Cosas hechas con el culo

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Cuando una cosa se hace con el culo, ya sabemos lo que sale. Pues eso es precisamente lo que han hecho quienes dieron su beneplácito para poner en marcha el nuevo real decreto de prescripción de enfermería.

Para que nos entendamos, a día de hoy los y las enfermeras no pueden curarnos una herida por mucho que  lleguemos al centro de salud sangrando como un cerdo el día de San Martín. No pueden atendernos si previamente no nos ha visto un médico que haya constatado que tenemos una herida y haya determinado el protocolo a seguir. Parece un sin sentido y de verdad que lo es, pero así lo determina ese real decreto que ha dejado a enfermeros/as con las manos atadas.

Por poner más ejemplos, por mucha campaña institucional que promueva la vacunación contra la gripe entre los grupos de riesgo, un enfermero no puede poner esa vacuna a alguien que pase por su consulta si no hay previa prescripción médica y protocolo dictado por el facultativo. De lo contrario, supondría intrusismo profesional tipificado como delito penal.

Más actuaciones que desde el pasado 24 de diciembre son delito si las hace una enfermera sin contar con el médico: actuación de las matronas en sus consultas o paritorios, curas de heridas, seguimiento de pacientes crónicos, gestión del dolor en cuidados paliativos, actuaciones en centros gerontológicos sin médico de manera habitual, administración de la heparina en, por ejemplo, pacientes oncológicos, enfermería laboral y escolar, etc, etc, etc.

Como vemos, son estas actuaciones habituales que hasta hace un par de meses no solo podían ser realizadas por alguien titulado en enfermería de manera habitual, sino que agilizaban enormemente las salas de espera y el trabajo de los médicos.

Cualquiera que haya pasado alguna vez por un ambulatorio sabe que sin los/as enfermeras, las horas de espera serían muchas. Lo saben los pacientes, los enfermeros y los médicos. Ninguno de estos tres grupos está contento con la nueva normativa.

Los pacientes porque no encuentran una solución rápida a sus males; incluso para que se les tome la tensión tiene que haber pasado antes un médico. Las enfermeras no están contentas porque se minusvalora su capacidad profesional  y se les impide desarrollar la labor sanitaria que tienen encomendada salvo que se arriesguen a ser castigadas por la ley. Y los médicos porque saben perfectamente que la enfermería está más que capacitada para tomar decisiones sobre curas, cuidados e incluso tratamientos. La anulación de estas facultades no hace sino entorpecer su labor, y tal y como están de saturadas las consultas es lo que menos falta les hace, que se les añada un trabajo que hasta ahora desarrollaban con éxito las/os enfermeros.

El cuerpo de enfermería ya ha denunciado que este real decreto ha provocado incluso que aumente el número de agresiones a los profesionales. Energúmenos hay en todas partes y hay quien no entiende llegar al centro de salud con, por ejemplo, una quemadura y que la enfermera no le pueda atender inmediatamente sino que tenga que esperar a que pase un médico para decir: “sí, es una quemadura; proceda con tal o cual tratamiento”. Es difícil de entender, cierto, pero los enfermeros no pueden ser el saco sobre el que descarguemos nuestro enfado con los responsables sanitarios.

Enfermeros y enfermeras han tomado la decisión de seguir al pie de la letra el real decreto, así que ya podemos prepararnos para esperar largas colas en las consultas .

Por cierto, que este real decreto había sido recurrido y el Tribunal Supremo ha denegado su supensión. Así, por ejemplo, ante una úlcera que precise una limpieza y una pomada y a pesar de que el enfermero profesional haya practicado siempre esas curas decidiendo de forma libre y autónoma qué medicamentos aplicar, será necesario que vaya el médico una y otra vez al domicilio ya que solo el podrá tomar dichas decisiones.

Lo dicho, cuando las cosas se hacen con el culo, sale lo que sale.

2 comentarios en «Cosas hechas con el culo»

  1. Gracias por hacer pública la situación; ahora mismo la enfermería está entre dos aguas, no puede hacer el trabajo que venía haciendo desde hace años, y recibe amenazas de denuncias por dos lados, tanto por los médicos que pretenden denunciar si se prescribe algún medicamento o producto sanitario (que supondría inclumpir el real decreto), como por los que acusan de obstruir el funcionamiento de los centros de salud, hospitales por cumplirlo. La enfermería no pretende sustituir ni hacer el trabajo de nadie, sólo quiere hacer su trabajo, dentro de la legalidad. Me parece que los que han aprobado el Real Decreto, no conocen ni de lejos el trabajo de enfermería actual.

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