El nuevo éxodo irlandés

Cada trabajador irlandés debe 32.500 €. Esa cantidad, multiplicada por el número de trabajadores irlandeses es lo que va a tener que devolver la República de Irlanda a quienes le presten lo que necesita para salir del agujero en el que se ha metido. Lo de los 32.500 € sería en el supuesto de que en Irlanda haya la misma cantidad de gente que hay ahora, pero parece ser que va a haber alguno menos. Hay muchísimos jóvenes irlandeses, sobre todo los que cuentan con un buen nivel de formación, que se van a ir de Irlanda en los próximos años.

Según el Instituto Nacional de Ciencias Sociales, hasta el año 2014 abandonarán el país unas 250.000 personas. Recordemos que son cuatro millones las personas que viven en Irlanda. Una pérdida de población de esa magnitud tendrá, muy posiblemente, efectos negativos sobre el crecimiento. Pero en este caso, además, perderá un capital humano muy valioso, dado el alto nivel formativo de quienes emigrarán.

Los gobiernos de Canadá, Australia y Nueva Zelanda han empezado a organizar ferias en Dublín para ofrecer empleo a los jóvenes irlandeses. A esos países les viene de perlas contar con personas bien preparadas, anglófonas y…. ¡blancas! Y para los jóvenes irlandeses la oportunidad es magnífica: un buen futuro por delante en otro país de su órbita cultural y no tener que afrontar la pesada losa de la deuda colectiva que atenaza al suyo. A nadie le gusta irse de su casa y de su país, eso está claro, pero Irlanda tiene una larga tradición migratoria; todavía en el siglo pasado se produjeron grandes migraciones en los cincuenta y en los ochenta.

Es conveniente estar al tanto de lo que pasa en el mundo. En una Europa en la que a los estados ya no les es dado devaluar sus monedas cuando se empobrecen, la emigración aparece como válvula de escape. España lo tiene complicado. Incluso si finalmente no se cumplen algunos de los más negros pronósticos, le costará años levantar cabeza, y eso, si se hacen las cosas bien. El paro se mantendrá alto durante unos cuantos años y muchos serán los que no dudarán en buscar un lugar mejor para vivir. Otros lo hicieron antes.