Domingo sonoro tres

Aquí van los dos podcast publicados esta semana. Me ha llamado la atención el éxito del primero. Se ve que hay mucho interés por eso de casarse con una misma. Y el segundo impresiona por lo que la protagonista cuenta del papel de las mujeres de las SS durante el holocausto.

May Serrano, casamentera

Hoy te presento a la casamentera May Serrano . Ella ha sido la inspiradora de la película La Boda de Rosa en la que la protagonista se casa consigo misma. Como ha suscitado muchas dudas esto de la «soligamia», como hay quien lo considera un cachondeo y como hay quien quiere saber más de lo que significa amarase y respetarse a una misma para toda la vida traemos hasta #elpodcastdebegoberistain a la impulsora del movimiento Sí, me quiero. No es excluyente así que también los hombres pueden casarse consigo mismos. No te quedes con la duda de saber de que va esto.

https://www.ivoox.com/podcast-begoberistain-protagonista-may-serrano-audios-mp3_rf_55870470_1.html

Reyes Monforte, periodista y escritora

Hoy se acerca hasta #elpodcastdebegoberistain la periodista y escritora Reyes Monforte. Ella ha investigado sobre el papel que las mujeres de las SS jugaron en los campos de concentración. Las revelaciones no pueden ser más estremecedoras. Mujeres que ordenaban el asesinato de hombres tatuados para hacerse una tulipa de lámpara con su piel o la horrorosa mente de la jefa del campo de mujeres, la sanguinaria SS María Mandel, apodada la Bestia. En el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, Reyes Monforte nos habla de «Postales del Este».

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Soy actriz, no actor

Llega una nueva edición del Festival de Cine de San Sebastián, algunas estrellas de firmamento cinematográfico aparecen por la ciudad y tenemos la sensación que, de una u otra manera, hemos vencido al virus y podemos celebrar esta gran cita vasca con los filmes de todo el planeta. Y con sus actores y actrices.

Ahí, en actores y actrices, está ahora la madre del cordero. El festival de Berlín, la famosa Berlinale, ha anunciado que en su edición de 2021 dejará de distinguir por género en la categoría de interpretación de los premios que otorga el jurado. Así, se concederán los premios a la mejor actuación y a la mejor actuación secundaria, sin hacer distinciones entre mejor actor y mejor actriz. Creen que no separar los premios en la categoría de actuación por género constituye una señal de una mayor conciencia de género en la industria cinematográfica.

Al director de nuestro festival se le ha preguntado por la posibilidad de que esto se haga también en Donosti. Rebordinos asegura que de momento no, que lo tendrá que consultar con su equipo, pero que le parece una buena idea para integrar en esos premios a las personas transexuales. Yo no lo veo. Actores y actrices, hombres y mujeres. Si hay un hombre trans habrá de premiarle en la categoría de hombres y si es una mujer trans, en la de mujeres. Así de fácil y sin complicaciones.

Hacer un único premio genérico supondría restar visibilidad, una vez más, al trabajo de las actrices. El último análisis sobre la presencia de las mujeres en el cine es bastante elocuente. Lo hizo la Universidad de California y según los datos que arroja el informe dirigido por los doctores Smith, Choueiti y Pieper, la presencia de personajes femeninos poco se parece al reparto demográfico real. Por aportar datos objetivos: en Estados Unidos el 50,8% de la población es mujer, pero en las películas solo un 31,4% son mujeres con alguna frase en la cinta. O lo que es lo mismo, solo tres películas de cada diez tienen a una mujer hablando. Además, solo una de cada diez de las películas analizadas tenían el mismo número de personajes masculinos y femeninos.

Es cierto que hay actrices, Cate Blanchett es una de ellas, que siempre se han referido a si mismas como «actor» aunque lo hacía porque, dice, pertenece a una generación en la que la palabra actriz se utilizaba con sentido peyorativo. Precisamente eso es lo que hay que denunciar, que haya términos referidos a mujeres que les resten valor, vulgaricen su labor e incluso sirvan para insultarles.

La solución no pasa por utilizar el genérico sino por promover el uso tanto del masculino como del femenino y hacerlo con la intención de visibilizar el trabajo de mujeres que pueden ser referentes para las demás.

Premio a la mejor actriz y Premio al mejor actor. Yo voto por seguir así.

Codo con codo

El director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya nos dijo en marzo que lo de saludarse chocando los codos no era una buena idea. Ahora nos lo ha recordado asegurando que saludarse con el codo no permite guardar la distancia de seguridad de 1,5 metros. Afirma que «al saludar a la gente es mejor evitar chocar el codo porque te pones a menos de un metro de distancia de la otra persona. A mí me gusta poner la mano en el corazón para saludar a la gente estos días porque al chocar los codos puede haber transmisión del virus».

Leo esta recomendación de toda una autoridad en la materia cuando veo imágenes en la televisión que me ponen los pelos de punta: centenares de persona haciendo cola en una de las cimas pirenaicas para hacerse una foto, montoneras en las piscinas naturales de un paraje paradisiaco, playas que se ven obligadas a cerrar porque ya no cabe ni un bañista más, fiestas clandestinas que concitan a más de cien personas que bailan y beben hasta el amanecer, botellones de 500 jóvenes que apelan al «carpe diem» para seguir con su vida de joven, etc, etc, etc. Todos, todas, sin mascarilla, sin distancia de seguridad, olvidándose del virus y sus consecuencias.

Necesitamos que nos enseñen más historias postcovid19, que los medios nos cuenten cómo viven algunas personas los meses posteriores a sufrir la enfermedad: dolores musculares, de cabeza, fatiga crónica, problemas respiratorios… No, no lo hemos enseñado lo bastante como para que la población sienta el peligro cerca. Mientas nos digan que de esta salimos más fuertes y no nos muestren las consecuencias reales del coronavirus no vamos a tomárnoslo en serio.

Hoy mismo Israel vuelve a confinarse totalmente por los malísimos datos de la segunda ola de la pandemia. Los datos de España no van por buen camino pese a que nos digan que sí, que hay más contagiados pero que lo sabemos porque se hacen más pruebas PCR. No, hay más contagiados porque el virus campa a sus anchas. Se detectan antes pero no significa que el problema sea pequeño.

El choque de codos es un problema menor. El mayor sigue siendo que, pese al enfado de los y las sanitarias por nuestro comportamiento, nuestros gobernantes se empeñan en no mostrarnos la realidad y la ciudadanía mira para otro lado.

Seguimos en pandemia. Cuidado.

Domingo sonoro tres

Llega una nueva edición de los «Domingos Sonoros» en Veterana B. Cada semana recopilo los dos podcast publicados en #elpodcastdebegoberistain para que puedan escucharse de forma sosegada.

Esta semana he publicado dos entrevistas de calado. Una con Laura Baena, fundadora de Malas Madres, en la que se pregunta si la conciliación es sinónimo de renuncia especialmente para las mujeres. En la otra presento a un desconocido Boris Izaguirre, profundo, reflexivo, alejado de su propio personaje.

Ahí van:

Arranca un nuevo curso escolar marcado por la crisis sanitaria que ha convertido la vuelta a las aulas en otra incertidumbre. ¿Qué pasará si uno niño/a tiene que guardar cuarentena? ¿Cómo conciliar? ¿Nos veremos una vez más obligadas a renunciar? Laura Baena, fundadora del Club Malas Madres, reclama que el teletrabajo se haga por imperativo legal, poder adaptar la jornada laboral sin perder salario o ayudas retributivas para que las familias que lo necesiten puedan contratar personal. Porque conciliar no es lo mismo que renunciar, aquí tienes la entrevista con Laura Baena. #elpodcastdebegoberistain

https://www.ivoox.com/podcast-begoberistain-protagonista-laura-baena-malasmadres-audios-mp3_rf_56043030_1.html

Puede que tengamos una imagen estereotipada de Boris Izaguirre. Le recordamos sobre todo por sus intervenciones en Crónicas Marcianas pero Boris es mucho más. En #elpodcastdebegoberistain hablamos de su trabajo, de la tele, de sus libros, pero también de economía, del planeta en el que habitamos, de Venezuela y su petróleo, de cómo vivió el cáncer de su madre, de su marido Rubén al que lleva unido 28 años… En esta charla descubrimos al otro Boris Izaguirre, al formado, sensible y comprometido.

https://www.ivoox.com/podcast-begoberistain-protagonista-boris-izaguirre-audios-mp3_rf_56099292_1.html

Pan o mascarilla

Me extraña mucho que a estas alturas de la película de miedo que estamos viviendo no haya un colectivo que se plante ante los ambulatorios o en las distintas sedes del gobierno para exigir mascarillas gratis. O al menos que se financie una parte de su coste.

Hemos asumido de una forma tan obediente que la mascarilla es la que a día de hoy nos salva la vida que nadie ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que el dinero que cuesta autoprotegerse salga, una parte al menos, de las arcas públicas. Y no, no dudo de que la máscara es la única alternativa hasta que no tengamos la famosa vacuna pero me sorprende el silencio total sobre quién paga la factura.

La mascarilla quirúrgica, con la que respiramos mejor, tiene un coste aproximado de 75 céntimos por unidad. Nos piden que hagamos un buen uso de ella y que la cambiemos cada cuatro horas para evitar al máximo posible el contagio, con lo que en una familia tipo de cuatro miembros se necesitarían como mínimo ocho mascarillas al día. En una cuenta rápida nos sale que cada mes esa familia tiene que invertir unos 180 euros para protegerse. 180 eurazos.

Empleo precario, nada de cobrar horas extras, obligación de reducir jornadas para cuidar a los hijos/as o a los mayores, sueldos cada vez más diminutos, 800.000 personas en ERTE en el conjunto del Estado, ERES a tutiplén, futuro incierto, incertidumbre… y con la obligación de gastarnos al menos 45 euros por persona en mascarillas.

No todas las familias pueden hacer frente a este gasto así que vemos a personas que con una mascarilla tiran varios días, lavada o no, con un riesgo claro de infección. Pero callamos.

Seguro que seria insostenible el reparto de máscaras gratuitas durante mucho tiempo pero también comprarla lo va a ser para muchas personas. Alguna fórmula habrá que encontrar para que el gasto se reduzca. En función de la renta o teniendo en cuenta la situación laboral de cada persona, pero la ayuda se hace necesaria. Más ahora que los niños y niñas también deben utilizarla en la escuela y cuyo gasto hay que sumar al del material escolar.

¿Cómo no hay ninguna asociación ni grupo político o social que haya reclamado ayudas para las familias a quien comprar mascarillas les hace un roto tremendo en su economía? Demasiado obedientes estamos siendo…