El mundo está mal

Después de todo, la semana pasada no terminó mal para el mundo. Hace unas semanas la señora Lagarde, recién nombrada directora gerente del FMI, abrió todavía más esa caja de truenos que lleva ya dos años dándonos sustos. Lo hizo cuando declaró que el mundo estaba al borde del abismo y que se requerían actuaciones decididas y valientes por parte de los líderes mundiales. Y ayer, al parecer, los poderosos de la tierra pusieron en práctica una de esas actuaciones decididas y valientes. Han decidido llenar el mundo de dólares y han tenido la valentía de echar la casa por la ventana. Visto el alborozo que causó la noticia a uno se le ocurre que quizás, solo quizás, debieran haberla tomado antes. Pero habrá que pensar que razones habría para no haberlo hecho y que, vaya usted a saber por qué, las hay para hacerlo ahora. Sea como fuere, esto es un sinvivir.

Por eso, por los sustos que nos llevamos un día sí y otro también, y por las perspectivas tan negras que tiene el panorama económico, hay noticias que reconfortan de manera especial, aunque apenas tengan sitio en los medios de comunicación. Me refiero ahora a un anuncio que acaba de hacer Unicef. Según dicho organismo, el número de niños menores de cinco años que muere cada año se ha reducido de los más de 12 millones en 1990 a 7’6 millones en 2010. Ese descenso significa que mueren ahora 12.000 niños menos al día que hace 20 años. En el mundo todavía mueren cada día 21.000 niños por causas evitables, y eso es algo que no debe olvidarse, pero 12.000 niños muertos menos al día es una cifra espectacular.

La noticia sorprenderá, sin duda, a muchos. Además, los medios casi ni la han sacado. Es una buena noticia, y deben de pensar que es de mal gusto, sobre todo en tiempos tan oscuros como estos, dar noticias luminosas. Pero no es la única. En la primera década de lo que llevamos de siglo hay menos guerras y menos muertos en las guerras que los que hubo en la mayoría de las décadas del siglo XX. Y si nos retrotraemos aún más, comprobaríamos que en proporción a la población, nunca hubo menos muertos en conflictos bélicos o por causa de agresiones físicas.

La economía no deja de darnos sustos, pero eso nos pasa sobre todo a algunos europeos y norteamericanos. Al resto del mundo no le va tan mal. China, India, Brasil y varios otros grandes países que superan, en conjunto, la mitad de la humanidad, crecen a ritmos de escándalo. Hay problemas económicos, hay incertidumbres, y cualquier día nos podemos desayunar con que en China ha estallado no sé qué burbuja. Pero a día de hoy, las cosas no van tan mal, ni mucho menos.

El mundo está mal. Para algunos está, incluso, muy mal. Pero lo cierto es que nunca estuvo mejor. Alfabetización, escolarización, esperanza de vida, sanidad, o cualquier otro aspecto que se examine, nos dira algo parecido: hoy mejor que hace una década, bastante mejor que hace dos, y mucho mejor que hace tres. Sé que esto no es del agrado de agoreros, profetas del apocalipsis, ni de quienes han venido al mundo para recordarnos nuestras miserias y nuestra endeble naturaleza. Pero es lo que hay, y yo me alegro. Y el que no se lo crea que consulte www.gapminder.org y podrá comprobar por sí mismo que a pesar de los pesares, el progreso se abre paso.

9 comentarios en «El mundo está mal»

  1. Completamente de acuerdo, Iñako. Pero también es verdad que, si no hubiese algunos que pusieran de manifiesto lo mal que están algunas cosas, esas cosas (quizá) seguirían estando mal.

    Dar visibilidad social a los problemas, creo, es el primer paso para su solución.

    1. Bienvenido a este rincón, Jose. Tres breves apostillas a lo que dices:
      1) Yo mismo insisto en que hay todavía grandes problemas. A mí no me tranquiliza que mueran menos niños, sino que me preocupa y disgusta que sigan muriendo miles cada día por causas evitables.
      2) Las situaciones injustas y los males hay que darlos a conocer, por supuesto, porque como dices, su resolución exige que se conozcan.
      3) Pero a la vez ocurre que a veces, lo que se hace para resolver un problema puede ayudar a lo contrario (ocurre con muchas donaciones internacionales que caen en manos de políticos y funcionarios corruptos), y de eso tenemos que ser conscientes.
      Pero creo que en lo fundamental (el mundo está mal, a pesar de eso mejora, y lo que está mal debe conocerse) estamos de acuerdo.

      1. Pillín, pillín.
        Nos impacta con un título que nada cuantifica, pero sobresalta.
        Y luego matiza, matiza, matiza, hasta que aflora la esperanza.

        ¡Muy bien, maestro!

        Estoy de acuerdo. No es como para tumbarse a la bartola, ni mucho menos, pero este mundo de hoy no es, ni de lejos, el peor de los escenarios en que se han movido nuestros antepasados.

        Me ha gustado, me ha gustado mucho su ingenioso modo de desarrollar esta entrada.

        Felicidades por el acierto.

  2. Aunque me borre los comentarios, que sepa que sigo pensando que no es usted pragmático sino uno de los mayores demagogos que he visto y que. por añadir, y ya que se lo come usted solo , me resultan del todo incompatible sus estudios con esa demagogia.

    pero bueno, me divierte, algo es algo.

    1. Ya que no le han borrado este comentario, sólo por curiosidad, mera y sencilla curiosidad, HK, ¿cómo se mide s um demagogo?

      Voy a tratar de averiguar si el Guinness tiene algo sobre la cuestión.

    2. Solo borro comentarios que a mi parecer son ofensivos, aunque no lo sean al parecer de quien los hace. Es una elemental medida de prudencia para que quienes participan se sientan cómodos.

  3. Y ya que. en esta ocasión, le ha dado por «liberarme la voz» añadir que posiblemente la paradoja que demuestra ser es lo que me hace tanta gracia A ver, ¿qué dije el otro día -en ese comentario que ha borrado o no le ha llegado – que no haya dicho hoy? Nada, no he variado ni un pelo. Dije y digo, que va a ser casi seguro la reaclaración para nada, que usted , aunque diga que no sabe de economía, tiene una postura clara -equivocada o acertada- frente a los mercados y frente a la política económica de EEUU. ¿Qué coño le obliga a restar claridad a sus ideas el hecho de cambiar de formato? Que no le entiendo, de verdad. Pero nada de nada.

  4. He pensado que a lo mejor tengo un fallo en eso de por qué no «le pillo el sentido» de las coas. Porque es imposible. Usted proviene de una ciencia perfecta, en la que todo es demostrable. Probablemente porque mi primera visión sobre usted fuera esa, me obliga a pensar que es un ser que analiza las cosas con completa objetividad y que, profesionalmente, no va a dar un juicio a la ligera. Claro, que como mera persona tiene derecho a ello. Y de hecho , porbablemente, en ese sentido, eso sea lo que haga aunque lo que a mí me gustaría es que pudiera analizar las cosas de esa perfecta ciencia que es la suya. Así que para leerle me voy a olvidar de su profesión, porque si fusiono ambas cosas no puedo tomarle en serio. Ni en una ni en otra.

    Vale,en serio, me he propuesto no leerle desde el punto de vista de su profesión. De verdad.

  5. ‘¿Sirve para algo la ciencia?’

    Provocadora pregunta, confío en que los 10 minutos le den para desarrollar tres ideas claramente.
    Me perderé la puesta en escena porque no estaré en Bilbao. Y lo siento.

    Preferiría aplaudirle en vivo y en directo.
    Ahí va, por anticipado: plas, plas, plas, plas,…..plas.

    Leía un prólogo de Stefan Zweig esta tarde y aún estoy impresionado por la lucidez con que transmitía su visión de la vida que le había tocado hasta aquel momento:
    «…tres veces he perdido mi casa, mis papeles, todo. Escribo de memoria pues, sabiendo que la memoria no conserva ciertas cuestiones porque sí ni abandona otras sin más…»

    Y comentaba dos cosas bien sencillas de retener:
    – el siglo XIX en Europa puede caracterizarse como el siglo moldeado por los deseos de seguridad, de previsibilidad del futuro y de confianza en las bondades del progreso, científico y técnico. El corolario de esas actitudes era el de que el comportamiento humano se encaminaría hacia la bondad, aunque más lentamente.
    – el siglo XX en Europa, arrasó con tan ingénuas expectativas. Vió florecer y arraigar el fascismo, el nacionalsocialismo, el bolchevismo y, lo más pernicioso en palabras de Zweig: el nacionalismo.

    Tengo curiosidad por poder leer, ya que no podré asistir, su intervención en esa convocatoria de «Ciencia express» que veo anunciada también como «Amazing Bilbao 2011». ¿Podrá ser o van a subirla a You Tube también?

    Saludos.

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