“Por San Blas, la cigüeña en el vertedero verás”.

Cigüeñas blancas en Gardelegi (Vitoria-Gasteiz). 25.04.17. Foto: Julen Rekondo.

El próximo 3 de febrero se celebra la festividad de San Blas, y con ella el refranero dice que “Por San Blas, la cigüeña verás”. Pero eran otros tiempos.

Según datos de SEO/BirdLife cada vez son más las cigüeñas blancas que permanecen todo el año en la Península, sobre todo por el fácil acceso a comida en los vertederos. Este hecho, que ha permitido la recuperación de la especie, puede tener otra cara: los elementos tóxicos de la basura inciden en la salud de las aves.

Antes de la concentración de residuos en los grandes vertederos urbanos, apenas el 2% de la dieta de las cigüeñas provenía de la basura. En la actualidad, supera el 75%.

Sin embargo, y tal y como se dice en una publicación de SEO/BirdLife, no es la única intervención del ser humano sobre la especie. “Antiguamente, se recibía a las cigüeñas como auténticas deidades o símbolos de buenaventura, con capazo de bebé incluido. En la actualidad, es cada vez más fácil ver todo tipo de sofisticados dispositivos para evitar que aniden en los tejados de iglesias y edificios: empalizadas de pinchos afilados, dispositivos antiposado o cables electrificados que, en algunos casos, son de dudosa legalidad. A ello se unen las retiradas de nidos dentro del periodo de cría”.

Este tipo de soluciones no siempre se ajustan a Derecho. “Las cigüeñas están protegidas por la legislación nacional y europea, al igual que sus nidos, pollos y huevos. Darles muerte, molestarlas o destruir sus nidos puede llegar a ser delito”, explica el responsable de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, SEO/BirdLife, Nicolás López. “A través de todo tipo de dispositivos, se trata de impedir la llegada y nidificación de las aves en los tejados, un gesto que puede llegar a ser delito. La cigüeña blanca, una especie protegida, forma parte de nuestro patrimonio natural que debe y merece convivir con el patrimonio histórico”.

Nido de cigüeña blanca en Salburua (Vitoria-Gasteiz). 26.03.17. Foto: Julen Rekondo.

Pero, también se puede producir un nuevo contexto, producido por el cumplimiento de la normativa europea, por la que los vertederos se van adaptando y sellando paulatinamente. La desaparición de basura al aire libre puede impactar, a corto plazo, en el número de ejemplares, pero, a la larga, puede ser su propio seguro de vida y devolver a la población de cigüeñas a estado más natural, esto es, a las migraciones que las hacen volver por San Blas, o unas semanas antes.

Concretamente, el cambio climático y la facilidad para obtener comida en los vertederos como se ha comentado anteriormente, han cambiado también su rutina, y en algunos lugares, y, por ejemplo, en el País Vasco, han llegado a venir a finales de noviembre y primeros de diciembre de 2017. Es decir, con un adelanto de unos dos meses, con respecto a la fecha de San Blas. Es el caso, de la localidad vizcaína de Orduña, o de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, donde a primeros del pasado mes de diciembre se observó la primera cigüeña por la zona, probablemente uno de los machos que se acercó a reclamar su territorio después de haber estado pasando parte del invierno en algún lugar del sur.

Cigüeña blanca en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. 03.12.17. Foto:Deia.

Cigüeña blanca. Ciconia ciconia. Amiamoko zuria.

Las amenazas de los pingüinos

Foto de BirdLife International

Por primera vez, el público digital puede sumergirse en la vida de una colonia de pingüinos gracias al corto en 3D 360° producido por Visualise -un reconocido estudio de realidad virtual- para BirdLife International, la mayor federación de conservación de la naturaleza del mundo y de la que la Sociedad Ornitológica Española (SEO/BirdLife) forma parte. Bajo el título Camina entre pingüinos, esta pieza audiovisual gratuita -disponible en el enlace que se adjunta- ofrece una experiencia de inmersión inédita que busca llamar la atención sobre el grado de amenaza de este grupo de aves marinas: diez de las 18 especies de pingüinos se encuentran en peligro.

La falta de alimento, la captura incidental en pesquerías, la contaminación marina, las enfermedades, las especies exóticas invasoras, la alteración de su hábitat y el cambio climático son los factores que han convertido a los pingüinos en el segundo grupo de aves marinas más amenazado, solo precedido por los albatros.

“BirdLife y sus socios están trabajando para hacer frente a muchas de las amenazas que afectan a los pingüinos pero el tamaño del desafío exige que se redoblen los esfuerzos. Usando una película en 3D 360°, podemos acercar a la gente a los pingüinos y darles ese sentimiento mágico de andar junto a ellos lo que, en última instancia, puede llevar a un mayor apoyo para su conservación “, explica Richard Grimmett, director de Conservación de BirdLife International.

El equipo de Visualise se desplazó a Islas Malvinas en noviembre de 2016, en plena época de cría, para filmar a los pingüinos en su hábitat natural. El corto que se estrenó en abril de 2017 fue fruto de cinco meses de rodaje con cámaras estereoscópicas de Google Jump en 3D 360°. La grabación fue un gran desafío, utilizando plataformas de cámara no probadas en acantilados y en entornos remotos sin infraestructura.  El equipo tuvo que esmerarse para asegurar buenas tomas en 360° sin molestar a las aves en su hábitat natural.

El resultado es una de las primeras películas de naturaleza del mundo rodadas usando tecnologías 3D 360°, ya que nunca se había capturado la vida de los pingüinos con un detalle tan inmersivo.

Al gorrión “chillón” se le llama así por su sonido tan chirriante

Hay cada vez menos gorriones. Es una tendencia evidente en las ciudades, pero también en el campo, donde la despoblación rural está pasando factura a dos de las cinco especies que habitan en la península, según los datos del programa de seguimiento de aves comunes de SEO/BirdLife. Se trata del gorrión común, con un declive global de su población por encima del 15% desde 1998; y del gorrión molinero, que presenta una caída del 6%.

Tanto el gorrión común como el molinero, una especie de menor tamaño y aspecto delicado, guardan una estrecha relación con la actividad humana, hasta el punto de que anidan en edificios y otras construcciones. A menudo, cuando el ser humano abandona un espacio, estas aves siguen su camino, aunque hay otros factores que están contribuyendo a su declive. Entre ellos, la intensificación agraria, el despoblamiento rural y el uso de pesticidas. En las zonas urbanas, una amenaza importante es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas. Otra de las causas es la ausencia de lugares de nidificación, el uso de insecticidas y la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión.

No corren tan mala suerte otras dos especies de gorriones -chillón y moruno-, cuyas poblaciones han aumentado desde 1998 gracias a su expansión por diferentes zonas de la península. En ambos casos, su dependencia de la actividad humana es menor.

El gorrión chillón, del que vamos a hablar en esta ocasión, se parece a una hembra de gorrión común debido a su apagado y pálido plumaje. Tiene una mancha amarilla en la garganta que en ocasiones pasa desapercibida. Encima de cada ojo tiene una lista de color crema y otra oscura justo encima. El pico es grande y adaptado a su dieta granívora.

El gorrión chillón es una especie netamente mediterránea que está presente en la península Ibérica, en la que su densidad es muy variable. Escasea o falta completamente en la zona cantábrica en bajos niveles, como es el caso del País Vasco, y lo mismo en Galicia. La especie tiende a frecuentar parajes donde hay presencia de piedras, terrenos abruptos y pedregosos, con algunos acantilados, donde poder construir su nido. También frecuentan las construcciones en ruinas, puentes y muros de piedra.

Su canto es parecido al del gorrión común, con un sonido más chirriante, de donde toma el nombre de “chillón”.

Al ser una especie que vive alejada del ser humano y que tiene un actitud especialmente recelosa y huidiza, se convierte en una especie menos conocida.

Gorrión chillón. Petronia petronia. Harkaitz-txolarrea. Pedraza de Campos. (Palencia). 23.07.17.

El gorrión desaparece: ¿Por qué?

Pocas aves representan tan bien la convivencia entre seres humanos y aves silvestres como el gorrión común. De hecho, es especialmente dependiente del ser humano. Tanto, que es difícil verlo en aquellos lugares donde no existen pueblos y está ausente en las zonas donde falta la actividad humana. Por eso, si escasea en lugares donde debía estar presente -como es el caso de pueblos y ciudades- las alarmas saltan. Puede que su ausencia indique que algo va mal.

Cuando se habla de especies en peligro de extinción en nuestro entorno se tiene a pensar en el urogallo, el lince ibérico, el oso pardo o el águila imperial. Pero esta lista roja ha incorporado de alguna forma a los gorriones, aves que conviven con nosotros en los núcleos urbanos pero que sufren un descenso generalizado.

La especie peligra. Se calcula que entre 1980 y 2014, un 63% de estas aves ha desaparecido en Europa. En ciudades como Londres ya es difícil verlos por las calles. En el Estado Español, según datos de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), en los últimos 18 años se acumula una caída del 15%, lo que supone 25 millones de gorriones menos.

¿Qué está pasando? Según el Área de Seguimiento de la Avifauna de SEO/BirlLife, las causas del declive de la más conocida y familiar de las aves paseriformes, son muy diversas. Así, una amenaza importante, si no la principal, es la limpieza de ciudades, parques y jardines, donde los gorriones se alimentaban de los desperdicios humanos, unida a una mayor competencia por el escaso alimento, fruto de la llegada de especies foráneas, como la cotorra argentina, o el aumento de la población de palomas y urracas.

Otra de las causas del declive del gorrión es la tala de árboles viejos donde estos pájaros construyen preferentemente sus nidos, o las construcciones modernas, de cemento o cristal, que no favorecen la nidificación.

También está el uso de insecticidas, que les priva del principal sustento de sus crías, los insectos, o los pesticidas, que acaban con las malas hierbas, donde los gorriones encontraban antes saltamontes y coleópteros.

Otro problema es la creciente población de gatos callejeros, el principal depredador del gorrión, como una de las mayores amenazas de esta especie, o el proceso de despoblación rural, que ha mermado su población en estas zonas hasta en un 14 por ciento en la última década, unos 150.000 ejemplares.

En todo el territorio español, aunque es el ave más numerosa y la única que supera a la población humana, con 150 millones de ejemplares contabilizados en 1996, hoy, la población habría descendido en un 10 por ciento.

Desde la SEO/BirdLife, ante esta situación, se reclama «soluciones globales para un problema global» y aseguran que «el manejo de los núcleos urbanos se puede mejorar incrementando los jardines, respetando los puntos de nidificación o instalando puntos de alimentación suplementaria.

En el Estado Español el gorrión se distribuye por todo el territorio peninsular, Baleares, Ceuta Melilla y la Isla de Gran Canaria, que ha colonizado recientemente, con toda seguridad a bordo de barcos.

Existen hasta cinco especies: el gorrión alpino, que cría en alta montaña; el gorrión moruno, que lo hace en Extremadura y Andalucía, aunque ha llegado a Madrid; el gorrión chillón, más escaso y habitante de medios forestales y roquedos; el común, ligado a las ciudades, y el molinero, presente en núcleos rurales.

Gorrión común. Passer domesticus. Etxe-txolarre

Las fotos corresponden al gorrión común y están sacadas en Cervera de Pisuerga (Palencia). 03.06.17

De interés. Artículo de Juan Millás titulado “¿Por qué agoniza el gorrión?” publicado en “El País Semanal”. 07.04.2017.

¿Por qué agoniza el gorrión?