El tonto de Talavera

Decía la madre de Forrest Gump que tonto es el que hace tonterías.  Pues aquí tenemos a uno, al de Talavera.

Me imagino que la mayoría habéis visto el video que en los últimos días circulaba por las redes en el que un hombre cruzaba un paso de peatones, se colocaba detrás de una chica y le daba una patada en los tobillos. Claro, ella cae, levanta la cabeza y le dice “ pero ¿qué haces, gilipollas?”.  Es lo mínimo y lo más suave que podía decirle.

Después de su hazaña, el citado tonto , al que otro tonto había grabado con su móvil perpetrando su tontería, colgó el video en las redes sociales. Y corrió como la pólvora. Se convirtió en un fenómeno de esos virales que acaban, también, en las portadas de los periódicos digitales.

Imagino que cuando al de Talavera se le pasaron los efluvios de la alegría y la emoción de un finde en Barcelona de jijijaja con sus amigos y  vio el revuelo y las vueltas que daba su video a cara descubierta, de móvil en móvil, le entró el pánico. Decidió que lo mejor era borrar de la red todas sus huellas pero, ayyy, la red te atrapa y una vez que has estado en ella es muy difícil que te olvide. Gestionar el derecho al olvido que todos tenemos, no es cuestión de un día y para él, para Mario Garcia Montealegre, ya era demasiado tarde.

Esto nos lleva a algunas reflexiones interesantes:

Si no hubiera sido una mujer quien esperaba a que cambiase la luz del semáforo para cruzar la carretera ¿le hubiera golpeado de la misma manera?. Estoy convencida de lo contrario. Si hubiese sido un hombre no lo hubiera hecho. El gallito que no se corta, el valiente que le mete la patada a la chica para que caiga y se rían todos, el atrevido que sabe que su estupidez no va a tener consecuencias…

Pero cometió uno de los errores modernos: colgar en la red su osadía. Pensó en cómo hacer caer a la mujer, pero no pensó en las consecuencias de mostrarlo a la luz pública. Si hay una máxima que debemos contemplar cuando decidimos subir algo a la red es esta: “no cuelgues nada que no colgarías en el quiosco de la plaza de tu pueblo a menos que quieras que todo el mundo se entere”. Nos estamos acostumbrando a “vivir para contarlo”. Todo lo que hacemos ha de ser susceptible de ser grabado primero y compartido después en las mil y una redes en las que tenemos perfil. Nos estamos cargando nuestra propia intimidad para regocijo de quienes nos siguen la pista con el único fin de convertirnos en sus clientes. Estamos en un enorme gran hermano que nosotros mismos nos encargamos de alimentar.

Afortunadamente, la policía catalana había pedido la colaboración ciudadana para dar con el individuo en cuestión y los usuarios de las redes han respondido. Así, se ha podido detener al gracioso de turno, al listo de la cuadrilla al que se le ha dado la vuelta su propio juego. El afán por mostrar al mundo de lo que es capaz, le ha llevado a la comisaria. Ha quedado en libertad con cargos por una falta de vejaciones y, dependiendo de por donde avance la investigación, podría serle imputado un delito de agresión.

Si no sale impune de esta, habrá aprendido la lección. Espero que todos aprendamos algo. Ninguna agresión puede salirnos gratis. Y si compartimos la vida, sabemos a lo que nos atenemos.

4 comentarios en «El tonto de Talavera»

    1. Puede que tengas razón en lo del nombre, pero tanto él como sus amigos deberían haber medido y sabido que iba a salir. Vivimos en el ojo del huracán. Demasiado expuestos, si.

    2. Pobrecito MARIO GARCIA MONTEALEGRE. me parto de dolor pensando en su linchamiento digital!!
      Su nombre debe aparecer hasta en las paredes de Talavera, para que nunca, nunca se olvide. y que nadie tenga la tentación de imitarlo. Si no tenía gana de linchamiento, que lo hubiera pensado antes. máxime cuando sabemos ya que ni siquiera era la primera vez que lo hacía.
      y si cuando sale por Talavera le escupen, me dará la misma pena que si hacen lo mismo con el futbolista del betis que hoy se reia en la tv hablando de los gritos machistas en el estadio

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