Del uso bastardo de una figura legal

El edificio que alberga las instalaciones de las colonias de la BBK en Sukarrieta, de Ricardo Bastida, no ha contado hasta ahora con ninguna modalidad de protección oficial. Hace unos meses el Gobierno Vasco ha iniciado un procedimiento para que sea declarado “conjunto monumental”. La Diputación Foral de Bizkaia, tal y como ha informado hoy su responsable de Cultura, Josune Ariztondo, propone que en vez de “conjunto monumental”, se utilice la figura de “espacio cultural”, por considerarla más adecuada a las caracterísiticas, historia y contexto de las instalaciones; de esa manera ese edificio sería el primero protegido bajo tal figura.

Aclararé, antes de entrar en harina, que soy promotor y miembro de Gu Bai, plataforma ciudadana que campañea a favor del proyecto Guggenheim Urdaibai. Este proyecto pretende extender el museo Guggenheim Bilbao, de manera que esa extensión se instale en Urdaibai, en la ubicación actual de las colonias de la BBK en Sukarrieta para ser más precisos. La citada instalación se destinaría a la exhibición de arte y al desarrollo de actividades de creación, formación e investigación artística, así como la reflexión y debate sobre materias de índole social y cultural.

Pero no es el proyecto museístico lo que me interesa comentar hoy aquí, sino algo relativo a la protección del edificio de Bastida. Y tampoco voy a entrar en la cuestión de la mayor o menor adecuación de una u otra figura. No tengo criterio para ello. Parece ser que, sea como sea, el edificio no se va a derribar. Y eso supongo que es bueno. Pero hay algo que me ha producido bastante desasosiego en todo este asunto. Se trata de un edificio que diseñó en su día el arquitecto vizcaíno Ricardo Bastida y que, andando el tiempo, ha sufrido diferentes modificaciones y añadidos. Resulta que hasta ahora nadie se había interesado por el estatus de protección del edificio como patrimonio cultural, o al menos eso tengo entendido.

Por ello, no deja de resultar chocante que sea al calor del debate acerca de la conveniencia y oportunidad del proyecto Guggenehim Urdaibai cuando se suscita la cuestión de la protección. Esa posibilidad no se había considerado con anterioridad y sin embargo, surge ahora. Para mí es evidente que el propósito real del Gobierno Vasco, al iniciar el procedimiento para declarar “conjunto monumental” al inmueble, es el de poner obstáculos al proyecto del patronato de la Fundación Guggenheim-Bilbao. Y lo que me desasosiega es que de esa forma se está haciendo uso bastardo de una figura legal cuyo objeto es proteger el patrimonio cultural. Porque no me creo que la apertura del expediente y la figura de protección que se propone para el edificio y su entorno (la máxima protección) obedezca a un deseo genuino de proteger la obra de Bastida. Dicho de otra forma, no se hubiera iniciado ningún procedimiento de no haber existido el proyecto objeto de controversia.

Y claro, todo esto me conduce a una segunda reflexión, porque si ahora se hace uso de una figura legal con un propósito diferente del que le corresponde, en lo sucesivo no sabremos cuál será el verdadero propósito de las medidas que el departamento de Cultura u otros departamentos del Gobierno vasco decidan adoptar en relación con este o cualquier otro asunto. Son actitudes y modos de hacer las cosas que hacen que la credibilidad de un ejecutivo se resienta gravemente.