El proxeneta

La actriz y directora de cine Mabel Lozano lleva muchos años trabajando para erradicar la trata de mujeres que conduce directamente a la explotación sexual. Acaba de presentar un nuevo documental en el que un hombre que ha sido proxeneta cuenta con pelos y señales los entresijos de ese terrible mundo, el del tráfico de personas, especialmente mujeres, con fines sexuales. La cinta se titula precisamente así, “El proxeneta”.

Ahora, Mabel ha lanzado una campaña a través de Change.org en la que pide nuestra firma para solicitar a Pedro Sánchez y su gobierno una ley que combata esta lacra.

Os dejo el texto de Mabel y el enlace para firmar la petición si es que os parece que necesitamos esa ley. El impulso social es mucho más grande de lo que creemos.

PETICIÓN DE MABEL LOZANO

Soy Mabel Lozano y llevo más de 15 años denunciando la terrible realidad que miles de mujeres sufren en nuestro país: ser víctimas de trata y de explotación sexual.

Mi herramienta es el cine, y gracias a mis documentales sé que la sociedad española sabe ahora mucho más que antes sobre este horror que ocurre delante de nuestras narices pero que no parece importar demasiado. A estas alturas seguimos sin una Ley integral que ofrezca protección a las víctimas.

Ayer una chica de 20 años, indignada tras ver mi último documental, me dijo: “si el Presidente Pedro Sánchez dedicara 79 minutos a ver este documental no podría mirar hacia otro lado, haría una Ley contra la Trata”.

Tiene razón. El testimonio de un hombre que compró, vendió y explotó a miles de mujeres no deja lugar a dudas: en España no existe ninguna protección integral para las mujeres ni se persigue realmente el delito de explotación sexual.

Por eso le pido al Presidente que dedique 79 minutos a entender cómo funciona la trata en este país y que apruebe una Ley Integral con enfoque de género contra la trata de mujeres y menores con fines de explotación sexual . 

¡Estoy indignada! Este Gobierno, su propia ministra de Justicia así me lo dijo en el estreno de “El Proxeneta”:  se comprometió públicamente a sacar una ley contra la trata sin embargo no parecen dispuestos a hacerlo. Sé que están trabajando en borrador pero lo único que han comunicado es que impulsarán una proposición no de ley, un instrumento que no pasa de buenas palabras.

Puedes firmar esta petición pinchando AQUÍ. 

Os dejo también el trailer del documental “El Proxeneta”. Muy esclarecedor.

Mamá lava, papá juega

Le ha caído la del pulpo a Rubén Sánchez, uno de los portavoces de FACUA, por defender en las redes la denuncia por parte de su asociación de dos cuentos infantiles publicados por Todolibro en los que se presenta a la madre como una abnegada limpiadora y cuidadora y al padre como un aventurero, genial compañero de juegos y maestro.

Digo que le ha caído la del pulpo porque la reacción de algunos seguidores tuiteros ha sido virulenta. Que si FACUA se dedica a censurar y a pedir la retirada de libros, que si Vox ha entrado en la organización de consumidores, que si basta ya de analizarlo todo buscando discriminaciones, etc, etc, etc.

Lo traigo aquí para que sean los y las lectoras quienes juzguen si estos cuentos infantiles reproducen estereotipos caducos y pueden inducir a que niños y niñas se hagan una idea equivocada acerca de lo que les pueden aportar sus padres y sus madres.

Si leemos frases como “Te quiero mamá porque lavas mi osito de peluche cuando está sucio” o “Te quiero mamá porque consigues que mi pijama huela a limón” y “Te quiero papá porque sabes jugar a los piratas” o “Te quiero papá porque me enseñas cosas nuevas” la representación mental que nos hacemos de ambas partes es la siguiente: la mamá del cuento aparece retratada en situaciones propias del cuidado del hogar: limpieza de la ropa, cocina o higiene personal del bebé. El papá aparece como un héroe que acompaña en las aventuras y el descubrimiento del mundo.

Si para algo sirven los cuentos infantiles es, entre otras muchas cosas, para que niños y niñas conformen una visión del mundo tal y como es. En este caso, lo que se transmite es que las madres cuidan del hogar y de sus hijos mientras que los padres pueden dedicar su tiempo a jugar porque no tienen otras obligaciones salvo las laborales y de enseñanza, que también se le atribuyen a ellos. Mujeres abnegadas y cuidadoras. Hombres valientes, aventureros, fuertes.

FACUA apunta en su denuncia que el artículo 3 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, recoge que “el principio de igualdad de trato entre mujeres y hombres supone la ausencia de toda discriminación, directa o indirecta, por razón de sexo, y, especialmente, las derivadas de la maternidad, la asunción de obligaciones familiares y el estado civil”.

Hay quien no ve discriminación es este tema. Quienes vivimos con las gafas de la igualdad puestas sí que la vemos. El imaginario que hoy se forje en nuestros hijos e hijas en torno al papel de padres y madres en la familia servirá para sus interpretaciones futuras. Es en la infancia donde se asumen los roles y si el que se asocia a la madre es el de cuidadora y al padre el de hombre que educa y juega, en el futuro reproducirán los mismo estereotipos.

Estamos en época de compra de juguetes y los catálogos siguen siendo en gran parte rosas y azules. Estos cuentos entrarían también en ese capítulo.

He dicho muchas veces que esto de denunciar las desigualdades que vemos a nuestro alrededor, los comportamientos sexistas o la creación de estereotipos como los que FACUA ha denunciado es muy cansado. Hay quien no lo considera necesario y  te dice que te relajes, que no es para tanto, que tanto feminismo…. Yo estoy firmemente convencida de que si trabajamos por erradicar esos comportamientos y actitudes dejaremos a nuestros hijos e hijas un mundo más justo e igualitario así que, a pesar del cansancio, no voy a quitarme las gafas moradas.

Leticia Dolera, el conflicto laboral

Cuando estalló la polémica sobre si la actriz y directora de cine Leticia Dolera había despedido a una mujer por estar embarazada, un lector me escribió para decirme si pensaba opinar sobre el asunto. Le pregunté que si lo que me estaba pidiendo es que escribiese sobre un conflicto laboral, que es lo que yo considero que ha sido todo este asunto.

Por si alguien no sabe de qué estamos hablando, recordar que Leticia Dolera (militante feminista) está en estos momentos rodando una serie para televisión titulada “Déjate llevar” en la que uno de los personajes  es una mujer que toma la píldora anticonceptiva. Para este papel Dolera contrató a Aina Clotet quien se quedó embarazada durante el rodaje de la serie. Lógicamente una mujer embarazada no puede interpretar a una mujer que no quiere tener hijos y toma la píldora, total que se rescindió su contrato. Clotet no se lo tomó demasiado bien, e hizo público un comunicado en el que denunció los hechos con la intención, dice, de “evitar que las actrices embarazadas puedan sufrir la desprotección legal en la que yo me he encontrado”. Asumió que la producción de una serie marcadamente feminista y que plantea la dificultad de ser mujer y madre en esta sociedad, consideraría todas las opciones para no excluirle  por estar embarazada.

Sin embargo, la directora de la serie ya había explicado a Clotet, en las charlas previas a su despido, que la serie tiene varias escenas de sexo y muestra el cuerpo desnudo de una mujer que toma anticonceptivos con lo que un embarazo era algo totalmente opuesto al personaje.

Yo entiendo todo esto como un conflicto laboral sin más. Lo que me apena es que se haya utilizado como una prueba del supuesto poco y falso compromiso de Leticia Dolera el hecho de haber revocado el contrato a una mujer que no encajaba con el personaje a interpretar.

No es fácil hacer pública tu militancia feminista y mantener el discurso de igualdad. La caverna, especialmente de las redes sociales, se encarga de atizarte sin piedad y de poner en entredicho cada una de tus acciones o postulados. Es este un asunto del que hablamos muy poco, la desprotección que sentimos las mujeres cuando nos manifestamos a diario en contra de la desigualdad. De hecho hay muchas mujeres que sufren de manera constante acoso en redes sociales, lo que coarta su participación en este espacio de debate público. Sobre esto se ha publicado un importante e interesante informe en Pikara Magazine del que hablaré otro día.

Leticia Dolera ha publicado un comunicado en el que insiste en las disculpas hacia Aina Clotet y en el que recuerda, además, que todo este asunto se ha utilizado para desacreditar al movimiento feminista. Por cierto que en esta serie han trabajado cinco mujeres embarazadas, dos de ellas actrices que aparecen estando embarazadas de cinco y ocho meses.

Os dejo el comunicado completo por si queréis saber las verdaderas razones del despido. Seguimos con las gafas moradas puestas. No queda otra.

COMUNICADO DE LETICIA DOLERA

Hola,

Como sabéis, soy la directora de la serie Déjate Llevar, producción que decidió no contratar a la actriz Aina Clotet por no encajar en el perfil del personaje protagonista para el que fue seleccionada en un primer momento.

He tardado dos semanas en escribir estas líneas porque me encontraba en la recta final del rodaje y porque estos han sido días duros para mí y para mi familia.

Se han dicho muchas cosas sobre mí, pero me ha dolido especialmente ver cómo se usaba esta situación para intentar desacreditar al movimiento feminista, tan necesario en nuestra sociedad, o para cuestionar mi compromiso de varios años con el mismo.

Hace casi cuatro años empecé a escribir un proyecto de serie sobre tres mujeres. Conseguí que varias personas creyeran en él y quisieran producirlo (yo no soy productora ni empresaria) y entre abril y mayo de este año abrimos un proceso de casting. A finales de junio, comunicamos a la actriz Aina Clotet que era la seleccionada para uno de los papeles protagonistas.

Días después, cuando todavía no le habíamos pasado los guiones ni habíamos hecho ningún ensayo, Aina nos dijo que estaba embarazada. A los dos días la llamé para decirle que, pese a que veía muy difícil que pudiera encarnar el personaje de Cristina estando embarazada de cuatro, cinco y seis meses durante el rodaje, íbamos a dar todos los pasos para valorar en profundidad si podíamos adaptarlo todo a su nueva situación. Y así lo hicimos durante las dos semanas siguientes.

Paralelamente, el productor le comunicó el problema que estaba teniendo con el seguro y la falta de cobertura que esto suponía cuando se trataba de actrices protagonistas embarazadas. En ese momento, los tres juntos hablamos de buscar soluciones al respecto e incluso aunar fuerzas para denunciarlo, pues nos parecía y nos sigue pareciendo, una discriminación.

Lamento que nuestra falta de entendimiento durante todo este proceso y no haber sabido acompañar mejor a Aina como ella necesitaba, nos haya llevado a esta situación de tensión y exposición pública.

Como ha habido tantas voces opinando sobre el tema sin conocer los pormenores del proyecto, voy a extenderme en compartir lo que se valoró durante dos semanas desde distintos departamentos de esta producción y las razones por las cuales, aunque nos doliera, Aina no podía encarnar este personaje.

1/ El personaje. Cristina toma la píldora anticonceptiva porque no quiere quedarse embarazada. Durante la serie reconecta con su sexualidad y su cuerpo. Se viste y se mueve de una determinada manera. Tiene varias escenas de sexo y muestra su cuerpo desnudo en varias ocasiones.

La profesión de intérprete conlleva una relación muy concreta con el cuerpo, es un handicap al que nos enfrentamos todas. No hablo de mostrar cuerpos normativos, evidentemente, sino de que con el cuerpo también construimos nuestros personajes. Hay muchos ejemplos de transformaciones físicas de actores o actrices para interpretar determinados personajes y eso es porque nuestro cuerpo también cuenta la historia. En este caso, un embarazo era algo totalmente opuesto al personaje de Cristina.

2/ El estilo narrativo. El estilo visual y narrativo de la serie, cámara en mano y buscando el realismo, nos impedía utilizar una doble de cuerpo. Tampoco veíamos posible rodar una serie entera de 8 capítulos de 30 minutos y rodada toda en escenarios naturales (que no en plató), usando sólo planos cortos. Tampoco podíamos recurrir a los planos cortos sólo en las escenas de una de las tres protagonistas (distinto sería si fuera un papel secundario), pues el lenguaje visual de una serie debe tener coherencia en su conjunto.

3/ No era posible un plan de rodaje alternativo. Esta serie se rueda en 62 localizaciones naturales, con 94 actrices y actores. Adaptar, mover y encajar el plan de rodaje a las escenas de una actriz no era factible. Malograba el trabajo ya realizado del equipo de arte y producción, que estaba incorporado al proyecto desde hacía meses, pero sobre todo, implicaba la no contratación de 4 actores ya confirmados.

4/ Imposibilidad de retrasar o adelantar el rodaje de un proyecto ya en marcha. No podíamos retrasar el rodaje medio año para que Aina diera a luz. Eso implicaba que más de cien personas perdieran su empleo.

Tampoco es verdad que pudiéramos adelantar todo el rodaje o rodar antes algunas de sus escenas, de hecho, para los tiempos de una serie, ya estábamos con el calendario muy ajustado.

5/ No podía ofrecerle otro protagonista, pero sí un personaje mucho más corto. Es cierto que el personaje que interpreto yo misma vive un embarazo durante la serie. Nunca se abrió casting para ese papel. Es un personaje que escribí durante más de tres años pensando en mí. Toca temas que me afectan directamente a nivel emocional. Y como autora quería expresar a través de este personaje mis propios miedos, inquietudes y defectos.

De todas formas, tampoco hubiera sido factible que lo hiciera Aina, yo no la veía en ese personaje y los personajes no son intercambiables de manera tan sencilla, hay razones artísticas detrás de cada elección de casting. Además, las escenas de una serie no se ruedan en orden cronológico y mi personaje no aparece embarazada durante la primera mitad de los capítulos.

Desde la producción le ofrecimos un personaje capitular, una aparición corta con algunas secuencias, que prefirió no hacer, cosa que entendí perfectamente.

6/ La imposibilidad de hacer FX. Aina nos propuso invertir su sueldo para costear el coste de post-producción de borrar su barriga de embarazada en los planos donde supuestamente aparecería. Eso no solucionaba todos los contratiempos explicados anteriormente. Dejando de lado que el coste no se cubriría ni de lejos con el sueldo de Aina y que esta no es una gran producción, la productora no se lo planteó porque no le parecía ético (ni legal) que una actriz trabajase sin cobrar en este proyecto.

Además, rodar con efectos especiales a una protagonista en una serie de corte realista tenía condicionantes de tipo creativo, conlleva una complejidad técnica contraria al estilo de rodaje del proyecto (con movimientos de cámara e improvisaciones de los actores) y por lo tanto implicaba cambiar el estilo y diseño de la serie.

En todo este asunto sí cometimos un error de comunicación. Ante el riesgo de no encontrar ninguna solución para que Aina pudiera estar en la serie, en paralelo se activó un proceso de casting alternativo. Se le iba a comunicar a Aina enseguida, pero una tercera persona se nos adelantó. Fue una cuestión de horas. Tanto yo como el productor de la serie le pedimos disculpas en su momento, por teléfono y en persona. Aprovecho para volver a hacerlo, esta vez públicamente. Entiendo la tristeza que esta noticia le causó y me hago cargo de su decepción.

Se han tomado muchas decisiones feministas en esta serie, tanto a nivel de contenido como en la composición del equipo. Lamento mucho que en este caso no lográsemos, pese a intentarlo, una solución ideal para todas las implicadas. Darnos cuenta de que no podíamos contar con Aina para interpretar el papel de Cris fue algo difícil de asumir para mí y para el equipo.

En este equipo, donde somos una gran mayoría de mujeres, tenemos claro que no se puede discriminar a ninguna mujer por una cuestión de género y/o embarazo. En España se producen muchos despidos por este motivo y es una injusticia social muy grave.

En esta producción ha habido cinco mujeres embarazadas. Dos de ellas son actrices que aparecen en la serie estando embarazadas de cinco y ocho meses. Otras dos de estas cinco mujeres fueron contratadas estando su embarazo ya avanzado, sabiendo que tendrían a su bebé en mitad de la producción y asumiendo la contratación de otras dos personas para sustituirlas. El sobrecoste que ello implicaba no fue nunca un problema, faltaría más. Y cuando alguna de ellas lo necesitó puntualmente, cambiamos horarios y nos adaptamos. No pretendo mostrar esto como un acto heroico, lo vivimos en su día con absoluta normalidad, pero lamentablemente no sucede así siempre.

Por último creo, que podemos ver todo esto como una oportunidad para hacer una reflexión colectiva, constructiva, rigurosa y valiente entre profesionales del sector sobre como la maternidad afecta a todas las mujeres de la industria, no solo a las actrices, que en la mayoría de los casos no tienen contratos fijos y son contratadas de forma temporal y que por lo tanto se encuentran en una situación de vulnerabilidad. También valorando la especificidad de las actrices, donde la vulnerabilidad se agrava dado que nuestro cuerpo es nuestra herramienta de trabajo, así como abrir un diálogo con las aseguradoras respecto a las dificultades de asegurar actrices embarazadas.

Podemos abrazar estas reflexiones en los foros adecuados, junto con asociaciones como Cima, Dones Visuals, el Sindicato de Actores, el sindicato Tace, Proa, la Unión de Cineastas, etc.. y decidir colectivamente hacia dónde queremos caminar.

Atentamente,

Leticia Dolera.

La Manada, sentencia ratificada

 

Estaba al caer la ratificación o el cambio en la sentencia del juicio contra los integrantes de La Manada, ese grupo de cinco hombres que en julio del 2016 sometieron a “abusos sexuales” a una joven durante las fiestas de San Fermín.

Hoy, el Tribunal de Justicia de Navarra ha ratificado la sentencia dictada en abril. No ha habido unanimidad en la decisión. Dos de los cinco magistrados que han revisado el caso sostienen en un voto particular que se trató de agresión sexual y pedían 14 años de cárcel.

Cuando conocimos la primera sentencia en la que se les condenaba a 9 años de cárcel por un delito de abusos sexuales, la indignación se apoderó de todos los rincones. Las protestas sociales se sucedieron cuando supimos que el tribunal no había apreciado intimidación ni violencia en los hechos. Todas nos sentimos condenadas por una sentencia que ponía en cuestión todo lo dicho y vivido por la joven abusada y sentaba las bases para futuras decisiones que pueden afectarnos a todas en el futuro.

En la calle se habla de “violación” pero no en los tribunales. Lo explicaba muy bien en CTXT Miguel Pasquau. Decía:

“El código penal distingue entre dos tipos de “violaciones”, es decir, entre dos tipos de actos de penetración no consentida (si no es consentida es delito, porque sólo cabe penetrar sexualmente a una persona si la otra persona quiere). A una la llama “abuso”, y tiene una pena de entre cuatro a diez años. La otra se llama “agresión”, y tiene una pena de entre ocho a doce años. Lo importante no es cómo se llame, sino cómo se define en el código una y otra conducta. Es importante que sepan que si, por ejemplo, alguien penetra a una mujer inconsciente, o abusando de su trastorno mental, o a una mujer cuya voluntad se ha anulado mediante el uso de drogas idóneas a tal efecto, el código penal lo considera expresamente “abuso” (artículo 181.2), y no agresión, pese a que son conductas a las que coloquialmente podemos llamar sin problema alguno “violación”. Pero el código penal lo llama “abuso sexual”, y no “agresión sexual”, y tiene prevista una pena de entre cuatro a diez años. Para ser agresión, debe probarse, además de la falta de consentimiento, o de un consentimiento anulado, el empleo de violencia o intimidación para anularlo o vencerlo. La diferencia de penas se hace depender no de que los agresores consigan lo que la víctima no quiere darles (ese es el delito principal), sino de cómo lo consiguen. Luego no puede identificarse falta de consentimiento con intimidación o violencia. Y algún contenido habrá que dar a la violencia y a la intimidación que vaya más allá del hecho de penetrar sin consentimiento. El tribunal condena por el artículo 181.3 del código penal, que castiga a quienes abusan sexualmente de otra persona “prevaliéndose de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima”, es decir, aprovechando que la víctima no es libre para consentir o no. Como hubo penetración, se aplica el 181.4, que impone una pena de entre cuatro a diez años. Y como hubo varias penetraciones en las que todos colaboraron, se aprecia delito “continuado” y se condena a nueve años”.

Aquellas movilizaciones no cayeron en saco roto. Se iniciaron los trámites para promover una modificación legislativa en la que se considere delito sexual todo abuso a una mujer cuando no medie un sí expreso de ella. Así no quedaría al arbitrio de los jueces decidir si hubo o no una agresión sexual. Solo dependerá de si hay o no consentimiento. Hay otras reformas en marcha, como la vuelta al término “violación”, pero es cierto que todo va demasiado lento, que funcionamos a golpe de caso mediático y que las mujeres seguimos sintiéndonos desprotegidas.

Había miedo. La Justicia nos ha dado tantos palos y ha dictado sentencias tan inteligibles en este tipo de casos que dudábamos sobre si definitivamente los miembros de La Manada entrarían o no de nuevo en prisión. No son los nueve años de cárcel los que duelen, el considerar que fue un abuso y no una agresión es lo que duelo. Esperamos con ansia los cambios que puedan evitar futuras sentencias como esta.

Esta ratificación de la sentencia puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.

ALTERNATIVA

“Alternativa” es el primer capítulo de una web serie desarrollada por el proyecto Zirimiri, un iniciativa de BZMK CREATIVE CONTENTS detrás de la cual se encuentran dos vascos residentes en Bizkaia: Zaira Vicente Adame y Julen Basagoiti. Su objetivo es generar un gran impacto social y transformar la cultura que tolera y sostiene la desigualdad y la violencia de género.

Os dejo la primera entrega.  Hay muchas mujeres que se sienten identificadas con lo que ven. Ya están trabajando en la segunda.