Movilización vs. abstención

El CIS dio el golpe la pasada semana al hacer públicas las estimaciones de voto que arrojaba su sondeo para las elecciones del 20N en Euskadi. Causó sorpresa en casi todos, incredulidad en algunos, y estupor y rechazo en otros. Los partidos grandes manejaban encuestas que dibujaban un panorama diferente y, en general, coincidente: triple empate entre PNV, Amaiur y PP, y un resultado algo peor para el PSE. Por esa razón la encuesta del CIS cogió al personal a contrapelo.

Esta misma semana Deia ha publicado otro sondeo, realizado por Gizaker, con una muestra sensiblemente mayor a la que había utilizado el CIS. Según ese sondeo, PNV y Amaiur se disputan el liderazgo electoral en la CAV, mientras que el PSE queda muy rezagado. La clave, al parecer, radica en la fenomenal pérdida de apoyos que sufriría el PSE, porque pasar del 39% al 18% de los votos (de 9 a 3 diputados) es una gran pérdida.

Si los resultados de esta encuesta reflejasen la realidad electoral, habría dos preguntas clave que responder: ¿A dónde irían los votos que perdería el PSE? y ¿de dónde vendrían los votos que obtendría Amaiur? Si la participación se mantiene en términos similares a los de las anteriores legislativas, las respuestas a las dos preguntas están muy relacionadas la una con la otra. Porque la izquierda patriótica no se presentó a las legislativas de 2008 y parte de sus votantes, -muchos, quizás-, se abstuvieron. Y porque ahora, a la vista de los datos, da la impresión de que muchos de los que dejen de votar al PSE acabarán también absteniéndose. Se trataría, por lo tanto, de dos contribuciones diferentes, pero de similar magnitud, a la bolsa de la abstención. Y eso explicaría que, sin variar apenas el porcentaje de abstención, unos (PSE) bajen tanto, los otros (Amaiur) obtengan de repente tanto, y los otros dos (PNV y PP) no experimenten grandes variaciones.

Es evidente que, para ser fiel a la foto que dibuja la encuesta publicada por Deia, ese esquema general requiere matices importantes. Uno es que parte del voto que ganará el PP proviene, seguramente del PSE y el otro es que parte del anterior voto de EA, Aralar y EB será cosechado por Amaiur. Hasta aquí, todo parece claro, muy claro incluso. Pero dudo mucho que el día 20 las cosas transcurran de ese modo.

Sospecho que los resultados que obtendrán el PNV, Amaiur y el PP no serán muy diferentes, en términos absolutos, de los que proyecta el sondeo de Deia. Si acaso, podrían ser algo peores. Pero también creo que el PSE obtendrá mejores resultados que los que se le atribuyen. Porque creo que parte de su electorado que hace dos semanas pensaba abstenerse, a la hora de la verdad, votará. En Euskadi hay muchos votantes de izquierdas que no querrán facilitar una humillación electoral socialista como la que prevén las encuestas, y además, los cabezas de lista del PSE por Vizcaya, Álava y Guipúzcoa son muy buenos candidatos, probablemente los políticos socialistas mejor valorados en Euskadi.

Quizás los resultados electorales acaben finalmente en algún punto intermedio entre las estimaciones del CIS y las de Gizaker, aunque más cerca de estas que de aquellas. Y por ello, no habría que descartar algo parecido a un cuádruple empate en porcentajes de voto o, al menos, menores diferencias que las que proyecta el sondeo de Deia. Si ello fuera así, que el PNV y Amaiur puedan constituir grupo parlamentario quizás lo decida un pequeño número de votos, por lo que la capacidad de unos y otros para movilizar a su electorado en los últimos días de campaña adquirirá una importancia capital.

Un comentario sobre “Movilización vs. abstención”

  1. El voto en estas elecciones generales en la CAPV aún no será un voto en condiciones normales, a mi modo de ver, porque pesa mucho el miedo que el terrorismo ha inoculado en el cuerpo social durante décadas. Que ahora haya un atisbo de esperanza sobre el fin de ETA y su derrota, es sólo eso, un atisbo . Y el enorme esfuerzo que la izquierda patriótica hace por presentar ese atisbo como una “victoria” no pasa de ser un elemento más en su lucha contra el Estado al que pretende destruir y sustituir.

    La propaganda es la propaganda y no seré yo quien minimice sus efectos, que pueden ser perversos.

    El 21 N veremos lo que habrá dado de si la consulta al pueblo soberano. Y mientras, me propongo dejar pasar el chaparrón de propaganda que nos inunda, se desborda y quizás hasta consiga enlodarlo todo un poco más.

    Los asuntos cotidianos seguirán ahí: el caso De Miguel, el descarado quebrantamiento de las decisiones judiciales por parte de algunos, la falta de transparencia en el manejo de fondos públicos y tantos otros.

    Salud y saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *