No acaba de morir

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Aunque savo el PSOE y el PNV, los partidos representados en el parlamento, o sus nombres, han cambiado, el esquema general de la transición se mantiene hoy.

Las últimas encuestas, hasta ahora, habían dibujado para el conjunto de España un panorama muy diferente del que conocíamos. Tras las europeas del pasado año, la emergencia de Podemos había tenido gran impacto en el ambiente político. Muchos pensábamos que podría llegar a superar al mismísimo Partido Socialista. Eso es lo que en octubre de 2014 y enero de este año aventuraba la encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): socialistas y populistas de izquierdas –o neocomunistas, si se prefiere- empataban en estimación de voto con un 23% aproximadamente, y el PP se encontraba a cuatro puntos porcentuales, a tiro de piedra, como quien dice. Lejos de los anteriores quedaban Izquierda Unida y UPyD, que veían disminuir su apoyo en beneficio de las huestes de Pablo Iglesias. Los dos partidos cuyas expectativas más habían mejorado tras el ciclo electoral de 2011 y que, hasta entonces, habían recogido la intención de voto inducida por el rechazo a los dos grandes partidos españoles, veían, tras las europeas, que unos recién llegados iban a cobrar su pieza. Eso pensábamos en enero.

Pero, tal y como indica la encuesta de abril del CIS, la tuerca ha dado una vuelta más. Otros recién llegados, Ciudadanos, han dado un salto importante en apenas tres meses y con un 14% de intención de voto, amenazan la posición de Podemos (16%). Es cierto que se han beneficiado del continuo desgaste del PP y de la torpeza de los líderes de UPyD. Pero esos dos factores no explican por sí solos el salto que han dado en intención de voto, y todo hace indicar que gran parte de los apoyos de los de Ribera provienen de personas que hasta enero habían declarado su intención de votar a los de Iglesias. De hecho, entre enero y abril Ciudadanos sube alrededor de diez puntos porcentuales en intención de voto, a la vez que Podemos pierde siete y UPyD tres. Esto indica que hay una masa importante de votantes enfadados con los partidos tradicionales, cuyas preferencias han ido cambiando de IU y UPyD hacia Podemos, primero, y hacia Ciudadanos después.

No es mi intención valorar las razones de tales mudanzas que serán, además, variadas y complejas. Me interesa valorar la situación. Tal y como la retrata el CIS en este momento, PP y PSOE se aproximan a un empate y marchan destacados, con intenciones de voto en torno al 25%. En un segundo grupo se encuentran Podemos y Ciudadanos, rondando el 15%. Y mucho más atrás IU (5%) y UPyD (2%), sin apenas posibilidades de condicionar la política autonómica y municipal en los próximos años.

No es un panorama tan nuevo como el que nos parecía en enero, pero si esas estimaciones son acertadas, en algunas regiones y municipios importantes van a obligar a hacer juegos malabares para configurar, si es que tal cosa es posible, gobiernos estables. Lo que estamos viendo en Andalucía se repetirá en la mayoría de las comunidades autónomas, aunque en casi todas ellas será la derecha la que tenga que ocuparse de la tarea, y no lo va a tener fácil.

En los primeros años de la transición había dos grandes partidos y unos cuantos medianos y pequeños; era un bipartidismo imperfecto. Más tarde el bipartidismo se consolidó. Hace uno o dos meses nos ha parecido que había pasado a mejor vida y que dos fuerzas emergentes –Podemos y Ciudadanos- ponían en cuestión el sistema de las tres últimas décadas. Pero ahora parece que eso era un espejismo. Y es que el bipartidismo es un muerto que no acaba de morir.

2 comentarios en «No acaba de morir»

  1. Ingenioso eso de que estamos, casi, como en 1977.
    Ya, ya, se refiere al Congreso de los Diputados y a la estimación de escaños…según las encuestas.
    No lo veo de ese modo.
    Vienen machacando en los medios con que en Europa ya no es tiempo de mayorías absolutas.
    Vale. Pues será que Cameron no es europeo,…según las encuestas.

    1. No tengo la menor idea de si es o no tiempo de mayorías absolutas. Me limito a comentar los resultados de la encuesta del CIS y a constatar que prevé una distribución de votos muy parecida a la del comienzo de la transición, solo que cambiando algunos actores.
      Por lo demás, ya me gustaría a mí que en España hubiera un sistema mayoritario como el británico. Los sistemas mayoritarios propician mayorías que los proporcionales no facilitan. El sistema español es, a esos efectos, muy raro, pero no creo que se puedan hacer comparaciones entre tendencias de países con sistemas electorales diferentes.
      [Bienvenido de nuevo, por cierto.]

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