Nos estamos quedando sin gorriones, golondrinas, ni vencejos

Gorrión común. Passer domesticus. Etxe-txolarre. Cendea de Galar (Navarra). 08.01.19.

La organización conservacionista SEO/BirdLife ha presentado esos días los datos de su Programa de Seguimiento de Aves Comunes en Primavera (SACRE), que esta temporada cumple su 25 aniversario en el Estado español. La información recopilada, con la participación de 1000 voluntarios, señala que el 37% de las aves más comunes, incluyendo especies tan conocidas como el gorrión, el vencejo, la perdiz o la golondrina, se encuentran en una situación poblacional desfavorable. Los impactos del cambio climático en los ecosistemas y las prácticas agrícolas insostenibles figuran entre las principales causas.

Con una metodología diseñada y validada por la comunidad científica internacional, para Asún Ruiz, directora ejecutiva de SEO/Birdlife, “estos resultados deben ser interpretados como una señal de alarma, un aviso a navegantes que debe activar políticas y actuaciones claras para atajar la crisis ecológica que estamos sufriendo”.

Entre todas las especies de las que se ha podido obtener información, SEO/BirdLife pone el foco en cinco de ellas, dado que ilustran la situación de otras muchas en distintos hábitats: son el roquero rojo, el alcaudón real, la perdiz roja, el vencejo común y el petirrojo europeo.

Perdiz roja. Alectoris rufa. Eperra gorria. Salinas de Galar (Navarra). 20.10.18.

El roquero rojo, con un descenso del 95,3% en sus poblaciones desde 1998, podría entrar en peligro crítico en base al análisis preliminar de la evolución de su población. En este caso se trata de una especie ligada a la alta montaña y la disminución de sus efectivos es de las más altas registradas entre las aves comunes. El cambio climático podría ser uno de los principales causantes de su declive, pues es en los ecosistemas alpinos donde este fenómeno está originando cambios más rápidos y profundos.

El alcaudón real es otra de las especies que se están viendo más afectadas. Esta pequeña ave con comportamiento de rapaz es un gran depredador de saltamontes, grillos y pequeños vertebrados que cada día son más escasos. Su población ha experimentado un declive del 62,6% y entre las principales causas figura el abuso en la utilización de productos químicos en las explotaciones agrícolas, sustancias biocidas que contaminan los hábitats que rodean a los campos y destruyen la cadena trófica.

La perdiz roja es una de las especies más ligada a los medios agrícolas y, a pesar de ser granívora, su desarrollo depende en gran medida de la presencia de insectos, por lo que se ve muy afectada por el uso de plaguicidas. Los resultados del programa de seguimiento muestran una tendencia desfavorable con una disminución del 38,4% en sus poblaciones. Además, la especie se está viendo amenazada por la repoblación e hibridación con ejemplares de granja o por la caza en lugares donde sus poblaciones silvestres se muestran a la baja.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt. Espejo (Alava). 17.06.18.

El vencejo común pasa su vida en vuelo y solo descansa para incubar los huevos que darán origen a las nuevas generaciones y para alimentar a sus pollos. Es una especie común que, durante siglos está ligada a las construcciones humanas, donde encuentra huecos en los que sacar adelante a sus pollos. Cada vez es más escasa por problemas ligados a los medios urbanos, como la contaminación, la falta de lugares donde criar, o la falta de alimento con una tendencia negativa del 27,2%.

Petirrojo europeo. Erithacus rubecula. Txantxangorria. Peñacerrada (Alava). 18.02.17.

El petirrojo europeo, por el contrario, como otras especies ligadas a los medios forestales (no todas) parece tener una evolución positiva en sus poblaciones con un aumento del 44,4%. El abandono de la actividad agraria y forestal en algunas zonas, así como las reforestaciones pasadas que van madurando, conllevan el avance o madurez de los bosques y zonas arbustivas, lo que parece explicar que gran parte de las especies más generalistas ligadas a estos medios tengan tendencias positivas y mejor estado de conservación que las anteriores.

“Sorprende ver en la lista de especies en declive a aves que forman parte de nuestro imaginario colectivo”, señala Asún Ruiz, “aves que nos han acompañado siempre, como el gorrión, y que son el termómetro de la salud de nuestro medio ambiente y en definitiva del estado de nuestra calidad de vida”, añade. En ese sentido cabe destacar que los datos del programa SACRE son uno de los indicadores a los que acude la Oficina Europea de Estadística (Eurostat), para determinar el índice de calidad de vida de la ciudadanía europea.

22 de abril: Día de la Tierra

Este 22 de abril se conmemora el Día de la Tierra, declarado así en 2009 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. En realidad, desde antes, hace 51 años, el mundo festeja esta fecha; sin embargo, esta vez la efeméride tiene más sentido que nunca.

El lema de la organización ecologista Greenpeace para esta fecha tiene una importancia muy grande. Dice lo siguiente: HAZ DE TODOS LOS DÍAS UN DIA DE LA TIERRA. Nunca mejor dicho.

Haciendo un poco de historia, el primer Día de la Tierra tuvo lugar en 1970, cuando 20 millones de personas en Estados Unidos salieron a las calles a protestar por lo que consideraban una crisis ambiental: derrames de petróleo, el smog y la contaminación de los ríos. De acuerdo con National Geographic, el senador por Wisconsin, Gaylord Nelson, habría iniciado este movimiento desde 1960, pero tuvieron que pasar varios años para que su llamado a cuidar el medio ambiente surtiera efecto.

“Fue el evento cívico más grande del planeta en ese momento y obligó a los gobiernos a tomar medidas concretas, incluida la aprobación de leyes ambientales y el establecimiento de agencias dedicadas al medio ambiente. Además de estos resultados concretos, el evento demostró cuánto se puede lograr cuando las personas se unen y exigen acción”, dijo Naciones Unidas en el contexto de esta fecha.

Desde entonces, cada año se conmemora con diferentes actividades el Día de la Tierra, también conocido como el Día de la Madre Tierra o el Día del Planeta Tierra. Sin embargo, este año que atravesamos una pandemia que mantiene muchas actividades paralizadas cobra un sentido especial.

Sin duda, el coronavirus representa un riesgo enorme para la salud pública y para muchas otras cuestiones, entre ellas, la diversidad biológica. Sin embargo, la biodiversidad puede ser parte de la solución, ya que una diversidad de especies dificulta la propagación rápida de los patógenos. Por esto, este Día de Tierra se centra en el papel de la diversidad biológica como indicador de la salud del planeta.

Bosque de hayas en Peñacerrada (Alava)

El informe de evaluación global sobre la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas del Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) advirtió que 1 millón de especies están en peligro de extinción, más que en cualquier otro momento en la historia de la humanidad, debido a los impactos de la actividad humana.

Espátula común. Plateinae. Mokozabala. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 01.10. 2018.

A cincuenta años del primer llamado a proteger el planeta, estamos frente a un problema epidemiológico mundial. Pero también el planeta Tierra y las poblaciones más vulnerables están afectadas por el cambio climático, la hambruna, carencia de agua y enfermedades, y los animales se enfrentan todos los días a la amenaza de extinguirse por la actividad humana. Ya no basta con un día, hagamos de todos los días un Día de la Tierra y protejamos nuestro planeta.

Las golondrinas forman parte de la cultura popular

Golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt). Espejo (Alava). 18.05.18.

Es una de las aves más conocidas popularmente y de las mejor estudiadas, y ya están entre nosotras y nosotros desde hace días. Las golondrinas han sido claves para desentrañar aspectos de la migración, de la selección sexual y de la reproducción en las aves. Forman parte de la cultura popular. A pesar de su abundancia, se trata de una especie en declive, sobre todo por culpa de los cambios en el medio rural y de las políticas y técnicas agrarias.

La golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt) es un ave de campo abierto que normalmente utiliza estructuras construidas por el ser humano para reproducirse y que, en consecuencia, se ha diseminado con la expansión humana. Construye nidos en forma de taza, con bolitas de barro en graneros y construcciones similares, y se alimenta de insectos que atrapa en vuelo.

Las poblaciones que crían en Europa son típicamente migratorias: pasan el invierno en África subsahariana, donde mudan las plumas, y llegan a las zonas de cría entre febrero y abril, según la latitud. Las golondrinas son fáciles de reconocer por su característica cola ahorquillada.

Su alimentación insectívora contribuye a la tolerancia de los humanos hacia esta especie; en el pasado esta aceptación se vio reforzada por supersticiones respecto del ave y su nido. Existen frecuentes referencias culturales a la golondrina común en escritos literarios tanto debido a su proximidad con el ser humano como por su migración anual.

Dicen que la llegada de la primavera la suele anunciar una bandada de golondrinas. Como una estela, decenas de miles regresan de África, tras su cobijo invernal, y difunden con sus nidos y su canto, que la estación de entretiempo ya ha llegado. Pero esto está cambiando. La golondrina común está en peligro. Según la sociedad científica y conservacionista SEO/Birdlife, más de 10 millones de ejemplares han desaparecido en la última década en el Estado español. Cada vez tiene más dificultades para encontrar alimentos y lugares adecuados donde anidar y criar.

Nido tapado de golondrina común. Es una práctica ilegal. Lomas de Campos (Palencia).

«El uso intensivo de insecticidas en la agricultura», según SEO/Birdlife “mata su principal alimento: los pulgones y los insectos de vuelo». Por otra parte, ya no se labra la tierra como antes, y los terrenos se rocían de insecticidas y herbicidas. «Esto lo mata todo: si no hay plantas, no hay insectos, y si no hay insectos, no hay aves». Y para colmo «en las ciudades a estas especies se les derriba su nido porque sus excrementos ensucian, y esto hace mucho daño pues sus lugares de cría preferidos son abandonados o destruidos». Además, se señala que la falta de lugares adecuados para nidificar en los edificios modernos también contribuye a su deterioro.

Golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt). Espejo (Alava). 18.05.18

Disfrutar de la naturaleza con respeto y responsabilidad

Macizo de Anboto (Bizkaia)

Estos días de contacto con la naturaleza y el aire libre son un momento ideal para comprender que los espacios naturales son un patrimonio común, que debemos proteger con una actitud responsable: con independencia de las actividades a las que nos vayamos a dedicar en ellos, como hacer senderismo, observar aves, o recorrer el campo disfrutando del aire libre y de la paz interior y exterior que sólo la naturaleza nos puede regalar.

Pero cuando salimos al monte no debemos pensar que uno o una puede hacer lo que le viene en gana. Tenemos que ser conscientes que nuestra forma de actuar en la naturaleza, en el monte… es muy importante. Un uso inadecuado de estos lugares puede provocar notables impactos en el suelo, en la flora y la fauna. Si a esto se añade la extraña costumbre de arrojar basuras, no es de extrañar que muchos lugares estén tan degradados que casi no sirven para su fin original: el descanso y el contacto con la naturaleza.

Por eso, hay que observar unas normas de comportamiento. Al lado de montañeros, naturalistas y familias también salen al campo personas que meten ruido, que realizan verdaderas “diabluras” como dejar señales en los árboles, que dejan basura, etcétera.

Muchas veces se piensa que determinados residuos arrojados en el campo se degradan sin mayores problemas. Nada más lejos de la realidad. Un papel clínex puede tardar tres o cuatro meses en degradarse, los restos de comida no terminarán de pudrirlos los microorganismos del suelo antes de ocho meses, un cigarrillo con filtro requerirá de 1 a 2 años, y un papel de periódico -mucho más resistente que los papeles higiénicos-, unos cinco años, más o menos los mismos que un chicle. Pero lo peor son los envases, que supone el 40% de los residuos que se acumulan en los espacios naturales. Hechos para durar y con el peso mínimo para que facilite el transporte del contenido, los envases son el resultado de complejos procesos químicos que nada tienen que ver con los materiales que se encuentran en la Naturaleza. En su inmensa mayoría, los envases no tienen insectos, hongos o bacterias que los degraden y es la erosión y los agentes químicos naturales quienes harán el trabajo de retirarlos de la vista. Un bote de hojalata, no se degrada antes de una década; un tetra brik (compuesto de cartón, plástico y aluminio) resiste a la erosión varias décadas; una bolsa de plástico, entre 10 y 20 años; un vidrio, entre 3.000 y 4.000 años. Además, las botellas de vidrio pueden ser causa de incendio forestal.

Otro objeto insignificante para nuestra vida, pero enormemente dañino para la naturaleza son las anillas que sujetan las latas de refresco. Miles y miles de estos envases se tiran cada año de forma incontrolada en nuestra comunidad, de modo que los aros estrangulan a multitud de pequeños mamíferos y aves que introducen la cabeza en ellos para jugar y ya no pueden sacarla.

Pico picapinos. (Dentrocopos major. Okil handi). Parque Natural Izki (Araba). 02.07.18.

Finalmente, el acumulo de desperdicios degrada también el paisaje. Asimismo, otra acción del ser humano que provoca un fuerte impacto en la vegetación y la flora, es el corte de leñas para hacer fuego, corte que generalmente se produce sobre cualquier vegetal y en cualquier estado, hecho que favorece en muchos casos la implantación de parásitos en las heridas abiertas al árbol. Cuando existen plagas en bosques próximos el riesgo se incrementa considerablemente.

Pirenaica (Raza bovina). Sierra de Urbasa y Andía (Navarra)

Así, en primer lugar, es necesario actuar con el sentido común, evitando, por ejemplo, los fuegos, salvo en los lugares permitidos; el destrozo de la vegetación, no arrancando, talando o serrando ramas ni árboles para construir refugios o en general esas simpáticas cabañas. Además, esas prácticas están penadas por la ley.

Con respecto a la basura, hay que poner en marcha nuestro propio programa de vertido cero. Los desperdicios, pulcramente recogidos en bolsas, deben ser depositados en el contenedor más próximo o, si no lo hay, llevarse la basura a casa, dejando el lugar de forma que parezca que allí no ha estado nadie.

Por otra parte, hay que procurar no molestar a los animales que encuentres, tanto salvajes como domésticos. Si llevas perro, tenlo bien amarrado y vigilado para que no los asuste.

No dañar vallas, setos y tapias. Además de los daños inherentes a la rotura del límite de una propiedad privada, un muro de piedra puede ser, también, refugio para fauna como Insectos, Arácnidos, Reptiles y micromamíferos, amén de ser Patrimonio Cultural, en algunas comunidades.

Finalmente, conviene informarse previamente del lugar o paraje natural a donde se va el domingo o el fin de semana, los caminos más cercanos para andar, bosques, ríos, parques… Escuchar a los habitantes de esas zonas, a los baserritarras, conocer sus recursos y su forma de vida, y valorar por lo general lo mucho que hacen por la conservación de la naturaleza. En definitiva, respetar la vida rural.

La primavera ya está aquí

Carbonero común. Parus major. Kaskabeltz arrunt.
Peñacerrada (Alava). 02.04.18.
 

En pocos días, el 20 de marzo, entraremos en esa estación de la vida, como la llamo, la primavera. La primavera marca un nuevo ciclo, el sol que vuelve a salir nos conecta con el optimismo, con nuestra fuerza vital y nuestra disposición para comenzar de nuevo.

Con la primavera tendremos la oportunidad de incorporarnos a los escenarios de la vida, esos que nos negamos en la cotidianeidad. Es la oportunidad, esperemos que aprovechada, de asomarnos a una convivencia que nos puede permitir entender y disfrutar mejor de la condición humana.

Porque de la misma forma que nuestra piel, al contacto con los aires libres y la luz sin pantallas se oscurece, es decir, se hace mestiza y en consecuencia diluye la soberbia de la identidad única, también cabe pensar que nuestros sentimientos se amplíen incluyendo la vastedad de lo mirado. Se nos puede poner también morena el alma con tan solo dejar que la naturaleza se exprese y la escuchemos.

La sencillez de lo espontáneo, la libertad que emana de la ausencia de obstáculos, normas y prescripciones, incluso el sosiego y la belleza de las manifestaciones naturales pueden formar parte de nuestro período de descanso primaveral. Sugiero que se dejen acariciar por la ilimitada oferta del calendario. Sean, si les apetece, recíprocos con la propuesta que les están haciendo los campos. Los estados del derredor y del tiempo cíclico que lo va llenando todo de nuevos proyectos de vida son dos de los aspectos más cruciales de lo humano y de lo natural. Todos somos de una época y de los instantes que van tejiéndola. Todos somos de uno o varios lugares. Pero no nos reconocemos del todo de esos momentos que con cadencia regular van sucediéndose a lo largo del año. Generalmente nadie se dice de la primavera o del otoño. Sin embargo, el tiempo circulando es otro de los paisajes que si son vividos multiplican el placer de contemplar y le dan su mayor sentido a la vida. El clima y el calendario son albergues de los que no podemos escapar, pero ojalá tampoco incomprender.

Las golondrinas, anuncio de la primavera.
Golondrina común (Hirundo rustica, Enara arrunt). Espejo (Alava). 18.05.18.

La primavera es tiempo de anuncios. Por eso inunda todo el entorno con aromas, es decir, el lenguaje de las flores. Es tiempo también de canciones porque ni un solo pájaro deja de emitir músicas, las que compusieron el preludio de la primera sonata de la historia. La transparencia de un día que ya ha conquistado toda su estatura anual, permite que en nuestros ojos se multiplique la serena jugosidad del prado y del bosque. Y en todas las esquinas están eclosionando nuevas proles.

La belleza de las mariposas

La ortiguera o mariposa de la ortiga (Aglais urticae). Foto. Asociación Zerynthia.

Las mariposas son la vanguardia de la primavera y, dentro de unos días, en los últimos días de febrero emprenden sus rutilantes y acelerados vuelos.

La primavera, como todo lo que pretende alcanzar el esplendor, se comporta con precauciones, con sondeos. A ráfagas, en suma… Lanza tentaciones de ella misma para indagar cómo de receptivo se muestra el paisaje. También se repliega hasta casi desaparecer y le deja la totalidad del derredor al frío, a esos blancos absolutos de la nevada.

Las misivas, en realidad anticipos o prólogos, resultan esencialmente cromáticas. Será el color, mucho más que el olor o el calor, lo que abra rendijas para la novedad en las puertas del calendario. Ya han amanecido tonos en unas pocas flores, comenzando con los narcisos. A los que se suman suspiros, necesariamente aéreos, en los primeros escalones del cielo. Ya estarán volando dentro de unos días unas pocas especies de mariposas.

Pocas invenciones de la vida alcanzan la compleja belleza de estos insectos. En ellos concurren una de las manifestaciones más veces evocadas de la fragilidad, algo que en absoluto se corresponde con la realidad. Porque las mariposas son tenaces, austeras, recias y hasta poderosas. Baten sus alas varias veces por segundo, alcanzan los 35 kilómetros por hora, resisten heladas si consiguen esconderse, y desafían al viento y a los pájaros que suelen perseguirlas.

Su suave cromatismo responde al papel de ilusionados reclamos que interpretan, a esa coquetería que la vida misma pone en marcha para lograr la atracción de los sexos. Una mariposa es un deseo a punto de cumplirse.

La mariposa Colias croceus. Autor: Asociación Zerynthia.

Y si delicada nos parece su locomoción zozobrante, todavía más suave resulta su alimentación básica. Porque estos insectos, que durante su fase de orugas son capaces de devorar ingentes cantidades de verde, cambian por completo al llegar a la madurez. Entonces buscan, con la lengua en espiral, el néctar. Un nutriente altamente energético destinado a permitir los tremendos esfuerzos que asegurar la descendencia exige.

Los primeros narcisos

Los narcisos (Narcissus. Nartziso) se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

Ya se han visto los primeros narcisos (Narcissus. Nartziso) en el País Vasco. Esas flores blancas y amarillas, con nombre de mito griego, de forma lenta, desde febrero hasta mayo, aunque se suelen adelantar al mes de enero, las encontraremos en miles y miles de puntos por cualquier paisaje. No en vano, se cuentan unas 50 especies de narcisos en la península Ibérica, casi la mitad endémicas, adaptadas prácticamente a todos los hábitats. Seis de las variedades peninsulares están consideradas como escasas y en peligro.

El aliado de estas flores es más bien el mes de febrero, que con la humedad y el lento incremento de la duración del día y el leve calor les concede la oportunidad de que las podamos admirar. Y también nuestro olfato, porque a veces llenan el aire de uno de los mejores aromas conocidos.

Estas flores con forma de trompeta resultan especialmente abundantes en las comarcas de media montaña de toda la península Ibérica. La variedad de tonos blancos, por muchos llamados junquillos, puede ser vista entre los matorrales de la mitad sur de la Península. El narciso Trompeta de Medusa, grande y amarillo, prefiere los prados de la mitad norte. Los hay también que nacen en las rocas, como el narciso del Cantábrico.

Pero el narciso del Cantábrico no tiene nada que ver con el mar Cantábrico. Su distribución está en el sur de la Península Ibérica y noroeste de África (Marruecos y Argelia).

Parque natural de Aiako harria-Peñas de Aia (Gipuzkoa).

En el blog del biólogo y que trabaja de guarda forestal, Jose Manuel Pérez de Ana, podemos ver las citas y las características de diferentes narcisos. Así, por ejemplo, tenemos al “Narcissus pseudonarcissus”, “Narcissus mvarduliensis”, etcétera, en diferentes lugares y unas preciosas fotografías. http://macizodelgorbea.blogspot.com/2011/03/narcissus-pseudonarcissus-subsp-nobilis.html

Los narcisos se yerguen, desde la subterránea perennidad de un bulbo, con una delicadeza e intensidad cromática tal que pronto se inclinan. Por eso se llaman como se llaman.

¿Por San Blas, la cigüeña verás?

Nido de cigüeña blanca (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 28.01.18.

El 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, y con ella el refranero dice que “Por San Blas, la cigüeña verás”. Pero eran otros tiempos.

Según datos de SEO/BirdLife cada vez son más las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia. Amiamoko zuria) que permanecen todo el año en la península Ibérica, sobre todo por el fácil acceso a comida en los vertederos. Este hecho, que ha permitido la recuperación de la especie, puede tener otra cara: los elementos tóxicos de la basura inciden en la salud de las aves.

Cigüeñas blancas en el vertedero de Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 18.02.18.

Antes de la concentración de residuos humanos en los grandes vertederos urbanos, apenas el 2% de la dieta de las cigüeñas provenía de basura. En la actualidad, supera el 75%.

Sin embargo, y tal y como se dice en una publicación de SEO/BirdLife, no es la única intervención del ser humano sobre la especie. “Antiguamente, se recibía a las cigüeñas como auténticas deidades o símbolos de buenaventura, con capazo de bebé incluido. En la actualidad, es cada vez más fácil ver todo tipo de sofisticados dispositivos para evitar que aniden en los tejados de iglesias y edificios: empalizadas de pinchos afilados, dispositivos antiposado o cables electrificados que, en algunos casos, son de dudosa legalidad. A ello se unen las retiradas de nidos dentro del periodo de cría”.  

Este tipo de soluciones no siempre se ajustan a Derecho. Las cigüeñas están protegidas por la legislación al igual que sus nidos, pollos y huevos. Darles muerte, molestarlas o destruir sus nidos puede llegar a ser delito. Está ocurriendo en no pocos sitios que, a través de todo tipo de dispositivos, se trata de impedir la llegada y nidificación de las aves en los tejados, un gesto que puede llegar a ser delito. La cigüeña blanca, una especie protegida, forma parte de nuestro patrimonio natural que debe y merece convivir con el patrimonio histórico.

Pero, también se puede producir un nuevo contexto, producido por el cumplimiento de la normativa europea, por la que los vertederos se van adaptando y sellando paulatinamente. La desaparición de basura al aire libre puede impactar, a corto plazo, en el número de ejemplares, pero, a la larga, puede ser su propio seguro de vida y devolver a la población de cigüeñas a estado más natural, esto es, a las migraciones que las hacen volver por San Blas, o unas semanas antes.

Cigüeñas blancas en el humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 25.03.17.

Concretamente, el cambio climático y la facilidad para obtener comida en los vertederos como se ha comentado anteriormente, han cambiado también su rutina, y en algunos lugares, y, por ejemplo, en Euskadi, han llegado a venir a finales de noviembre y primeros de diciembre.  Es decir, con un adelanto de unos dos meses, con respecto a la fecha de San Blas.

El vencejo común, ave del año 2021

Vencejo común (Apus apus). Foto: Istock

El vencejo común (Apus apus) ha sido elegido por votación popular ‘ave del año’ del 2021, un título otorgado por la organización conservacionista SEO/BirdLife para concienciar a la población sobre la riqueza avícola de España y la importancia de la preservación de la avifauna. Esta ave, habitual en entornos urbanos, ha recibido casi la mitad de todas las votaciones (49,58%), siendo los otros dos finalistas el alcaudón real (Lanius excubitor) que obtuvo el 27,15% de los votos y el aguilucho cenizo (Circus pygargus) con el 23% de los votos. El certamen, llevado a cabo cada año por la organización ecologista, tiene como objetivo llamar la atención sobre la situación que atraviesan algunas de las especies de aves más amenazadas del Estado español y el deterioro al que año tras año se someten sus hábitats.

Esta ave, frecuente en entornos urbanos, se encuentra en claro declive según los últimos datos, con un descenso poblacional de cerca del 27% durante los últimos 22 años. La destrucción de los lugares de cría y la pérdida de hábitat se cuentan entre sus principales amenazas.

Los vencejos, aseguran desde la ONG, se suman a la larga lista de aves comunes, como gorriones o golondrinas, en declive poblacional, una clara señal de que nos enfrentamos a una crisis ecológica sin precedentes agravada por el cambio climático.

“Que veamos menos gorriones, menos golondrinas o menos vencejos no es anecdótico sino una poderosa señal de alarma clara de que afrontamos una crisis ecológica sin precedentes que nos debe obligar a repensar nuestra relación con la naturaleza» explica Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, en un comunicado de la entidad, quien alega el declive de estas aves al actual modelo de desarrollo urbanístico,

Según los datos del programa de seguimiento de aves comunes en primavera realizado por la organización, estas aves han experimentado en España un declive del 27,2% en los últimos 22 años (1998-2020), a pesar de ser una especie protegida, incluida en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial. También está protegida a escala internacional, por la Directiva de Aves y el convenio de Berna.

Mapa migratorio del vencejo común entre África y Europa.
Mapa: SEO-BirdLife

Una de las principales amenazas de estas aves es la destrucción de sus lugares de cría. Tanto los vencejos comunes como los pálidos vuelven año tras año a criar en los mismos edificios. En ocasiones, al llegar desde África, estas aves se encuentran con sus zonas de cría destruidas por obras de rehabilitación, o incluso sucede que las obras comienzan con los vencejos en el interior de sus nidos. En estas situaciones se observa la desesperación de los vencejos adultos por encontrar la desaparecida entrada a sus nidos.

Los vencejos, su vuelo y ese poder sanador de la naturaleza

Los vencejos junto a golondrinas y aviones, ejemplifican como pocos ese poder sanador de la naturaleza que muchas veces lo olvidamos. En este sentido, es necesario insistir en la importancia de los pájaros insectívoros a la hora de regular las poblaciones de insectos voladores, en este caso mosquitos, y de evitar la formación de plagas. Los vencejos figuran entre los más importantes consumidores de pequeños dípteros, y se desplazan en altura siguiendo la localización de sus bandadas a lo largo del día.

Tanto su silueta en uve como los chillidos que conforman su canto son muy familiares durante los meses del verano. Los vencejos comunes, Apus apus, representan la más perfecta adaptación al vuelo que pueda imaginarse en el mundo de las aves. En pueblos y ciudades de la península Ibérica, y en nuestra Euskadi, estos portentosos viajeros, que de Siberia a África pueden recorrer 30.000 kilómetros al año, ceban a sus crías a base de insectos capturados en su planeo.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt. Espejo (Alava). 17.06.18.

Fáciles de reconocer, no sólo por sus gritos, sino también por la silueta con alas muy largas y curvadas hacia atrás, como guadañas. Su envergadura, unos 40 centímetros, y su tamaño corporal de casi 20 centímetros, llenan los ojos de cualquiera que desee levantar la cabeza. La población peninsular de vencejos supera los cuatro millones de individuos, que se concentran especialmente sobre los cascos antiguos, grandes monumentos y edificios históricos, dado que precisan agujeros inaccesibles para instalar su nido. Su chillido hiere al tímpano por lo agudo, pero esas aves nos están haciendo un favor al segar miles de millones de insectos. Baste recordar que resulta normal que cada ceba entregada a un pollo llegue a estar formada por varios centenares de pequeños insectos.

Los vencejos son portentosos viajeros que pueden recorrer varios millones de kilómetros a lo largo de su vida. Las poblaciones del este de Siberia pasan los meses fríos en el corazón de África, lo que supone un viaje de, como mínimo, 30.000 kilómetros anuales. No resulta nada excepcional para un vencejo recorrer entre 1.000 y 1.500 kilómetros diarios en pos de su alimento. Y quizá lo más llamativo sea que no se posan para descansar, ni siquiera de noche, cuando dormitan en el aire tras elevarse a miles de metros de altura. Es más, a excepción de las temporadas en que cuidan de su nido en época de cría, comen, beben y copulan sin dejar de volar. Sus patas semiatrofiadas les impiden despegar si caen a una superficie llana, y por eso sus nidos se encuentran en lugares que les posibilitan el dejarse caer.

Vencejo común. Apus apus. Sorbeltz arrunt. Espejo (Alava). 17.06.18.

Algunos amantes de la ornitología construyen nidos artificiales para estos pájaros maravillosos en sus terrazas o en los tejados: una costumbre muy eficaz para la reproducción de la especie.

Los sonidos de las aves y otras especies faunísticas

El popular jilguero (Carduelis carduelis. Kardantxiloa) tiene un canto muy especial y agradable. Cendea de Galar (Navarra). 22.11.18.

Los ornitólogos y amantes de la naturaleza en general, saben que a veces es más fiable la cita de una especie detectada por su canto que a través de la vista. Además, muchos animales son más patentes por sus emisiones sonoras que por otras actividades. Todo lo cual convierte a los sonidos animales y a los registros que se hacen de ellos en una herramienta valiosísima para cualquier estudio sobre presencia y abundancia, así como para detectar cambios de tendencia a lo largo del tiempo. En otras palabras, para estudiar la biodiversidad.

Escuchar la naturaleza es un gran placer estético. Las vibraciones de las moléculas de aire (o de agua) que llamamos sonido encierran no sólo belleza, sino también mucha información. En todo tipo de medios se escucha cómo los animales tratan de comunicarse a distancia sobre el ruido de fondo, causado tanto por otros animales (incluso los humanos y sus actividades) como por el medio físico (agua, viento). El sonido es un sistema de comunicación valioso, pues evita los obstáculos y puede alcanzar grandes distancias. Los grupos más puramente acústicos dentro de los animales son los ortópteros, las cigarras, los anuros (anfibios sin cola) y las aves. A ellos habría que añadir los murciélagos y los mamíferos marinos, que también utilizan el medio acústico para orientarse a través de la ecolocalización.

La mayoría de las señales acústicas a larga distancia tienen un mensaje único: “soy un macho de la especie X, si eres una hembra receptiva de mi especie acércate, si eres otro macho de mi especie, aléjate”. Por consiguiente, la información sobre la identidad de la especie es muy importante en estos mensajes. El canto es pues algo así como la firma de identidad de las especies, la característica que utilizan las hembras para decidir con quién aparearse.

El tamborileo del pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia).Parque Natural de Izki (Araba). 11.07.18.

Por otro lado, el sonido es efímero y puede ser difícil de localizar, tanto por el receptor como por potenciales depredadores, pero los sistemas de grabación de audio permiten capturar y estudiar con detenimiento estos sonidos y los registros pueden ser de gran utilidad para mejorar el conocimiento de la naturaleza. Hoy en día hay importantes estudios científicos sobre los sonidos naturales, tanto en medios terrestres como en el medio marino. Las colecciones científicas de sonidos son los depósitos de estos materiales y permiten investigar diferentes aspectos de la naturaleza.

El Petirrojo europeo (Erithacus rubecula. Txantxangorria) tiene un canto que es un gorjeo musical, parecido al del ruiseñor. Sobrón (Araba). 15.02.19.

Las colecciones de sonidos emitidos por animales recopilan, clasifican y almacenan los registros de las principales especies que usan señales acústicas, así como paisajes sonoros de los medios naturales. Todo este material se reúne en las denominadas “colecciones bioacústicas”, donde se conserva y actualiza la información garantizando su acceso y ofreciendo una herramienta sumamente útil para el estudio y la conservación de la biodiversidad. Además, por supuesto, tiene un gran interés como recurso educativo.