El filtro trans

Imagen de un hombre con el filtro de snapchat que le convierte en mujer

Las aplicaciones móviles, las redes sociales e internet nos ofrecen la posibilidad de vivir vidas que no son nuestras. Algunas incluso nos ayudan a cambiar de sexo sin pasar por el quirófano. Es lo que hace un nuevo filtro de Snapchat. Se trata de una herramienta que si eres hombre te permite ver cómo serías con rasgos de mujer y viceversa.

Pues bien, este inocente y divertido filtro ha servido para dar una lección a todos aquellos hombres que han querido hacerse pasar por mujeres y han colocado su foto en Tinder, esa aplicación geosocial que permite a los usuarios comunicarse con otras personas con base en sus preferencias para concretar citas o encuentros. 

Algunos usuarios han creado perfiles en Tinder usando esas fotos de ellos mismos como mujeres y han podido comprobar cómo es realmente ser una mujer en esta aplicación de citas. Prácticamente todos recibieron una gran cantidad de mensajes que les han llevado a entender cómo se sienten las mujeres en este tipo de redes y el acoso que sufren con cientos de comentarios ofensivos únicamente por ser mujeres.

A los pocos minutos de publicar su fotografía, los hombres recibieron mensajes sobre su aspecto físico, sus posibles habilidades sexuales y con ofrecimientos carnales de todo tipo. Algún hombre incluso publicó un mensaje en el que decía “lo siento por vosotras si así es como son vuestras bandejas de entrada”.

No ha sido un mal experimento este si ha conseguido que los hombres comprendan lo que significa ser mujer en las redes sociales.

Las gafas moradas

Qué cada vez haya en los medios de comunicación más espacios dedicados al feminismo supone que el mensaje de la igualdad llegue cada vez más lejos.

En esas estamos también en Euskadi Hoy Fin de Semana, el programa de Onda Vasca en el que los sábados dedicamos alrededor de veinte minutos a denunciar situaciones de desigualdad, claramente machistas o absolutamente injustas hacia las mujeres.

Es este un programa hecho con perspectiva de género. No, no hay en la emisora un agente de igualdad pero afortunadamente la mayoría de quienes nos ponemos frente al micro trabajamos desde un punto de vista igualitario y feminista.

Me gustaría que, si no lo hacéis a través de la radio, escuchaseis ese espacio que compartimos con la periodista Laura Buján a través de este blog. Por eso, os dejo el enlace en el que lo encontráis.

Esta semana hemos denunciado un «Manual para hombres maltratados» que nos ha dejado de piedra. Y otras muchas cosas. Os lo dejaré cada semana con el único propósito de seguir trabajando en clave feminista.

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Normativas casposas

Jessica Andersen en su llegada a meta en la maratón de Londres

Es habitual ver en las maratones a corredores/as que buscan, a través de sus kilómetros, llamar la atención sobre causas sociales, económicas, políticas o solidarias. Cada una lo hace a su manera y la mayoría son encomiables. Hay todo tipo de iniciativas e intentos de batir récords. En mi participación en la Maratón de Berlín 2018, una mujer batió el record Guinnes de corredoras en traje regional. Lo consiguió una mujer india que corrió con un precioso sari.

Pues bien. En la última maratón de Londres, la celebrada hace una semana, la enfermera Jessica Anderson decidió intentar ser la más rápida en recorrer los 42 kilómetros vestida de enfermera y recaudar fondos para pacientes sin recursos. Completó su hazanas pero los responsables del libro Guinnes han decidido anular su récord porque Jessica no corrió con un vestido blanco y una cofia (vestimenta de la antigua enfermera) sino que lo hizo con su uniforme profesional, es decir, un pijama azul compuesto por pantalón y casaca. La institución le ha quitado el récord (batido por 22 segundos de diferencia con el ya establecido) porque asegura que el traje de enfermera debe ser vestido blanco o azul, delantal y cofia.

Previo a la celebración de la maratón, Anderson envió la solicitud al Guinness World Records y mandó fotos de su uniforme. Le rechazaron la solicitud porque su vestimenta «no cumplía con los requisitos». «Para los fines de este registro, el uniforme de la enfermera debe incluir: un vestido azul o blanco de la enfermera, un delantal de delantal blanco, una gorra de enfermera blanca tradicional. Las medias son opcionales», le explicaron.

Ante esta decisión, la enfermera publicó una foto en Instagram donde mostró cómo visten ella y sus compañeros al trabajo.

De momento, el récord de Jessica ha sido anulado. Sin embargo
Guinness World Records (GWR) sí ha reconocido que esta directriz está anticuada y ha anunciado que la revisarán. Además, la organización internacional, fundada en Europa, Official World Record (OWR) ha terciado en el asunto.

Desde OWR entienden que para que sea reconocido un uniforme de enfermera, el único requisito que se tiene que dar, es que sea utilizado realmente por algún centro médico homologado. Por este motivo, OWR, que además es especialista en registrar récords de maratones por todo el mundo, y teniendo en cuenta el registro de récords inclusivos para todo tipo de personas con capacidades especiales, ya ha comenzado a hacer las gestiones oportunas, poniéndose en contacto con Anderson y el hospital donde trabaja par que aporte las pruebas pertinentes para poder ser registrada y reconocida con un merecido récord del mundo. Aseguran que es una vergüenza que el GWR haya denegado con una visión sexista y anticuada de la realidad social del mundo de hoy.

A pesar de que GWR es más conocida, OWR es la única del mundo que tiene en exclusiva el aval de los ilustres colegios de notarios del mundo, por su rigurosidad reconocida. La diferencia entre las dos organizaciones es que mientras que GWR edita libros para venderlos, OWR solo se dedica a verificar y registrar los récords sin tener en cuenta el aspecto comercial.

No deja de ser un estereotipo casposo. A estas alturas casi nadie se imagina a una enfermera vestida como proclama el Guinnes. El vestido, la cofia y el delantal han quedado ya para los disfraces, generalmente poco afortunados.

Otra normativa a revisar. Seguimos.

Llámame loca

Imagen de Christian Dior

La aparición de mensajes feministas en todo tipo de ropas y complementos ha hecho que nos preguntemos por la idoneidad de poner «de moda» un movimiento reivindicativo como el que trabaja por la igualdad entre hombres y mujeres.

¿Puede la moda ser feminista? ¿Ha pervertido la tendencia al mensaje feminista? Estas son algunas de las cuestiones para las que yo tengo mi propia respuesta: rotundamente sí, la moda puede ser feministas y no, no ha pervertido la tendencia al mensaje. Yo misma utilizo prendas con mensajes feministas con la intención no solo de reivindicarme como tal sino de trasladar ese mensaje al resto de la sociedad. Creo que cuanto más visible lo hagamos, más lejos llegará. Dudo de que por mucho que se convierta en tendencia el movimiento feminista pierda rotundidad. Está bien que se ponga de moda si con eso conseguimos que la igualdad y la no discriminación siga calando.

No solo las marcas textiles están volcando sus mensajes en torno al feminismo. También las que trabajan en el sector deportivo lo hacen. Uno de los últimos anuncios de NIKE , el que se pudo ver en EEUU en una de las pausas para publicidad de la gala de los Oscar, aboga por el empoderamiento de la mujer con un precioso mensaje. La voz del spot es la de la tenista Serena Willians, icono feminista en el mundo del deporte, y acompaña a estas palabras:

Si mostramos nuestras emociones nos llaman dramáticas.
Si queremos competir contra hombres nos llaman taradas.
Y si soñamos con igualdad de oportunidades, ilusas.
Cunado defendemos algo, somos unas desquiciadas.
Cuando somos demasiado buenas es porque hay algo mal.
Y si nos enfadamos somos unas histéricas, irracionales.
Porque una mujer corriendo una maratón era una loca, una boxeadora era una loca, una mujer haciendo un mate, otra loca, ser
entrenadora de la NBA, loca…Ganar 23 veces un gran slam, ser madre, volver a por más ,y volver a ganar… loca, loca, loca y loca…..
Pues bien, si quieren llamarte loca, vale…. muestrales lo que la locura puede hacer.

¿Campañas publicitarias subidas al carro del feminismo? ¿Qué hay de malo en eso? Extender el mensaje, eso es lo que cuenta.

Este es el anuncio:


DREAM CRAZIER. Anuncio de Nike sobre el deporte femenino: «Demuestra lo que las locas pueden hacer»

Semenya es mujer

Caster Semenya

Caster Semenya es una atleta extraordinaria, una fuera de serie de cuya condición de mujer se ha dudado durante años. «Corre como un hombre», decían quienes ponían en duda su sexo. Correr como un hombre significa hacerlo demasiado rápido para ser mujer y por tanto, lo investigan. Michael Jordan, Michael Phelps, Miguel Indurain o Usain Bolt también han realizado gestas extraordinarias en el mundo del deporte, pero son hombres y de sus capacidades no se duda. Curioso.

El caso es que Caster Semenya tiene unos niveles de testosterona superiores a los habituales, algo que le sucede de manera natural. El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ha determinado que si Semenya quiere competir en categorías que van de los 400 a la milla deberá medicarse para regular sus altos niveles de testosterona hasta dejarlos por debajo de 5 nanomoles por litro (nmol/l) de sangre. La IAAF ya intentó establecer en 2011 una norma que establecía una concentración máxima de 10 nmol/l de sangre para competir en categoría femenina, límite anulado por el TAS en 2015 al entender que no había base científica suficiente que sustentara tal límite. Parece que ahora entiende otra cosa y aunque siguen considerando discriminatoria la medida consideran que la nueva normativa es una forma «necesaria, razonable y proporcionada» de garantizar la «integridad» de las competiciones femeninas en las pruebas en las que se aplica.

Lleva ya muchos años esta atleta luchando contra una discriminación evidente. Ni todos los hombres son fisiologicamente iguales ni lo somos las mujeres; de ahí que los resultados deportivos sean distintos en unos casos y otros.

«La decisión del TAS no me detendrá. Una vez más me elevaré y seguiré inspirando a mujeres jóvenes y atletas en Sudáfrica y en todo el mundo». Este es el texto del tuit con el que Semenya ha mostrado su intención de seguir combatiendo a quienes consideran que mujer, mujer, no es, que algo tiene de hombre para que corra como corre.

No solo los efectos secundarios que puede tener la medicación que se le exige a la atleta para competir preocupan. Preocupa también que se dude de aquellas deportistas que sobresalen en sus disciplinas y se las equipare a hombres. Es, una vez más, una forma de discriminación.