El tabaco mata

Anda el peronal ocupado estos días con lo de la ley anti-tabaco. Quizás porque no hay demasiadas noticias, en informativos y tertulias le han dado al asunto bastante cancha. Casualmente, entre ayer noche y hoy mañana he oído dos tertulias en Onda Vasca en las que los tertulianos habituales han dado su opinión al respecto, y me ha llamado la atención la forma en que algunos opinadores abordan este asunto y las contradicciones en que incurrimos. Después de decir que está bien que no se fume porque es malo para la salud, vienen a decir, -resumo y simplifico mucho-, que el gobierno nos quiere despistar con esta ley, que si el tabaco es tan malo, que lo prohiban, y que si no lo prohibe es porque lo que quiere el gobierno siempre es sacarle la pasta a la gente con el impuesto. Y que si ahora ponen tantos obstáculos es porque a la sanidad pública le salen tan caras las enfermedades asociadas al tabaquismo, que quieren ahorrarse dinerso. En resumen, que siempre todo mal.

Reproduzco a continuación el contenido de una columna que publiqué el 12 de septiembre de 2003 en la sección Zorroztarri del diario Berria:

“Las cosas cada vez se ponen peor para los fumadores. El tabaco es cada vez más caro. Los responsables sanitarios echan al tabaco la culpa de casi todas las enfermedades. Los medios no dejan de difundir informaciones preocupantes. Cada vez se puede fumar en menos lugares. Pero entre todas las actuaciones que se han tomado contra el tabaco, la última es la que me ha parecido la más dura: En letras mayúsculas y con la apariencia de una esquela, frases tan redondas como “Erretzeak hil dezake” (la pongo en vasco porque no recuerdo cómo está escrito eso en español) pueden leerse en los paquetes de tabaco.

Las cosas, admás, no quedarán ahí. Las autoridades comunitarias quieren poner en los paquetes de tabaco imágenes que causen miedo a los fumadores. Quieren poner fotos de pulmones dañados por el tabaco. Al fin y al cabo, de sobra es sabido que una imagen vale más que mil palabras.

Hace veinticinco años empecé a fumar. Desde entonces soy fumador. Hace unos diez años, la médico me mandó hacer pruebas respiratorias. Los resultados salieron muy bien, puesto que todos los indicadores arrojaron valores mejores que los propios de mi edad. “¿Bien, no?” le dije a la médico, “si el tabaco no me ha hecho daño, puedo seguir como hasta ahora”. Ella, sin embargo, había llegado a una conclusión muy diferente: “Si el tabaco no te ha hecho daño aún, deberías dejarlo cuanto antes, pues estás a tiempo de vivir sin que te lo cause”. Pero no dejé de fumar.

Siempre he pensado que había poderosas razones económicas tras esas campañas para dejar de fumar. Porque es cierto que el tabaco es fuente de enfermedades y que, por ello, ocasiona grandes gastos al erario público. Por eso pensaba yo que era mayor el gasto que ocasionaba el tabaquismo que lo que Hacienda recauda vía impuestos.

Eso pensaba yo hasta hace poco tiempo, hasta que un amigo que sabe mucho de todo esto me hizo ver que estaba equivocado. Según él, si hacemos bien las cuentas, los fumadores no ocasionamos perjuicios a la hacienda pública; al contrario, le proporcionamos beneficios. Como es sabido, la gente mayor es la que más gasto sanitario ocasiona y, además, hay que pagarles pensiones de jubilación. Así pues, la gente mayor, los jubilados, son los que más caros salen al erario público. Pero resulta que los fumadores tenemos una probabilidad menor de llegar a la vejez, porque el tabaco nos mata antes. Debo confesar que para mí no hay argumento más poderoso: esta vez sí, esta vez he dejado de fumar.”

11 comentarios sobre “El tabaco mata”

  1. Dejé de fumar hace dos años y medio (después de 17 años de fumeteo constante a razón de dos paquetes de tabaco rubio al día) y, con la fe de los conversos, además de la peor especie, he llegado a aborrecer con inquina el humo ajeno a mi alrededor.

    Llevo tres días comiendo el menú del día en distintos bares de Bilbao, en ausencia total de tabaco, y no quepo en mí de gozo. No tengo más argumento en favor de esta última medida legal más que mi propia satisfacción.

    Quizá uno: la ley no nos prohibe consumir tabaco o alcohol, ni nos limita las cantidades que podemos tomar, ni nos impide generar adicciones atroces a esta sustancia. Allá cada cual. Lo que nos prohíbe es consumirlas allí donde podemos causar perjuicio a terceros: en el caso del alcohol, para conducir vehículos, por ejemplo; en el caso del tabaco, en espacios públicos cerrados. Yo le veo esa lógica, pero ni la necesito, porque estoy muy contento.

    1. Yo dejé de fumar el 25 de julio de 2003. Fumaba entre dos y dos y medio paquetes diarios de Habanos. Lo dejé por si acaso y por la familia. No me molesta el humo de 1 cigarrillo, ni el de 2, pero no me gusta el olor que deja el tabaco en los sitios y en la ropa. Creo que la ley está muy bien. Creo que la lógica a la que obdece es indiscutible y estoy muy de acuerdo con lo que dices. Pero tampoco me parece mal lo que han hecho en Holanda, que han reformado la ley de hace 2 años para permitir fumar en negocios donde no hay empleados, pequeñas cafeterías en las que si el dueño quiere, se puede intoxicar libremente junto con sus parroquianos. Lo que me pone de los nervios es esa pose que han adoptado algunos «progres» contra la ley, por razones de lo más pintorescas.
      Saludos Esteban

  2. yo no creo que podamos poner en duda que el tabaco es malo. Fumo dos cajetillas (bueno, algo más) desde hace 30 años y por las mañanas a veces parezco un enfermo terminal.

    Efectivamente, mis resultados médicos hasta el presente son «buenos». Como mucho indican «ligera irritación de garganta de funador», es decir, nada para lo que un día podría llegar a decirme el galeno si persisto en tan dañina actitud…

    Pero no creo que estemos discutiendo de eso, sino de la ley que nos prohíbe fumar en los lugares tradicionales de ocio donde acudimos a beber y a fumar, al menos quienes no disponemos de un amplia biblioteca donde ponernos el smoking y pasar a echar una charleta con los amigos.

    Voy a intentar no cometer la imprudencia de que mi comentario sea más largo que el post, pero no sé si lo lograré aún resumiendo:

    1.- Que los fumadores seamos rentables o no al fisco sería cuestión de echar cuentas. Mientras tanto, lo que me parece impepinable es que nuestro «camello» parece bastante cínico.

    2.- Las leyes se hacen para regular la convivencia entre las personas, no para limitar de forma arbitraria la libertad de los fumadores, de los no fumadores o de los pelirrojos.

    3.- Se me ocurre mil formas de garantizar el derecho de los no fumadores a respirar un aire limpio al tiempo que se respeta la libertad de los fumadores para seguir matándonos poco a poco, sin prisas pero sin pausa. Me refiero, evidentemente, a la hostelería, no a las maternidades.

    4.- No me gusta el fumador que te echa el humo en la cara, como no me gusta el no fumador que pone a los niños por delante, como si los niños fueran parte imprescindible de ese paisaje de tascas, bares y tabernas.

    5.- Creo que sería más adecuado ir hacia la erradicación total del tabaquismo, mediante planes médicos (los fumadores no necesitamos campañas de información, ¡tenemos las pruebas de que el tabaco es malo!), terapias, fichero de fumadores (fichero opcional, desde luego), etc., en lugar de seguir haciendo hincapié en el precio (que castiga más a los menos pudientes) o la prohibición, que siempre es un fracaso colectivo.

    6.- Denunciar de forma anónima y sin presentar pruebas no me parece la forma más adecuada de defender un Estado de Derecho.

    En resumen, y para no aburrir, soy partidario de reeditar el motín de Esquilache y, una vez el Gobierno se baje de la burra, bajarme yo de la mía y mandar el tabaco a tomar vientos.

    1. Anticipo que no soy nada beligerante en este tema. Creo que hay dos cuestiones a considerar. Una es que en los locales donde hay trabajadores, estos inhalan humo tanto si son fumadores como si no. Quizás se podría legislar en la línea de lo que acaba de hacer Holanda, que autoriza fumar en bares y cafeterías pequeñas donde solo trabaja el dueño. Pero no lo veo claro, por la segunda cuestión. Y es que si no se prohibe con carácter general, no hay casi ningún bar en el que se prohibiría, porque los dueños casi siempre preferirían permitir el hábito. Por la sencilla razón de que los grupos siempre irían a los bares donde se permitiese fumar, con lo que en realidad no habría muchas opciones para los que no quieren exponerse al humo del tabaco.
      1. Creo que las cuentas salen: al estado no le conviene que fumes, por cínico que sea. 2. También se hacen las leyes para proteger la salud de los ciudadanos. 3. En lo relativo a la hostelería, a mí no se me ocurre nada aparte de lo que he dicho al principio. 4. Nada que decir de tu punto 4; a mí me gusta el olor del humo del tabaco si es reciente. 5 Eso de erradicación total no es posible; el tabaquismo es una adicción, y tiene además componentes estéticas, sociales y de otro tipo. No creo que sea erradicable. 6. Tengo entendido que las denuncias han de ser con identificación; no pueden ser anónimas.
      El gobierno no se va a bajar de la burra. No te conviene nada condicionar lo que hagas tú a lo que haga él. Anímate y deja de fumar, merece la pena. Esto sí que lo sé por experiencia.
      Saludos

      1. En lugar de copiar el modelo holandés podríamos hacer un modelo vasco. Por ejemplo, obligando a los bares a elegir entre tabaco o comidas y pintxos (para nuestros bareros esto sería todo un dilema -la libertad es un dilema- y, de paso, nos obligaría a los fumadores a respirar aire sano de vez en cuando).

        Y no soy de los que creen que el Gobierno esté ahí intentando que la palmemos justo antes de los 67, pero sí me llama la atención que el cuidado por nuestra salud vaya siempre acompañado de un aumento de precio, tasas e impuestos. De la misma forma que no se me escapa el repentino interés por la salud de los camareros, preocupación mucho menos preocupante en otras profesiones y actividades. (En la escala de contaminantes, ¿qué lugar ocupa el fumador? como en la crisis economica, ¿qué lugar ocupan quienes la están pagando?)

        Yo creo que el problema del gobierno ZP y de su homólogo vasco es la más absoluta falta de ideas en todos los ámbitos. Y a falta de ideas se «importan» las que otros tienen, sin atenerse a realidades concretas. Porque la hostelería en España o en Euskadi nada tiene que ver con la hostelería de esos países de los que nos llega la ola antitabaco. La hostelería en España es una forma de «vivir en la calle», de relacionarse, incluso de gastar horas de ocio de una forma que a mí se me antoja excesiva.

        (Cuando me dicen lo limpias que están las calles en los pueblos franceses, siempre respondo lo mismo: ¡claro, si es que no las usan!)

  3. ah, se me olvidaba, disculpen:

    ¿Alguien podría decirme cómo es que el arco parlamentario vasco al completo, y también sindical, defendiese hace nada a los trabajadores de la naval de Sestao, que es una industria de guerra, y hoy pasen olímpicamente de los bareros que van a tener que bajar la persiana?

    ¿Quizás la industria de guerra es menos nociva que el tabaco?

  4. Probar el aroma de un buen puro o un Cohiba un dia no tiene desperdicio ,antes , un buen cafe fuerte o al estilo cubano si es posible , despues un buen Romeo y Julietta o un Cohiba ,pero eso se puede hacer un dia ,no siempre ,el tabaquismo es muy malo para la salud y me parece bien que en lugares donde haiga gente ,infantes y personas que no fumen ,pues por logica no pueden ellos cargar con el habito de un fumador a su alrededor ,que inconcientemente e involutariamente encienda su cigarrillo a su alrededor ,el tabaquismo es un vicio involuntario en ocasiones ,lo mas logico es que se destinen lugares para que exista plena libertad para quienes fuman .

  5. (disculpen el inciso, pero lo que me parece una buena noticia de verdad es que ETA anuncie que deja de fumar. Sea por la ley antitabaco, por convencimiento propio o prácticamente obligados por sus próximos, espero que persistan en tan esperanzadora actitud)

  6. Enfoque Economia Positiva Enfoque Economia Normativa Analizar consecuencias de medidas concretas Valorar diferentes politicas Describir actividades Idear politicas que permitan alcanzar objetivos fijados Describir fuerzas politicas y economicas que dieron lugar a dichas medidas Ej. impuesto tabaco bebidas alcoholicas.

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