Las ministras

Hace apenas un año, dos organizaciones, la ONU y la Unión Interparlamentaria, pedían voluntad política para avanzar hacia la paridad. Lo hacían al presentar un informe sobre los progresos en la incorporación de la mujer a puestos de responsabilidad política en el que se constataba que ésta se encontraba “estancada”.

A fecha 1 de enero de 2017, sólo había en el mundo 17 jefas de Estado y de Gobierno electas, dos menos que en 2015, cuando se presentó el anterior estudio de este tipo. Entre 2015 y 2017, el número de mujeres al frente de un ministerio apenas cambió, pasando de 730 a 732, lo que supone únicamente un 18,3 %. En los parlamentos nacionales, la representación de las mujeres pasó en ese periodo del 22,6 % al 23,3 %.

Hay avances pero terriblemente lentos. A este ritmo el mundo necesitaría 50 años para lograr la paridad en la representación parlamentaria.

Entre los obstáculos que se citan como trabas para que las mujeres accedan a puestos de responsabilidad política se destacan el control que los varones mantienen en los partidos políticos, los estereotipos sociales, la violencia física y psicológica contra las mujeres que optan a cargos y el trato que las candidatas reciben en los medios.

Actualmente, 13 países no tienen a ninguna mujer en su Ejecutivo, una cifra en la que figuran varias pequeñas islas, pero también naciones de gran tamaño como Pakistán o Arabia Saudí. Otros, como Turquía o Brasil, tienen a una única ministra en sus gabinetes, mientras que Rusia o Irán apenas tienen tres en Gobiernos con más de treinta puestos con rango ministerial.

En el otro lado de la balanza, seis Estados (Bulgaria, Francia, Nicaragua, Suecia, Canadá y Eslovenia) tienen a más mujeres que hombres al frente de sus ministerios. Ahora, España entra a formar parte de este lado de la balanza al incorporar a nueve ministras a su gobierno. Solo durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero el número de mujeres ministras superó al de hombres.

Pedro Sánchez se ha rodeado del equipo más femenino de la política estatal. Sin embargo, en España nunca ha habido una presidenta del gobierno, no ha habido secretarias generales en los grandes sindicatos, no ha habido aún mujeres al frente del Tribunal Supremo y solo una, María Emilia Casas, ha presidido el Constitucional. Tampoco ha habido gobernadoras al frente del Banco de España y el porcentaje femenino en los consejos del Ibex35 no llega al 25%.

Aún tenemos muchas asignaturas pendientes.

 

 

2 comentarios sobre “Las ministras”

  1. Su entrada me resulta interesante.
    Sin embargo, no me parece que sea en la declinante UE, declinante demográficamente, donde ese discurso del acceso de las mujeres a posiciones de poder, de gobierno y de dirección – no de paridad aritmética – deba intensificarse y traducirse en hechos ya. Espero con poca esperanza que sean mujeres musulmanas las que inicien decididamente esa acción de rescate de su dignidad y, con ello, de la dignidad de hombres y de mujeres. Resulta humillante que una mujer musulmana esté bloqueada por un precepto religioso absurdo – por decirlo de modo suave- para estrechar la mano de cualquier hombre que no sea de su familia.

    Y si, sostengo que en las abiertas y tolerantes occidentales hemos de combinar esas dos características con otra, la de mandar la exhibición ostentosa de símbolos religiosos al ámbito de lo privado, reclamando la vigencia, en esas sociedades, de las prácticas de relación social no discriminatorias. La dignidad de las mujeres no aumenta, a mis ojos, porque no estrechen manos de hombres en saludos, aumenta cuando se les facilita el acceso a la formación y al desempeño laboral, sin más límite que sus capacidades.

    ¿Dónde están los signos de que mujeres musulmanas avancen en esa vía?

    Salud y saludos

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