Rechazo al inmigrante

inmigrantes.estrecho.gibraltar.deia_12832_1Centenares de personas mueren cada año intentando llegar a las costas meridionales de Europa. Y hoy se agolpan por miles a este lado del Canal los que quieren acceder al Reino Unido. Doscientos cincuenta millones de personas viven lejos del lugar en que nacieron. Nunca en la historia de la humanidad había ido tanta gente a vivir lejos de su lugar de nacimiento. Ese número no ha dejado de crecer ni dejará de hacerlo en las próximas décadas. Los emigrantes soportan el rechazo, más o menos intenso, de los naturales de los lugares en que se asientan. Por eso es conveniente caracterizar las razones de la hostilidad, las ideas que anidan en la mente de las personas, que hacen que se produzca y que lleguen a convertirlo en un factor decisivo en la vida social y política.

Los psicólogos que han estudiado el fenómeno del rechazo al inmigrante han encontrado que, por norma, los grupos socialmente dominantes tienden a creer que el suyo es un grupo superior y con derecho, por lo tanto, a disfrutar de ciertos privilegios. Por esa razón, si creen que han de sacrificar parte de sus recursos o si ven peligrar su forma de vida, reaccionan rechazando a quienes ven como una amenaza. En esas actitudes tiene mucha importancia la creencia generalizada en la noción de la “suma cero”. Los que creen en esa noción piensan que el volumen de recursos disponibles es constante y que, por lo tanto, un aumento en el número de personas que compiten por ellos, conlleva necesariamente el riesgo de ver disminuir “su” parte. El argumento de “suma cero” carece de justificación, porque los recursos no se encuentran en cantidades fijas y constantes. Pero es una idea muy extendida en las sociedades occidentales y muy promocionada, por cierto, por las organizaciones de izquierda. Por esa razón, los extranjeros pobres se enfrentan al dilema de “maldito si lo logra, maldito si no”: cuando les va bien, se les acusa de haber reducido los trabajos y oportunidades a que tienen acceso los naturales; pero si les va mal, se les reprocha el aprovecharse de los recursos de todos para el socorro social.

Los juicios erróneos en relación con los recursos disponibles, así como sobre la amenaza que suponen los inmigrantes, se exacerban en tiempo de recesión económica o cuando aumenta la incertidumbre acerca de lo que deparará el futuro. Bajo esas circunstancias, la demanda de igualdad de derechos para todos actúa, incluso, aumentando la hostilidad hacia los foráneos por parte de los naturales más reacios a su aceptación.

No hay recetas simples para neutralizar o minimizar la hostilidad hacia los inmigrantes pobres. Pero está claro que la mera reivindicación de igualdad de derechos para todos no es suficiente. Es preciso implantar políticas de inmigración que tengan en cuenta la capacidad de la sociedades para integrar gentes procedentes de otros países, evitando el riesgo de formación de guetos marginales. Pero eso es difícil. Es preciso, también, reconocer a los extranjeros los mismos derechos que a los nacionales en cuestiones básicas, como salud y educación. Pero eso tiene costes y hay que saber explicárselo a la gente. Y por último, es muy importante hacer pedagogía: el argumento de la “suma cero” es peligrosamente falaz. La llegada de personas con empuje y determinación, como suelen ser los inmigrantes, puede ser motor de progreso económico. Pero eso deja de ser cierto si el fenómeno migratorio propicia la formación de guetos, con los problemas de marginación social y de alteración de la convivencia que comportan. También eso ha de ser tenido en cuenta y evitarse.

9 comentarios en «Rechazo al inmigrante»

  1. En el mundo animal, ¿cómo funcionan las cosas? ¿Puede llegar un grupo a sumarse a otro grupo de de su misma especie y convivir sin conflictos graves sobre el mismo territorio?
    En el caso de los humanos y referido al siglo XX, recuerdo que UNESCO alertó, ya hace décadas, de que cuando se altera en más de un 15 % la composicion de un grupo humano por la incorporacions de personas con otra cultura distinta y distants a la del grupo receptor, estalla el conflicto entre ambos grupos humanos.

    Bueno seria profundizar en el conocimiento científico de nuestro comportamiento a estos efectos. Las bonitas palabras (multiculturalismo, derechos humanos,…) no me parece que puedan suplir los beneficios de un conocimiento sólido y fundado sobre las claves de nuestro comportamento, si es que existents tales claves.
    Y ahi lo dejo por hoy.

    1. En el mundo animal hay de todo. Y en cualquier caso, más nos conviene no caer en la falacia naturalista, nos podría llevar muy lejos. Y sí, se conoce bastante bien nuestro comportamiento al interaccionar grupos diferentes. Somos una especie eusocial, cuyos individuos disponen de mecanismos fisiológicos que incentivan, a la vez, la cohesión interna del grupo y el rechazo a los miembros de otros grupos. Y según algunos especialistas, los grupos son unidades de selección natural, o sea, sujetos evolutivos. Pero este es un tema que no se puede ventilar en unas líneas. Pero repito: cuidado con la falacia naturalista; es muy fácil pasar de explicar algo a justificarlo.
      «Derechos humanos» no son bonitas palabras. No para mí, al menos.

  2. Aclaro, que parece conveniente.
    Mi pregunta inicial en el anterior comentario era retórica y un poco provocadora por su condición académica.
    Y estoy de acuerdo en que el asunto no cabe tratarlo en este momento y aquí, pero habrá otros foros adecuados que desconozco aún.
    Le provoqué para tratar de saber, pude pedirle las fuentes para saber más sobre el tema, pero no lo hice. Y me disculpo por ello: Lo siento.

    Un comentario más, ahora sobre «Derechos humanos». Me los tomo en serio y procuro, hasta donde puedo, su implantación y vigencia donde aún no rigen, que es para una enorme cantidad de personas. Y pongo un ejemplo sencillo y elocuente. Ningún país musulmán reconoce el derecho de cualquier niño musulmán a cambiar de religión o a no tener ninguna, como reflejan las reservas que introducen al suscribir tratados internacionales relativos al tema.
    La «universalidad» de los derechos humanos es, desgraciadamente un mero propósito sostenido, hoy por hoy, sólo por los países con una democracia a «lo occidental».

    No tengo claro lo de la «falacia naturalista» en relación con la avalancha migratoria que desembarca en Europa.
    Los humanos tenemos alguna capacidad para proponeros metas y para trabajar para alcanzarlas.

    Si digo que, solidaridad por solidaridad, tendran que explicar bien, no pocos sin papeles como ejercen ellos su solidaridad respecto de las personas que quedan en sus paises de origen privadas de su fortaleza, de su arrojo y de sus capacidades para mejorar allí las condiciones de vida.

    La mejora de las condiciones de vida en muchos paises no pasa, en mi opinion, por aceptar en silencio aquí la desercion de muchos brazos y de muchas inteligencias que son necesarias allí, en sus países de origen.
    Ya basta de fomentar la mala conciencia entre los europeos por las pésimas condiciones de vida en otras partes del mundo, mientras un sólo país, Corea del Norte, fábrica más de 200.000 fusiles ametralladores cada año (que colocara en algún otro lugar del planeta) sin cortarse un pelo cuando sufre hambrunas (y hay amargo recuerdo de ellas, no hace tantas décadas) para implorar ayuda humanitaria.

    Desarrollar cabalmente una argumentación sobre lo anterior requiere más espacio y más tiempo.

    Salud y saludos, profesor.

    1. Hola de nuevo, y aclaración por aclaración.
      Le he dicho que en animales hay de todo porque de hecho, lo hay en todos los temas, por lo que sospecho que en este también. En todo caso me parece que hay que tener en cuenta lo concerniente a nuestra especie. En ese sentido ha ido mi primera respuesta.
      Como ciudadanos de una democracia occidental, creo que estamos obligados a predicar con el ejemplo. Esto se refiere a lo que he denominado en el artículo «derechos básicos».
      Con lo de la falacia naturalista sólo he querido decir que incluso si lo «natural» en la espeie humana es rechazar al otro, eso no debe implicar que eso que es «natural» sea bueno o aceptable por el hecho de serlo. Es ése uno de los grandes legados de la Ilustración, porque es a partir de entonces cuando empezamos (los occidentales) a pensar en el conjunto de los seres humanos y en considerar a todos (poco a poco, eso sí, como bien pueden atestiguar mujeres o negros, y con dificultades) merecedores de los mismos derechos.
      La columna se limita a: 1) Constatar que los movimientos migratorios son cada vez mayores. 2) Valorar el fenómeno del rechazo al inmigrante. y 3) Constatar las dificultades que entraña neutralizar ese rechazo. Y termino diciendo esto: «Es preciso implantar políticas de inmigración que tengan en cuenta la capacidad de la sociedades para integrar gentes procedentes de otros países, evitando el riesgo de formación de guetos marginales. Pero eso es difícil.» Por lo tanto, no aparece la palabra «solidaridad» por ningún lado, en parte porque no me gusta esa palabra; se presta a la demagogia con mucha facilidad. Y tampoco digo en ninguna parte que deba admitirse a todas las personas que quieren instalarse entre nosotros, en gran medida porque eso exacerbaría los sentimientos de rechazo y generaría una conflictividad social muy grande.
      Por lo demás, creo que estamos básicamente de acuerdo. Yo no tengo ni un microgramo de mala conciencia por las malas condiciones de vida en otros lugares. Mi mala conciencia es de un alcance geográfico mucho más limitado.
      Salud.

  3. Según Matheu Hoh, es EEUU, el mayor fabricante de armas del mundo, llevando a cabo actualmente más de 134 conflictos bélicos,más que Corea, de calle.
    No sé si es sentirse culpable, pero si hacer autocrítica del rumbo de nuestras sociedades. No se pueden poner puertas al campo.
    Saludos Sr Pérez.

  4. La avalancha de extracomunitarios sobre las fronteres de la UE no cabe considerar-la, sin mas, como un asunto de proteccion humanitària, ni a refugiados de guerra, ni arefugiados económicos.
    La abultada suma que dicen pagar, per capita, en su aventurado abandono de sus paises de origen, desbarata cualquier explicacion simplona sobre su situación de penuria y de que salieron corriendo con lo puesto.

    No me vale el «buenísimo» para dispensar solidaridad efectiva y sostenible a quienes la demandan en circunstancias reales, no fingidas o abultadas interesadamente.

    Mi sugerencia a nuestras autoridades, en España y en la UE, es que acojan temporalmente a mujeres y niños que lo necesiten, sin que puedan invocar reagrupación familiar en la UE pero si una cierta ayuda para regresar a sus países de procedencia.
    Y para los hombres en edad militar, propongo un entrenamiento básico y la devolución a sus países para que cooperen a resolver allí los conflictos bélicos o políticos en que están inmersos.

    El asilo ha de servir a su fin propio, no ser la puerta falsa para entrar el la UE al tiempo que hurtan sus capacidades, su trabajo y su colaboración a sus propias sociedades de origen, tan necesitadas de todo ello, a lo que parece.

    En eso, también, ¡se acabó la fiesta!

    O somos sensatos en la solidaridad que podemos dispensar o seguiremos retrasando la propia estabilidad política y El Progreso económico de los Estados de los que huyen las miles de personas que arriesgan sus vidas para llegar a suelo europeo.

    Ayudar si, suplir los esfuerzos que ellos mismos han de hacer en sus países, ¡NO!

    Salud y saludos.o

  5. Da vergüenza, leer ciertos argumentos aquí expuestos: dar instrucción militar a los asilados para que solucionen los conflictos en sus países, no acoger a asilados porque pagan por su viaje, no reunir a las familias.
    Es cierto que en Europa, los grupos nazis y de extrema derecha argumentan estos mismos rechazos.
    Difícil situación la actual, donde la moral y la ética , no se aplican cuando se viene a solicitar asilo tras conflictos bélicos.

    1. No Jabier, no, los asilados en España gozan de la protección que nuestras leyes les ofrecen,
      de acuerdo con su situación y el derecho internacional.
      Y defiendo esa posición por completo
      Sostengo también que no se obtiene la condición de asilado por su mera invocación, ni en España ni en ningún país mínimamente bien organizado, cosa que usted ya sabe.
      Mi posición respecto del resto de personas que arriesgan su vida para llegar al territorio de la UE, no sólo a España, ya quedó expuesta y la sostendré con toda firmeza y naturalidad donde sea necesario.

      Si usted repudia la ideología nacionalsocialista, el fascismo y otras ideologías totalitarias, ya tenemos algo en común.

      Es lo que tengo que decirle, con toda cordialidad.

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