Elecciones, ¿para cuándo?

Lo mejor para el país es que se celebren elecciones cuanto antes. Si ya desde su origen la legitimidad de este gobierno estuvo en entredicho, una vez que la denominada izquierda abertzale pudo concurrir a las elecciones de hace un año, esa legitimidad, lisa y llanamente, se esfumó. Sostenían el Gobierno vasco dos partidos que no llegan a representar hoy a la tercera parte del electorado. Además, el propio lehendakari fue el encargado de abrir la precampaña hace semanas. Y el clima de desencuentro que han venido escenificando PSE y PP desde entonces, culminó el lunes con las declaraciones de Antonio Basagoiti. A día de hoy la representatividad del gobierno no llega al 20% del electorado. Un ejecutivo con tan mínimo sustento no está en condiciones de desarrollar las políticas que se requieren en una situación tan difícil como la actual, y cada día que pase será un día perdido. ¿Tendremos, entonces, elecciones anticipadas? Al país le conviene, desde luego, ¿pero qué es lo que conviene a los partidos?

El PP tiene poco que ganar agotando la legislatura. Sospecho que dentro de un año su desgaste alcanzará el máximo tras más de un año gobernando en Madrid. A Mariano Rajoy le habrá dado tiempo de incumplir todos y cada uno de sus compromisos electorales, pero el empleo no habrá empezado a remontar aún. Ir a unas autonómicas en la CAV en esas condiciones sería muy comprometido. Para ellos, cuanto antes se celebren, mejor.

El PSE, sin embargo, se encontraría más cómodo de aquí a un año. Para empezar, está el “factor humano”, ese que tanta fuerza tiene. Por otro lado, en un año más le habrá dado tiempo a que Rajoy nos haga olvidar el desastre de Rodríguez Zapatero, y le habrá permitido distanciarse del que ha sido su sostén hasta hace nada. A los discursos de sus líderes solo les falta el aderezo indumentario de la pana para que parezcan socialistas de los de antes. Pero por la misma razón, a los populares este plan no les conviene.

Para Amaiur, Sortu o como quiera que se rebautice la antigua Batasuna en las próximas elecciones, cuanto antes se celebren, mejor será. Menos desgaste sufrirán así allí donde gobiernan. Además, el arreón del que se benefició en su emergencia electoral habrá perdido fuelle dentro de un año. Y los efectos reactivos de la inhabilitación a Arnaldo Otegi se habrán disipado en parte. Y, en definitiva, cuanto antes haya elecciones, antes estarán en el Parlamento, y son ya muchos los años a la intemperie en el patio autonómico de esta parte del país.

Y, por último, al PNV le conviene que se agote la legislatura. Le conviene por dos razones. Por un lado, no hay que olvidar que no ha designado candidato a lehendakari aún. Le interesa contar con tiempo para promocionar su imagen y, por si los hubiere, para dejar atrás los conflictos que últimamente salpican los procesos internos en el partido. Por eso, cuanto más lejos de las elecciones quede la elección del candidato, mejor. Y por el otro, el PNV aspira a gobernar, pero gobernar durante los próximos doce meses va a ser un verdadero vía crucis. No sabemos qué pasará en 2013, pero ya sabemos que 2012 está siendo catastrófico. ¿Para que tirar un año de gobierno por la borda? Por eso, lo que más le conviene es que se celebren las elecciones en la primavera de 2013. Si, con un poco de suerte, lo peor ya ha pasado para entonces, a partir de ahí la cosas irán mejor, y si no, menos tardarán para que empiecen a enderezarse.

¿Qué pasará? No tengo la más remota idea. El final del Gobierno socialista será una larga agonía si llegan hasta el año que viene; pero tienen razones muy poderosas para afrontar el trance.

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