¿Profecía autocumplida?

fotoLa que termina ha sido la semana del Partido Popular. Y no, precisamente, porque haya sido una buena semana para la derecha. La crítica del ministro Montoro a sus compañeros de partido, la respuesta del también ministro García Margallo al anterior, convirtiendo en guasa algo que no lo era, el rifirrafe entre éste y el presidente del Congreso y, finalmente, la crisis en el PP vasco con su desenlace final, han sido todos ellos episodios poco edificantes. Pero, ¿por qué? ¿a qué tanto desatino?

El espectáculo en fascículos de esta semana habría sido lógico si el estado del Partido Popular fuese de descomposición y si las perspectivas electorales fueran de auténtica debacle. Los comportamientos vistos han dado la impresión de que hay miedo, y de que muchos dan por descontada la derrota en las elecciones de diciembre. Y sin embargo, nada debería hacer pensar que vayan a recibir el varapalo electoral definitivo. Si las encuestas que se han venido publicando no yerran en exceso, los populares ganarían las elecciones con un porcentaje de voto que se situaría entre el 25% y el 30% y de momento no parece que vayan a bajar de ahí. El PSOE ni siquiera llegaría al 25%. Y los emergentes –Podemos y Ciudadanos- se encuentran a mucha distancia.

A favor del PP van a jugar algunos factores de aquí a las elecciones. Por un lado, los alegres (por generosos) presupuestos servirán para rascar algún voto. Por el otro, el mismo conservadurismo que actuó a favor de Cameron en el Reino Unido puede hacerlo a favor de Rajoy en España. Los conservadores británicos se beneficiaron del miedo de una parte importante del electorado centrista, al que no entusiasmaba la perspectiva de un gobierno liderado por los laboristas pero dependiente del Scottish National Party. De modo similar, muchos votantes españoles no verían con buenos ojos que el Partido Socialista gobernase en situación de gran debilidad parlamentaria o coaligado con Podemos. Y para muchos tampoco sería plato de gusto que, gobierne quien gobierne, lo hiciese demasiado condicionado por los partidos nacionalistas. Muchos de esos votantes estarían dispuestos a votar al mal menor, con tal de tener un gobierno con cierta capacidad de maniobra. Por último, el sistema electoral español es muy generoso con las circunscripciones pequeñas, en las que es muy difícil que salgan elegidos diputados de más de dos partidos y en las que el ganador puede llevarse con facilidad tres de los cuatro o cinco escaños en juego. Y en esas circunscripciones el PP suele ser el partido más fuerte.

Por lo tanto, si no fuera por el espectáculo de nervios que transmiten los populares, nada haría pensar que se les avecine un futuro demasiado negro. Pero por otra parte, quizás esa tensión está más justificada de lo que cabe suponer. A lo mejor las elecciones catalanas y el resultado de Ciudadanos en aquéllas han encendido las alarmas en la calle Génova. Y también es posible que sean tan conscientes de la soledad y aislamiento político en que se encuentran, que no vean factible suscribir algún pacto de legislatura que les permita gobernar con una mínima comodidad.

Sea como fuere, aunque las cifras que arrojan las encuestas no avalan unas perspectivas electorales catastróficas para el PP, el comportamiento de sus líderes sí abona la idea de que se avecina un cambio de gobierno. Hay cierto aroma a cambio de ciclo. Por esa razón, tampoco habría que descartar que nos encontremos ante una variante de la profecía autocumplida, una según la cuál el miedo a perder el poder acabaría siendo un factor decisivo de esa pérdida.

Un comentario sobre “¿Profecía autocumplida?”

  1. No percibo en nuestro horizonte político ese riesgo de perder el Gobierno de la Nación porque tema perderlo el PP.
    La ciudadanía sabe de dónde veníamos hace 4 años, tiene presente el desafío secesionista catalán, cómo se está actuando ahora contra corruptos y corruptores y sabe también lo fácil que es predicar y lo diferente que es de dar trigo.
    Mi expectativa se orienta a que el partido popular pueda proseguir la actual acción de gobierno, con otras cotas de poder pero con la suficiente estabilidad.
    Lo veremos en unos meses.
    Salud y saludos.

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