Círculo virtuoso

El avance de la tecnología y, más en concreto, de la de comunicaciones, ha propiciado que la inteligencia sea cada vez más valorada. Conforme los ordenadores han ido proporcionando más y más facilidades para acceder a la información y disponer de ella, más se valoran las personas capaces de hacer un buen análisis o uso de esa información (sea cual sea el campo de actividad).

Los hijos de padres que se han formado en la universidad tienen más posibilidades que los demás de formarse en la universidad y alcanzar un título universitario. Es muy probable que en esa concatenación incidan tanto factores hereditarios como ambientales. Entre estos está el ambiente familiar más o menos libresco, la riqueza de vocabulario de los padres y, en unos países más que en otros, la calidad de la escuela.

A lo anterior se añade el emparejamiento entre afines (desde el punto de vista formativo). Cada vez es mayor el porcentaje de hombres de alto nivel educativo que se emparejan con mujeres de su mismo nivel. Esto está ocurriendo en los países occidentales porque ha aumentado muchísimo el porcentaje de mujeres con titulación superior; en algunos países han llegado a alcanzar más mujeres que hombres el título universitario.

Eso es un círculo, círculo que puede ser calificado de virtuoso. En virtud de tal círculo, el talento está cada vez más lejos de la mediocridad, y dado que cada vez es mayor el valor que se otorga a la capacidad intelectual, cada vez habrá más distancia entre la remuneración de los más capaces y la de los menos. Y esto tiene evidentes consecuencias políticas y económicas de gran importancia.

Nota: Se me olvidaba decir que esto no se me ha ocurrido a mí. Lo he leído en un suplemento especial de The Economist, que, bajo el título “The few”, agrupa un conjunto de artículos sobre los líderes.

2 comentarios sobre “Círculo virtuoso”

  1. Discutirle a The Econoist me parece casi tan pretencioso como discutirte a tí, pero aún así me atreveré a decir que no creo demasiado en este tipo de pronósticos, al menos no creo en todo aquello que va más allá de lo que es evidente, es decir, que una persona preparada, formada, con una titulación tendrá siempre “a priori” más oportunidades que otra persona a la que no le han inculcado el vicio del saber.

    Pero si digo que soy escéptico es porque este tipo de análisis no suelen tener en cuenta una cosa bastante importante en la historia de la humanidad, cual es la voluntad de las personas. ¿Una fosa mayor entre clases medias y clases humildes?

    En España, y también en esta pequeña Euskadi la cosa suena a coña, si tenemos en cuenta que teniendo una de las juventudes más preparadas del mundo, hemos asistido a cómo un albañil o un fontanero superan con creces el sueldo de un médico, pero bueno, eso son particularidades… y espero que también sean historia pasada.

    Decía que en la presente situación asistimos a una ofensiva de la derecha que encuentra su caldo de cultivo en la inseguridad laboral y en el miedo que nos inocula la hipoteca sin pagar, los hijos pequeños, las numerosas facturas (yo gasto el dinero en facturas, el comer es lo de menos) que no pueden esperar.

    Pero si la derecha aprieta demasiado, llegará el día en que la cosa reviente por algún lado. No pronostico el apocalipsis, y no quiero pronosticar el enfrentamiento entre ideologías que históricamente se han mostrado totalitarias o con muy poca cintura, pero sí desde luego que pueden producirse cambios que The Economist no valora, de la misma forma que ningún experto internacional, de tantos como hay, fue capaz de pronosticar con 24 horas de antelación la caída del muero de Berlín.

    En fin, hoy escuchaba en el Teleberri a un experto economista que criticaba el proyecto de ley de vivienda del acutal gobierno vasco, y venía a decir que el mismo no contempla la expulsión inmediata de los inquilinos que no paguen el alquiler.

    El experto, por supuesto, no nos aclaraba si él era partidario de dejar a una familia cualquiera (él 38 años, ella, 34, con un niño de 8 y una hija de 6) de patitas en la calle a disfrutar del invierno o tendría que ser la administración la que con nuestros impuestos le sacase las castañas del fuego…

    Los expertos son buenos siempre que experticen los problemas en su totalidad. Pero esto es como cuando vas al médico con un cáncer terminal y te marean con idas y venidas a costa de que también tienes la vista cansada, que aunque parezca mentira, son cosas que ocurren, cuestión de dividir el trabajo y la vida hasta que nadie nos enteremos donde vivimos, qué hacemos y cuales son las relgas universales que manejan nuestros destinos.

    saludos y gracias por el post.

    1. Siento no disponer de tiempo (ni energía) para responder punto por punto tu comentario. Me limitaré a un aspecto. En el artículo no hay predicciones; quizás se aventura una tendencia. Lo que se hace, en casi todas sus líneas, es una descripción de algo que está ocurriendo en Occidente, con variantes en los diferentes países.
      Saludos

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