Impresiones

1ª impresión: Uno de los dos asesinos de mujeres que han ejercido este fin de semana ha intentado, dicen, suicidarse. Sorprende en estos tipos el nivel de acierto a la hora de cargarse a su pareja y el escasísimo éxito que tienen cuando tratan ellos mismos de quitarse de en medio.

2ª impresión: No he leído la sentencia del caso Bateragune, entre otras cosas porque no entiendo algunas expresiones propias de esos textos. Estoy bastante harto de la tremenda banalidad, -banalidad del mal, esta también-, que se ha instalado en el mundo de la justicia. He visto en acción a la jueza que ha presidido el tribunal del caso; declaré como testigo en la Audiencia Nacional hace ya varios años ante un tribunal presidido por ella. Me fui pensando que la actuación que había visto era un mal sueño. Por lo visto no lo fue.

3ª impresión: España es campeona de Europa en baloncesto; tengo entendido que ya era campeona de algo muy grande también. Y qué decir del fútbol y la roja; también es campeona de todo. Nadal en tenis es muy bueno; Alonso ha sido campeón del mundo de fórmula 1 hace pocos años y en ciclismo varios corredores españoles han ganado las grandes vueltas durante los últimos años. Y yo me pregunto: ¿Todos estos éxitos no tienen nada que ver con que España esté en la ruina, endeudada hasta las cejas y al borde del colapso?