El fútbol

El fútbol antaño era espectáculo dominical. Por la mañana había que asistir a misa; era la obligación. Y por la tarde íbamos al estadio; era la devoción. El ritual espectáculo vespertino compensaba, en cierto modo, la aburrida liturgia matutina. El lunes, los resultados del domingo eran el tema de conversación en el recreo, y por la noche, después de cenar, veíamos las jugadas dudosas y los goles de la jornada. La resaca del domingo liguero llegaba hasta el martes, porque los periódicos diarios no salían los lunes y dedicaban el martes a analizar la jornada deportiva. Y había vacaciones, vaya si las había; en las primeras semanas del verano llegaba al fútbol la estivación.

Pero aparecieron las televisiones privadas, y tras las privadas analógicas, las digitales. La multiplicación de canales elevó la competencia. Y con la competencia, proliferó la oferta. Los antiguos clubes, ahora sociedades anónimas, encontraron una fabulosa gallina de los huevos de oro. Sus presupuestos han alcanzado magnitudes asombrosas, aunque, paradójicamente, han conseguido hacer el milagro de gastar en fichajes mucho más de lo que ingresan.

Lo que antes era un espectáculo de tarde dominical se ha convertido en el hecho social más importante. Es el fenómeno al que más atención prestan los medios de comunicación de masas. Casi todos los días de la semana hay fútbol en televisión. Todos los informativos le dedican una parte significativa de su tiempo. Los diarios de información general llenan páginas con el fútbol y en las portadas cada vez es más habitual la imagen futbolística de gran formato. Entre los periódicos más vendidos (y más leídos) están los deportivos, con el fútbol como deporte rey. La información deportiva es, de hecho, la prensa rosa de los hombres. El fútbol altera la programación de radios y televisiones. Está en los autobuses, y en los taxis cada vez es más habitual oír emisoras dedicadas al deporte en exclusiva, mayoritariamente al fútbol.

El fútbol invade nuestras vidas. Se ha convertido en una plaga. Está en todas partes: es como el aire que respiramos. Y no tiene remedio.

8 comentarios sobre “El fútbol”

  1. Estoy de acuerdo contigo, Pérez. Y creo que tú puedes estarlo conmigo respecto a lo difícil de justificar que es el sobrecoste de los derechos de emisión del fútbol para las televisiones públicas, en según que circunstancias (por ejemplo, la actual, de contención económica galopante), cuando más allá de cifras de audiencia, los partidos no aportan demasiado a las cadenas.
    Me he acordado de este post, que publiqué hace un par de semanas cuando me he enterado de que el partido de esta noche lo emite Cuatro. ¿Cuatro? Pues vale… y si lo emite cualquier otra, allá que vamos… ¿no?

    http://blogs.deia.com/elaudimetro/2012/02/16/futbol-de-salon/

  2. De acuerdo en todo y añadiría que en ciertos lugares, aquellos en los que rigen nuestras vidas, encantados mas si cabe que el forofo, y por evidentemente otras razones. Lo que se me hace indigesto de verdad, es la transmisión de esa idea de orgullo como perteneciente a un colectivo, por un partido de fútbol.
    Saludos

  3. Me parece que el futbol como deporte sea interesante ,pero mas importante es trabajar y atender a la familia ,es mas importante que el futbol que mas bien se ha convertido en una programacion inducida al espectador , el futbol puede que sea una programacion con un alto nivel de audiencia .

  4. Es una invasión que no me molesta, la verdad.
    Y eso que tengo serias dificultades para saber si es un fuera de juego, o no etc.
    En los patios de los Colegios es fácil ver a qué juegan los peques, y qué es la alterantiva deportiva que se les propone los fines de semana en todos los Colegios.

    Luego está esa idea escondida de que aquellos a los que les gusta el futbol, son un poco tarugos y todos intentan apartarse del Marca como si fuera un bacilo de Antrax .

    MOlestar e invasión más me parece la pornografía gratuita de los periódicos, de internet, la posibilidad que a cualqueir edad se puedan ver las mujeres en esa liga incansable de vender sexo por unas monedas.
    Y tampoco tiene remedio.

  5. Como dices, los clubes gastan más en fichajes de lo que ingresan. El fútbol es un negocio ruinoso, o sea, no es un negocio; pero se mantiene por las subvenciones del estado. Ahora podemos preguntarnos ¿ y por qué el estado mantiene este espectáculo? ¿ por qué tiene interés en su promoción? ¿ por qué los medios de comunicación se vuelcan con el fútbol? La respuesta creo que es muy clara » Pan y circo» ( ya ni pan).

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