestros buitres, el leonado, y negro, y el quebrantahuesos.

Los buitres, leonado (Gyps fulvus) y negro (Aegypius monachus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), acuden a lo alto para exhibirse. Porque estas aves, de cierto aspecto intimidador cuando están quietas o alimentándose, son bellísimas para nuestros ojos cuando vuelan. Un cuarto buitre es el alimoche común (Aegypius monachus), pero es más friolero y migra a tierras africanas.

Alimoche común (Aegypius monachus). Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 20.07.17.

El quebrantahueso es un ave que puede alcanzar una envergadura de 2,80 m y llegar a pesar 7 kg. Requiere grandes sistemas montañosos, abruptos y con cavidades, cuevas y cantiles donde nidificar. Las puestas son dobles, pero nunca llegan a criar con éxito dos pollos, el hermano mayor mata siempre al menor, que le sirve de comida. Son aves carroñeras, necrógafas (comen animales muertos) que se alimenta principalmente de carcasas de huesos de mamíferos.

Navarra cuenta con nueve territorios de quebrantahuesos, algunos de ellos compartidos con Aragón y Francia, y algunos individuos dispersos que se pueden encontrar desde Aralar hasta el Pirineo, sin que hasta la fecha se haya constatado la reproducción en los montes vascos.

El buitre leonado es el único que no está amenazado, ya que en el último censo de 2008 se contabilizaron más de 24.600 parejas reproductoras repartidas por la península y Baleares, lo que representa el 94 % del total europeo. Cada vez más podemos observar buitres leonados en los vertederos, donde tienen abundante comida, como es el caso de la foto, realizada en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz).

Buitres leonados y gaviotas. Vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 15.06.17.

El buitre negro, que figura en el Libro Rojo de las Aves de España elaborado por la organización conservacionista SEO/BirdLife clasificado como “vulnerable”, contaba según el censo de 2006 con 1.845 parejas reproductoras, es decir, el 98 % de la población europea.

La familia de los gorriones

Gorrión común. Passer domesticus. Txolarre arrunt. Salinas de Galar (Navarra). 25.07.18.

En la península Ibérica existen hasta cinco especies de gorriones: el gorrión alpino, que cría en alta montaña; el gorrión moruno, que lo hace en Extremadura y Andalucía, aunque ha llegado a Madrid; el gorrión chillón, más escaso y habitante de medios forestales y roquedos; el común, ligado a las ciudades, y el molinero, presente en núcleos rurales.

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%. También el gorrión alpino está muy afectado.

Gorrión común. Passer domesticus. Txolarre arrunt. Espejo (Alava). 25.04.17.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, el despoblamiento rural y el uso de pesticidas. En las zonas urbanas, una amenaza importante es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas. Otra de las causas es la ausencia de lugares de nidificación, el uso de insecticidas y la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión.

Gorrión molinero. Passer montanus. Txolarre landa. Lomas de Campos (Palencia). 15.05.17.

El gorrión molinero es el más rural de las cinco especies, y es el más pequeño y delicado gorrión de la fauna española. Es un habitante de las campiñas arboladas, los sotos y las dehesas, siempre que en sus proximidades cuenten con áreas abiertas en las que obtener alimento. Aunque en los años ochenta del pasado siglo la especie experimentó una cierta expansión demográfica, en la actualidad parece que la competencia con especies más prolíficas y la intensificación agraria están provocando un descenso de sus efectivos.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor. El gorrión chillón se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Txolarre harkaitz. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.17.

El gorrión moruno (Passer hispaniolensis. Txolarre ilun), es nuestra cuarta especie de gorrión, y uno de los más bonitos, especialmente los machos. Su profuso barrado negro en el pecho y vientre, permite diferenciar fácilmente a los machos de otros gorriones. Las hembras, en cambio, son muy parecidas a las del gorrión común, y a menudo es imposible diferenciarlas.

Finalmente, la quinta especie de gorrión, es el gorrión alpino, con sus inconfundibles tonos blancos en el vientre y la cola, lo que le hace ser fácilmente distinguible. Es característico del Pirineo central (Huesca, Navarra y Lleida) y de la parte oriental de la Cordillera Cantábrica (Asturias, León, Cantabria y Palencia), normalmente por encima de los 1.500 metros de altitud. Es una especie, que al vivir en un hábitat duro y difícil, podría desaparecer o disminuir drásticamente su población debido al cambio climático.

Gorrión alpino (Montifringilla. Elur-txonta). Foto: Wikipedia.

Más información: Cómo distinguir los gorriones españoles, por Gabriel Martín.

https://www.seo.org/2015/03/20/como-distinguir-los-gorriones-espanoles-por-gabriel-martin/

 

 

La fiesta de los patos

Cerceta común (Anas crecca), en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Miles de ánades pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras. El gran espectáculo de su presencia se puede ver en los humedales costeros que se asocian a la presencia de estuarios más o menos desarrollados, mientras que los interiores presentan características variadas en función de su regionalización: turberas, sistemas endorreicos con lagunas mineralizadas, sistemas fluviales, etc. Existe, además, un buen número de zonas húmedas de origen artificial, entre las que sobresalen embalses para el abastecimiento y producción de energía, balsas de utilidad agrícola….

Cuchara común (Anas clypeata). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Entre los humedales costeros, destacan los de Urdaibai y Txingudi, con diferentes características y problemáticas. En el interior, las zonas más destacadas son el complejo lagunar de Laguardia, constituida por tres sistemas naturales endorreicos y una balsa artificial; el lago de Arreo-Caicedo Yuso y las Salinas de Añana, de peculiaridad hidrogeológica y cultural; y Salburua, en Vitoria-Gasteiz, un encharcamiento originado por el afloramiento de los niveles freáticos, que fue desecado a lo largo del siglo XX, pero que ha sido exitosamente restaurado en los últimos años. Aunque de origen artificial, el extenso embalse de Ullibarri-Gamboa constituye también un referente importante, gracias al proceso de naturalización que han experimentado sus colas meridionales. Todos estos humedales forman parte de la lista de zonas de importancia internacional, de acuerdo, con el convenio de Ramsar.

Focha común (Fulica atra). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Silbones, cucharas, tarros, porrones, frisos, azulones, rabudos, cercetas, etcétera. Denominaciones que con la palabra pato o ánade delante designan hasta 22 especies de este tipo de aves, las que pueden llegar a verse por nuestros aguazales. A las que se suman gansos, cisnes, distintas variedades de garzas, gaviotas, cigüeñas, avefría común, somormujo lavanco, focha común, cormoranes…y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes.

Pato rabudo, macho y hembra. (Anas acuta) Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Todas esas especies nos regalan su tendencia al gregarismo en cuanto el otoño se despliega por completo. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de miles, a veces decenas de miles, de estas aves, en efecto, se concentran en algunos de nuestros enclaves de aguas costeras e interiores.

Gaviota patiamarilla (Larus ridibundus). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz).

Para más información en:

  • Censo de aves acuáticas invernantes. de Medio Ambiente del Gobierno Vasco. 06/04/2017.

http://www.ingurumena.ejgv.euskadi.eus/r49-6172/es/contenidos/documentacion/acuaticas_invernantes/es_bio/indice.html