El `tamborileo´ en el parque natural alavés de Izki

Pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia). Parque Natural de Izki (Alava). 08.06.18. Foto: Julen Rekondo.

Es un pájaro carpintero blanco y negro con cloaca de color rojo brillante, y es el que posee un plumaje más llamativo. Su identificación no ofrece dudas cuando se le distingue posado contra el tronco de un árbol, como cuando vuela.

Es sedentario, pero cada pocos años se producen irrupciones a gran escala a fines del verano y las aves recorren distancias más amplias.

El tamborileo fuerte y de largo alcance es una de las características más conocidas de este pájaro. El pico picapinos golpea con extraordinaria rapidez y en cortos intervalos 12 veces seguidas la superficie sin corteza de un árbol seco o hueco con preferencia. Es curioso observar la querencia que este pájaro tiene por determinado árbol y a él acude a “tamborilear”.

Parque Natural de Izki (Alava). Foto: Julen Rekondo. 25.09.18.

Al pico picapinos y otros pájaros carpinteros, como el pico mediano, entre otros, se le puede encontrar en el Parque Natural de Izki. Este parque alavés cuenta con uno de los bosques de roble marojo más grandes de Europa. La diversidad vegetal y paisajística y el aislamiento de la zona propician la existencia de una abundante y rica fauna. El bosque, asentado en la cuenca del río Izki, alberga grandes mamíferos como el jabalí, el corzo o el gato montés, así como una buena representación de aves forestales. Junto a los distintos pájaros carpinteros, conviven el abejero europeo, el alimoche, el buitre leonado, el águila real, el halcón peregrino, el azor, el mirlo acuático o el carbonero, entre otros.

Pico mediano (Leiopicos medius. Okil ertain). Autor: Mikel Arrazola. Parque Natural de Izki (Alava). 12.03.14.

El único núcleo de población ubicado en el corazón del Parque es Corres, que, con su tipología arquitectónica medieval, está enclavado en la parte alta de un espectacular desfiladero. Desde Corres, se pueden iniciar dos rutas que atraviesan el parque, igual de bellas.

Fomentando la biodiversidad pirenaica, a través de la conservación de aves y sus hábitats

Picomaderosnegro (Dryocopus martius. Okil beltza). Parque Natural Aiako Harria (Gipuzkoa). Autor: Aitor Lekuona (Gipuzkoa). 12.03.19.

Los Pirineos forman uno de los territorios europeos más ricos en biodiversidad. Como zona de alta montaña, es refugio de especies propias de climas más fríos, además de albergar variedades de flora y fauna que únicamente se encuentran en esta cordillera. Los hábitats naturales han estado sometidos a menos transformaciones que en las zonas de llanura, de forma que permanecen poblaciones de especies típicas de bosques maduros, erradicadas de otras regiones. En el caso de las aves, los Pirineos albergan las poblaciones más importantes de muchas especies en el contexto del sur de Europa, por lo que su conservación global depende de cómo se manejen y exploten las masas forestales en las que habitan.

Esta necesidad de preservación es el motivo de la puesta en marcha del proyecto POCTEFA Habios 2016-2019, con el que se pretende proteger y mejorar la calidad de los ecosistemas de montaña pirenaicos a través de acciones de conservación de especies de aves bioindicadoras (picamaderos negro, pico mediano, pico dorsiblanco, urogallo, perdiz pardilla, lagópodo alpino y mochuelo boreal). Estas especies ocupan hábitats forestales y matorrales abiertos supraforestales. Todas ellas se encuentran en un estado de conservación comprometido, tanto a escala regional como en el conjunto de sus poblaciones europeas.

Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos. Okil gibelnabar). Quinto Real (Navarra). Autor: Gobierno de Navarra. 17.11.17.

El proyecto Habios aglutina a 17 socios de ambas vertientes de los Pirineos, en España, Francia y Andorra. Entre ellos se encuentran administraciones públicas (gobiernos de Navarra y Aragón, Consejo General de Arán, ministerios franceses de Medio Ambiente y de Agricultura a través de sus Oficinas de Bosques y Fauna Silvestre, Gobierno de Andorra), investigadores (Centro Tecnológico Forestal de Cataluña), asociaciones conservacionistas y federaciones de cazadores. La presencia de Euskadi en el partenariado se coordina a través de Hazi Fundazioa, que facilita la intervención en el mismo de las Diputaciones Forales de Álava y Gipuzkoa.

Por otro lado, el proyecto busca la complicidad de actores del mundo selvícola y pastoral, ya que son los más apropiados para poner en práctica las acciones encaminadas al mantenimiento a largo plazo de las estructuras y funcionalidades necesarias: pastoreo dirigido hacia la protección de zonas abiertas, manejo forestal favorable, etc.

Urogallo común (Tetrao urogallus. Basoilara). Office National de la Chasse et la Faune Sauvage. Pirineo francés.

Se han emprendido varias líneas de trabajo. La primera comprende la elaboración de herramientas que faciliten a los gestores la identificación, de los territorios con mayor y menor favorabilidad para las especies, en función de la estructura horizontal y vertical de los hábitats. Estos instrumentos se concretan en cartografías obtenidas a partir de modelos de selección de hábitat usando datos satelitales y de teledetección. Adicionalmente, se están realizando estudios aplicados a la conservación de varias especies (por ejemplo, ecología de los pájaros carpinteros en bosques y plantaciones, evaluación de traslocaciones en galliformes).

Mochuelo boreal (Aegolius funereus. Tengmalm hontza). Autor: Juan Claude Auria (Office National de la Chasse et la Faune Sauvage). Pirineo francé´s.

La segunda línea aborda acciones directas de conservación en el territorio, en principio desde una perspectiva demostrativa. Se están ejecutando mejoras de la estructura en los hábitats, tanto forestales como supraforestales, con el fin de incrementar los rasgos idóneos para las especies objetivo. También se están efectuando correcciones de impactos en puntos negros de mortalidad conocida, se redactan manuales orientadores para reducir el impacto de las actividades productivas y de las infraestructuras sobre las poblaciones, y se han emprendido diagnósticos compartidos con el sector ganadero acerca de la adecuación de los hábitats de pasto y matorral montano para la perdiz pardilla.

También se han puesto en marcha procedimientos de evaluación y seguimiento de las acciones de conservación desarrolladas en el propio proyecto, en el anterior POCTEFA Gallipyr o en otros proyectos ejecutados previamente, mediante procedimientos basados en las poblaciones (censos, radioseguimiento, marcajes, fototrampeo y bioacústica) y en el inventario de los hábitats. El último bloque de acciones se centra en la promoción de la capacitación técnica de los socios, a través de cursos de formación para técnicos y guardas, intercambio de experiencias, visitas sobre el terreno, talleres de coordinación y generación de bases de datos compartidas. También se pretende la diseminación de informaciones hacia el exterior del proyecto.

Pico mediano (Leiopicus medius. Okil Ertain).Parque Natural Izki (Alava). Autor: Mikel Arrazola. 12.03.14.

Por tanto, los objetivos del POCTEFA Habios son la mejora y actualización del conocimiento sobre la distribución, abundancia y requerimientos de las especies y sus hábitats, la definición e implementación de estrategias coordinadas y transfronterizas de los hábitats y las especies, y la consolidación de la capacitación técnica de los socios y otros agentes implicados en materia de conservación de especies y hábitats.

En opinión del técnico de Hazi Fundazioa, José María Fernández García, con el proyecto Habios se espera dar un salto cualitativo a la hora de monitorizar y fomentar esta biodiversidad pirenaica, uno de los elementos que hacen tan atractivo a este macizo.

Las fascinantes aves necrófagas de los Pirineos y la importante función que desempeñan

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus. Ugatz). Autor: Mikel Arrazola. Buseu (Pirineo Lleida). 20.07.18.

Los Pirineos son sistemas de alto valor a nivel europeo y constituyen el hábitat de varias especies de aves emblemáticas de gran valor patrimonial. Estas aves son especies indicadoras del buen estado de conservación de los hábitats naturales en las que residen.

Hoy en día, en los Pirineos, especies, como el quebrantahuesos, el alimoche o el milano real y sus hábitats presentan un estado de conservación precario. Por ello, conviene, protegerlos, y en esa dirección se trabaja. Otras especies, como el buitre leonado, en cambio, presentan un estado de conservación más favorable, pero se ven denostadas.

Es por ello, que comunidades de ambos lados del Pirineo, entre ellas Euskadi y Navarra, se han unido en el proyecto europeo Ecogyp para proteger el hábitat de las rapaces necrófagas (comen animales muertos), actualmente amenazadas. Estas especies y sus hábitats proporcionan importantes beneficios para el equilibrio de los ecosistemas y a los seres humanos por los servicios ecosistémicos que generan.


Buitre leonado (Gyps fulvus. Sai arre) Autor: Julen Rekondo.
Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 18.05.18.

Es de destacar cuestiones como el ecoturismo, en la medida que estas aves han fascinado desde siempre por su capacidad para volar, y debido a ello miles de europeos y europeas visitan los Pirineos para disfrutar de la majestuosidad de estas aves.

Pero, además, ocupan un nicho ecológico muy particular. Cumplen una función en los ecosistemas primordial, y ayudan a la ganadería; aprovechan y comen cadáveres de otros animales; transforman la materia muerta en proteína viva que reincorporan a las cadenas tróficas; y limitan la proliferación de agentes patógenos y la extensión de enfermedades que afectan a la ganadería y al ser humano.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus. Ugatz). Autor: Mikel Arrazola. Buseu (Pirineo Lleida). 20.07.18.

Desgraciadamente, muchas poblaciones de estas aves necrófagas están descendiendo alarmantemente en el mundo, aunque afortunadamente los Pirineos todavía albergan poblaciones saludables.

El objetivo primordial del proyecto Ecogyp 2017-2019, cuyos socios son Hazi Fundazioa, la Diputación Foral de Álava, Gestión Ambiental de Navarra, el Gobierno de Aragón y Ligue Française pour la Protection des Oiseaux/BirdLife; y los asociados, Diputación Foral de Gipuzkoa, Fundación Catalunya–La Pedrera y Gobierno de Navarra, es contribuir de forma conjunta a la conservación de la biodiversidad en el macizo de los Pirineos y reforzar los vínculos entre los actores pirenaicos y las especies emblemáticas del patrimonio natural.

Las actuaciones pasan por:

– Diagnosticar y poner en valor los servicios ecológicos prestados por las rapaces necrófagas y sus hábitats en los Pirineos.

– Crear estrategias transfronterizas compartidas de gestión.

– Fortalecer los lazos existentes entre las rapaces necrófagas y sus hábitats, con las actividades humanas.

Este proyecto que abarca el período 2017-2019 está cofinanciado en un 65% con fondos comunitarios FEDER, y el resto por el Gobierno de Navarra, la Generalitat de Cataluña, el Ministerio de Medio Ambiente francés y las regiones de Aquitania y Occitania, entre otros. En el caso del País Vasco, por las Diputaciones Forales de Álava y Gipuzkoa.

En opinión de José María Fernández, técnico de Hazi Fundazioa, “los resultados que se van obteniendo a medida que se van completando las acciones, están permitiendo mejorar y actualizar los diagnósticos poblaciones, valorizar la contribución de estas especies a las actividades humanas y transmitir a la sociedad mensajes más informados”. El técnico de Hazi Fundazioa, considera que, “se ha conseguido que muchos agentes y administraciones implicadas en la conservación de especies en Pirineos -de ambas vertientes- compartan información, protocolos y sistemas, cooperen más estrechamente, y que los técnicos se conozcan y aprendan unos de otros en algunos temas. Simplemente con eso ya hay una mejora en las perspectivas de conservación, al evitar que cada uno vaya por su lado o incurra en errores por los que otro ya pasó”, afirma José María Fernández.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus. Ugatz): es un ave que puede alcanzar una envergadura de 2,80 metros y llegar a pesar 7 kg. Requiere grandes sistemas montañosos, abruptos y con cavidades, cuevas y cantiles donde nidificar. Las puestas son dobles, pero nunca llegan a criar con éxito dos pollos, el hermano mayor mata siempre al menor, que le sirve de comida.


Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus. Ugatz). Autor: Mikel Arrazola. Buseu (Pirineo Lleida). 20.07.18.

Buitre leonado (Gyps fulvus. Sai arre): Desde que los antiguos pobladores de la Península Ibérica se hicieron ganaderos hasta nuestros días, el buitre leonado ha estado estrechamente ligado a las actividades pastoriles del hombre, realizando una eficaz, aunque a veces incomprendida, labor sanitaria. Neciamente perseguido durante décadas, este carroñero entró en un peligroso declive del que, relajada la presión, se recuperó de forma espectacular.

Alimoche común (Neophron percnopterus. Sai zuri): Antaño frecuente en los más variados rincones del territorio español, el alimoche ha sufrido como pocas especies un severo retroceso poblacional que, en unas décadas, ha dejado a la rapaz en una peligrosa situación. La pérdida de recursos alimentarios y una incomprensible persecución están en el origen del problema, sobre todo porque este carroñero resulta particularmente sensible al efecto de los venenos ilegales.


Alimoche común (Aegypius monachus). Foto: Julen Rekondo. Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 20.07.18.

El milano real (Milvus milvus. Miru gorri): Es un ave espectacular. Majestuosa. Baila y danza los cielos del Pirineo con movimientos ágiles. Está catalogada como especie en peligro de extinción. Completa el círculo de las mayores aves necrófagas, imprescindibles para la estabilidad y sostenibilidad de los ecosistemas. El milano real es un ave que puede encontrarse en la cordillera Pirenaica durante todas las estaciones. Sin embargo, es en los meses de invierno cuando se registra el mayor número de ejemplares, ya que muchas aves de procedencia europea migran e invernan aquí.


Vídeo divulgativo sobre rapaces necrófagas y servicios ecosistémicos en los Pirineos, elaborado en el marco del POCTEFA Ecogyp por la productora Augur Nature, con la coordinación de la Fundación HAZI.

La mariposa y la flor


La mariposa Colias croceus. Autor: Asociación Zerynthia.

Euskadi es una comunidad rica en lepidópteros, conocidos comúnmente como mariposas, siendo las más conocidas las mariposas diurnas, pero la mayoría de las especies son nocturnas (polillas, esfinges, pavones, etc.) y pasan muy inadvertidas.

La confluencia de los climas cantábrico y mediterráneo permite que sea posible observar en el País Vasco hasta 158 especies de mariposas diurnas. Esto supone el 45% de las que habitan en la península ibérica.

Las mariposas tienen una gran importancia desde el punto de vista de la conservación. Normalmente se dedican muchísimos esfuerzos a los grandes mamíferos, a las grandes aves y no se presta tanta atención a estos insectos. Pero su valor es fundamental porque dentro de las cadenas tróficas ocupan la base. La existencia de las mariposas permite la polinización de las plantas por un lado y sirven de alimento a otra cantidad de seres, desde arañas, avispas, murciélagos y muchísimas aves.

Programa de Seguimiento de mariposas diurnas en el País Vasco. Foto: Fundación Hazi.

Pero, además, de su valor intrínseco para la biodiversidad, las mariposas pueden compartir la atracción turística junto a especies emblemáticas existentes en diversas comunidades. Es una manera de apostar por la conservación de una especie para la que los modelos climáticos predicen una reducción drástica de las poblaciones de entre un 20% y un 70% para el año 2050.

Los colores de las mariposas se multiplican entre bosques, montañas y valles durante los meses de abril y mayo.

Todo queda impregnado de reclamos, guiños, sugerencias. Pero la mayoría de lo que sucede queda al margen de la percepción directa. Por ejemplo: en estas épocas y progresivamente el aire se abarrota por las estelas invisibles de los perfumes. Pero si perseguimos el bamboleante vuelo de las mariposas descubriremos que todo aroma tiene un surtidor de intensas tonalidades. Poco hay tan conspicuo en la naturaleza como las flores. Nunca se esconden: su belleza es provocadora, exhibicionista… Reclaman toda la atención posible y por eso emiten aromas que algunos seres vivos perciben a considerable distancia.

Pocos encuentros resultan más felices para sus protagonistas y para sus espectadores que el de la mariposa y la flor. Vuelan ya las náyades, con sólo dos centímetros de envergadura y las alas de azul pálido con finos puntos negros, y las saltacercas, las ninfas y las doncellas, las apolos y las chupaleches, que con sus nueve centímetros de envergadura es la segunda más grande de las ibéricas. Vuelan sobre los jaramagos y las violetas, los iris y los narcisos, los ababoles y los romeros, en las diversas comunidades de la península Ibérica.

Todos esos nombres se necesitan, son realidades recíprocas que suman su elegancia y fragilidad; su belleza y fugacidad con el fin de multiplicarse mutuamente. Son simbiosis de tan completo acoplamiento que se puede afirmar que ahora la realidad nos está obsequiando con uno de los más amplios repertorios de la fantasía. Porque son mucho más que alas en busca de la dulce delicia del néctar. Más que esa desplegada armonía cromática con vocación de imán. Más que una sofisticada trampa: esa que a cambio de un manjar convierte al insecto en involuntario órgano copulador de la flor.


Macaón (Papilio machaon). Programa de Seguimiento de Mariposas Diurnas en el País Vasco. Foto publicada en http://naturayala.blogspot.com/2016/10/.

Nota. Cabe destacar el Programa de Seguimiento de las Mariposas Diurnas en Euskadi que viene funcionando desde 2009 liderado por la Dirección de Patrimonio Natural y Cambio Climático del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno vasco, con la colaboración técnica de Hazi Fundazioa y el soporte de entidades especializadas, como la Asociación Zerynthia y la Sociedad Aranzadi.

Migraciones de aves en primavera


Abubilla (Upupa epops. Argi-oilar), en Larraga (Navarra). 14.04.18.

Si bien en los paisajes nunca nada queda terminado, al menos en algunos casos se puede dar por completos ciertos ciclos. Por ejemplo, el de las migraciones de primavera. La llegada a nuestros ámbitos de todos los componentes de sus comunidades zoológicas se cierra, en efecto, a lo largo de las semanas centrales de mayo. Las aves del estío, esas que únicamente son peninsulares durante los meses cálidos, en realidad comenzaron a llegar incluso en pleno invierno. Febrero y marzo registraron trasiegos ingentes que fueron llenando nuestros paisajes de nuevos colores, aleteos y cantos. Así, por ejemplo, los primeros ejemplares de la golondrina común (Hirundo rustica) llegan en el mes de febrero, y hace unos días se les ha visto a las primeras en el País Vasco. La península Ibérica es una zona de paso de parte de la población europea, y las golondrinas atraviesan en primavera nuestro territorio cuando se dirigen hacia las zonas de cría en el norte del continente y vuelven a pasar hacia el sur en otoño en su ruta hacia las áreas africanas donde invernan.

En abril nos alcanzan especies como los vencejos comunes (Apus apus), abubilla (Upupa epops), ruiseñores comunes (Luscinia megarhynchos), abejarucos europeos (Merops apiaster), oropéndolas europeas (Oriolus oriolus) y un largo etcétera.


Abejaruco europeo (Merops apiaster. Erle-txoria/Erlejalea),
Lomas del Campo (Palencia). 01.05.18.

Y por citar a algunas de estas especies, me voy a referir a los vencejos, que son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Y cerrará la migración de primavera en mayo el abejero europeo (Pernis apivorus), una rapaz ciertamente original en cuanto a la alimentación se refiere. Y es que, a pesar de su envergadura de casi metro y medio, estas aves comen principalmente abejas, avispas y sus larvas.


Vencejo común (Apus apus. Sorbeltz arrunt), en Osorno (Palencia). 15.06.18.

Pues bien, los abejeros son los rezagados. Los nómadas alados que más tardíamente llegan a Europa proceden de los bosques tropicales del continente africano. Sus tendencias gregarias a la hora de desplazarse son las que convierten sus viajes en un verdadero placer para la observación. Los abejeros, a veces en bandos de muchos centenares y hasta millares de ejemplares, cruzan en esos días de mayo el Estrecho de Gibraltar formando bandadas que se alargan incluso decenas de kilómetros. Muchos de estos viajeros alcanzan exhaustos las costas españolas y vuelan rumbo a casi todos los bosques europeos, pero sobre todo a los situados más al norte, es decir, las grandes pinadas de Escandinavia y Rusia. La taiga es su verdadero hogar.

Llegan las golondrinas


Golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt). Espejo (Alava). 18.05.18.

Es una de las aves más conocidas popularmente y de las mejor estudiadas. Las golondrinas han sido claves para desentrañar aspectos de la migración, de la selección sexual y de la reproducción en las aves. Forman parte de la cultura popular, y su llegada, cada vez más temprana como consecuencia del cambio climático, se considera anuncio de la primavera. En distintas zonas de la península Ibérica ya han llegado, aunque no es el caso todavía del País Vasco. A pesar de su abundancia, se trata de una especie en declive, sobre todo por culpa de los cambios en el medio rural y de las políticas y técnicas agrarias.

La golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt) es un ave de campo abierto que normalmente utiliza estructuras construidas por el ser humano para reproducirse y que, en consecuencia, se ha diseminado con la expansión humana. Construye nidos en forma de taza, con bolitas de barro en graneros y construcciones similares, y se alimenta de insectos que atrapa en vuelo.

Nido tapado de golondrina común. Es una práctica ilegal. Lomas de Campos (Palencia).

Las poblaciones que crían en Europa son típicamente migratorias: pasan el invierno en África subsahariana, donde mudan las plumas, y llegan a las zonas de cría entre febrero y abril, según la latitud. Las golondrinas son fáciles de reconocer por su característica cola ahorquillada.

Su alimentación insectívora contribuye a la tolerancia de los humanos hacia esta especie; en el pasado esta aceptación se vio reforzada por supersticiones respecto del ave y su nido. Existen frecuentes referencias culturales a la golondrina común en escritos literarios tanto debido a su proximidad con el ser humano como por su migración anual.

Golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt) con sus crías en el nido. Espejo (Alava). 01.05.18

Dicen que la llegada de la primavera la suele anunciar una bandada de golondrinas. Como una estela, decenas de miles regresan de África, tras su cobijo invernal, y difunden con sus nidos y su canto, que la estación de entretiempo ya ha llegado. Pero esto está cambiando. La golondrina común está en peligro. Según la sociedad científica y conservacionista SEO/Birdlife, más de 10 millones de ejemplares han desaparecido en la última década en el Estado español. Cada vez tiene más dificultades para encontrar alimentos y lugares adecuados donde anidar y criar.

Golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt). Cendea de Galar (Navarra). 01.06.18.

“El uso intensivo de insecticidas en la agricultura”, según SEO/Birdlife “mata su principal alimento: los pulgones y los insectos de vuelo”. Por otra parte, ya no se labra la tierra como antes, y los terrenos se rocían de insecticidas y herbicidas. “Esto lo mata todo: si no hay plantas, no hay insectos, y si no hay insectos, no hay aves”. Y para colmo “en las ciudades a estas especies se les derriba su nido porque sus excrementos ensucian, y esto hace mucho daño pues sus lugares de cría preferidos son abandonados o destruidos”. Además, se señala que la falta de lugares adecuados para nidificar en los edificios modernos también contribuye a su deterioro.

El gorrión en declive


Gorrión común. Passer domesticus. Etxe-txolarre. Espejo (Alava). 01.02.19.

Cuando se habla de especies en peligro de extinción en nuestro entorno se tiene a pensar en el urogallo, el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial. Pero esta lista roja ha incorporado de alguna forma a los gorriones, aves que conviven con nosotros en los núcleos urbanos pero que sufren un descenso generalizado.

La especie peligra. Pero durante las últimas décadas del siglo XX, la especie ha visto disminuir sus ejemplares año tras año, especialmente en las principales capitales europeas. “Es el caso de Berlín, París y Praga, en las que las poblaciones han disminuido de forma drástica. En otras como Londres, Bruselas, Amberes, Gante o Hamburgo los gorriones han desaparecido prácticamente”, según ha señalado SEO/BirdLife. En la península Ibérica, la situación no es mejor.


Gorrión chillón. Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.18.

La organización ornitológica SEO/BirdLife señala que la popular especie ha descendido un 21% desde 2008 hasta 2018, “lo que traducido a individuos implica que en tan solo una década podría haber 30 millones de gorriones menos”. El declive es “alarmante”, porque de no cambiar la tendencia “podríamos encontrarnos muy pronto con unas ciudades sin gorriones”, asegura Beatriz Sánchez, coordinadora de la campaña Aves de Barrio de SEO/BirdLife.

¿Qué está pasando? Las causas del declive de la más conocida y familiar de las aves paseriformes, son muy diversas. Así, una amenaza importante, es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas.

Otra de las causas del declive del gorrión es la tala de árboles viejos donde estos pájaros construyen preferentemente sus nidos, o las construcciones modernas, de cemento o cristal, que no favorecen la nidificación.


Gorrión molinero. Passer montanus. Landa-txolarre. Lomas de campos (Palencia). 18.04.18.

También está el uso de insecticidas, que les priva del principal sustento de sus crías, los insectos, o los pesticidas, que acaban con las malas hierbas, donde los gorriones encontraban antes saltamontes y coleópteros.

Un problema más es la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión, como una de las mayores amenazas de esta especie, o el proceso de despoblación rural, que ha mermado su población en estas zonas hasta en un 14% en la última década, unos 150.000 ejemplares.


Gorrión común. Passer domesticus. Etxe-txolarre. Cendea de Galar (Navarra). 08.01.19.

Existen hasta cinco especies: el gorrión alpino, que cría en alta montaña; el gorrión moruno, que lo hace en Extremadura y Andalucía; el gorrión chillón, más escaso y habitante de medios forestales y roquedos; el molinero, presente en núcleos rurales; y el común, ligado a ciudades y pueblos.

Los sonidos de las aves y de otras especies faunísticas


El `tamborileo del pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia).Parque Natural de Izki (Araba). 11.07.18.

Los ornitólogos y amantes de la naturaleza en general, sabemos que a veces es más fiable la cita de una especie detectada por su canto que a través de la vista. Además, muchos animales son más patentes por sus emisiones sonoras que por otras actividades. Todo lo cual convierte a los sonidos animales y a los registros que se hacen de ellos en una herramienta valiosísima para cualquier estudio sobre presencia y abundancia, así como para detectar cambios de tendencia a lo largo del tiempo. En otras palabras, para estudiar la biodiversidad.

Escuchar la naturaleza es un gran placer estético. Las vibraciones de las moléculas de aire (o de agua) que llamamos sonido encierran no sólo belleza, sino también mucha información. En todo tipo de medios se escucha cómo los animales tratan de comunicarse a distancia sobre el ruido de fondo, causado tanto por otros animales (incluso los humanos y sus actividades) como por el medio físico (agua, viento). El sonido es un sistema de comunicación valioso, pues evita los obstáculos y puede alcanzar grandes distancias. Los grupos más puramente acústicos dentro de los animales son los ortópteros, las cigarras, los anuros (anfibios sin cola) y las aves. A ellos habría que añadir los murciélagos y los mamíferos marinos, que también utilizan el medio acústico para orientarse a través de la ecolocalización.


El popular jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa) tiene un canto muy especial y agradable. Cendea de Galar (Navarra). 22.11.18.

La mayoría de las señales acústicas a larga distancia tienen un mensaje único: “soy un macho de la especie X, si eres una hembra receptiva de mi especie acércate, si eres otro macho de mi especie, aléjate”. Por consiguiente, la información sobre la identidad de la especie es muy importante en estos mensajes. El canto es pues algo así como la firma de identidad de las especies, la característica que utilizan las hembras para decidir con quién aparearse.

Por otro lado, el sonido es efímero y puede ser difícil de localizar, tanto por el receptor como por potenciales depredadores, pero los sistemas de grabación de audio permiten capturar y estudiar con detenimiento estos sonidos y los registros pueden ser de gran utilidad para mejorar el conocimiento de la naturaleza. Hoy en día hay importantes estudios científicos sobre los sonidos naturales, tanto en medios terrestres como en el medio marino. Las colecciones científicas de sonidos son los depósitos de estos materiales y permiten investigar diferentes aspectos de la naturaleza.


El Petirrojo europeo (Erithacus rubecula. Txantxangorria) tiene un canto que es un gorjeo musical, parecido al del ruiseñor. Sobrón (Araba). 15.02.19.

Las colecciones de sonidos emitidos por animales recopilan, clasifican y almacenan los registros de las principales especies que usan señales acústicas, así como paisajes sonoros de los medios naturales. Todo este material se reúne en las denominadas “colecciones bioacústicas”, donde se conserva y actualiza la información garantizando su acceso y ofreciendo una herramienta sumamente útil para el estudio y la conservación de la biodiversidad. Además, por supuesto, tiene un gran interés como recurso educativo.

Siempre y nueva mágica primavera


Petirrojo europeo (Erithacus rubecula. Txantxangorria). Peñacerrada (Alava). 10.02.18.

En pocos días entraremos en esa estación de la vida, como la llamo, la primavera. Porque, si cada estación climatológica supone una serie de cambios en los elementos que componen los ecosistemas, la primavera puede ser calificada como el renacer y resurgir de la vida. Alimento y agua en abundancia, apareamientos, crianza, migraciones, floración…Una época sin igual para descubrir esos mágicos mecanismos que regulan el sorprendente equilibrio de los ecosistemas.

Euskadi, a pesar de la profunda transformación del territorio que ha sufrido derivada de los procesos de industrialización, urbanización y creación de infraestructuras, aún dispone de espacios con unos valores naturalísticos importantes, que da gusto contemplarlos en la primavera, aunque por supuesto también en otras estaciones. La existencia de tres regiones, desde el punto de vista biogeográfico en que se divide nuestro territorio -atlántica, de transición y mediterránea- hace que incluso las consecuencias ecológicas de una u otra estación del año, puedan ser algo distintas según nos encontremos en una zona u otra. Así, las variaciones climáticas existentes en cada zona condicionan unos tipos de vegetación, algunos comunes pero otros diferentes.

En general y a fin de conocer cómo influye la primavera, vamos a considerar un ecosistema de bosques caducifolios. Dentro del bosque caducifolio pueden distinguirse el caducifolio propiamente dicho y el bosque de hoja marcescente, esto es, que la hoja ya seca, permanece en el árbol durante la mayor parte del invierno. La primavera, pues, influye de dos formas. En el caducifolio activando el proceso de formación de nuevas yemas, y en el de hoja marcescente activando la suelta de hoja y la generación de la yema.

En los bosques caducifolios, al igual que en la mayoría de los ecosistemas, la primavera condiciona el desarrollo de la vida animal. Las agallas de los robles, donde han permanecido escondidas una o varias larvas de insectos parásitos, según especies, vuelven a recobrar vida permitiendo que los animales salgan al exterior y mediante su picadura parasiten nuevos árboles. En los hayedos, los hayucos que habían caído el año anterior al suelo comienzan a germinar en un suelo húmedo, rico en materia orgánica y que el sol comienza a calentar, condiciones estas idóneas para el desarrollo de la nueva planta. Las aves que anidan en estos bosques lo hacen en épocas más tardías que en los de hoja perenne. Este hecho, aparentemente sin importancia, no es otra cosa que un ejemplo del perfecto mecanismo adaptativo entre el reino animal y vegetal.

Con la primavera tendremos la oportunidad de incorporarnos a los escenarios de la vida, esos que nos negamos en la cotidianeidad. Es la oportunidad, esperemos que aprovechada, de asomarnos a una convivencia que nos puede permitir entender y disfrutar mejor de la condición humana.

Porque de la misma forma que nuestra piel, al contacto con los aires libres y la luz sin pantallas se oscurece, es decir, se hace mestiza y en consecuencia diluye la soberbia de la identidad única, también cabe pensar que nuestros sentimientos se amplíen incluyendo la vastedad de lo mirado. Se nos puede poner también morena el alma con tan solo dejar que la naturaleza se exprese y la escuchemos.

Nectarino en flor. 03.03.18. Corella (Navarra).

La sencillez de lo espontáneo, la libertad que emana de la ausencia de obstáculos, normas y prescripciones, incluso el sosiego y la belleza de las manifestaciones naturales pueden formar parte de nuestro período de descanso primaveral. Sugiero que se dejen acariciar por la ilimitada oferta del calendario. Sean, si les apetece, recíprocos con la propuesta que les están haciendo los campos. Los estados del derredor y del tiempo cíclico que lo va llenando todo de nuevos proyectos de vida son dos de los aspectos más cruciales de lo humano y de lo natural. Todos somos de una época y de los instantes que van tejiéndola. Todos somos de uno o varios lugares. Pero no nos reconocemos del todo de esos momentos que con cadencia regular van sucediéndose a lo largo del año. Generalmente nadie se dice de la primavera o del otoño. Sin embargo, el tiempo circulando es otro de los paisajes que si son vividos multiplican el placer de contemplar y le dan su mayor sentido a la vida. El clima y el calendario son albergues de los que no podemos escapar, pero ojalá tampoco incomprender.

La primavera es tiempo de anuncios. Por eso inunda todo el entorno con aromas, es decir, el lenguaje de las flores. Es tiempo también de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia. La transparencia de un día que ya ha conquistado toda su estatura anual, permite que en nuestros ojos se multiplique la serena jugosidad del prado y del bosque. Y en todas las esquinas están eclosionando nuevas proles.

Jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa). Cendea de Galar). 28.02.19.

Primavera es inseparable de la alegría, de esa plaga de vivacidad que desborda al recipiente de tiempo y espacio en el que todos estamos. ¡Aprovéchenla! Porque la vida vivida en compañía de lo vivo y de sus acontecimientos genera, a la par que un bellísimo y por completo gratuito espectáculo, una generosa cosecha de emociones. Déjenla pasar a sus adentros, la primavera lo renueva todo, incluso la desgastada memoria de que nosotros también somos una de sus creaciones.

Disfrutar de la naturaleza con respeto y responsabilidad

Macizo de Anboto (Bizkaia)

Somos cada vez más las personas que tenemos costumbre de acudir al medio natural y rural, lo que los naturalistas llamamos “salidas al campo”. Cualquier fin de semana y ahora que se acerca la primavera es fácil ver excursionistas, senderistas, aficionados a la observación de las aves, etcétera, entre otras muchas personas, recorrer el campo disfrutando del aire libre y de la paz interior y exterior que sólo la naturaleza nos puede regalar.

Pero cuando salimos al monte no debemos pensar que uno o una puede hacer lo que le viene en gana. Tenemos que ser conscientes que nuestra forma de actuar en el campo, en el monte… es muy importante. Un uso inadecuado de estos lugares puede provocar notables impactos en el suelo, en la flora y la fauna. Si a esto se añade la extraña costumbre de arrojar basuras, aunque cada vez se hace menos, no es de extrañar que muchos lugares estén tan degradados que casi no sirven para su fin original: el descanso y el contacto con la naturaleza.

Por eso, hay que observar unas normas de comportamiento. Al lado de montañeros, naturalistas y familias también salen al campo personas que meten ruido, que realizan verdaderas “diabluras”, como dejar señales en los árboles, y también siguen existiendo los tristemente célebres “domingueros”, que dejan la basura por todas partes.

Muchas veces se piensa que determinados residuos arrojados en el campo se degradan sin mayores problemas. Nada más lejos de la realidad. Un papel clínex puede tardar tres o cuatro meses en degradarse, los restos de comida no terminarán de pudrirlos los microorganismos del suelo antes de ocho meses, y un papel de periódico -mucho más resistente que los papeles higiénicos-, unos cinco años, más o menos los mismos que un chicle. Pero lo peor son los envases, que supone el 40% de los residuos que se acumulan en los espacios naturales. Hechos para durar y con el peso mínimo para que facilite el transporte del contenido, los envases son el resultado de complejos procesos químicos que nada tienen que ver con los materiales que se encuentran en la Naturaleza. En su inmensa mayoría, los envases no tienen insectos, hongos o bacterias que los degraden y es la erosión y los agentes químicos naturales quienes harán el trabajo de retirarlos de la vista. Un bote de hojalata, no se degrada antes de una década; un tetra brik (compuesto de cartón, plástico y aluminio) resiste a la erosión varias décadas; una bolsa de plástico, entre 10 y 20 años; un vidrio, entre 3.000 y 4.000 años. Además, las botellas de vidrio pueden ser causa de incendio forestal.

Otro objeto insignificante para nuestra vida, pero enormemente dañino para la naturaleza son las anillas que sujetan las latas de refresco. Miles y miles de estos envases se tiran cada año de forma incontrolada, de modo que los aros estrangulan a multitud de pequeños mamíferos y aves que introducen la cabeza en ellos para jugar y ya no pueden sacarla.

Finalmente, el acumulo de desperdicios degrada también el paisaje. Asimismo, otra acción del ser humano que provoca un fuerte impacto en la vegetación y la flora, es el corte de leñas para hacer fuego, corte que generalmente se produce sobre cualquier vegetal y en cualquier estado, hecho que favorece en muchos casos la implantación de parásitos en las heridas abiertas al árbol. Cuando existen plagas en bosques próximos el riesgo se incrementa considerablemente.

Así, en primer lugar, es necesario actuar con el sentido común, evitando, por ejemplo, los fuegos ; el destrozo de la vegetación, no arrancando, talando o serrando ramas ni árboles para construir refugios o en general esas simpáticas cabañas. Además, esas prácticas están penadas por la ley.

Con respecto a la basura, hay que poner en marcha nuestro propio programa de vertido cero. Los desperdicios, pulcramente recogidos en bolsas, deben ser depositados en el contenedor más próximo o, si no lo hay, llevarse la basura a casa, dejando el lugar de forma que parezca que allí no ha estado nadie.

Por otra parte, hay que procurar no molestar a los animales que encuentres, tanto salvajes como domésticos. Si llevas perro, tenlo bien amarrado y vigilado para que no los asuste.

Pico picapinos. (Dentrocopos major. Okil handi). Parque Natural Izki (Araba). 02.07.18.

No dañar vallas, setos y tapias. Además de los daños inherentes a la rotura del límite de una propiedad privada, un muro de piedra puede ser, también, refugio para fauna como Insectos, Arácnidos, Reptiles y micromamíferos, amén de ser Patrimonio Cultural, en algunas comunidades.

Finalmente, conviene informarse previamente del lugar o paraje natural a donde se va el domingo o el fin de semana, los caminos más cercanos para andar, bosques, ríos, parques… Escuchar a los habitantes de esas zonas, a los baserritarras, conocer sus recursos y su forma de vida, y valorar por lo general lo mucho que hacen por la conservación de la naturaleza. En definitiva, respetar la vida rural.

Pirenaica (Raza bovina). Sierra de Urbasa y Andía (Navarra)