Las murmuraciones de los estorninos


Bando de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Arabazoko pikarta), en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz), al atardecer. 22.12.18.

Son miles y miles, los estorninos pintos que, llegados del norte, pueden verse volando en grupo, con una sincronía enorme, desde mediados del otoño y durante todo el invierno, por nuestras tierras.

Muy curiosas y vistosas son las grandes bandadas de estorninos pintos (Sturnus vulgaris. Arabazoko pikarta), que pueden ser de decenas y decenas de miles de ejemplares (entre 40.000 y 50.000, según algunas estimaciones) por el ruido que producen en sus desplazamientos, como un zumbido impresionante, de multitud de alas ejerciendo su fuerza contra el aire, que se forman como defensa de los ataques de rapaces.

Sus espectaculares acrobacias aéreas no pasan desapercibidas, y todo parece detenerse menos el único y gigante organismo en el que se ha convertido el grupo que avanza dibujando formas en el aire, elevándose, retorciéndose, curvándose y cayendo en picado, y pintando el cielo de negro. Así funcionan los estorninos.

Miles de estorninos cerca de Haro (La Rioja), una de las danzas más espectaculares de la naturaleza. 12.01.19.

La definición de murmuración es: acción y efecto de murmurar o criticar a una persona ausente. pero hay otro tipo de murmuración, que es sinónimo de sincronía e interconexión. Se les llama “murmuraciones”, por su vuelo sincronizado. Durante muchos años los expertos se han preguntado cómo y por qué, y la primera cuestión no parece resuelta, aunque se sabe que trabajan en pequeños equipos, pendientes de los movimientos de sus más inmediatos vecinos y se intenta corroborar que siguen una especie de código.

Respecto a la segunda, hay bastante consenso en que se trata de una estrategia de defensa contra posibles depredadores. De hecho, observando un rato a los estorninos en sus zonas habituales no es difícil hallar la ocasión de contemplar cómo estos grupos de pájaros se libran, por su ventaja numérica, de algún halcón, algún águila calzada o algún aguilucho lagunero.

Una cuestión que suele contrariar a algunos sectores de la sociedad, es por los efectos negativos que causan, tanto por su ruidoso comportamiento cuando se posan sobre el tendido eléctrico y los árboles de los diferentes jardines, como por la gran cantidad de excrementos que depositan sobre esos lugares. Pero también hay que recalcar que esta especie ayuda a eliminar insectos, y por tanto es beneficiosa para los agricultores, pudiendo acabar con muchas de las plagas de invertebrados que amenazan a los agricultores.

Estornino pinto (Sturnus vulgaris. Arabazoko pikarta) en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 12.03.19.

La población actual de estorninos pintos en el Estado Español podría estimarse en 400.000-1.200.000 pp., aunque se debe tener en cuenta que su expansión por la cordillera Cantábrica no conlleva necesariamente un aumento de efectivos, ya que el cercano Estornino Negro gana también terreno en dichas áreas. Y muchas veces se les confunde. Y es que pueden verse dos especies de estorninos, el pinto (Sturnus vulgaris) y el negro (Sturnus unicolor). En otoño, cuando el estornino pinto adquiere su moteado plumaje invernal, las dos especies se solapan, según se dice en publicaciones de SEO/Birdlife. Incluso se han detectado casos de hibridación entre ellos.

Se nos fue el otoño, pero el invierno también presenta hermosuras en la naturaleza

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo. Ubarroi handia). Salburua (Vitoria-Gasteiz). 15.12.18.

Un otoño hermosísimo, bello y mágico, aunque condicionado por la Covid 19 se nos fue. El año que viene podremos disfrutar más de él, que el que finaliza estos días. Es la ley de la naturaleza. Pero el invierno en que entramos el lunes 21 de diciembre también presenta bonitas escenas y actividades en el mundo animal y vegetal, en la naturaleza.

En esta estación podremos disfrutar de la auténtica fiesta de los patos. Miles de ánades pasan el invierno en el País Vasco, en aguas interiores y costeras. Silbones, cucharas, tarros, porrones, frisos, azulones, rabudos, cercetas, etcétera. Denominaciones que con la palabra pato o ánade delante designan hasta 22 especies de este tipo de aves, las que pueden llegar a verse por nuestros aguazales. A las que se suman gansos, cisnes, distintas variedades de garzas, gaviotas, cigüeñas, avefría común, somormujo lavanco, focha común, correlimos común, cormoranes…y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes. Bandadas de miles, a veces decenas de miles, de estas aves, en efecto, se concentran en algunos de nuestros enclaves de aguas costeras e interiores.

Nos visitarán los cormoranes grandes, aunque no pocos permanecen aquí todo el año. Dos rasgos las harán inconfundibles: por una parte, son de tamaño considerable y completamente negras, al menos si están a cierta distancia. Pero todavía más conspicuas las hace el hecho de que con frecuencia los bandos de cormoranes se desplazan formando dos hileras de aves que dibujan una suerte de punta de flecha. Uves negras y muy raudas, ya que estas aves baten enérgica y continuadamente sus alas.

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus. Murgil handia). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 12.02.18.

También con la llegada del frío se ha iniciado un espectáculo natural: la remonta de truchas y salmones. La trucha común no teme al frío ni al ímpetu de la corriente. Lo demuestra porque aguarda para reproducirse al incremento de los caudales que las lluvias de otoño proporcionan a nuestros ríos de montaña. La temperatura de las aguas en enero, que es cuando más puestas se realizan, raramente supera los 10 grados.

Por su parte, los salmones nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-, aunque desgraciadamente están en declive.

Y es en pleno arranque del invierno, cuando florecen varias decenas de plantas, cuando se aparean unos pocos animales y sobre todo cuando allá, en el más frío de los paisajes, el cielo, se encelan por lo menos tres de las más llamativas especies de aves, el quebrantahuesos y los dos buitres, leonado y negro.

Narciso del Cantábrico (Narcissus cantabricus). Foto: Pixabay..

Ya en febrero, la temprana eclosión de los narcisos sobre los primeros céspedes anuales recuerda en buena medida esa lenta aparición de las constelaciones en los cielos del atardecer. Porque de forma lenta, desde mediados de ese mes y hasta mayo, nos iremos encontrando con miles de puntos de luz blanca y amarilla salpicados casi por cualquier paisaje.

El espectáculo del remonte de los salmones

Salmón atlántico (Salmo salar) en el rio Bidasoa en Navarra

Se inició el pasado noviembre el espectáculo natural que supone el remonte del salmón atlántico (Salmo salar). Estos nadan desde el Atlántico y a contracorriente por unos 25 ríos del norte peninsular, que son lo que tienen salmones -desde el Miño hasta el Bidasoa-, éste último el río salmonero por excelencia en Navarra.

En esas cuencas fluviales todavía se pueden observar a los salmones remontando, con sus potentes coletazos, cascadas de considerable altura. Estos peces, que han pasado dos o tres años en el mar, buscan los lugares donde nacieron, es decir, aquellos en los que las aguas son frías, libres, raudas y transparentes.

Las poblaciones de salmón atlántico (Salmo salar) han sufrido a lo largo de todo su rango de distribución a nivel mundial una reducción del 50% en los stocks salvajes durante los últimos veinte y cinco años. Según los datos de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), de los más de 2.600 ríos con presencia conocida de la especie, esta se ha extinguido como reproductora en más de la mitad de los cauces.  La situación en la península Ibérica no es menos dramática, ya que de los 43 ríos salmoneros de los que se tenía constancia a principios del siglo XX se ha extinguido en 24.

En el caso del País Vasco y de Navarra, los ríos salmoneros históricos llegaron a ser cerca de una decena – Nervión, Oka, Lea, Deba, Urola, Oiartzun, Oria, Urumea y Bidasoa-, y hoy en día se han reducido a cuatro, de los cuales, sólo el río Bidasoa está considerado en la actualidad como no vulnerable, y el único donde se puede pescar.

El llamado “Rey del Río” es un termómetro de la calidad de los ríos. Su presencia, y una población estable, indican que la zona “es de gran calidad, tanto la calidad del agua, como el hábitat”. Por otra parte, la existencia de este salmónido también indica la franqueabilidad del río, es decir, si existen obstáculos para su migración.

Después de recorrer miles de kilómetros y pasar en el mar dos o tres años, al sur de Groenlandia, en las Islas Feroes, en las inmediaciones de la Península del Labrador o frente a las costas de Noruega, regresan a casa. El instinto reproductor del salmón, la supervivencia de la especie, les impulsa a llevar a cabo grandes migraciones hasta las desembocaduras de los ríos donde nacieron.

Como cada otoño y que se prolonga con el frío de los primeros días de invierno, los salmones remontan el Bidasoa en busca de aguas óptimas en la cabecera del río para poder desovar, haciéndolo en algunos casos en el mismo lugar donde nacieron. Anualmente se producen dos picos de entrada de salmones en el río Bidasoa, en primavera y en otoño y primeros días del invierno, y si el verano es lluvioso también se registran entradas, aunque de manera más discreta. El mayor número de ejemplares se concentra en otoño, y el remonte está muy condicionado con los picos de riada ya que después de una punta de caudal suelen producirse buenas entradas de salmones.

Guarda forestal con una hembra de salmón de 9 kg en la Nasa de Bera, el lugar donde se realizan los censos de los peces que remontan el río para desovar. Foto: Noticias de Navarra.

Es entonces cuando se llevan a cabo los censos en la Nasa de Bera, situada junto a un salto de agua, un enclave adecuado para poder realizar el conteo. Cada día, los guardas de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra izan la jaula y antes de soltarlos en la parte alta de la presa, realizan un exhaustivo control de todos ellos. Tras adormecerlos en unos tanques de agua, se pesan, se miden, se comprueba el sexo y se anota si están marcados o son salvajes.

Los salmones se abren paso y ganan terreno en Gipuzkoa y Navarra a través de los ríos Bidasoa y Leitzaran. La eliminación de obstáculos para facilitar que remonten las corrientes y la adecuación de los cauces promoviendo hábitats más naturales y diversos, han permitido que algunos ejemplares, los más fuertes, hayan llegado a introducirse hasta 64 kilómetros tierra adentro a través del Bidasoa, superando Elizondo, o 61 por el Leitzaran.

Salmón en un río asturiano. Foto: Eduardo García Carmona.

Buena parte de este éxito ecológico es fruto de la labor desarrollada por el proyecto Life-Irekibai, que desde 2016 ha ido corrigiendo la fragmentación de importantes tramos de los ejes fluviales y tributarios principales y ha recuperado varios kilómetros de tramos embalsados. Con un presupuesto de tres millones de euros, el programa se ha desarrollado en espacios incluidos en la Red Natura 2000: ríos Bidasoa, Leitzaran y Baztán, regata Artesiaga, Belate, Artikutza y Señorío de Bertiz.

El proyecto finalizó el miércoles día 2 de diciembre su andadura con la celebración del seminario final que hizo balance de las acciones realizadas. Life-Irekibai es una iniciativa promovida por un consorcio liderado por la Diputación Foral de Gipuzkoa del que forman parte también la Agencia Vasca del Agua (URA); la Fundación del Gobierno Vasco para el Desarrollo del Medio Rural y Marino (HAZI); el Gobierno de Navarra y su sociedad de gestión ambiental GAN-NIK. Organismos que en este tiempo han trabajado en la mejora de la conectividad fluvial de las cuencas del Leitzaran y del Bidasoa, impulsando labores de conservación y de supresión de obstáculos para el desarrollo de la vida en estos entornos. Más allá de la iniciativa Life-Irekibai, la colaboración entre las instituciones vascas y navarras en este ámbito es constante desde 2009.

Entre otras actuaciones, se han eliminado 11 presas que impedían el libre fluir de la fauna piscícola; se han acondicionado dispositivos para el paso de peces que han permeabilizado hasta hace poco muros infranqueables y han facilitado la recurrente visita de especies migratorias; o se ha acondicionado madera muerta en el río para el refugio del visón europeo, la mejora del hábitat del salmón atlántico o la reducción de la erosión de las orillas.

Esperemos, por el bien de la naturaleza y la biodiversidad, que podamos seguir viendo ese fenómeno natural indescriptible que es el remonte de los salmones.

El `Nitrato de Chile´, un cartel para la historia

El «Nitrato de Chile» en el pueblo de Estépar, en Burgos.

Quién no recuerda, o al menos algunas gentes que tenemos ya unos cuantos años, la imagen de los carteles de Nitrato de Chile. Todavía se conservan en algunos lugares, en algunos de ellos se han restaurado y en otros, desgraciadamente, han desaparecido. En estas dos fotos aparece el `Nitrato de Chile´, el de la portada, existente todavía en el pueblo de Estépar, en la provincia de Burgos.

Son carteles que muestran otra época, una España que ya no existe. Estaban pegados en bares, casinos, ayuntamientos, dispensarios médicos, en las carreteras y en las tiendas de ultramarinos de los pueblos. En un mundo sin televisión -en muchos casos ni siquiera luz eléctrica- eran la única forma de transmitir a una población, con alto número de analfabetos, los grandes cambios que estaban modernizando un mundo arcaico.

El famoso Nitrato de Chile, cuyo dibujo es un icono, fue el rey de los abonos, ese producto que se esparcía en los campos para aumentar la producción. La silueta negra de un jinete sobre su caballo se perfila sobre un fondo amarillo en un mosaico cerámico.

Como se describe en el blog “arte torre” (http://artetorre.blogspot.com.es/2016/07/nitrato-de-chile-un-cartel-para-la.html), el Nitrato de Chile era un fertilizante natural compuesto por nitrato de sodio muy comercializado durante la primera mitad del siglo XX en España procedente de Chile, lugar en el que existían importantes depósitos de este material.

La decadencia de la exportación de nitrato de Chile a otros países comenzó cuando Noruega decidió fabricar nitrato artificial, mucho más barato que el chileno dado que se empleaban medios electroquímicos para su fabricación, lo cual redujo notablemente el coste de la producción.

Sin lugar a duda, tal como se afirma en el citado blog, estamos ante uno de esos carteles publicitarios que han evolucionado hasta convertirse hoy en un auténtico símbolo de la sociedad del pasado y que conviene conservar como testimonio antropológico y cultural.

El cartel de «Nitrato de Chile´» en Santa Cruz de La Palma, restaurado

Este artículo lo escribí el pasado 12 de junio de 2019, pero lo vuelvo a publicar. La razón en que he recibido unos ochenta comentarios de otras tantas personas que me han indicado lugares donde todavía está el cartel de `Nitrato de Chile´, en muchos lugares muy deteriorados, y en otros, donde se han restaurado -los menos-, como es el caso de Santa Cruz de La Palma, como se puede ver en esta foto. Muchas gracias a todas y a todos.

La fiesta de los patos

Cerceta común (Anas crecca. Koartzatxo txikia). Humedal de Salburua (Vitoria Gasteiz. 11.01.18.

Miles de ánades pasan el invierno en Euskadi, en aguas interiores y costeras. El gran espectáculo de su presencia se puede ver en los humedales costeros que se asocian a la presencia de estuarios más o menos desarrollados, mientras que los interiores presentan características variadas en función de su regionalización: turberas, sistemas endorreicos con lagunas mineralizadas, sistemas fluviales, etc. Existe, además, un buen número de zonas húmedas de origen artificial, entre las que sobresalen embalses para el abastecimiento y producción de energía, balsas de utilidad agrícola….

Pato cuchara (Anas clypeata. Ahate mokozabala). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 05.12.18.

Entre los humedales costeros, destacan los de Urdaibai y Txingudi, con diferentes características y problemáticas. En el interior, las zonas más destacadas son el complejo lagunar de Laguardia, constituida por tres sistemas naturales endorreicos y una balsa artificial; el lago de Arreo-Caicedo Yuso y las Salinas de Añana, de peculiaridad hidrogeológica y cultural; y Salburua, en Vitoria-Gasteiz, un encharcamiento originado por el afloramiento de los niveles freáticos, que fue desecado a lo largo del siglo XX, pero que ha sido exitosamente restaurado en los últimos años. Aunque de origen artificial, el extenso embalse de Ullibarri-Gamboa constituye también un referente importante, gracias al proceso de naturalización que han experimentado sus colas meridionales. Todos estos humedales forman parte de la lista de zonas de importancia internacional, de acuerdo, con el convenio de Ramsar.

Pato rabudo. Macho y Hembra (Anas acuta. Buztandun ahatea). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 05.02.18.

Silbones, cucharas, tarros, porrones, frisos, azulones, rabudos, cercetas, etcétera. Denominaciones que con la palabra pato o ánade delante designan hasta 22 especies de este tipo de aves, las que pueden llegar a verse por nuestros aguazales. A las que se suman gansos, cisnes, distintas variedades de garzas, gaviotas, cigüeñas, avefría común, somormujo lavanco, focha común, correlimos común, cormoranes…y así podríamos seguir hasta completar las 72 especies invernantes. Todas esas especies nos regalan su tendencia al gregarismo en cuanto el otoño se despliega por completo. Un regalo para nuestros sentidos. Bandadas de miles, a veces decenas de miles, de estas aves, en efecto, se concentran en algunos de nuestros enclaves de aguas costeras e interiores.

Cortejos en las alturas

En las próximas semanas entramos en invierno y parece que la vida tanto vegetal como animal comienza su letargo. Sin embargo, dentro de unos días, en diciembre, es cuando florecen varias decenas de plantas, cuando se aparean unos pocos animales y sobre todo cuando se encelan dos buitres, el leonado y el negro, y el quebrantahuesos.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus. Ugatz). Autor: Mikel Arrazola. Buseu (Pirineo Lleida). 20.07.18.

Los buitres, leonado (Gyps fulvus) y negro (Aegypius monachus) y el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), acuden a lo alto para exhibirse. Porque estas aves, de cierto aspecto intimidador cuando están quietas o alimentándose, son bellísimas para nuestros ojos cuando vuelan. Un cuarto buitre es el alimoche común (Neophron pernoptenus) pero es más friolero y migra a tierras africanas.

El quebrantahuesos es un ave que puede alcanzar una envergadura de 2,80 m y llegar a pesar 7 kg. Requiere grandes sistemas montañosos, abruptos y con cavidades, cuevas y cantiles donde nidificar. Las puestas son dobles, pero nunca llegan a criar con éxito dos pollos, el hermano mayor mata siempre al menor, que le sirve de comida. Son aves carroñeras, necrógafas (comen animales muertos) que se alimentan principalmente de carcasas de huesos de mamíferos.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus. Ugatz). Autor: Mikel Arrazola. Buseu (Pirineo Lleida). 20.07.18.

Navarra cuenta con nueve territorios de quebrantahuesos, algunos de ellos compartidos con Aragón y Francia, y algunos individuos dispersos que se pueden encontrar desde Aralar hasta el Pirineo, sin que hasta la fecha se haya constatado la reproducción en los montes vascos. Estas especies y sus hábitats proporcionan importantes beneficios para el equilibrio de los ecosistemas y a los seres humanos por los servicios ecosistémicos que generan.

Buitre leonado (Gyps fulvus. Sai arre)
Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 18.05.18.

El buitre leonado es el único que no está amenazado, ya que en el último censo de 2008 se contabilizaron más de 24.600 parejas reproductoras repartidas por la península y Baleares, lo que representa el 94 % del total europeo.

El buitre negro, que figura en el Libro Rojo de las Aves de España elaborado por la organización conservacionista SEO/BirdLife clasificado como “vulnerable”, contaba según los últimos censos con 1.845 parejas reproductoras, es decir, el 98% de la población europea.

Paisajes otoñales en la Rioja Alavesa

Viñedos en Laguardia. 30.10.19.

Las viñas nos traen fabulosos vinos, pero también unos paisajes otoñales maravillosos, como se pueden ver y admirar en la Rioja alavesa. Cuando finaliza la vendimia, el verde que inunda los campos deja paso a tonos amarillos, ocres, marrones, dorados y rojizos. Estos colores serán los protagonistas hasta que el invierno deje a la vid totalmente desnuda. A partir de aquí, la planta pasará unas semanas de letargo hasta la llegada de la primavera.

¿Por qué pasa esto? La clorofila, uno de los principales pigmentos que podemos encontrar en las hojas es el causante del color verde. Con la llegada del otoño, la planta deja de producir clorofila debido a las condiciones ambientales propias de esta estación. Es, por lo tanto, la ausencia de clorofila la que deja que otros pigmentos salgan a la luz.

Otoño en los viñedos de la Rioja Alavesa. 31.10.18.

Pasear por los viñedos en esta estación, es una experiencia que puede llegar a hacer perder el sentido, incluido el de la orientación. Y tenemos además el aliciente de poder visitar una serie de pueblos con un encanto especial, como Kripan, Laguardia, Lanciego, Viñaspre, Lapuebla de Labarca,  Leza, Oion, Paganos, Salinillas de Burandon, Samaniego, Villabuena de Alava, Iécora, etcétera, con sus bodegas y su cultura vinícola, sus gentes y un sinfín de cosas más.

Por otra parte, otro encanto de la naturaleza que encontramos en la Rioja alavesa es el Complejo Lagunar de Laguardia, que está calificado por el Gobierno vasco como Biotopo Protegido. A las lagunas se accede con facilidad desde Laguardia tomando la carretera principal, dirección Logroño, y a través de varios caminos rurales, que se adentran por los viñedos. El Biotopo Protegido de las lagunas de Laguardia engloba a cuatro pequeños humedales, de los que tres, que llevan por nombre Carralogroño, Carravalseca y Musko, son lagunas temporales endorreicas de origen natural. Por su parte, el Prao de la Paúl es de origen artificial por lo que, al contrario de las otras tres, contiene agua dulce represada procedente de un arroyo. Los humedales se hermanan a través de un itinerario de 10 kilómetros que aprovecha caminos de la Ruta del Vino y el Pescado (GR-38), por donde antiguamente discurrían las mercancías dispuestas al comercio entre estas tierras y los puertos marinos de Bizkaia.

Complejo Lagunar de Laguardia. Laguna de Carravalseca.

Lo que encontramos en las lagunas de Carralogroño, Carravalseca y Musco son unas depresiones secas, lisas y blancas, por la costra de sal que se forma en la superficie cuando se evapora el agua acumulada en la estación húmeda. Y, es que se trata de «cubetas endorreicas», sin comunicación hidrológica con ríos o arroyos, que sólo reciben agua de lluvia y de escorrentía de los cerros próximos, y que no tienen salida. Se inundan en la época de lluvias y pierden el agua por evaporación, dejando sobre la superficie la sal disuelta en el agua. De entre las lagunas endorreicas, la mayor de la península Ibérica se encuentra en Gallocanta (Aragón), a donde van llegando miles y miles de grullas.

El complejo lagunar de Laguardia es extraordinariamente interesante, tanto desde el punto de vista geológico como por la flora y fauna peculiar que acoge. Merece la pena visitarlo.

Llegan las avefrías, llega el frío

Avefría europea (Vanellus vanellus. Hegabera). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 02.02.2018.

Es un ave que viene a la península Ibérica con el frío y con él se marcha. Pronto las veremos por aquí. Es un tipo de limícola muy fácil de identificar y llamativa. Las avefrías se distinguen sobre todo por la larga y eréctil cresta que le nace en la oscura cabeza. Se han asociado siempre con la llegada de los días grises y los temporales, el frío y los hielos invernales. Así, durante la invernada recibimos un cuantioso contingente de estas aves europeas que ocupan gran diversidad de hábitats abiertos, desde marismas, estuarios y humedales a campos de cultivo y pastizales, en los que encuentran los pequeños invertebrados que componen su dieta. En las fotos, se pueden ver a las avefrías europeas en el humedal de Salburua, donde descansan en su largo periplo migratorio.

Avefría europea (Vanellus vanellus. Hegabera), se trata de un ave ruidosa, que frecuentemente emite su característica voz de alarma, un pi-uí estridente y repentino.

Avefría europea (Vanellus vanellus. Hegabera). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 02.02.2018.
Avefría europea (Vanellus vanellus. Hegabera). Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 31. 01. 2017.

Es de colores vivos: vientre blanco, pecho negro y parte superior de las alas de color verdiazul. Además, tiene un característico penacho en lo alto de la cabeza, como se ha comentado anteriormente.

El `tamborileo´ del pico picapinos

Pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia). Parque Natural de Izki (Alava). 08.06.18.

Uno de nuestros más extendidos y habituales pájaros carpinteros, el pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia), es un ave dotada de un poderoso pico, que posee una prodigiosa capacidad para taladrar las maderas más resistentes. Estas cualidades le permiten instalarse en una gran variedad de hábitats forestales.  Este pájaro, además, da muestras de una gran elasticidad a la hora de alimentarse, ya que consume tanto insectos como todo tipo de frutos.

Es un pájaro carpintero blanco y negro con cloaca de color rojo brillante, y es el que posee un plumaje más llamativo. Su identificación no ofrece dudas cuando se le distingue posado contra el tronco de un árbol, como cuando vuela.

Pico picapinos (Dendrocopos major. Okil handia). Parque Natural de Izki (Alava). 08.06.18.

Es sedentario, pero cada pocos años se producen irrupciones a gran escala a fines del verano y las aves recorren distancias más amplias.

El tamborileo fuerte y de largo alcance es una de las características más conocidas de este pájaro. El pico picapinos golpea con extraordinaria rapidez y en cortos intervalos 12 veces seguidas la superficie sin corteza de un árbol seco o hueco con preferencia. Es curioso observar la querencia que este pájaro tiene por determinado árbol y a él acude a “tamborilear”.

Al pico picapinos y otros pájaros carpinteros, como el pico mediano, entre otros, se le puede encontrar en el Parque Natural de Izki. Este parque alavés cuenta con uno de los bosques de roble marojo más grandes de Europa. La diversidad vegetal y paisajística y el aislamiento de la zona propician la existencia de una abundante y rica fauna. El bosque, asentado en la cuenca del río Izki, alberga grandes mamíferos como el jabalí, el corzo o el gato montés, así como una buena representación de aves forestales. Junto a los distintos pájaros carpinteros, conviven el abejero europeo, el alimoche, el buitre leonado, el águila real, el halcón peregrino, el azor, el mirlo acuático o el carbonero, entre otros.

Pico mediano (Leiopicos medius. Okil ertain). Autor: Mikel Arrazola. Parque Natural de Izki (Alava). 12.03.14.

El único núcleo de población ubicado en el corazón del Parque es Corres, que, con su tipología arquitectónica medieval, está enclavado en la parte alta de un espectacular desfiladero. Desde Corres, se pueden iniciar dos rutas que atraviesan el parque, igual de bellas.

Aves y calidad de vida

Avefría europea. Vanellus vanellus. Hegabera. Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 15.01.18.

El índice de calidad de vida va incluyendo cada vez más aspectos culturales, biológicos y ambientales. Y en ellos, las aves son un verdadero termómetro para medir la calidad de los ecosistemas, del medio ambiente, y, en definitiva, de la calidad de vida. La oficina estadística europea Eurostat incluye el seguimiento de las poblaciones de aves entre los índices más importantes para evaluar la sostenibilidad y el bienestar social.

Esa es la tendencia que se registra sobre todo en algunos países europeos como Gran Bretaña, Holanda, Dinamarca, Alemania…, de forma mucho más acusada que en el Estado Español. En dichos países se ha dado hace años un paso realmente espectacular y de horizontes muy crecederos. Las administraciones de esos países han incluido entre los aspectos para medir el bienestar nada menos que la variedad y la cantidad de aves avecindadas en un lugar. Medida que no puede resultar más coherente. Porque no hace falta ser un experto ecólogo para reconocer que la presencia de animales tan conspicuos, visual y acústicamente, como las aves, delatan las características de la totalidad del derredor que usan. Una de las leyes más sólidas de la ciencia que estudia los nexos entre todas las formas de vida y entre éstas y los ámbitos que posibilitan su existencia es precisamente que todo tiene una enorme trastienda. Lo que no vemos sostiene a lo que vemos. Tras cada pájaro cantando hay siempre un complejo sistema que debe mantener muchas vidas y mucha salud para que hasta nuestros tímpanos llegue esa música sin partituras.

Las aves son signos externos de esas otras riquezas que son las aguas limpias, los suelos fértiles, los bosques, y una cierta alianza entre los usos humanos y espontáneos de ese mismo paisaje.

Cuando se usa con tintes despectivos el término “pajarero”’, ciertamente se ignora que nadie detecta mejor la creciente degradación ambiental que los ornitólogos. Sus conocimientos sobre el paisaje equivalen a los que el médico de cabecera tiene sobre nuestra salud física.

Tras la presencia de una comunidad zoológica en un espacio concreto, lo que deducimos es una reducida contaminación de los aires, los alimentos, escaso o nulo ruido, variedad vegetal y hasta escasa prisa. Esos parámetros van configurando la convencional idea del lugar idílico, ameno, agradable, delirante, encantador, etcétera; es decir, de ese ámbito al que aspiramos casi todos, al menos a la hora de relajarnos, descansar o conseguir calidad ambiental en el entorno donde se vive.

El Índice de Aves Comunes o Common Bird Index es uno de los referentes principales del Sustainable Development Indicator de Eurostat, que sitúa el estado de las poblaciones silvestres de aves junto a referentes de otro tipo, como el nivel de empleo, el consumo de energía o la esperanza de vida, para calibrar el grado de bienestar real que tiene los y las europeas.

Paloma Torcaz (Columba palumbus. Pagauso). Montoria (Álava). 12.10.18.

Eurostat acumula desde hace décadas datos para tres indicadores: aves agrarias, forestales y comunes, que permiten valorar de forma efectiva la evolución del medio ambiente a lo largo del tiempo.

Este índice revela, por ejemplo, un descenso muy acusado de las aves ligadas al medio agrario, un claro indicativo del abandono e intensificación de la producción agropecuaria en Europa, que está provocando una alteración de los paisajes rurales, una grave pérdida de la biodiversidad y un empobrecimiento de los campos y las poblaciones rurales.

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad es conservar y detener la pérdida de biodiversidad. Hay que ser conscientes de que la protección de los hábitats y las especies es la única garantía actual para asegurar el futuro del planeta.

Sin duda, un aspecto importante en la política ambiental a impulsar en Euskadi es preservar el medio natural para que pueda ser legado a las futuras generaciones en las mejores condiciones posibles, a pesar de la degradación de los ecosistemas que ha habido. Y en este capítulo quiero señalar la importancia que tiene la necesidad de conocer y dar a conocer la diversidad ornitológica, como una forma importantísima de proteger la naturaleza.

Observación de aves en el Humedal de Salburua (Vitoria-Gasteiz). 18.11.19.

Y también, porque observar aves en el País Vasco, es una de las mejores formas de disfrutar de la naturaleza. Lo podemos hacer en diversas épocas del año, como en otoño, estación en la que su situación privilegiada la convierte en paso obligado de las rutas migratorias europeas más importantes.