Malévola coincidencia

No hace falta ser un exégeta consumado para llegar a la conclusión de que existe una malévola coincidencia entre el texto del comunicado de ETA de hace unos días y los mensajes que, en relación con la organización terrorista y la izquierda abertzale, vienen lanzándose desde determinados círculos políticos, asociativos y mediáticos.

Con su comunicado, ETA pretende vender la moto de que los resultados que ha cosechado Bildu en las elecciones forales y municipales, constituyen una gran victoria de….(pásmense señores y señoras)…. ¡la misma ETA! Cierto es que las personas tenemos una gran capacidad de engañarnos a nosotros mismos, pero no hasta ese punto. Porque todo el mundo sabe que los resultados de Bildu indican precisamente todo lo contrario. Son, de hecho, muestra del fracaso histórico del terrorismo, la prueba inequívoca de que los crímenes han constituido un freno enorme a las posibilidades de la izquierda patriótica de incidir de manera efectiva en la marcha de las cosas. Porque han sido, precisamente, las expectativas de que el final del terror podía certificarse de conseguir Bildu unos buenos resultados, lo que llevó a mucha gente a ir a votar y escoger su papeleta. Se pongan como se pongan, los resultados de las elecciones forales y municipales han sido la gran derrota política de ETA.

Esa valoración es un verdadero esperpento, por supuesto, pero es un esperpento dañino. A buen hambre no hay pan duro, dice el refrán, y para quien necesita el espantajo terrorista para justificarlo todo, incluido lo difícilmente justificable, el pan duro de un comunicado tramposo y canalla se torna chuletón. Abundan en estos días pronunciamientos en los que las primeras frases se utilizan para dar la razón a ETA y las últimas para pedir la ilegalización de Bildu. Eso es lo que pretenden, y lo de menos es si su intención declarada de vencer al terror es genuina o si, por el contrario, no es más que retórica hueca, cuyo único propósito sería el de condicionar el devenir institucional vasco de los próximos años de modo similar a como han hecho hasta hace bien poco.

La exigencia a los terroristas de que declaren su desaparición o la renuncia definitiva al uso de la violencia es un imperativo ético para la mayoría. Para Bildu quizás no lo sea. Pero si no tienen constancia clara de que, de una forma o de otra, ETA va a declarar su pronto final, más valdría a sus dirigentes que fueran ellos los que públicamente se lo exijan. Son los más interesados. El patio español está revuelto. La situación económica ha hecho de la política un campo minado como no lo había estado en el pasado reciente. Y en el momento menos pensado puede explotar una de las muchas minas que hay sembradas por ahí. Si eso ocurre, la suerte de Bildu, de Sortu y de lo que pudiera venir detrás podría estar echada. Quizás sea eso lo que pretenden los terroristas o, al menos, algunos de ellos. Y eso es lo que, tal y como manifiestan a las claras, pretenden otros. Pero los líderes de la izquierda patriótica, sus bases, y un volumen muy importante de votantes han comprobado ya cuán lejos puede llevar el camino de la paz. Lo lógico es que actúen en consecuencia.

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