Mercadería

Dice la Real Academia Española que mercadería es mercancía, -del italiano mercanzia-, y da tres acepciones, de las que traigo aquí dos. Según la primera, es “cosa mueble que se hace objeto de trato o venta”, y según la segunda, “trato de vender y comprar comerciando en géneros”. Hablo de la palabra mercadería aquí porque esta mañana he oido a Pello Urizar, presidente de EA, que las competencias no transferidas aún, -en alusión a la actual negociación de las políticas activas de empleo- se están tratando como una mercadería.

Es, efectivamente, un escándalo que a estas alturas, treinta años después, no se haya completado el proceso de transferencias de las competencias que, según la ley orgánica del Estatuto de Autonomía, corresponden a la Comunidad Autónoma Vasca. Pero dicho esto, no deja de sorprenderme que algo que va a ser, sin ningún género de dudas, muy bueno para los vascos, sea merecedor de una denominación tan peiorativa. Pero no es ese el único aspecto de esta cuestión que me merece una reflexión.

Parte quien así opina de una curiosa, pero muy extendida, consideración de la mercadería, esto es, del comercio. Es llamativo que habiendo sido el comercio un evidente factor de progreso para la humanidad, tenga tan mala fama. Sospecho que parte de la culpa de esa mala fama la tuvo Jesús de Nazareth quien, expulsandolos del templo, impuso a los mercaderes un estigma que no les ha abandonado nunca.

Pero resulta que las mismas virtudes que tiene el “mercadeo” en el terreno económico, las tiene en el político. La política es, ante todo, negociación y acuerdo, o así debiera ser. En política se intercambian “bienes”de orden político; se cede y se consigue; en definitiva, se mercadea. Así es y así debe ser. Así ha sido en el caso que nos ocupa. Y sí, es cierto, algunas competencias llegan tarde, pero parece que llegan, y gracias a eso, el pueblo vasco cuenta cada año que pasa con más herramientas a su disposición para facilitar la creación de riqueza y progreso. Gracias a ese mercadeo. ¿Por qué no le preguntamos el escocés Alex Salmond a ver qué le parece?