Listillo

El pasado 11 de julio de 2013, un destacado representante del sector naval vasco me dirigió un mensaje mediante correo electrónico cuyo “asunto” rezaba, literalmente, “Listillos generando opinión sobre el Tax Lease o el sector naval”.

El listillo era, evidentemente, un servidor. Me reprochaba el remitente que sabiendo, como mucho, algo de algunos animales marinos y no habiendo pisado nunca el interior de uno de esos buques supermodernos que se botan por estas rías nuestras, me atreviese a [Enlace roto.] Por eso me llamaba listillo, porque al parecer opinaba de lo que no sé. El asunto tenía que ver con la decisión del Comisario de la Competencia de la UE, Joaquín Almunia, de declarar ilegales las ayudas que, bajo la modalidad llamada de Tax Lease, habían sido concedidas a los astilleros vascos años atrás. A partir de aquella resolución comunitaria las empresas estaban obligadas a devolver las ayudas y ante ellas se abría un verdadero abismo de negra y enorme profundidad, al parecer.

El caso es que yo no escribí nada de asuntos técnicos porque, efectivamente, no tengo ni idea de barcos. Ni sé cómo se hacen, ni cómo se financian, ni si los coreanos o los holandeses hacen trampas con las ayudas de estado. Pero es que eso a mí me daba exactamente igual. Estaba en contra de las subvenciones al sector naval como lo estaba –y lo estoy- de las subvenciones al sector lechero, al de los vendedores de helados o al del fútbol. Y para eso no necesito saber de barcos, ni de nada que se le parezca. Estoy en contra de que la administración favorezca a unos sectores en perjuicio de los demás y, en última instancia, de los consumidores y contribuyentes. Aquellas subvenciones se concedían porque los astilleros, por muy superferolíticos que fuesen, no eran capaces de hacer barcos competitivos, y si lo eran, entonces es que querían ganar más dinero a costa del contribuyente.

Entiendo que quieran las subvenciones. Y también entiendo –aunque me disguste- que la administración les haga caso y se las conceda: hay una forma concreta de ver el papel del estado en la economía y además muchos votos en juego. Pero que lo entienda no quiere decir que me guste. No me gusta.

Han pasado dos años de aquello y, al parecer, resulta que no había tal abismo; lo que había era mucho morro. Porque el sector, lejos de desaparecer, [Enlace roto.]. ¡Ojo! Sospecho que las subvenciones seguirán fluyendo generosas, aunque también imagino que lo harán a flujos más moderados que hace una década. En otras palabras, sospecho que la cosa ahora no es tan pornográfica como debía de ser antes. Y el caso es que sea como fuere, los periódicos ahora pueden decir que la especialización y la tecnología “han salvado” a nuestro bien amado sector naval. Enhorabuena. De verdad. Es una gran alegría que así sea. Y lo es más aún sabiendo que al sector le va bien gracias a la tecnología y a la especialización, algo, por otra parte, muy lógico.

Lo que me pregunto es dónde quedan ahora aquellos lamentos, los del lobi del sector, los de las autoridades demonizando a Europa, los insultos a Joaquín Almunia, etc. Porque rectificar es de cobardes ¿no es cierto?

Fdo.: un listillo.

Un comentario sobre “Listillo”

  1. Los astilleros no han estado ni están subvencionados. El tax lease es una desgravación fiscal cuyos beneficiarios no son los astilleros ni siquiera los armadores, sino empresas de fuera del sector naval como Inditex, Ikea, El Corte Inglés, etc.

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