Papanatas

En su día, cuando con ocasión de la puesta en marcha de su nueva sede, se tomó la decisión de llamar BEC (Bilbao Exhibition Center) a la que siempre había sido Feria de Muestras de Bilbao, no me hizo mucha gracia. Pero pensé que quizás yo era un rancio (de hecho lo soy) y que puede que fuera normal utilizar un nombre inglés por aquello de que así los extranjeros que vengan a ver la Feria no se perderán y acabarán en Castro Urdiales sin querer.

Más tarde tampoco me pareció buena idea llamar BERC (Basque Excellence Research Centre) a los centros de investigación que creaba el departamento del ramo del Gobierno Vasco. Tanto en un caso como en el otro me parecía que se pretende proyectar una imagen de cosmopolitismo recurriendo a denominaciones con la lengua considerada cosmopolita. Y nada más.

Estos días, paseando por Ereaga, me he encontrado con unos letreros en los que pone “Getxo Sea Week” (o sea, semana del mar de Guecho). Y la verdad es que no lo entiendo. No veo qué problema hay en utilizar nuestras lenguas. Es como si no tuviésemos suficiente con dos lenguas y necesitásemos una tercera que, de entrada, no es nuestra, y de salida, entienden pocos de entre nosotros.

Hace unas semanas participé en una reunión en la que, con absoluta naturalidad, se utilizaban expresiones tales como “basque encounter point” (o algo así) y “open innovation”. Me extrañó, porque en ambos casos es evidente que utilizar el español (la reunión se desarrolló en español) no hubiera sido ningún problema

Hoy, por casualidad, he caído en la página de una empresa de consultoría y servicios empresariales en la red social “Facebook”. Era de una empresa en particular pero podría haber sido de cualquier otra, me temo. Utiliza expresiones que desconozco. Algunas de ellas están (es un suponer) en castellano, aunque dudo que signifiquen realmente algo; “propuesta de valor”, por ejemplo, no sé lo que significa pero estoy seguro de que, sea lo que sea, se puede expresar de otra forma, correcta claro. Y algo parecido me ha ocurrido con “contingencia de centros”. Me ha traído a la cabeza aquel pasaje memorable de “Amanece que no es poco” en la que alguien dice al alcalde: “Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario”. Alguien me dirá que se trata de jerga profesional especializada, y que en el sector todo el mundo la entiende. Pero en realidad eso es lo de menos, porque en niguna parte está escrito que la jerga profesional tenga por qué estar reñida con la corrección y elegancia lingüística.

Y en esa misma página me he encontrado con palabros como outsourcing, backup, help desk, expertise, hosting o upgrades. Estoy seguro de que todo eso se puede decir en romance (y si fuese el caso, en vascuence) sin merma ninguna en su corrección semántica. Pero claro, ya no sería lo mismo.

No, no es ningún colonialismo cultural lo que me preocupa. No vayan a pensar. Lo que me desagrada es el papanatismo que denota todo eso. Vivimos en una sociedad papanatas, en un país papanatas. Esa es la conclusión que extraigo de tanta palabra ridícula. Nada más (y nada menos).