Pensiones

Si tenemos que hacer caso a las informaciones publicadas estos días, las movilizaciones contra la reforma de las pensiones han puesto a Francia al borde del colapso. En España las cosas no llegaron tan lejos, ni mucho menos, pero el descontento entre la población es palpable. La gente no quiere atarasar su edad de jubilación. Muchas personas, que se habían hecho ya sus planes para el retiro, lo viven como una auténtica tragedia. Y otras ni siquiera se ven en condiciones de prolongar dos años más el trabajo que hacen ahora.

Soy de los que piensa que la reforma no tiene alternativa. Y me refiero, en general, al conjunto de Europa, porque nos aproximamos a la época de pagar la factura de dos eventos demográficos de gran impacto. Uno es el “baby boom” que afectó a los países europeos entre 1945 y 1965 (aunque entre nosotros habría que hablar de entre 1950 y 1970) [En Europa la tasa de natalidad cayó de 2’65 en 1950-55 a 1’42 en 1995-2000, y ahora está en 1’5]. Y el otro es la prolongación de la esperanza de vida, que ha aumentado en 10 años desde 1950; a lo que habría que añadir que cada vez empezamos a trabajar más tarde, porque nos formamos durante más tiempo.

Los hijos del “baby boom” nos jubilaremos a lo largo de las dos próximas décadas y, además de jubilarnos, necesitaremos de más cuidados, que cuestan dinero, y gastaremos más en el sistema de salud. Si las cosas no cambian, dentro de 40 años habrá seis países europeos que deberán destinar más del 30% de su producto bruto al gasto en personas mayores. Los paises avanzados, en conjunto, deberán destinar un 27% de su PIB a ese gasto, y en algunos paises el gasto público a que ello conducirá representará el 70% del PIB. Como resultado de todo ello, esos países habrán generado un deficit que representará el 24’5% del PIB, y en doce de ellos será superior al 30%. La deuda pública se elevaría así en esos paises a varias veces el PIB (lo triplicaría o cuatriplicaría).

Hay quienes discuten la validez de las estimaciones. Aducen que no se puede predecir el curso de la economía o que las tendencias demográficas pueden cambiar. Es cierto. Pero no es esperable que las tasas de crecimiento económico en Occidente vayan a ser más altas que en el pasado inmediato y, en todo caso, no sería prudente fiar nuestro futuro a ello. Y qué decir de la demografía. No es realista pensar que la natalidad se vaya a disparar a corto plazo como para resolver el problema. Tampoco sería bueno para el futuro de la Humanidad (aunque ese es otro asunto). La inmigración podría venir a resolver el problema, claro, pero tampoco parece razonable pensar que las sociedades occidentales vayan a aceptar una entrada tal de inmigrantes como para que su aportación y sus tasas de natalidad eleven a hasta el punto necesario los ingresos de los sistemas de pensiones y de salud. También habrá quien diga que aún queda mucho para 2050; y eso es cierto. Pero mucho antes de 2050 el peso del gasto público en salud y pensiones para los jubilados se habrá convertido en insostenible si no se reforma desde ahora. Esto es, Europa no se puede permitir ir más lejos sin actuar. Es curioso, son aplicables a este problema similares argumentos a los que se utilizan para defender la supresión de emisiones de gases de efecto invernadero, aunque no haya coincidencia en los que los emiten.

También hay quien sostiene que en el fondo es un problema de “voluntad política”, esa expresión mágica según la cual todo se podría resolver si se quisiese resolver. Porque, -dicen-, si se eleva la recaudación fiscal se pueden dirigir los recursos así obtenidos a pagar la factura de la gente mayor. Pero eso es una falacia. Por un lado es muy discutible que la gente esté dispuesta a que le suban los impuestos para pagar pensiones y más gasto sanitario. De hecho las encuestas dicen que no lo está, que le parece suficiente lo que pagan ahora. Y por otro lado, estamos hablando de unas necesidades de magnitud tal, que si se detraen esos recursos del sistema, éste colapsaría. Tenganse presentes las cifras: en 2050 el gasto público absorbería hasta un ¡70% del PIB!

Hay otras posibilidades. Habrá paises que quizás no devuelvan la deuda que han acumulado. Otros quizás opten por fabricar dinero; al fin y al cabo, el recurso a la inflacción siempre ha sido una tentación, pero es un mecanismo inmoral: quitan por un lado lo que no se atreven a quitar por el otro.

Los milagros no existen, como no existen las máquinas de movimiento contínuo. Tampoco es inagotable la bolsa para pagar las pensiones. Porque al final, los límites están en el volumen de recursos que una sociedad puede generar, y ese volumen tiene un límite. Lo más sensato y justo es retrasar la edad de jubilación de manera que se empiece más tarde a percibir los rendimientos de las contribuciones hechas al sistema y se prolongue el tiempo de contribución. Pero eso sí, debería complementarse con un mecansimo de flexibilidad, para que en determinadas tareas especialmente gravosas, física o anímicamente, se permitan alternativas con contrapartidas económicas.

28 comentarios sobre “Pensiones”

  1. Perez. yo si creo en otras alternativas. Pero, claro, exigen cambios sociales profundos, empezando por la revisión de los valores sociales y politicos que nos han llevado a la actual situación, empezando por el consumo desaforado e irresponsable y la cultura de usar y tirar. Para tener calidad de vida no necesitamos el último modelo de telefono movil, ni de automovil (bueno realmente ni tan siquiera necesitamos automovil), ni cambiarnos de ropa todos los dias. Todos estos bienes de consumo no nos han hecho más felices.
    Mi receta es sencilla, fuera gastos militares, fuera infraestructuras para llegar más pronto a ninguna parte, fuera productos alimenticios de bajisima calidad y traidos desde 10000 kilometros de distancia, fuera sistemas de trabajo de exclavitud y precariedad con unas capas de población generado por un sistema de desigualdades sociales sin corregir. Tenemos que reinventar la sociedad a escala planetaria y para eso el capitalismo ya no sirve, es un viaje a ninguna parte.
    Asi que no nos vengan con la monserga de las pensiones los que llevan equivocandose más de 30 años en sus predicciones de que las pensiones publicas se agotarian, y que no han olido la crisis financiera actual, que puede ser el principio del fin del capitalismo.

    1. Munarri: Es que a algunos no nos apetece renunciar al capitalismo. Y no pensamos que el capitalismo tenga la culpa de las injusticias y de las desigualdades.
      Ah! Y por cierto, ¿en qué quedamos? ¿Fallan las predicciones o hay que optar por otras alternativas? ¿Corea del Norte le parece bien? Es una idea.

  2. No se menciona que atrasar la edad de jubilación provocará un menor relevo generacional en los puestos de trabajo. Esto es muy importante: Afecta a la productividad. Una persona de 65 años que le queden 2 de vida laboral va a producir menos (en toría) que una persona de 22 años que acaba de coger ese puesto de trabajo: el mayor no tiene ya aspiraciones profesionales, su visión de la vida es menos ambiciosa (si es que no está de baja) y probablemente no le intesarán ni las nuevas tecnologias ni el futuro de la empresa donde está trabajando. Al joven sí, su productividad, movilidad, adaptación, visión de futuro y conocimientos es mayor, por no decir que es más barato y su poder de consumo es mayor que el de 65. Estoy de acuerdo con el sentido de l artículo en señalar el problema del envejecimiento y de los nuevos retos, pero cuidado con olvidarse de estos datos importantes. Toda esta obsesion por atrasar la edad de las prestaciones y alargar el de las cotizaciones sí repsonde a un problema real, pero hay también otras soluciones: Hay sectores del gasto público que son absolutamente deficitarios desde que se inventó el Mundo: Qué beneficio o superavits da el ejército?, la casa Real?, los sueldos de ex ministros, ex parlamentarios, ex consejeros, ex presidentes de Gobiernos autónomos… qué beneficio reporta las subvenciones a estudios inútiles?, se ha estudiado los efectos de racionalizar el derroche en los presupuestos? qué se ha hecho con el 23 % de economía sumergida?… Por favor no veamos como única solución financiera al futuro déficit de la seguridad social el recargar nuevamente sobre los esfuerzos de quien la está ya financiando. Hay solucines fuera del sistema (además de los impuestos)

    1. Julián: No discuto que haya que considerar otras contrapartidas, pero en mi simpleza aritmética me sigue pareciendo que si vivimos más y empezamos a trabajar más tarde, algo falla. Y por otro lado, no pierdo de vista que chinos, indios y brasileños, entre otros, están dispuestos a trabajar por menos y hacer casi las mismas cosas. Hay otra opción, apostar por la generación de conocimiento y productos nuevos de alto valor, pero me temo que esa opción no la toma nadie verdaderamente en serio. Los únicos que han entendido eso son japoneses, norteamericanos y nórdicos, y aún así, trabajarán más años, no lo dude.

    2. Ah! Y claro, se me olvidaba. Hay mucho de donde ahorrar, seguro que sí. Pero repase los porcentajes del PIB. Eso no es un catarro, Sería una pulmonía.

  3. Menudo rollo ha soltao, sr. Untalpérez. Da la sensación de que se quiere convencer a sí mismo… De verdad cree que hemos leído todos sus párrafos de paja para justificar lo injustificable.

    Ya sabe a lo que me refiero. Nadie pone en discusión que vayamos a vivir más, y que además lo hagamos en mejores en condiciones. Pero prevacerse en que en el Estado francés la gente protesta por el retraso de 2 annos en la asunción del derecho para cubir a la derecha nuestra en los recortes que pretende simultaneamente a haber salvado al «sistema financiero» con el dinero de los pagadores de impuestos y de los cotizantes de seguros sociales es algo que le tenemos que discutir los lectores de este grato Blog.

    Por claro, una cosa es que nos alarguen la edad a la que tendremos que jubilarnos como resultado de nuestra buena salud, y otra muy diferente es que se alargue de 15 a 20 annos el derecho actual a obtener una pensión mínima-ínfima contribuva con el fin de morder unos millones más por esa vía con los que subvencionar las provisiones al «sistema financiero» y otros gastos. Eso es un robo a mano armada.

    Y luego dicen de la ETA, que si tiene armas y que si tiene bombas y que qué mala es. Cuando cinismo ultraderechista.

    1. Una vez más me atribuye usted lo que no he dicho. Y por favor, no utilice expresiones como cinismo ultraderechista. No aportan elementos a la discusión, que es para lo que estamos aquí, y tan solo pretenden descalificar. Yo he omitido deliberadamente escribir qué opinión me merece la ideología que rezuma de sus comentarios, y más aún omito calificarle a usted.

  4. Lamento mi deficiente técnica dactilográfica y supongo que se entiende quería decir «precaverse» (debo ser un poco disléxico…).

    No se puede hablar de la ultraderecha? Claro, claro, la ultraderecha no existe, y las posiciones ultraderechistas no pueden existir en Euskadi, y menos en el entorno jeltzale. Eso son cosas que solo hay en Hungría, en Austria, en Holanda o en el PP y la marginal Falange espanola.

    Yo califico porque creo que aporto algo al hacerlo -si no no lo haría -, y Vd. no omite nada al dedicarme veintitrés palabras en su paralipsis final.

    1. ¡Claro que se puede hablar de la ultraderecha! ¡Faltaría más! Pero una cosa es hablar de la ultraderecha y otra es (des)calificar utilizando ese término. Con la descalificación no se aportan argumentos, y de hecho, es un recurso que suele utilizarse con ese propósito, el de evitar argumentar. Porque argumentos, usted, en su comentario anterior, no da ninguno, Se limita a realizar una serie de afirmaciones; eso es todo.
      Y diga lo que diga, sigo sin referirme a usted en mis palabras.
      Por cierto: gracias por el término; confieso que desconocía la palabra paralipsis.

  5. Bla bla bla, bla bla bla…. Lo siento, pero es que me pareces otro de los del pensamiento único en acción, de esos que negaban el cambio climático, el boom inmobiliario , la falsedad de las armas de destrucción masiva…etc. Alternativas hay miles, y fáciles de conseguir, pero claro, la imaginación no existe si lo más fácil es seguir la corriente de lo que te dictan los medios de desinformación masiva.

    1. ¡Vaya! Tantas alternativas…. y el mundo sin conocerlas…. No estaría mal que nos las contaras y que, de paso, te presentaras con alguna de ellas a las elecciones. Eso sí que estaría bien. Animaté hombre, no te cortes. Nos harías un favor a todos.
      Y sí, no lo dudes, claro que hay pensamiento único! ¡A la vista está!

  6. Don Iñako.Se cumplen 74 años de la creación de la Universidad Vasca por el Gobierno Vasco de Aguirre y con Leizaola de Consejero.El año que viene 75.
    Tu que tienes mando en plaza ya les podias decir a tus compañeros que organicen una buena conmemoración.hay gente que cree que la historia empieza con ellos ypor eso es bueno marcar hitos.Creo yo.

  7. Mi primera lectura transversal de su entrada es que expone ideas sensatas, por más que las bases en que se fundan sean movedizas y las proyecciones queden en eso, en proyecciones a la espera de confirmar en la realidad.
    Pero sería insensato, en mi opinión, renunciar a los instrumentos que tenemos para intentar situarnos menos mal ante lo que puede ocurrir y sustituir las previsiones basadas en estimaciones sobre modelos por las ficciones milenaristas basadas en creencias políticas, esas cuas_religiones con voluntad de creación de «el hombre nuevo» .
    Encontré a faltar en su escrito dos alusiones tópicas:
    – la de la «inutilidad» de los ejércitos, de las policías y demás, que tantos_recursos_consumen_sin_aportar_nada.
    – la de la «inutilidad» de la investigación del espacio exterior, que tantos_recursos_consume_sin_aportar_casi_nada.
    Algún comentarista ya ha hecho aflorar el primero de los tópicos.
    Aguardo a que traigan el segundo, en breve.
    Le aplaudo la claridad de su declaración: «… Es que a algunos no nos apetece renunciar al capitalismo.»

    También coincido bastante con usted en no atribuirle al capitalismo la culpa de todas las injusticias, ni la de todas las desigualdades que hasy en el mundo.

    Cultivo la duda y la curiosidad, volveré a leer su entrada con más calma, vale la pena para mí. También los comentarios; renuncio a comentar el del senador Anasagasti – de momento- y él lo entenderá.

    Una pregunta, ¿podría indicar alguna de las fuentes que ha utilizado?

    Gracias.

    1. Se ponen en cuestión la corrección de las previsiones y de las estimaciones subsiguientes de forma sistemática si de lo que se trata es de tomar alguna decisión que contraviene los designios ideológicos propios. Por eso la izquierda cuestiona las previsiones demográficas en que se basan la posturas favorables a reformar el sistema de pensiones. Está claro que el futuro es impredecible (afortunadamente y muy a pesar de la izquierda marxista, por cierto), pero es incuestionable que hoy vivimos más, empezamos a trabajar más tarde y nos jubilamos antes que hace unos años. Por eso, previsiones al margen, las únicas alternativas a reformar el sistema de pensiones pasarían por traer gente de fuera en grandes cantidades o por elevar mucho la productividad. Lo primero no le gusta a la gente y genera tensiones sociales proporcionales al volumen de gente que viene de fuera. Y lo segundo no se hace, porque intelectual y políticamente es difícil. Curiosamente la izquierda nunca cuestiona previsiones mucho más aventuradas, como las del curso que tomará la temperatura en el planeta durante el próximo siglo. Afortunadamente, es la derecha la que, en este caso, pone en cuestión esas previsiones. Así pues, siempre hay quien cuestiona las previsiones en que se basan las propuestas políticas de cara al futuro.
      No cuestiono la idoneidad de mantener ejército o policía porque uno y otra son necesarios, aunque la forma en que se usan pueda parecerme criticable en algunos casos. Tampoco cuestiono la conveniencia de investigar en espacio exterior por dos razones. Por un lado porque la especie humana está obligada a saber, cuanto más mejor y siempre más (esto es una convicción personal muy fuerte). Y por el otro, porque no sabemos cuándo esa investigación será clave para la continuidad de nuestra especie, pero algún día sospecho que lo será.
      En relación con la fuente, en este caso he recurrido al último número de The Economist, en el que Buttonwood (Old-age tension) cita un informe de Standard & Poor’s del 7 de octubre titulado «Global Agieng 2010: An Irreversible Truth» Pero creo que llevamos años conociendo informes (OCDE ha publicado alguno) con previsiones similares. No obstante, insisto en que más que los informes, siempre cuestionados, me fío de la mera constatación de cómo ha disminuido la duración de la vida laboral a la vez que ha aumentado la esperanza de vida. Para mí eso es suficiente.
      Saludos

      1. Le agradezco su amplia respuesta. No me hago a la idea de cómo se organiza para que la vida le dé para tanto, pero celebro que sea así y siento envidia. Antes habría escrito, «siento sana envidia». Me hicieron ver que la envidia siempre era cochina, cochina envidia. Tenían razón, dejé el eufemismo de lado.

        Mi punto de vista sobre las consecuencias del «suicidio demográfico de Europa» y del de España en particular, coincide muy mucho con el que ha expuesto usted.
        Tirando de ese hilo, le cuento algo, a modo de fábula.

        Me planteo cuánto de irreal tiene el que desde una pequeña comunidad – que demográficamente tiró la toalla ya hace lustros – por muy diferenciada de su entorno que se considere, por muy interesante que sea su patrimonio cultural específico y su relativo bienestar material actual, me pregunto cuánto tiene de irreal el que una parte de la misma cree presión política para configurar a la pequeña comunidad como «la sociedad soñada que nunca existió.»
        Me dice una amiga que eso, no sólo puede ser, si no que le conviene a esa pequeña comunidad el que así sea, el que se viva bajo una presión política de las que amenazan con reventar la caldera en cualquier momento. Sostiene mi amiga que eso es bueno, justo y preferible a lo que hay, por más que esa decisión de una parte de la pequeña colectividad tenga inmersa a toda ella en un largo y doloroso conflicto, con mucho sufrimiento humano incorporado, no con un sufrimiento poético o intelectual, ¡no!, con un sufrimiento de quirófano, ambulancias, bomberos y servicios de urgencias, con un sufrimiento de entierros, de funerales y de ausencias.
        Me dice mi amiga que no lo entiendo, ni lo entenderé nunca, por mi constatable déficit de proyectividad, con lo que he aumentado en uno el número de déficits que me reconozco…aunque sigo sin comprender ni el argumento de mi amiga, ni la sensatez de quienes impulsan tal presión política en una pequeña comunidad ampliamente heterogénea en sus modos de entender cómo organizar la convivencia, no perecer en el intento y llevarse bien con el entorno circundante, al que complica un poco la existencia con las turbulencias y padecimientos que se generan, mayormente, desde esa pequeña comunidad .

        Vuelvo a su amable y clara respuesta.
        Ha citado usted el cambio climático y he recordado la visita a Fosminer 2010 en el BEC y el comentario que me hicieron allí en relación con el tronco fósil de Hacinas, de 16 metros. Y lo grandes que se supone que eran las gimnospermas de aquella época. Y cómo el cambio climático en aquellos tiempos modificó la realidad de la vida sobre nuestro planeta.

        No me contaron nada sobre qué les pasó a los bivalvos, si es que los había ya. Ya lo siento.

        No había reparado hasta ahora en que las discusiones sobre la influencia de la acción humana en el cambio climático, respondieran a posicionamiento ideológico en lo político. Es más, no me cuadra que sea así ni por lo que he leído sobre el tema, ni sobre lo que me comenta mi amiga, a la que presto mucha atención porque es muy perspicaz e inteligente.

        Aparco el tema del cambio climático, por hoy.
        Ah, lo de Fosminer resultó bastante decepcionante para mí. Ni un vídeo, ni actividades de divulgación…ni casi nada, más allá de los puestos de venta. Un gran espacio con escaso contenido divulgativo y nula actividad que incite a la curiosidad.

        Voy a leerme de nuevo su entrada, con calma esta vez. Y los comentarios, leeré de nuevo los comentarios, incluido el del senador Anasagasti, que ha incorporado ya el comentario que me borraba en su propio blog.

        Saludos.

  8. no sería mala alternativa que la gente con treinta, cuarenta o cincuenta años no estuviera en el paro y subsidiada, sino dejar eso para cuando somos viejos y no podemos con el sombrero.

    elevar la edad de jubilación y los años de cotización con unas tasas de paro como las que tenemos no es una solución, sino ahondar en el problema de la gente real, ésa que hace posible los magníficos salarios de quienes nos recetan este tipo de cosas.

  9. Yo creía que lo de ser de izquierda es una convención para situar al pensamiento y sus seguidores que pretenden transformar el estado de las cosas (se supone que a mejor), no que uno fuera de ‘»la izquierda» y a partir de dicha atalaya juzgar para salvar o para condenar.

    Y que ser marxista es reconocer una realidad social y económica de acuerdo a como lo hizo Carlos Marx, se sea de izquierdas o se sea de derechas. Los que se sitúan en la derecha son muy marxistas, pues sabiendo lo que supone la evolución social hacia el socialismo se guardan mucho de tratar de que las cosas no cambien y retrasarla al máximo. Si no fueran marxistas no temerían nada y no serían tan contumazmente reaccionarios.

    La izquierda «marxista» (sic) tiene predeterminada la historia, pero la derecha al parecer no la tiene. Luego nos aseguran que la construcción del TAV de la Y Griega espanola sobre suelo vasco occidental es inevitable para la viabilidad de la economía y la sociedad vasca en el futuro en condiciones avanzadas, y nos juran y perjuran que es necesario lo del recorte de pensiones si no queremos evitar el caos económico de la sociedad, pero esto no es predeterminar la historia y el futuro.

    La ley del embudo.

    1. Yo no me considero de izquierdas, pero me gustaría que el mundo mejorase, y en mi modesta parcela de actividad me esfuerzo para ello. No hay que ser de izquierdas para desear un mundo mejor.
      Yo cuando hablo de izquierdas me refiero a una tendencia de pensamiento para la que el estado debe intervenir en todos los aspectos de la sociedad y hasta de nuestras vidas. Soy de los que cree que en muchas parcelas, las decisiones las debo tomar yo; no que el estado las tome por mí, porque no está facultado para hacerlo mejor que yo en las cosas que a mí me afectan.
      Yo no hablo de predeterminar, hablo de predecir. Todo lo que se hace tiene unas consecuencias; todo condiciona el futuro. La cuestión no es esa; la cuestión es si el futuro está abierto o no. Yo, con Karl Popper, pienso que el futuro no está escrito. Los marxistas creen que sí. El problema es que para que el futuro acabe siendo como ellos han predicho que será, están dispuestos a obligarnos a que aceptemos que tiene que ser así y que pensemos que eso es bueno para nosotros.

      1. Me adscribo a la izquierda y no creo que el Estado deba intervenir en todos los aspectos de nuestras vidas, pero desde luego no puede mirar para otro lado cuando le interesa al capital e intervenir en plan comunista cuando hay que salvar a la banca. Porque sí, de la noche a la mañana, aquí se apuntó al comunismo hasta el mismísimo George Bush.

        Yo creo que el modelo capitalista se ha agotado, como se agotó el modelo de socialismo real de los países del Este. Otra cosa es que el capitalismo no quiera verlo y pretenda refundarse para seguir haciendo lo mismo, lo que solo va a prolongar nuestra agonía.

        Marx dejó escrito en El Capital, es decir, nada menos que en 1867:

        “Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para que compre más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarrota de los bancos, los cuales tendrán que ser nacionalizados”.

        Pues eso, que quizás no se trate tanto de si Marx veía el futuro, como de que el capital se niegue a ver el presente.

  10. Bueno, eso es un camelo, con todos los respetos, Untalpérez. La música de Popper y Vargas Llosa suena muy bien, pero luego resulta que la práctica de su aplicación, más allá de en la creación de riqueza por todos los medios del mercado libre y sin fronteras ni regulaciones teórica, consiste en la intervención del Estado en la vida de la gente para imponer los intereses de los grupos a quienes defienden con su charlatanería.

    Por ejemplo, los liberales del PP y el PNV (y los partidos análogos, PSOE, etc.) aseguran ser muy de derechas (o muy de centro, según quede más bonito decir), muy liberales (que viene de libertad, no puede quedar más bonito) y que el Estado debe reducirse ante todo a la labor policial que asegure la propiedad y las libertades individuales, pero resulta que en la práctica utilizan el Estado para acabar con ellas cuando les place con el pretexto de que son delictivas -y de hecho lo son, pues ya se encargan de articularlas en sus códigos punitivos poniendo en sus leyes bajo proscripción todo aquello que sea subversivo del orden de los grupos que mantienen el poder. Son liberales para ellos, para los demás todo lo contrario. Así también yo soy liberal…

    La realidad es que, aunque sea una idea claustrofóbica, estamos en un mundo de carestía y superpoblado. Las cuentas no salen para todos. Todos no pueden tener bidé en casa. Algo de razón hay que reconocer en los marxistas, de derechas o de izquierdas. Si estuviera tan claro todos seríamos liberales, altos, rubios y guapos.

    1. Le respondo ahora, sr. Martínez-Labegerie, con más calma.
      No hace falta que me ponga usted ejemplos de lo que hacen o dicen unos y otros. Yo soy yo, y hablo por mi boca, y en mi único nombre.
      El estado es una especie de monstruo voraz que trata por todos los medios de penetrar en todos los ámbitos de nuestras vidas. Yo me rebelo ante eso. No me gusta. Los partidos de izquierda tienen una tendencia mucho mayor a hacer eso que los de derecha, porque forma parte de su doctrina. Y unos y otros tratan de imponernos algo siempre, aunque cada uno en distintos aspectos de nuestras vidas. La izquierda pretende decidir por nosotros en qué se gasta nuestro dinero. La derecha pretende decidir por nosotros qué debemos hacer con nuestro cuerpo, por ejemplo.

  11. La reflexiones bien elaboradas resultan, por lo menos a mí me resultan, útiles para tratar de entender un poco mejor el mundo en que estoy.

    Ese párrafo de Marx de 1867 es bien curioso y encaja, en parte, en la crisis bancaria que se ha ido propagando.
    Está bien.

    Recuerdo cómo trataban de explicarme algunos musulmanes, ellas y ellos, cómo su Corán traía ya explicaciones satisfactorias para todo, también para las corrientes marinas y las diferencias de salinidad en los océanos, corrientes de El Niño y La Niña incluidas.
    Bueno, es lo que les oí machaconamente,una y otra vez, durante años.

    Incrédulo como soy y no sólo en materia de religión, me pregunto si en la clarividente proyectividad de Marx o de Engels, o de ambos a la par, dejaron algo escrito sobre la implosión de un Estado de soviets, si es que puede tenerse por tal a la extinta URSS, que se autocalificaba de marxista, si mal no recuerdo.

    La cosa está en que las formas económicas basadas en el capitalismo, con todas las crisis que se les pueda sociar, perviven y son copiadas, parcialmente cuando menos, por un estado tan significativo ya como el chino y, en menor medida, con el reconocimiento de los errores cometidos en la década de los 50 anulando toda propiedad privada, también por la Cuba dirigida por el general Raúl Castro.

    Quedarían por precisar las estructuras económicas de los paises musulmanes, especialmente por lo que hace a la Banca, al crédito y a su concepción de la usura, pero eso me llevaría mucho más tiempo. Lo aparco.

    Quiero señalar sólo que la terminología derecha, izquierda me parece poco explicativa para estos tiempos, que la inquina contra el capitalismo dejará de ser visceral y podrá ser sugerente cuando aporte soluciones prácticas constatables a los problemas que se dan en el capitalismo, no de otro modo. Y quiero insistir en que la demográficamente declinante Europa puede escandalizarse lo que quiera de la poda en las cotas de protecciónn social que había alcanzado, pero que no va a ser por esa vía, me parece a mí, ni por la de las solas huelgas reivindicativas, que va conseguir atajar la hemorragia que hace inviable la supervivencia de un modo de vida para el que ya no es capaz de generar los recursos necesarios.
    Y si se pretende vestir a un santo desnudando a otro, el resultado puede ser peor que la dolencia inicial (léase disminución irreflexiva de gastos de defensa o de seguridad interior, por ejemplo; léase disminución irreflexiva de las inversiones en investigaciones tales como las del espacio exterior o las de los fondos marinos, por ejemplo).

    España tiene un magnífico campo de ahorro si racionaliza el muy complejo sistema de administraciones públicas que nos hemos dado, me parece a mí. Bien es verdad que podemos empeorarlo aún más, bastará con exacerbar un poco más las diferencias y generar nuevos entes territoriales, nuevos órganos legislativos y nuevas clientelas políticas que ocupen esos flamantes órganos destinados a estar aún «más cerca del ciudadano y más a su servicio».

    Ya casi siento su soplo en mi cogote…y no me gusta nada.
    ¿Dónde se puede adquirir algo de sentido común? ¿Dónde?

    Saludos.

  12. Cualesquiera que pudiesen ser las contradicciones o las diferencias ,las costumbres ,ect entre sistemas politicos como el Capitalismo classico que visiblemente a ido en decadencia pese a la crisis economica global y el Socialismo o izquierdismo ,pues visiblemente el socialismo cree en la dictadura del proletario segun el concepto marxista ,pero miremos que en que se manifiesta esta dictadura del Proletario socialista ,cuando los mismos sindicatos son capaces de paralizar los potenciales economicos y neuralgicos de naciones desarrolladas como Francia en este caso y de volcar sociedades enteras en protestas contra el gobierno , el obrero jamas posee control sobre si mismo ,sino que el sindicato ejerce su voluntad sobre este en total forma de control de sus medios y de la expresion del obrero .

  13. Estoy de acuerdo con su tesis. Unos quieren decir cómo gastar el dinero público y otros cómo usar el cuerpo, vale. Y a unos les llamamos de izquierda y a otros de derecha, como les podíamos llamar de arriba a unos y de abajo a otros.

    Yo soy tan libertario como Vd., en tal caso. Ahora bien, qué hacen negando ser entonces de izquierdas metomentodo los del PP y los del PNV decidiendo cómo gastarse los millares de millones de euros públicos en sus planes quinquenales?

    Por ejemplo el plan quinquenal del TAV de la Y Griega ferroviaria espanola sobre Vascongadas, con sus 71 viaductos implementados sobre los 72 kilómetros que discurren sobre tierra parece más un plan de Kruchov o de Mao-Tse-Dung, ciertamente. Y no me diga ahora que esto que digo está vacío, porque va relleno de toneladas y toneladas de hormigón de las personas a quienes representan el PNV y el PP-PSOE (FCC, Ferrovial, Uria y Altuna, Amenabar, ACS, Cámara de Comercio de Madrid, etcétera, etcétera, etcétera)

    Quiénes son los libertarios aquí y quiénes los quinquenales que deciden dónde gastarse el dinero ingente?

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