Círculo virtuoso

El avance de la tecnología y, más en concreto, de la de comunicaciones, ha propiciado que la inteligencia sea cada vez más valorada. Conforme los ordenadores han ido proporcionando más y más facilidades para acceder a la información y disponer de ella, más se valoran las personas capaces de hacer un buen análisis o uso de esa información (sea cual sea el campo de actividad).

Los hijos de padres que se han formado en la universidad tienen más posibilidades que los demás de formarse en la universidad y alcanzar un título universitario. Es muy probable que en esa concatenación incidan tanto factores hereditarios como ambientales. Entre estos está el ambiente familiar más o menos libresco, la riqueza de vocabulario de los padres y, en unos países más que en otros, la calidad de la escuela.

A lo anterior se añade el emparejamiento entre afines (desde el punto de vista formativo). Cada vez es mayor el porcentaje de hombres de alto nivel educativo que se emparejan con mujeres de su mismo nivel. Esto está ocurriendo en los países occidentales porque ha aumentado muchísimo el porcentaje de mujeres con titulación superior; en algunos países han llegado a alcanzar más mujeres que hombres el título universitario.

Eso es un círculo, círculo que puede ser calificado de virtuoso. En virtud de tal círculo, el talento está cada vez más lejos de la mediocridad, y dado que cada vez es mayor el valor que se otorga a la capacidad intelectual, cada vez habrá más distancia entre la remuneración de los más capaces y la de los menos. Y esto tiene evidentes consecuencias políticas y económicas de gran importancia.

Nota: Se me olvidaba decir que esto no se me ha ocurrido a mí. Lo he leído en un suplemento especial de The Economist, que, bajo el título «The few», agrupa un conjunto de artículos sobre los líderes.