Mercadería

Dice la Real Academia Española que mercadería es mercancía, -del italiano mercanzia-, y da tres acepciones, de las que traigo aquí dos. Según la primera, es “cosa mueble que se hace objeto de trato o venta”, y según la segunda, “trato de vender y comprar comerciando en géneros”. Hablo de la palabra mercadería aquí porque esta mañana he oido a Pello Urizar, presidente de EA, que las competencias no transferidas aún, -en alusión a la actual negociación de las políticas activas de empleo- se están tratando como una mercadería.

Es, efectivamente, un escándalo que a estas alturas, treinta años después, no se haya completado el proceso de transferencias de las competencias que, según la ley orgánica del Estatuto de Autonomía, corresponden a la Comunidad Autónoma Vasca. Pero dicho esto, no deja de sorprenderme que algo que va a ser, sin ningún género de dudas, muy bueno para los vascos, sea merecedor de una denominación tan peiorativa. Pero no es ese el único aspecto de esta cuestión que me merece una reflexión.

Parte quien así opina de una curiosa, pero muy extendida, consideración de la mercadería, esto es, del comercio. Es llamativo que habiendo sido el comercio un evidente factor de progreso para la humanidad, tenga tan mala fama. Sospecho que parte de la culpa de esa mala fama la tuvo Jesús de Nazareth quien, expulsandolos del templo, impuso a los mercaderes un estigma que no les ha abandonado nunca.

Pero resulta que las mismas virtudes que tiene el “mercadeo” en el terreno económico, las tiene en el político. La política es, ante todo, negociación y acuerdo, o así debiera ser. En política se intercambian “bienes”de orden político; se cede y se consigue; en definitiva, se mercadea. Así es y así debe ser. Así ha sido en el caso que nos ocupa. Y sí, es cierto, algunas competencias llegan tarde, pero parece que llegan, y gracias a eso, el pueblo vasco cuenta cada año que pasa con más herramientas a su disposición para facilitar la creación de riqueza y progreso. Gracias a ese mercadeo. ¿Por qué no le preguntamos el escocés Alex Salmond a ver qué le parece?

13 comentarios en «Mercadería»

  1. Lo siento, pero creo que el Sr. Urizar simplemente no tenía ni idea de lo que la palabra «mercadería» quiere decir, simplemente le sonaba y la ha soltado, así es el nivel. En relación al fondo del asunto de acuerdo con tú análisis, el problema es que hay gente que ya funciona con el chip del mundo de batasuna, el chip del todo o nada, y al final NADA.

  2. Excelente el título del blog.
    Y la reflexión también. Todo es culpa de la literatura: siempre hablando de héroes… siempre hablando de héroes… pero no de los que curran.
    Por cierto, un apunte a la mención de Jesús: hay señales de que ya en la época romana los banqueros habían quebrado el principio de coeficiente de caja del 100% y convertían el dinero que habían recibido mediante contratos de depósito en dinero fiduciario mediante contratos de préstamo. En fin, ya entonces se perpetraban las indignidades bancarias que denunciarían más tarde Hayek y Von Mises, y de las que los socialistas ni se enteran, porque imaginan que el liberalismo es aliado de los ricos, cuando su crítica al sistema bancario es mucho más atroz. En esas condiciones, la opinión de Cristo sobre los mercaderes de su tiempo está justificada. Y lo supo mucho antes que los economistas del siglo XIX. Claro es que le asistía el Espíritu, y así cualquiera.

    1. ¡Hola Pedro! ¡Qué gusto verte por aquí también! Si te fijas, no hago ninguna valoración de la opinión de Jesús de Nazareth, porque seguramente no la conozco lo suficiente como para hacerlo. Simplemente me limito a atribuir a su gesto la mala fama que acompaña a los mercaderes desde siempre. [Aparte de que un poco de literatura nunca viene mal]. 😉

  3. Acabo de incluir tu blog en mi lista de favoritos. No conocía de la existencia de tu blog pero si conocía de tu existencia a través de tus opiniones, siempre bien expresadas y argumentadas.

    1. Muchas gracias. No creas, a veces, me abochorno un rato después de emitir esas opiniones. 😉 (Ah! El blog nació ayer; no podías tener noticia de su existencia)

  4. Dices: «En política se intercambian “bienes”de orden político; se cede y se consigue; en definitiva, se mercadea. Así es y así debe ser.» Y puestos en esa tesitura, podemos plantearnos que dado que esto es una democracia parlamentaria, hemos de sentirnos bien gobernados cuando hay ese mercadeo en política, ese mismo mercadeo según tú cargado de virtudes y que en lo económico ha generado una crisis de pelotas. Pero Don «Erre que erre» afirma que «es llamativo que habiendo sido el comercio un evidente factor de progreso para la humanidad, tenga tan mala fama.». Pues para no tenerla, colega, porque en aras del mercadeo, bajo las leyes salvajes que lo rigen, se han montado unas de aupa y no te menees, con pobres a patadas y unos pocos ricos repartiéndolas. Las patadas, digo.

    Y en política beste hainbeste, y así hay ayuntamientos gobernados por la tercera fuerza votada, países dirigidos por menos del 40% de los que votaron, partitocracias infectas que lo único que pretenden es mantenerse en el tiempo y colocar a los suyos en esos puestos cuasi-vitalicios. Pero claro, el acuerdo, el juego político es lo que mantiene el statu quo de unos pocos frente a una mayoría que asiste impávida a ese intercambio de cromos. Pues no, majete, algunos no tragamos y lo peor es que no tenemos alternativa porque todos los resortes del poder son de esa gente.

    PS: Lo de Jesucristo es coger el rábano por las hojas porque no sabemos ni si existió eso que cuentas del templo, que ya sabes que los evangelistas mentían como bellacos y tomar como fuente los evangelios para un científico como tú, en fin, es como intentar arreglar un Ipad con el libro de instrucciones de la lavadora. Un desproposito.

  5. Ya sabía, Mikel, que este post te iba a poner. Y luego dices que me pico. Ja, ja, ja.
    Cómo se siente cada cual, es cosa de cada cual; yo ahí no entro. La democracia parlamentaria es el mejor (=menos malo) de los sistemas de gobierno que se han ensayado.
    La crisis no la ha generado ningún mercadeo. Al contrario, han sido las intervenciones de los estados los que han acentuado una recesión que hubiera sido simple crisis si si las cosas hubiesen quedado en el mercado.
    Que haya pobres y ricos, y cuán pobres y cuán ricos son no depende del mercado. Depende de los gobiernos.
    Lo de tener o no alternativas no depende de quién tiene los resortes del poder; sólo de los votos, de los puñeteros votos.
    Y lo de Jesús de Nazareth, amigo Mikel, es literatura, o no. Al final lo de menos es si los evangelios tienen rigor o no; lo que importa es el efecto que han tenido y tienen en las gentes.
    No soy el único que se pica, eh!

  6. Mikel, te has picado? tienes mas razón q un santo.. xDD
    «untalperez» dice q los pobres y los ricos dependen de los gobiernos, unos gobiernos q para dictar cualquier ley, miran a los mercados (botin) y solo obedecen a lo q botín quiere, han comprado a ugt/ccoo para q estén calladitos, no hay mas q leerse la actualmente impuesta Reforma Laboral, votada por zp y aceptada gracias a la abstención del pnv.
    En fin, no hay mas ciego, q el q no quiere ver.

  7. Jeje! Si no fuera por estos piques los blogs morirían asaeteados por la vagancia de los 140 caracteres.

    Va a resultar que al tal Peréz le mola la idea esa de que «el mercado todo lo regula y se regula solo», que hiede a FAES. Y es que de tanto estar con políticos, todo se pega.

    PS: Cuando quieras redactar un panegírico sobre que esto es «el mejor de los mundos posibles» aplícate la filosofía del maestro Yoda (otro personaje de ficción como JHS): «Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes»

    1. Mkel:
      En la entrada he dicho lo que he dicho, no lo que tú pareces leer entre líneas. Ya tendremos tiempo de discutir de mercados regulados o no; de momento no he dicho nada de eso.
      Me he relacionado con políticos de todo pelaje, mayoritariamente antiliberales.
      ¿Dónde digo que este es el mejor de los mundos posibles? El de Euskadi, en calidad de vida, es difícilmente mejorable, pero de eso hablaré otro día.
      Yo hago siempre lo que puedo; no me conformo con intentarlo. Y hay sobradas pruebas.
      Salud

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