Cinco mujeres, un cáncer y una montaña

kili

Hoy es un buen día para contaros la historia de estas cinco mujeres. Carmen, Eva, Rosa, María y Araceli. Les unen dos cosas: su amor a la montaña y haber superado un cáncer de mama.

A María le diagnosticaron y operaron de un cáncer de mama. A los quince días descubrió que estaba embarazada. Durante la gestación recibió 16 sesiones de quimio. Optó por seguir luchando. El fin de semana anterior a la operación estaba en la montaña y se prometió que volvería a estar en ella.

A Araceli le diagnosticaron la enfermedad cuando estaba convaleciente de otra operación. Cuenta que le extrajeron el “bicho” pero tuvo que volver al quirófano porque se produjo un seroma y la herida no cerraba. Después, seis meses de quimio y radio. Cada día que pasó desde el momento de la intervención lo vivió como un día menos para la recuperación. Se aferró a ese pensamiento positivo.

Rosa ha escalado las montañas más altas del mundo. Estaba acostumbrada a luchar y a momentos físicamente duros, pero la lucha contra el cáncer fue diferente. No la había elegido ella. Asegura que la preparación y experiencia psicológica de la escalada de las grandes montañas del Himalaya tiene bastante parecido a una dura y complicada enfermedad. Se dijo a si misma: “estoy enferma pero no me siento enferma”.

A Carmen le diagnosticaron un cáncer de piel de los malos. Todo se complicó cuando a los seis meses le dijeron que tenía una lesión de alto riesgo oncológico. Esta mastectomizada por riesgo de cáncer.

A Eva le operaron de un bultito en el pecho al regresar del pico Lenin. Tuvieron que intervenirle dos veces para extraerle el ganglio centinela, quitarle la cadena ganglionar completa y un trozo de la mama. 6 ciclos de quimioterapia, 25 sesiones de radio y 6 años de tratamiento hormonal.

Estas cinco mujeres no se hubieran conocido si no hubiera sido por el escritor Eric Frattini. El tenía una amiga con cáncer de mama. Cuando lo superó, y con 120 kilos de peso, decidió adelgazar, correr y hacer tres maratones. Lo consiguió. Frattini decidió entonces buscar a mujeres con cáncer de mama que quisieran demostrar que la motivación para curarse de un cáncer es tan fuerte como la que se tiene para subir una montaña. Buscó y encontró a las cinco mujeres que el pasado septiembre subieron juntas al Kilimanjaro. Con la ayuda de expertos, entrenadores , familiares y amigos, estas cinco jabatas se plantaron en el Uhuru Peak, a 5.895 metros.

No querían demostrar nada. Su objetivo era contagiar su fuerza, su alegría y sus ganas de vivir. Dicen que bastaría que una solo mujer a la que se le haya diagnosticado un cáncer de mama les viese y decidiera levantarse y pensar “yo también puedo”, para darse por satisfechas.

Carmen, Eva, Araceli, Rosa y María cogieron las riendas de su vida y tiraron hacia delante, como se hace en la montaña. Les unió la ilusión de seguir. Hoy han superado su enfermedad y su reto, pero siguen queriendo decir a las demás mujeres que  se puede y que no hay que rendirse.

Hoy es el Día Mundial del Cáncer de Mama y por eso quería contar la historia de estas cinco mujeres que le han ganado a la enfermedad y al Kilimanjaro.

 

 

 

 

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